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Enviado por Lucia Mabel Del Giudice
Código ISPN de la Publicación: EFkFuVuFkZeYfPVUeD
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| Resumen: Proceso biologico consistente en transformacion de la sangre liquida en una masa semisolida, de aspecto gelatinoso llamada coagulo. El primer conocimiento que se tiene de la coagulacion se debe a Marcelo Malpighi... |
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Proceso biológico consistente en transformación de la sangre líquida en una
masa semisólida, de aspecto gelatinoso llamada coágulo. El primer conocimiento
que se tiene de la coagulación se debe a Marcelo Malpighi, que en año 1666
demostró la presencia de fibras blanquecinas de fibrina en el conglomerado del
coágulo sanguíneo, pero ha sido muchos años después en los que se ha llegado a
definir el mecanismo íntimo de la coagulación, aunque persistan todavía
numerosos interrogantes.
La coagulación es una parte esencial del conjunto de mecanismos que son la base
del cese espontáneo de la hemorragia sanguínea, es decir de la hemostasia
fisiológica.Esta se lleva a cabo en tres fases: la fase vascular, en la cual se
produce una rápida y automática constricción de los vasos lesionados y una
desviación de la circulación hacia los vasos vecinos; la fase plaquetaria, en la
cual se produce la aglutinación de las plaquetas en el lugar de la rotura del
vaso con la formación del llamado trombo plaquetario blanco; la fase de la
coagulación por la que se forma el coágulo (trombo hemostático), que
sucesivamente se retrae adhiriéndose y soldándose a las paredes del vaso y
constituyendo un verdadero tapón.
La sangre, fuera de los vasos por los que circula, se mantiene líquida durante
muy poco tiempo, y sucesivamente por la formación primero de una red, cada vez
más fina, de filamentos se hace más viscosos y por último solidifica en una masa
formada por la malla de un retículo, en el cual quedan retenidos los elementos
celulares (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). El coágulo, después de
un cierto tiempo, sufre una retracción característica y deja salir un líquido
amarillento llamado suero. La formación del retículo se produce por la
transformación del fibrinógeno, que es una proteína contenida en el plasma, en
fibrina, y a ello se debe el que, cuando se ha formado el coágulo y se ha
retraído, en el suero que se desprende no se encuentre fibrinógeno. La
transformación del fibrinógeno en fibrina se lleva a cabo por la intervención de
otra proteína, la trombina, que a su vez deriva de la protrombina. La conversión
de la protrombina en trombina se lleva a cabo a través de distintos y
complicados mecanismo, en particular por lo que respecta a la fase inicial del
proceso. La trombina no se encuentra en la sangre como tal, porque en ese caso
la sangre se coagularía en los vasos, sino que se forma durante la coagulación.
Hemos dicho que son dos las fases principales a través de las cuales se realiza
la coagulación; la primera permite la formación de la trombina a partir de la
protrombina, la segunda consiste en la transformación, por obra de la trombina,
del fibrinógeno en fibrina.
Primera Fase. En el plasma normal, el nivel de protrombina, que es
también una proteína, es de cerca de 16,5 miligramos por 100 mililitros y es
producto principalmente por el hígado, por la médula ósea y por el sistema
retículo-endotelial, que representan las sedes de formación de las proteínas
plasmáticas.
Tiene una gran importancia en el mecanismo de producción de protrombina la
vitamina K (vitamina de coagulación), vitamina liposoluble. Se encuentra en su
estado natural en forma de vitamina K, en la hierba y en la alfalfa, y en forma
de vitamina K, en la harina de pescado putrefacto; además de estas fuentes, hoy
en día se obtiene de forma sintética. Su importancia en el proceso hemo-coagulativo
se ha reconocido en base a la aparición de una grave diátesis hemorrágica. Esta
diátesis se caracteriza por el alargamiento del tiempo de coagulación total y
por la disminución de la concentración protrombínica en la sangre, que se
normaliza después de la administración de vitamina K natural o sintética por vía
oral o parenteral.
En patología humana existen estados de hipoprotrombinemia por avitaminosis K por
una alteración de la absorción intestinal de la misma vitamina, por destrucción
de la flora bacteriana intestinal consecuente con la administración de
sulfamidas o antibióticos, por una alteración de la absorción de las grasas como
la que se presenta en el esprúe y en la colitis graves; existen también
hipoprotrombinemia por insuficiente aporte de vitamina K con la alimentación,
como ocurre en la enfermedad hemorrágica del neonato, que surge en las primeras
semanas de la vida y que cede con la administración de la citada vitamina.
Las observaciones de orden experimental y clínico sobre estos hechos nos inducen
fundamentalmente a retener que para la formación de la protrombina es
indispensable la vitamina K y que el lugar de producción más importante es el
hígado.
La protrombina como tal es inactiva en la sangre y para transformarse en
trombina necesita la acción de un principio activador que está representado por
la tromboplastina, de la que existen dos tipos: la tromboplastina hemática y la
tromboplastina tisular. Según la mayoría de los autores la formación de la
tromboplastina, que requiere la intervención de diversos factores a su vez, se
produciría del siguiente modo en las primeras fases de la formación de
tromboplastina hemática; el factor XII (tabla I) o factor
Hagermanntromboplastínico del plasma es activado al contacto con una superficie
cualquiera (vidrio) que tiene la capacidad de absorber selectivamente su propio
inhibidor y que in vivose efectúa por el contacto con la piel o con otras
superficies tisulares. El factor Hagermann activado, en presencia de iones de
calcio, se combina con el factor XI o factor de Rosentaly luego con el P.T.A.
formando un producto intermedio, el factor tromboplástico C, que a su vez se
combina con el factor IX y más tarde con el factor VIII. En esta reacción
participa también el factor plaquetario 3. Se llega así a la tromboplastina
inactiva, que reacciona con el factor X o de Stuart Power y con el factora V
dando lugar a la tromboplastina hemática activa, que es la que produce la
conversión de la protrombina en trombina. El tiempo empleado hasta llegar a la
formación del factor tromboplastina C es de seis a ocho minutos, y las sucesivas
reacciones ocurren en unos diez segundos. La tromboplastina tisular, derivada de
los tejidos vasculares y peri-vasculares lesionados, en presencia de iones de
calcio, del factor VII a Proconvertina, del factor V o Proacelerinay del factor
X, transforma rápidamente la protrombina en trombina. Todas estas reacciones
suceden en pocos segundos.
Segunda fase. Está caracterizada, como hemos dicho, por la transformación
del fibrinógeno en fibrina, por otra de la trombina. El fibrinógeno está
presente en el plasma en cantidades de 4-5 granos por 100 mililitros. La
actividad de la trombina sobre el fibrinógeno es de tipo enzimático para lo cual
son suficientes pequeñísimas cantidades de la misma (una parte de trombina es
capaz de convertir en fibrina unas 10.000 partes de fibrinógeno). En esta
transformación tienen importancia numerosos factores como la condición
físico-química, en la que se produce la reacción, la temperatura (óptima 37⁰ C),
las sales de calcio y el factor plaquetario 2. Se cree también que en la
formación de la fibrina interviene también un factor contenido en el suero,
llamado factor estabilizante de la fibrina (fibrin stabilizing factor), que,
junto a los iones de calcio, aumenta la resistencia a la tracción del coágulo de
fibrina. La fibrina, producto final de la coagulación, está formada por un
entrecruzado de filamentos de fibrinógeno coagulado, que forma una robusta red
en la cual entran a formar parte, como centros de la coagulación las plaquetas.
En este retículo fibrinoso permanecen las células sanguíneas con la formación
del coágulo que poco a poco se retrae.

Retracción del coágulo. Es este un fenómeno complejo en el cual
intervienen distintos factores; la glucosa, algunas proteínas plasmáticas no
directamente implicadas en el proceso de la coagulación, la trombina (con toda
probabilidad mediante su acción sobre las plaquetas), factores de orden
físico-químico (algunas sustancias químicas, variaciones de la temperatura y del
pH que pueden acelerar o inhibir la retracción del coágulo), el número de los
glóbulos rojos respecto a la masa plasmática en el sentido de que un aumento
relativo o absoluto de la masa globular puede retrasar o reducir la retracción
del coágulo y viceversa, el fibrinógeno (las altas concentraciones de
fibrinógeno hacen que la retracción sea incompleta o ausente, mientras que las
bajas concentraciones la hacen más rápida y completa) y las plaquetas.
La importancia de las plaquetas en la retracción del coágulo es notable y ha
sido reconocida cuando se ha observado que en las plaquetopenias (enfermedades
en las cuales el número de plaquetas por mm³ está poco o muy disminuido) la
retracción del coágulo es incompleta o está ausente. Otros estudios han
confirmado que la presencia de las plaquetas es indispensable para que pueda
producirse una normal retracción del coágulo, la cual puede estar comprometida
en algunas condiciones patológicas (tromboastenia de Glanzmann), en la cual, aun
siendo normal el número de las plaquetas, están funcionalmente alteradas, y
además algunos factores que determinan la desintegración de las plaquetas (la
temperatura demasiado elevada o demasiado baja, el envejecimiento, la
irradiación con rayos ultravioleta, los ultrasonidos) reducen o anulan su poder
retráctil.
Acerca del mecanismo por el que se produce la retracción del coágulo se han
formulado diversas teorías: para algunos, las plaquetas se colocan en los puntos
nodales del coágulo de fibrina y gracias a su poder retráctil determinarán el
acortamiento de los filamentos de fibrina; para otros se produciría una fijación
de las plaquetas en los filamentos de la fibrina con la formación de nudos
espesos entre las plaquetas y los filamentos. Mediante investigaciones llevadas
a cabo con el microscopio electrónico se ha podido documentar una serie de
datos, como, por ejemplo, el que al principio del proceso de las plaquetas
actúan como centros de orientación de los filamentos de fibrina y que,
sucesivamente, algunas de ellas se desintegran mientras que otras permanecen
intactas.
Como hemos visto, el calcio o factor IV desempeña un importante papel en el
proceso coagulativo. Este elemento interviene de hecho en las distintas fases de
la coagulación; en la fase de formación de la protrombina, en la fase de
formación de la trombina y en la de formación de la fibrina. Que el calcio es
necesario para la coagulación se ha demostrado por la constatación del hecho de
que precipitándolo con los oxalatos y los fluoruros, o alejándolo mediante
intercambios iónicos, la sangre es incoagulable. El calcio está contenido en la
sangre en una concentración 9-11 mg%, y de esta cantidad sólo una parte es
necesaria para la coagulación y sólo en forma ionizada.

Frinólisis. El coágulo sanguíneo, después de algún tiempo, una vez que la
lesión vascular ha sido reparada por efecto determinado de su retracción, sufre
una fibrinólisis, es decir, la disolución espontánea, por lo que pasa del estado
semisólido a un estado disperso en fase líquida. Este paso se verifica por
acción sobre la fibrina de una sustancia de naturaleza enzimática llamada
fibrinolisina o plasmina, la cual, a su vez, deriva de un precursor, la pro-fibrinolisina
o plasminógeno. Esta transformación requiere un mecanismo análogo al necesario
para la conversión de la protrombina en trombina. La activación de la
profibrinolisina se produce espontáneamente o por la intervención de derivados
de la sangre y de los tejidos que constituyen la fibrinolisoquinasa. Hasta aquí
hemos tomado en consideración los factores que favorecen la coagulación y la
fibrinólisis, pero no hay que olvidar que existen otros que obstaculizan tanto
una como otra. De ellos, los más conocidos en cuanto a composición y mecanismos
de acción son las antitrombinas (I-II-III-IV-V-VII) normales del plasma, el
factor plaquetario 4 de acción antifibrinolisínica (inhibe la acción de la
fibrinolisina activa sobre la fibrina), la antifibrinolisoquinasa (inhibe la
fibrinolisoquinasa) y la heparina actúa sólo en presencia de un cofactor o
complemento de la heparina (antitrombina II), de naturaleza proteica, y muy
probablemente análogo en su comportamiento a las otras antitrombinas. Las
plaquetas, además de actuar con los factores 1,2, y 3, con el factor plaquetario
de acción antifibrinolítica, participan en el proceso de la coagulación, con el
factor plaquetario 4 o factor plaquetario antiheparínico.
Por lo que concierne al lugar de formación de los factores plasmáticos de la
coagulación y de la fibrinólisis, en intoxicados con tetracloruro de carbono o
cloroformo, que el factor VII, el IX, el X, la profibrinolisina y su pro-activador
hemático se originan en el hígado. La protrombina, el fibrinógeno y el factor V,
en el hígado (en su mayor parte), en la médula ósea y en el sistema
reticuloendotelial; el factor VII o globulina antihemofílica A, en zonas
extra-hepáticas probablemente, al menos en parte, en las células
reticuloendoteliales.
FACTORES DE LA COAGULACIÓN
FACTOR I Fibrinógeno
FACTOR II Protrombina
FACTOR III Tromboplastina
FACTOR IV Calcio
FACTOR V Proacelerina (factor lábil)
FACTOR VII Proconvertina (factor estable)
FACTOR VIII Factor antihemolítico A
FACTOR IX Factor antihemofilico B, Factor de Christmas
FACTOR X Factor de Stuart-Power
FACTOR XI Factor antihemofilico C
FACTOR XII Factor de Hagermann
FACTOR XIII Factor estabilizante de la fibrina
Del perfecto equilibrio entre factores que favorecen y factores que inhiben la
coagulación y la fibrinólisis depende el mantenimiento de la fluidez de la
sangre en el interior de los vasos sanguíneos. Por alteraciones en este
equilibrio se puede producir un aumento de la coagulabilidad, como sucede en
algunas enfermedades hemorrágicas (síndrome hemofílico, etc.). Las condiciones
de hiper-coagulabilidad pueden producirse por una concentración aumentada o por
aumento de la actividad de los factores que favorecen la coagulación o inhiben
la fibrinólisis, o bien por un descenso en la concentración o una actividad
reducida de los factores que inhiben la coagulación y favorecen la fibrinólisis.
Un hecho contrario se producirá en condiciones de hipo-coagulabilidad. Este
equilibrio se mantiene por los órganos en los cuales tiene lugar la formación de
los distintos factores plaquetarios y plasmáticos de la coagulación y de la
fibrinólisis, y por mecanismos que regulan la hemopoyesis en general, es decir,
mecanismo humorales y neuroendocrinos. Entre los humorales citaremos las
llamadas trombopoyetinas,existentes en el plasma, las cuales estimulan la
producción de plaquetas. Entre los mecanismos neuroendocrinos se conoce que las
sustancias simpático-miméticas (adrenalina y sustancias similares), el ACTH, la
cortisona, la testosterona y la progesterona provocan un aumento de la
coagulabilidad de la sangre. Los simpaticolíticos, los gangliopléjicos, la
foliculina, la hormona tirotropa y la tiroxina provocan, por el contrario, una
disminución de la coagulabilidad. La coagulación puede estar alterada en su
primera fase, es decir, durante la formación de la trombina, o bien en la
segunda fase, es decir, durante la formación de la fibrina y del coágulo, o, por
último, las alteraciones pueden afectar la retracción y la adhesión del coágulo,
para lo cual son indispensables las plaquetas. Existen además defectos de la
coagulación por exceso de fármacos administrados con fines, terapéuticos (dicumarol,
etc.).
Enfermedades por alteraciones del proceso de la coagulación. Las
alteraciones del proceso de la coagulación en su primera fase son debidas a la
hemofilia A, B, C, enfermedad por carencia del factor V (para-hemofilia o
enfermedad de Owren), del factor VII y X, la enfermedad por déficit del factor
XII y X; la enfermedad por déficit del factor XII o Hagemann (es una simple
anomalía que no presenta alteraciones hemorrágicas espontáneas ni provocadas),
las hipoprotrombinemiasdel embarazo, debidas a la alimentación al stress, o las
congénitas (por carencia o escasa absorción intestinal o por escasa utilización
de la vitamina K). Las adquiridas por las causas aquí citadas pueden deberse a
frío, fatiga, traumas psíquicos, que pueden determinar un estado de
hipercoagulabilidad, más notable en los sujetos predispuestos a las lesiones
vasculares del tipo trombótico; la hipertrombinemia que se produce en estos
casos puede explicar la aparición de lesiones trombóticas, coronarias o
cerebrales, después de una fuerte emoción, o de una comida abundante; las hiper-protrombinemias
por estados trombóticos o secundarias a enfermedades trombo-embolicas, y las
hiper-protrombinemias farmacológicas por vitamina E, vitamina B12, cortisona y
sus derivados, testosterona, progesterona, etc.).
Las alteraciones de la segunda fase de la coagulación se deben a las
hiperfibrinogenemías (por aumento de la fibrinopoyesis o por una alteración en
la utilización del fibrinógeno) secundaria a distintas enfermedades, por consumo
excesivo de fibrinógeno, por una fibrinólisis aumentada) y las diátesis
hemorrágicas por exceso de antitrombina y heparina. Por último diremos que
existen situaciones en que, debido a una alteración en el número de las
plaquetas (disminución más o menos acusada), se provoca un compromiso en la
retracción del coágulo y en su adherencia a la pared del vaso, que se reconoce
como enfermedad de wehrlof, diátesis hemorrágica, en la cual el déficit
plaquetario es secundario a una aplasia medular o a enfermedades del bazo que
llevan una inhibición de la médula ósea (lugar donde se producen las plaquetas).
Existen trombo-citopatías constitucionales en las cuales las plaquetas, aun
siendo normales en cantidad, están cualitativamente alteradas.
Métodos de Valoración: sin entran en técnicas particulares, los
principales métodos de estudio de los defectos del proceso hemo-coagulativo se
basan, más que sobre la clínica, sobre los resultados de una serie de pruebas de
laboratorio que constituyen la parte más importante a la hora de formular un
diagnóstico acertado de este tipo de enfermedades. Existen métodos que consisten
en valorar simultáneamente las alteraciones de dos o más factores de la
coagulación y de la fibrinólisis y métodos con los que se puede obtener la
determinación cuantitativa de cada uno de los factores.
Entre los test globales los más comúnmente utilizados son:
1. El tiempo de coagulación de la sangre en total, es decir, el tiempo empleado
desde que la sangre sale fuera del vaso hasta que se forma la fibrina y, por
tanto, el coágulo, y que en condiciones normales de ocho a doce minutos.
2. La determinación de la actividad protrombínica según Quick, que consiste en
determinar el tiempo de formación del coágulo del plasma oxalado en presencia de
iones de calcio y de exceso de tromboplastina. Con este test se determina la
protrombina, el factor V, VII, Y X.
3. La prueba de la protrombina residual (si existe una alteración de los
mecanismos de formación de la protrombina, especialmente de los factores
plasmáticos y plaquetarios de la tromboplastina, la protrombina no transformada
en trombina, lo que se denomina protrombina residual).
4. El tiempo de recalcificación, o tiempo de Howell, o tiempo de coagulación del
plasma oxalado y sucesivamente recalcificado añadiendo cloruro de calcio, es un
test más sensible que el del tiempo de coagulación total para estudiar el
desarrollo de la coagulación.
5. La trombo-elastografía, que informa simultáneamentesobre la concentración de
distintos factores de la coagulación y sobre la retracción, elasticidad y
adhesividad del coágulo. Un aparato especial, llamado tromboclastógrafo, que
informa simultáneamente sobre la concentración, elasticidad y adhesividad del
coágulo. Un aparato especial, llamado tromboelastógrafo, es el encargado de
obtener un trazado, el tromboelastograma, caracterizado por una línea recta que
luego de un cierto tiempo de trazado se desdobla en dos líneas curvas que
proceden de modo simétrico en la misma dirección de la línea recta, alejándose
progresivamente la una de la otra hasta alcanzar una posición de divergencia
máxima. De esta posición, luego de otro espacio de tiempo, se vuelven a acercar
lentamente. En el tromboelastograma se distinguen:
a) El tiempo de reacción, indicado con r, que viene dado por la longitud de la
línea recta medida desde el punto en el cual las dos líneas distan un milímetro
de distancia y que corresponde a la fase inicial de la coagulación, es decir, a
la formación de los primeros filamentos de fibrina.
b) El tiempo de formación del coágulo, indicado con K, y que corresponde al
intervalo empleado por las dos líneas curvas para alcanzar una distancia de
veinte mm. Esta distancia, mantenida constante, corresponde a un coágulo lo
suficientemente sólido.
c) La amplitud máxima, indicada con ma, y que representa la distancia máxima
alcanzada por las dos curvas medidas desde el borde exterior de la línea
superior hasta el borde interior de la línea inferior. Los valores normales del
trazado tromboelastográfico, obtenido con plasma recalcificado, son de 5-10 mm.,
de 4-8 mm., de 50-60 mm., para r, K, ma, respectivamente.
Sustancias Coagulantes: son las que provocan o facilitan la coagulación
de la sangre. Entre ellas tenemos el calcio, las vitaminas C y K, la fibrina, el
plasma, la sangre total (en transfusiones), los principios activos coagulantes
extraídos de la sangre y de los órganos hematopoyéticos de algunos mamíferos (coaguleno),
la globulina antihemofílica y otras globulinas plasmáticas, etc.
Enviado por Lucia Mabel Del Giudice
Contactar mailto:luciadg85@hotmail.com
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Publicado Friday 9 de December de 2011
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