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Desarrollo fisico de un grupo de ninos en un area de salud. Municipio Cerro. 2006
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Enviado por Dr. Roberto Francisco Corredera Guerra y Otros Autores
Código ISPN de la Publicación: EEZkAFkyklNvvbPwwZ
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| Resumen: Se realizo un estudio descriptivo, retrospectivo y de corte transversal sobre el desarrollo fisico de un grupo de ninos menores de 5 anos en un periodo comprendido entre febrero y mayo del 2006 en 2 consultorios medico de las familias del area de salud Palatino del policlinico Antonio Maceo del Municipio Cerro, Ciudad de la Habana. |
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RESUMEN
Se realizó un estudio descriptivo,
retrospectivo y de corte transversal sobre el desarrollo físico de un grupo de
niños menores de 5 años en un período comprendido entre febrero y mayo del
2006 en 2 consultorios médico de las familias del área de salud Palatino del
policlínico Antonio Maceo del Municipio Cerro, Ciudad de la Habana.
Se confeccionó un simple instrumento para la recolección de los datos que se
aplicó individualmente con el objetivo de evaluar el desarrollo físico de un
grupo de niños menores de 5 años. Se determinó un predominio de los
preescolares y del sexo femenino. Según índice peso/edad predominó el grupo
de los lactantes sobrepeso, el 62,5% de los niños estuvo normopeso según índice
peso/talla, el 16,6% de los lactantes se encontraron sobrepeso, se encontraron
desnutridos el 37,5% de los transicionales. El 40% de los preescolares se
encontraron malnutridos por exceso. En sentido general hubo un predominio de la
malnutrición por exceso (25%). El 97,5% se encontró en el canal normal de
talla/edad. La circunferencia cefálica/edad se comportó entre el 3-97percentil
en todos los pacientes
INTRODUCCIÓN
Los estudios de crecimiento y desarrollo
físico de la población han ganado en importancia a medida que los países han
logrado mayor avance y consecuentemente mejores niveles de salud. Estos
estudios, por su complejidad y costo elevado, dependen en buena medida del
desarrollo económico y social alcanzado (1).
El vocablo Auxología se deriva del griego "auxos" que significa
crecimiento y "logos" que significa tratado. Etimológicamente
significa tratado del crecimiento y constituye, en esencia, aquella parte de la
ciencia que se dedica al estudio de las características y peculiaridades del
crecimiento y desarrollo del ser humano.
Este proceso está integrado por el conjunto de cambios somáticos y funcionales
que se producen en el individuo desde su concepción hasta la adultez siendo
frecuente que ambas palabras, así como los conceptos que expresan, se
entremezclen y empleen en forma conjunta, dado que ambos se refieren a un mismo
resultado: la maduración del organismo (2).
El mejor indicador global de la salud de los niños es su crecimiento, de ahí
que el estudio de sus características no solo sirve para evaluar su estado
sanitario y nutricional sino que también proporciona una excelente medida de
las desigualdades que afectan a la población en cuanto al desarrollo humano y
brinda información acerca de la evolución de este proceso a través del
tiempo. Todo esto ha permitido distinguir dos usos fundamentales de los estudios
auxológicos, ellos son:
- Uso clínico:
Puesto que cada vez sobreviven más niños, resulta imprescindible prestar más
atención a la capacidad que ellos tienen de alcanzar un crecimiento y
desarrollo óptimo. El deterioro del crecimiento y desarrollo durante la
infancia puede tener repercusiones durante el resto de la vida y comprometer el
rendimiento académico y las posibilidades de contribuir a la sociedad. La
evaluación del estado de salud y nutrición de un niño a partir de la valoración
de su crecimiento y desarrollo se considera un instrumento fundamental para
proteger su salud, por lo que debe ser objeto constante de atención en la práctica
asistencial.
- Uso epidemiológico: La
información que brindan los estudios auxológicos constituye un instrumento útil,
sencillo y confiable para la supervisión de la situación social y económica
de las comunidades humanas. Es necesario que los formuladores de políticas
tengan conciencia, por una parte, de su relevancia como uno de los indicadores
principales del desarrollo y, por otra, de que sus progresos son imprescindibles
para el avance socioeconómico de las naciones a largo plazo. El conocimiento de
las diferencias que existen en el crecimiento y desarrollo de los niños y
adolescentes de los diferentes estratos sociales de una población y el
monitoreo de los cambios intergeneracionales que se producen en las características
de este proceso permiten prever las intervenciones necesarias para que esas
diferencias y esos cambios adquieran o mantengan un carácter positivo (3-6).
El niño crece regularmente hasta que se manifiestan plenamente –si el medio
en que se desarrolla resulta favorable- todas las potencialidades heredadas de
sus padres. Este proceso complejo y continuo tiene variaciones en su ritmo, de
manera tal que en el primer año de vida postnatal, o durante la adolescencia,
su velocidad es superior a la de otras etapas.
El más antiguo estudio publicado acerca del crecimiento de un niño fue
realizado, entre 1759 y 1777, por el conde Philibert de Montbeillard, quien
obtuvo la curva de distancia y la curva de velocidad de crecimiento de la
estatura de su hijo al medirlo periódicamente cada seis meses, desde el
nacimiento hasta los 18 años. A partir de ese momento se pudo conocer que
aunque el crecimiento y desarrollo de los niños se produce continuamente desde
la concepción hasta la adultez, éste no ocurre siempre con la misma
intensidad, aunque tampoco de forma desordenada. Existen fluctuaciones mínimas
en el ritmo de crecimiento de los niños , con dos períodos de crecimiento rápido:
uno, desde la concepción hasta los dos primeros años de la vida y otro durante
la adolescencia, separados éstos por una etapa menos activa pero más uniforme
que abarca los años preescolares(1-3).
La regulación del crecimiento es compleja. Factores genéticos, neurohormonales
y locales ejercen funciones reguladoras. Sin embargo, en el control endocrino
del proceso de crecimiento no sólo las hormonas están envueltas; proteínas
portadoras de hormonas, factores de crecimiento y sus proteínas portadoras, así
como la etapa de madurez y cantidad de los receptores de éstos en las células
“diana” pueden jugar también un rol crítico. Tales mecanismos reguladores
del crecimiento interactúan y cambian de carácter con la edad (7-10).
Variabilidad del crecimiento(factores genéticos y ambientales):
Cada niño tiene un patrón de crecimiento que es el resultado de la interacción
de las características heredadas de sus padres y el medio ambiente en que él
se desarrolla, lo que explica los amplios límites de la variabilidad que
normalmente existe en las poblaciones. De este modo, se puede señalar que los
factores que influyen en este proceso son numerosos y se clasifican en dos
tipos: factores genéticos y factores ambientales.
Ambos actúan de tal forma que no puede precisarse la participación de la
proporción de cada uno de ellos en el desarrollo del individuo, representando
dos partes de un todo indivisible.
Los factores genéticos determinan la dirección y secuencia del crecimiento. La
regulación genética de este proceso es la resultante del efecto de muchos
genes que han sido transmitidos tanto por el padre como por la madre.
Los factores ambientales afectan la velocidad del crecimiento e incluso el
resultado final de este proceso. Entre ellos tenemos: enfermedad, nutrición,
escolaridad, ocupación, localidad, ingreso monetario, condiciones de la
vivienda, tamaño de la familia y perturbaciones psicológicas, entre otros.
En la interacción entre factores genéticos y ambientales, los primeros tendrán
la mayor posibilidad de expresarse a medida que las condiciones del medio les
sean más favorables y será mayor en las etapas de más rápido crecimiento
como son la etapa prenatal, los primeros cinco años de la vida y la
adolescencia. Es decir, los factores genéticos determinan el potencial de
crecimiento y las condiciones ambientales facilitan o inhiben su expresión; a
su vez, se considera que la ecosensibilidad de un individuo que no es más que
la susceptibilidad que presenta frente a las condiciones del medio que lo rodea,
se encuentra inducida genéticamente, es decir, los factores genéticos regulan
las funciones necesarias para posibilitar una máxima adaptación al medio.
A consecuencia de la interacción entre los factores genéticos y ambientales
ocurren diferencias en el crecimiento de los diferentes grupos poblacionales que
se expresan en dos categorías básicas: los gradientes sociales y la tendencia
secular.
Gradientes sociales se refieren a las diferencias que se advierten dentro de una
sociedad en el tamaño corporal y la maduración de los niños pertenecientes a
grupos que difieren en algunos aspectos de su situación socioeconómica.
Digamos, por ejemplo, las diferencias que se observan en los niveles de
crecimiento de los niños cuyas madres tienen diferentes niveles de escolaridad.
Tendencia secular se refiere a los cambios intergeneracionales, de diversa índole,
que se ha observado ocurren en el crecimiento y desarrollo de los niños y
adolescentes con el decursar del tiempo. Así, desde hace más de un siglo se ha
evidenciado que los niños muestran una propensión a experimentar un
crecimiento total más acelerado y una adolescencia más temprana; esta
tendencia continúa en el presente, sin cesar, en la mayoría de los países y
sus causas no son conocidas exactamente aunque suele señalarse, con razón
considerable, que la mejor nutrición, los avances en las atenciones de salud y
la mejoría general de las condiciones ambientales son las causas de este
proceso (7-11).
En cuanto a tendencia secular del crecimiento se han realizados algunos trabajos
como el publicado por el Departamento de Crecimiento y Desarrollo Humano. FCM
"Julio Trigo López en el 2002, en él se presentan los aspectos básicos
de los estudios antropométricos mas importantes realizados a los jóvenes de
Ciudad de La Habana en los últimos ochenta años. Estas investigaciones ofrecen
una especial oportunidad de seguir, a través de este lapso de tiempo, la
evolución de la tendencia secular del crecimiento de esta población.
Se describen en forma resumida: el primer estudio de importancia, realizado en
1919 por Georges Rouma, antropólogo belga; el segundo estudio, realizado por la
investigadora polaca, Dra. Teresa Lazka Mierzejewsca en 1964 y los realizados
por investigadores cubanos en 1972, 1982, 1993 y 1998 (11).
De lo antes señalado puede concluirse la importancia que tiene el estudio de la
variabilidad del crecimiento de los niños y adolescentes y, por ende, la
realización sistemática de estudios del crecimiento y desarrollo infantil,
tanto a nivel individual como poblacional. Entre los elementos a destacar, un
Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud ha señalado los
siguientes:
a) Es el indicador más utilizado para evaluar el estado sanitario y nutricional
de los niños
b) Proporciona una excelente medida de las desigualdades que afectan a la
población en cuanto al desarrollo humano.
c) Constituye el procedimiento más adecuado para evaluar los cambios que
ocurren en la calidad de la vida y el bienestar de los niños con el decursar
del tiempo.
d) Indispensable su atención por parte de los formuladores de políticas por
considerarse el mejor indicador global de la salud de los niños y por ser un
requisito para el progreso socioeconómico de las naciones a largo plazo
Por todo lo expresado y en aras de conocer cómo se comportan en un grupo de niños
de nuestra población el crecimiento y desarrollo decidimos realizar el presente
trabajo.
OBJETIVOS
General:
1. Evaluar el desarrollo físico de un
grupo de niños menores de 5 años.
Específicos:
1. Distribuir pacientes según grupos de
edades y sexo.
2. Interpretar índice peso/edad, peso/talla y talla/edad en los niños
estudiados.
3. Determinar circunferencia cefálica y distribuir según percentiles.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo y de corte transversal sobre
el desarrollo físico de un grupo de niños menores de 5 años en un período
comprendido entre febrero y mayo del 2006 en 2 consultorios médico de las
familias del área de salud Palatino del policlínico Antonio Maceo del
Municipio Cerro. Ciudad de la Habana.
Se tomó como universo la población infantil menor de 5 años que pertenecen a
dichos consultorios (77 niños) y la muestra quedó constituida por 40 niños
seleccionados de forma aleatoria, teniendo en cada caso el consentimiento
informado de los padres.
Para la recolección de los datos se confeccionó un simple instrumento (anexo
1), que se aplicó individualmente con la cual le dimos salida a los objetivos
propuestos.
Operacionalización de las
variables
Edad:
Se agrupó de la siguiente manera
Lactantes:
Menores de 1 año
Transicionales:
Entre 1 y 2 años
Preescolares:
Entre 2 y 5 años
Sexo: Masculino
(M) o Femenino (F) según correspondió.
Las dimensiones más utilizadas para la evaluación del crecimiento de los niños
son el peso y la talla, también en los menores de seis años es frecuentemente
usada la circunferencia cefálica.
En cada caso se tuvo en cuenta que los equipos estuvieran bien calibrados y se
empleó la técnica establecida convencionalmente para cada proceder, ya que las
dimensiones antropométricas constituyen la herramienta más útil para evaluar
el estado de salud y nutrición de los niños, de modo que éstas se efectuaron
lo más exactamente posible para evitar variaciones que afectaran la evaluación
del crecimiento.
Entre los elementos que tuvimos en
cuenta se encontraron los siguientes:
Vestuario del niño: Los niños pequeños
se pesaron desnudos mientras que los de mayor edad usaron ropa interior mínima.
Local de mediciones: Garantizamos
requisitos mínimos de privacidad e iluminación.
Calibración, cuidado y
mantenimiento de los equipos: Al comenzar
las mediciones siempre se verificó que los instrumentos a utilizar se
encuentren en perfectas condiciones.
Lectura y anotación: Las
mediciones se efectuaron entre dos personas; aquella que realizó la medición
hizo la lectura de la medida en el momento exacto que se indicó en cada caso,
pronunciando siempre el número en voz alta y dígito a dígito para evitar
errores. La persona que anotó la medida repitió inmediatamente, con los mismos
requisitos, la cifra en cuestión y la recogió en el anexo elaborado con éste
fin.
Posición del sujeto a medir: Los
niños se colocaron en una postura adecuada. Se verificó que el instrumento
estuviera en el fiel antes de cada pesada y que el niño se encontrara en el
centro de la plataforma sin tocar en ninguna parte; el peso se tomó después de
3 horas del desayuno y siempre que fue posible se evacuó la vejiga previamente.
En el caso de los de mayor edad se mantuvieron en una posición estándar que
consiste en mantenerlo parado, con los talones unidos y las puntas de los pies
en un ángulo de 450 aproximadamente, los brazos descansando relajados a los
lados del cuerpo, el tronco erecto y la cabeza en el plano de Frankfort. Este
plano quedó determinado por una línea imaginaria que une el borde superior del
orificio auricular con el borde inferior orbitario y que se mantiene paralela al
piso, en un plano horizontal, estando el niño de pie.
Los niños menores de dos años se midieron descalzos, en posición acostada y
colocándolos sobre un infantómetro. Para efectuar la medida se sujetó la
cabeza contra el tope fijo, de modo tal que el plano de Frankfort quedara
perpendicular al piso, se mantuvieron las rodillas extendidas y se doblaron los
pies en ángulo recto con relación a las piernas. Se desplazó entonces el tope
deslizante hasta que hizo contacto firme con los talones y en ese momento se
realizó la lectura.
Los mayores de dos años se midieron de pie y en la posición estándar descrita
inicialmente, empleándose para ello un tallímetro. El niño estuvo desprovisto
de calzado, con la cabeza erguida y en el plano de Frankfort, los talones, las
nalgas, la espalda y la parte posterior de la cabeza se mantuvieron en contacto
con el soporte vertical del instrumento. El medidor colocó su mano izquierda
sobre la barbilla del niño tratando de evitar que durante este proceso perdiera
el plano de Frankfort y con la mano derecha hizo descender suavemente el tope
deslizante del instrumento. Logradas estas condiciones se le pedió que
realizara una inspiración profunda y que inmediatamente bajara los hombros
cuidando de que no levantara los talones. En ese momento se tomó el valor que
señaló el tope móvil.
Para la circunferencia cefálica se empleó cinta métrica y para ello se
mantuvo la cabeza en el plano de Frankfort y se buscó el valor de la
circunferencia máxima colocando la cinta sobre los arcos superciliares y la
protuberancia occipital externa, lo suficientemente tensa como para comprimir
los cabellos contra el cráneo. El área donde se colocó la cinta se liberó de
hebillas, ganchos, cintas, peinados elaborados o cualquier otro tipo de obstáculo
(5, 12, 13,14).
El crecimiento de los niños refleja su salud y bienestar general y también
puede ser empleado para predecir el rendimiento, la salud en etapas posteriores
de la vida y la supervivencia. Su evaluación se realiza mediante el empleo de
índices antropométricos que se utilizan, tanto a nivel individual para las
decisiones clínicas, como a nivel poblacional para el diseño de programas y
estrategias de salud pública.
Estos índices no son más que combinaciones de variables que resultan
imprescindibles para la interpretación de éstas. Por ejemplo, el peso corporal
no tiene valor por sí solo a menos que se relacione con la edad o la talla del
individuo para conformar un índice de peso para la edad o un índice de
peso/talla o de peso/talla2. En los niños, los tres índices antropométricos
usados comúnmente son: el peso para la talla, la talla para la edad y el peso
para la edad.
Los índices antropométricos se expresaron en forma de percentiles, estimándose
los percentiles 3, 10, 25, 50, 75, 90 y 97. Ellos indican ciertas posiciones
dentro de la distribución de valores que puede alcanzar una dimensión específica
en una determinada población, cuando éstos se ordenan en magnitudes
ascendentes o descendentes al agrupar niños de la misma edad cronológica o que
tienen otras características antropométricas comunes (15, 16,17).
El Índice peso / edad se aplicó sólo a los menores de 1 año donde es más útil,
los índices peso/talla, talla/edad y circunferencia cefálica/edad fueron
aplicados a todos por igual.
Se requirió como referencias el
uso de las curvas y tablas cubanas de crecimiento para cada uno de los índices,
lo que nos permitió evaluar a cada paciente y clasificarlo de la siguiente
manera:
Para peso/edad: Por debajo del 10 percentil (bajo peso)
Entre 10-90 percentil (normopeso)
Por encima del 90 percentil (peso elevado)
Para peso/talla: Por debajo del 3er percentil (emaciado o desnutrido)
Entre 3-10 percentil (delgado)
Entre 10-90 percentil (normopeso)
Entre 90-97 percentil (sobrepeso)
Por encima del 97 percentil (obeso)
Para talla/edad: Por debajo del 3er percentil (baja talla)
Entre 3-97 percentil (normal)
Por encima del 97 percentil (alta talla)
Para circunferencia cefálica/edad: Por debajo del 3er percentil
(microcránea o microcefalia)
Entre 3-97 percentil (normocránea o normocefalia)
Por encima del 97 percentil (macrocránea o macrocefalia)
Utilizamos hojas de papel, lápices, calculadora, computadora Hanel, Pentium-4
para el procesamiento de los datos. El trabajo fue realizado por un médico
especialista en Pediatría interesada en el tema, con el apoyo de 2 médicos
especialistas en MGI y una licenciada en enfermería.
Finalmente, para facilitar el análisis y discusión de los datos se
confeccionaron tablas utilizando valores absolutos y porcentajes
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En el estudio predominó el grupo de los niños comprendido entre 2 y 5 años de
edad (preescolares), con 20 niños para un 50% y en orden decreciente le continuó
el grupo de los lactantes con 12 pacientes para un 30%.
Según el sexo hubo un predominio de las niñas sobre los niños, con un 60% y
un 40% respectivamente (tabla 1).
Tabla 1. Distribución según edad
y sexo

En cuanto al índice peso/ edad (tabla 2) fue sólo aplicado al grupo de los
menores de 1 año. De un total de 12 lactantes, 10 se encontraron entre el 10-90
percentil para un 83,3% y sólo 2 se situaron por encima del 90 percentil. Por
lo que vemos en cuanto a éste índice, que la malnutrición por defecto no es
un problema de salud en éste grupo de niños, el problema se halla en aquellos
que se encuentran por encima del 90 percentil (sobrepeso o peso elevado para su
edad).
Tabla 2. Índice Peso/edad

Con relación al índice peso/talla predominó el grupo de los normopeso con 25
pacientes para un 62,5% del total. Hallamos 3 transicionales (7,5 %) por debajo
del 3 percentil (desnutridos o emaciados) y 2 escolares entre el 3-10 percentil
(delgados o bajo peso para la talla). En cuanto a los sobrepesos (22,5%)
encontramos 2 menores de 1 año y 7 niños entre 2 y 5 años para un total de 9
niños. Sólo 1 preescolar se situó por encima del 97 percentil (obeso), el
resto se encontró entre el 90-97 percentil (sobrepeso) expresado en la tabla 3.
Tabla 3. Índice peso/talla

Visto de otra manera en los menores de 1 año no hubo desnutridos ni delgados y
sólo 2 se encontraron sobrepeso.
En los transicionales el problema encontrado fue la malnutrición por defecto,
con 3 niños desnutridos (37,5% del total de su grupo).
Los problemas nutricionales por déficit representan una causa importante de
mortalidad en todos los países de Latinoamérica, determinando cerca de la
mitad de las muertes del menor de 5años. También constituye un motivo
frecuente de consultas y hospitalizaciones, por la reconocida asociación entre
nutrición e infección. No menos importantes son los costos sociales
determinados por fracasos en la alimentación básica asociados a desnutrición,
esto coincide con los resultados obtenidos por Sfeir en Bolivia en el 2000 (18),
el resto de los transicionales fue normopeso.
En los preescolares el problema lo constituyó la malnutrición por exceso con 8
niños (40% del total de su grupo), incluidos en éste tanto los sobrepesos como
los obesos.
La prevalencia de sobrepeso y obesidad ha aumentado en todo el mundo, incluidos
los países en desarrollo. En Cuba, al comparar un estudio provincial sobre
crecimiento, desarrollo y estado nutricional de niños y adolescentes entre 0 a
19 años efectuado en Ciudad de La Habana en 1998, con otro similar realizado en
1993, se pudo conocer que durante esos 5 años se incrementó el porcentaje de
individuos con exceso de peso para la talla de 9,3 a 13,1 % (1,4 veces) y aquéllos
con niveles elevados de adiposidad de 12,7 a 21,9 % (1,7 veces), lo que
evidencia la necesidad que existe en Cuba de establecer recomendaciones
concretas que permitan la detección temprana de estos pacientes.
Por estas razones, el manejo del sobrepeso no debe ser retardado hasta la vida
adulta, ya que ello haría aún más difícil alcanzar reducciones duraderas del
peso corporal y de ahí que la prevención en el tratamiento de la obesidad
requiera de la identificación temprana de aquellos niños que probablemente
devendrán obesos o sobrepesos como adultos. El sobrepeso del niño puede
predecir riesgos elevados para la salud e incremento de la mortalidad en la vida
adulta (19,20).
Existe en nuestro estudio un 9,5% del total de los niños estudiados que se
encuentran en los extremos del expectrum sobre los cuales existe mayor riesgo de
enfermar y sobre los que debemos encaminar nuestros esfuerzos, pero existe un
grupo no menos importante que se encuentran próximo a éstos extremos (delgados
y sobrepesos) que constituyen el 27,5% y representan un grupo también
vulnerable a enfermar y pasar a otro canal más desventajoso.
En la tabla 4 podemos apreciar que no hubo afectación de manera importante en
la talla para la edad solamente 1 de los preescolares se encontró en el grupo
de la alta talla y se correspondió con factores hereditarios (alta talla
familiar), por fortuna los 3 transicionales que se encontraron desnutridos no se
vieron afectados en la talla por lo que podemos inferir que la malnutrición de
éstos es aguda y por tanto el proceso es reversible.
Tabla 4. Índice talla/edad

La circunferencia cefálica con relación a la edad se comportó de manera
uniforme, todos los niños estudiados se encontraron entre el 3-97percentil
(normal). No encontramos macrocefalia ni microcefalia, así como tampoco
identificamos alteraciones de la forma del cráneo (tabla 5).
Tabla 5. Circunferencia cefálica/edad

RESULTADOS
· Hubo un predominio del grupo de niños
comprendido entre 2 y 5 años (preescolares) con 20 niños para un 50% del
total, y el sexo femenino fue el preponderante (60%).
· El índice peso/ edad valorado en lactantes se comportó con un 83,3% de
normopeso (10 lactantes) y sólo el 16,6% (2 lactantes) se encontró sobrepeso.
· Según el índice peso/talla, 25 niños (62,5%) se hallaron en el grupo de
los normopeso, 3 niños (7,5%) en el grupo de los desnutridos que coincidió que
fueran todos transicionales, 2 delgados que fueron preescolares, encontrándose
en el grupo de los sobrepesos 9 niños (22,5%) y 1 solamente en el grupo de los
obesos (2,5%) predominando en general en los preescolares.
· El problema encontrado en los lactantes y preescolares fue la malnutrición
por exceso y en los transicionales fue la malnutrición por defecto.
· El índice talla/edad mostró que sólo 1 paciente se encontró por encima
del 97 percentil (2,5%), correspondiendo a una alta talla familiar. El resto de
los pacientes se hallaron en el canal normal. No se encontró baja talla en el
estudio.
· El índice circunferencia cefálica/ edad se comportó uniformemente, todos
los niños estudiados se encontraron entre 3-97 percentil (normal).
CONCLUSIONES
1. Predominó el grupo de los preescolares y el sexo femenino.
2. Se presentó con mayor frecuencia el grupo de los lactantes normopeso según
índice peso/edad.
3. El 62,5% de los niños se halló en el grupo de los normopeso según índice
peso/talla.
4. El 16,6% de los lactantes se encontraron sobrepeso.
5. Se encontraron desnutridos, el 37,5% de los transicionales.
6. El 40% de los preescolares (8), se encontraron malnutridos por exceso, siendo
1 de ellos clasificado como obeso.
7. En general hubo un predominio de la malnutrición por exceso (10 pacientes)
para un 25% del total de niños.
8. El 97,5% de los niños se encontró en el canal normal de talla/edad.
9. La circunferencia cefálica /edad se presentó de forma uniforme. El 100% de
los niños se encontraron entre el 3-97%.
RECOMENDACIONES
1. Brindar atención especializada de inmediato a aquellos niños que se
encuentren fuera de los canales de crecimiento normal, llámese malnutrición
por exceso o malnutrición por defecto.
2. Realizar un trabajo investigativo donde se tengan en cuenta los factores de
riesgo tanto pre, peri como postnatales en éstos niños y correlacionarlos con
el estado nutricional actual, así como estudios que evalúen el crecimiento de
forma longitudinal, es decir de forma dinámica o en el tiempo.
3. Desarrollar acciones de promoción de salud relacionadas con aquellos
factores de riesgo modificables que estén incidiendo en esta población
infantil como pudieran ser charlas educativas acerca de la lactancia materna, la
ablactación correcta, hábitos correctos de alimentación y realizarse dinámicas
familiares en el seno de aquellas que tengamos identificadas como
disfuncionales.
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Informe al Ministro de Salud Pública. FCM Julio Trigo López. La Habana, 1999.
Anexo 1
· Nombre y apellidos:
· CMF #
· Edad:
· Sexo:
· Peso:
· Talla:
· CC:
· Peso/edad:
· Peso/talla:
· Talla/edad:
· CC/edad:
Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana.
Facultad de Ciencias Médicas. Dr. Salvador Allende.
Autores:
Dra. Tania Rosa González Rodríguez
Dr. Roberto Francisco Corredera Guerra
Dra. Ileana del Valle Infante
Datos de los Autores:
1. Dra. Tania Rosa González Rodríguez. Autora Principal.
Cardiopediatra. Especialista de Primer Grado en Pediatría.
PPU. Antonio Maceo.
E-mail: taniaglez@infomed.sld.cu
2. Dr. Roberto Francisco Corredera Guerra.
Profesor Auxiliar de Fisiología. FCM Dr. Salvador Allende.
E-mail: roberto.corredera@infomed.sld.cu
3. Dra. Ileana del Valle Infante.
Enviado por Dr. Roberto Francisco Corredera Guerra y Otros Autores
Contactar mailto:roberto.corredera@infomed.sld.cu
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Publicado Saturday 3 de March de 2007
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