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Caracterizacion del Deterioro Cognitivo Leve en la poblacion adulta del CMF 3 del Policlinico Heroes de Giron


Enviado por Dr. Julio Armas Castro
Código ISPN de la Publicación: EEyluZElppxEoUcafU


Resumen: El Deterioro Cognitivo Leve es un proceso asociado con el envejecimiento que produce disminucion de las funciones y/o capacidades cognoscitivas y se ha relacionado con el Sindrome Demencial durante los ultimos anos.


   

  

Resumen
El Deterioro Cognitivo Leve es un proceso asociado con el envejecimiento que produce disminución de las funciones y/o capacidades cognoscitivas y se ha relacionado con el Síndrome Demencial durante los últimos años.

En la actualidad se ha detectado que el diagnóstico temprano de esta enfermedad no se realiza adecuadamente. Recientes investigaciones de la Organización Mundial de la Salud llevadas a cabos en diferentes grupos poblacionales revelan la a necesidad de un estudio continuado en los pacientes que comienzan a presentar déficit cognitivo. 

Es por ello que se presenta un estudio descriptivo de corte transversal retrospectivo, utilizando el método científico epidemiológico, realizado a 88 pacientes mayores de 50 años seleccionados de forma aleatoria pertenecientes al área de salud del CMF 3 del Policlínico Docente “Héroes de Girón” del municipio Cerro. Se emplearon criterios de inclusión y exclusión para estandarizar la muestra, la cual se seleccionó de forma aleatoria simple. 

Los resultados se presentan en tablas y gráficos, a partir de los cuales se llegan a conclusiones y se proponen recomendaciones para el abordaje correcto de la evolución del deterioro cognitivo leve hacia el síndrome demencial.

Introducción
El estudio del síndrome demencial, hasta ahora englobado dentro de la investigación neuropsiquiátrica, ha aumentado considerablemente en las últimas dos décadas. Esto es consecuencia directa del creciente interés por la geriatría, debido por una parte a la mayor sobrevida de la población en los países desarrollados y, por la otra, a sus consecuencias a nivel social y económico.(1)

La cuantificación de este problema ha planteado enormes dificultades, apareciendo en la literatura cifras dispares en cuanto a su prevalencia. El porcentaje de sujetos mayores de 60-65 años afectados por un cuadro demencial en un momento dado difiere espectacularmente según los autores desde 1% a 20-32%.(2) 

Se puede considerar que un 5% al 10% de sujetos de edad superior a 60 años se encuentra afectado por demencias moderadas o severas y otro 20% presenta síntomas de deterioro psíquico; estos porcentajes sufren un crecimiento exponencial con la edad, duplicando la prevalencia cada cinco años.

La Enfermedad de Alzheimer (EA) es la demencia más frecuente en las sociedades industrializadas ya que afecta a uno de cada tres pacientes mayores de 80 años. Los avances de la medicina contemporánea posibilitarán que la población mayor de 60 años, presente en el 15 % de la población mundial en este siglo, mejore sus condiciones de salud.(3,4)

La EA constituye del 56-60 % de todos los casos de demencia, siguiéndole en orden de frecuencia la Demencia Vascular o Multinfarto con 10-20 % del total de casos. 

En Cuba, donde la expectativa de vida alcanza los 76años (75 para los hombres y 78 para las mujeres), la prevalencia estimada de deterioro cognitivo en estudios realizados en la población mayor de 65 años oscila entre el 7-10 %. (5,6)

Pocos temas de la literatura médica mundial han sufrido cambios conceptuales, etiológicos, patogénicos y de pronósticos tan grandes como el Síndrome de Demencia (SD) en las últimas décadas.

El término Demencia deriva del latín de, privativo, y mens, inteligencia. Se trata de un síndrome clínico de deterioro intelectual, adquirido y persistente, producido por disfunción cerebral, con compromiso de por lo menos tres de las siguientes esferas de la actividad mental: lenguaje, memoria, habilidades visoespaciales, afectividad, personalidad y cognición (abstracción, juicio, calculia, etcétera.) durante semanas o meses.(7,8)

El término demencia debe reservarse para los procesos de naturaleza orgánica de diversas etiologías o mecanismos que producen lesiones en el cerebro a nivel bioquímico o metabólico, y pudiera definirse como un síndrome clínico caracterizado por un deterioro progresivo de las funciones intelectuales acompañado de importantes alteraciones del estado de ánimo y del comportamiento (9,10).

Todo cuadro demencial se caracteriza por un deterioro de las funciones cognitivas; la afirmación de que todo deterioro mental demencial es irreversible es discutible, ya que niega la posibilidad de tratamiento a cuadros que potencialmente lo tienen (11).

Por otro lado el concepto de deterioro cognitivo leve (DCL) se usa para caracterizar un síndrome clínico que se da en sujetos de la tercera edad, donde la única manifestación neuropsicológica es un deterioro de los procesos nemónicos. Se cree que este grupo de pacientes tiene un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad de Alzheimer (EA) [12-13]. Sin embargo, aunque se han publicado diversos trabajos sobre el DCL, todavía existen algunas discrepancias sobre sus fundamentos conceptuales.

Los déficit de la memoria constituyen el signo clínico fundamental que caracteriza a la EA, y reflejan un proceso neurodegenerativo que se inicia en las regiones del hipocampo y entorrinal; posteriormente, se extiende a otras áreas de la corteza cerebral [14,15]. Debido a esto, la mayoría de los criterios desarrollados para caracterizar el DCL requieren la presencia de trastornos de memoria [6-10].

Uno de los criterios de mayor uso durante las dos últimas décadas es el deterioro de la memoria asociado con la edad (DMAE). 

Estos criterios presentan un problema psicométrico significativo, ya que el rendimiento cognitivo de los sujetos con DMAE debe compararse con el que presentan individuos normales más jóvenes.

Se ha demostrado mediante pruebas psicométricas que la edad tiene un efecto negativo sobre la memoria [12,13] y las normas aplicables a los sujetos de entre 70 y 74 años de edad, de acuerdo con la EWM (Escala de Weschler para la Memoria), han demostrado que estos individuos tienen puntuaciones hasta un 50% más bajas que las que presentan los sujetos de entre 25 y 34 años, y esta diferencia con los individuos jóvenes aumenta después de los 75 años de edad [14]. 

Por tanto, el uso de estos criterios presenta un riesgo elevado de que a las personas normales de la tercera edad se les diagnostique un DMAE. Por ello, el uso de estos criterios para diagnosticar el DCL patológico que puede preceder a un síndrome demencial tiene una alta sensibilidad, pero una baja especificidad. 

Otros criterios más recientes han propuesto que el comportamiento de los pacientes con el DCL debería compararse con el de otros sujetos de la misma edad y educación [15,16]. Algunos autores opinan que los criterios del DMAE [17] se deberían usar para caracterizar un extremo del envejecimiento normal, mientras que los criterios de DCL propuestos por Petersen et al [10] implican un proceso patológico más cercano al proceso demencial.

Otros investigadores creen que el concepto de DMAE –un déficit exclusivo de la memoria– resulta demasiado restrictivo, puesto que no contemplaba otros problemas cognitivos que suelen afectar a los individuos mayores [15,16]. En consecuencia, la Asociación Internacional de Psicogeriatría y la Organización Mundial de la Salud (OMS) propusieron el término ‘declive cognitivo asociado con la edad’ (DCAE) para caracterizar a sujetos de la tercera edad con una gama más amplia de trastornos cognitivos [16]. 

Además, y puesto que los procesos neurológicos, psiquiátricos y sistémicos pueden ocasionar déficit cognitivos, se proponen otros criterios para clasificar los desórdenes cognitivos leves asociados con condiciones patológicas (por ejemplo, deterioro neurocognitivo leve [15] o desorden cognitivo leve [17]).

Podríamos decir que los criterios actuales para el diagnóstico de DCL siguen dos modelos conceptuales: uno de ellos, asociado sólo con déficit de memoria, y el otro, vinculado a una gama más amplia de perturbaciones (memoria y otras áreas de la cognición). En algunos casos, estos síndromes pueden causarlos enfermedades sistémicas o neurológicas que suelen afectar a la cognición.

Nuestro principal reto lo constituyó realizar un trabajo de esta índole en nuestra área de salud, con un tutor joven y con conocimientos incipientes sobre el tema, pero dada la urgente necesidad de incrementar el acervo de conocimientos de nuestros médicos generales básicos e integrales, consideramos prioritaria la realización del mismo. En el conocimiento y dispensarización de la población mayor de 60 años de edad, según los criterios de clasificación para el deterioro cognitivo leve aseguramos una sobrevida con más calidad y una esperanza de poder volver a ver la luz del conocimiento y los procesos cognoscitivos.

Este trabajo se enmarca dentro de los principales temas de investigación de la Sociedad Estudiantil de Neurociencias, creado en el año 2001, y que ha comenzado a dar sus primeros pasos en el apasionante mundo de las neurociencias. Hemos retomado una línea de investigación de nuestra área de salud y enriquecido los conocimientos actuales con nuestros resultados.

Objetivos
Nos planteamos los objetivos siguientes:
Objetivo General
1. Caracterizar a la población adulta con deterioro cognitivo leve del área de salud del CMF 3 del Policlínico Docente “Héroes de Girón”.

Objetivos específicos
1. Caracterizar las principales variables demográficas presentes en este grupo poblacional en estudio.
2. Evaluar el funcionamiento familiar de este grupo de población en estudio.
3. Clasificar el grupo de estudio según riesgo de progresión al Síndrome Demencial.

Material y Método
Se realiza un estudio descriptivo, de corte transversal y retrospectivo con 88 pacientes seleccionados del área de salud del CMF 3 del Policlínico Docente Héroes de Girón, según los criterios establecidos por la Asociación Internacional de Geriatría (AIG) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los deterioros cognitivos.

El universo o población total estuvo constituido por 226 pacientes cuyas edades estuvieron por encima de los 50 años.

El estudio se diseñó para ser aplicado a los pacientes mayores de 50 años de edad del área de salud, seleccionados al azar y que cumplieran los criterios de inclusión, dentro de la población total de adultos mayores del consultorio.

Los criterios de inclusión empleados en la selección de la muestra fueron:
· Pacientes mayores de 50 años de edad.
· Dificultades con la memoria, establecidas por diagnóstico clínico.
· Pacientes sin diagnóstico de Demencia Senil u otro proceso asociado que pueda causar déficit de memoria o cognitivo.
· Consentimiento informado sobre el estudio y aprobación por el paciente y la familia.

Estos criterios son coincidentes con los establecidos por la OMS y la AIG para la clasificación inicial del DCL.

Los criterios de exclusión empleados fueron:
· Pacientes menores de 50 años de edad.
· Pacientes con diagnóstico de Demencia Senil u otro proceso asociado que pueda causar déficit de memoria o cognitivo.
· No consentimiento para participar en el estudio y desaprobación por el paciente y la familia.
· No presentar alteraciones de la memoria a corto o a largo plazo.
· Compromiso de las funciones intelectuales.

A los pacientes seleccionados según criterios de inclusión se les realizó una entrevista, teniendo en cuenta las principales variables en estudio, las cuáles fueron:
· Edad.
· Sexo.
· Raza.
· Ocupación.
· Nivel de escolaridad.
· Estado Civil.
· Enfermedades Crónicas no Transmisibles.
· Hábitos tóxicos y estilos de vida.
· Hábitos alimentarios.
· Funcionamiento familiar.
· Riesgo de progresión a Síndrome Demencial.

Para clasificar a los pacientes según riesgo de progresión a Síndrome Demencial se utilizaron los siguientes criterios:
· Historia de Enfermedad Cerebrovascular previa.
· Ingreso en servicio de Geriatría o Psiquiatría por alteraciones de las funciones cognoscitivas.
· Diagnóstico de Demencia en el transcurso del estudio por el Médico de Familia u otro especialista del área de salud o centro hospitalario.
· Antecedentes en familiares de primera línea de deterioro cognitivo leve o Enfermedad de Alzheimer.

Los pacientes que cumplieron con estos criterios se clasificaron como alto riesgo, mientras que en los que no se identificaron estos factores de riesgo se clasificaron como riesgo bajo.

Para la recogida de datos se utilizó un programa diseñado en Microsoft Access a partir de los resultados de la aplicación de la entrevista elaborada al efecto.

Los datos se procesaron en paquete estadístico de Microsoft Excel a partir de variables cualitativas, nominales y ordinales. Se presentan los resultados en tablas y gráficos, siendo procesados por el método de cálculo porcentual y de tasas con la finalidad de una mejor comprensión y síntesis lógica.

Resultados y Discusión
El deterioro cognitivo inicial en pacientes mayores de 50 años ha recibido distintas denominaciones, tales como: "olvidos senescentes benignos", "deterioro de la memoria asociado a la edad", "deterioro cognitivo asociado a la edad" y "deterioro cognitivo leve"; siendo en la actualidad éste último término el más ampliamente aceptado. A diferencia de las descripciones previas, el deterioro cognitivo leve establece como una entidad patológica la declinación exclusiva de la memoria, en vez de considerarla como una condición fisiológica normal de la vejez (18,19).

El deterioro cognitivo leve se ha asociado además a alteraciones cuantitativas y cualitativas en estudios de neuroimágenes, así como a factores de riesgo biológicos y ambientales, que apoyan la hipótesis de que se trata de estadios iniciales de demencia en una gran proporción de casos. Esta idea se apoya además en estudios de anatomía patológica que muestran que un porcentaje importante de pacientes con deterioro cognitivo inicial tienen depósitos neurofibrilares, placas neuríticas y severa disminución neuronal a nivel de hipocampo y corteza entorrinal, compatibles con el diagnóstico patológico de enfermedad de Alzheimer (20,21).

En este nuevo grupo de pacientes se está desarrollando una amplia línea de investigación que busca definir factores predictores de demencia y encontrar estrategias terapéuticas para retardar o idealmente prevenir un deterioro cognitivo mayor (22). 

En éste trabajo se obtuvieron los siguientes resultados:
Teniendo en cuenta que se emplearon criterios de inclusión y exclusión para la selección de la muestra, los resultados se ajustan a los criterios previamente establecidos.
En los últimos 25 años la población cubana ha envejecido paulatinamente, representando el 15,6% de la misma las personas mayores de 60 años. En nuestro estudio predominaron los pacientes cuyas edades están comprendidas entre los 61 y los 75 años de edad para un 76.2% de la muestra (Tabla 1)

Tabla 1. Distribución de los pacientes en estudio según grupos de edades.

Fuente: Entrevista

Existe un ligero predominio de los pacientes con raza negra para un 42% (Tabla 2). Las mujeres fueron las más representadas en el estudio para un 56.8% (Tabla 3), no obstante debemos recordar que los datos demográficos de esta muestra están limitados a un grupo al que se le aplicaron criterios de inclusión/exclusión por lo que no son aplicables a la población general.

Tabla 2. Distribución de los pacientes en estudio según raza.

Fuente: Entrevista.

Tabla 3. Distribución de los pacientes en estudio según sexo.

Fuente: Entrevista.

Estos resultados coinciden con los obtenidos por otros estudios poblacionales, donde la incidencia en poblaciones mayores de 65 años es de 12 a 15 por 1000 habitantes al año. Al igual que la demencia, el deterioro cognitivo leve aumenta con la edad y con el menor nivel educacional (23,24). La incidencia aumenta en grupos mayores de 75 años a 54/1000 habitantes al año (24).

Estudios poblacionales muestran igualmente que la prevalencia del deterioro cognitivo leve es de 30% en mayores de 65 años (al menos el doble que la de demencia) (25). No se han encontrado diferencias significativas entre hombres y mujeres. Es más frecuente en adultos institucionalizados y en poblaciones rurales (24).
Para algunos autores el nivel educacional previo a la aparición de los primeros síntomas de deterioro cognitivo leve se convierte en un factor protector para la evolución progresiva hacia la demencia.

En este caso se obtuvo una prevalencia francamente mayor de los pacientes con bajo nivel educacional, representados por la primaria terminada y la secundaria con un porcentaje de 46.6 (Tabla 4). Este tema resulta controversial para muchos investigadores actualmente debido a que en otros estudios de cohorte, con una población mayor y más representatividad los resultados obtenidos han sido contradictorios. 

Tabla 4. Distribución de los pacientes de la muestra en estudio según nivel de escolaridad.

Fuente: Entrevista.

En cuanto a la ocupación, predominaron los pacientes jubilados para un 54.5% y las amas de casa para un 28.4% (Tabla 5). 

Tabla 5. Distribución de los pacientes de la muestra en estudio según ocupación.

Fuente: Entrevista

Las enfermedades crónicas no transmisibles presentes en los pacientes con deterioro cognitivo leve más frecuentemente encontradas fueron la cardiopatía isquémica, la hipertensión arterial y las enfermedades cerebrovasculares (Ataques isquémicos transitorios)(Tabla 6), lo cual es explicable si tenemos en cuenta los reportes de incidencia y prevalencia de estas enfermedades crónicas y el compromiso vascular que a largo plazo significa el padecimiento de las mismas, a partir de un mecanismo común y factor de riesgo priorizado como es la ateroesclerosis, favorecida por hábitos alimentarios y estilos de vida no saludables.

En el estudio CHS-CS (Cardiovascular Health Study Cognition Study) se obtuvieron datos significativos en cuánto a la relación probablemente existente entre las enfermedades cardiovasculares y la progresión del deterioro cognitivo mínimo al síndrome demencial. (8)

El acápite de hábitos tóxicos y alimentarios tratado en la entrevista revela datos relevantes en cuánto a los posibles factores de riesgo identificables en la muestra para la progresión hacia el síndrome demencial.

Tabla 6. Distribución de las Enfermedades Crónicas no Transmisibles en la muestra en estudio.

Fuente: Entrevista

Los hábitos tóxicos y de estilo de vida más frecuentes en esta población son: la obesidad 47.7%, el sedentarismo 38.6% y el tabaquismo 34% (Tabla 7). Predomina el sedentarismo y la obesidad con un 25% en las mujeres, mientras que el tabaquismo es más frecuente en las mujeres para un 22.7%. Estos resultados revelan la asociación cada vez más crecientes entre los hábitos tóxicos y de estilo de vida inadecuados y la progresión al déficit cognitivo fisiológico.

Tabla 7. Distribución de los hábitos tóxicos y de estilo de vida en los pacientes estudiados.

Fuente: Entrevista.

En cuánto a los hábitos alimentarios la mayoría de los pacientes mantienen una ingesta elevada de aceites animales y baja de vegetales y frutas. Las carnes blancas (pollo, pescados) son preferidas por la población en estudio para un 67.8% que las ingieren al menos una vez a la semana. Por otra parte las carnes rojas son infrecuentemente ingeridas por esta población, con un 12.3% que las ingiere al menos una vez a la semana (Tabla 8).

Los resultados de la aplicación del test de funcionamiento familiar Modelo FF-SIL, que mide cohesión, armonía, comunicación, adaptabilidad, afectividad, rol y permeabilidad, arrojaron que el 71.6% de las familias son moderadamente funcionales, predominando sobre las familias funcionales que representan el 17.1% del total de la muestra (Tabla 8). Las familias disfuncionales representa un porcentaje bajo de la muestra (1.1%), aunque este modelo de funcionamiento familiar se caracteriza por los subregistros.

Tabla 8. Distribución de los resultados en el test de funcionamiento familiar en los pacientes estudiados.

Fuente: Test de funcionamiento familiar.

Los ingresos en centros hospitalarios no obedecen a alteraciones cognitivas, sino a enfermedades asociadas.

Teniendo en cuenta los datos obtenidos de la entrevista aplicada a los pacientes en estudio podemos afirmar que el deterioro cognitivo leve es más frecuente en la población mayor de 60 años, que mantiene hábitos tóxicos e inadecuados estilos de vida, con un bajo nivel de escolaridad y con un funcionamiento familiar adecuado.

Los criterios de deterioro cognitivo leve fueron validados por Peterson en 1999 (25). Este autor publicó un estudio comparativo entre pacientes con enfermedad de Alzheimer, deterioro cognitivo leve y sujetos sanos. El trabajo mostró que los pacientes con deterioro cognitivo leve no tienen alteraciones significativas en los resultados de las pruebas de evaluación cognitiva global tales como la escala de inteligencia de Wechsler o examen de "minimental" (MMSE). Concordantemente con los criterios diagnósticos, los pacientes con deterioro cognitivo leve tienen resultados en pruebas de memoria (que incluyen aprendizaje de listas de palabras, párrafos, materiales no verbales y memoria semántica) por debajo de 1.5 desviaciones estándar al valor esperado para la edad (25).

Algunos autores sugieren incluir como deterioro cognitivo leve no amnésico a pacientes que presentan alguna alteración cognitiva en un área diferente a la memoria. En nuestro estudio el principal objetivo es identificar aquellos pacientes portadores de deterioro cognitivo leve, clasificarlos y determinar cuáles de ellos son clasificables dentro del grupo de alto riesgo.

La totalidad de los pacientes no presentaron alteraciones en los test realizados, lo cual nos permite afirmar que los pacientes seleccionados se encuentran en los estadios iniciales del deterioro cognitivo leve.

Varios estudios han analizado la prevalencia de DCL en nuestras de población basadas en comunidades. Sin embargo, existen divergencias significativas en cuanto a la metodología, que resultan en estimaciones diferentes de DCL. Por ejemplo, Graham et al [26] concluyeron que la prevalencia de DC (sin demencia) era del 16,8% en una población mayor de 65 años seleccionada a partir de sujetos con puntuaciones en el MECM de menos de 78. Estos sujetos no habrían cumplido los requisitos de ninguna de las clasificaciones actuales de DCL, puesto que éstas exigen que los pacientes de DCL tengan puntuaciones globales normales en test neuropsicológicos. 

Por lo general, puntuaciones en MECM por debajo de 78-80 se consideran anormales y se entienden como factores de riesgo para la demencia [27,28]. En consecuencia, puede que los estudios que empleaban únicamente puntos de corte específicos en la selección de los sujetos que se evaluarían cognitivamente, hayan detectado sólo los casos de DCL con déficit más marcados. Además, los estudios realizados con criterios de DMAE daban cuotas de prevalencia de entre 7,1% (en sujetos mayores de 65 años) [29] y 76% [30]. 

Tales diferencias podrían reflejar que los criterios de DMAE estaban operacionalizados. Barker et al [18] concluyeron que el 18,5% de los participantes cumplían los criterios DMAE, con el uso de puntos de corte ajustados por edad. Sin embargo, estos resultados se incrementarían hasta un 40% si hubiesen empleado los criterios no modificados de DMAE.

El CHS-CS ha demostrado que el DCL puede presentarse en dos síndromes claramente definidos, uno con un déficit de memoria aislado y el otro con una gama mucho más amplia de discapacidad.

Entender cómo estos dos síndromes confluyen en un final común (la EA) y cómo afectan las condiciones comórbidas a este proceso constituyen retos de gran importancia para los investigadores.

Además, la prevalencia del DCL depende de los criterios utilizados y de la gravedad de los déficit cognitivos. Finalmente, estos resultados muestran que la mayoría de los sujetos afectados de DCL presentan una gama más amplia de DC (Deterioro Cognitivo). Por lo tanto, los estudios futuros sobre DCL deberán encaminarse a la búsqueda de estos dos síndromes clínicos, que representan a un grupo de individuos con riesgo de demencia.

Los individuos identificados en nuestro estudio presentan un deterioro cognitivo mínimo claramente identificable, con un riego bajo de progresión al síndrome demencial.

Conclusiones
Del presente trabajamos podemos concluir:
1. La población estudiada es predominantemente femenina y de la raza blanca, predominando los pacientes mayores de 61 años y menores de 76 años para un 76.2 %.
2. Predomina el bajo nivel de escolaridad con un 47.9% y las personas jubiladas y amas de casa, grupos de riesgos para la progresión del deterioro cognitivo leve en síndrome demencial.
3. Las enfermedades crónicas no transmisibles presentes en los pacientes con deterioro cognitivo leve más frecuentemente encontradas fueron la cardiopatía isquémica, la hipertensión arterial y las enfermedades cerebrovasculares.
4. Los hábitos tóxicos y de estilo de vida más frecuentes en esta población son: la obesidad 47.7%, el sedentarismo 38.6% y el tabaquismo 34%.
5. La mayoría de los pacientes mantienen una ingesta elevada de aceites animales y baja de vegetales y frutas.
6. Los resultados de la aplicación del test de funcionamiento familiar Modelo FF-SIL, que mide cohesión, armonía, comunicación, adaptabilidad, afectividad, rol y permeabilidad, arrojaron que el 71.6% de las familias son moderadamente funcionales, predominando sobre las familias funcionales que representan el del total de la muestra
7. Los individuos identificados en nuestro estudio presentan un deterioro cognitivo mínimo claramente identificable, con un riego bajo de progresión al síndrome demencial.

Recomendaciones
De los resultados obtenidos podemos recomendar:
1. Realizar estudios de prevalencia e incidencia de la DSTA en el nivel de APS para lograr una mayor contribución de la genética molecular y poblacional que con la aplicación de nuevas técnicas moleculares y estadísticas permita elaborar una correcta hipótesis sobre las causas de la enfermedad.

2. Sensibilizar a los estudiantes y médicos, sobre todo en el nivel de APS, con la necesidad del estudio de las demencias, desterrando por otro lado la idea de que no hay nada que hacer frente a la EA y el DCL.

3. Realizar y/o diseñar programas educativos, talleres metodológicos y seminarios donde se orienten a los MGB sobre como lograr la detección precoz de la DSTA con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente demente.

Bibliografía Citada
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Anexos
Entrevista aplicada a los pacientes en estudio.

1. Edad __
2. Sexo ___
3. Raza ___
4. Ocupación actual:
___ Obrero
___ Profesional
___ Desempleado
___ Jubilado
___ Cuentapropista
___ Ama de casa

5. Nivel de escolaridad:
___ primaria no terminada
___ primaria terminada
___ secundaria
___ preuniversitario
___ técnico medio
___ obrero calificado

6. Enfermedades crónicas que padece:
___ HTA
___ DMellitus
___ Asma Bronquial
___ Enfermedad Cerebrovascular Crónica
___ Neoplasias
___ Cardiopatía Isquémica
___ Insuficiencia Cardíaca Congestiva
___ EPOC
___ Enfermedades Neurológicas
___ Insuficiencia Renal Crónica

7. Hábitos tóxicos presentes:
___ Tabaquismo
___ Sedentarismo
___ Obesidad
___ Alcohol

8. Hábitos alimentarios
___ aceites de origen animal
___ aceites de origen vegetal
____ pollo
___pescado
___ carne de res
___ huevo
___ frutas
___ vegetales 


ESCALA ISQUEMICA DE HACHINSKY


EVALUACION:
EA: MENOR DE 4 PUNTOS
DEMENCIA VASCULAR: MAYOR DE 7 PUNTOS
DEMENCIA MIXTA: DE 4 A 6 PUNTOS
FUENTE: MANUAL ESTADÍSTICO Y DIAGNÓSTICO DE ENFERMEDADES MENTALES.

ESCALA DE HAMILTON PARA LA EVALUACION DE LA DEPRESION

FUENTE: MANUAL ESTADÍSTICO Y DIAGNÓSTICO DE ENFERMEDADES MENTALES.

Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana
FCM “Dr. Salvador Allende”
Policlínico Docente “Héroes de Girón”

Autor: 
Dr. Julio Armas Castro
Residente 1er Año MGI
Grupo de Residentes de Excepcional
Rendimiento.

Asesor: Dra. Elsa Tamara Chávez
Especialista 1er Grado Medicina General Integral. Profesor Instructor.

2006


Enviado por Dr. Julio Armas Castro
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Publicado Wednesday 10 de January de 2007