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Beneficios de la suplementacion con zinc en la rehabilitacion inmunonutricional de lactantes desnutridos


Enviado por Dr. Carlos M. Hernández Fernández y Dr. Arnaldo Izquierdo Estévez
Código ISPN de la Publicación: EEZAVFEEpFkbaMvCOn


Resumen: Se realizo un estudio retrospectivo para evaluar los efectos de la suplementacion con zinc en la recuperacion inmunonutricional de lactantes mal nutridos que ingresaron en el Servicio de Nutricion del Hospital Pediatrico Docente “Dr. Ángel Arturo Aballi” en el ano 2006 se constituyeron dos grupos de estudio, suplementados y no suplementados con 28 pacientes cada uno, tomandose como variable, edad, antecedente de bajo peso al nacer, estadia hospitalaria, numero de infecciones, dias infectados, numero de antibioticos utilizados y traslados a UTIP.


   
  

RESUMEN
Se realizó un estudio retrospectivo para evaluar los efectos de la suplementación con zinc en la recuperación inmunonutricional de lactantes mal nutridos que ingresaron en el Servicio de Nutrición del Hospital Pediátrico Docente “Dr. Ángel Arturo Aballí” en el año 2006 se constituyeron dos grupos de estudio, suplementados y no suplementados con 28 pacientes cada uno, tomándose como variable, edad, antecedente de bajo peso al nacer, estadía hospitalaria, número de infecciones, días infectados, número de antibióticos utilizados y traslados a UTIP. Los resultados muestran una estadía hospitalaria, número de infecciones, días infectados, antibióticos utilizados y traslados a UTIP media, significativamente menor en los pacientes suplementados. Se concluye que la suplementación con Zinc acelera la recuperación inmunonutricional al disminuir el promedio de infecciones, la media de días infectados, el número de antibióticos utilizados y los traslados a UTIP.

Descriptor DeCS: zinc/deficiencia zinc/malnutrición; inmunodeficiencia zinc/suplementación.


INTRODUCCIÓN
El zinc fue reconocido como oligoelemento necesario para la nutrición humana a principios de la década de 1960, basado en la mejoría en el crecimiento y desarrollo sexual en jóvenes iraníes y egipcios al administrarles suplementos del mineral.

Previamente su condición de esencial ha sido señalada con relación a las plantas en 1869 y en 1934 en animales, todo fundamentado en el hecho de que este nutriente cumple funciones estructurales, catalíticas y reguladoras indispensables para muchos sistemas biológicos (1, 2, 3,4).
La mayoría de las funciones bioquímicas del zinc, evidencian su participación como elemento estructural de numerosas enzimas, o su condición de estabilizador de estructuras a nivel de los constituyentes subcelulares y sus membranas (5)

Es parte fundamental de numerosa metaloenzimas y activador de otras (6, 7, y 8). Está demostrado su papel esencial en la transcripción y traslación de polinucleótidos y por tanto en el proceso de expresión genética (3,5). Es además un estabilizador de membranas y participa en la unión de las proteínas a tales estructuras e impide la peroxidación lipídica de determinados tejidos mediante la inhibición de radicales libres (3, 4, 9).

Este oligoelemento adquiere especial connotación en niños con MPE (Malnutrición Proteico Energética). Desde 1965 se reporta que las concentraciones plasmáticas en desnutridos eran la mitad de los correspondientes a los niños eutróficos. Si tenemos en cuenta su esencialidad en el crecimiento, su papel en la síntesis de ácidos nucléicos y proteínas, en la replicación celular y en el control del apetito, pudiera explicarse entre otros hechos este vínculo. De igual manera estas funciones justifican, como su deficiencia, limita la velocidad en la ganancia de peso y/o alteraciones en la composición corporal, generando un incremento del tejido adiposo con respecto al muscular, en niños que se recuperan de la desnutrición (1, 2).

Por otra parte, el hecho de que el zinc como se señaló anteriormente sea cofactor de numerosas enzimas, entre ellas las que participan en la síntesis ARN y en la transcripción genética, de que sea considerado un factor mitógeno y contribuya a la estabilización de las membranas, pone de manifiesto su efecto regulador sobre el sistema inmune, a la vez que evidencia que su deficiencia condiciona atrofia tímica y otras alteraciones características de la inmunidad celular del desnutrido (10, 11, 12)

Además su carencia afecta estructural y funcionalmente a las hormonas tímicas, en particular la timulina, lo que trae como consecuencia alteraciones en la diferenciación de los timocitos en lifoncitos “T” activos, reducción en la producción de interleukina II y por tanto de interferón gamma (3, 11, 12).

Estas alteraciones en los mecanismos de defensa inmunitarios con la consiguiente reducción de la resistencia a las infecciones explican la existencia de un sinergismo entre malnutrición e infección (13).

MÉTODOS
Se realizó un estudio retrospectivo para evaluar los efectos de la suplementación con zinc en la recuperación inmunonutricional de lactantes desnutridos tratados en el Servicio de Nutrición del Hospital Pediátrico Docente “Dr. Angel Arturo Aballí” en el período comprendido entre Enero y Diciembre del 2000.

Se constituyeron dos grupos de estudio, un grupo A (suplementado) que recibió suplementación con sulfato de zinc en forma de papelillos que contenían 7 mg. de zinc elemental a dosis de 2-3 mg x kg x día y el otro grupo B (no suplementados) que no recibió el producto por no disponer del mismo por causas ajenas a la voluntad del centro.

La totalidad de los pacientes fueron evaluados antropométricamente al ingreso y con una frecuencia semanal, tomándose sólo aquellas mensuraciones según el procedimiento establecido por el programa Biológico Internacional (14) necesarios para nuestro estudio:
- Peso corporal expresado en gramos
- Longitud superior expresada en cm.

Teniendo en cuenta las variables edad (expresadas en meses), el peso y la longitud supina se determinaron los índices que confirmaron el diagnóstico de MPE:
- Peso por la edad (P/E)
- Talla para la edad (T/E)
- Peso por la Talla (P/T)

Para la clasificación del grado de malnutrición y el alta hospitalaria se utilizó el primer índice (P/E), tomando como patrones de referencia las tablas del estudio de crecimiento de la población cubana del Profesor Jordán (15).

Todos los pacientes fueron seguidos evolutivamente hasta tanto alcanzaron un índice de peso para la edad igual al décimo percentil, considerándolos entonces recuperados nutricionalmente, egresándose. Se tomó como tiempo de recuperación nutricional la estadía hospitalaria.

Se tomó para la comparación del estado inmunológico entre ambos grupos de estudios y su recuperación inmunológica, indicadores clínicos por limitación de recursos, que nos permitieron conocer la frecuencia y severidad de los procesos infecciosos. Los mismos fueron: número de infecciones, días infectados, números de antibióticos empleados y traslados a UTIP (Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica).

Para valorar las diferencias en el comportamiento de los grupos de estudios se utilizó la prueba t para muestras independientes, realizándose el procesamiento a través del paquete del Programa SPSC. Versión 10.0 

RESULTADOS
La tabla 1 muestra la distribución según la edad de los pacientes por grupos de estudio, apreciándose que no existe diferencia significativa entre ambos, con un predominio de los menores de tres meses en los dos grupos estudiados, 60,7% en los suplementados y 46,4 % en los no suplementados.


TABLA No.1: DISTRIBUCIÓN DE PACIENTES SEGÚN EDAD, POR GRUPOS DE ESTUDIO

La distribución por sexo se muestra en la tabla 2, no existiendo diferencia significativa en cuanto al sexo entre los grupos estudiados, con predominio del sexo masculino en ambos, 64,3% en los suplementados y 57,1 % en los no suplementados.

TABLA No.2: DISTRIBUCIÓN DE PACIENTES, SEGÚN SEXO, POR GRUPOS DE ESTUDIO 

La tabla 3 recoge el antecedente de bajo peso al nacer no existiendo diferencia significativa de esta variable entre ambos grupos, con un 25% de bajo peso al nacer en los suplementados y 32, 1% en los no suplementados.

TABLA No 3: DISTRIBUCIÓN DE PACIENTES, SEGÚN ANTECEDENTES DE BAJO PESO AL NACER, POR GRUPOS DE ESTUDIO.

El grado de malnutrición se expresa en la tabla 4 no existiendo diferencia significativa entre los grupos estudiados con un predominio del grado I de malnutrición en ambos grupos 46,4 % en los suplementados y 53,6 % en los no suplementados.

TABLA No 4: DISTRIBUCIÓN DE PACIENTES, SEGÚN GRADO DE MALNUTRICIÓN, POR GRUPOS DE ESTUDIOS.

La estadía hospitalaria se muestra en la tabla 5 y se observa como la estadía media en los pacientes suplementados es significativamente inferior 19,68 días contra 29,14 días en los no suplementados.

TABLA No 5: PROMEDIO DE ESTADÍA HOSPITALARIA, SEGÚN GRUPOS DE ESTUDIO.

En la tabla 6 se refleja el promedio de infecciones, días infectados, antibióticos utilizados y traslados a UTIP según grupo de estudio por pacientes: la media de infecciones por pacientes es significativamente menor en los suplementados 0,61 contra 1,54 en los no suplementados. La media de días infectados es significativamente menor 8,04 días en relación a los no suplementados que fue a 15,46 días. La media de antibióticos utilizados fue 0,79 en los suplementados contra 2,21 en los no suplementados, significativamente menor. En cuanto a los traslados a UTIP la media fue 0,29 traslados en los suplementados significativamente inferior a los 0,79 traslados en los no suplementados.

TABLA No. 6: PROMEDIO DE INFECCIONES, DIAS INFECTADOS, ANTIBIÓTICOS UTILIZADOS, TRASLADOS A UTIP POR PACIENTES, SEGÚN GRUPOS DE ESTUDIOS.


DISCUSIÓN
Las cuatros primeras tablas demuestran la homogeneidad en ambas muestras de estudio en cuanto a sexo, edad, antecedentes de bajo peso al nacer y grado de malnutrición, estos últimos tres factores de gran importancia en el establecimiento y profundización de la desnutrición (8) lo cual nos permitió inferir que las diferencias existentes entre ambos grupo de estudio en cuanto a la recuperación nutricional e inmunológica se debieron a la intervención con Zinc.

La estadía hospitalaria como indicador de recuperación nutricional fue significativamente menor en los suplementados, acortándose prácticamente en 10 días en relación a los no suplementados. Si tenemos en cuanta la participación en Zinc como elemento estabilizador de estructuras moleculares y sus membranas impidiendo la peroxidación lipídica, su influencia por tanto en la división celular crecimiento y desarrollo (3, 4, 5, 7, 8) y sobre todo en el buen funcionamiento del epitelio intestinal, facilitando la función digestiva y absortiva de la mucosa que posibilita un mayor aporte de calorías y nutrientes en general al organismo, explica entre otras causas este comportamiento diferencial (9,16).

La malnutrición es la causa más común de inmunodeficiencia adquirida, alterándose fundamentalmente la inmunidad celular, elevándose la incidencia de las infecciones, con severidad variable, provocadas muchas de ellas por gérmenes intrahospitalarios, demostrándose una interrelación muy estrecha entre Nutrición – Inmunidad - Infección (17). En nuestro estudio al demostrarse una disminución significativa del número de infecciones y de la media de días infectados en el grupo de de pacientes suplementados con zinc, existe correlación con el marco teórico precedente así como con estudios realizados en nuestra ciudad en pacientes pediátricos, donde se demostró un menor número de infecciones intercurrentes (20).

El número de antibióticos requeridos para erradicar los patógenos causantes de las infecciones localizadas y el número de traslados a UTIP, puede considerarse como indicador de la severidad de estos procesos infecciosos (17). Nuestros resultados demuestran una menor necesidad del número de antibióticos utilizados y una disminución de los traslados a Terapia Intensiva de estos pacientes suplementados en relación a los no suplementados con Zinc. Existen evidencias y es un hecho reportando por muchas investigadores que las infecciones a repetición juegan un papel más importante en el retardo de crecimiento y que la no disponibilidad de alimentos (21).

Podemos concluir que la suplementación con Zinc:
· Reduce la estadía hospitalaria de los pacientes malnutridos al acelerar la recuperación nutricional.
· Disminuye el promedio de infecciones, la media de días infectados y su severidad medida en función del número de antibióticos utilizados y la necesidad de recurrir a cuidados intensivos.
· Favorece la recuperación inmunonutricional en lactantes malnutridos.

BIBLIOGRAFÍA
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Hospital pediátrico Docente “Dr. Angel Arturo Aballí”, 
Ciudad de la Habana

AUTORES
Dr. Carlos M. Hernández Fernández¹, 
Dr. Arnaldo Izquierdo Estévez².

1. Master en Nutrición en Salud Pública. Profesor Asistente de Pediatría. Especialista 1er Grado en Pediatría.
2. Profesor Auxiliar de Pediatría. Especialista 2do Grado en Pediatría.

Enviado por: Ivette Díaz


Enviado por Dr. Carlos M. Hernández Fernández y Dr. Arnaldo Izquierdo Estévez
Contactar mailto:dochospaballi@infomed.sld.cu


Código ISPN de la Publicación: EEZAVFEEpFkbaMvCOn
Publicado Friday 18 de May de 2007