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Sindrome de SIDA Revision Bibliografica
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Enviado por Dra. Alina Mejías Alcázar y Dra. Mercedes Dieguez Reyes
Código ISPN de la Publicación: EEZyAApuFpdXKCSjtn
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| Resumen: El Sindrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es una enfermedad transmisible de origen viral, que se caracteriza por un deterioro grave del sistema inmunologico y dano a diversos organos y tejidos debido al al accion directa del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). El SIDA representa la etapa final y mas grave de la infeccion viral, sin embargo para llegar a ella la infeccion tiene que pasar por una serie de etapas previas cada una de ellas con sus propias manifestaciones. |
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El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA) es una enfermedad transmisible de origen viral, que se caracteriza por un
deterioro grave del sistema inmunológico y daño a diversos órganos y tejidos
debido al al acción directa del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). El
SIDA representa la etapa final y mas grave de la infección viral, sin embargo
para llegar a ella la infección tiene que pasar por una serie de etapas previas
cada una de ellas con sus propias manifestaciones. Se establece el diagnóstico
de SIDA en el momento en el que el colapso del sistema inmune es de tal
severidad que el individuo se encuentra incapacitado para defenderse de diversos
microorganismos (infecciones oportunistas) y células tumorales responsables de
la muerte.
Aunque el síndrome de inmunodeficiencia adquirida se detectó en 1981, la
identificación del virus VIH como agente causal de la enfermedad no se produjo
hasta 1983.
VIH anónimo de (virus de inmunodeficiencia humano), el agente causante del Síndrome
de inmunodeficiencia adquirida es un retrovirus tintiorial, esférico con varias
capas de proteínas. Su material genético se compone principalmente de ARN que
debe copiarse en ADN para poder multiplicarse e integrarse en el núcleo de las
células que infectan lo cual es una característica principal de los retrovirus
y se lleva a cabo mediante acciones enzimáticas de transcriptoras inversas. Los
antígenos (proteínas) de la envoltura exterior permiten al virus adherirse e
infectar los linfocitos T 4.
Se han identificado dos tipos: tipo I (VIH I) y tipo II (VIH II). Desde los
puntos de vista serológico y geográfico son relativamente diferentes, pero
comparten algunas propiedades epidemiológicas. La patogenicidad del VIH II
parece ser menos que la del VIH I.
La infección por VIH I se encuentra distribuido por todo el mundo pero su mayor
está en el África Subsahariana, las Américas, Europa Occidental y la zona
meridional y sub. Oriental de Asia. El VIH II se detecta fundamentalmente África
occidental con algunos casos en los países occidentales y otros países
africanos vinculados epidemiológicamente con África occidental.
El drama del SIDA se inició en 1980 cuando Michael Gottieb, un medico de Los Ángeles,
California diagnostica un tipo muy raro de neumonía en un paciente joven. No se
trataba de una enfermedad clásica sino de una extremadamente rara provocada por
neumocystis carinii, un parásito que solo se desarrollaba en pacientes
sometidos a tto con drogas inmunosupresoras para evitar el rechazo de órganos
trasplantados. En el paciente, un hombre joven, nada de eso existía.
En un plazo muy breve se diagnosticaron otros 4 casos similares en la ciudad de
Los Ángeles. Todos ellos eran hombres con conductas homosexuales, usuarios de
drogas intravenosas y con historia de enfermedades venéreas. Más tarde
aparecieron enfermos similares en otras ciudades y países, aumentando
considerablemente el tipo de infección descrita. El trastorno fue denominado Síndrome
de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
En 1983 un especialista francés consiguió aislar un nuevo retrovirus humano en
un nódulo linfático de un hombre que padecía un Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida. Por esa fecha científicos estadounidenses
consiguieron también aislar un retrovirus al que denominaron en principio HTLV
III, en enfermos de SIDA así como en personas que habían mantenido relaciones
con pacientes con el síndrome. Este virus conocido en la actualidad como VIH
resulto ser el agente causal del SIDA. (1).En 1985 empezó a utilizarse en los
bancos de sangre la primera prueba de laboratorio para detectar el VIH.
La historia natural de la infección por el virus del VIH está dividida en
los siguientes estadios:
· Transmisión viral (contacto sexual medicamentos de vía parenteral,
transmisión vertical, accidentes de trabajo, etc.)
· Infección primaria por el VIH (también llamada infección aguda primaria o
síndrome de reconversión aguda con manifestaciones clínicas generalizadas y
por tanto pocas veces reconocidas por los médicos. El tiempo de comienzo de 3
los síntomas después de la exposición es de 3-4 semanas pero puede ser tan
largo como de hasta 10 meses. Los síntomas típicos son fiebre adenopatías
faringitis, rash, mialgias o artralgias, diarreas, cefaleas, nauseas, vómitos,
hepatomegalia, esplenomegalia y aftas orales. Las manifestaciones de meningitis,
neuritis, parálisis facial, psicosis, etc. Son menos frecuentes pera no son
raras. Desde el punto de vista de los parámetros de laboratorio, se presentan
con frecuencia linfocitosis con depleción de cedulas T CD 4, aumentando de células
T CD 8 y a menudo linfocitos atípicos.
· Seroconversión (aparece al término de 3-12 semanas después de haberse
efectuado la transmisión. El intervalo medio es de 63 días aunque existen
casos de mucho más tiempo.
· Período clínico latente con o sin adenopatía persistente generalizada.
· Infección sintomática temprana conocida como complejo relacionado al SIDAy
más recientemente referida al estudio B de acuerdo al la clasificación de 1993
(candidiasis oral, leucoplasia oral, neuropatía periférica, displasia periférica,
síntomas constitucionales, herpes zoster recurrente, púrpura trombocitopénica
ideopática y listeriosis.
· SIDA (condiciones de acuerdo a los criterios de la clasificación de 1993 o
con conteo de CD 4 menos de 200 células/mm).
· Infección avanzada caracterizada por conteo de CD 4 menos de 50 células/mm
de sangre. Estos pacientes tienen muy limitados su expectativa de vida con un
promedio de 12- 18 meses. Virtualmente todos los pacientes que mueren con
complicaciones relacionadas al VIH están en el estadio de la categoría de
menos de 50 células/mm de sangre.
Desde el momento en que el VIH infecta a un paciente (independientemente de
la vía) prolifera de forma continua y rápidamente se disemina sobre todas las
estructuras linfoides (la carga viral de los ganglios linfáticos es muy
superior a la plasmática) cabe distinguir:
· Una fase precoz o aguda de varias semanas de duración y con una
viremia muy alta que disminuye muy rápidamente debido a la actividad del
sistema inmune lo cual es diferente de un paciente a otro y determina su pronóstico
futuro
· Una fase intermedia o crónica de varios años de duración con
replicación viral activa viremia de nivel intermedio y variable de unos
pacientes a otros y relativamente estables. El nivel de viremia circulante es el
marcador pronóstico mejor y más precoz.
· Una fase final o de crisis en que la viremia vuelve a elevarse
desciende la cifra de linfocitos T CD 4 por debajo de 200 células /mm de sangre
y aparecen complicaciones infecciosas o neoplásicas. La secuencia promedio de
eventos de un paciente que no recibe tratamiento es de aproximadamente 10 años
contando desde la seroconversión hasta la muerte.
Dos importantes variables predicen de forma aproximada la evolución del
individual de una persona: la carga viral y el conteo de linfocitos T CD 4. La
tasa promedio de declinación de linfocitos T CD 4 es de aproximadamente 50 células/mm
de sangre en un año(sin terapia) y un aumento entre 30 000 – 50 000 copias
virales por ml en un año. Por tanto el pronóstico en términos de tiempo hacia
la muerte se incrementa con una disminución de las células CD 4 y un aumento
de la carga viral. El factor principal en el control de la replicación en el
VIH en la respuesta de las células T citotóxicas las cuales son reguladas por
las células T CD 4.
Los factores relacionados con el retardo hacia la proyección de la
enfermedad incluyen:
· Baja carga viral.
· Arquitectura de los ganglios linfáticos conservada.
· Nacimiento de la actividad de las células T CD 8.
· Cifras de virus formadores de sincitio.
La interacción entre el VIH y el organismo es enormemente compleja y reconocida
perfectamente a nivel de mecanismos inmunopatogénicos de la infección. El VIH
ocasiona cuanto menos un cuadro paradójico ya que junto a la destrucción
masiva y mantenida de linfocitos CD 4 ocasiona fenómenos de activación
linfocitaria (activación de linfocitos B, de linfocitos CD 8 +, producción
anormal de mediadores solubles, etc. En todos los estadios evolutivos de la
infección.
El VIH infecta fundamentalmente las células T CD 4 que son esenciales en la
respuesta inmunitaria y además presenta estrategias de escape que actúan con
gran eficacia (variabilidad genética, latencia reactivación existencia en
santuarios, reservorios, etc.) El SIDA se trasmite por la sangre por contacto
homo o heterosexual a través de la placenta desde la madre infectada al feto y
a través de la leche de la madre infectada. Las transformaciones sanguíneas
fueron una vía de transmisión importante antes de que se desarrollara una
prueba fiable para la detección del virus en sangre. Uno de los mecanismos
principales de transmisión y difusión de la enfermedad es el uso por
drogadictos de agujas contaminadas con sangre infectada. La simple convivencia
(sin relaciones sexuales y sin compartir objetos personales como maquinitas de
afeitar o cepillos de dientes) y la donación de sangre no es factor de riesgo
para la infección VIH permanece silente durante un tiempo variable en el
interior de de la células T infectadas y puede tardar incluso hasta 10 años en
iniciarse la enfermedad.
Hasta el momento se han aislado varias cepas del virus el cual está
experimentando continuamente mutaciones genéticas. Estas mutaciones producen
cambios continuos en la envoltura externa del virus, aquella contra la cual el
sistema inmune humano puede desarrollar anticuerpos. Las mutaciones continuas
dificultan la elaboración de una vacuna protectora frente a todas las cepas del
virus. No obstante en muy poco tiempo se ha obtenido un enorme pionero en el
conocimiento de la estructura molecular del virus de transmisión y sus
mecanismos patogénicos.
El período de incubación es variable se sabe que generalmente transcurren de
uno a tres meses desde el momento de la infección hasta la aparición de
anticuerpos detectables pero el lapso que va desde la infección por el VIH
hasta el diagnóstico de SIDA varia desde menos de un año a 10 años o más.
Cerca de la mitad de los adultos infectados tendría SIDA declarado 10 años
después de la infección. Está en fase de evaluación el efecto de la
administración de nuevos antiretrovirales para prolongar el intervalo que media
desde la infección hasta la aparición de síntomas o de la infección a la
muerte. La mediana del período de incubación en los lactantes infectados es más
breve que en los adultos. El tratamiento al parecer alarga el período de
incubación.
El período de transmisibilidad se desconoce, se supone que comienza muy poco
después de iniciarse la infección por VIH y que dura toda la vida. Las pruebas
epidemiológicas sugieren que la infecciosidad aumenta conforme se agrava la
deficiencia inmunitaria y los síntomas clínicos y por la presencia de otras
enfermedades de transmisión sexual. Estudios recientes indican que la
infecciosidad puede ser alta en el período inicial que sigue a la infección.
La susceptibilidad y resistencia se desconoce pero se supone que la
susceptibilidad es general. La raza y el genero al parecer no modifican la
susceptibilidad a la infección por el VIH o el SIDA. La presencia de otras
infecciones de transmisión sexual, especialmente las que se acompañan de de úlceras,
puede agravar la susceptibilidad, así como la presencia del prepucio. No se han
corroborado concluyentemente casos de establecimiento, se desconoce el grado de
inmunidad.
Durante la primera década han aumentado y mejorado de forma notable las
respuestas al SIDA. Pero todavía no llegan a alcanzar la escala o el ritmo de
una epidemia que empeora sistemáticamente
Durante los últimos dos años el acceso al tratamiento antiretrovírico ha
mejorado de forma palpable. Las personas que necesitan tratamiento ahora
no solo tienen la oportunidad de recibirlo en los países ricos de América del
Norte y Europa occidental. La cobertura del tratamiento en países como
Argentina, brasil, Chile supera el 80%. Sin embargo a pesar de los progresos
realizados en algunos lugares, la situación es diferente en los países más
pobres de América Latina y el Caribe, Europa Occidental, la mayor parte de Asia
y prácticamente toda África subsahariana. Como mucho uno de cada diez
africanos y uno de cada siete asiáticos que necesitaban tratamiento lo recibían
a mediados del 2005.
No obstante, en los países de ingresos bajos y medianos más de un millón de
personas están viviendo ahora más tiempo y llevando una vida de mayor calidad
gracias al tratamiento antiretrovírico. Como se reconoce desde hace mucho
tiempo, para imponerse a las epidemias mundiales de SIDA es necesaria una
ampliación rápida y sostenida de la prevención del VIH. De hecho es preciso
que el objetivo sea asegurar que los países de todas partes del mundo se
acerquen lo máximo posible a la consecución del acceso universal a la prevención,
tratamiento, atención y alivio del impacto. La consecución del acceso
universal elegirá enfoques radicalmente diferentes.
Los objetivos de prevención, tratamiento, atención y alivio del impacto tienen
que perseguir soluciones de simultánea, no consecutiva o uno aisladamente de
otro. Los países deben concentrarse en la ejecución de los programas,
incluidos el fortalecimiento de los recursos humanos e instituciones y la
aplicación de estrategias que permitan el mayor nivel posible de integración
de los servicios. Todo esto debe hacerse de manera muy urgente, pero forma parte
de un reto mayor y a más largo plazo. Lograr controlar el SIDA exigirá
enfrentarse con mayor determinación a los factores subyacentes que alimentan
estas epidemias incluidas las desigualdades y las injusticias sociales.
Había que superar serios obstáculos que aun se interponen en el acceso y que
adoptan la forma del estigma, discriminación, desigualdad por razón de sexo y
otras violaciones de los derechos humanos. También será preciso superar las
nuevas injusticias creadas por el SIDA, como la orfandad, de generaciones
enteras de niños y la merma de la capacidad humana e institucional. Los desafíos
son tan extraordinarios que exigen respuestas extraordinarias.
No existe una única epidemia de SIDA. Incluso en un mismo país, las epidemias
pueden ser de lo más diversas. Por tanto las estrategias de prevención deben
tratar con la diversidad de las epidemias y basarse en pruebas sólidas, a través
de una información epidemiológica y comportamiento correcto.
En consecuencia es fundamental que en todos los entornos haya estrategias de
prevención que incluyan la escala, intensidad, sistematización y
sostenibilidad como requisitos centrales. Todas la estrategias deben también
reconocer que la prevención y el tratamiento del VIH. Están interrelacionados
Y que ambos deben acelerar simultáneamente.
Hay otros enfoques básicos que pueden aplicarse a todos los esfuerzos de
prevención del VIH. Primero está la necesidad de reconocer que la prevención
del VIH es una intervención clásica de “bien público” que requiere que
los gobiernos nacionales tomen la iniciativa (incluida la asignación de
recursos) para impulsar una respuesta sólida a la epidemia.
Segundo, está la necesidad de asegurar que todas las estrategias de prevención
del VIH tengan en cuenta la relación cada vez mayor que existe entre el SIDA y
los factores que ponen a las personas en situación de mayor riesgo de infección
por el VIH tales como la pobreza, la desigualdad por razón del sexo y la
marginación social de poblaciones específicas. Resulta igualmente importante
el desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías - como los microbicidas y
la mejora de productos existentes como el preservativo femenino –que ofrezcan
alternativas adicionales a la respuesta y formen parte de estrategias de
prevención integrales. También es necesario el desarrollo alargo plazo de
vacunas.
El estigma del VIH y la discriminación resultante, real o temida, quizás han
demostrado ser los obstáculos más difíciles para la prevención eficaz del
VIH.
Dicho estigma surge tanto del miedo como de asociar el SIDA con las relaciones
sexuales, y la enfermedad y la muerte y con comportamiento que pueden ser
ilegales, o prohibidos, tales como las relaciones sexuales pre y extra
matrimoniales, la conducta del sexo, las relaciones sexuales entre varones y el
consumo de drogas intravenosas.
Contraer otras infecciones de transmisión sexual – como sífilis,
blenorragia, infección por chlamydia, tricomonas y herpes genital – aumenta
la posibilidad de de que se transmite el VIH durante las relaciones sexuales sin
protección entre una pareja infectada y una no infectada. En África
subsahariana, por ejemplo la infección vírica por el HSV 2 (virus del herpes
simple tipo 2) parece estar muy vinculada a la del VHI. El HSV 2 que es
incurable, causa úlceras genitales periódicas durante toda la vida. Los
estudios de Zimbabwe y Tanzania indican que estos dos virus se favorecen
mutuamente y cada uno de ellos aumenta las posibilidades de que una persona
contraiga y transmita al otro. Algunos estudios también sugieren que existe una
asociación entre la infección vaginal bacteriana (una infección vaginal común
en mujeres en edad reproductiva) y el VIH. En nuevas investigaciones de África
subsahariana se observa que la infección de vaginitis bacteriana puede duplicar
la vulnerabilidad de una mujer a la infección por el VIH
El SIDA exige una respuesta inteligente, rotunda y excepcional. Los esfuerzos
descoordinados o los que ofrecen solo soluciones parciales no reducirán
significativamente el número de nuevas infecciones. Disminuir y contener
urgentemente la propagación de esta epidemia mundial requiere el acceso
universal a la prevención, tratamiento y apoyo juntos. Si el mundo se moviliza
de esta forma para ampliar simultanea y dinámicamente la prevención,
tratamiento y atención del VIH podríamos lograr un auténtico criterio
integral para abordar el SIDA que frene la epidemia o invierta su curso.
La iniciativa mundial para la vacuna contra el VIH ha unido a científicos,
activistas responsables de financiación y otras partes interesadas en torno al
plan Científico estratégico para efectuar rápidos progresos con el fin de
lograr vacunas eficaces contra el VIH, la mejor esperanza del mundo a largo
plazo para controlar la epidemia mundial del VIH.
En nuestro país se encuentra desarrollándose varios proyectos vacunales pero
hasta el momento no se ha podido contar con ninguno de probada efectividad.
La infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y su expresión clínica
SIDA, constituye en la actualidad uno de los problemas de salud más apremiantes
en todos los continentes. La propagación de la enfermedad no es un fenómeno al
azar, está profundamente influida por el entorno social, económico y político
de las naciones.
En el 2005, el número total de personas que vivían con VIH alcanzó su nivel más
alto: se estima que 40.3 millones (36,7-45,3 millones) de personas estaban
viviendo con el VIH al finalizar el año, de los cuales 38,0 millones son
mujeres y 2,3 millones (2,1-2,8 millones) son menores de 15 años. Se reportaron
4,9 millones (4,3-6,6 millones) de nuevas infecciones por el VIH durante el
pasado año 2005, de ellas adultos 4,2 millones (3,6-5,8 millones) y menores de
15 años 700 000 (630 000- 820 000).
El número de personas que viven con el VIH ha aumentado en todas la s regiones
salvo en una en los dos años anteriores (en el Caribe, la segunda región más
castigada del mundo la prevalencia general del VIH no ha registrado cambios en
2005 en comparación con el 2003). África subsahariana igual sigue siendo la
región más castigada contando con poco más del 10% de la población mundial,
alberga a más del 60% de todas las personas que viven con el VIH: unos 25,8
millones (23,8-8,9 millones) así como el 77% del total de mujeres VIH
positivas.
En la región fallecieron aproximadamente 2,4 millones (2,1-2,7) millones de
personas en 2005 mientras que otros 3,2 millones contrajeron la infección por
el VIH. Hay epidemias en rápido crecimiento en Europa Oriental, Occidental,
central y en Asia Oriental. En las primeras, el número de personas que viven
con el VIH ha aumentado en un cuatro (hasta 1,6 millones) desde 2003 y el número
de fallecimientos causados por el SIDA casi se ha duplicado (hasta 62 000) en el
mismo período. En Asia Oriental, el número de personas que viven con el VIH en
el 2005 aumentó en un quinquenio en comparación con los dos años anteriores.
La prevalencia del VIH en el Caribe es la segunda más alta del mundo (28) el
SIDA ha pasado a ser la principal causa de muerte entre los adultos de 15-44 años.
Más de 440 000 personas viven con el VIH en el Caribe incluidas las 53 000 que
contrajeron el virus el pasado año. Cuba con una prevalencia de VIH considerada
entre las más bajas del mundo: 0,05% (menos de un 0.1%) (19), ha sido una
excepción en esta región el acceso gratuito y universal a la terapia
antirretrovirica ha mantenido muy baja la cifra de casos SIDA y disfunciones por
esta enfermedad además de la probada eficacia del programa cubano de prevención
de la transmisión materna infantil.
Aunque sigue siendo de escala reducida actualmente se observa un ascenso de esta
entidad en nuestro medio (29) y al igual que en otros países del mundo las
poblaciones de adultos jóvenes son las principales víctimas de la enfermedad,
fundamentalmente se ha reportado un considerable incremento de hombres que
tienen sexo con otros hombres (HSH).
Desde finales de los años 1990 se ha producido un incremento acelerado en los
de VIH notificados, de modo que el numero anual de nuevos casos comunicados casi
se ha quintuplicado entre 1995 y 2000. Desde 1986 hasta el mes de diciembre del
2005 en Cuba han sido detectados 5900 personas infectados por el VIH, de ellas
continúan con SIDA 4635 (31). Continua predominando el sexo masculino y dentro
de este se mantienen preponderando los hombres que tienen sexo con otros
hombres. (HSH). El sexo femenino ha presentado un moderado incremento.
En Cuba desde los primeros años de la epidemia, se han tomado fuertes medidas
de carácter epidemiológico con el objetivo de mantener la incidencia y
prevalencia de la infección por VIH en cifras elevadas.
Como resultado de dicha política de salud más que adecuadas muy efectivas en
el país, las tareas generales de infección peri natal resultan bajas en 2005
nacieron menos de 20 niños infectados por el VIH.
La capital cubana, Ciudad de la Habana, se encuentra entre las provincias del país
de mayor incidencia de infectados por el virus. En el municipio Marianao,
se ha evidenciado un incremento pronunciado de casos por lo que las autoridades
sanitarias del municipio lo consideran como un problema de salud en el
territorio. El sexo masculino es el más afectado, al igual que la raza blanca.
La edad en que predomina es entre 30-34 años y la principal vía de transmisión
es la sexual. Los promedios de años como seropositivos (4.3) y de años vividos
con la infección (4.6) están descendidos con respecto a las estadísticas
mundiales. El 80.8 de los casos corresponde a HSH.
El 59.1 de los casos de los casos se encuentra reinsertado en el ámbito
familiar, laboral y social (SAA) y recibiendo a la vez atención especializada,
lo cual es un logro del sistema de salud cubano.
Pensamos, por la importancia que reviste, se debe profundizar en las
investigaciones sobre esta línea del VIH/SIDA a nivel de la atención primaria
de salud, realizando estudios con triangulación , para de esta manera poder
actuar con mejor calidad y más efectividad en este nivel de atención que es a
fin de cuentas donde mayormente se encuentran estos pacientes
BIBLIOGRAFÍA
1.- Infección por virus de
Inmunodeficiencia humana en: Mark H. Beers, MD y Robert Berkow, MD, editors. El
manual Merck. 10 ED Madrid España.
Harcourt; 1999
2.- Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida en: Enciclopedia electrónica
Microsoft Encarta. 4 ta edición EUA; 2004
3.- Gatell A Ma., Miro. M y Pumarola Suñe. Infecciones causadas por retrovirus
humanos: SIDA en: Farrera Rozman. Medicina Interna. 14 ED. Madrid.
España. Harcourt; 2000.
4.- Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (UNUSIDA)Informe
sobre la epidemia mundial de SIDA (Monografía en Internet).
Ginebra (Suiza), 2004 (citado el 3 de mayo 2004) Disponible en: http://
www.unais.org/en/defacel.asp
5.- Gatell JM., Clotet B., Poczamser D., Miro JM., Mallotos J., Guía práctica
del SIDA. Clínica diagnóstico y tratamiento. Barcelona: Mason Salvat, 2000.
6.- Fuente: O Brien, Stephen y Dean, Michael., Genes que oponen resistencia al
SIDA. Investigaciones y Ciencia. Diciembre 1997. Barcelona. Prensa
Científica.
7.- Smith V., Llamos N., Infección- Enfermedad por VIH/SIDA. En: Roca Goderich
R. temas de Medicina Interna. 4 ta edición. La Habana.
Ciencias Médicas: 2002. Pág. 57-95.
Policlínico Docente Cristóbal Labra. Municipio Lisa. Ciudad Habana
AUTORAS:
Dra.Alina Mejías Alcázar
Especialista de primer Grado MGI
Profesor Asistente.
Dra. Mercedes Dieguez Reyes
Especialista de Segundo Grado Pediatría.
Profesor Auxiliar.
Marzo 2007
Enviado por Dra. Alina Mejías Alcázar y Dra. Mercedes Dieguez Reyes
Contactar mailto:alina.mejias@infomed.sld.cu
Código ISPN de la Publicación: EEZyAApuFpdXKCSjtn
Publicado Thursday 19 de April de 2007
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