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El retraso; su etimologia y clasificacion
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Enviado por Dr. C. Angel Luis Gómez Cardoso; Dr. C Ramón López Machín; MsC. Olga Lidia Núñez Rodríguez; Lic. Elizabeth Gómez Núñez
Código ISPN de la Publicación: EkVFyFFZkAAiXSeYau
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| Resumen: Estudios exhaustivos acerca del retraso mental, con particular enfasis en las causas que lo originan y en consecuencia en las clasificaciones de esta entidad diagnostica, ha constituido una preocupacion constante de cuantos se han ocupado de tan importante tema; sobre todo por lo necesario que resulta el hecho de conocer las causas que dan lugar a un fenomeno determinado. La etiologia determina en gran medida las caracteristicas clinicas y psicologicas de estos ninos y ninas para poder encaminar las acciones a favor de todo un proceso de ayuda, en este caso de correccion-compensacion... |
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Introducción
Estudios exhaustivos acerca del retraso mental, con particular énfasis en las causas que lo originan y en consecuencia en las clasificaciones de esta entidad diagnóstica, ha constituido una preocupación constante de cuantos se han ocupado de tan importante tema; sobre todo por lo necesario que resulta el hecho de conocer las causas que dan lugar a un fenómeno determinado. La etiología determina en gran medida las características clínicas y psicológicas de estos niños y niñas para poder encaminar las acciones a favor de todo un proceso de ayuda, en este caso de corrección-compensación.
La American Association on Mental Retardation agrupa las causas de la deficiencia mental en diez categorías distintas, a saber: infecciosas, agentes tóxicos, traumatismos, desórdenes metabólicos, aberraciones cromosómicas, neomalformaciones, influencias prenatales desconocidas, causa desconocida con signos neurológicos, causa desconocida sin signos neurológicos y varias causas; criterios a favor para el abordaje de esta temática.
En variadas publicaciones hemos dado cuenta de algunas pautas a modo general, para poder profundizar en la diversidad de conceptos que giran alrededor del retraso mental y apuntamos en una clasificación de acuerdo a la posible causa o etiología y se hablaba en términos de momentos en el orden prenatal, perinatal y postnatal. Hagamos entonces el análisis de la etiología del retraso mental atendiendo a estos tres momentos.
Desarrollo
Etapa prenatal
Desde el momento de la concepción existen situaciones o condiciones que pueden afectar el adecuado desarrollo del sistema nervioso central (SNC) e influir sobre el feto, a saber:
· Irradiación intrauterina excesiva. La irradiación del útero durante los tres primeros meses de embarazo puede producir distintos grados de microcefalia y retraso mental.
· Defectos congénitos del cierre del tubo neural (se producen en las primeras etapas de la formación del feto):
o Anencefalia caracterizada por ausencia del cráneo membranoso y de los hemisferios cerebrales, pero el tronco cerebral y los núcleos basales pueden estar perfectamente formados y visibles en la base del cráneo. Estos niños nacen muertos o mueren a los pocos días.
o Encefalocele: es una herniación del cerebro y las meninges a través de un defecto en el cráneo. Se denomina meningocele craneal cuando el defecto contiene solo meninges.
o Mielomeningocele: es un defecto que generalmente se sitúa en la región lumbosacra de la línea media que afecta piel, arcos vertebrales y tubo neural.
o Mielocele: la médula se encuentra al descubierto y es una cinta aplanada, sin el más mínimo signo de formación del tubo neural.
· Trastornos en la formación, diferenciación y en el crecimiento de los hemisferios cerebrales (generalmente se manifiestan como alteración en el tamaño de los mismos, o las características de la corteza cerebral, fundamentalmente en el desarrollo de las circunvoluciones):
o Halopronsencefalia. Se caracteriza por fallas en la formación de los dos hemisferios cerebrales, cursa con el retraso mental profundo y generalmente su esperanza de vida concluye en el primer año.
o Lisencefalia. Ausencia de giros corticales. La superficie de los hemisferios cerebrales es lisa. Se caracteriza por microcefalia y retraso mental.
o Polimicrogiria. Pobre desarrollo de los giros cerebrales.
o Microcefalia. Crecimiento del cerebro en su conjunto, como efecto de trastornos en el desarrollo y de lesiones destructivas de este órgano durante el período fetal y neonatal. El peso del cerebro es generalmente, por debajo del normal y el número y complejidad de los giros corticales están disminuidos.
o Megaloencefalia: Existe un crecimiento excesivo del cerebro durante la lactancia y con ello el rápido crecimiento del perímetro encefálico.
· Alteraciones en el orden cromosomático tanto en número como estructura:
o Síndrome de Down o trisomía del par 21. Se plantea en la literatura especializada que acontece con más frecuencia en hijos de madres añosas, adolescentes, así como determinado por antecedentes patológicos familiares. Cursan generalmente con el retraso mental de grado moderado o severo.
o Síndrome de Klinefelter o trisomía del par 18. Emerge un cromosoma de más en el par sexual. Es característico en varones.
o Síndrome de Turner o trisomía del par14. Se produce por la ausencia de un cromosoma en el par sexual. A diferencia del anterior es característico en hembras.
o Síndrome de triple X. Afloran tres cromosomas femeninos, se les conoce como superhembras.
o Síndrome de Cri Du Chat. Dado por una delección parcial del brazo corto del grupo 4-5 de cromosomas.
o Síndrome de Edwards (trisomía E, 18) Alteraciones en el par 18. Presentan retraso mental, microcefalia, hipertonía y anoftalmía.
o Síndrome de Patau (trisomía D1, trisomía 13). .- Alteración en el par 13. Presentan retraso mental severo, microcefalia, anoftalmía o microftalmía.
o Síndrome de Leujeune o maullidos del gato (cromosoma 5). Delección de los brazos cortos de uno de los cromosomas del par 5. Los bebés tienen un llanto parecido al maullido del gato, de ahí su nombre. Presenta hipotonía, retraso motor y malformaciones diversas.
o Síndrome de Wolff-Hirschorn (cromosma 4). Delección de los brazos cortos del par cuarto. Presentan retraso psicomotor, anomalías cranofaciales y microcefalia.
· Defectos en el desarrollo de la circulación del líquido céfalo - raquídeo (hidrocefalia): determinada por el aumento del sistema ventricular a consecuencia de un desequilibrio entre la producción y la absorción de líquido céfalo – raquídeo (LCR); se aprecia además un aumento patológico de éste en los ventrículos cerebrales o en el pericráneo (capa exterior del cráneo). El efecto de devenir en retraso mental depende tanto del grado de afectación provocado por las altas concentraciones del LCR, como del tratamiento oportuno que se da a los niños que nacen con este defecto congénito.
· Trastornos metabólicos (pueden ser causa de aparición de retraso mental, aunque un diagnóstico temprano puede evitar la aparición del mismo o bien disminución en las alteraciones y manifestaciones):
Alteraciones del metabolismo de los aminoácidos.
o Fenilcetonuria. Determinado por trastornos congénitos del metabolismo de las proteínas. Hay ausencia de fenilalanina hidroxilasa, y como resultado se produce la disociación de la fenilalanina en los ácidos fenilpirúvico, fenilacético y feniláctico, lo que unido a la alta concentración de fenilalanina en la sangre, accionan tóxicamente en el organismo.
o Tirosinemia.
o Homocistinuria.
o Histidinemia.
o Enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce.
o Enfermedad de Hartnup.
Alteraciones del metabolismo de los carbohidratos.
o Galactosemia. Trastorno en el metabolismo de los hidratos de carbono que se origina debido a los trastornos del cambio de carbohidrato.
o Gargolismo Debido a la acumulación de mucopolisacáridos en las células reticuloendoteliales hepáticas, del bazo y en las óseas.
o Hipoglucemia del recién nacido.
Alteraciones del metabolismo lipídico.
o Enfermedad de Niemann-Pick.
o Enfermedad de Gaucher.
o Leucodistrofia metacromática.
o Neurolipidosis.- Trastorno ligado al metabolismo de los lípidos.
Alteraciones del metabolismo endocrino.
o Cretinismo.
Alteraciones del metabolismo mineral y electrolítico.
o Enfermedad de Wilson.
o Diabetes insípida.
o Hipomagnesemia.
Alteraciones nutritivas.
o Desnutrición.
· Trastornos endocrinos. La disminución de la secreción hormonal de la glándula tiroides en unión con las variaciones funcionales de otros, provocan un retardo en el desarrollo de la corteza de los grandes hemisferios, que da lugar a una insuficiencia tanto en el desarrollo físico como psíquico.
· Agentes infecciosos:
o Enfermedades desmielinizantes del cerebro provocadas por microorganismos, infecciones microbianas, bacterias, etc. que destruyen la mielina que recubre las células nerviosas.
o Rubéola. Esta enfermedad producida por un virus tiene su acción patógena durante los tres o cuatro primeros meses del embarazo. Provoca graves anomalías oculares, cardíacas, auditivas y cerebrales.
o Toxoplasmosis. Producida por un parásito denominado toxoplasma de Gondi, que afecta al hombre y a otros animales sobre todo al cordero. El toxoplama penetra en el feto a través de la placenta proveniente de la madre contaminada o que es contraído por el niño después del nacimiento. La toxoplasmosis puede provocar una lesión en el sistema nervioso central del tipo de la encefalitis o meningoencefalitis. Presenta al nacer hidrocefalia o microcefalia, calcificaciones intracraneales, crisis convulsivas y deficiencia mental, que puede ir agravándose a medida que el niño crece.
o Sífilis. El feto se enferma cuando la espiroqueta pálida atraviesa el epitelio del vello de la placenta y penetra por la vena en el organismo del feto, alrededor del quinto mes de embarazo, o sea cuando comienza la circulación placentaria de la sangre. Las espiroquetas que penetran en el organismo del feto se multiplican y producen afecciones graves en todo el organismo, incluyendo el cerebro.
· Otras causas durante esta etapa:
o Intoxicación por metales pesados (plomo, hierro, cobre) pueden dar lugar en ocasiones a casos de retraso mental por su acción cerebrotóxica directa.
o Intoxicaciones durante el embarazo provocadas por alcohol; se ha comprobado que entre los hijos de alcohólicos se da un mayor número de deficiencias ligeras.
o Intoxicación por fármacos. La toxicidad de los fármacos es mayor en los tres primeros meses de embarazo. Ejemplos: la talidomina, las fenotiacinas, los barbitúricos, las sulfamidas, la kanamicina, etc.
o Irradiaciones. Su acción es mucho más lesiva en los tres primeros meses del embarazo. Las radiaciones pueden provocar daños en el tejido celular, cambios en las células nerviosas y tumores cerebrales. Esta acción está provocada por la acción de los rayos X y por tratamiento radioactivo.
o Malnutrición materna.
o Enfermedades padecidas por la madre durante el período gestacional: albúmina, hipertensión arterial, diabetes mellitus (puede acarrear como consecuencia convulsiones hipoglicémicas en el feto, por otra parte fetos que aumentan en peso y tamaño y que en ocasiones conducen a dificultades en el nacimiento), enfermedades infecciosas, pielonefritis, intoxicaciones, rubéola, anemia. Especial atención merecen las encefalopatías bilirrubínicas, no sólo por su frecuencia sino también por la grave afección cerebral que suelen producir. Son debidas a la incompatibilidad sanguínea Rh o ABO feto-materno. Provocan aumentos anormales de bilirrubina en la sangre, de modo que no puede ser tolerada por el organismo y empieza a ser muy tóxica: atraviesa la barrera hematoencefálica y lesiona el cerebro, fundamentalmente los núcleos basales.
o Traumas psíquicos y físicos sufridos por la madre durante el embarazo. Estos últimos pueden acompañarse de hemorragias, trastornos en la circulación de los líquidos cerebrales y el insuficiente desarrollo del cerebro, desprendimientos agudos o prematuros, placenta previa y la ruptura del seno marginal tienen como consecuencia privar de oxígeno y glucosa al feto, así como la acumulación de dióxido de carbono en los tejidos fetales.
o Preeclamsia y eclamsia. Son procesos que pueden presentarse en los tres últimos meses de embarazo. Aumenta la tensión arterial materna y se producen dolores de cabeza, en las extremidades, y alteraciones renales y hepáticas. También pueden producirse en la madre ataques de epilepsia. En estos casos puede producirse la muerte fetal y si nace vivo puede presentar lesiones cerebrales graves.
o Disfunción placentaria. La placenta puede presentar una serie de anomalías: mal posición, malformaciones, desprendimientos parciales, hemorragias, etc. que pueden afectar la nutrición del feto y provocar una deficiente oxigenación de los tejidos (anoxias)) que puede dañar el cerebro.
o Tentativas de aborto. Diversas maniobras intrauterinas para inducir el aborto pueden ser vehículo de infecciones exógenas que actúen directa o indirectamente sobre el feto.
Etapa perinatal:
Período considerado desde la aparición de las contracciones uterinas hasta el momento del nacimiento y en el que pueden interactuar otros elementos que constituyan causas del retraso mental.
· Traumatismos del parto, entre otras razones por nacimiento podal o pelviano acarreando cianosis, comprensión y circulares del cordón umbilical, asfixia, desgarradura de la duramadre o la médula espinal, anoxia cerebral, aspiración en masa de líquido amniótico, traumatismo intracraneal o periférico, etc. Pueden producirse traumatismos además, por mal uso de fórceps y espátulas.
· Infecciones por toxoplamosis.
· Hemorragia grave que puede devenir en asfixia, palidez, shock, taquicardia y presiones venosas bajas. Pueden ocurrir hemorragias externas a partir del ombligo o del tubo digestivo y el feto sangrar antes y durante el nacimiento. Puede producirse la enfermedad hemorrágica del recién nacido dado por un déficit de los factores de coagulación dependientes de la vitamina K, donde generalmente lo que aparece es la hemorragia intercraneal.
· Pletórica del recién nacido cuando los valores de la hemoglobina y los hematocritos en el recién nacido superan significativamente los límites (hemoglobina 14,7 a 21 gm/db hematocritos 45–65%) y como consecuencia convulsionan, presentan dificultades respiratorias, etc.
· Ruptura prolongada de las membranas amnióticas y constituyendo un vía directa a la entrada de infecciones que ascienden por el canal de parto.
· Complicaciones de la prematuridad. La propia prematuridad por sí sola puede provocar hemorragias intracraneales, aunque hoy por hoy, esto ya es poco frecuente. Los niños prematuros tienden a presentar alteraciones respiratorias graves al nacer, y la mortalidad en este grupo es elevada. Si el peso es inferior a 1.500 gr los procesos respiratorios se acompañan con frecuencia de deficiencia mental, así como de anomalías neurológicas. Los niños prematuros tienen también tendencia a sufrir Kernicterus (ictericia nuclear o ictericia) e hipoglucemia, procesos ambos que pueden dar lugar a una deficiencia mental.
· Hipoxia o anoxia (Imposibilidad respiratoria tisular del recién nacido debida a varias causas. El tejido más sensible a la anoxia es el nervioso, de ahí que unos escasos minutos de falta de oxígeno puedan provocar la muerte de las células nerviosas y daño cerebral, como parálisis, retraso mental, epilepsia, trastornos sensoriales, etc.
Etapa postnatal:
Desde el momento de nacimiento y hasta los dos primeros años de vida, donde las situaciones que entran en juego tienen características únicas para este período.
Pudieran constituir causas que actúan en este momento sobre el niño y la niña las siguientes:
· Traumatismo significativo craneal o del sistema nervioso central: hematoma subdoral crónico en el lactante evidenciado por una pérdida gradual de sangre procedente de las venas corticales desgarradas frontales o parietales, que atraviesa el espacio subdural en su recorrido al seno sagital.
· Neurotóxicos, dígase intoxicación por metilmercurio, por plomo; este último, capaz de producir encefalopatía tóxica.
· Infecciones intracraneales como la meningoencefalitis..
· Episodios anóxicos.
· Encefalopatías postinmunización.
· Brucelosis. Enfermedad de origen animal que es capaz de afectar al hombre y que se manifiesta en la aparición de un cuadro febril durante toda la enfermedad que tiene un origen bacteriano, se presenta en dos períodos, uno agudo y otro crónico. Si bien los adultos sobreviven aparentemente a la enfermedad, en los niños el efecto de la enfermedad es más rápido y varía según la edad, en los casos de recién nacidos que logren sobrevivir presentan complicaciones secundarias asociadas a complicaciones óseas o a problemas del sistema nervioso central.
· Convulsiones con más frecuencia en los primeros años de vida y manifestadas en cuadros febriles, infecciones del sistema nervioso central, secuelas de anoxias, hemorragias, traumatismos, trastornos metabólicos, tóxicos, accidentes vasculares, etc.
En este período las meningitis y las encefalitis o las formas mixtas ocupan un lugar primordial como factores condicionantes del retraso mental, habitualmente asociada a trastornos neurológicos diversos: epilepsia, parálisis, alteraciones sensitivas, etc. todo en dependencia de las áreas afectadas en la infección: meninges o encéfalo.
Claro ha quedado que el retraso mental tiene diferentes etiologías y puede ser considerado como la vía final común de varios procesos patológicos que afectan el funcionamiento del sistema nervioso central. Especial atención merece en este instante lo relativo a la clasificación del retraso mental y, a pesar de las controversias alrededor del tema clasificatorio y etiqueteador, aún la delimitación de los grados del retraso mental sigue las normas establecidas en los test de inteligencia normalizados y administrados individualmente con particular énfasis en la definición de la capacidad intelectual general a través del coeficiente de inteligencia.
La consideración de la insuficiencia intelectual como una de las características definitorias del retraso mental, supone valorar la inteligencia como un aspecto importante para establecer el grado de retraso o madurez mental que presentan cada uno de los niños y niñas afectados con este diagnóstico.
En este sentido han cobrado y cobran relevancia los conocidos tests de inteligencia, siendo los más utilizados el Stanford-Binet y el WISC-R y como consecuencia, se han establecido numerosas clasificaciones, siendo una de las más representativas la que establece la Organización Mundial de la Salud al considerar cuatro grados en el retraso mental atendiendo a la profundidad del defecto intelectual, a saber:
· Retraso mental leve CI 55-69
· Retraso mental moderado CI 40-54
· Retraso mental severo o grave CI 25-39
· Retraso mental profundo CI -25.
Veamos a continuación en la esfera del diagnóstico y la evaluación las regularidades que tipifican a cada uno de los grados descritos anteriormente y que al mismo tiempo se convierten en indicadores diagnósticos para cada grado de profundidad (Eligio de la Puente, 2006; García Morey, 2006):
Retraso mental leve:
· Presenta daño difuso y generalizado en la corteza (en el electroencefalograma).
· Su detección es tardía, generalmente en la edad escolar, cuando las exigencias del aprendizaje son superiores.
· Raramente tienen malformaciones (de estar presentes son discretas y localizadas en las orejas, los dientes, el paladar y la cara en general).
· En los tres primeros años de vida se pueden observar determinadas alteraciones motoras. Ej: tono muscular, coordinación de movimientos, persistencia del signo de Babinski después de los 18 meses de vida, calambres, etc. y en especial presentan algún retardo en la adquisición de la motricidad fina.
· Presentan lentitud en la asimilación del lenguaje, con primacía en el lenguaje pasivo y un desarrollo insuficiente de las funciones generalizadora y reguladora del lenguaje.
· La mayoría alcanza la capacidad de expresarse en las actividades cotidianas, de mantener una conversación y de ser abordados en una entrevista clínica.
· Tienden a estar aislados o a no relacionarse con niños menores o con edades cronológicas por debajo de la suya.
· La mayoría llegan a alcanzar una independencia completa para el cuidado de su persona (comer, lavarse, vestirse, controlar los esfínteres), para actividades prácticas y para las propias de la vida doméstica.
· Presentan dificultades escolares con repetidos fracasos, sobre la base de su insuficiente actividad cognoscitiva: pensamiento concreto, afectada la capacidad de análisis para la generalización lógica y la abstracción, insuficiencias en los procesos voluntarios de la atención y la memoria. Muchos tienen problemas específicos en lectura y escritura.
· Si encuentran aceptación, simpatía, respeto, comprensión, etc., se pueden llegar a desenvolver adecuadamente dentro de sus posibilidades, si no pueden presentar alteraciones de conducta y descompensación.
· Presentan validismo y posibilidades de educación sistemática en el régimen escolar especialmente planificado.
· En la adultez consiguen habilidades sociales y vocacionales adecuadas aunque pueden llegar a necesitar guía y asistencia bajo un estrés social o económico.
· Pueden desempeñar trabajos que requieren aptitudes de tipo práctico, más que académicas, entre ellas los trabajos manuales semicalificados.
Criterios para el diagnóstico:
Si se utilizan test de CI estandarizados de un modo adecuado, el rango 55 al 69 corresponde a un retraso mental leve. La comprensión y el uso del lenguaje tienden a tener un retraso de grado diverso y se presentan problemas en la expresión del lenguaje que interfiere con la posibilidad de lograr una independencia y que puedan persistir en la vida adulta. Solo en una minoría de los adultos afectados puede reconocerse una etiología orgánica. En un número variable de los afectados pueden presentarse además, otros trastornos tales como: autismo, otros trastornos del desarrollo, epilepsia, trastorno disocial o discapacidades somáticas. En estos casos deben ser codificados independientemente.
Retraso mental moderado:
· Presentan daño tanto en corteza como en subcorteza.
· Se detecta, por lo general, en edad preescolar tardía al no vencer los objetivos de esta etapa o tener dificultades evidentes para ello.
· Presentan con más frecuencias que los leves, malformaciones, aunque no son muy graves.
· Pueden presentar trastornos psicomotores y su retraso motor puede ser llamativo.
· El habla se adquiere tardíamente con mucha dificultad y el vocabulario resulta pobre y escaso.
· Necesitan de mayor supervisión y guía que los leves.
· Con atención especializada sistemática pueden llegar a asimilar los conocimientos elementales de las materias del plan de estudios en la escuela especial.
· Predomina el pensamiento concreto y los conocimientos e ideas del mundo circundante, en este grado de profundidad son muy reducidas. Posen dificultades en todos los procesos, fundamentalmente en los cognoscitivos.
· Presentan lentitud en el desarrollo de la comprensión y del uso del lenguaje y alcanzan en esta área un dominio limitado.
· Con buen entrenamiento logran validismo.
· Pueden conseguir en la adultez automantenerse entrenándose, pero en situaciones económicas complicadas o socialmente tensas necesitan supervisión y guía.
Criterios para el diagnóstico:
El CI está comprendido entre 40 y 54. En este grupo lo más frecuente es que haya discrepancias entre los perfiles de rendimiento y así hay individuos con niveles más altos para tareas viso-espaciales que para otras dependientes del lenguaje, mientras otros son marcadamente torpes, pero son capaces de participar en relaciones sociales o conversaciones simples.
El nivel del desarrollo del lenguaje es variable, desde la capacidad para tomar parte en una conversación sencilla hasta la adquisición de un lenguaje solo suficiente para sus necesidades prácticas. Algunos nunca aprenden a hacer uso del lenguaje, aunque pueden responder a instrucciones simples. Otros aprenden a gesticular con las manos para compensar, hasta cierto grado, los problemas del habla.
En la mayoría puede reconocerse una etiología orgánica. En una proporción pequeña pero significativa están presentes un autismo infantil o trastornos del desarrollo, los cuales tienen una gran repercusión en el cuadro clínico y en el tipo de tratamiento necesario. También son frecuentes la epilepsia y los déficit neurológicos y las alteraciones somáticas, a pesar de lo cual la mayoría puede llegar a ser capaz de caminar sin ayuda.
Algunas veces es posible identificar otros trastornos psiquiátricos, pero el escaso nivel del desarrollo del lenguaje hace difícil el diagnóstico, que puede basarse en la información obtenida de terceros.
Retraso mental severo:
· Presentan daño en corteza, subcorteza y se destacan síntomas neurológicos.
· Su detección ocurre desde los primeros años de vida del individuo, es decir, desde al menos la edad preescolar temprana.
· Presentan frecuentes malformaciones, tales como trastornos motores graves, tanto de la motricidad fina como de la gruesa.
· El lenguaje si se adquiere, se logra tardíamente, pero resulta rudimentario. En ocasiones pueden presentar agramatismos.
· Poseen pobres inhibiciones.
· Su actividad intelectual es muy limitada, lo que los hace poco capacitados para actividades que requieren cierto desarrollo del intelecto con determinados fines.
· Presentan validismo rudimentario.
· Tienen necesidad de supervisión y guía marcados.
· Desconocen el peligro.
· Babeo en ocasiones.
· Cuando llegan a adultos pueden contribuir parcialmente a su automantenimiento bajo supervisión en un entorno controlado.
Criterios para el diagnóstico:
El CI está comprendido entre 25 y 39.
Retraso mental profundo:
· Presentan daño en corteza, subcorteza y médula generalmente.
· Su detección es temprana, prácticamente desde el mismo momento del nacimiento.
· Tienen malformaciones gruesas y trastornos motores frecuentes y severos. Muchas veces no tienen motórica de desplazamiento y exhiben acciones esteriotipadas.
· Por lo general no tienen habla y solo emiten sonidos aislados y espontáneos y, en ocasiones, no entienden el lenguaje de los demás.
· Su actividad intelectual es elemental y el desarrollo general muy limitado.
· Presentan escasas conductas socializadas.
· Tienen necesidad de cuidados.
· Pueden llegar a tener un validismo muy limitado si se les entrena con mucha paciencia y en un período prolongado de tiempo.
· Su conducta, por lo general, depende del estado de sus necesidades orgánicas.
Criterios para el diagnóstico:
El CI es inferior a 25. La comprensión y expresión del lenguaje se limitan, en el mejor e los casos, a la comprensión de órdenes básicas y a hacer peticiones simples.
Pueden adquirir las funciones viso-espaciales más básicas y simples como las de comprar y ordenar y ser capaces, con una adecuada supervisión y guía de una pequeña participación en las tareas domésticas.
Puede ponerse de manifiesto una etiología orgánica. Lo más frecuente es que se acompañen de déficit somáticos o neurológicos graves que afectan a la motilidad, de epilepsia o de déficit visuales o de audición.
También es muy frecuente la presencia de trastornos generalizados del desarrollo en sus formas más graves, en especial de autismo atípico, sobre todo en aquellos casos que son capaces de caminar.
Resulta importante para tratar de arribar al diagnóstico de retraso mental considerar los siguientes criterios:
· Criterio etiológico, de modo que se profundice en el momento en que se produce la lesión y los factores que la originan. Dilucidar con precisión:
· Causas pre-natales.
· Causas perinatales.
· Causas postnatales.
· Criterio psicométrico para valorar un CI por debajo de 69 pero devenido de un análisis cualitativo y no sólo cuantitativo.
· Profundidad del defecto.
· Estructura del defecto: primario, secundario, formas graves o no graves. Diferenciar con exactitud los factores primarios y secundarios.
· Establecer diagnóstico diferencial con patologías afines y con elementos que conlleven a una impresión diagnóstica primero y a un diagnóstico conclusorio después de la discusión diagnóstica, a un criterio certero siempre a favor del menor objeto de estudio y valoración multidisciplinaria.
· Criterio pedagógico, traducido en la valoración de las capacidades, hábitos, habilidades, conocimientos, así como estilos y modelos de aprendizaje. Profundizar en el grado de desarrollo alcanzado por el niño en su actividad cognoscitiva: atención, memoria, percepción, pensamiento, entre otros, en fin evaluar potencialidades para el desarrollo de su aprendizaje.
· Criterio socio-comunitario:
· Ambiente familiar.
· Adaptación al medio escolar, familiar y comunitario.
· Autonomía e independencia.
Por otra parte considerar que la práctica del diagnóstico escolar en Cuba y que se concreta con mayor aplicación en los Centros de Diagnóstico y Orientación ha demostrado que para el desarrollo exitoso de este proceso se hace necesario implementar y llevar a vía de hecho principios rectores (Nieves, 1994), entre ellos:
· Principio del carácter dinámico, continuo y sistemático, manifestado en un proceso permanente de obtención de evidencias y que se modifica con la transformación y evolución del sujeto bajo la influencia beneficiadora de las acciones preventivas y correctivo-compensatorias; todo lo cual favorece la adecuación sistemática de un programa de atención con un carácter cada vez más personalizado.
· Principio del enfoque individual y multilateral. Cada sujeto es valorado en su individualidad, teniendo en cuenta más que sus limitaciones, sus logros y potencialidades y abarcando además del entorno escolar, el contexto familiar y socio-comunitario.
· Principio del carácter preventivo, retroalimentador y transformador. Gracias a este principio es posible la constatación no solamente de los cambios ocurridos en el sujeto, sino además la eficacia de las opciones educativas que le han sido facilitadas, concebidas en las Estrategias de Intervención previamente diseñadas y adecuadas a las necesidades reales y siempre crecientes de cada individuo.
· Principio del carácter multi e interdisciplinario, colaborativo y participativo. De cardinal importancia reviste la implementación del referido principio porque garantiza la participación de todos aquellas personas que de una manera u otra inciden directamente en el desarrollo multilateral del menor, entiéndase, además de los especialistas encargados del proceso de diagnóstico, la escuela con todos sus elementos, la familia y los factores claves de la comunidad. La relación que se establece entre todos estos elementos posee un carácter colaborativo y de influencia retroalimentadora que posibilita establecer con claridad meridiana los ámbitos de actuación y las tareas que a cada cual le compete desarrollar o facilitar.
Valdría la pena hacer referencia a las tendencias más contemporáneas en el área del diagnóstico escolar y que sirvieron para efectuar un viraje en este particular a partir de la década de los años 90 y que mantienen vigencia absoluta (Nieves, 1994):
· Del diagnóstico tardío y con fines curativos, al diagnóstico precoz y con fines preventivos. La evitación de necesidades educativas especiales y que puedan devenir en minusvalías, sólo depende de la detección e intervención temprana y con ello el logro de potencialidades antes de su ingreso a la vida escolar.
· Del diagnóstico generalizador y homogeneizante al individualizado y personalizado. Tendencia encaminada no solamente a la valoración de una categoría diagnóstica, sino a la definición lo más objetiva posible de las necesidades educativas especiales del sujeto que se somete a la evaluación, con un enfoque marcadamente personológico.
· Del diagnóstico centrado en el defecto, al diagnóstico centrado en los servicios. El diagnóstico parte de un estudio integral del medio en que se desenvuelve el niño, por tanto las dificultades no hay que encontrarlas en él, sino en los agentes que puedan desencadenar esas dificultades, con el propósito de definir las transformaciones o adecuaciones que deben realizarse para satisfacer las necesidades del principal protagonista que reclama la ayuda educativa y social .
· Del diagnóstico como fin, al diagnóstico como medio para llegar al fin. Más que decidir la posible ubicación en correspondencia con la evaluación efectuada, el diagnóstico constituye un medio para definir las adecuaciones curriculares y de acceso al currículo característico de una educación personalizada.
· Del diagnóstico como momento, al diagnóstico como proceso. Lejos de tomar decisiones tras los resultados de las baterías de pruebas aplicadas, el diagnóstico es concebido como un proceso de orientación, seguimiento y evaluación sistemática del alumno y el entorno donde este se desenvuelve y de la puesta en práctica de programas de intervención que permitan mantener actualizada la información sobre lo evolución o involución en el alumno. En dependencia de los resultados se adecuan las acciones concebidas.
· Del diagnóstico como función de un grupo determinado de técnicos y especialistas, al diagnóstico como un proceso de construcción interactiva, donde la escuela, la familia y la comunidad constituyen elementos del proceso de toma de decisiones. El enfoque multidisciplinario, y multidireccional requiere de la participación activa de cuantos tengan que ver con el alumno, con significativa importancia a la opinión de todos los elementos en la observación de la conducta del menor ante su desenvolvimiento diario en las actividades.
Conclusiones
Por último y en modo alguno con miras a agotar el tema, consideramos oportuno que en todo el proceso de diagnóstico debe tenerse en cuenta que si bien aún los test están basados en la medición de la inteligencia, hoy esta cobra dimensiones mucho más abarcadoras, al considerar no solo el poner a prueba las capacidades lingüistas, numéricas u otras de carácter intelectual en los niños y niñas sometidas a un proceso de evaluación, sino en poner también a prueba las habilidades de estos infantes en el desarrollo de una comunicación afectiva o de una inteligencia emocional como seres humanos que son, con los mismos derechos que las demás personas.
Es propiciar que la inteligencia se ponga en función no sólo de conocer, sino dirigir el comportamiento para resolver problemas de la vida cotidiana con eficacia que le permitan resolver problemas de la cotidianidad que afectan a la felicidad personal o a la buena convivencia social.
Bibliografía
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Enviado por Dr. C. Angel Luis Gómez Cardoso; Dr. C Ramón López Machín; MsC. Olga Lidia Núñez Rodríguez; Lic. Elizabeth Gómez Núñez
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Publicado Tuesday 22 de September de 2009
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