La mayoría de las inspecciones en nuestro sistema al llegar a las
instituciones de la Atención Primaria de Salud (APS), ya sea policlínicos o
Consultorios Médicos de la Familia (CMF) solicitan a nuestros médicos el
análisis de la situación de salud, documento alrededor del cual gira todo una
gama de interrogantes, en la actualidad, todavía sin responder.
¿Qué es?
¿Para qué me sirve?
¿Cómo lo hago?
Estas y otras preguntas son capaces de atormentar la vida de los
especialistas de la Atención Primaria de Salud (APS) ante la llegada de una
visita de cualquier nivel.
Este escritor se pregunta ¿Por qué tanta preocupación? Es que acaso nuestros
profesionales del sector no han sido capaces aún de captar la esencia de dicho
“documento”, nombre que por ahora le daremos , y se han empeñado en crear
alrededor del mismo toda una historia de horror y terror.
A analizar el dilema del Análisis de situación de salud queremos dedicar estas
cuartillas no dando recetas ni soluciones, sino haciendo llegar al lector
nuestras simples apreciaciones desde una posición que además trataremos de que
tengan una visión salubrista, si lo logramos o no, de eso se encargarán ustedes.
Para adentrarnos en el tema vamos a comenzar por ubicarnos en algunas de las
definiciones que los distintos autores han dado para conceptuar el ASS.
Al decir de Bergonzoli, el análisis de situación de salud tiene “en su finalidad
conocer cuáles son los problemas de salud concretos de la comunidad, lo que
implica la medición del nivel de salud de nuestra población y el estudio de los
factores que condicionan este nivel de salud”.
Por su parte Castellanos asevera que: “el análisis de situación de salud viene a
ser en realidad el análisis de los perfiles de necesidades y problemas
jerarquizados por diferentes actores sociales que interactúan cotidianamente en
el seno de las instituciones”.
Según Ordóñez en: “El diagnóstico de salud de la Comunidad”, “el diagnóstico
de salud es realmente un diagnóstico de aproximación a la realidad, es decir, de
aproximación a la gran variedad de “determinantes” biológicos, sicológicos y
sociales que se asocian para producir el proceso individual y colectivo de la
salud, la enfermedad, la invalidez o la muerte, por ello es que insistimos en el
enfoque clínico-epidemiológico y social para la solución de los problemas de
salud del individuo, de la familia y de la comunidad”.
No sólo los especialistas de otras partes del mundo han abordado el tema del
concepto del análisis, también los cubanos han emitido sus criterios
particulares sobre el tema concluyendo que el análisis de situación de salud
“representa un instrumento científico-metodológico aplicativo para identificar,
priorizar y solucionar problemas comunitarios”.
La Carpeta Metodológica dice que “es el proceso de identificación de problemas
de salud, priorización de los mismos y elaboración de un plan de acción para su
modificación con la participación activa de la comunidad”.
Como podemos apreciar definiciones son varias pero la realidad, en la
práctica cotidiana, es otra. Seguimos confeccionando un documento que
encuadernamos sin ni siquiera llevarlo a la comunidad para someterlo a su
criterio y mucho menos nos molestamos en sacarlo de la gaveta para revisarlo y
ver que podemos hacer con los problemas que allí habíamos recogido.
Lo cierto es que no se ve en él la posibilidad de hacer ciencia, de
adentrarse en los problemas reales de salud de la comunidad, de interactuar con
la misma y convidarla a trabajar juntos, comunidad, gobierno, organizaciones de
masa y salud, para resolver estos problemas, dándole prioridad a aquellos que la
comunidad, de conjunto con los especialistas, crean que deban tener una solución
inmediata.
No hemos logrado aún los profesionales del sector ver en el Análisis de
Situación de Salud el instrumento científico que nos permitirá organizar nuestro
accionar diario para el logro del principal fin, la intervención directa sobre
los problemas de salud de la comunidad en pos de mejorar o solucionar los
mismos.
Véase como problema de salud aquel que según Barragán encierre “a una o varias
enfermedades determinadas de los individuos, originadas en un contexto causal
reconocido y cuyas consecuencias para el individuo o la sociedad reclaman una
solución. El problema de salud incluye tanto la enfermedad o condición
individual de salud como los factores que la condicionan y la consecuencia que
genera”.
No podemos continuar permitiendo que se convierta el Análisis de Situación de
Salud en el “documento” que tenemos que tener para cuando nos lo pidan y mucho
menos que se nos obligue a plasmarle de manera mecánica, porque lo dice la guía,
datos que, en la mayoría de los casos, no se ajustan a las características de
nuestra población.
Es importante mantener una metodología para realizarlo, pero esta no puede ser
tan esquemática que mate la posibilidad de creación, investigación y aplicación
de la ciencia que vive en todo profesional de la medicina.
Es tarea de los salubristas lograr con el trabajo diario, de manera orientadora,
con el asesoramiento a las administraciones, que se recuperen en la APS las
verdaderas funciones de los Análisis de la Situación de Salud dando fin al ya
vetusto dilema.
Bibliografía
1. CASTELLANOS PL. Epidemiologia, Saúde Publica, Situacao de saúde y
condicoes de vida. Consideracoes conceituais. En: Barradas Barata R. Condicoes
de vida y Situacao de saúde, ABRASCO, Brasil, 1997.
2. ORDÓÑEZ C. Diagnóstico de la Situación de Salud del Sector: Enfoque
Conceptual y Operacional. Rev Cubana Adm Salud 1981;7(1).
3. MINSAP. Programa de Especialización en Medicina General Integral, 3 t. Ed.
Provisional, La Habana, 1990.
4. Tomado de las conferencias del MsC. Dr. Luis Fonticiella Padrón