Resumen:
La enfermedad cerebro vascular
aguda (ECVA), junto con la cardiopatía Isquémica y los procesos
oncoproliferativos, es la causa de mortalidad e invalidez en países
desarrollados (1). Su incidencia, con diferencias atribuibles al método de
estudio, oscila entre 150 – 200 casos/100 000 habitantes/año. La distribución
para los diferentes tipos de ECV arroja unas frecuencias comparables, que refiriéndolas
más concretamente ofrecen un 80% de accidentes cerebrovasculares isquémicos
(60 % - 70% aterotrombóticos y entre un 10 % a un 20 %embólicos) y un 20 % de
causa hemorrágicas (15 % intracerebrales y 5 % subaracnoideas).
La enfermedad cerebrovascular
no es necesariamente mortal dejando tras si un gran número de pacientes con
limitaciones físicas y psicológicas, lo cual conlleva a un costo social y económico
muy elevado, la alta frecuencia de la recurrencia de los ictus , en cualquiera
de sus formas, es a veces más temido por el paciente que , incluso la muerte,
lo que señala a su vez la importancia de conocer
y manejar la relación entre los
factores de riesgo, su manejo y control y el papel preventivo que debe seguirse
como normativa de las nuevas estrategias de salud. Los factores determinantes en
la recurrencia de la enfermedad cerebro vascular varían según las características
poblacionales donde se realicen los estudios, donde pueden influir otros
factores que no sean inferibles y/o traspolables a otras poblaciones.
Múltiples estudios han
determinado en poblaciones con características diferentes factores que pueden
influir en el desarrollo de complicaciones y recurrencia de las enfermedades
cerebro vasculares, hechos que
tratamos de exponer a continuación, no sin reconocer que intentar una
homogeneidad en estos estudios es sino imposible, muy poco probable.
Palabras
Claves: Recurrencia, Factores Pronósticos,
estudios Poblacionales, inferencia.
Introducción:
La enfermedad cerebro vascular
aguda (ECVA), junto con la cardiopatía Isquémica y los procesos
oncoproliferativos, es la causa de mortalidad e invalidez en países
desarrollados. Su incidencia, con diferencias atribuibles al método de estudio,
oscila entre 150 – 200 casos/100 000 habitantes/año. La distribución para
los diferentes tipos de ECV arroja unas frecuencias comparables, que refiriéndolas
más concretamente ofrecen un 80% de accidentes cerebrovasculares isquémicos
(60 % - 70% aterotrombóticos y entre un 10 % a un 20 %embólicos) y un 20 % de
causa hemorrágicas (15 % intracerebrales y 5 % subaracnoideas) (1).
La mortalidad intrahospitalaria
por ECV se cifra entre un 10 % - 34% y todos coinciden en que es mayor en las
hemorragias. En general, un 19% mueren en los primeros 30 días, siendo la
subsiguiente de un
16 a
un 18 % anual. Por tanto la supervivencia es alta y tiende a aumentar al
reducirse la mortalidad precoz como consecuencia de una mejor asistencia durante
la fase aguda.
La incidencia de
la ECV
se ha perfilado gracias a los estudios poblacionales. Utilizando datos
comunicados por diferentes países comparables entre sí (2), la incidencia del
infarto cerebral entre los 45 y 84 años de edad varía entre183 y 349 por 100.
000 habitantes.
La incidencia del infarto
cerebral ajustada para la edad y el sexo en Rochester (Minnesota) (3) fue de 102
por cada 100. 000 habitantes. En España se han realizado varios estudios
prospectivos (4-6) y la incidencia varia entre 150 y 323 casos por 100.000
habitantes. La prevalencia (7,8) se sitúa entre 4.012 y 7.100 por cada 100.000
habitantes de más de 84 años de edad.
La morbilidad es también muy
alta. En este sentido, del 30 al 40 % de los pacientes que sobreviven a la fase
aguda quedan ostensiblemente con alguna discapacidad. De manera general, la
supervivencia en la fase aguda esta mediada por la naturaleza y la localización
de la lesión y la extensión del daño neurológico (9).
En cuba,
la ECV
causa mas de 7.000 fallecimientos anuales, específicamente la tasa en los años
2002 y 2003 fue de 75.4 % y 71 % respectivamente y el número de defunciones
reportadas en el anuario estadístico nacional fue para el 2002 de 1261 y de
1187para el año 2003, estas ligeras disminuciones quizás estén en relación
con un mejor conocimiento de los factores de riesgos y las acciones de
profilaxis secundaria llevadas a cabo por los equipos de salud (10).
Contenido
Actualmente sigue siendo muy
difícil determinar en el área de urgencias, tras una primera evaluación cual
será la evolución del paciente y por tanto establecer un pronóstico.
Pese a su alta incidencia , el
ictus cerebrovascular no es necesariamente mortal, a excepción de los casos con
un daño vascular inicial muy severo, con más frecuencia los pacientes
sobreviven, muchos de ellos con secuelas importantes, lo cual hace de estas
entidades las más comúnmente originaria de invalidez, discapacidad e
institucionalización, reportándose que hasta un 80 5 de los pacientes quedan
con algún grado de incapacidad para las actividades cotidianas, lo cual origina
a su vez un coste sanitario y social increíblemente alto(11).
La historia natural de la
enfermedad cerebrovascular no siempre termina, desafortunadamente, con un primer
evento púes se lamentan no sólo las secuelas sino de la misma manera el
peligro de la(s) recurrencia(s). La recurrencia es un hecho frecuente y una
causa directa del incremento progresivo de la mortalidad según lo reportado en
estudios internacionales epidemiológicos (12-14).
La recurrencia de los pacientes
con enfermedad cerebrovascular varia en dependencia de las características de
cada población, según el Northem Manhatam Stroke Study (NMSS) registró una
recurrencia de un 5.8% durante el primer mes tras haber presentado el primer
episodio vascular cerebral, una recurrencia de un 12.3% al año y sólo un 25.85
de los casos recurrieron en el periodo comprendido entre los cinco años tras el
episodio primario (15).
Según los subgrupos del
Oxfordshire Community Stroke Project (OCSP) la recurrencia para los síndromes
neurovasculares es de un 20 % para los infartos de circulación posterior (ICP),
17 % para los infartos parciales de circulación anterior (IPCA), 9 % para los
infartos lacunares (IL) y de un 6 % para los infartos totales de circulación
anterior (ITCA). Estos datos coinciden en que los IL presentan una baja
recurrencia, siendo los IPCA y los ICP los que muestran una mayor recurrencia,
con un pico máximo en los tres primeros meses , mas acusado en los IPCA que
podría indicar como causa frecuente una fuente embolica activa (12).
En la década de los 90 el
NINCDS (Stroke Data Bank) reportaron que el 33.3% de los casos recurrieron
durante el primer mes, y entre un 6 y un 14 % en el periodo comprendido en el
primer año tras haber sufrido el evento. En los cinco años posteriores
recurrieron el 20 y el 37 % del total de la muestra con diferencias atribuibles
al subtipo de enfermedad vascular cerebral, fuese hemorrágico o isquémico
(13).
El estudio realizado en
Copenhague presentaron los
resultados de un estudio de tipo prospectivo de base comunitaria seguidos
durante cinco años donde incluyeron un total de 1138 pacientes, como aspectos
ha señalarles ha de destacarse que la clasificación utilizada fue la propuesta
por
la OMS
(Que excluyen los ATI, episodios
que a veces se acompañan de infartos al realizársele la tomografía axial
computarizada, por lo que en la opinión de los expertos debería incluirse en
el grupo de los infartos aterotrombóticos), tampoco fueron incluidos pacientes
con el diagnóstico de ictus hemorrágicos, incluso no todos los casos incluidos
fueron los que se recomiendan en estos tipos de estudios los “First ever stroke” , concretamente el 83.0% de los pacientes
incluidos habían tenido un episodio previo, el 13.6% dos episodios y entre un
2.6% y un 0.8 %del total muestral habían tenido tres episodios, la recurrencia
se registro en 265 casos para un 23% del total muestral, sin embargo y pese a
los errores metodológicos citados este estudio hace referencia no sólo al
tiempo de recurrencia sino que además establece la correlación entre la
recurrencia y los factores de riesgo que más incidieron en relación con los
subtipos de ictus lo que realza la
importancia de establecer un control adecuado para prevenir la recurrencia y su
severidad (16).
Por otra parte Eriksson y
colaboradores publicaron en el año 2001los resultados de un estudio también de
base hospitalaria realizado en Suecia donde buscaron la relación entre
recurrencia, tipo etiopatogénico de ictus y la mortalidad. Fueron estudiados un
total de 339 pacientes los cuales fueron seguidos durante un periodo de 14 años,
los diagnósticos más frecuentes fueron la hemorragia intraparenquimatosa (HIP)
representando el 8.8 % de los pacientes, las formas isquemicas que más se
registraron fueron: el ictus de etiología cardioembólica para un 20.9%, los
infartos lacunares fueron corroborados en el 13.9% y otras formas de etiología
isquemicas representaron el 56.3% de la muestra. Los intervalos de recurrencias
evaluados fueron, a saber: un año, cinco años y 10 años respectivamente hallándose
que durante el primer año recurrió el 13.5%, a los cinco años un 38.7 % y a
los diez años había recurrido el 53.9 % de la muestra. Se evalúo además en
este estudio la relación entre factores de riesgo bien documentados con la
recurrencia y la mortalidad; factores como la edad, la severidad del ictus, la
confirmación de ictus previos, la insuficiencia cardiaca congestiva, niveles
altos de glicemia (no se especifica en que fase del ictus) y otros, concluyendo
que estos factores son cruciales en la relación: ictus-factores de riesgo-
recurrencia- severidad y muerte (17).
La alta frecuencia de la
recurrencia señala a su vez la importante relación entre los factores de
riesgo, su manejo y control y el papel preventivo que debe seguirse como
normativa de las nuevas estrategias de salud. Los factores determinantes en la
recurrencia de la enfermedad cerebro vascular varía según las características
poblacionales donde se realicen los estudios, donde pueden influir otros
factores que no sean inferibles y/o traspolables a otras poblaciones;
En el Stroke Data Bank se
determino que los predictores más comunes durante el primer mes eran la
hipertensión arterial, los niveles altos de glicemia en sangre y el subtipo
isquémico aterotrombótico (13), sin embargo en el NMSS los determinantes
durante el primer mes son el abuso de alcohol y niveles elevados de glicemia en
sangre durante la fase aguda (15). El estudio de Rochester la insuficiencia
cardiaca y la enfermedad valvular cardiaca (3). Debido a la gran variabilidad de
factores predictores se observa la necesidad de diseñar estudios locales para
determinar cuales pudieran ser estos en otros grupos poblacionales.
REFERENCIAS
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Autor:
Dr.
Héctor Andrés Morales González.
Especialista
de 1er Grado en Medicina Interna.
Profesor
Asistente de Medicina Interna.
E-Mail. hector.redhard@gmail.com
cronopiored@yahoo.com
Instituto Superior de Ciencias Médicas de
la Habana
Facultad de Ciencias Médicas “Finlay – Albarrán”