Resumen:
Se
realiza una revisión del tema de Infección Urinaria como parte del módulo de
Clínica, en la preparación de los futuros especialistas de Gerontologia y
Geriatría que se forman en el servicio nuestro durante el curso académico
2004-2005. Además del gran interés que tiene la entidad por su alta
prevalencia y comportamiento en la población adulta mayor.
Introducción
Las
infecciones del tracto urinario (ITU) constituye una de las entidades clínicas
más prevalentes, estimándose que un
20 a un 35% de las mujeres presentan al menos un episodio de ITU a lo largo de
su vida.(1)
De
forma adicional, la ITU constituye la principal causa de sepsis en pacientes
hospitalizados y hasta un 50% de las infecciones nosocomiales tienen su origen
en el tracto urinario, en relación en su mayoría con catéteres urinarios 2, 3 .
Un 10-15% de los enfermos incluidos en programa de hemodiálisis llegan a esta
situación como consecuencia de infecciones urinarias de repetición 4 .
En
la última década la búsqueda de regímenes terapéuticos que permitan un
mejor cumplimiento, un menor coste y una menor incidencia de efectos adversos ha
supuesto una importante innovación en el manejo del paciente con ITU.
Clasificación
La
pielonefritis o ITU alto afecta al riñón y pelvis renal, en tanto que la
cistitis, uretritis, prostatitis y epididimitis quedan catalogadas como
infecciones del tracto urinario bajo.
A
su vez una ITU puede clasificarse como no complicada o complicada; la ITU no
complicada afecta a individuos que tienen un tracto urinario estructural y
funcionalmente normal.
Una
ITU complicada implica la existencia de factores del huésped que pueden
promover la persistencia o recurrencia de la infección, como anomalías
estructurales o funcionales del sistema excretor, una infección adquirida en el
hospital, manipulación reciente de la vía urinaria, diabetes mellitus, estados
de inmunosupresión (VIH), enfermedad renal poliquística y uso reciente de
antimicrobianos 5
Categorías
de ITU en el adulto
Ø
Cistitis aguda no complicada
Ø
ITU no resuelta
Ø
ITU recurrente
Ø
Pielonefritis aguda no
complicada
Ø
ITU complicada en hombres o
mujeres
Ø
Cistitis y pielonefritis aguda
complicada
Ø
Prostatitis aguda
Ø
Infección fúngica del tracto
urinario
Ø
Prostatitis crónica
Ø
Infección en portador de catéter
urinario
Ø
Bacteriuria asintomática
La
epidemiología
de una ITU puede analizarse desde diferentes perspectivas.
Una
de las formas se basa en el germen aislado 6 .
La
ITU complicada E. coli es un gérmen menos prominente, y otros bacilos
gramnegativos como Enterobacter, Pseudomonas, Providencia y Morganella spp,
microorganismos grampositivos como Enterococcus, Streptococcus y Staphilococcus
spp y hongos, especialmente Candida spp, son responsables de estas infecciones.
En
la figura 1 se detalla la incidencia de ITU y la prevalencia de bacteriuria
asintomática de acuerdo con la edad y el sexo
En
ancianos de ambos sexos afectos de una enfermedad debilitante crónica u
hospitalizada, la prevalencia de bacteriuria supera el 25% de la población.
Los
enfermos portadores de catéteres urinarios tienen un riesgo aumentado de
desarrollar ITU, representando una de las infecciones nosocomiales más
frecuentes.
El
paciente con un sistema cerrado por un período superior a 4 días tiene un
10-20% de incidencia de infección, comparado con un 95% cuando el catéter
persiste más allá de 30 días. Un 1% de los enfermos ambulatorios desarrollan
ITU tras cateterización única 7.
Patogenia
El
mecanismo habitual de producción de una ITU es el ascenso de gérmenes desde la
uretra y tejidos periuretrales a la vejiga (cistitis) y riñón (pielonefritis).
Menos
de un 3% de los casos de ITU y pielonefritis obedecen a infección hematógena.
En
condiciones normales la orina y las vías urinarias son estériles.
El
primer paso en la patogénesis de una ITU es la colonización de la uretra
distal y vestíbulo vaginal por microorganismos patógenos.
El
reservorio de estos gérmenes es el tracto gastrointestinal, debido a la
proximidad, en la mujer, del ano a la uretra.
En
la mujer la uretra es corta y permite el paso de gérmenes hacia la vejiga, en
especial durante el coito; en el varón la uretra tiene mayor longitud y junto a
las propiedades bactericidas de la secreción prostática se evita el ascenso de
microorganismos.
FACTORES
DE VIRULENCIA
Existen
cepas específicas de E. Coli con capacidad potencial para invadir el
uroepitelio y causar ITU. Sólo ocho de los más de 170 serotipos de antígeno
lipopolisacárido O (O1, O2, O4, O6, O7, O16, O18 y O75) son responsables del
80% de los episodios de pielonefritis aguda comunitaria. Estos antígenos somáticos
se asocian con los serotipos capsulares K1, K2, K5, K12, K13. Las cepas patogénicas
también poseen otros factores de virulencia tales como producción de
aerobactina (secuestro de hierro) y hemolisina.
El
mecanismo de colonización de E. coli está
basado en la presencia en el uroepitelio de receptores específicos para la
fijación de serotipos del gérmen provistos de filamentos de naturaleza
proteica (pili o fimbrias). Proteus y Klebsiella sp pueden fijarse también al
uroepitelio al igual que Staphylococcus saprophyticus.
Se
conocen diferentes tipos de fimbrias pero la mejor estudiada es la fimbria P
(denominada así por su similitud estructural con componentes de los
glucoesfingolípidos neutros, que constituyen los antígenos del grupo sanguíneo
P).
Se
sabe que la adherencia de las fimbrias a las células del epitelio urinario
puede bloquearse en algunos casos mediante la adición de manosa. Las fimbrias
P, a diferencia de otras, son resistentes a la manosa y existe una fuerte
asociación entre este tipo de fimbrias y cepas de E. coli productoras de
pielonefritis, en especial en las formas bacteriémicas.
FACTORES
DEPENDIENTES DEL HUESPED
El
mecanismo de defensa de la vejiga es la dilución de los gérmenes por el efecto
del flujo de orina y su eliminación periódica con la micción.
La
interacción entre el vaciamiento de gérmenes durante la micción e integridad
de los mecanismos antirreflujo, la presencia de sustancias bacteriostáticas en
la orina y los mecanismos de defensa intrínsecos de la mucosa vesical son
determinantes en impedir el desarrollo de una ITU.
Llegados
a este punto es fácil comprender como situaciones en las que el vaciamiento
vesical es incompleto (orina residual), el reflujo vesicoureteral, la presencia
de cuerpos extraños o litiasis y lesiones inflamatorias preexistentes van a
favorecer el establecimiento de una ITU.
El
descenso del pH urinario, las variaciones amplias de la osmolaridad y, en menor
grado, el aumento en la concentración de urea o de ácidos orgánicos, la
presencia de proteínas con efecto antibacteriano (lisozima, inmunoglobulina G y
A) y los niveles bajos de glucosa afectan negativamente la velocidad de
crecimiento de los gérmenes.
Es
probable que la proteína de Tamm-Horsfall favorezca la eliminación de
bacterias adherentes en tracto urinario.
En
infecciones de las vías urinarias altas la medula renal es más susceptible que
la corteza, posiblemente en relación con las elevadas concentraciones de amoníaco,
el reducido flujo sanguíneo en esta región, el retraso en la movilización de
leucocitos y la hipertonicidad.
Etiología
Los
gérmenes mas frecuentes son:
Ø
Bacilos gramnegativos:
Ø
Escherichia coli origina el
80% de la infecciones agudas en personas sin riesgo.
Ø
Proteus y Klebsiella los
aislados con mas frecuencia en personas con litiasis.
Ø
Enterobacter
Ø
Serratia y Pseudomona
Ø
Entre los grampositivos:
Ø
Stphylococcus saprophyticus
Ø
Streptococcus agalactiae
Ø
Enterococos: Indica infección
mixta o patología urinaria orgánica.
Ø
Staphylococcus aureus: Ante su
presencia debe descartarse la vía hematógena si el paciente no es portador de
sonda urinaria.
Ø
Candida: Más frecuentes en
diabéticos, pacientes con sonda urinaria y pacientes que han recibido
tratamiento antibiótico previamente.
Manifestaciones
Clínicas
La
cistitis se caracteriza por aparición de disuria, polaquiuria y micción
urgente (síndrome cistítico). Algunos pacientes pueden manifestar tenesmo,
dolor suprapúbico que aumenta con la micción (estranguria), y hematuria. La
fiebre y otras manifestaciones sistémicas son raras. Sin embargo hasta un 30%
de los pacientes con bacteriuria significativa y clínica de cistitis tienen una
infección urinaria de vías altas.
La
pielonefritis aguda clínicamente hay escalofríos, fiebre, dolor lumbar, náuseas,
vómitos, disuria y polaquiuria. Tanto la palpación renal como percusión en el
ángulo costovertebral son dolorosas.
En
ancianos e inmunodeprimidos los signos y síntomas de afectación renal pueden
ser escasos. A pesar de que la bacteriemia puede estar presente en un 10-25% de
los enfermos, la aparición de shock séptico es poco habitual y cuando aparece
debe descartarse complicación obstructiva.
La
prostatitis aguda afecta a adultos jovenes o a enfermos portadores de sonda
uretral permanente. Se presenta clínicamente
con fiebre, escalofríos, dolor perineal. En el examen clínico el tacto rectal
muestra una próstata grande y dolorosa. Debe evitarse un masaje vigoroso por el
riesgo de bacteriemia.
En
la prostatitis crónica los síntomas pueden ser más difusos y la próstata es
frecuentemente normal en el examen rectal.
Una
de las formas peculiares de uropatía obstructiva a tener presente es la
necrosis papilar aguda, especialmente en pacientes diabéticos y en consumidores
crónicos de analgésicos.
. Los abcesos renales y perinéfricos
representan dos formas infrecuentes de infección parenquimatosa y suelen
acontecer en pacientes con complicaciones obstructivas (litiasis) y, con
menor frecuencia ser el resultado de la infección de un quiste renal. Se
localizan en la unión corticomedular y su presentación clínica, a diferencia
de la pielonefritis aguda, es más insidiosa, con fiebre prolongada y síntomas
constitucionales asociados o no a dolor lumbar y en flanco.
Los
abcesos corticales son cuadros secundarios a la diseminación hematógena de una
infección por S. aureus.
Finalmente
la pielonefritis xantogranulomatosa hace referencia a un proceso inflamatorio crónico
del parénquima renal que acontece en pacientes con episodios recurrentes de
ITU, a menudo complicadas con litiasis o uropatía obstructiva. Puede
confundirse con neoplasia renal y el rasgo histológico característico es la
presencia de macrófagos cargados de lípidos 8.
Complicaciones
Mencionaremos
a continuación diversas complicaciones supurativas de la ITU (Tabla 2), que
deben ser consideradas en enfermos que fracasan en responder al tratamiento
convencional
Complicaciones
supurativas de la ITU
•
Pielonefritis enfisematosa
•
Necrosis papilar aguda
•
Pionefrosis
•
Nefritis bacteriana focal
•
Abscesos renales y perinéfricos
•
Abscesos corticales
•
Pielonefritis
xantogranulomatosa
Como
Llegar al Diagnóstico
Anamnesis
y Examen físico
•
En la historia clínica se hará
especial hincapié en aspectos tales como
episodios previos de ITU, enfermedad renal preexistente, historia de cirugía
o manipulación urológica reciente, presencia de catéter urinario, condiciones
que predispongan a un aumento de la frecuencia de una ITU (diabetes,
inmunosupresión, enfermedad neurológica, trasplante renal) y, en el caso de
varones, patología prostática conocida o sospechosa. Además, uso de antibióticos
•
Al examen físico se pondrá
importancia en la inspección, palpación, percusión y auscultación (en caso
de soplo renal)
Examen
Laboratorial: (importante)
·
Cituria
·
Urocultivo
·
Exudado vaginal y uretral
·
Luego:
·
Hemograma
·
Glicemia
·
Creatinina
·
Ac. Úrico
·
Eritro
·
EKG
·
Lipidograma
·
Proteinas totales y
fraccionadas
·
U.S. Renal
Hallazgos
Anatomo Patológicos
·
La cistitis es, por regla
general una inflamación superficial de la pared vesical, caracterizada por
aparición de edema e hiperemia de la mucosa. Si la infección progresa pueden
aparecer hemorragias focales o difusas y exudado
purulento.
·
En los casos de pielonefritis
la severidad de las lesiones agudas puede variar ampliamente, desde casos con
afectación de la mucosa pélvica (pielitis) a afectación global de lóbulos de
médula y corteza.
·
Macroscópicamente los riñones
de enfermos con pielonefritis aguda grave están aumentados de tamaño, con
abscesos en la superficie capsular, corteza y medula.
·
Microscópicamente existe
afectación parcheada tubulointersticial, con infiltración neutrofílica
predominante y, en casos de formación de abscesos, fenómenos de necrosis
tubular.
·
Los glomérulos suelen estar
respetados. A medida que la curación tiene lugar el exudado inflamatorio pasa a
ser predominantemente mononuclear con formación de tejido de granulación y colágeno.
Ocasionalmente se forman cicatrices fibrosas, más patentes en casos de nefropatía
por reflujo.
Tratamiento
Ø
El tratamiento de una ITU debe
basarse en factores dependientes del huésped, del microorganismo y en factores
farmacológicos
Ø
Fármacos tradicionales en el
tratamiento empírico de una ITU en el medio extrahospitalario, como
ampicilina y trimetroprim-sulfametoxazol, no pueden aconsejarse hoy día en
nuestro medio, dado el elevado porcentaje de uropatógenos resistentes
Ø
El objetivo del tratamiento
debe ser la erradicación de los patógenos, prevenir las recurrencias y
minimizar los efectos adversos del antibiótico en cuestión.
Ø
La duración del tratamiento
depende de la historia natural de la infección y de las características del huésped
Medicamentos recomendados en la actualidad
Amoxicilina/clavulánico
........ 500/125 mg /8 h
Cefuroxima axetil ................. 250 mg/12 h
Norfloxacino ..........................400 mg/12 h
Ciprofloxacino ..................... 250-500 mg/12 h
Ofloxacino ............................ 200 mg/12 h
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Revizada
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Universidad
de Ciencias Médicas de la Habana Cuba
Hospital
Universitario Dr. Salvador Allende
Facultad
Salvador Allende
Autores:
Profesora.
Mayra R Carrasco García
Profesor.
Guillermo Hernández Mojena
Dr.
Roberto Waldo Ramallo Rojas
Dr.
Francisco Rosell Conde
Dr.
Francisco Dueñas Barbadillo
Dra.
Miguela Gómez Hernández