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Enviado por Lucia Mabel Del Giudice
Código ISPN de la Publicación: EFkuVyAAEkwwhbjjmK
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| Resumen: Trastorno de una funcion organica que se manifiesta segun un determinado ritmo o cadencia. Algunas funciones organicas se desarrollan en un espacio de tiempo superior a un dia (por ejemplo, el ritmo menstrual, cada 28-29 dias)... |
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Trastorno de una función orgánica que se manifiesta según un determinado
ritmo o cadencia. Algunas funciones orgánicas se desarrollan en un espacio de
tiempo superior a un día (por ejemplo, el ritmo menstrual, cada 28-29 días);
otras en un día (por ejemplo el sueño y la vigilia, las elevaciones y descensos
en la temperatura corporal, las funciones de algunas glándulas de secreción
interna) y son denominadas por ello como ritmos circadianos; otras sin embargo
se desarrollan con intervalos inferiores al minuto (ritmo cardiaco, ritmo
respiratorio) y permiten un control fácil e inmediato de sus disturbio,.
Trataremos aquí de ellos. Arritmia cardiaca (habitualmente llamada arritmia).
Trastorno del ritmo normal de los latidos cardiacos. Estos tienen origen
(→Corazón) en estímulos que se forman de manera automática, en una pequeña zona
del tejido miocárdico, llamada nódulo sinusal(o nódulo de Keith y Flack) que se
encuentra en la base de la aurícula derecha, propagándose a todo el músculo
cardíaco; se habla por lo tanto de ritmo sinusal,el intervalo entre un estímulo
y el siguiente se denomina período. La excitación se transmite del nódulo del
seno al miocardio auricular y simultáneamente a la aurícula izquierda a través
del tejido conectivo interauricular; alcanza después el nódulo de Tawara, en la
base de los ventrículos y de aquí se continúa por el fascículo de His (único al
principio, luego subdividido en dos ramas, derecha e izquierda), hasta llegar a
todo el miocardio de ambos ventrículos. Los estímulos, que se producen de manera
autónoma en el nódulo sinusal, son un fenómeno eléctrico y se transmiten como
una excitación a lo largo de los fascículos musculares ya sea indiferenciados
(miocardio), ya sea diferenciados (nódulo de Tawara y fascículo de His),
produciendo corrientes de acciónpara modificar los potenciales eléctricos de
distintos puntos del corazón; estas corrientes de intensidad mínima (milésimas
de voltios) pueden recogerse, amplificarse y transformarse en gráfico mediante
un electromagnético al cual se conecta una plumilla (→Electrocardiógrafo). El
estudio del trazado (→Electrocardiograma) puede mostrar modificaciones en la
amplitud, en el modo de transmisión de la corriente de acción, de las cuales se
conoce la causa productora, pudiéndose incluso diagnosticar a través de las
modificaciones del electrocardiograma, numerosas alteraciones cardíacas. Debido
a que en estado de reposo no se producen corrientes de acción, el trazado
electrocardiográfico muestra una línea horizontal continua (línea isoeléctrica);
la transmisión de la excitación a través del miocardio auricular produce la
primera modificación del trazado (onda P, o complejo auricular) normalmente con
una elevación hasta arriba (onda positiva). Una vez alcanzado el nódulo de
Tawara se produce un tiempo de latencia antes de la transmisión a los
ventrículos y, por tanto, un trazado isoeléctrico (segmento P-Q); la transmisión
a través del fascículo de His y el miocardio ventricular produce una variación
más completa en el trazado, dividida en una parte inicial (fase rápida o de
invasión; complejo QRS) y una terminal fase lenta o repolarización: onda T);
entre el final de la onda S y el comienzo de la onda T se produce un breve
trazado isoeléctrico (segmento S-T). La mayor o menor positividad de las ondas
está en relación a las distintas regiones del cuerpo de las cuales se haya
derivado la corriente (es decir, a las diferentes derivaciones); la denominación
con letras de las distintas ondas es convencional y fue adoptada por el
descubridor del fenómeno, el alemán Einthoven (→Electrocardiograma).
Clasificación. Pueden existir arritmias por trastornos de la formaciónde los
estímulos en el nódulo sinusal o por trastornos en la conducciónal miocardio. El
primer tipo (arritmia sinusal) puede consistir (en el caso más común) en una
modificación del número de estímulos por minuto (es decir de la frecuencia),
pero manteniendo igual la distancia entre ellos y el período único; no se trata
pues de una verdadera arritmia, sino de una aloritmia(= a otro ritmo); que puede
manifestarse con disminución de la frecuencia (bradicardia) o con aumento de la
frecuencia (taquicardia), o con aumento de la frecuencia (taquicardia), ambas
sinusales. No existe normalmente un número fijo de pulsaciones cardiacas;
oscilando como media en los distintos individuos estudiados entre un mínimo de
55-60 a un máximo de 80-85 (en los recién nacidos y en la infancia es mayor,
hasta unos 110-120 por minuto); por debajo y por encima de estas medias se habla
de bradicardia o taquicardia (que serán leves, modesta, acentuada y notable,
etc.). una forma especial de arritmia sinusal se puede observar en los sujetos
jóvenes, o con sistema neurovegetativo excitable, simultáneamente a los
movimientos respiratorios, poseen un enlentecimiento del ritmo cardíaco al final
de la espiración; se habla de arritmia respiratoria (del ritmo cardiaco), que en
realidad no tiene un verdadero significado patológico. Otra forma particular de
arritmia, llamada mecánica, puede presentarse, sin modificación del ritmo
sinusal y del intervalo entre una pulsación y otra, por alternarse una pulsación
válida del corazón con otra menos válida y con una modificación rítmica de la
amplitud del pulso radial; se llama pulso alternantey es modificación índice de
insuficiencia contráctil del corazón. Las verdaderas arritmias se producen
cuando las contracciones cardíacas y el pulso arterial consecuente, no se
verifican a igual intervalo de tiempo; ello puede darse por un trastorno en la
regulación de formación de los estímulos sinusales (arritmia sinusal o de
formación) o por un trastorno en la conducción de estos al miocardio ventricular
(arritmia de conducción) o por la formación de estímulos anormales en otra parte
del músculo cardíaco, fuera del nódulo sinusal (arritmia de extra-estímulos). La
primera condición citada es con mucho la menos frecuente.

Patogénesis. La formación de los estímulos en el nódulo sinusal, en caso
de daño miocárdico localizado en él, se puede manifestar de modo irregular; a
veces se puede apreciar la desaparición total por un tiempo más o menos largo
(arritmia sinusal verdadera); se observarán, por supuesto, las correspondientes
alteraciones en la secuencia (y aún en la forma) de la onda Pdel
electrocardiograma. Las contracciones cardíacas serán por consiguiente
irregulares, siguiendo el camino de llegada al nódulo de Tawara y la siguiente
transmisión al miocardio ventricular a través del fascículo de His y sus dos
ramas. Si el enlentecimiento de los estímulos supera un cierto límite o
desaparecen por completo los estímulos sinusales, entra en juego un centro
subsidiario para la formación de los estímulos, que puede localizarse en otro
punto del miocardio (miocardio auricular, nódulo de Tawara, fascículo de His,
miocardio ventricular); de hecho todo el tejido miocárdico tiene la facultad de
poder generar automáticamente estímulos, aunque sea en distinta condición
(habitualmente con una frecuencia menor si se producen en un lado o en la base
del corazón que si se acerca al vértice del ventrículo). Según el punto donde se
genere un nuevo centro de estímulos, se habla de ritmo auricular, nodal,
idioventricular. La arritmia de los trastornos de la conducción de la
excitación, consecutivo al estímulo originado en el nódulo sinusal hasta el
miocardio ventricular, pueden ser claramente de distintos tipos, según el punto
donde se encuentre el obstáculo en la conducción. Este último puede producirse
en el tramo existente entre el nódulo sinusal y el nódulo de Tawara (trayecto
auricular) o de éste a las dos ramas del fascículo de His (trayecto
ventricular); puede consistir en un simple retraso de la conducción (respecto a
la normal velocidad de la misma), que podrá ser de mayor o menor grado,
produciendo fenómenos de bloqueo parcial, o de la abolición total de la
conducción de los estímulos (bloqueo total). La afectación miocárdica
(miocarditis crónica, esclerosis de las fibras miocárdicas) puede causar el
retraso en la conducción de los estímulos, que normalmente del nódulo sinusal
invade todo el miocardio auricular hasta alcanzar el nódulo de Tawara para de
aquí ser transmitido al ventrículo. Si la afectación es de grado leve se puede
apreciar un alargamiento del tiempo de conducción aurículo-ventricular
(demostrable en el trazado electrocardiográfico), pero toda la excitación
consiguiente a los estímulos originados en el nódulo sinusal llegará al
ventrículo, por lo que las contracciones ventriculares serán rítmicas se puede
hablar por lo tanto de una verdadera arritmia siendo este tipo de alteración
pasada por alto al examen clínico, pero demostrable electrocardiográficamente.
Si el trastorno es más grave puede suceder que el miocardio auricular ya
lesionado, esté tan fatigado para transmisión de la excitación que no alcance a
recuperar las condiciones metabólicas favorables a la transmisión de una nueva
excitación a su llegada y que, por tanto, esta no sea transmitida: se observará
ahora la falta de algunas contracciones ventriculares, demostrables a la simple
palpación del pulso con una intermitencia y en la auscultación cardíaca con la
falta del tono cardíaco (bloqueo parcial aurículo-ventricular). El tiempo
necesario para la recuperación, después de la contracción de los ventrículos, de
las condiciones metabólicas que permitan la conducción de los estímulos se
denomina fase refractaria: prolongándose a veces el tiempo de conducción un poco
en cada estímulo, de manera progresiva, hasta que después de un cierto número de
latidos, la excitación llega cuando todavía están en fase refractaria, por lo
que faltará la transmisión a los ventrículos: se producirá así, más o menos
regularmente, después de un intervalo entre las contracciones cardíacas
(sístole), una periódica falta de una sístole ventricular (periodicidad de
Luciani-Wenckebch), que se puede reconocer sólo con el examen clínico y
confirmar más tarde con un electrocardiograma. A veces el impedimento para la
transmisión se produce desde el nódulo sinusal al miocardio auricular (bloqueo
sino-auricular): es una alteración bastante rara, diagnosticable sólo con la
ayuda del electrocardiograma. El obstáculo en la conducción puede encontrarse en
el fascículo de His aún sin lesiones del mismo, cuando una condición patológica
del miocardio auricular causa la producción de estímulos de frecuencia tan
elevada que supera las posibilidades normales de conducción del fascículo,
llegando antes mismo del final de la fase refractaria.
Bloqueo Cardíaco. El fascículo de His, tejido miocárdico diferenciado, no
contráctil, apto para la transmisión de los estímulos, tiene una fase
refractaria habitualmente mucho más breve que el resto del miocardio contráctil,
pero a pesar de ello no puede transmitir más de 180-200 estímulos por minuto: si
los estímulos auriculares se originan con una frecuencia superior, como puede
suceder si se instaura un centro ectópico auricular (o sea, fuera del nódulo
sinusal) con una frecuencia de más de 200, la transmisión de la excitación a los
ventrículos está parcialmente bloqueada durante la conducción por el fascículo
de His. Puede suceder así que cada 2-3 ó 4 estímulos se bloquee uno (bloqueo
parcial por fatiga de un fascículo de His normal): así, por ejemplo, si la
frecuencia del centro ectópico auricular es de 240 por minuto y transmite a los
ventrículos uno sí, uno no, se conseguirá una frecuencia ventricular de 120 por
minuto (bloqueo de dos a uno); pero la auscultación del corazón o la palpación
del pulso nos pondrán de manifiesto una cadencia rítmica (bloqueo parcial
rítmico, a considerar como una aloritmia). Además, puede suceder que las
posibilidades metabólicas de recuperación de las fibras del fascículo, y con
ello la fase refractaria, puedan modificarse: se sabe que disminuyendo, de
manera que se pueda transmitir un impulso de cada tres, como en el ejemplo
anterior, y manteniendo la frecuencia auricular fija, la frecuencia ventricular
será de 240:3 es decir de 80; se encarece pues el bloqueo que de 2:1 pasa a ser
de 3:1 y puede incluso llegar a ser de 4:1 con una frecuencia ventricular de 60.
A esto se le llama flutter o fluctuación auricular: una forma aloritmica, que
entra dentro del cuadro de las arritmias, debido a que el ritmo sinusal normal
se ha sobrepasado y ha sido sustituido por un nuevo ritmo heterótopo, que asume
el mando de la acción ventricular. La excitación de alta frecuencia (que puede
llegar a alcanzar los 300 impulsos por minuto)produce en las aurículas otras
contracciones rítmicas, cercanas unas a otros y, por lo tanto, poco eficaces; la
frecuencia auricular permanece fija y las variaciones de la ventricular se
pueden poner de manifiesto sólo por las variaciones de grado del bloqueo. El
diagnóstico se puede establecer clínicamente, especialmente si se aprecian
variaciones improvisadas de la frecuencia cardíaca y del pulso en relación
matemática simple (por ejemplo de 240:2, a 240:3 ó a 240:4), pero un médico
experimentado puede constatar una diferencia entre la frecuencia de las ondas
auriculares del pulso venoso yugular (→) y del pulso arterial periférico. El
trazado electrocardiográfico es plenamente demostrativo. Una lesión miocárdica
que se localiza en el sistema específico de conducción (nódulo de Tawara,
fascículo de His) puede provocar un bloqueo aunque los estímulos que se hayan
originado en el nódulo sinusal no hayan aumentado de frecuencia.

Si la lesión no es grave, puede producirse un bloqueo parcial; o sea, de vez en
cuando faltará una sístole ventricular, aunque sea de manera irregular; si la
lesión es mayor, puede instaurarse un bloqueo aurículo-ventricular complejo y
para que se produzca la contracción ventricular entra en funcionamiento otro
centro automático creador de estímulos, que asume las funciones del nódulo
sinusal. Este centro puede asentar en el nódulo de Tawara (con un ritmo nodal)
si el obstáculo está por encima del mismo, o en cualquier zona de los
ventrículos (con un ritmo idio-ventricular) interrumpiéndose la conducción por
el fascículo de His. La frecuencia del nuevo centro automático es, en general,
tanto más baja cuanto más cerca de la punta del corazón esté localizado el
centro de los estímulos: así el ritmo nodal, puede tener una frecuencia entre 60
y 40, excepcionalmente de 70 o más; el ritmo idioventricular es de 40 a
20-15-12, a veces hasta de 8-6 latidos por minuto (en tales casos es
incompatible con la vida, por la insuficiencia periférica circulatoria que
repercute en particular sobre la función de los centros cerebrales). Los ritmos
nodal e idioventricular son ambos heterótopos y; por lo tanto, se pueden
considerar como arritmia, aunque la función cardíaca puede seguir siendo rítmica
pero con frecuencia más baja (aloritmia); también en estos casos pueden darse
pequeñas variaciones entre un período o el siguiente. A veces puede ocurrir,
especialmente en los ritmos muy lentos, que en el intervalo entre el latido del
ritmo fundamental surja otro estímulo por un centro diferente, que no
encontrando el miocardio en fase refractaria, provoca una contracción
ventricular que viene a sumarse a la del ritmo fundamental, provocando una
arritmia del pulso (se habla de extrasístole →más adelante). En el trazado
electrocardiográfico se reconocen los dos ritmos cardíacos, el auricular (onda
P) y el ventricular autónomo (complejo ventricular) pudiéndose constatar la
total independencia entre ambos (se llama disociación ventrículo-auricular
completa). En el comienzo de este síndrome (enfermedad de Morgagni-Stokes-Adams),
el bloqueo de conducción en el fascículo de His puede ser incompleto y variable
en distintos momentos funcionales; se puede tener a ratos una conducción del
nódulo sinusal y un ritmo sinusal, que se ve limitado o interrumpido por un
aumento imprevisto en la dificultad de la conducción: cuando ésta es completa,
habitualmente se produce un lapso de tiempo hasta que se instituye la función
del centro autónomo nodal o idioventricular (pausa pre-automática). Si esta
pausa se prolonga, aunque sólo sea por unos segundos, el cese temporal de la
función cardíaca y de la circulación periférica produce fenómenos de isquemia
(falta de sangre) en el territorio cerebral, con pérdida del conocimiento
(crisis de Morgagni-Stokes-Adams).Si la función del nuevo centro automático no
comienza en el tiempo necesario, y no, existe una intervención médica, la parada
cardíaca causa la muerte. Si la lesión miocárdico está localizada por debajo de
la división del fascículo de His en sus dos ramas, derecha e izquierda, la
excitación se transmitirá primero a un ventrículo y luego a través del tejido
conectivo interventricular al otro (la diferencia es de fracciones de segundo,
siendo la contracción de ambos ventrículos simultánea). Este tipo de bloqueo
(bloqueo de rama) no produce detención de las contracciones cardíacas ni
arritmias del pulso (no se la puede considerar de hecho como una arritmia) y se
reconoce sólo por la modificación del complejo ventricular en el trazado
electrocardiográfico.
Extrasístole. Daño localizado en un punto del miocardio o estado de hiper-excitabilidad
del sistema nervioso vegetativo autónomo del corazón (puede ser temporal, como
durante la digestión, las intoxicaciones, o en estados emotivos) que pueden dar
origen a estímulos aislados, que interfieren, con los del ritmo fundamental,
(extra-estímulos). Si el miocardio no está en fase refractaria, consigue
transmitir la excitación a las fibras contráctiles y se produce una contracción
cardíaca anticipada respecto a la que está producida por la excitación normal;
esto es laextrasístole. Según la zona de miocardio en la que se originen los
extra-estímulos, el extrasístole puede ser auricular o supra-ventricular), nodal
o ventricular. El extra-estímulo que surge del miocardio auricular se transmite
a los ventrículos por las mismas vías que el estímulo normal; la contracción de
los ventrículos se efectúa normalmente y sólo está ligeramente anticipada,
aunque no se advierte subjetivamente: a la auscultación los tonos cardíacos son
normales (sólo ligeramente anticipados), el pulso arterial tiene también un leve
anticipo, y en el trazado electrocardiográfico los complejos están adelantados,
pero sólo el complejo auricular puede presentar modificaciones (el ventricular
es de aspecto idéntico a los otros). Los extra-estímulos nodales tienen una
mayor anticipación en la sístole cardíaca y el trazado está modificado ya que el
complejo auricular puede estar ausente o encontrarse sumado al ventricular; el
segundo tono cardíaco puede estar ligeramente disminuido en intensidad (ya que
las contracciones llegan cuando existe menos cantidad de sangre en la cavidad),
el pulso está acelerado y puede no percibirse sensación subjetiva alguna. El
extra-estímulo ventricular produce una sístole sensiblemente anticipada respecto
a la normal: la excitación se transmite por vía distinta a la normal (y a veces
en sentido ascendente) lo que produce notables modificaciones en la sístole
cardíaca, que habitualmente son advertidas por el paciente como un <salto> o
<golpe> en la región cardíaca (habitualmente las contracciones cardíacas son
inadvertidas). La auscultación cardíaca permite apreciar una notable
modificación de los tonos cardíacos, estando el primero fuertemente aumentado y
vibrante, el segundo bastante disminuido en intensidad (por la escasa cantidad
de sangre expulsada por los ventrículos). La palpación del pulso muestra un
relieve arterial mucho más pequeño que el normal y además precoz; frecuentemente
la onda sigmica, que se produce por la escasísima cantidad de sangre expulsada
por los ventrículos, en una extrasístole muy anticipada, puede no hacer sentir
al dedo que toma el pulso, el latido de la arteria, dando así la impresión de
una falta completa de pulso (el diagnósticodiferencial se hace con la
auscultación, ya que en la falta de sístole por trastorno sinusal no se escuchan
los tonos cardíacos). En el trazado electrocardiográfico las modificaciones en
la vía de conducción de los fenómenos eléctricos (aún en la variación de
intensidad) producen una llamativa de formación del complejo ventricular, que no
está anticipado. Sólo con el registro electrocardiográfico se puede reconocer si
el origen del extrasístole está en el territorio del ventrículo izquierdo o en
el del derecho. Los estímulos normales que siguen inmediatamente a los
extra-sistólicos encuentran el miocardio en fase refractaria por lo que son
ineficaces, mientras que el siguiente será eficaz: se tiene así que la distancia
entre sístole normal y extrasístole (en este caso particular, el período se
denomina cópula), sumada a la pausa que sigue dan un tiempo igual, aunque no
exacto, a dos períodos normales (por ello la pausa post extra sistólica se llama
también compensadora). Cuando el ritmo es muy lento y las condiciones
metabólicas del miocardio permiten una pausa refractaria breve, puede suceder
que un extrasístole muy precoz permita al estímulo normal posterior el alcanzar
el miocardio cuando ya se ha instaurado la fase refractaria post extra
sistólica: en tal caso no existe trastorno del ritmo fundamental (extrasístole
interpolada). A veces los extra estímulos de origen alto (nodal o supra nodal)
pueden transmitir la excitación por vía retrógrada al nódulo sinusal, que no
está –descargado- y el período para la formación del nuevo estímulo se inicia en
ese mismo momento: este período será sólo ligeramente superior a uno normal y la
pausa post extra sistólica no será –compensatoria-. Técnicamente se dice que el
extra estímulo –decala- el ritmo sinusal (será en este caso un extrasístole
decalante). Extrasístoles frecuentes, desordenados y a veces originados en más
de un centro ectópico (reconocible) en el electrocardiograma por las distintas
formas de los complejos ventriculares) se pueden producir en casos de lesión
miocárdica difusa o en la intoxicación por digital (→). Otras veces las
extrasístoles pueden asumir un ritmo regular, produciéndose, por ejemplo,
alternativamente una sístole y una extrasístole (bigeminismo o pulso bigemino
extrasistólico). En tales casos se habla de extrasistolia rítmica. El
diagnóstico se puede llevar a cabo con el examen clínico para todas estas formas
de extrasistolia (auscultación del corazón y palpación del pulso): el trazado
electrocardiográfico confirma y demuestra al detalle estas anomalías. En casos
determinados se puede establecer un centro extrasistólico de alta frecuencia,
supraventricular o ventricular, que emite estímulos rítmicos en número de 180 a
200 por minuto, y en período constantes; se produce otra forma de aloritmia
(dado que los períodos son todos iguales) llamada taquicardia paroxística. Si el
centro heterótopo es supraventricular las condiciones metabólicas del fascículo
de His deben ser tales que puedan transmitir todas las excitaciones sin
fenómenos de bloqueo. A efectos de la terapia a seguir es importante poder
distinguir entre una taquicardia paroxística supraventricular y una ventricular;
el diagnóstico diferencial se obtiene sólo con el electrocardiograma.
Fibrilación Auricular. La presencia en el miocardio auricular de estímulo
a gran frecuencia (500-600 por minuto) por daño miocárdico local es, según la
mayoría de los autores, debido a la existencia de más de un centro ectópico, que
producen una contracción incoordinada de las paredes auriculares cuyas fibras
tendrán contracciones parcelarias independientes las unas de las otras, con el
resultado de que la pared auricular así contraída padece un temblor
hemodinámicamente insuficiente: esta es la fibrilación auricular que se da
habitualmente en las miocardiopatías crónicas concomitantes a alteraciones
valvulares. La transmisión de los estímulos a los ventrículos se lleva a cabo de
manera desordenada y completamente irregular: así las contracciones cardíacas se
componen a distancia de tiempo variable la una de la otra y en diferentes
condiciones de llenado; la palpación del pulso arterial demuestra pulsaciones
irregulares distintas y sin ningún ritmo, como diferentes y sin ritmo con los
tonos cardíacos a la auscultación (fibrilación auricular perpetua). En casos de
miocardiopatía avanzada la fibrilación auricular es estable; en mejores
condiciones se pueden presentar las crisis paroxísticas de fibrilación auricular
de distinta duración (desde unos pocos minutos hasta varios días), después de
las cuales se puede reinstaurar el ritmo sinusal. A la fibrilación auricular,
que es una extrasistolia auricular de frecuencia muy elevada, puede asociarse la
extrasistolia ventricular; el reconocimiento se puede hacer a la auscultación
del corazón, si se reconoce el timbre particular del tono extrasistólico
ventricular; la certeza nos la dará el electrocardiograma. En algunos sujetos se
hace desaparecer estos trastornos del ritmo (con la desfibrilación eléctrica),
pero, en lo que respecta a la circulación periférica, el hecho de que el
ventrículo lata rítmicamente o con fibrilación auricular de fibrilación no
afecta si la frecuencia ventricular se mantiene en los límites normales y las
contracciones miocárdicas son eficientes. Si el fenómeno de la extrasistolia de
alta frecuencia se produce en los ventrículos además de en las aurículas, existe
igualmente la imposibilidad de transmitir los estímulos al resto del miocardio
de manera coordinada y se produce una contracción parcial y superficial de las
fibras miocárdicas (fibrilación ventricular), que provocan la inercia contráctil
del ventrículo y el cese de la circulación periférica. Si este fenómeno dura
algo más de algunos segundos (por cese espontáneo, o por desfibrilación
eléctrica) se producen graves fenómenos de hipoxia en los centros cerebrales
seguidos de la muerte.
Arritmia Respiratoria. Trastorno de la secuencia normal de los
movimientos respiratorios. Normalmente estos se suceden de manera rítmica: la
inspiración es seguida por una pequeña pausa, a continuación de la cual se
efectúa la espiración y luego una pausa más larga (respiración). La respiración
se lleva a cabo de manera automática, mediante su propio autogobierno, con una
frecuencia (número de respiraciones por minuto) que oscila en una media de 16 a
24 (más alta en los primeros años de vida) y de manera rítmica; contrariamente
al ritmo cardíaco, el respiratorio es fácilmente modificable con la voluntad, ya
sea provocando una temporal suspensión de la respiración (apnea)o bien
acelerándola y obteniendo el ritmo rápido o enlenteciéndola (taquipnea y
bradipnea respectivamente). Voluntariamente o por vía refleja, se puede provocar
una inspiración profunda (con entrada en los pulmones de una mayor cantidad de
aire), a la que habitualmente sigue una espiración prolongada (suspiro). La
respiración normal se denomina eupnea y disneasu modificación patológica. Pueden
producirse modificaciones del ritmo respiratorio que afecten a la frecuencia, a
la secuencia de la respiración, o a veces a ambas. La frecuencia puede
modificarse por causas fisiológicas: se hace más lenta durante el sueño y el
reposo, y aumenta con el trabajo físico (por los requerimientos mayores de
oxígeno) en los estados emotivos, y en otros tipos de reflejos neurovegetativos.
Un aumentoexcesivo de la frecuencia, a la que se une en concomitancia una menor
profundidad de los actos respiratorios, es decir la respiración <anhelante>; se
puede ver con frecuencia en las afecciones del aparato respiratorio (neumonía,
pleuritis), que reducen el normal funcionamiento pulmonar o por descompensación
cardiovascular, o por dolores o traumas torácicos (neuritis, contusiones,
fracturas costales, etc.). Una modificación del ritmo que no tiene valor
patológico es el estornudo: inspiración profunda seguida de una espiración
forzada y rápida; se presenta habitualmente como reflejo neurovegetativo o por
un imprevisto e intenso estímulo luminoso, o por excitación de la mucosa nasal
(o bien inflamatoria como en el catarro). Tampoco suele ser patológico el hipo:
contracción rápida del músculo diafragma con la glotis cerrada; puede tener
significado patológico cuando es frecuente y prolongado, como en las
inflamaciones o accesos para diafragmáticos y en las mediastinitis que lesionan
el nervio vago que es el que inerva el diafragma. Una espiración rápida forzada
con la glotis abierta produce la tos, que puede provocarse voluntariamente; la
espontánea es un reflejo directo para limpiar las vías respiratorias de
sustancias anormales (moco, pus, líquidos, cuerpos extraños ingeridos, etc.);
puede ser esporádica o repetida o a golpes rápidos y continuos con escasa
inspiración entre ellos, como la tos convulsiva (→Tos). Una alteración
prolongada del ritmo respiratorio puede entrañar una respiración totalmente
distinta a la normal que puede, incluso, conservar los mismos movimientos o
junto a ellos la aparición casi rítmica de la alteración: se da como en el caso
del corazón una aloritmia respiratoria. La respiración periódica de Cheyne-Stokes
consiste en una serie de movimientos respiratorios intercalados con unas pausas
que pueden alcanzar una duración de 45 segundos; al término de la pausa se
inician los movimientos respiratorios poco profundos, siendo cada uno un poco
más profundo que el anterior hasta alcanzar el máximo de amplitud después de
siete u ocho respiraciones, decreciendo gradualmente en el mismo modo: es un
índice de hipo-excitabilidad de los centros respiratorios, que tienen necesidad
de un notable acúmulo de anhídrido carbónico en la sangre (durante la pausa)
para ser nuevamente estimulados. Suele ser un signo grave, como en las fases
terminales de las enfermedades infecciosas o tóxicas o de descompensación
cardiovascular o de afectación grave del aparato respiratorio. Otro tipo de
aloritmia respiratoria es de la respiración intermitente a acidósica de Kussmaul:
consiste en una inspiración ruidosa y profunda, seguida de una pausa prolongada,
luego de una respiración breve y rápida y de una pausa todavía más larga. Es
signo de grave acidosis en la sangre, y se presenta en el coma diabético o en
casos de estados agónicos. La respiración meningítica de Biotconsiste en una
serie de movimientos respiratorios superficiales, breves, rápidos y uniformes:
después de un grupo de 10-15-20, se da un periodo de apnea larga e irregular (el
más largo puede incluso superar los 30 segundos). Se manifiesta después de
traumas craneales o enfermedades encefálicas, después de hemorragia cerebral o
en las meningitis (de ahí su nombre).
Es útil saber... En la fibrilación ventricular, en la cual los
ventrículos adquieren unos movimientos vermiculares, sin apreciables resultados
hemodinámicos, se ha demostrado que es eficaz la aplicación del <desfibrilador>,
el cual, mediante la colocación de dos electrodos sobre la pared del tórax,
provoca una descarga eléctrica de intensidad variable (200 a 600 voltios), con
una duración de 0,1-0,2 segundos, que es suficiente en la mayoría de los casos,
para vencer esta arritmia. El <marcapasos> es un pequeño aparato que se coloca
en el tejido subcutáneo abdominal, cuya función es la de producir descargas
eléctricas rítmicas, de voltaje y amperaje variables, son capaces de provocar
contracciones cardíacas válidas en caso de parada cardíaca. Este aparato se usa
con gran eficacia en la arritmia del síndrome de Morgagni-Stokes-Adams.
LUCIA MABEL DEL GIUDICE
luciadg85@hotmail.com
Enviado por Lucia Mabel Del Giudice
Contactar mailto:luciadg85@hotmail.com
Código ISPN de la Publicación: EFkuVyAAEkwwhbjjmK
Publicado Thursday 22 de December de 2011
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