Índice
Resumen
Introducción
Objetivos
Material
y método
Resultados
Discusión
Conclusiones
Recomendaciones
Bibliografía
Resumen
Introducción:
El síndrome metabólico (SM) es un
trastorno médico que involucra obesidad abdominal, hipertensión arterial,
diabetes mellitus, hipertrigliceridemia y HDL colesterol disminuido. A pesar de
tener una elevada prevalencia y una asociación causal con la enfermedad
cardiovascular isquémica, específicamente el infarto de miocardio, poco se ha
investigado en nuestro medio sobre este tema. Objetivo: Determinar la frecuencia y el impacto del SM en
hipertensas acompañantes de pacientes ingresados en el Hospital “10 de
octubre” entre enero y marzo de 2004. Material
y método: se encuestó a todas las mujeres acompañantes de pacientes que
accedieron a participar en el estudio en la fecha citada, se les midió la presión
arterial y la circunferencia de la cintura, y se volvieron a encuestar al año. Resultados:
La frecuencia del SM fue de 18%. El 60% de los infartos ocurridos en un año,
correspondieron al SM. El 15.7% de los portadores de SM presentaron infarto de
miocardio contra 2.3%. Conclusiones: el
síndrome metabólico tuvo una elevada prevalencia, la frecuencia de infarto fue
mayor entre los portadores de SM y padecer de SM multiplicó por 7 el riesgo de
padecer infarto de miocardio.
Palabras
clave: síndrome metabólico, frecuencia, impacto, hipertensión arterial,
diabetes mellitus, infarto de miocardio
Introducción:
La
mortalidad por enfermedades cardiovasculares ocupa los primeros lugares de las
tasas de fallecidos en los países occidentales en las últimas décadas1
La morbilidad por estas patologías es también elevada. El origen de estas está
en la aterosclerosis y sus principales consecuencias orgánicas -la enfermedad
cardiaca coronaria o cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebro vascular, la
enfermedad vascular arterial periférica obstructiva y los aneurismas ateroscleróticos-
que están consideradas desde el punto de vista epidemiológico, como la primera
causa de muerte en todos aquellos países donde las infecciones no ocupan este
lugar preponderante y constituyen además, en estos mismos países, la primera
causa de morbilidad en los ingresados hospitalarios2
Entre
los factores de riesgo de estas crisis consecuentes de la aterosclerosis, la
hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la obesidad y las dislipidemias
están dentro de las más conocidas y estudiadas. En años recientes se constató
la asociación entre diabetes mellitus tipo 2 y la hipertensión arterial, lo
que llevó a los investigadores a plantearse la interrogante de la importancia y
trascendencia de esta asociación3
El
síndrome metabólico surge de estas interrogantes, al constatarse que la
asociación de un número determinado de variables imponía un riesgo elevado de
sufrir las causas de la aterosclerosis. Aunque las primeras descripciones de la
asociación existente entre diversas situaciones clínicas como la diabetes
mellitus (DM), la hipertensión arterial (HTA) y la dislipidemia (DLP) datan de
los años 20 del pasado siglo, fue Reaven quien sugirió en su conferencia de
Banting, en 1988, que estos factores tendían a ocurrir en un mismo individuo en
la forma de un síndrome que denominó "X" en el que la resistencia a
la insulina constituía el mecanismo fisiopatológico básico, propuso 5
consecuencias de esta, todas ellas relacionadas con un mayor riesgo de
enfermedad coronaria 4, 5.
Definiciones
del mismo se han elaborado muchas6,7, siendo la más utilizada en la
actualidad la propuesta por el ATP III8: obesidad abdominal
equivalente a circunferencia de la
cintura mayor de 88 cm. en la mujer y de 102 cm. en el hombre, y esta condición
es indispensable, glucemia en ayunas superior a 6.1 Mohs/l o diabetes tipo 2,
presión arterial por encima de 130/85 mm Hg, triglicéridos por encima
de 1.7 mmol/l, lo que se hace sinónimo de hiperinsulinemia, y HDL colesterol
por debajo de 1,03 mmol/L en hombres y 1,4
mmol/L en mujeres.
El
síndrome metabólico, también conocido como síndrome X o “el cuarteto de la
muerte”9 al ser un concepto formulado recientemente y definido en
diversas ocasiones por varias instituciones, ha sido pobremente estudiado. En
Cuba existen pocos estudios que lo aborden, de manera que hemos querido hacer
una aproximación al mismo para contribuir a su mejor conocimiento.
Objetivos
Objetivo
General:
Determinar
la frecuencia y el impacto del síndrome metabólico en hipertensas acompañantes
de pacientes ingresados en el Hospital “10 de octubre” entre enero y marzo
de 2004, ambos meses inclusive.
Objetivos
específicos:
Determinar
la frecuencia del síndrome metabólico en hipertensas acompañantes de
pacientes ingresados en el Hospital “10 de octubre” entre enero y marzo de
2004, ambos meses inclusive.
Determinar
la frecuencia de eventos cardiovasculares isquémicos y su asociación con el síndrome
metabólico.
Material
y Método
Con
el objetivo de determinar la frecuencia y el impacto del síndrome metabólico
en la ocurrencia de eventos cardiovasculares isquémicos, se realizó un estudio
observacional, descriptivo de cohorte. Se entrevistaron mujeres con edades
comprendidas entre 51 y 70 años de edad, acompañantes de pacientes ingresados
en el Hospital 10 de octubre entre enero y marzo de 2004, a las cuales se les
solicitó su consentimiento informado para participar en el estudio.
Para
la recolección de los datos se confeccionó un cuestionario que utilizó como
base el Modelo de Recolección del Dato Primario del Centro de Investigaciones y
Aterosclerosis de La Habana (CIRAH).
El
universo estuvo constituido por todas las mujeres entre 51 y 70 años de edad,
que estaban acompañando a pacientes ingresados en el servicio de Medicina
Interna del Hospital 10 de octubre entre enero y marzo de 2004. La muestra quedó
constituida por las 105 mujeres que aceptaron participar en el estudio, de las
146 a quienes se solicitó su consentimiento para participar.
Criterios
de inclusión: mujeres entre 51 y 70 años de edad, acompañantes de pacientes
ingresados en el servicio de Medicina Interna en los meses citados, que
aceptaron participar en el estudio.
Criterios
de exclusión: mujeres que se acercaron a nosotros porque “eran
hipertensas”.
Variables
y su operacionalización
Edad:
51 a 60
61 a 70
Hipertensión
arterial: sí, no
Diabetes
mellitus: sí, no
Presión
arterial por encima de 130/85 mm Hg: sí, no
Glucemia
alterada en ayunas: mayor de 6.1 mmol/l
Triglicéridos:
por encima de 1.7 mmol/l.
HDL
colesterol por debajo de
mmol/l: sí, no.
Síndrome
metabólico: sí, no.
Infarto
de miocardio al año: sí, no
Se
considerará hipertensas aquellas mujeres que ya tienen tratamiento para esta
patología, por haber sido diagnosticadas con anterioridad, y aquellas que
presenten cifras superiores a 140/90 mm Hg en el momento de la encuesta.
Se
considerará diabetes mellitus aquellas que ya han sido diagnosticadas con
anterioridad, y las que presentando cifras de glucemia alterada en ayunas, con síntomas
clásicos (polidipsia, poliuria, polifagia, pérdida de peso), presenten
glucemia en ayunas superior a 7.0 mmol/l, o glucemia en la segunda hora de una
prueba de tolerancia a la glucosa superior a 11.1 mmol/l o en cualquier momento
del día presenten glucemia mayor a 11.1 mmol/l.
Técnicas
y procedimientos:
A
todas las participantes se les interrogó primeramente, en un lenguaje claro y
comprensible, y posteriormente se realizaron mediciones de la presión arterial,
circunferencia de la cintura, glucemia en ayunas, HDL colesterol y triglicéridos.
La
lectura de la presión arterial se realizó utilizando un esfigmomanómetro
nuevo calibrado y un estetoscopio biauricular, por el método auscultatorio. Con
la participante sentada, después de al menos cinco minutos de reposo, con la
vejiga vacía, y sin que hubiera ingerido alimentos o fumado en la última media
hora. El manguito del esfigmomanómetro se colocó sobre el brazo derecho,
extendido y relajado, colocado sobre una mesa a la altura aproximada del corazón.
El fonendoscopio se colocó inmediatamente sobre la flexura del codo. Se insufló
aire mientras se tomaba el pulso radial, hasta unos 20 cm. por encima del punto
de desaparición del pulso, procedimiento conocido como maniobra de Osler, y
cuyo objetivo es evitar la pseudo hipertensión. Posteriormente se desinfló la
cámara neumática a una velocidad aproximada de 2 mm de mercurio por segundo.
La presión arterial sistólica se leyó en la aparición del primer ruido (fase
1 de Korotkoff) y la diastólica en la desaparición de los ruidos (fase 5 de
Korotkoff). Se evitó cuidadosamente el error de dígito, consistente en la
aproximación de las cifras leídas al 5 o al 0.
La
circunferencia de la cintura se midió utilizando una cinta métrica
inextensible. Con la participante en posición de Francfort, el abdomen
relajado, se colocó la cinta por detrás de la cintura, aproximadamente en el
punto medio entre la última costilla y la cresta iliaca supero anterior, a
nivel de la cicatriz umbilical. La medición se realizó en centímetros, sin
ajustar para hacer una cintura ni tan flojo que holgara la cinta.
Se
citó a las participantes para realizarles una extracción de sangre en ayunas,
con el objetivo de determinar glucemia, HDL colesterol y triglicéridos. La
determinación de la glucemia se realizó con un analizador automático y el HDL
colesterol y triglicéridos mediante tiras reactivas en un equipo Reflotron.
Al
año, se les localizó y se preguntó por la ocurrencia de eventos
cardiovasculares (infarto agudo del miocardio).
Los
datos recolectados se colocaron en tablas. Se procedió a su análisis estadístico.
Recursos:
Materiales:
papel para la confección de los cuestionarios. Bolígrafos para el llenado de
los mismos. Ordenador personal Pentium 4, con CPU a 2.0 Ghz y 382 Mb de RAM para
el análisis y procesamiento de los resultados, así como para la confección
del informe final. Esfigmomanómetro aneroide nuevo, calibrado, y estetoscopio
biauricular. Cinta métrica inextensible. Analizador automático para la
realización de la glucemia y Reflotron para la realización de HDL colesterol y
triglicéridos, así como tiras reactivas para ambos exámenes.
Humanos:
Dos
alumnas de tercer año de medicina, autoras del trabajo. Realizaron todas las
mediciones de presión arterial y de circunferencia de la cintura así como los
interrogatorios.
Un
especialista de Medicina Interna, tutor del trabajo.
Una
especialista de Medicina Interna y profesora auxiliar, asesora del trabajo.
Consideraciones
éticas:
Se
solicitó el consentimiento informado a todas las participantes. Se cuidó la
confidencialidad de los datos y el secreto médico, así como se veló por
cuidar la dignidad de la persona humana.
Resultados
Tabla
1 Distribución del universo y
muestra, según la aceptación a participar en el estudio.
|
|
n
|
%
|
|
Participación
solicitada
|
146
|
100
|
|
Aceptaron
participar
|
105
|
71.9
|
Fuente:
Cuestionarios.
Tabla
2. Frecuencia del síndrome metabólico en la muestra estudiada.
|
Síndrome
metabólico
|
n
|
%
|
|
Sí
|
19
|
18.0
|
|
No
|
86
|
82.0
|
|
Total
|
105
|
100.0
|
Fuente:
Cuestionarios
Tabla
3. Impacto del síndrome metabólico en la ocurrencia de infarto de miocardio al
año de observación.
|
Síndrome
metabólico
|
Infarto
agudo de miocardio
|
|
N
|
%
|
|
Sí
|
3
|
60.0
|
|
No
|
2
|
40.0
|
|
Total
|
5
|
100.0
|
Fuentes:
Cuestionarios.
Tabla
4. Relación de la ocurrencia de eventos cardiovasculares isquémicos (infarto
de miocardio) y su asociación con el síndrome metabólico.
Síndrome
metabólico
|
IMA
|
Total
|
N
|
%
|
n
|
%
|
Sí
|
3
|
15.7
|
19
|
100.0
|
No
|
2
|
2.3
|
86
|
100.0
|
Total
|
5
|
4.7
|
105
|
100.0
|
Fuente:
Cuestionario
Discusión
La
aceptación para participar en el estudio fue aceptable, aunque pudo ser mejor,
pero creemos que escoger a mujeres que acompañaban a pacientes ingresados pudo
influir en este dato. Se tomó este universo teniendo en cuenta que no fueran
personas enfermas, y que se les buscaría en un medio hospitalario, con el
objetivo de evitar un sesgo.
La
frecuencia hallada del síndrome metabólico en nuestro estudio fue de un 18% de
las encuestadas, la cual es elevada, sobretodo si tenemos en cuenta el riesgo
sumamente alto que comporta su padecimiento10. Esta frecuencia
concuerda con otros estudios y se encuentra dentro del rango citado en la
literatura, que oscila en este sexo entre un 7% en Francia hasta un 43% en Iran10.
Sin embargo, en Francia la prevalencia menor es en población mayor de 25 años,
pues en población entre 60 y 65 años la frecuencia citada es de un 17.5%11.
En China, Dongfeng y colaboradores encontraron una frecuencia de 17.8% en
mujeres12, muy similar a la nuestra. En los Estados Unidos de América
el estimado es de un 22%, el cual varía desde un 6.7% en las edades entre 20 y
43 años, hasta un 43.5% en los mayores de 60 años, no reportándose
diferencias entre sexos13.
Si
tenemos en cuenta las prevalencias de los integrantes del síndrome (hipertensión
arterial, diabetes mellitus, obesidad y dislipidemia), es posible que se
encuentren cifras mayores en el futuro. En los Estados Unidos se citan
frecuencias elevadas a expensas de la obesidad central, que ya es hoy un
componente imprescindible del síndrome14.
Con estos datos, el síndrome metabólico constituye ya un problema de
salud de primera magnitud, que a juzgar por nuestros resultados, lo es también
en este grupo de mujeres encuestadas.
En
la tabla 3 se muestra el impacto que tuvo el síndrome metabólico en la
ocurrencia de enfermedad cardiovascular isquémica (infarto agudo de miocardio)
en el primer año de seguimiento. Ocurrieron 5 infartos no mortales, de los
cuales el 60% ocurrió en los afectados por el síndrome metabólico, que eran
el 18% de la muestra estudiada. Hay que tener en cuenta que se estudiaron
mujeres entre 51 y 70 años, por lo tanto, postmenopáusicas, lo que se sabe que
aumenta el riesgo cardiovascular. El predominante impacto del síndrome metabólico
se explica por la concurrencia en sus componentes de factores de riesgo de
enfermedad cardiovascular isquémica. Numerosos estudios evidencian que el cúmulo
de factores de riesgo amplifica el de enfermedad cardiovascular15.
En
la tabla 4 puede apreciarse el impacto del síndrome metabólico en la
ocurrencia de infarto de miocardio, que estuvo presente en el 15.7% de los
portadores del síndrome contra el 2.3 de quienes no lo padecían y el 4.7 de
toda la muestra. Diversos estudios han encontrado que el riesgo de sufrir
enfermedad coronaria está asociado al síndrome metabólico16 e
incluso que es un fuerte predictor de enfermedad cardiovascular17. En
un estudio con 1200 varones finlandeses se comprobó que cuadriplica el riesgo
de muerte por cualquier causa, el riesgo de muerte por enfermedad coronaria fue
también elevado18. En nuestro estudio, el riesgo de padecer un
infarto de miocardio en mujeres entre 51 y 70 años, prácticamente se
multiplica por 7 (6.8 veces).
La
totalidad de la bibliografía revisada se centra en la mortalidad por infarto de
miocardio y no en su morbilidad. No obstante, en un estudio realizado en el
Policlínico Dr. Mario Escalona19 encontró un 75,3 % de enfermedades
cardiovasculares en mayores de 60 años, pero no define cuales fueron las
mismas. En los Estados Unidos ocurre 1.1 millones de infarto por año20
y en Cuba es la primera causa de muerte dentro de las enfermedades
cardiovasculares, que ocupan en el año 2003 el primer lugar nacional con 20 390
fallecimientos, 2120 más que los tumores malignos que ocuparon el segundo lugar21.
Se puede comprender que la presencia de una elevada prevalencia del síndrome
metabólico y la constatación en las mujeres estudiadas del impacto elevado en
la ocurrencia de eventos cardiovasculares, nos lleve a la conclusión que la
importancia de su detección, prevención y tratamiento son máximas.
Conclusiones
-
El síndrome
metabólico mostró una elevada prevalencia en la muestra estudiada (18%)
consistente con la reportada en la bibliografía.
-
La
frecuencia de infarto de miocardio fue mayor entre los portadores de síndrome
metabólico.
-
El síndrome
metabólico prácticamente multiplicó por 7 el riesgo de padecer infarto de
miocardio en las mujeres estudiadas.
Bibliografía
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Hill Editors. Philadelphia, 2001.
21.
MINSAP. Anuario Estadístico 2003.
Datos
del autor principal:
Dr.
Rolando S. Sabin Fernandez, especialista en Medicina Interna
Diplomado
en investigación en Aterosclerosis.
Servicio
de Medicina Interna, Hospital Clínico Quirúrgico Docente “10 de octubre”.
Calzada de 10 de octubre 130, Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.
Instituto
Superior de Ciencias Médicas de La Habana Cuba
Facultad
de Ciencias Médicas “10 de octubre”
Hospital
Clínico Quirúrgico Docente “10 de octubre”
Autores:
Dr. Rolando S. Sabin Fernández, especialista en Medicina Interna
Dra. Carmen
Delia Chuairey Llerena, especialista en Medicina Interna
Dra.
Greysel Morales Pedroso, residente de primer año en Medicina General Integral
2005