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Amiloidosis Primaria. Presentacion de un caso
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Enviado por Dra. Birsy Suarez Rivero y otros autores
Código ISPN de la Publicación: EkEZAZpkpEpCMAFKtz
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| Resumen: La amiloidosis o enfermedad amiloide constituye un grupo heterogeneo de enfermedades caracterizadas por el deposito extracelular de material proteico autologo, fibrilar, con estructura molecular terciaria en disposicion plegada. |
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ÍNDICE
Resumen
Introducción
Desarrollo
- Caso clínico
- Discusión
Conclusiones
Bibliografía
RESUMEN
La amiloidosis o enfermedad amiloide constituye un grupo heterogéneo de
enfermedades caracterizadas por el depósito extracelular de material proteico
autólogo, fibrilar, con estructura molecular terciaria en disposición -plegada.
Paciente FER de 39 años de edad, natural de Ciudad de la Habana de profesión
chofer que ingresa en el Hospital Militar Central “Dr. Carlos J. Finlay” el 25
de febrero del 2006 aquejando aumento de volumen de ambos miembros inferiores
que fue ascendiendo con el transcurso de los días hasta llegar al abdomen, no
otro síntoma asociado, no historia previa de ingestión de bebidas alcohólicas,
no fumador, ni otra enfermedad previa.
Evolutivamente comienza con toma del estado general, la ascitis cada vez más
marcada requiriendo realizar paracentesis cada dos o tres días con líquido
inicialmente amarillo cetrino, luego serohemático, sangramiento rectal,
enterorragia, flapping tremor, toma progresiva de conciencia que osciló desde la
confusión al coma profundo con fallecimiento posterior el 7 de mayo del 2006, a
los 73 días de estadía hospitalaria.
INTRODUCCIÓN.
La amiloidosis o enfermedad amiloide constituye un grupo heterogéneo de
enfermedades caracterizadas por el depósito extracelular de material proteico
autólogo, fibrilar, con estructura molecular terciaria en disposición -plegada.
Esta estructura molecular característica y propia de la sustancia amiloide es la
responsable de la insolubilidad de los depósitos amiloides y de su resistencia a
la digestión proteolítica. Como consecuencia de la estabilidad molecular de la
proteína fibrilar amiloide, el depósito amiloide provoca de forma progresiva la
sustitución y destrucción del parénquima en los órganos afectos, condicionando
alteraciones funcionales diversas según la localización e intensidad del
depósito.
El termino "amiloide" (similar a la celulosa o almidón) fue introducido por
Virchow en 1853 al observar que los depósitos amiloides tenían un aspecto
similar a la celulosa en la tinción con yodo y ácido sulfúrico. Posteriormente
la sustancia amiloide ha sido identificada por sus características tintoriales
específicas, como son la "metacromasia" con cristal violeta, el aspecto violáceo
con el ácido peryódico de Schiff y la positividad para el rojo Congo. El
criterio histológico actual más utilizado en el diagnóstico de la enfermedad
amiloide es la afinidad por el rojo Congo (congofilia), observándose una
birrefringencia verde-manzana característica en el estudio con luz polarizada.
La sustancia amiloide está formada básicamente por la proteína fibrilar amiloide,
que definirá cada variedad de amiloidosis, y el componente P del amiloide, común
a todas las variedades. Este componente deriva de una glicoproteína plasmática
denominada componente P plasmático del amiloide, de síntesis hepática y que
forma parte de la familia de las pentraxinas plasmáticas. Se desconoce el papel
exacto del componente P en la patogenia de la amiloidosis, aunque se le atribuye
una importante participación, al facilitar el depósito y acúmulo de la proteína
fibrilar amiloide.
Las manifestaciones clínicas de la amiloidosis sistémica son diversas y
variadas, y dependerán de la distribución e intensidad de los depósitos
amiloides. La amiloidosis AL representa la variedad más agresiva de amiloidosis
sistémica, afectando típicamente riñón, aparato digestivo, hígado,
suprarrenales, corazón, articulaciones y sistema nervioso central y periférico.
La distribución de los depósitos en la amiloidosis AA es más limitada, afectando
riñón, suprarrenales, hígado y bazo.
El cuadro clínico de la amiloidosis AF varía en función de cada variedad de
proteína fibrilar amiloide. La variedad más frecuente es una polineuropatía
mixta de predominio sensitivo, con afección cardíaca en forma de trastornos de
conducción y/o insuficiencia cardíaca congestiva. Las manifestaciones clínicas
de la amiloidosis 2-M son la presencia de síndrome del túnel carpiano,
artropatía amiloide y fracturas patológicas (cuello, fémur) y/o roturas
tendinosas espontáneas (tendón de Aquiles).
DESARROLLO
CASO CLÍNICO:
Paciente FER de 39 años de edad, natural de Ciudad de la Habana de profesión
chofer que ingresa en el Hospital Militar Central Dr Carlos J. Finlay el 25 de
febrero del 2007 aquejando aumento de volumen de ambos miembros inferiores que
fue ascendiendo con el transcurso de los días hasta llegar al abdomen, no otro
síntoma asociado, no historia previa de ingestión de bebidas alcohólicas, no
fumador, ni otra enfermedad previa.
Al examen físico al ingreso se constata edema de fácil godet en ambos miembros
inferiores, ascitis y hepatoesplenomegalia.
Evolutivamente comienza con toma del estado general, la ascitis cada vez más
marcada requiriendo realizar paracentesis cada dos o tres días con líquido
inicialmente amarillo cetrino, luego serohemático, sangramiento rectal,
enterorragia, flapping tremor, toma progresiva de conciencia que osciló desde la
confusión al coma profundo con fallecimiento posterior el 7 de mayo del 2007.
En los complementarios se constató:
Poliglobulia inicial (Hb 21.5 g/l) que requirió sangría en 3 ocasiones,
evolutivamente anemia (Hb 9.2 g/l).
Ascenso progresivo de las pruebas de función renal desde la normalidad hasta
valores de creatinina de 890 microsmol/l.
Hipercolesterolemia inicial (17.9 mmol/l) con descenso progresivo hasta valores
de 6.6mmol/l.
Fosfatasa alcalina y gamma glutamil.transpectidasa elevada con valores hasta
4476 y 1308 U/l respectivamente con TGP y TGO que no sobrepasó las 30 U/l.
Hipoproteinemia con proteínas totales en 41 g/l y albúmina en 16g/l.
Proteinuria dosificable de 12.7 g/l en 24 horas
Prolongación del tiempo de protombina
Hiponatremia, hipocloremia con potasio normal o bajo en estadios finales de la
enfermedad.
Ecocardiograma: hipertofia concéntrica con relajación prolongada del ventrículo
izquierdo.
Ultrasonido abdominal: gran ascitis, hígado aumentado de tamaño, contornos
regulares, estructura homogénea y regular, bazo homogéneo, aumentado de tamaño,
riñones de tamaño normal con mala delimitación seno parénquima.
Laparoscopia: hígado de aspecto infiltrado e inflamado.
Rx de tórax negativo, LDH; eritrosedimentación así como los marcadores virales
de hepatitis b y c.
TC de abdomen: marcada hepatomegalia, no se definen adenopatias,ascitis ligera
Endoscopia: gastritis crónica erosiva.
Biopsia hepática: cilindro hepático con amiloidosis, los núcleos de los
hepatocitos tienen inclusiones intranucleares.
DIAGNOSTICO CLÍNICO:
Causa directa de muerte: insuficiencia hepatorrenal
Causa básica de muerte: amiloidosis primaria
DIAGNÓSTICO ANATOMOPATOLÓGICO:
Causa directa de muerte: insuficiencia hepatorrenal
Causa indirecta de muete: depósito de sustancia amiloide en hígado, bazo,
riñones, suprarrenales y pulmón
Causa básica de muerte: amiloidosis primaria.
DISCUSIÓN:
Ante este paciente joven con antecedentes de salud previa que ingresa por edemas
y por los estudios complementarios se constata: hipoproteinemia, proteinuria,
hiperlipemia nos planteamos que estamos frente a un síndrome nefrótico, el cual
tiene causas primarias y secundarias, dada la edad y los antecedentes
descartamos las causas primarias y comenzamos a buscar las causas secundarias,
dentro de estas las más frecuentes tenemos las sistémicas que dentro de estas
las más frecuentes son: lupus eritematoso sistémico que se descarta ya que es
mas frecuente en el sexo femenino, además no cumple los criterios diagnósticos
de esta entidad, la diabetes mellitus también se descarta ya que no hay cifras
elevadas de glicemia, las secundarias a fármacos se descartan totalmente pues no
tiene antecedentes de ingestión de estos, de la misma forma descartamos las
secundarias a tumores sólidos, por tanto la otra entidad frecuente entre las
causas de síndrome nefrótico secundario es la amiloidosis que la pensamos en
nuestro paciente ya que además del este síndrome tiene:
Poliglobulia la cual es secundaria por lo general a nefrosis o hepatopatía, en
nuestro paciente ya comentamos que tiene una nefrosis y además un daño hepático
evidenciado por la elevación de la fosfatasa alcalina y de la ganma glutamil
transpectidasa, lo cual conjuntamente con el resultado del ultrasonido y de la
laparoscopia nos hizo pensar en una hepatopatía infiltrativa y como causa de
esta la amiloidosis.
Se le realizó biopsia hepática corroborándose el diagnóstico, su evolución fue
tórpida, propia de la enfermedad con fallecimiento por fallo hepatorrenal
La mayoría de los pacientes con amiloidosis, tanto primaria o inmunológica (por
depósito de fragmentos de cadenas ligeras de inmunoglobulinas o AL) como
secundaria (por depósito de proteína sérica de síntesis hepática o SAA)
presentan depósitos hepáticos. Éstos se localizan en el espacio de Disse y en
los vasos portales y sinusoides. Clínicamente, un tercio de los pacientes
presentan hepatomegalia y elevaciones de fosfatasa alcalina y gamma glutamil
transpeptidasa, con escasa repercusión clínica. Hay formas excepcionales que
cursan con hígado tumoral de mal pronóstico; también se ha descrito hipertensión
portal. Los signos de insuficiencia hepática, como la ascitis y la hepatomegalia,
suelen deberse a la insuficiencia cardíaca aunque también a la infiltración
hepática El diagnóstico se establece por la clínica acompañante (insuficiencia
cardíaca, síndrome nefrótico) y por la biopsia rectal, de grasa subcutánea o
hepática y por la inmunoelectroforesis de plasma y/u orina cuando se trata de
una amiloidosis primaria. La gammagrafía con el componente amiloideo proteico (SAP)
marcado con 123I (123I-SAP) permite detectar los depósitos hepáticos de amiloide.
El trastorno metabólico de la amiloidosis polineuropática familiar (mutación del
gen de la transtirretina) se corrige con el trasplante hepático, aunque el
hígado es morfológica y funcionalmente normal en los demás aspectos.
La causa de la producción de amiloide y de su deposición en los tejidos es
desconocida. Los mecanismos pueden variar según los diferentes tipos bioquímicos
de amiloidosis. Por ejemplo, en la amiloidosis secundaria puede existir un
defecto en el metabolismo de la proteína precursora (el reactante de fase aguda,
amiloide A sérico), mientras que en la amiloidosis hereditaria parece estar
presente una variante proteica determinada genéticamente. En la amiloidosis
primaria, una población monoclonal de células de la médula ósea produce
fragmentos de cadenas ligeras o cadenas ligeras completas que pueden ser
procesadas anormalmente para producir amiloide. Al microscopio óptico, el
amiloide es una sustancia homogénea sumamente refringente con afinidad por el
colorante rojo Congo en tejidos fijados y también in vivo. Al microscopio
electrónico, el amiloide está constituido por fibrillas lineales no ramificadas
de 100 Å (10 nm); en la difracción de rayos X tiene un patrón beta.
Bioquímicamente se han definido tres tipos principales de amiloide y varias
otras formas menos frecuentes. El primer tipo, que tiene una secuencia N-terminal
homóloga a una parte de la región variable de una cadena ligera de una
inmunoglobulina, se denomina AL y se presenta en la amiloidosis primaria y en la
amiloidosis asociada con el mieloma múltiple. El segundo tipo tiene una
secuencia N-terminal específica de una proteína no inmunoglobulina denominada
proteína AA y se presenta en pacientes con amiloidosis secundaria. El tercer
tipo, que se asocia con una polineuropatía amiloide familiar, es generalmente
una molécula de transtiretina (prealbúmina) que tiene una sola sustitución de
aminoácido. Se han encontrado otros amiloides hereditarios constituidos por
gelsolina mutante en algunas familias, apolipoproteína A-I mutante en varias
otras y otras proteínas mutantes en el amiloide hereditario de las arterias
cerebrales. En el amiloide asociado con la hemodiálisis crónica, la 2-microglobulina
constituye la proteína amiloide. El amiloide asociado con el envejecimiento en
la piel y con los órganos endocrinos puede representar otras formas bioquímicas
de amiloidosis. El amiloide que se encuentra en las lesiones histopatológicas de
la enfermedad de Alzheimer está constituido por proteínas.
Los análisis químicos relativos a diversas formas de amiloidosis han llevado a
una clasificación más perfeccionada. Una proteína singular (una pentraxina)
denominada AP (o AP sérica) se asocia universalmente con todas las formas de
amiloide y constituye el fundamento de una prueba diagnóstica.
Actualmente se reconocen tres formas clínicas sistémicas principales. La
amiloidosis se clasifica como primaria o idiopática (forma AL) cuando no existe
una enfermedad asociada, y como secundaria, adquirida o reactiva (forma AA)
cuando se asocia con enfermedades crónicas, sean infecciosas (tuberculosis,
bronquiectasias, osteomielitis, lepra) o inflamatorias (artritis reumatoide,
ileítis granulomatosa). El amiloide se asocia también con el mieloma múltiple
(AL), la enfermedad de Hodgkin (AA), otros tumores y con la fiebre mediterránea
familiar (AA). La amiloidosis puede acompañar al envejecimiento. El tercer tipo
principal aparece en formas familiares no asociadas con otra enfermedad, a
menudo con tipos característicos de neuropatía, nefropatía y cardiopatía.
En la amiloidosis primaria (AL) puede haber afectación de corazón, pulmones,
piel, lengua, glándula tiroides y tracto intestinal. Los "tumores" amiloides
localizados se pueden encontrar en el tracto respiratorio o en otras
localizaciones. Con frecuencia se ven afectados órganos parenquimatosos (hígado,
bazo, riñón) y el sistema vascular, en especial el corazón.
La amiloidosis secundaria (AA) muestra predilección por bazo, hígado, riñón,
glándulas suprarrenales y ganglios linfáticos. Sin embargo, no resulta respetado
ningún sistema y la afectación vascular puede ser amplia, aunque es raro que el
corazón se vea afectado. El hígado y el bazo suelen estar aumentados de tamaño,
ser duros y de consistencia gomosa. Generalmente los riñones están aumentados de
tamaño. Los cortes de bazo tienen grandes zonas translúcidas de aspecto céreo
donde los cuerpos de Malpigio normales están reemplazados por amiloide pálido,
produciendo el bazo en sagú.
La amiloidosis hereditaria se caracteriza por una neuropatía periférica
sensitiva y motora, a menudo una neuropatía autonómica y amiloide cardiovascular
y renal. Puede presentarse un síndrome del túnel carpiano y anomalías del cuerpo
vítreo.
El amiloide asociado con ciertos procesos malignos (p. ej., mieloma múltiple)
tiene la misma distribución que el amiloide idiopático (AL); en otros tumores
malignos (p. ej., carcinoma medular de tiroides) puede aparecer sólo localmente
en asociación con el tumor o las metástasis. El amiloide se encuentra con
frecuencia en el páncreas de individuos con diabetes mellitus de inicio en la
edad adulta.
Los síntomas y signos son inespecíficos, determinados por el órgano o el sistema
afectados, y a menudo enmascarados por la enfermedad subyacente, que puede ser
mortal antes de que se sospeche la presencia de amiloidosis. El síndrome
nefrótico es la manifestación temprana más llamativa. En las etapas iniciales
puede observarse sólo una ligera proteinuria; más tarde aparece el complejo de
síntomas característico con anasarca, hipoproteinemia y proteinuria masiva.
La afección renal en el contexto de las amiloidosis sistémicas AA y AL es
prácticamente constante (90%). La afección glomerular es la más frecuente, y
suele cursar con proteinuria intensa, no selectiva y desarrollo de síndrome
nefrótico. La afección vascular es frecuente en el contexto de la amiloidosis
renal, generalmente acompañando a la afección glomerular. En algunas ocasiones
los depósitos vasculares pueden ser exclusivos o predominantes, y suelen
corresponder a formas de amiloidosis AA. La amiloidosis renal puede cursar
también con alteración funcional y deterioro progresivo de la función renal,
especialmente si la afección vascular es intensa, pudiendo progresar hasta la
insuficiencia renal terminal. La amiloidosis renal condiciona también una
alteración funcional que comporta una mayor sensibilidad renal a las
alteraciones hemodinámicas, siendo los riñones amiloidóticos mucho más
susceptibles de desarrollar necrosis tubular aguda en el contexto de cuadros de
hipoperfusión renal (hipotensión grave, procesos sépticos, tratamiento con
AINE).
En casos excepcionales, los depósitos de sustancia amiloide son
predominantemente tubulares, cursando con manifestaciones clínicas propias de
las alteraciones tubulares, síndrome de Fanconi, acidosis tubular renal tipo I,
defectos de concentración o diabetes insípida nefrogénica. La amiloidosis
hereditaria por apolipoproteína A1 que cursa básicamente con afección hepática,
puede desarrollar en fases evolucionadas alteraciones renales en forma de
insuficiencia renal moderada sin proteinuria, debido al depósito medular de
sustancia amiloide.
La lesión histológica característica de la amiloidosis renal consiste en
depósitos de sustancia amiloide predominantemente en glomérulos, con la
presencia de un material amorfo, hialino, inicialmente mesangial y
posteriormente en la pared de los capilares glomerulares con las características
tintoriales específicas de la sustancia amiloide.
El diagnóstico de la amiloidosis renal se basa en la sospecha clínica,
confirmándose mediante la práctica de una biopsia renal, que demuestra la
presencia de depósitos amiloides, en glomérulos y/o vasos. La biopsia aspirativa
de grasa abdominal subcutánea se puede utilizar como técnica de cribado de la
amiloidosis sistémica. En los últimos años se han introducido técnicas
isotópicas en el diagnóstico de la amiloidosis sistémica, especialmente el
marcaje del componente P del amiloide con iodo123, que ha demostrado una gran
sensibilidad y especificidad, observándose la hipercaptación del trazador en los
órganos con depósitos amiloides. El estudio ecográfico muestra típicamente en la
amiloidosis renal la existencia de unos riñones de tamaño normal-aumentado,
incluso en presencia de insuficiencia renal avanzada, con aumento en la
ecogenicidad cortical.
La afección renal en el curso de la amiloidosis sistémica puede progresar a
insuficiencia renal crónica terminal, requiriendo tratamiento sustitutivo con
diálisis y/o trasplante renal. La experiencia con trasplante renal en la
amiloidosis sistémica es limitada, y casi exclusiva de la amiloidosis AA, siendo
los resultados aceptables aunque la supervivencia del paciente es claramente
inferior, debido básicamente a complicaciones cardiovasculares e infecciosas. Se
ha descrito la recidiva de la enfermedad amiloide en el injerto renal, aunque en
la mayoría de los casos es exclusivamente histológica con poca o nula traducción
clínica, siendo excepcional la pérdida del injerto renal.
La enfermedad amiloide del hígado produce hepatomegalia, pero rara vez
ictericia. Se ha descrito una hepatomegalia masiva (peso del hígado >7 kg). Los
resultados de las pruebas de función hepática suelen ser normales, aunque puede
observarse una excreción anormal en la prueba de la bromo-sulfoftaleína sódica
(que se realiza pocas veces) o elevación de la fosfatasa alcalina. Puede
presentarse a veces hipertensión portal con varices esofágicas y ascitis. Las
lesiones cutáneas pueden ser de aspecto céreo o translúcido; puede aparecer una
púrpura por amiloidosis de los vasos cutáneos delgados.
La afectación cardíaca es frecuente y puede presentarse en forma de
cardiomegalia, insuficiencia cardíaca resistente al tratamiento o alguna de las
arritmias frecuentes. En varias familias se ha observado parada auricular.
El amiloide GI puede causar anomalías de la motilidad esofágica, atonía
gástrica, alteraciones de la motilidad del intestino delgado y grueso,
malabsorción, hemorragia o seudoobstrucción. La macroglosia es frecuente en la
amiloidosis primaria y en la relacionada con un mieloma.
La amiloidosis de la glándula tiroides puede dar lugar a un bocio firme,
simétrico y no doloroso a la presión, parecido al estruma (tiroiditis) de
Hashimoto o de Riedel.
En raros casos de mieloma múltiple, la artropatía por amiloide puede parecerse a
la artritis reumatoide. La neuropatía periférica, que no es una manifestación
inicial rara, es frecuente en algunas amiloidosis familiares y también se
produce en algunos casos de amiloidosis primaria o asociada a mieloma. La
afectación pulmonar (sobre todo en las amiloidosis AL) puede caracterizarse por
nódulos pulmonares focales, lesiones traqueobronquiales o depósitos alveolares
difusos. En varias familias con amiloidosis hereditaria se producen opacidades
amiloides en el cuerpo vítreo y deformaciones festoneadas bilaterales de los
bordes pupilares.
CONCLUSIONES
La amiloidosis se sospecha en función de los síntomas y signos descritos
anteriormente, pero sólo puede diagnosticarse mediante biopsia. La aspiración de
grasa del panículo abdominal y la biopsia de mucosa rectal son las mejores
pruebas selectivas. Otros lugares útiles para la biopsia son las encías, la
piel, los nervios, el riñón y el hígado. Los cortes de tejido deben teñirse con
rojo Congo y observarse con microscopio de polarización para observar la
birrefringencia verde característica del amiloide. Para confirmar el diagnóstico
de amiloidosis se ha utilizado la proteína AP sérica marcada con isótopos en una
prueba gammagráfica.
El diagnóstico se sugiere ante las características clínicas y los hallazgos de
laboratorio y se confirma con una biopsia renal. Para el diagnóstico hace falta
una proteinuria grave, aunque la distinción entre la proteinuria nefrótica y no
nefrótica es arbitraria. En cualquier caso, las enfermedades que afectan de
manera preferente a la vasculatura extraglomerular, los túbulos o el intersticio
no producen habitualmente una proteinuria muy intensa.
La insuficiencia renal no suele ser un síntoma de presentación en el síndrome
nefrótico, pero se puede producir tras una enfermedad prolongada. Sin embargo,
los pacientes con este síndrome debido a causas secundarias tienen generalmente
una insuficiencia renal desde el principio o en fases tempranas. La presencia de
una intensa proteinuria en un paciente nefrítico suele indicar que la enfermedad
está avanzada y se considera un signo ominoso.
Se debe descartar en los pacientes la presencia de enfermedades sistémicas
frecuentes (diabetes mellitus, amiloidosis, mieloma múltiple, LES). Si los
pacientes refieren pérdida de peso o son ancianos, se deben descartar los
procesos malignos y un posible efecto farmacológico.
BIBLIOGRAFÍA
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features in 474 cases. Hematol, 1995, 32; 45-49.
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Farreras Rozman. Medicina Interna, 14ª edición, ediciones Harcourt 2000. versión
CD.
Harrison. Medicina Interna, ediciones Harcourt 2002. versión CD.
Roca Goderich. Tratado de Medicina Interna, 4ta edición, ediciones Ciencias
Médicas 2002. versión CD.
AUTORES
Dra. Birsy Suárez Rivero.
Especialista de primer grado en medicina interna.
Profesor auxiliar.
Dra. Alujy suárez rivero.
Especialista de primer grado en medicina general integral.
Dr. Alain Rosell Suárez.
Estudiante de 6to año de Medicina.
Hospital Militar Central Dr. “Carlos J. Finlay”
Ciudad Habana. Cuba
2008
Enviado por Dra. Birsy Suarez Rivero y otros autores
Contactar mailto:birsy.suarezrivero@yahoo.es
Código ISPN de la Publicación: EkEZAZpkpEpCMAFKtz
Publicado Tuesday 5 de August de 2008
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