Desarrollo
Con
relativa frecuencia acuden los pacientes asmáticos a los cuerpos de guardias de
los hospitales, generalmente después de haber ensayado una terapéutica auto
administrada y no controlada o después de ser tratados en consultorios médicos
o policlínicas principales de urgencia sin resolverse su crisis, por lo cual es
necesario continuar el tratamiento de manera más agresiva y de no resolverse la
crisis decidir su ingreso en una Unidad de Terapia Intermedia o Intensiva. Estaríamos
en presencia entonces en una de las más importantes complicaciones de esta
entidad dada la importancia que representa esta entidad en nuestro medio, por su
frecuencia y la morbimortalidad que pueda aportar es que se realizó un estudio
exploratorio para caracterizar el tratamiento farmacológico actual en el manejo
del paciente con el Estatus Asmático, destacándose pese a la amplia gama terapéutica
con la que hoy en día contamos. Destacándose dentro de los pilares del
tratamiento la oxigenoterapia, los betagonistas, los corticoesteroides, los
anticolinérgicos, el sulfato de magnesio y el heliox.
Introducción
El
término asma se deriva de la palabra griega adqma
que significa jadeo, ahogo, dificultad espiratoria(1), es
una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas, caracterizada por una
obstrucción generalizada y variada de las mismas, debido a una hiperactividad a
múltiples estímulos: físicos, químicos, inmunológicos, mecánicos lo cual
condiciona una seria dificultad al paso del aire. La enfermedad evoluciona con
períodos de exacerbaciones intermitentes, habitualmente reversibles de forma
espontánea o como resultado del tratamiento medicamentoso, afectando tanto a
mujeres
como
a hombres de todas las edades y grupos étnicos y de los distintos niveles
socioeconómicos, aunque es más frecuente, por causas que todavía se
desconocen, en zonas urbanas deprimidas económicamente, en climas fríos y en
países industrializados (2). Cuba no está exenta de esta situación,
con una prevalencia de un 7,71 %.
Es
una entidad con una baja mortalidad comparada con otras enfermedades pulmonares
crónicas, en parte porque es frecuente en personas jóvenes y también porque
la obstrucción de la vía aérea tiene un carácter reversible. A pesar de
esto, a partir de 1970 se ha experimentado un aumento creciente de la mortalidad
en muchas regiones del mundo lo cual se ha tratado de explicar por el uso de
inhaladores con beta agonistas. Aunque muchas muertes por crisis agudas podían
haber sido evitadas por un reconocimiento precoz de la severidad de la crisis y
la aplicación de un tratamiento enérgico.
Con
relativa frecuencia acuden los pacientes asmáticos a los cuerpos de guardias de
los hospitales, generalmente después de haber ensayado una terapéutica
autoadministrada y no controlada o después de ser tratados en consultorios médicos
o policlínicas principales de urgencia sin resolverse su crisis, por lo cual es
necesario continuar el tratamiento de manera más agresiva y de no resolverse la
crisis decidir su ingreso en una Unidad de Terapia Intermedia o Intensiva. Estaríamos
en presencia entonces en una de las más importantes complicaciones de esta
entidad: “El Estatus Asmático” o “Estado de mal asmático”, definido
por varios autores como:
Según:
·
Sheldom: “disnea contínua
durante más de 24 horas, sin respuesta a la aminofilina”.
·
Sociedad Americana del tórax:
“ataque asmático agudo con severa obstrucción bronquial desde el comienzo, o
que se intensifica posteriormente y que no revierte al tratamiento habitual de
epinefrina o aminofilina”.
·
Weis: “un ataque asmático
resistente a varias dosis estándar de
adrenalina,
dentro de un intervalo razonable”.
·
Petty: “un asma severo
que no responde a la inhalación o inyección
de betamiméticos o a la administración iv de teofilina”.
·
Grawford: “un asma severo agudo que requiere un rápido y
agresivo tratamiento esta condición, existe cuando no hay respuesta a los
broncodilatadores apropiados.”
·
Antonio Sastre: “insuficiencia respiratoria aguda con acidemia,
en el asmático.”
·
El Dr. Armando Caballero
López en su libro Terapia Intensiva define al estado de mal asmático como un
episodio refractario a la terapéutica tradicional con beta agonistas y
teofilina.
En
los Temas de Medicina Interna de Roca se plantea como una complicación grave en
el curso de la enfermedad, en el cual la broncoconstricción no responde a los
dilatadores. Es potencialmente mortal y requiere del inicio
inmediato del tratamiento médico enérgico bajo vigilancia por personal
experto de las UCI y de emergencia, hasta la total resolución del cuadro.
Esta
condición es frecuentemente asociada con un ataque prolongado de asma bronquial
e implica que los cambios inflamatorios concomitantes que han ocurrido no son fácilmente
reversibles a la terapéutica broncodilatadora conocida. La mortalidad por
Status Asmático en nuestra UTI en los últimos 25 años ha sido de un 10 %.
Estos pacientes que no responden inicialmente a la terapéutica requieren una
prolongada y agresiva terapéutica
que en algunas ocasiones puede resultar controversial.
El
mismo, dada estas características ha sido clasificado por varios autores según
parámetros de interés
Según
los estadios del mal asmático (Bocles)
|
Estadio
|
Obstrucción
|
P02
|
P
CO2
|
pH
|
Equilibrio
Acido-básico
|
|
I
|
+
|
Normal
|
Hipocapnia
|
Alcalino
|
Alcalosis
Respiratoria
|
|
II
|
++
|
Hipoxemia
Ligera
|
Hipocapnia
|
Alcalino
|
Alcalosis
Respiratoria
|
|
III
|
+++
|
Hipoxemia
Moderada
|
Normal
|
Normal
|
Normal
|
|
IV
|
++++
|
Hipoxemia
Severa
|
Hipercapnia
|
Ácido
|
Acidosis
Respiratoria
|
Comentario:
Aunque la clasificación clínico hemogasométrica de Bocles es vieja y ha sido
muy criticada por la imprecisión en las características de la obstrucción de
la vía aérea en los diferentes estadios o grados del Status Asmático y porque
los grados I y II, no permiten realmente definir el Status Asmático y no lo
diferencian de las crisis asmática simples, se continua utilizando, ya que a
pesar de sus imperfecciones, resulta útil para definir la gravedad del Asma,
cuando esta se presenta en los grados III y IV e induce a la agresividad del
tratamiento.
Autores:
Pedro
A. Bacardí Zapata1,
Consuelo
Acosta Lee1,
Jorge
L. Sánchez Guillaume2,
Carmen
L Bacardí Noriega3