Resumen
Las
drogas adictivas actúan sustituyendo a los neurotransmisores naturales en la
activación de los circuitos de premio o recompensa, ya sea imitando sus efectos, o antagonizándolos, o
aumentando la disponibilidad del neurotransmisor.
Una
misma droga puede tener varios mecanismos de acción, y actuar al mismo tiempo
sobre más de un circuito nervioso. Pero sea cual sea la droga que se consuma y
el mecanismo por el cual actúa, el evento final es un aumento en la biodisponibilidad
de la dopamina sináptica en los terminales nerviosos mesolimbocorticales. A
largo plazo, el consumo de drogas provoca cambios adaptativos
que implican alteraciones a
nivel de conexiones sinápticas, de la neurotransmisión y de componentes
moleculares.
Teniendo
en cuenta estos aspectos, el arsenal farmacológico para el tratamiento de la
drogodependencia, dirige su actuación hacia los sitios de acción de las
propias drogas adictivas.
Palabras
clave:
Droga. Adicción. Substancia psicoactiva. Vías de recompensa. Dopamina.
Dependencia. Abstinencia. Tolerancia. Sensibilización.
Introducción
Una
droga es un fármaco que actúa en el cerebro alterando el humor, los procesos
del pensamiento y la conducta, y se considera adictiva cuando se administra sin
prescripción médica, de forma compulsiva, repetida y autodestructivamente.1
La
adicción a las drogas es básicamente un grave problema de salud pública, si
bien es innegable su asociación con las conductas delictivas y moralmente
reprensibles.
Desde
el año 1967 la OMS aconsejó sustituir el termino de adicción por los de
farmacodependencia o drogodependencia, al considerar el
primero peyorativo (la palabra adicto se vincula a las clases sociales bajas, a
indigentes y a sujetos con baja catadura moral, lo cual no siempre es cierto ),
e inespecífico, pues en los últimos años se ha constatado la existencia de
determinadas conductas que pueden producir dependencia sin mediación de
substancias químicas (juego patológico, compras compulsivas, ejercicio físico
continuado y extenuante, búsqueda patológica de sensaciones extremas), lo que
ha conducido a diferenciar los conceptos de "dependencia química" y
"dependencia conductual" en el contexto de las conductas adictivas.2
No
obstante el término adicción tiene una marcada aceptación por parte de los
tribunales de justicia y las agencias gubernamentales y repercute en la opinión
pública en general. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM-IV, 1994) introduce entre sus 16 clases diagnósticas principales
a los denominados “Trastornos relacionados con substancias”, considerándose
substancia a una droga de abuso, a un medicamento o a un tóxico. A su vez, los
“Trastornos relacionados con substancias” comprenden:
·
Trastornos por consumo de substancia (abuso y dependencia)
·
Trastornos inducidos por substancias (intoxicación, abstinencias,
delirios, amnesias, psicosis, trastornos del estado de ánimo, ansiedad,
disfunciones sexuales, y alteraciones del ritmo sueño/vigilia).
Nuestro
trabajo se centra en los trastornos por consumos de substancias.3
Según
el Manual DSM-IV, la dependencia se define como un
patrón desadaptativo de consumo de la substancia que conlleva un deterioro o
malestar clínicamente
significativos, expresado por tres (ó más) de las condiciones siguientes
en algún momento de un período continuado de 12 meses.
1)
Tolerancia,
definida por:
a)
necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la substancia para
conseguir el efecto deseado, o
b)
el efecto de las mismas cantidades de la substancia disminuye claramente
con su uso
continuado
2)
Abstinencia, definida por:
a)
el síndrome de abstinencia característico de la substancia, o
b)
se recurre a la misma substancia (o a una muy similar), para evitar o
aliviar los síntomas de abstinencia.
3)
La substancia es consumida con frecuencia en cantidades mayores o durante
períodos más largos de lo inicialmente pretendido.
4)
Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos para controlar o
interrumpir el consumo de la substancia.
5)
Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de
la substancia, en el consumo de la substancia o en la recuperación de los
efectos por ella producidos.
6)
Se reducen las actividades sociales, laborales o recreativas a expensas
del consumo
7)
Se continúa consumiendo la substancia a pesar de tener conciencia de los
problemas físicos o psíquicos recidivantes o persistentes3
El
consumo de substancias no es un fenómeno exclusivo de los tiempos modernos,
sino que ha sido una práctica habitual a lo largo de la historia de la
humanidad, evolucionando desde un marco médico-religioso inicial, al consumo
patológico y abarcando una amplia gama de substancias naturales y de síntesis
distribuidas en las diferentes sociedades de acuerdo a preferencias culturales,
a tradiciones y a intereses sociales, políticos y económicos.
¿Cuáles
son las drogas adictivas y cómo se clasifican?
De
acuerdo a sus efectos sobre el SNC pudieran clasificarse en 2 grandes grupos:
1.
Depresores (alcohol, hipnóticos y sedantes, opiáceos)
2.
Estimulantes (cocaína, anfetaminas, alucinógenos, nicotina, cafeína,
cannabis).
De
acuerdo a las legislaciones que rigen su consumo se clasifican en legales
(alcohol, cafeína, nicotina, marihuana en algunos países), e ilegales, el
resto.
Otros
prefieren dividirlas en blandas y duras, considerando blandas a las drogas
legales, y duras a las ilegales. A las drogas blandas también se les conoce
como drogas
porteras, es decir, aquellas drogas cuyo consumo favorece o propicia el
consumo de otras con graves connotaciones físicas y psicológicas.
Avram Goldstein,
un farmacólogo norteamericano que ha dedicado más de treinta años al estudio
de las drogas adictivas, las clasifica en siete familias1:
-
Nicotina
-
Alcohol
y drogas relacionadas (barbitúricos, benzodiazepinas, pegamentos, pinturas,
gases anestésicos etc.)
-
Opiáceos:
morfina, codeína, heroína.
-
Cocaína
y anfetaminas.
-
Cannabis
-
Alucinógenos.
A
la fisiopatología de la conducta adictiva, están indisolublemente ligados los
conceptos de Tolerancia (Adaptación
biológica a una droga que obliga a la ingestión de dosis cada vez mayores para
conseguir el mismo efecto), Síndrome
de abstinencia (Trastornos
mentales y/o físicos derivados de la suspensión o disminución abrupta del
consumo de una droga) y Sensibilización (Incremento
en el efecto de una droga ante consumos intermitentes).
¿Por
qué las personas consumen drogas?
En
la etiología del abuso de substancias psicoactivas intervienen factores de
diversa índole, dentro de los que sobresale con gran fuerza en los últimos años
la influencia genética, relacionándose las alteraciones en el gen para el
receptor D2 de dopamina (específicamente el alelo A1) con estas conductas.4
Otros
factores a tener en cuenta son5:
•
Factores psicológicos:
Ø
Distorsión cognitiva
Ø
Déficit en el control de impulsos
Ø
Inestabilidad afectiva
Ø
Nivel de ansiedad
•
Factores sociales:
Ø
Circunstancias familiares y ambientales
Ø
Presión
de grupo
¿Cómo
actúan las drogas adictivas en el cerebro?
Blancos
moleculares de la recompensa
Básicamente,
estas substancias actúan sustituyendo
a los neurotransmisores naturales en la activación de los circuitos de premio o
recompensa, vías dopaminérgicas
que nacen en el área tegmental ventral
y se conectan con el núcleo accumbens,
con la corteza límbica, el pálido ventral y la corteza prefrontal,
constituyendo el haz prosencefálico medial.
1, 3, 4, 5, 6
Estos
circuitos refuerzan las conductas útiles y extinguen las dañinas, y son
activados por un conjunto de impulsos relacionados con el placer, el dolor, la
satisfacción emocional y sexual, el hambre, la sed y la saciedad.
Podemos
hacer una diferenciación entre los
reforzadores naturales, (los antes mencionados), y los reforzadores
artificiales, las drogas adictivas. Para los primeros, el organismo tiene una
especie de freno, de inhibición, son los sistemas
adaptativos que
impiden que la satisfacción se mantenga en un nivel extremo aunque la
estimulación continúe o aumente. En
cambio, las drogas adictivas sobrepasan
estos sistemas adaptativos de procesamiento de la información y actúan
directamente estimulando los mecanismos cerebrales filogenéticos que controlan
la emoción y el comportamiento. Al
activar directamente los mecanismos centrales de reforzamiento, las drogas
saturan los receptores o los sistemas de transducción en un grado difícilmente
alcanzable por los reforzadores naturales. El resultado es una satisfacción
intensa que puede llegar a desplazar el interés por los placeres biológicos 1, 4.
Al
interactuar con los circuitos de recompensa, las drogas adictivas pueden actuar
de tres formas: o imitan el efecto de cualquier neurotransmisor que normalmente
activa ese receptor (acción agonista), o impiden que ese neurotransmisor actúe
interfiriendo su unión con el receptor (acción antagonista), o aumentan la
disponibilidad del neurotransmisor (inhiben su recaptación). De ahí que sea la
especificidad de los receptores, lo que determine
las diferencias
de efectos entre una droga y otra. (Ver Tabla)
1, 3, 4, 5, 6.
Como
se muestra en la tabla, una misma droga puede tener varios mecanismos de acción,
así el alcohol, se comporta como un agonista gabaérgico y opiodérgico para
receptores μ, y como un antagonista glutamatérgico.
Pero
sea cual sea la droga que se consuma y el mecanismo por el cual actúa, el
evento final es un aumento en la biodisponibilidad
de la dopamina sináptica en los terminales nerviosos mesolimbocorticales,
produciéndose o no un incremento paralelo de la actividad neurofisiológica de
las neuronas dopaminérgicas en estas vías.
¿Es
entonces la dopamina la responsable de producir placer?
Los
datos disponibles hasta el momento sugieren que la dopamina está implicada en
las sensaciones conscientes de placer, atribuyéndosele,
además, un papel importante en los procesos no conscientes de aprendizaje y
atención. Supuestamente, la dopamina atraería
la función cerebral hacia los eventos externos sorprendentes o significativos,
y contribuiría al aprendizaje de respuestas conductuales y a la repetición de
éstas. 5,
6, 7
¿Qué
ocurre a largo plazo con el consumo de drogas?
Si
bien el consumo agudo de drogas adictivas induce
la activación de diversos centros nerviosos, entre los que destacan las vías
mesolímbica y mesocortical, los núcleos del rafe y la amígdala, con un
aumento de la expresión de proteínas c-Fos y de dopamina y serotonina en dichas áreas; el consumo crónico de drogas
supone una serie de cambios adaptativos que implican alteraciones a
nivel de:
1.
Conexiones sinápticas,
2.
Neurotransmisión
3.
Componentes moleculares como:
·
Receptores: En los que ocurren fenómenos de desensibilización e
internalización (excepto para los opiáceos)
·
Segundos mensajeros como:
q
AMPc: sin aumento en el núcleo
accumbens o la amígdala
q
Adenilciclasa: que se regula al alza de forma transitoria con un aumento
en los niveles de proteinoquinasa A
·
Factores de
transcripción CREB, Fra1, Fra2 y delta-Fosb: Estos mediadores participan en la
activación de genes nucleares, que intervienen en la remodelación sináptica,
induciendo la formación de nuevos contactos sinápticos y gap
junctions.
Se
ha comprobado, además, un incremento de la actividad de glutamato en el área
tegmental ventral, que, a su vez, sensibiliza los receptores D1 de dopamina y
origina una respuesta aumentada de las neuronas dopaminérgicas de esta región.
De ello se deduce que el glutamato da lugar a fenómenos de neuroplasticidad que
ocasionan la sensibilización, quizás también a partir de la liberación de
factores neurotróficos liberados en el área tegmental ventral y que
participan en los cambios sinápticos permanentes.4,
5, 6, 7, 8, 9
En
resumen, el uso crónico de drogas conduce a la perturbación de mecanismos
homeostáticos que obligan al individuo a consumirlas de forma regular. Según
el modelo de "disregulación homeostática del hedonismo" propuesto
por Koob & Le Moal la adicción se expresa como una disregulación en
espiral de los sistemas de recompensa cerebrales que se incrementa de forma
progresiva y culmina en el uso compulsivo de la droga y en una pérdida del
control sobre su ingesta. 4,
10
¿En
qué se fundamenta el uso de fármacos
en el tratamiento de la drogodependencia?
El
arsenal farmacológico para el tratamiento de la drogodependencia, dirige su
actuación hacia los sitios de acción de las propias drogas adictivas,
empleando fármacos agonistas como la nicotina o la metadona, antagonistas como
la naltrexona, fármacos anticonsumo como el acamprosato y los inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina,
o reforzadores negativos como el disulfiram.3
Si
se admite que el empleo crónico de substancias provoca cambios de larga duración
en el SNC, la farmacoterapia debería estar orientada a revertir o minimizar
estos cambios y basarse en modelos de tratamientos de enfermedades crónicas,
cuyo primer paso sería la desintoxicación. 3,
4
En
el caso de la adicción a la nicotina, se ha ensayado el empleo de parches dérmicos,
goma de mascar y aerosoles nasales de nicotina. Así mismo, la combinación de
nicotina (agonista) y mecamilamina (antagonista), se ha utilizado para prevenir
las recaídas. Más recientemente, el fármaco antidepresivo bupropión, ha sido
empleado para reducir el “craving” (deseo de consumir una droga) por la
nicotina, ofreciendo una terapia ventajosa si se asocia con parches de nicotina,
pues se sumarían una reducción de la severidad a los síntomas de retirada y
una atenuación del deseo de consumir la droga. 11, 12
En
la dependencia al alcohol, el uso de benzodiazepinas ha suprimido el síndrome
de retirada alcohólica. También el disulfiram, un fármaco cuyo metabolito
provoca la acumulación de acetaldehído y genera una serie de síntomas como
calor y rubor facial, náuseas, vómitos, sudoración, vértigo, e hipotensión,
entre otros; contribuye al abandono de la ingesta de etanol, pero generalmente
constituye una medicación rechazada por el paciente. El acamprosato, un fármaco
que reduce la excitabilidad neuronal asociada al uso crónico de alcohol por
alteraciones en la expresión genética de receptores de aminoácidos
excitatorios, incrementa el período de abstinencia en alcohólicos y acorta el
período de recurrencias en aquellos que vuelven a consumir. Por otra parte, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
como la fluoxetina, han mostrado ser útiles en incrementar el número de días
de abstinencia, disminuir el consumo de alcohol y el deseo de consumo tanto en
sujetos deprimidos como en los que no lo están. 4,
13
En
el caso de los opiáceos como la morfina o la heroína, la sustitución por otro
opiáceo de larga acción como la metadona o el 1-α
acetilmetadol (LAAM) han permitido preparar el ingreso de los pacientes a un
programa de rehabilitación; en estos casos también han sido útiles fármacos
como la clonidina, que reducen la actividad noradrenérgica central o
agonistas/antagonistas opioides como la buprenorfina (agonista μ
y antagonista κ).
En el caso de “adictos” desintoxicados con un alto grado de motivación para
permanecer libres de drogas se ha empleado la naltrexona, un antagonista opioide
puro, en forma de preparados inyectables de liberación lenta. 3,
4
Para
la desintoxicación por uso de estimulantes tipo cocaína o anfetamina no ha
sido necesario el uso de una medicación específica.3
Conclusiones
La dependencia a sustancias psicoactivas
constituye sin dudas una enfermedad crónica que implica cambios adaptativos en
el cerebro de las personas adictas, fundamentalmente a nivel de las vías
dopaminérgicas, que constituyen los llamados circuitos de recompensa, y de las
vías noradrenérgicas.
El
uso de fármacos para tratar estos trastornos se basa en el agonismo o
antagonismo de los receptores implicados en la a veces ininteligible cascada de
eventos que ocasiona y a la vez desencadena el abuso de drogas. Faltan aún por
dilucidar detalles fisiológicos, bioquímicos y sobre todo genéticos que
contribuirán en un futuro a establecer un tratamiento eficaz en el control y
erradicación de esta enfermedad. La terapéutica actual se propone reinsertar
al paciente adicto en la sociedad y minimizar en lo posible los daños físicos
y psicológicos derivados del consumo de drogas.
Tabla
- Mecanismo
de acción general de las drogas adictivas
|
Mecanismo
de acción general de las drogas adictivas
|
|
Acción
agonista (imita el efecto del neurotransmisor)
|
|
Nicotina
|
Acetilcolina
|
|
Alcohol
|
GABA/endorfinas
|
|
Benzodiazepinas
|
GABA
|
|
Opioides
|
endorfinas
|
|
LSD
|
Serotonina
|
|
Acción
antagonista (interfiere su unión con el receptor)
|
|
Alcohol
|
Glutamato
|
|
Barbitúricos
|
Glutamato
|
|
Cafeína
|
Adenosina
|
|
Aumenta
su disponibilidad (inhibe
su recaptación)
|
|
Cocaína
|
Dopamina
|
|
Anfetaminas
|
Dopamina
|
|
Nicotina
|
Dopamina
|
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Autores:
Dra.
Nuvia Pérez Cruz
Especialista
de primer grado en Farmacología
Profesora
instructora
Facultad
“Dr. Salvador Allende”
Dirección:
17 No. 1311 apto. 1 e/ 22 y 24 Vedado
Plaza.
Ciudad Habana
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Dr.
Eduardo J. Fernández Manchón
Especialista
de primer grado en Farmacología
Profesor
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Dra.
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Especialista
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