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Intervencion educativa sobre parasitismo intestinal en madres de ninos menores de dos anos. Ocubila, Huehuetenango. Julio - Septiembre 2004


Enviado por Dr. Rafael González Ramírez y otros Autores
Código ISPN de la Publicación: EEFZuFVuZAUnFvRSPM


Resumen: Se realizo una intervencion educativa con el objetivo de aumentar el nivel de conocimiento acerca de las parasitosis intestinales en las madres de ninos menores de dos anos pertenecientes al Puesto de Salud Ocubila, Municipio Huehuetenango, durante los meses de julio a septiembre del 2004. El universo se constituyo por el 100% de las madres de ninos menores de dos anos del area atendida por el Puesto de Salud. Luego de aplicar los criterios de exclusion se trabajo con 48 senoras. Palabras Claves: Promocion en salud, Prevencion de enfermedades,intervencion educativa, parasitismo.


   

  

INDICE

Resumen

Introducción

Objetivos

Método

Análisis y Discusión

Conclusiones

Recomendaciones

Referencias bibliográficas

Anexos

   RESUMEN

Se realizó una intervención educativa con el objetivo de aumentar el nivel de conocimiento acerca de las parasitosis intestinales en las madres de niños menores de dos años pertenecientes al Puesto de Salud Ocubilá, municipio Huehuetenango, durante los meses de julio a septiembre del 2004. El universo se constituyó por el 100% de las madres de niños menores de dos años del área atendida por el Puesto de Salud. Luego de aplicar los criterios de exclusión se trabajó con 48 señoras. La obtención del dato primario se realizó mediante la aplicación de un cuestionario que recogió la información general y abordó aspectos como: etiología, vías de transmisión, sintomatología y formas de prevención de las parasitosis intestinales. Al aplicarlo por primera vez encontramos pocos conocimientos en casi todas las participantes, quienes en su mayoría eran amas de casa, con predominio del analfabetismo y la primaria sin terminar. De acuerdo a las principales dificultades encontradas implementamos un programa educativo, al finalizar  aplicamos nuevamente el cuestionario, encontrando un aumento significativo del nivel de conocimiento (p<0.05), al aumentar de un 10.42% a un 85.42%, con un porcentaje de variación de 720%. El procesamiento de la información se llevó a cabo utilizando el programa estadístico  Epi Info 2002, calculando el porcentaje como medida de resumen y el porcentaje de variación como medida de comparación. Se aplicó la prueba de McNemar para analizar las diferencias estadísticas de las variables categóricas.  Finalmente arribamos a conclusiones y ofrecimos las recomendaciones pertinentes.

Palabras Claves: Promoción en salud, Prevención de enfermedades,  intervención educativa, parasitismo,

INTRODUCCIÓN

El parasitismo se conoce desde épocas tan remotas, que miles de años antes de nuestra era ya se tenían nociones reales de las tenias, filarias y lombrices intestinales, esa fue precisamente la razón por la que se escogió al gusano como símbolo de enfermedad; concepto que se extendió a los indostánicos, chinos, árabes y judíos. Se considera parásito todo ser vivo, animal o vegetal, que pasa una parte o toda su existencia en el interior de otro ser vivo, a expensas del cual se nutre, y provoca daños aparentes o inaparentes(1, 2).

Las enfermedades parasitarias son responsables de una morbilidad considerable en el mundo entero; se presentan frecuentemente con síntomas no específicos y altas tasas prevalencia. Las ascariosis, tricocefalosis, giardiosis, y amebiosis se encuentran entre las diez infecciones más comunes observadas en el mundo. Actualmente los autores prefieren sustituir la terminología de parasitismo intestinal por el de enfermedades causadas por protozoarios y helmintos. En general tienen baja mortalidad, pero igualmente ocasionan importantes problemas sanitarios y sociales debido a su sintomatología y complicaciones (3, 4).

Las enteroparasitosis pueden transcurrir durante largo tiempo asintomáticas sin diagnosticar, pero también pueden llegar a provocar cuadros digestivos, inclusive con severa repercusión sobre el crecimiento y desarrollo en los niños. (5). El comportamiento humano tiene gran importancia en la transmisión de las infecciones intestinales por parásitos, por lo tanto el éxito de las medidas de control que se implementen dependerá en gran medida de la modificación que se obtenga de los hábitos en el sentido de promover la salud y no contribuir a deteriorarla (6).

Las infecciones y enfermedades parasitarias en el niño constituyen un importante problema de salud en la mayoría de los países Latinoamericanos,  por su frecuencia, por los problemas diagnósticos y terapéuticos  que plantean  y,  en ocasiones, por su gravedad. (7).

El poliparasitismo es frecuente  y a partir del segundo  año abundan las infecciones con tres y cuatro especies de protozoarios. La intensidad  de la infección  agrava esta situación. Los estudios realizados en regiones rurales de Centroamérica, mediante técnicas de conteo de huevos, demuestran porcentajes  elevados  de niños  con infecciones severas  por Áscaris, Tricocéfalos y Uncinarias, en términos de concentración de huevos  por gramo  de heces. En América del Sur la situación es igualmente  seria, y como un ejemplo se menciona los hallazgos hechos  en una zona agrícola de Colombia, donde el 29,2% de las enteritis  del niño reconocía  como agente  etiológico algún parásito. En otra región  del mismo país  se demostró  que, a partir de los  seis meses de edad, las enteroparasitosis  inician una curva ascendente  que las coloca en  un lugar destacado  como productores de diarrea (8).

A las puertas del siglo XXI las parasitosis intestinales continúan siendo un problema de salud importante en Guatemala, sólo que ahora relegado a comunidades marginales, dado que globalmente hemos experimentado una mejoría sustancial, con un nivel de endemicidad muy bajo, como lo muestran las encuestas nacionales de parasitología realizadas en 1982 y 1996, en las cuales se muestra que menos del 5% de la población sufre la infección por geohelmintos. Este panorama, alentador desde el punto de vista de la salud pública, representa un espejismo para los pobladores de los anillos de pobreza, que aleja cada vez más una posible solución, pues los datos globales restan importancia a las parasitosis intestinales como problema de salud pública y en esas comunidades no se experimentan los cambios que ocurren en el resto de la sociedad, como se aprecia en las comunidades mas pobres atendidas por la Brigada Médica Cubana, donde el parasitismo intestinal esta entre las enfermedades más atendidas en consultas y terrenos (9).

En el contexto guatemalteco actual cada vez más se reconoce la existencia de inequidades en salud, algunas de ellas crecientes, y la importancia de reducirlas. El concepto mismo de equidad en salud es controversial y relativo, pues esta sujeto al contexto social en el que se ubique. Para la OMS, equidad significa que las necesidades de la gente, más allá de sus privilegios sociales, sean quienes guíen la distribución de oportunidades para su bienestar. Lo cual requiere reducir las desigualdades injustas según los estándares aceptables para cada uno, con principios de justicia e imparcialidad. Equidad en salud significa, entonces, tratar de reducir las brechas evitables en el estado de salud y en los servicios de salud entre los grupos con diferentes niveles de privilegios sociales, reflejados en las diferencias del nivel socioeconómico, género, localización geográfica, étnicas, religiosas y edad.  Por lo tanto, promover equidad en salud busca reducir la injusticia y las brechas sociales innecesarias en salud y atención de la salud, mientras se trabaja eficientemente para obtener mejoras para todos (10).

La labor de la Brigada Médica Cubana en las zonas más alejadas geográficamente, atendiendo fundamentalmente a la población de menos recursos económicos, en su mayoría indígenas o descendientes de los mismos es de gran ayuda para mejorar el grado de equidad en salud en relación a los mas desfavorecidos.

El trabajo de nuestros médicos tiene no solo una dimensión salubrista, sino social, al promover salud, proporcionando a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma (11).

El puesto de salud de Ocubilá no escapa de esta realidad, ya que en nuestra experiencia personal constituye la principal causa de morbilidad, especialmente en los niños.

Todo esto nos motivó a realizar una intervención con fines educativos dirigida a las madres de niños menores de dos años de la comunidad rural de Ocubilá, para de esta forma contribuir no solo a elevar el nivel de conocimientos sobre parasitismo intestinal, sino a que de forma gradual y progresiva se instauren en ellas comportamientos saludables, que perduren y sean transmitidos al resto de la comunidad y a las generaciones venideras.

   OBJETIVOS

GENERAL: Incrementar el nivel de conocimientos sobre parasitismo intestinal en las madres de niños menores de dos años pertenecientes al Puesto de Salud de Ocubilá, municipio Huehuetenango, en el periodo comprendido de julio a septiembre del 2004.

ESPECÍFICOS

1- Caracterizar el grupo en estudio según edad, nivel escolar y ocupación.

2- Identificar el nivel de conocimientos sobre las parasitosis intestinales antes de la      intervención, relacionados con: etiología, vías de transmisión,  sintomatología y  prevención.

3- Aplicar la intervención capacitante según las necesidades identificadas.

4- Evaluar el nivel de conocimientos adquiridos después de la aplicación de la intervención.

   MÉTODO

Se realizó una intervención capacitante sobre el conocimiento acerca de las parasitosis intestinales en las madres de niños menores de dos años pertenecientes al Puesto de Salud de Ocubilá, municipio Huehuetenango, en el periodo comprendido de julio a septiembre del 2004, dirigida a  modificar la información y los conocimientos acerca de los principales aspectos relacionados con dichas parasitosis.

El universo estuvo constituido por el total de 82 madres que representó el cien por ciento del mismo,  excluyendo: Las que presentan retraso mental moderado o severo, las que por cuestiones de lejanía, enfermedad u ocupaciones laborales o domésticas no pudieron asistir a los encuentros,  Aquellas que faltaron a dos o más encuentros y aquellas que no dieron su consentimiento a participar en la intervención.

Teniendo en cuenta dichos criterios en la investigación participaron 48 señoras.

   METÓDICA

La investigación se subdividió en tres etapas: Diagnóstica, Intervención y Evaluación Final.

ETAPA DIAGNÓSTICA

Se explicó el propósito científico de la investigación, así como los beneficios que reportaría para los participantes, sus familias y toda la comunidad, así mismo se aseguro el carácter anónimo y confidencial de las encuestas.

Para la realización de este estudio, después de una amplia revisión bibliográfica, se confeccionó un cuestionario dirigido a las madres, con lenguaje asequible, que recoge diferentes aspectos acorde a los objetivos propuestos (Ver anexo 2). El mismo fue respondido de forma individual, asegurando la total confidencialidad de la información obtenida.

Para dar salida al primer objetivo se utilizaron las siguientes variables: edad, nivel escolar y ocupación, dividiéndose en los siguientes grupos. El segundo objetivo se cumplimento mediante un cuestionario que contempla las variables necesarias que dan salida al mismo, abordando  temas como: Principales agentes causales de las parasitosis intestinales, vías de transmisión, síntomas más frecuentes de las parasitosis intestinales y principales formas de prevenirlas.

   INTERVENCIÓN

Para lograr el tercer objetivo  se llevó a cabo un programa de capacitación donde se tuvieron en cuenta los resultados obtenidos tras la aplicación del cuestionario, y las bases psicopedagógicas de la educación para la salud. El mismo tuvo lugar en una sesión semanal por un periodo de 6 semanas, sin exceder de 45 minutos en cada encuentro y siempre comenzando con una técnica de animación para mejorar el flujo de comunicación dentro del grupo. Se conformaron dos grupos de 24 participantes cada uno. Se emplearon las técnicas afectivo-participativas como el análisis grupal, discusión en grupo, lluvia de ideas por tarjetas y palabras claves.

   EVALUACIÓN

Esta etapa permitió cumplimentar el cuarto objetivo. Transcurridas seis semanas después de concluir el programa de capacitación se volvió a aplicar el cuestionario a fin de precisar los cambios en el nivel de conocimientos, se utilizó el mismo instructivo para la evaluación.

Los datos fueron procesados en una computadora HP, valiéndonos del sistema Epi Info 2002 donde se creó la base de datos.  Se calculó el porcentaje como medida de resumen y el porcentaje de variación como medida de comparación. Los resultados se expresaron  en cuadros  y gráficos. Las diferencias estadísticas de las variables categóricas se analizaron mediante la prueba de McNemar.

    DESARROLLO

La adecuada caracterización del universo con que se trabaja es indispensable en una buena investigación.  En el caso de las intervenciones educativas debemos siempre cumplir con este principio, pues no es posible influir en un grupo de personas si no conocemos a fondo sus características.

Las variables demográficas estudiadas fueron reflejadas en los tres primeros cuadros.

El grupo etáreo que predominó fue el de 20-24 años con el 33.33% de las señoras seguidos de los de 25-29 y 15-19 con 20.83% y 16.66% respectivamente.  Coincidimos en este aspecto con lo encontrado por  otros investigadores de Centroamérica y el Caribe (9, 11, 13) al tiempo que nuestros resultados difieren de los encontrados en Madrid por Fukumoto y Águila (14), donde la mayor cantidad de madres de niños menores de dos años estaba entre 25 y 29 años seguidos por las de 30-34.

 En los países en desarrollo de Centroamérica y el Caribe las posibilidades de estudio y superación para las mujeres son muy limitadas, situación más marcada en las áreas rurales, de ahí que la edad promedio del primer parto sea menor que en aquellos países donde las jóvenes tienen mejores expectativas educacionales y laborales. Asimismo en esta área las mujeres tienen en promedio mayor número de hijos, inclusive después de los 40 años, lo que se debe a estilos de vida arraigados, creencias religiosas, falta de empoderamiento de la mujer respecto al hombre, no existencia de posibilidades para interrumpir embarazos e insuficiente cobertura de los programas de planificación familiar. 

Cuadro 1. Distribución según edad de las madres de niños menores de dos años del Puesto de  Salud de Ocubilá, Huehuetenango, Julio a Septiembre del 2004.

Grupos de Edad

 

Número

Porciento

15-19

8

16.66

20-24

16

33.33

25-29

10

20.83

30-34

6

12.5

35-39

3

6.25

40- 45

5

10.42

Total

48

100

En el segundo cuadro mostramos la distribución según escolaridad, existiendo franco predominio del analfabetismo con un 45.83% (22 señoras)   y de  la primaria sin terminar con el 41.83%, muchas de las cuales son analfabetas funcionales. Dichos resultados se explican por las características económicas y sociales del territorio donde la pobreza conlleva a que muchos menores, especialmente niñas no asistan a la escuela, debiendo realizar labores domésticas, agrícolas  o comerciales.   Dada   la idiosincrasia  de  gran  parte  de  la población rural guatemalteca, existe poco interés de muchos padres por la educación de sus hijos, y en tal sentido vuelven a ser las hembras las más afectadas.  Todo esto concuerda con lo encontrado en otras investigaciones realizadas en el país (10, 15). Actualmente se considera a Guatemala como la nación con mas bajo nivel educacional de Centroamérica (16).

   Cuadro 2. Distribución de las madres según escolaridad.

Escolaridad

 

Número

Porciento

Analfabeta

22

45.83

Primaria sin terminar

20

41.83

Primaria terminada

4

8.33

Secundaria

2

4.17

Total

48

100

El 87.5% de las mujeres que participaron en el estudio son amas de casa, aunque también se dedican a otras ramas de la economía “informal” como el comercio de productos agrícolas o derivados cárnicos, la elaboración y venta de prendas de vestir, etc. Solo 6 de las participantes en el estudio tienen ocupaciones laborales estables, aunque es útil señalar que en el universo había otras tres, quienes quedaron excluidas al no poder acudir a los encuentros por causas relacionadas con su trabajo.

   Cuadro 3. Distribución de las madres según ocupación.

Ocupación

 

Número

Porciento

Trabajadora

42

87.5

Ama de casa

6

12.5

Total

48

100

El análisis de estas variables demográficas nos lleva a suponer el alto riesgo en que están los niños de la comunidad de adquirir enteroparasitosis u otras enfermedades transmisibles; factores como la baja escolaridad materna, el hecho de ser trabajadora agrícola o ama de casa con el consiguiente menor ingreso percápita familiar en la mayoría de los casos y la maternidad temprana, entre otros, conspiran para la aparición de malos hábitos higiénicos y alimentarios, creando las condiciones propicias para estas entidades nosológicas. Dicha asociación ha quedado demostrada en diferentes trabajos como los de Castillo et. al. en Guantánamo, Cuba y Borda et. al. en San Cayetano, Argentina (17, 18).

La labor de nuestra Brigada Médica ha venido a mejorar el panorama de muchas de las comunidades guatemaltecas, los médicos se han convertido en educadores de toda la familia, fundamentalmente de las mujeres, quienes en este medio llevan la mayor responsabilidad en la salud familiar, especialmente de sus hijos.  Por tanto, la educación a las madres está entre las estrategias a seguir para disminuir las enfermedades transmisibles durante la edad pediátrica.

A continuación mostramos como nuestra investigación influyó en los conocimientos de las madres acerca de las parasitosis intestinales.

En el cuadro #4 y gráfico #1 (Anexo 5) analizamos  el conocimiento acerca de los principales agentes causales de parasitosis intestinales antes y después de la intervención educativa. Inicialmente solo una señora fue calificada como conocedora (2.08%), posteriormente el 75% contestó correctamente. A pesar de que no todas las madres respondieron positivamente al final de la intervención, los resultados fueron estadísticamente significativos con un valor de p<0.05 y un 3500% de variación, demostrándose una vez más que la educación es un factor elemental en la meta por la salud. En este aspecto concordamos con el trabajo realizado por Rodrigo J. et. al. En Santafe de Bogota (19), mientras que  Hernández Merino  en Madrid encontró un mayor número de madres evaluadas satisfactoriamente desde la primera fase (20).

Cuadro 4. Distribución de las madres según nivel de conocimiento sobre agentes causales de parasitosis intestinales antes y después de la intervención.

 

Evaluación

Antes

No.                       %

Después

No.                       %

Conocedora

 

1

2.08

36

75.0

No conocedora

 

47

97.92

12

25.0

p<0.05                % de variación: 3500%

 

En el quinto cuadro y gráfico #2 (Anexo 5) se representa el conocimiento acerca de las vías de transmisión de las parasitosis intestinales, encontrándose inicialmente solo un 12.5% de respuestas positivas (6 madres) y después de la intervención un 79.17% (38 madres) para un porciento de variación de 533.3% y un valor de p<0.05, coincidiendo con otros estudios realizados en América Latina (21, 22, 23) cuyos autores encontraron que muchas señoras no reconocían adecuadamente las formas en que sus hijos podían adquirir una enteroparasitosis, lo que repercutía negativamente en la salud de los infantes al quedar expuestos a situaciones de riesgo.

Este fue uno de los temas en que más se enfatizó durante el desarrollo de la intervención educativa, no solo por el bajo nivel de conocimiento existente al inicio de la misma, sino por la importancia de esta información para así reconocer y evitar aquellas prácticas de riesgo, algunas bastante frecuentes en la población en estudio como andar descalzos, no lavar adecuadamente los alimentos ni protegerlos de los vectores y permitir que niños pequeños estén en contacto con tierra y heces de animales.

 

Cuadro 5. Nivel de conocimiento sobre vías de transmisión de las parasitosis intestinales antes y después de la intervención.

Evaluación

              Antes

No.                           % 

           Después

No.                          % 

Conocedora

 

6

12.5

38

 

79.17

 

No conocedora

42

87.5

10

20.83

                   p<0.05                  % de variación: 533.3%

Al analizar el conocimiento acerca de los síntomas de las parasitosis intestinales antes y después de la intervención, ver cuadro #6 y gráfico #3 (Anexo 5), obtuvimos un por ciento de variación de 193,75% y estadísticamente una diferencia significativa (p<0.05). Este fue el acápite donde encontramos mejores resultados durante la fase diagnóstica  con un  33.33% de calificaciones positivas.

Durante el desarrollo de las actividades de capacitación se abordaron de manera asequible aquellas formas en que pueden expresarse las parasitosis intestinales en los infantes, ya fuesen hallazgos físicos que ellas pudiesen notar, conductas anormales o manifestaciones referidas por el niño, de esta forma al volver a aplicar el cuestionario se calificó de conocedoras al 97.92% de las madres. Coincidimos con otros investigadores como Costa-Macedo et al en Río de Janeiro (24) y Bradley S. en Miami (25).

Cuadro 6. Nivel de conocimiento sobre sintomatología de las parasitosis intestinales antes y después de la intervención.

Evaluación

              Antes

No.                       % 

           Después

No.                       % 

Conocedora

 

16

33.33

47

97.92

No conocedora 

32

66.67

1

2.08

 

  p<0.05             % de variación: 193,75%

 La prevención constituye un pilar esencial en la disminución de la incidencia de las enfermedades transmisibles. En el cuadro #7 y gráfico #4 (Anexo 5) se evaluó el nivel de conocimiento acerca de como prevenir las parasitosis intestinales, encontrándose  antes del programa educativo solo un 18.75% de calificaciones positivas, mientras que después de intervenir  el 75%  de las madres respondió adecuadamente, lo que nos da un por ciento de variación del 300% y resultados estadísticamente significativos con p<0.05.  Otro trabajo donde se encontraron resultados similares en este aspecto fue el de Rodrigo J. et al en Santafe de Bogota (19).

Los elementos que brindamos a las madres durante esta etapa del curso fueron más allá de la enfermedad  en cuestión, trabajando por desarrollar una cultura saludable, capaz de promover la adopción de estilos de vida favorables, que eviten o limiten factores de riesgo frecuentes, con la consiguiente mejoría del estado de salud de los niños y toda la familia. En tal sentido enfatizamos en medidas higiénicas sanitarias como el lavado de las manos, el tratamiento del agua, la adecuada cocción de los alimentos, etc., a la vez que desmitificamos creencias erróneas como la administración indiscriminada de antibióticos a los infantes para desparasitarlos o evitar las diarreas.

Cuadro 7. Nivel de conocimiento sobre formas de prevenir las parasitosis intestinales antes y después de la intervención.

 

Evaluación

              Antes

No.                           % 

           Después

No.                        % 

Conocedora

 

9

18.75

36

75.0

No conocedora

 

39

81.25

12

25.0

  p<0.05              % de variación: 300%

En el cuadro #8 y el gráfico #5 (Anexo 5) se muestran los resultados de la evaluación integral del cuestionario antes y después de la intervención. Previo al programa educativo encontramos solo un 10.42% de calificaciones satisfactorias, lo que varió significativamente al aplicar el cuestionario por segunda vez, cuando obtuvimos un 85.42% de evaluaciones positivas. El por ciento de variación fue de 720% con la consiguiente significación estadística (p<0.05), lo que nos habla a favor de la calidad del programa de capacitación, similar a lo sucedido en otras  intervenciones capacitantes en este tema realizadas en diferentes partes del mundo. (19, 22, 23).

Es bueno señalar que los resultados alcanzados por estas madres superan a los encontrados en otros estudios en Guatemala y el Salvador, lo que se explica no solo por la calidad del programa educativo, sino por tratarse de una comunidad con población mayoritariamente ladina en tanto que estos estudios realizados por Intervida se llevaron a cabo en asentamientos eminentemente indígenas. (13, 15)

Cuadro 8. Nivel de conocimiento acerca de las parasitosis intestinales antes y después de la intervención.

 

Evaluación

              Antes

No.                           % 

           Después

No.                        % 

Conocedora

 

5

10.42

41

85.42

No conocedora

 

43

89.58

7

14.58

  p<0.05                 % de variación: 720%

En los cinco gráficos que expresan conocimiento antes y después de intervenir encontramos valores de p significativos, evidenciando la relación de causalidad entre el aumento en los conocimientos de las madres y el programa educativo aplicado.  Los temas relacionados con las parasitosis intestinales son en general sencillos y prácticos, por lo que pudieron ser manejados adecuadamente por la mayoría de las señoras.

La mayoría de las señoras evaluadas satisfactoriamente antes de intervenir  tenían edades entre 20 y 29 años. Resultó llamativo observar que después de aplicado el programa educativo el mayor número de mujeres que continuaron siendo evaluadas como No Conocedoras estuvo entre 40 y 45 años (4 de ellas) por lo que solo una de las madres de este grupo resultó evaluada positivamente.  En este sentido discrepamos de lo encontrado por Hernández Merino en Madrid (22) y de otros estudios donde se afirma que la mujer entre los 40 y 55 años alcanza el punto culminante de su madurez intelectual.

Las únicas 5 calificaciones satisfactorias antes del curso pertenecían a las dos que habían cursado estudios  secundarios y a tres de las que habían terminado la primaria. Durante la segunda aplicación del cuestionario una vez llevado a cabo el programa de capacitación, quedaron siete madres con evaluación no satisfactoria, de las cuales 6 eran analfabetas y otra no había culminado sus estudios primarios.  Estos resultados coinciden con los encontrados en otros estudios realizados en Latinoamérica. (16, 19, 24)

Los buenos resultados obtenidos con la aplicación de la intervención, nos alientan a pensar que estos conocimientos adquiridos van a sentar las bases para crear comportamientos y hábitos favorables, con la posibilidad de que los vayan incorporando a su estilo de vida cotidiano y la consiguiente disminución de aquellas conductas de riesgo para la salud. De esta forma se previenen  no solo las parasitosis, sino también otras enfermedades transmisibles, mejorando la salud integral de los niños, la familia y la comunidad.

CONCLUSIONES

          - Predominó la edad materna entre 20 y 24 años, seguido por las de 25-29 y 15-19 años.

          - El analfabetismo y la primaria sin terminar predominaron en el grupo en estudio, asimismo    encontró una mayoría de amas de casa.

          - El nivel de conocimiento inicial acerca de las parasitosis intestinales fue bajo, la intervención educativa logró modificarlo significativamente en  casi todas las participantes, siendo las mujeres con edades entre 40 y 45 años quienes presentaron mayores dificultades para el aprendizaje.

RECOMENDACIONES

          -  Continuar desarrollando programas educativos con las madres, dirigidos a modificar conocimientos y actitudes sobre las parasitosis intestinales y otras enfermedades transmisibles.

          -  Fomentar las labores de promoción y prevención que involucren a la familia, la comunidad y la sociedad en la lucha contra las enfermedades transmisibles.

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22. Abrego Bles R, Sandoval Prieto A, Tenoceloll Hernández MI. Enfermedad diarreica aguda: impacto de la capacitación. Rev Med IMSS 1996; 34(4):293-6.

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MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA

MISIÓN MÉDICA CUBANA

GUATEMALA

Autores:

Dr. Rafael González Ramírez

Especialista de Primer Grado en Higiene y Epidemiología.

Profesor  Instructor.

Brigada Médica Cubana. República de Guatemala.

Facultad de Ciencias Médicas Guantánamo.

CPHEM Guantánamo. Cuba

Rafagr139@yahoo.es

addyslf@infosol.gtm.sld.cu

Dra. Giselle  Acosta Ramírez.

Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.

Brigada Médica Cubana. República de Guatemala.

Facultad de Ciencias Médicas Guantánamo. Cuba

Dra. Olga Lien León Quindemil

Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.

Profesora  Instructora.

Brigada Médica Cubana. República de Guatemala.

Facultad de Ciencias Médicas Salvador Allende. CH. Cuba

Olgalien67@yahoo.es

Olgal.leon@infomed.sld.cu

Dr. Orlando Páez Cabrera

Especialista de Primer Grado en Higiene y Epidemiología

Brigada Médica Cubana. República de Guatemala.

CPHEM Ciego de Ávila. Cuba

Rai88pa@yahoo.com

Dra. Teresa de la Caridad Pérez Díaz

Especialista de Segundo Grado en Medicina General Integral.

Profesora asistente.

Facultad de Ciencias Médicas Miguel Enrique.

Tdelacaridad2000@yahoo.es

Teresac.perez@infomed.sld.cu  


Enviado por Dr. Rafael González Ramírez y otros Autores
Contactar mailto:opmilagroguate@asturi.as


Código ISPN de la Publicación: EEFZuFVuZAUnFvRSPM
Publicado Monday 16 de January de 2006