Para
poder transmitir datos binarios por una línea de transmisión es preciso
convertir en señales eléctricas los dígitos binarios que componen cada uno de
los elementos por transmitir. Por ejemplo, podemos transmitir un 1 binario
aplicando una señal (o nivel) de voltaje con amplitud de +V volts al terminal de salida de una línea de transmisión, y un 0
binario, aplicando –V volts. Al recibir estas señales, el dispositivo
receptor interpreta +V volts como un 1
binario y -V volts como un 0 binario.
FIGURA
2.1
En
la práctica, el medio de transmisión atenúa
(reduce) y distorsiona (deforma) las señales eléctricas transmitidas,
hasta el punto en que el receptor no puede distinguir entre las señales de 1 y
0 binarios, como se aprecia en la figura 2.1. El grado de atenuación y
distorsión de la señal depende en buena medida de:
·
el tipo de medio de transmisión;
·
la tasa de bits de los datos
transmitidos;
·
la distancia entre los dos
dispositivos en comunicación.
Como
es posible cuantificar la distorsión y la atenuación para los distintos tipos
de medios de transmisión y las diferentes separaciones físicas, se han definido
normas internacionales para la interfaz eléctrica entre dos equipos de comunicación
de datos. Estas normas no sólo definen los niveles de señal eléctrica que
debe usarse, sino también el empleo y significado de cualesquiera señales y
convenciones de control adicionales que se utilicen en la interfaz física.
Los dos organismos que formulan normas para interconectar equipo de comunicación
de datos son la Unión Internacional de
Telecomunicaciones - Sector Telecomunicaciones (ITU-T: International
Telecommunications Union - Telecommunications Sector) - que antes era el Comité consultor internacional de teléfonos y telégrafos (CCITT)- en
Europa y la Electrical Industries
Associafion (EIA: Asociación de
industrias eléctricas) en Estados Unidos. Aunque las normas definidas por
ambos organismos cuentan con terminologías un poco distintas, las señales básicas
y su significado son los mismos.
Este
capítulo se divide en seis secciones: en las dos primeras se describen los
medios de transmisión de uso más generalizado, y en las dos siguientes, las
diferentes formas de señales eléctricas; en la quinta sección se describen
las características de los circuitos de portadora pública, y en la sexta,
algunos aspectos adicionales de las normas de interfaz de capa física más
comunes. Aunque en casi todos los casos consideraremos la interfaz de un
computador con las diferentes interfaces de comunicación de datos, lo normal
es usar el término más general de equipo terminal de datos (DTE: data
terminal equi4>ment) en lugar de computador, ya que implica cualquier
tipo de equipo.
2.1
Medios de transmisión
Para
transmitir una señal eléctrica se requiere un medio de transmisión que normalmente
es una línea de transmisión. En
algunos casos, dicha línea consiste en un par de conductores o alambres
(hilos). Las alternativas más comunes son un rayo de luz guiado por una fibra
de vidrio y ondas electromagnéticas que se propagan por el espacio libre. El
tipo de medio de transmisión es importante, ya que determina el número máximo
de bits (dígitos binarios) que es posible transmitir cada segundo (bits por
segundo, bps). En las subsecciones siguientes analizaremos los tipos más
comunes de medios de transmisión.
2.1.1
Líneas abiertas de dos hilos
Una
línea abierta de dos hilos es el
medio de transmisión más simple. Cada uno de los dos alambres está aislado
del otro y ambos están abiertos al espacio libre. Este tipo de línea es
apropiado para conectar equipo con una separación de hasta 50 m cuando se
utilizan tasas de bits moderadas (de menos de 19.2 kbps, digamos). La señal,
por lo regular un nivel de voltaje o corriente relativo a cierta referencia de
tierra, se aplica a un alambre, y la referencia de tierra se aplica al otro.
Aunque
es posible conectar directamente dos computadoras (DTE) con líneas abiertas de
dos hilos, su uso principal es conectar un DTE a un equipo terminal del circuito
de datos (DCE: data circuit-terminating equipment) local, por ejemplo un módem. En
este tipo de conexiones por lo regular se emplean lineas múltiples, y la
disposición más generalizada es un alambre aislado individual para cada señal
y un solo alambre para la referencia de tierra común. Por ello, el conjunto de
alambres se encierra en un solo cable
mulfihilo protegido o se moldea para producir un cable plano, como se
ilustra en la figura 2.2(a).
FIGURA
2.2a
Con
este tipo de línea, hay que tratar de evitar que en el mismo cable haya un
acoplamiento cruzado de las señales eléctricas entre alambres adyacentes. A
esta interferencia se le conoce como diafonía,
y es provocada por el acoplamiento capacitivo entre los dos hilos. Además,
su estructura abierta lo hace susceptible de captar señales
de ruido espurias de otras fuentes de señales eléctricas, producidas por
alguna radiación electromagnética. El problema principal con las señales de
este tipo es que podrían ser captadas en un solo alambre - por ejemplo, el
alambre de señal- y crear una diferencia de señal adicional entre ambos
alambres. Puesto que el receptor normalmente funciona basándose en la
diferencia de señal entre los dos alambres, esto puede conducir a una
interpretación errónea de la señal recibida combinada (señal más ruido).
Todos estos factores contribuyen a limitar la longitud de las líneas y las
tasas de bits con las que obtenemos resultados confiables.
2.1.5
Satélites
Todos los medios de transmisión vistos hasta ahora se valen de una línea
fisica para transportar la información transmitida. Sin embargo, los datos
también pueden transmitirse por medio de ondas electromagnéticas (de radio)
a través del espacio libre, como en los sistemas por satélite. Un haz de
microondas colimado, sobre el cual se modulan los datos, se transmite al satélite
desde la superficie terrestre. Este haz se recibe y retransmite (reenvía) al
destino o destinos previamente determinados mediante un circuito a bordo del satélite
denominado transpondedor. Cada satélite
tiene muchos transpondedores, cada uno de los cuales cubre una banda de frecuencias
determinada.
Un
canal de satélite representativo tiene un ancho de banda extremadamente alto
(500 MHz) y puede enlazar centenas de datos con alta tasa de bits mediante una técnica
llamada multiplexión. En la sección 2.5.2
describiremos esto pero digamos que, en esencia, la capacidad total
disponible del canal se divide en varios subcanales, que pueden sustentar, cada
uno, un enlace de alta tasa de bits.
Por
lo regular, los satélites dedicados a~las comunicaciones son geostacionanos;
esto quiere decir que el satélite completa una órbita terrestre cada 24 horas,
en sincronía con la rotación del planeta, así que desde la superficie parece
mantener una posición estacionaria. La órbita del satélite se escoge de modo
que haya un camino de comunicación en línea recta entre la o las estaciones
transmisoras y la o las estaciones receptoras. El grado de colimación del haz
de microondas retransmitido por el satélite puede ser grueso, para que la señal
se pueda captar en un área geográfica extensa, o finamente enfocado, para que
sólo pueda captarse en un área limitada. En el segundo caso la potencia de la
señal es más alta, lo que permite usar receptores de diámetro más pequeño,
llamados antenas o parabólicas - también conocidos como terminales de abertura
muy pequeña (VSAT: very small
aperture terminals-. Es muy común utilizar los satélites para aplicaciones
de transmisión de datos que van desde la interconexión de diferentes redes
nacionales de comunicación de computadores hasta el suministro de caminos de
alta tasa de bits para enlazar redes de comunicación en diferentes áreas del
mismo país.
FIGURA
2.4
En
la figura 2.4(a) se ilustra un sistema de satélite representativo. Sólo se
muestra un camino de transmisión unidireccional, pero en casi todas las
aplicaciones prácticas se emplea un camino dúplex en el que los canales
ascendente y descendente asociados a cada estación terrena operan a distinta
frecuencia. Otras configuraciones comunes tienen una estación terrestre central
que se comunica con varias estaciones terrestres de VSAT distribuidas en todo el
país. Por lo regular, un computador está conectado a cada VSAT y puede
comunicarse con un computador central conectado a la estación central, como se
aprecia en la figura 2.4(b). Lo más común es que el sitio central transmita a
todas las VSAT en una misma frecuencia, pero cada VSAT transmita en la dirección
opuesta en una frecuencia distinta.
Para
lograr la comunicación con una VSAT especifico el sitio central transmite el
mensaje incluyendo, como cabecera, la identidad de la VSAT de destino. En
aplicaciones que requieren una comunicación VSAT-VSAT, todos los mensajes se
envían primero al sitio central-vía satélite-, el cual, a continuación, los
transmite a su destinatario. Con la siguiente generación de satélites de
alta potencia se podrá realizar el enrutamiento a bordo del satélite sin
pasar por un sitio central. Esto hará posible la co7unicación
directa entre dos VSAT.
2.1.6
Microondas terrestres
Se ha difundido mucho el uso de enlaces
terrestres de microondas para establecer enlaces de comunicación, cuando no
resulta práctico o costeable instalar medios de transmisión fisicos; por
ejemplo, de un lado a otro de un río o quizá un pantano o un desierto. Debido
a que el haz de microondas colimado viaja a través de la atmósfera, puede
sufrir perturbaciones por factores como construcciones o condiciones climáticas
adversas. En cambio, con un enlace por satélite el principal medio de transmisión
del haz es el espacio libre y por tanto es menos propenso a sufrir tales
efectos. No obstante, la comunicación por microondas en línea recta a través
de la atmósfera terrestre puede ser confiable hasta distancias de más de 50
kilómetros.
2.1.7
Radio
También se usan ondas de radio de baja frecuencia en lugar de enlaces fijos para
cubrir distancias más modestas con transmisores y receptores terrestres. Estas
ondas pueden servir, por ejemplo, para conectar muchos computadores de
recolección de datos distribuidos en un área rural extensa con un computador
remoto encargado de almacenar y monitorizar los datos, o para conectar
computadores (o terminales computarizadas) de una ciudad o una metrópoli con
un computador local o remoto.
Como
el costo de instalar cables fijos para tales aplicaciones sería muy alto, a
menudo se usan ondas de radio para establecer un enlace
inalámbrico entre un punto de terminación de cable fijo y los computadores
distribuidos. Como se ilustra en la figura 2.5(a),
en el punto de terminación del cable fijo se coloca un transmisor de
radio (denominado estación base) que
establece un enlace inalámbrico entre cada uno de los computadores y el sitio
central.
FIGURA
2.5
En
el caso de aplicaciones que requieren una mayor área de cobertura o que tienen
una mayor densidad de usuarios hay que emplear estaciones de múltiples bases.
El área de cobertura de cada estación es restringida - al limitar su potencia
de salida- de modo que sólo proporciona suficientes canales para sustentar la
carga total de esa área. La cobertura se amplía si se dispone de varias
estaciones base en una estructura celular como se muestra en la figura 2.5(b). En la práctica, el tamaño de cada celda varía y está
determinado por factores como la densidad de terminales y la topografía
local.
Cada
estación base trabaja con una banda de frecuencias distinta de la de sus
vecinas, pero como el campo de cobertura de cada estación base es limitado, es
factible reutilizar su banda de frecuencias en otras partes de la red. Las
estaciones base se conectan con la red fija igual que la estación base única.
Por lo regular, la tasa de bits con que pueden transmitir los computadores
dentro de una celda es del orden de decenas de kilobits por segundo.
Para contar con enlaces inalámbricos a los equipos computarizados de cada
oficina podemos servirnos de un arreglo similar en un mismo edificio. En estos
casos se sitúa una o más estaciones base en cada piso del edificio y se
conectan a la red fija. Cada estación base proporciona enlaces inalámbricos
con la red fija a todos los computadores que están en su campo de alcance.
Con ello no es necesario cambiar el cableado cada vez que se instala o cambia de
lugar un computador, a expensas de tener que adquirir unidades de radio que
conviertan los datos en señales de radio, y viceversa. En muchos casos, la
tasa de bits utilizable es más baja que la del cableado fijo.
2.2
Fuentes de atenuación y distorsión
En la figura 2.6 se ilustran los diversos efectos de atenuación y distorsión
que pueden degradar una señal durante su transmisión. Cualquier señal
transportada por un medio de transmisión acusa efectos de atenuación, ancho de
banda limitado, distorsión de retardo y ruido. Aunque todos estos factores se
presentan y producen un efecto combinado, consideraremos cada uno de estos
deterioros por separado.
2.2.1 Atenuación
Conforme una señal se propaga por un medio (línea) de transmisión, su
amplitud disminuye. A esto se le llama atenuación
de la señal. En condiciones normales, para corregir la atenuación, se
establece un límite a la longitud del cable que puede usarse, para así
garantizar que los circuitos receptores podrán detectar e interpretar con
confiabilidad la señal atenuada recibida. Si el cable es más largo, se inserta
uno o más amplificadores - también llamados repetidores- a intervalos a lo
largo del cable a fin de restablecer la señal recibida a su nivel original.
FIGURA
2.6
La
atenuación de la señal aumenta con la frecuencia, y como una señal comprende
un intervalo de frecuencias, también se distorsiona. Para resolver este problema,
se diseñan los amplificadores de modo que amplifiquen las señales de distintas
frecuencias en grados diferentes. Como alternativa, se pueden usar los dispositivos
llamados ecualizadores para igualar la atenuación dentro de una banda de
frecuencias definida.
2.2.2
Ancho de banda limitado
Todo canal de comunicación/medio de transmisión - alambre de par trenzado, cable
coaxial, radio, etc.- tiene un ancho de banda definido asociado a él que especifica
la banda de componentes de frecuencia senoidal que el canal transmitirá sin
atenuación. Por ello, al transmitir datos por un canal, necesitaremos
cuantificar el efecto que tendrá el ancho de banda del canal sobre la señal de
datos transmitida.
Podemos valernos de la técnica matemática denominada análisis de Fourier para
demostrar que cualquier señal periódica -es decir, una señal que se repite a
intervalos de tiempo regulares (el periodo)- está formada por una serie
infinita de componentes de frecuencia senoidales. El periodo de la señal
determina la componente de frecuencia
fundamental: el recíproco del periodo en segundos da la frecuencia en
ciclos por segundo (Hz). Las demás
componentes tienen frecuencias que son múltiplos de ésta y se denominan armónicas
de la fundamental.
Para
fines de transmisión existen dos tipos de señal binaria básicos: unipolar
y bipolar (véase la Sec. 2.3). Con una señal unipolar, la amplitud
de la señal varía entre un voltaje positivo (digamos +V) y 0 volts. A éstas
las llamamos señales con retorno a cero
(Rz: return-to-zero). Con una señal bipolar, la amplitud de la señal
varia entre un nivel de voltaje positivo y uno negativo (digamos, entre #V y
- V). Éstas son señales sin retorno
a cero (NRZ: non-return-to-zero).
Una señal unipolar tiene un nivel de señal medio de V/2, en tanto que una señal bipolar tiene una media de cero. La
variación de amplitud de una señal unipolar es V, y para una bipolar, 2 V.
Estas diferencias producen series de
Fourier ligeramente distintas que, para los dos tipos de señal, son:
Como
por lo regular el ancho de banda de un canal se mide en hertz, en la figura
2.7(c) lo representamos como una función de la frecuencia. En esa figura hay
tres alternativas de ancho de banda: la primera permite el paso sin atenuación
de señales senoidales con frecuencias de hasta fo; la segunda, hasta 3f0,
y la tercera, hasta 5f0. En la práctica, empero, si sólo se
transmite una señal de dos niveles (binaria), el receptor se limita a
muestrear la señal recibida en el centro de cada intervalo de celda de bit.
Esto significa que el receptor sólo necesita distinguir entre los niveles de 1
y O binarios en el instante del muestreo, y la forma exacta de la señal
2.2.3
Distorsión por retardo
FIGURA
2.8
La
tasa de propagación de una señal senoidal a lo largo de una línea de
transmisión varía con la frecuencia de la señal. En consecuencia, cuando
transmitimos una señal digital, las diversas componentes de frecuencia que la
constituyen llegan al receptor con retrasos variables, y esto produce una distorsión
por retardo de la señal recibida. La magnitud de la distorsión aumenta
conforme se eleva la tasa de bits de los datos transmitidos, por la siguiente
razón: conforme se incrementa la tasa de bits, algunas de las componentes de
frecuencia asociadas a cada transición de bit se retrasan y comienzan a
interferir las componentes de frecuencia asociadas a un bit posterior. La
distorsión por retardo también se conoce como interferencia
entre símbolos; su efecto consiste en variar los instantes de transición
de bit de la señal recibida. Puesto que la señal recibida normalmente se
muestrea en el centro nominal de cada celda de bit, al aumentar la tasa de
bits esto puede ocasionar una interpretación incorrecta de la señal
recibida.
La
mejor manera de observar el nivel de interferencia entre símbolos asociada a
un canal de transmisión es con un diagrama
de ojo, de lo cual se presenta un ejemplo en la figura 2.8. Este diagrama se
obtiene exhibiendo la señal recibida del canal en un osciloscopio activado por
las transiciones de la señal. Así pues, suponiendo que la señal recibida
contiene transiciones aleatorias de señal binaria 1 y 0, el oscíloscopio
mostrará todas las posibles señales superpuestas entre sí. En la figura se
ilustran dos ejemplos. Si no hay interferencia entre símbolos, la señal tendrá
la forma que se muestra en A, pero sí
hay interferencia la señal será como la de B.
Podemos deducir que cuanto mayor sea el nivel de interferencia, más pequeña
será la sección central, a la que llamamos ojo.
2.2.4
Ruido
Cuando
no hay señal, en condiciones ideales una línea o canal de transmisión presenta
una señal eléctrica nula, pero en la práctica la línea exhibe perturbaciones
aleatorias, aun cuando no se esté transmitiendo ninguna señal. A ello se le
llama nivel de ruido de la línea. En
el límite, al atenuarse una señal transmitida, su amplitud se reduce a la
del ruido (de fondo) de la línea. Por tanto, uno de los parámetros
importantes asociados a los medios de transmisión es la relación entre la
potencia medía de una señal recibida, 5, y la potencia del nivel de ruido, N. La relación SIN se
denomina razón señal a ruido (SNR: signal-to-noise
ratio), que suele expresarse en decibeles; esto es:
SNR = 10 log10( S ) dB.
N
Desde
luego, una SNR alta indica que la señal tiene una potencia alta en relación
con el nivel de ruido prevaleciente, y por tanto tendrá buena calidad. Por otro
lado, una SNR baja implica una señal de baja calidad. La tasa de información
(de datos) máxima teórica de un canal de transmisión está relacionada con la
SNi~, y podemos determinar dicha tasa con una fórtnula atribuida a Shannon y
Hartley. Esta se conoce como ley de
Shannon-Hartley, y afirma que:
C = W
log2 ( 1 + S ) bps,
N
donde
C es la tasa de información (de
datos) en bps, W es el ancho de banda
de la línea/canal en Hz, S es la potencia medía de la señal en watts y N es
la potencia del ruido aleatorio en watts.
Contaminación
Electromagnética: ¿Un problema ecológico?
Cien
años después de las experiencias de Guglielmo Marconi en Inglaterra y
posiblemente de Popoff en Rusia, la humanidad enfrenta una situación novedosa
y, a la vez, preocupante. No es aventurado decir que cualquier actividad humana
está íntimamente relacionada con sistemas industriales, científicos, médicos,
de comunicaciones de todo tipo, de navegación, de computación, etc, cuyo
funcionamiento, de una manera u otra, depende de la existencia de señales eléctricas
y de ondas electromagnéticas.
Por
lo tanto, la cantidad de generadores de campos electromagnéticos de todo tipo
se ha multiplicado en forma exponencial, cubriendo, prácticamente, todo el
espectro.
La
posibilidad de recepción de las señales deseadas depende de que el sistema
emisor "coloque" en el lugar apropiado una intensidad de campo de
nivel suficiente como para superar el mínimo indispensable para el receptor.
Dicho mínimo depende de una cantidad de factores: tipo de servicio, antenas
utilizadas, frecuencia, condiciones del entorno, etc, que excede el objetivo del
presente trabajo.
La
presencia de cualquier emisor, deseado o no, se manifiesta por la existencia de
un campo electromagnético, que es necesario para el funcionamiento del sistema
pero que, también, da lugar a contaminación cuando se lo considera desde el
punto de vista de otros equipos que puedan ser susceptibles a él.
El
campo que abarca el estudio de toda esta problemática es muy amplio. Hace años
que en el mundo se trata el tema dividiéndolo en sus diferentes aspectos:
a.
Se
consideran los efectos en tejidos vivos en general, existiendo dentro de este ámbito,
y como es lógico suponer, muchas áreas distintas aunque relacionadas.
- Por
separado, se estudian efectos en cada uno de los sistemas "hechos por
el hombre" que son o pueden ser susceptibles a este tipo particular de
contaminación.
Es
decir, de hecho se ha establecido una clara separación entre lo que podría
considerarse biofísico y lo que sería tecnológico.
Consideraciones
básicas
En
primer lugar, debe tenerse presente que desde el origen mismo de la vida en la
tierra, los seres vivos estuvieron constantemente inmersos en campos electromagnéticos.
Esos campos son naturales, en general de frecuencias e intensidades muy bajas.
Son perfectamente tolerables, porque la evolución de todos los vegetales y
animales, incluido el hombre, se ha producido en su presencia.
Los
campos artificiales o generados por el hombre suelen tomar valores varios órdenes
de magnitud superiores, a la vez que sus intensidades pueden estar varios miles
de veces por encima de las de los naturales. Lógicamente, ya no es dable
esperar la misma adaptabilidad. Además, los seres humanos y muchos otros
animales, especialmente los superiores, no tenemos medios para detectar campos
electromagnéticos (salvo en frecuencias ópticas), aunque eso está lejos de
significar que no sean afectados: está comprobado que efectivamente es así,
aunque no se ha demostrado sí en forma positiva o negativa.
Este
tipo de radiación se denomina no-ionizante, porque no provoca la descomposición
química de los elementos constituyentes de la materia en iones y, por lo tanto,
no existe la peligrosa posibilidad de recombinación.
Planteo
ecológico
Como
se ha dicho, los campos electromagnéticos "invaden" sin permiso
alguno la vida cotidiana de todos los seres humanos, en mayor o menor medida,
según su hábitat. Desde éste punto de vista se puede asimilar a una
contaminación del medio ambiente, que reúne algunas características
particulares y peligrosas: su exposición es ineludible y no pueden ser
detectadas por el ser humano de por sí.
La
tendencia de aplicación de las normas de control, es en lo referente al
contralor de las nuevas estaciones o a las existentes, consideradas como entes
individuales. Éste proceso lo podemos asimilar a la medición de la contaminación
gaseosa de una fuente contaminante, como podría ser un automóvil. Es decir, si
mantenemos este paralelismo, es la medición o la caracterización de emisión
de una fuente contaminante.
Pero,
en ecología existe un concepto que no se aplica en las telecomunicaciones: la inmisión.
Es decir, siguiendo con el ejemplo del automóvil, una vez que está verificado
que el mismo cumple con las normativas de emisión, debo medir el nivel de
contaminación de todos los vehículos en puntos alejados de las fuentes
contaminantes particulares.
Las
mediciones de inmisión corresponden a los entes de aplicación gubernamentales,
dado que sería imposible que los costos los pudiese afrontar alguien en
particular.
De
igual modo, cabría que los mismos, velaran por la "inmisión"
electromagnética. Es decir, establecer mediciones periódicas en distintos
puntos de la ciudad a fin de evaluar que la suma de todos los niveles de las
intensidades de campo a las que está sometido el público, no exceda los máximos
establecidos por las normas.
Autores:
M.C.
Gustavo Lopez1 , Carlos Valdez2 y Mario Vilchis2.
1
Investigador-Académico, CETYS-Universidad, Mexicali, B.C.
2
Alumnos investigadores.