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Trabajo de prevencion en la infeccion por VIH
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Enviado por Dr. Ruber Luis Gallardo Arzuaga y Dr. Yurieth Gallardo Sánchez
Código ISPN de la Publicación: EEyFlyZlZluhwhVFeh
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| Resumen: Se realizo un estudio descriptivo en 100 jovenes pertenecientes al barrio La Marina, del municipio Media Luna, con el objetivo de conocer el estado de apreciacion por los jovenes sobre algunos aspectos de la transmision de las ITS y el SIDA.(E) |
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Resumen
Se realizó un estudio descriptivo en 100 jóvenes pertenecientes al barrio La Marina, del municipio Media Luna, con el objetivo de conocer el estado de apreciación por los jóvenes sobre algunos aspectos de la transmisión de las ITS y el SIDA. Para el análisis se tomaron en cuenta las variables siguientes: edad, sexo, posibilidad de contagio, forma de contagio, disposición a realizarse el examen para el diagnóstico de VIH, confidencialidad, razón por la que no se realizaría el examen, lugar donde se realizaría el examen con pareja estable y sin pareja sexual estable. Como parte de los resultados se observó que un alto por ciento de jóvenes reconoce la posibilidad de haber tenido una relación sexual en la que hubiese podido contraer el virus del SIDA y en quienes la relación sexual sin protección hubiese sido la forma más probable del contagio.
Descriptores DeCS: INFECCIÓN DE TRASMISIÓN SEXUAL/prevención & control; INFECCIÓN DE TRASMISIÓN SEXUAL/transmisión; ADOLESCENTE.
Numerosas son las investigaciones que se realizan en la actualidad en relación con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), tanto, que sería prácticamente imposible para un especialista en el tema mantenerse completamente informado sobre lo que diariamente se publica. Todo este compendio de información, en su mayoría, está en relación con avances que se van logrando en cuanto a la morfología del virus y los resultados obtenidos del uso de antirretrovirales contra el VIH.
Por un momento, y a quien no es un experto en el tema, causa la impresión que en cuanto a prevención todo está dicho, y aunque sabemos que realmente no es así pues hasta el momento otra solución no se avecina, este constituye uno de los temas menos tratados aun por aquellos para quienes constituye la única opción ante la epidemia. Un aspecto de vital importancia son los cambios epidemiológicos en la presentación de la enfermedad que se han reportado en los últimos años en algunas zonas del mundo.(1,2) El análisis de algunos de estos trabajos nos ha hecho pensar sobre la evolución de este fenómeno epidemiológico, cuáles son las razones que lo motivan, y cómo debe influir este cambio en el diseño de actividades de promoción y prevención de la enfermedad.
La prevención del contagio por el virus del SIDA ha sido hasta el momento fallida, y así lo demuestran las crecientes cifras de infectados que se reportan en todas partes del mundo, y aunque el panorama desde el punto de vista epidemiológico se haya modificado, prevalece la vía sexual como mecanismo fundamental de transmisión. Se han identificado grupos de alto riesgo para contraer la enfermedad, entre estos, los hombres que practican sexo con hombres, pero en esencia todos somos considerados de riesgo, y no solo se trata de una afirmación efímera, sino que así es esencialmente percibido por las personas, principalmente los jóvenes.
Muchos son capaces de percibir el riesgo, aunque aun así, muchas veces fallan en evitarlo exponiéndose a ser contagiados. Es entonces cuando el temor a ser contagiados y exponerse a la enfermedad trae consigo 2 tipos muy específicos de reacciones, las cuales hemos observado claramente en la práctica médica. Unos optarán por pedir ayuda rápidamente y detectar el contagio, en tanto otros, preferirán el anonimato. El problema puede ser más complejo si analizamos la conducta sexual posterior del paciente, la cual estará influida por numerosos factores de origen social, psicológicos y éticos, que puestos en la balanza individual de cada persona determinará su comportamiento sexual y todo el beneficio o perjuicio que pueda devenir de este.
Nos sentimos motivados a realizar un estudio exploratorio, atendiendo a la incidencia de las ITS y el SIDA en nuestra área, que nos permita diseñar estrategias de acción para combatir esta epidemia.
Nos trazamos como objetivo general, determinar el estado de apreciación por los jóvenes de algunas de las formas de transmisión y protección contra las ITS/SIDA; y como objetivos específicos, determinar los pacientes que admitan haber tenido contacto de riesgo y su relación con la estabilidad de la pareja, describir las principales formas de contagio que reportaron los pacientes, analizar la disposición de los pacientes a realizarse la prueba y el modo escogido para preservar el resultado, enumerar las razones por las que los pacientes, aun sospechando haber sido infectados, no se realizarían el diagnóstico, y determinar cuál sería la institución de salud escogida por los pacientes para realizarse el examen.
Métodos
El tipo de estudio es descriptivo y transversal, y para realizarlo se encuestaron al azar a 100 jóvenes pertenecientes a la población de la Policlínica “Raúl Podio Saborit”, en el período de enero a febrero de 2006. Como criterios de inclusión se tuvo en cuenta que fueran jóvenes de entre 15 y 30 años y que aceptaran participar en el estudio; y como criterio de exclusión se contemplaron los pacientes que no hayan tenido relación sexual.
Las principales variables medidas fueron la edad y el sexo (variables estrechamente relacionadas con la transmisión del VIH y la incidencia – prevalencia del SIDA). Igualmente se tuvo en cuenta la posibilidad de contagio, que comprende todos aquellos pacientes que admitan que tuvieron una relación sexual mediante la cual pudieran, desde el punto de vista del propio paciente, haber adquirido la infección por la razón que fuese. También se midió la forma de contagio, donde se describe la forma por la cual el paciente considera que pudo haber sido contagiado.
La disposición a realizarse la prueba contempla la actitud del paciente ante la realización del examen del VIH y su confidencialidad. Cada cual podía expresar cualquier razón por la que no se realizaría el examen, así como el lugar donde se lo realizaría.
Otra variable que no se descuidó fue la estabilidad de la pareja. Se consideró con pareja estable (CPE) a aquellos jóvenes que reconocieron tener la misma pareja sexual por un período superior a los 6 meses, y sin pareja sexual estable (SPE) a los jóvenes que negaron tener pareja sexual estable. Los resultados de las encuestas se almacenaron en una base de datos en Access 2000 sobre Windows 98. El análisis de los datos se realizó mediante el paquete estadístico SPSS.
Resultados
El grupo etáreo menos representado fue el de 15 a 19 años, lo cual pudo estar motivado por no frecuentar el cuerpo de guardia y por no haber iniciado relaciones estables. El sexo femenino mostró mayor estabilidad que el masculino con un 49,1 % y 43,2 % respectivamente (p > 0,5). A mayor edad menos inestabilidad en la pareja (p = 0,03) (tabla 1).
TABLA 1. Edad y sexo
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Grupo
etáreo
(en años)
|
Femenino
|
Masculino
|
|
Con
pareja estable
|
Sin
pareja estable
|
Con
pareja estable
|
Sin
pareja estable
|
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
|
15-19
|
2
|
3,8
|
10
|
18,9
|
2
|
4,5
|
2
|
4,5
|
|
20-24
|
12
|
22,6
|
13
|
24,5
|
4
|
9,1
|
15
|
34,1
|
|
25-30
|
12
|
22,6
|
4
|
7,5
|
13
|
29,5
|
8
|
18,2
|
|
Total
|
26
|
49,1
|
27
|
50,9
|
19
|
43,2
|
25
|
56,8
|
Fuente: Encuestas.
Se ha señalado y es conocido el hecho de que la transmisión del VIH es directamente proporcional al cambio de pareja, la eficiencia de la transmisión y la duración del contagio.(3) Para lograr una exitosa estrategia de prevención se hace necesario en los grupos estudiados, promover la estabilidad de la pareja.
Como se observa en la tabla 2, el 64,9 % de los participantes admitió la posibilidad de haber quedado infectado después de una relación sexual inadecuada. El 29,9 % de los pacientes con pareja estable y el 35,1 % de los jóvenes sin pareja estable reconocieron haber podido quedar infectado por una ITS después de una relación sexual sospechosa (p > 0,5). Quizás el área de más difícil manejo en la prevención de la ITS y el SIDA descanse en los cambios en la conducta sexual, que también constituye un punto extremadamente difícil de medir.(1,4) Unas de las recomendaciones contempladas y aplicables en nuestro estudio son la fidelidad y la monogamia sexual. Omitir este aspecto como parte de una estrategia de prevención sería un punto fallido siguiendo estos resultados.
TABLA 2. Posibilidad de infección
|
Estabilidad
de la pareja
|
Posible
|
No
es posible
|
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
|
Con
pareja estable
|
29
|
29,9
|
16
|
16,5
|
|
Sin
pareja estable
|
34
|
35,1
|
18
|
18,6
|
|
Total
|
63
|
64,9
|
34
|
35,1
|
Fuente: Encuestas.
El 41,2 % de los jóvenes tienen relación sexual sin protección alguna, lo que nos muestra un bajo por ciento del uso del condón (tabla 3). Este aspecto nos deja muy en desventaja al que reportan otros estudios,(4,5) y nos exponen a un riesgo elevado de transmisión de las enfermedades de trasmisión sexua( ITS ). Al mismo tiempo, la generalización del uso de condón ha encontrado obstáculos en diversas partes del mundo, reflejando ineficientes programas de educación y estrategias, incluso de marketing, que contemplan el nivel de aceptación por los jóvenes, el estrato social y la existencia de tabúes y creencias religiosas.
TABLA 3. Contacto de riesgo
|
Mecanismo
propuesto
|
Con
pareja estable
|
Sin
pareja estable
|
Total
|
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
|
Parenteral
|
2
|
2,0
|
1
|
1,0
|
1
|
1,0
|
|
Rotura
del condón
|
4
|
4,1
|
18
|
18,5
|
6
|
-
|
|
Contacto
con seropositivos
|
1
|
1,0
|
2
|
2,0
|
1
|
1,0
|
|
Mismo
sexo
|
1
|
1,0
|
4
|
4,1
|
2
|
2,0
|
|
Sin
protección
|
18
|
18,5
|
22
|
22,6
|
40
|
41,2
|
Fuente: Encuestas.
La vía parenteral y el contacto sexual con seropositivos al VIH se encontró en solamente el 1 % de ambas situaciones, no siendo este un punto sobre el cual dirigir nuestras actividades de prevención, sin olvidar su importancia.
El 66 % de los jóvenes se realizarían el examen ante la duda de haber sido infectado por el VIH (p > 0,5). Esta cifra refleja prejuicio, y temor al estigma asociado a la infección por VIH y al SIDA. Si tenemos en cuenta el bajo por ciento del uso del condón, la inestabilidad en la pareja sexual al aplicar la ecuación de Ro (Ro = beta x C x delta, donde beta es la eficiencia de la transmisión, C es el índice de cambio de pareja, y delta es la duración del contagio)1 tendremos como resultado de la ecuación un valor superior a 1, por lo que podríamos prever un aumento en las cifras de personas infectadas (tabla 4).
TABLA 4. Actitud diagnóstica
|
Disposición
a realizarse la prueba
|
Femenino
|
Masculino
|
Total
|
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
|
Sí
|
34
|
35,1
|
30
|
30,9
|
64
|
66,0
|
|
No
|
19
|
19,6
|
14
|
14,4
|
33
|
33,0
|
Fuente: Encuestas.
El número de jóvenes que no se realizaría la prueba, aun cuando existiese la posibilidad de haber sido infectado (33,0 %), marca una pauta en las estrategias de prevención y los sistemas de vigilancia, focalizado en las ventajas del diagnóstico precoz de la enfermedad y de la terapia antirretroviral altamente eficaz,5 así como la utilidad de la inclusión de pacientes infectados por VIH en las estrategias de prevención y la vigilancia epidemiológica.6
En la tabla 5 se recoge la confidencialidad del resultado. El 19,1 % de los pacientes no informarían del resultado del VIH a nadie, aunque este tipo de conducta nos sitúa en una situación delicada desde el punto de vista del paciente, del médico y del resto de la comunidad. No es posible predecir a partir de esta respuesta la conducta posterior del paciente, pero sí nos pone alertas en el momento de desarrollar estrategias de intervención y programas de educación acerca del VIH/SIDA. El 80,4 % confiaría el resultado a sus familiares, y el 59,7 % al personal médico.
TABLA 5. Confidencialidad del resultado
|
Confidencialidad
|
Femenino
|
Masculino
|
Total
|
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
|
Anónimo
|
10
|
10,4
|
9
|
8,0
|
19
|
19,1
|
|
Familia
|
38
|
39,1
|
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