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La vinculacion basico-clinica desde los escenarios docentes tradicionales y el policlinico universitario
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Enviado por Dr. René Oramas González y Dra. Tamine Jordán Severo
Código ISPN de la Publicación: EEyZZyplppyuLBNuiv
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| Resumen: Se realiza un analisis de uno de los grandes temas a debate hoy en la comunidad cientifica de educadores de las ciencias medicas, la pertinencia de lograr la vinculacion basico-clinica en el proceso de formacion de nuestro estudiante, como premisa fundamental en las ciencias basicas, para lograr la independencia de conocimiento que queremos alcanzar hoy en nuestros graduados como Medicos Generales Integrales Basicos. |
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RESUMEN:
Se realiza un análisis de uno de los
grandes temas a debate hoy en la comunidad científica de educadores de las
ciencias médicas, la pertinencia de lograr la vinculación básico-clínica en
el proceso de formación de nuestro estudiante, como premisa fundamental en las
ciencias básicas, para lograr la independencia de conocimiento que queremos
alcanzar hoy en nuestros graduados como Médicos Generales Integrales Básicos.
Pretendemos con este análisis acercarnos a este tema tan apasionante y a la vez
importante, sobretodo ver como se está cumpliendo hoy desde los escenarios
tradicionales y desde el Policlínico Universitario. Enfocando el desarrollo de
las ideas en dos componentes fundamentales de este proceso, El Currículo y El
profesor.
INTRODUCCIÓN:
El siglo XX recién concluido ha sido
testigo de grandes esfuerzos encaminados al perfeccionamiento de la educación médica,
que han sido acompañados de radicales cambios en el paradigma de los
profesionales de la salud. Esta actividad de perfeccionamiento refleja el interés
de la sociedad por la adecuada formación de quienes tienen como función velar
por uno de los bienes más valorados por el ser humano, la salud.
En los Centros de Enseñanza Médica Superior (CEMS) los estudiantes son
preparados para ejercer funciones de médicos de perfil amplio, deben estar
capacitados para prevenir y tratar las enfermedades, por lo que es necesario una
adecuada asimilación de los conocimientos, así como el desarrollo de
habilidades intelectuales y prácticas. Las asignaturas de las Ciencias Básicas
juegan un papel fundamental en la formación de las habilidades intelectuales y
en el desarrollo del pensamiento creador del estudiante. De acuerdo con lo
anterior las habilidades médicas comprenden al mismo tiempo la actividad
intelectual y práctica, lo cual tiene una gran significación para el
comportamiento del médico, pues el diagnóstico y pronóstico en esta profesión
se fundamentan en la interpretación, valoración, identificación y argumentación,
ya que los datos que ofrecen los complementarios permiten corroborar la
veracidad de las concepciones teóricas. Sólo la plena integración de
conocimientos, hábitos y habilidades permite prever las enfermedades y tratar a
los enfermos eficientemente.1
El aumento extraordinario de los conocimientos científicos plantea a la
sociedad grandes problemas en la educación general y en la educación médica
en particular, al surgir nuevas ramas científicas relacionadas con la medicina
que hacen prácticamente imposible la incorporación de todas ellas como
asignaturas del plan de estudio en cualquiera de las especialidades de las
ciencias médicas. Además, el incremento de los contenidos en las asignaturas
ya existentes, enmarcados en departamentos administrativos docentes con poca o
ninguna relación entre ellos, dificulta a los estudiantes la apropiación
integral de los conocimientos.2, 3
Por todos estos argumentos del desarrollo de la enseñanza de las ciencias médicas,
es que se ha logrado alcanzar en nuestro país una fuerte formación en nuestros
egresados pero no debemos conformarnos con lo hasta aquí alcanzado tenemos que
seguir insistiendo y trabajando en el perfeccionamiento de nuestro proceso
docente, siempre buscando la excelencia y por sobre todas las cosas mantener la
pertinencia de nuestra Universidad Médica.
Basado en estros principios es que decidimos hacer un análisis de uno de los
grandes temas a debate hoy en la comunidad científica de educadores de las
ciencias médicas que es la pertinencia de lograr la vinculación básico-clínica
en el proceso de formación de nuestro estudiante, como premisa fundamental en
las ciencias básicas, para lograr la independencia de conocimiento que queremos
alcanzar hoy en nuestros graduados como Médicos Generales Integrales Básicos.
Pretendemos con este análisis acercarnos a este tema tan apasionante y a la vez
importante, sobretodo ver como se está cumpliendo hoy desde los escenarios
tradicionales y desde el Policlínico Universitario con el proceso de integración
Básico-Clínica en las asignaturas del área Básica y Preclínica.
OBJETIVO
- Analizar los factores que intervienen
en la integración Básico-Clínica en la enseñanza de las Ciencias Básicas
desde los escenarios tradicionales y el Policlínico Universitario.
DESARROLLO
El desarrollo histórico de la enseñanza
de las ciencias médicas ha estado muy unido al desarrollo de la ciencia y la técnica
y a las diferentes revoluciones científico técnicas que han acontecido a lo
largo de la humanidad pero dentro de todos los antecedentes hay uno que marcó
con mucha fuerza este proceso educacional que fue el conocido informe de Flexner
publicado a principio del siglo pasado, comenzando con este informe hasta la II
Declaración de Edimburgo de 1993, se ha podido asistir a las más diversas
propuestas pedagógicas y a una lucha, en ocasiones enconada, entre las diversas
tendencias que defienden sus posiciones. 4, 5
Ahora bien debemos centrarnos en los factores que propician la integración que
estamos buscando, pudiéramos definir en función del presente trabajo en que
aspectos centraríamos nuestros comentarios: El Currículo y El profesor.
Existen las teorías curriculares y el diseño de los mismos unos favorecen más
la integración de los conocimientos que otros, así podemos ver que los diseños
integrados serían la solución a los problemas de la integración básico-clínica
que tanto estamos buscando pero estos diseños tienen ventajas y desventajas
como son mayor dificultad organizativa y técnica para confeccionar el examen,
contenidos importantes no se evalúan por quedar fuera del marco integrador, no
abundan los textos integrados; estas son dificultades que se presentan sobre
todo en la evaluación en este tipo de organización curricular.6 Por otro lado
están los diseños basados en disciplinas o asignaturas independientes que es
el modelo del diseño de nuestro currículo que también tiene sus desventajas,
es más difícil de lograr la integración interdisciplinaria y básico clínica,
cada asignatura da más peso a sus contenidos, tendencia a evaluar más detalles
no fundamentales, evaluación repetida de algunos contenidos.
Hechas estas consideraciones cabria preguntarse qué hacer, buscar una solución
intermedia que sería la "coordinación", la cual constituye una
alternativa que pretende minimizar los inconvenientes de los planes de estudio
organizados por asignaturas independientes sin llegar a una total integración
alrededor de objetos de estudio comunes o cambiar el diseño a uno integrado.7
Precisamente esta opción intermedia de la coordinación es la que hoy estamos
desarrollando en nuestro quehacer educacional con sus fortalezas y debilidades,
en nuestros escenarios docentes tradicionales se busca tanto la integración
horizontal como la vertical para dar respuesta a las necesidades planteadas con
anterioridad, de la pertinencia y calidad del egresado, pero a nuestro modo de
ver no se logra con toda la potencialidad necesaria a pesar de los esfuerzos
realizados en este sentido, en primer lugar por la falta de sistematicidad en la
realización con calidad de procesos claves que permiten la corrección y
perfeccionamiento del proceso docente educativo, como por ejemplo los comités
horizontales y esta situación es más difícil aun en el desarrollo del trabajo
y el cumplimiento de los objetivos de la integración vertical.8
De esta manera se hace necesario que en los años iniciales de la carrera, en
específico en las ciencias básicas, se desarrolle un trabajo de coordinación
entre las diferentes disciplinas, módulos, etc. que se imparten, en dependencia
del diseño curricular establecido, para que, a partir del sistema de
habilidades planteado en ellas, estructurar el sistema de habilidades del ciclo
básico, de las disciplinas o de las asignaturas. El propósito fundamental es
llegar a establecer la estrategia y la táctica para la formación de los modos
de actuación, en los diferentes niveles, todos en función de las habilidades
profesionales.
Esto permite dar pasos sólidos en el logro de la necesaria vinculación básico-clínica,
e ir desarrollando los modos de actuación proyectados en el modelo del
profesional. Teniendo en cuenta estas ideas es necesario, en el trabajo metodológico
de las asignaturas del ciclo básico:
· Precisar y determinar las habilidades esenciales (que garanticen su
precedencia durante los años iniciales de la carrera).
· Considerar las habilidades precedentes que se deben desarrollar, en función
de su conversión en operaciones de habilidades de mayor nivel de jerarquía,
teniendo en cuenta los problemas profesionales que deberá resolver el futuro
egresado.
· Responsabilizar a las distintas disciplinas en la formación y desarrollo de
determinadas habilidades, lo que no significa que no se utilicen y tengan en
cuenta por el resto de las disciplinas, pues de lo que se trata es de la formación
de un sistema de habilidades en el estudiante como elemento fundamental y
esencial en el desarrollo de los modos de actuación profesional.
Con el surgimiento del Proyecto Policlínico Universitario (PPU) y la organización
de la enseñanza en estos escenarios pudiera resolverse muchos de estos
problemas planteados ya que la vinculación a la clínica desde el primer día
en su escenario docente por excelencia que es el Consultorio del Médico de la
Familia (CMF) donde trabaja el especialista de Medicina General Integral (MGI),
este cambio en la forma de organización de la enseñanza más la aplicación de
las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) en función
de que el proceso se centre en el desarrollo de habilidades del estudiante para
formar su propio conocimiento y lograr una mayor independencia cognoscitiva en
los estudiantes acorde con las tendencias contemporáneas de la educación
superior.9,10 Estas modificaciones facilitan el proceso de integración básico
clínica y mejoran el proceso de formación del educando. La vinculación al
quehacer de la profesión, al actuar médico desde el inicio de la carrera y no
en el tercer año de la misma, podría resultar un estímulo a la motivación
del estudiante con su carrera. Todo esto favorece no solo el proceso de
integración sino el propósito de acercar las ciencias básicas al perfil del
egresado y por tanto contribuir a minimizar la tendencia de las demás
especialidades a plantear que las ciencias básicas constituyen un "mal
necesario" que hay que tolerar.7
Una variante que resulta interesante y que pudiera cumplir con el objetivo de la
integración Básico-Clínica y sin modificar completamente el diseño actual
del todo, sería el diseño de asignaturas integradoras que permitan este
proceso como asignaturas rectoras del año o semestre como es el caso de
Introducción a la Medicina General Integral que antiguamente se impartía en
las primeras semanas a tiempo completo y en el PPU se imparte a lo largo del
primer semestre con la posibilidad de integrar los conocimientos de las demás
asignaturas de ese semestre.11 Este programa de la asignatura que sin ser
perfecto permite desde la educación en el trabajo la integración de los
conocimientos de las ciencias básicas, esta primera experiencia en el curso
académico 04-05, según los resultados de los exámenes realizados y la opinión
de los educandos ha sido muy positiva y pensamos que esto sería el camino para
lograr avanzar en nuestros programas de estudio en varios sentidos:
· Lograr mayor acercamiento de las Ciencias Básicas a la práctica médica
diaria y al perfil de salida del Médico que estamos formando.
· Lograr la plena identificación de los estudiantes con la Atención Primaria
de Salud (APS) que es el eslabón fundamental de nuestro Sistema Nacional de
Salud.
· Poder comenzar a modificar los modelos docentes que hoy utilizamos en función
de poder incrementar en la práctica un enfoque, más hacia la prevención de
enfermedades y a la promoción de salud.
Para alcanzar todos estos aspectos que hemos relacionado existe un factor que es
muy importante en la puesta en práctica de lo proyectado en el currículo, los
profesores son los encargados de cumplir las exigencias metodológicas que
establecen los planes y programas de estudio por lo tanto son un factor
importante en el cambio que queremos lograr. La presencia en nuestros claustros
de profesores formados en ciencias afines pero no médicas constituye un freno
para la integración de los contenidos no porque ellos no tengan la voluntad de
hacerlo sino que no tienen la formación profesional necesaria para cumplir los
requerimientos de la integración de los conocimientos que hoy es pertinente.
Otro aspecto de reflexión sería si los médicos formados como especialistas de
las Ciencias Básicas con el transcurso del tiempo sin ejercer la actividad
asistencial sin conocer a profundidad los principales problemas de salud que
afectan a la población en el contexto en que se desarrolla el proceso docente y
la tendencia al crecimiento vertiginoso del conocimiento en cada una de las
disciplinas hacen que cada día se tenga más la tendencia a la particularidad
de esa esfera del conocimiento y por consiguiente un distanciamiento de la
integración que buscamos, estos nuevos retos nos conducen a la necesidad de los
procesos centrados en la interdisciplinaridad en la enseñanza de las Ciencias Básicas.6,
7 Claro está se han alcanzado logros en esta área pero fundamentalmente
basados en el modelo hacia la curación del individuo.
El desarrollo alcanzado en la APS en nuestro país facilita estos procesos tanto
desde el punto de vista de organización de los servicios como de nivel técnico
profesional de los que se desempeñan en estos escenarios, ahora bien con tener
una sólida formación profesional no basta para lograr el cambio que
necesitamos porque muchos de estos profesionales adolecen de competencias
docentes sólidas para poder interpretar y desarrollar las exigencias del
proceso que hoy queremos lograr y poder cumplir con los requerimientos que
establece nuestro currículo, se ha logrado una mayor sistematicidad en el
desarrollo de los comité horizontales en la APS pero es responsabilidad de la
academia el desarrollo de una estrategia integral de formación de formadores
para lograr el objetivo.
Hemos hecho un intento de perfeccionar y saltar todas estas barreras con la
introducción del PPU donde el MGI se desempeña como profesor Tutor que conduce
el proceso docente y tiene la responsabilidad de la integración de los
conocimientos del estudiante con la práctica diaria.12 También aparece la
figura del profesor Facilitador de las Ciencias Básicas que lo ideal es que
fuera un MGI.9 Este es un profesional muy competente y muy necesario para lo que
queremos lograr en el campo de la integración, nadie mejor para este proceso
que el Médico de Familia ya que como ningún otro profesional de la salud puede
lograr la coordinación e integración de los contenidos de las asignaturas y la
clínica porque a diferencia de otros profesionales el MGI es un clínico por
naturaleza y además tiene una ventaja sobre el resto de los especialistas Médicos
que es la posibilidad de una visión, un enfoque preventivo, propio de su
quehacer diario y esto nos permite avanzar más en el cambio que queremos
experimentar: formar profesionales donde su visión como médico sea la del
salubrista, pero no estaremos corriendo el riesgo de la transformación al polo
opuesto de este MGI y que cada día alcance más y más conocimiento sobre su
asignatura y con el tiempo se aparte cada vez más de lo que pretendemos de él.
Por todas estas problemáticas consideramos que debe ser analizada la figura del
facilitador y pensar en el diseño de un profesor que desde el desempeño de su
actividad profesional como médico de asistencia, pueda conducir el proceso de
educación del estudiante y sea capaz de enseñarlo a aprender con los problemas
de la práctica diaria y la integración de los conocimientos. Es por esto que
estamos convencidos que con un esfuerzo mayor y un diseño de un currículo
donde existan asignaturas integradas como Morfofisiología por ejemplo, esto nos
permitiría que con una preparación de estos profesores para enfrentar esta
tarea el eje esencial entonces si sería el Tutor simultaneando las dos
funciones la asistencial y la docente y la integración de lo básico y la clínica
quedaría resuelta con la educación en el trabajo como forma de organización
de la enseñanza desde el primer semestre de la carrera y nos permitiría
utilizar la motivación de la actividad práctica como resorte para lograr
mejores resultados, si a esto le sumamos el uso de las NTIC en función del
proceso como lo establece el proyecto entonces si estaríamos hablando de un
modelo pedagógico superior al que tenemos hoy día y que tan buenos resultados
nos ha dado, el nivel de competencia y desempeño que han mostrado nuestros
graduados no solo en Cuba donde se han logrado mejorar muchísimo los
indicadores de salud de nuestro pueblo sino que también lo han demostrado en la
arena internacional.
Todos estos aspectos se pudieran resumir planteando que estamos siendo
demandados por la sociedad a la reflexión sobre la pertinencia de un cambio en
el programa de formación del médico que graduamos en nuestras universidades, a
la necesidad de buscar una estrategia integradora de los contenidos:
1. Integración de los conocimientos desde la búsqueda de las esencialidades de
las asignaturas o disciplinas de nuestro plan de estudio, que nos permita
minimizar las repeticiones de materias para el estudiante, organizar el proceso
de formación en función de una visión más centrada en la prevención con un
enfoque social de la medicina.
2. Lograr un proceso de perfeccionamiento del plan buscando la integración básico-clínica,
organizando asignaturas como Introducción a la MGI 11 donde prima la educación
en el trabajo y permite desde el mismo primer año dos cosas: la integración de
los conocimientos en el área práctica y la motivación del estudiante con la
práctica médica.
3. Perfeccionar el proceso de selección y preparación del nuevo profesor que
necesitamos para lograr estos objetivos, uno que sea capaz de impartir la
asignatura y también realizar la educación en el trabajo como forma primordial
de enseñanza de la medicina.
Todas estas consideraciones deben ser tomadas en aras de mejorar el proceso de
enseñanza de las Ciencias Básicas en los escenarios actuales.
CONCLUSIONES:
- El diseño por disciplinas
independientes de nuestro currículo dificultan el proceso de integración Básico-Clínica.
- El rol del ser humano es determinante en lograr esta integración.
- Debemos mejorar haciendo mayor énfasis en el modelo de prevención que en el
de curación del paciente.
- El PPU es una gran oportunidad para mejorar la integración deseada.
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AUTORES:
Dr. René Oramas González.
Especialista de primer Grado en Medicina General Integral.
Profesor del departamento de Medicina General Integral de la Facultad de
Ciencias Médicas “Enrique Cabrera” Ciudad de la Habana, Cuba.
Email: roramas@infomed.sld.cu
Dra. Tamine Jordán Severo.
Especialista de primer Grado en Medicina General Integral.
Enviado por Dr. René Oramas González y Dra. Tamine Jordán Severo
Contactar mailto:roramas@infomed.sld.cu
Código ISPN de la Publicación: EEyZZyplppyuLBNuiv
Publicado Tuesday 2 de January de 2007
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