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La intervencion temprana, la evaluacion del desarrollo infantil y el diagnostico de desarrollo: una importante opcion en el manejo del nino en riesgo o con alteraciones del neurodesarrollo
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Enviado por MSc. Jesús Montano Lazo
Código ISPN de la Publicación: EEAuyVFElkJUFMeGNh
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| Resumen: Desde las ultimas decadas del pasado siglo, cada vez mas los creciente avance cientifico-tecnico en las Unidades de Terapia Intensiva Neonatal, ha conducido sin lugar a dudas a una disminucion sensiblemente importante en los indices de mortalidad infantil... |
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INTRODUCCIÓN
Desde las últimas décadas del pasado siglo el, cada vez más creciente avance
científico-técnico en las Unidades de Terapia Intensiva Neonatal, ha conducido
sin lugar a dudas, a una disminución sensiblemente importante en los índices de
mortalidad infantil, lo cual se traduce en un incremento del número de niños que
sobreviven a procesos injuriosos en las etapas pre, peri y postnatales.
Esta disminución del número de fallecidos en estas etapas de la vida, se traduce
en un aumento relativamente significativo de la morbilidad que se expresa en un
mayor número de pacientes que evidencian un trastorno o alteración del
Neurodesarrollo. Esta alteración puede mostrarse con mayores o menores grados de
severidad y afectar de forma más o menos global el comportamiento funcional del
niño.
DESARROLLO
Si bien es cierto e innegable que los procesos de Plasticidad Cerebral
significan un importante aliado que produce cambios sensibles en la expresión de
las posibles lesiones causantes de los estados desviados de los considerados
como supuestamente normales, un número importante de estos niños padecen una
alteración del Neurodesarrollo que puede hacerse más o menos persistente y
alcanzar etapas posteriores de la vida afectando primariamente el funcionamiento
motor y al mismo tiempo otras áreas del desarrollo como la intelectual, el
lenguaje y la socialización.
De hecho las estadísticas mundiales demuestran que al menos el 12 % de los niños
nacidos en un año padecen una alteración del desarrollo o expresan un
comportamiento desviado de la supuesta normalidad.
Se convierte; por tanto en un reto para los profesionales de las ciencias
médicas, psicológicas y pedagógicas encontrar procederes y estilos de atención
que garanticen una cobertura de tratamiento para una población que de no recibir
tratamiento temprano podría agravar su estado o no desarrollar a cabalidad todas
sus potencialidades.
En los últimos tiempos este requerimiento profesional ha estado marcado por la
influencia de cuatro tendencias básicas:
1. Diseño de estas estrategias a partir de posiciones eclécticas.
2. Potenciación de la inteligencia
3. Instauración de estrategias de intervención en etapas cada vez más tempranas
de la vida.
4. Los diseños y estrategias se estructuran a partir del criterio que aportan
los procesos evaluativos del desarrollo infantil.
En esta oportunidad nos detendremos en los dos últimos aspectos por la
importancia que revisten para el manejo más integral y óptimo que requiere el
niño en riesgo o con alteraciones establecidas del Neurodesarrollo.
Para el análisis de este aspecto trataremos de responder la siguiente
interrogante:
¿Es este un proceder que basa sus fundamentos teóricos y metodológicos en
criterios y planteamientos nuevos?
A pesar del “boom” que ha significado la aplicación de procederes basados en
la importancia y significación de la experiencia temprana en la formación y
desarrollo de la personalidad el hombre, este no es un concepto nuevo.
Ya desde la década de los años ‘40 del pasado siglo, Francis Galton junto a
otros importantes pensadores de la época enunciaron la llamada Teoría del
Determinismo Biológico del Desarrollo que si bien tenía en cuenta los cambios en
la estructura y el tamaño consideraba que estos estaban como “encapsulados” y no
eran modificados por la experiencia temprana. Esta teoría mostraba una
contraposición evidente a la influencia de los procesos de enseñanza-aprendizaje
en la formación de la personalidad.
A partir del año 1950 las concepciones sobre el valor de la experiencia temprana
cobran una gran fuerza y se convierten en el principal competidor del criterio
determinista del desarrollo a partir de la aparición de tres corrientes teóricas
que son consideradas hoy día como las bases de la Intervención Temprana:
1. La teoría freudiana sobre el desarrollo Psicosexual.
2. Los conceptos sobre el “troquelado”.
3. La teoría Neurofisiológica de Hebb
La teoría freudiana sobre el desarrollo Psicosexual: Orientó la atención
hacia las experiencias infantiles y contribuyó a la idea de que la experiencia
temprana constituye un factor determinante en la conducta posterior del adulto.
Los conceptos sobre el “troquelado”: Una concepción basada en
experimentos con animales considerada como una predisposición para la enseñanza
que aparecía solo en un lapso crítico breve; el cual luego de su paso, que por
demás se consideraba efímero, no permitía modificaciones sustanciales.
La teoría Neurofisiológica de Hebb: Que consideró por primera ves al
desarrollo del hombre como la coexistencia de períodos críticos en el desarrollo
intelectual y social modificables por los procesos de enseñanza.
Estas corrientes teóricas ofrecieron como resultado la aparición, a lo largo de
diferentes épocas, de tres modelos básicos de concebir y diseñar los procederes
en Intervención Temprana:
1. Modelo de Educación Compensatoria.
2. Modelo Ecológico.
3. Modelo Sistémico.
Sin embargo; uno de los conceptos que más apoya en los últimos tiempos a la
Intervención Temprana es, sin lugar a dudas, el de Plasticidad Cerebral. Este
concepto basado en la adaptación funcional del Sistema Nervioso Central para
minimizar los efectos de las alteraciones estructurales o funcionales sea cual
fuere la causa originaria, ofrece las condiciones ideales para la estructuración
de modelos de intervención aprovechando el momento de máxima sensibilidad de
recuperación del las estructuras cerebrales en función de lograr mayor
desarrollo en presencia de agentes injuriosos a la integridad del Cerebro.
La evaluación del desarrollo infantil. Aplicación de escalas para las
diferentes áreas del desarrollo.
Si bien por una parte el diseño de los programas de intervención se han
estado aplicando en etapas bien tempranas de la vida, todo ello como
consecuencia del mejoramiento de los sistemas y programas para la detección
precoz de las alteraciones del desarrollo, este proceso no ofrece garantías de
ser fiable y objetivo si no encuentra en la evaluación del desarrollo del niño y
la determinación del nivel de funcionamiento o estadio funcional, una firme y
sólida base.
La evaluación como concepto ha tenido y tiene muy diferentes referentes teóricos
que han tratado de justificar su esencia a partir de los elementos que definen a
estas propias concepciones. De hecho, si analizamos la evolución del concepto se
hace evidente que se ha dirigido hacia consideraciones que tienen en cuenta la
relación de los procesos evaluativos con los procesos de diagnóstico.
Un elemento esencial en este sentido es sin dudas que a partir de los últimos
años la evaluación del desarrollo infantil ha empezado a ser concebido con un
criterio sistémico en función de garantizar el establecimiento del diagnóstico
de desarrollo al concebir el diagnóstico como un proceso dinámico,
transaccional, descriptivo, interventivo y participativo.
Es necesario entonces definir los conceptos de Sistema de Evaluación y
Diagnóstico de Desarrollo.
Sistema de Evaluación: Conjunto complejo y completo de escalas de
evaluación que no solo permiten el conocimiento del funcionamiento de un sujeto
en un área determinada del desarrollo; sino que su aplicación representa un
compacto reflejo de la concordancia entre los resultados de cada escala y el
comportamiento general del sujeto evaluado; de tal manera que el resultado final
garantiza la complementación y el enriquecimiento del diagnóstico a partir de
los criterios aportados por cada escala. Este carácter permite al mismo tiempo,
estructurar una estrategia de intervención que responde al verdadero estadío
funcional y al mismo tiempo la individualización del tratamiento.
Diagnóstico de Desarrollo: Consecuencia directa del proceso de evaluación
del desarrollo infantil. Resumen del contenido fundamental de la aplicación de
las escalas de evaluación a partir de un criterio generalizador del
comportamiento evolutivo del niño. Constituye la expresión de la interpretación
integral de su estado funcional.
La interpretación de estos conceptos debe ser puesta en función de concebir
ambos elementos en un Programa de Intervención Temprana. Este programa que debe
cumplir con el requisito fundamental de estar estructurado sobre la base de la
combinación de dos puntos básicos:

A la luz de estos planteamientos es importante tener en cuenta la siguiente
idea:
“Tratar de mejorar los potenciales madurativos del niño es uno de los objetivos
esenciales de cualquier Programa de Atención Temprana, pero no el único. De
forma especial, el Programa de Atención Temprana pretende enriquecer el medio en
que se va desenvolver el niño con dificultades en su desarrollo, fomentando las
interacciones con las personas que le rodean. A largo plazo, el objetivo es que
el niño se desenvuelva con el mayor grado de autonomía posible el día de mañana,
para lo cual debe tener unos fundamentos adecuados”.
Isidoro Candel Gil, 1990.
AUTOR
Jesús Montano Lazo
MSc. en Educación Especial
Licenciado en Educación, especialidad Defectología, especialización
Oligofrenopedagogía.
Profesor Instructor de la Facultad de Ciencias Médicas “Manuel Fajardo”
Profesor Asistente del Instituto Superior de Cultura Física”Manuel Fajardo”
Jefe del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Pediátrico
Universitario “Pedro Borrás Astorga”
Coordinador del Grupo de Trabajo Nacional para la Atención Temprana del MINSAP.
Enviado por MSc. Jesús Montano Lazo
Contactar mailto:jmontano@infomed.sld.cu
Código ISPN de la Publicación: EEAuyVFElkJUFMeGNh
Publicado Friday 9 de November de 2007
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