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El proceso salud enfermedad. Reflexiones desde el enfoque ciencia, tecnologia y sociedad


Enviado por MSc. Odalys Zapata Labardi
Código ISPN de la Publicación: EkpVElZZAEUCHFoPVO


Resumen: El presente milenio donde se modelan dos realidades aparentemente contradictorias: la creciente globalizacion en el ambito tecno-economico y la acentuacion de las diferencias en la distribucion del conocimiento y las riquezas...


   

  

INTRODUCCIÓN
El presente milenio donde se modelan dos realidades aparentemente contradictorias: la creciente globalización en el ámbito tecno-económico y la acentuación de las diferencias en la distribución del conocimiento y las riquezas, ha proporcionado una asimetría que de forma paulatina incide en la relación del hombre con el mundo y ha planteado importantes desafíos sociales, éticos y legales acerca de los peligros radicalmente nuevos por su magnitud y naturaleza para el género humano.

Estos dilemas conciernen a la actividad humana de forma general; y en particular a la concepción y a la práctica de la medicina, que tiene al proceso salud enfermedad como núcleo central del Pensamiento Médico Social, el cual como resultado del desarrollo científico técnico alcanzado en las diversas esferas de la sociedad y en particular en la salud, ha ampliado el espectro para su análisis.

Las ciencias biológicas, las de la salud y las diversas ramas de la medicina, han pasado a considerar no sólo el diagnóstico y la terapéutica, sino a la persona en relación con su medio social. Todo ello ha generado interés por la reflexión y el debate acerca de los valores morales vinculados al ejercicio profesional de dichas ciencias, lo que presupone el análisis de la salud como un problema social, más que individual.

El acto de atención de salud precisa no solo del médico y el paciente, sino del equipo de salud, la familia, la comunidad a la que pertenece, el colectivo laboral, profesional, las organizaciones de masas, políticas o religiosas en las que se inserta, en fin, la sociedad toda.

"Las tradicionales concepciones sobre la salud y la enfermedad parecen no satisfacer las actuales exigencias de la práctica médica a partir de los avances ocurridos en la biología molecular y las neurociencias, unidas a las tecnologías de computación. Estos cambios revolucionarios, han provocado, lo que ha sido llamado “salto paradigmático” o “paradigma de transición” ( Marston y Jones, 1992, citado por Samuel W Bloom) que supone afectará profundamente, las relaciones humanas básicas de la práctica médica, trascendiendo en su quehacer a las expectativas públicas. Hoy la participación social de los diferentes actores en la creación de su propia salud incluye la necesidad de la intervención más activa de ellos en el rol de la terapia y conservación de su salud."1

De manera que la ética médica tradicional no es suficiente para atender los complejos problemas que se generan producto del desarrollo de las nuevas tecnologías y de la ciencia como instituto social.

En el mundo actual ha incurrido la Bioética, cuya reflexión proporciona un contexto filosófico y moral de forma ordenada y justa para resolver los retos de la medicina actual y su proyección al futuro. Por lo que se hace imprescindible en el planteamiento de los nuevos problemas biomédicos el análisis del contexto social en el que estos se insertan y considerar, además, el papel de la investigación científica en la asistencia a través de la incorporación de los nuevos conocimientos que ofrece y su materialización en el desarrollo de nuevas tecnologías.

A partir del acercamiento al proceso salud-enfermedad desde el enfoque CTS, cuyo estudio es un campo de trabajo donde se enfoca el fenómeno científico-tecnológico en el contexto social tanto con relación a sus condicionantes sociales como a sus consecuencias sociales y ambientales. El presente trabajo propone, reflexionar acerca del proceso salud-enfermedad, a partir de la importancia del análisis del contexto socio cultural en las realidades de la enfermedad, la cura, el tratamiento y la rehabilitación por una parte y por otra los nuevos acercamientos epistemológicos que significan este reconocimiento.

Por eso en el estudio del vínculo medicina- sociedad, en las condiciones de Cuba, emerge una vez más como necesaria, la discusión sobre el proceso salud – enfermedad, que a todas luces en sus propuestas teóricas exige la aproximación a nuevas perspectivas cognoscitivas, completando o ayudando a fundamentar la controversia actual entre los paradigmas médicos, que han intentado explicarlo. 2

DESARROLLO
Los impresionantes avances de las ciencias biológicas, las ciencias de la salud y las diversas ramas de la medicina, junto a la complicación de la situación ecológica global, han hecho resurgir la lucha de ideas en torno a cómo concebir al propio hombre, lo cual ha sido objeto de las más enconadas polémicas en la bibliografía filosófica y científica en la década que concluye.

La sociedad actual ha sido transformada por el impetuoso desarrollo de la ciencia y la tecnología, esto ha modificado también el lugar y el papel del hombre en el mundo. Como resultado de los avances de su propia actividad, se han generado importantes desafíos para el género humano.

Estos dilemas de la ciencia y la tecnología, no pueden abstraerse de los enfoques filosóficos, antropológicos, sociológicos, éticos, psicológicos; que presupone la integración de las grandes áreas del conocimiento de las ciencias exactas, naturales y humanísticas.

Esto presupone el análisis de este proceso desde una concepción más completa y abarcadora, ya que este no sólo está emparentado con las ciencias médicas, biológicas y las profesiones de la salud, sino que presupone el estudio y la reflexión en torno a la dimensión e implicaciones humanísticas y éticas del impacto de la ciencia y la tecnología y de las políticas relativas a la atención de la salud de los grupos sociales que componen las distintas sociedades históricamente determinadas.

Potter fundador de la Bioética, y creador del término planteó la necesidad de relacionar las teorías éticas con la novedad de los problemas y también con su carácter, como disciplina, orientada a lo interno de lo social.

Surgió como pensamiento ético abarcando sus asuntos un verdadero universo: el nexo entre la revolución biológica, la tecnológica, el medio ambiente y la ética.

Concebida por él como "ética de la vida” y no precisamente de una ética circunscrita al quehacer de las ciencias biomédicas y la aplicación de las nuevas tecnologías en este campo. Sino que la idea original en sus textos está vinculada a la noción de que el hombre, y en especial el científico, deben adoptar una posición de humildad ante el futuro, que significa apertura a la reflexión crítica y autocrítica, integración del saber científico multidisciplinario, inclusión y consideración de los criterios de científicos y no científicos, del hombre, del ciudadano.

La especificidad de la Bioética consiste, en que las éticas profesionales pensadas y desarrolladas como éticas de grupos específicos resultan estrechas, para producir una reflexión moral abarcadora como la que los problemas planteados al hombre desde la ciencia y la vida requieren.

Independientemente de su perspectiva biomédica o global, se distingue del pensamiento ético anterior, por la promoción de una ética abierta al contexto social; no una ética de grupos, profesiones o sectores; sino una de los actores sociales involucrados; en este caso las personas que coexisten en el medio social.

Algunos de los problemas de la ética ambiental se encaminan hacia los problemas éticos vinculados a las tecnologías médicas, la salud y la justicia sanitaria: la equidad, la exclusión y la discriminación en la atención de salud; las relaciones médico-paciente en la era de la tecnologización de la medicina; reproducción asistida; aborto; muerte digna, eutanasia, distanasia, ayuda al suicidio y muerte asistida; el final de la vida y la dignidad de la persona, el derecho a vivir y morir con dignidad. Problemas éticos relacionados con enfermedades específicas. Problemas éticos de la investigación científica con seres humanos. Implicaciones morales de los avances del saber en líneas específicas de la investigación ligadas a las prácticas médicas y la salud, como la genética, las biotecnologías, la clonación -los límites de estas investigaciones-; el diagnóstico prenatal, la terapia génica, la modificación genética de organismos vivos y su empleo productivo sus afectos en la salud humana. Problemas éticos de la investigación científica con animales.

Si se realiza una mirada prospectiva a algunos de los problemas de la ética ambiental, se observa que se orientan hacia problemas éticos vinculados a las tecnologías médicas, la salud y la justicia sanitaria.

La salud pública debe ser entendida como un punto de encuentro donde confluyen las ciencias biológicas, sociales y de la conducta en poblaciones determinadas, se ocupa de las respuestas sociales e institucionales a determinadas condiciones epidemiológicas. Se trata, por tanto, de una disciplina que articula simultáneamente un modelo medicalizado (concepto salud-enfermedad), un sistema institucional de respuestas y un conjunto de terapias específicas que combina enfoques biológicos, políticos y sociales. Así, tiene como fin la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, el diagnóstico y tratamiento de padecimientos y la rehabilitación física y social.3

Son cuantiosos los apremios que sufren los sistemas de salud en el mundo, a pesar que la OMS en su estrategia global, a partir del 2000 declara la Atención Primaria de Salud en las diferentes regiones.

Un elemento o paso importante en este sentido es evaluar las modificaciones de la interacción naturaleza sociedad en cada época histórica, a partir de las particularidades de la actividad humana, donde tiene lugar la vida y el propio proceso salud-enfermedad.

Este proceso analizado como unidad entre lo natural y lo social en el hombre, ha transitado de una concepción tradicional basado en la dependencia de las características del medio en que el hombre desarrolla su actividad, a la concepción de la vida contemporánea, incorporando otros elementos׃ contaminación, el ruido, el stress; factores incorporados a la vida del hombre moderno, que influyen en la propia lógica de la biología humana y se reflejan en este proceso. La propia estructura del cuadro de enfermedades responsables de las causas fundamentales de muerte ha cambiado como consecuencia de los imperativos del medio condición social de la biología del hombre.

La interacción naturaleza sociedad en la actualidad se matiza con los problemas globales y sus aristas social, política, jurídica, entre otras.

La atención debe recaer sobre el aspecto sustancial material de los problemas globales y su medida de influencia en la relación naturaleza y sociedad.

Toda la naturaleza, con sus cualidades y posibles potenciales debe ser conquistada y asimilada por el hombre, en calidad de condición esencial de su desarrollo; la existencia saludable del ser humano satisface necesidades esenciales para él: la calidad de su vida, su vínculo estable con la naturaleza y su relación con los demás hombres. La vida y sobre todo la calidad de la vida, dependen hoy directamente del medio natural y su calidad.

El proceso salud-enfermedad tiene peculiaridades en cada sociedad históricamente determinada.

Los clásicos del marxismo, desarrollaron un pensamiento médico social profundo, al demostrar el carácter social del proceso salud enfermedad en un nivel general, en tanto que se encuentra determinado por las condiciones materiales de existencia de la sociedad en su conjunto.

En obras como "El capital", "La situación de la clase obrera en Inglaterra", entre otras, demostraron que el surgimiento y las características de las enfermedades se presentan, como resultado de la forma en que la sociedad produce y se reproduce, responde a las características que el capitalismo impone en la dialéctica de su desarrollo.

Sirva este análisis, como elemento concreto en la explicación de los fundamentos teórico-metodológicos para el análisis del proceso salud-enfermedad en las sociedades capitalistas.

Profundamente preocupados por los daños que la explotación capitalista ocasiona a la salud de la clase trabajadora en Inglaterra, país donde se había desarrollado con más fuerza el modo de producción capitalista. Marx y Engels observaron las repercusiones concretas de las condiciones de trabajo y de vida impuestas por el capitalismo en la salud del proletariado: más enfermedades, accidentes y muertes y reducción de la vida del obrero.

Las consecuencias del desarrollo capitalista se manifiestan en forma concreta en la salud de los grupos sociales que componen a las distintas sociedades históricamente determinadas: surgen nuevas enfermedades o se acentúa la presencia de otras, y se intensifican los accidentes.

Algunas tesis de la Sociología Médica aparecen con un encantador tratamiento en la obra Sociología médica de Raúl Rojas Soriano.

Primera tesis
1. Cada formación social crea su propia patología y produce las condiciones sociales para la reproducción de la misma, en consonancia con el modo de producción prevaleciente (según el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las características de las relaciones sociales dominantes. 4

El análisis realizado por Marx y Engels se refiere a la sociedad Inglesa del Siglo XIX, en la que el panorama epidemiológico se encontraba dominado por una patología caracterizada fundamentalmente por enfermedades infecciosas y la desnutrición, conjuntamente con la presencia de un elevado de accidentes laborales en la industria.

En este sentido establecen una relación entre la enfermedad vista como un fenómeno social y el modo de producción capitalista que generaba condiciones de vida y de trabajo adversas para la salud, tal como se observaba en la sociedad inglesa.

Enfatiza en el hacinamiento que existe en las fábricas como medio para que se desarrollen enfermedades como la tuberculosis, haciendo extensivo la manifestación del capitalismo no sólo en el proceso de trabajo, sino que lo extiende hacia el conjunto familiar y la sociedad en general.

La salud enfermedad como proceso social, así como los demás fenómenos relacionados con el, se presentan de forma diferente entren las diversas clases que existen en las sociedades.

Segunda tesis:
2. Existe una situación diferencial entre las dos clases sociales fundamentales presentes en las formaciones sociales capitalistas (proletariado y burguesía) con respecto a la morbimortalidad, la esperanza de vida y el acceso real a los servicios médicos. 5

Esta diferencia se presenta debido a la ubicación de ambas clases en la estructura económica de la sociedad: el proletariado solo cuenta con su fuerza de trabajo para subsistir, que vende a la clase burguesa como una mercancía; tal hecho la conduce a vivir en condiciones por lo general perjudicial para su salud.

La burguesía en cambio, al poseer los medios para producir mercancías, rentas e intereses, tiene un nivel de vida diferente (superior en todos los sentidos). Esta realidad objetiva repercute en las características de las enfermedades que padece, y en menor frecuencia y gravedad de los cuadros patológicos que, ya que dispone de los elementos necesarios para evitar o reducir la presencia de la patología de la pobreza.

Marx establece la relación entre el número de defunciones y la disponibilidad de medios de vida: mientras menores sean éstos, mayor será el número de defunciones. Tales medios de vida son: la vivienda y sus servicios básicos, la composición cualicuantitativa de la alimentación (cantidad y calidad de nutrientes) y el vestido fundamentalmente.

Otro elemento que considera Marx es la mortalidad infantil en edades tempranas de los hijos de los obreros y la relaciona con su elevación con las condiciones sociales en que trabaja y vive la clase proletaria.

Engels presenta también información empírica para apoyar este planteamiento, al señalar que existe una situación diferencial en la esperanza de vida así como en las tasas de mortalidad infantil y general entre las dos clases sociales: burguesía y proletariado

La complejidad del análisis de la salud enfermedad cuando se analiza este proceso considerando los diversos grupos que componen a la clase trabajadora. Permitirá, por otra parte, orientar las políticas y estrategias de acción encaminadas al mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida que dañan la salud del proletariado.

Tercera tesis
3. Dentro del proletariado existe una situación diferente entre los diversos sectores que lo componen con respecto a las características de la morbimortalidad, la esperanza de vida, el nivel de conciencia sobre los problemas de salud y el acceso a los servicios médicos. 6

Tales diferencias se deben a que los miembros de la clase obrera:
· Trabajan en distintas ramas de la economía.
· Se insertan en el proceso productivo de diversas maneras. (según el tipo de ocupación y las condiciones de trabajo existentes).
· Perciben un salario cuyo monto es diferente, lo cual repercute a su vez en la reproducción de la fuerza e trabajo. (vivienda, alimentación, vestido).
· Las características específicas de la legislación para regular las relaciones capital trabajo varían de uno a otro sector del proletariado.
· El nivel educativo, el nivel de conciencia de clase y las características culturales difieren también de un grupo a otro dentro del proletariado.

Cuarta tesis
Existe una situación diferente entre la ciudad y el campo en lo que respecta a las características de la morbimortalidad y en el nivel de esperanza de vida. 7

Marx y Engels se interesaron en mostrar las diferencias entre la ciudad y el campo en relación con la enfermedad y la muerte para demostrar como el desarrollo industrial en las ciudades perjudica la salud de la clase trabajadora por la forma en que aquél se manifiesta, y que responde a las pautas de la acumulación capitalista.

El análisis de la relación entre la enfermedad vista como un fenómeno social y el modo de producción capitalista demuestra que el propio sistema genera condiciones de vida y de trabajo adversas para la salud.


El análisis del papel de los componentes biológicos en el proceso de desarrollo humano y la aclaración del papel de los factores naturales en la vida social, se hacen cada vez más necesarios para la coordinación de los programas sociales en relación con las premisas naturales de nuestra existencia.

Todo ello tiene como base el análisis social de la comprensión y la práctica de la salud como proceso. Lo que implica el estudio de la relación dialéctica entre los factores objetivos y subjetivos que inciden en su desarrollo.

En el proceso de construcción social de la salud, los argumentos fundamentales se dirigen a demostrar que tal acercamiento permite analizar a la salud de un modo complejo y multilateral, dada la entrada de diversos enfoques y la posibilidad de superar las limitaciones de la visión de la salud como ausencia de enfermedad.

La participación activa de la sociedad en el proceso constructivo de la salud, redimensiona el papel de la ciencia y la tecnología en relación al proceso, se reajustan entre otros factores, el equilibrio entre el juicio de los expertos y la participación social en la proyección y control de los resultados.

La salud como proceso humano siempre ha sido esencialmente social, lo que ha cambiado ha sido el grado de intervención de la actividad consciente por parte de los diversos actores sociales entiéndase individuos, familias, comunidades, instituciones de salud y por supuesto el Estado- en el proceso de salud colectiva e individual.

Sería importante indagar a niveles individual, familiar y comunitario cómo se comportan esos conceptos porque es evidente que, la idea predominante es que la salud “se nos da”, en sus diversas formas y va desde la postura de la fe religiosa, hasta la que espera pasivamente por el resultado científico- médico en el sentido más estrecho de la noción.

El concepto de construcción social de la salud ha formado parte de la agenda que han propuesto las organizaciones OMS/OPS como reforma del sector salud para la región, entre otros conceptos como participación social, descentralización y la intersectorialidad. El fracaso de los aspectos de las reformas que han sido aplicadas, lo que fue evidente en el VIII Congreso de Medicina Social y la Asociación Internacional,- aunque están basadas en ideas avanzadas sobre el funcionamiento social- han sido rehenes de su uso en su forma política para desmantelar los sistemas de salud de América Latina, justificando los mecanismos neoliberales. Sin embargo, tengo la certidumbre de que el fracaso de las reformas en su aspecto político no deberá significar el desconocimiento de sus postulados iniciales en su carácter epistemológico. 8

Se impone preguntarse cómo entender la salud y cuál es la nueva visión de la salud humana.
La salud se ha comprendido, durante siglos como norma (desde un punto de vista estrictamente biológico) como lo opuesto a la enfermedad. La evolución del pensamiento médico social ha permitido situarla en condiciones sociales concretas, delimitadas históricamente. Por lo que su indagación requiere de múltiples interacciones.

Las investigaciones sobre qué entender por proceso salud enfermedad y sus paradigmas explicativos han sido objeto del pensamiento médico desde el surgimiento del capitalismo, sin embargo, los estudios sobre cómo es interpretado el mismo dentro de determinados marcos teóricos son propios de la filosofía de la medicina como la filosofía de la ciencia médica, y puede decirse son relativamente recientes. (H. Tristram Engelhardht Jr y Kevin W M Wilders, 1995). Se trata de un conjunto de aproximaciones sobre el carácter de las explicaciones médicas, el status epistemológico de conceptos como salud, enfermedad, enfermos o discapacidad, su carácter normativo e instrumental y las relaciones entre teorías, hechos y valores, apartándose del carácter especulativo de la filosofía de medicina antigua y de la filosofía de la medicina como lógica de la medicina, la que legitimaba como único tipo de verdad científica a la lógica tradicional.

La OMS al definirla en 1948 como…un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones y enfermedades," supera las inconsecuencias anteriores en su concepción, aunque ha sido sometida a crítica, la más común es la falta de contexto de un supuesto estado de “completo bienestar”, y que al describir la salud como un valor muy general dificulta su función operacional para reconocer la salud.

Desde la filosofía la salud es el estado óptimo, múltiple y satisfactorio del hombre con respecto a su entorno y la enfermedad es la ruptura de ese equilibrio.

Reconocer la complejidad del fenómeno que es la salud, ha sido un hecho de suma importancia en la evolución del objeto de la Medicina, permitiendo la entrada del pensamiento científico cada vez con mayor claridad a sus determinantes sociales.

De acuerdo con Barreras, A., Dujarric, R., y LLorens, J., la salud se manifesta como una interacción múltiple, debe definirse como la calidad de la existencia del hombre determinada por su relación armónica con el medio social- natural que le corresponde. (Barreras, 1991, p19)

Definir la categoría de salud significa precisar el momento y lugar, es decir, las condiciones concretas en que puede ser analizada, único camino para hallar medidas posibles a la categoría "calidad de la existencia del hombre". 9

Ambas posiciones dan una determinación social, a la salud, apartándose de la visión individual estimada en otras definiciones. Está claro que la transición de un significado a otro del concepto no se produce como un proceso de devenir lógico de una idea a otra, - como podría ser visto por un enfoque positivista de las ciencias- sino como expresión refleja del condicionamiento social, de las sociedades a la cual el conocimiento responde.

Aldereguía Enríquez (1992) formula la necesidad de un nuevo marco conceptual en el que debe desarrollarse una nueva concepción de la salud del ser humano. Ve la salud “…como futuro estado natural del hombre y a la enfermedad como su excepción...es una categoría que refleja los límites de la potencialidad de la actividad sanogenética de un individuo, grupo social o la población en su conjunto. Es una categoría que refleja la segunda naturaleza del hombre en su actividad social transformadora y no sólo expresión de su adaptabilidad positiva o negativa, biológicamente condicionada.”(P.10-11)

También se refiere con un espíritu un poco más funcionalista (Aldereguía, 1993):
“Salud viene del latín salute es el estado en que el ser orgánico ejerce todas sus funciones vitales…Es preciso saber, sentir y actuar para que cada individuo y sus familias, los colectivos de estudio o trabajo, los círculos de amigos y líderes de la comunidad devengan en sujetos sanológicos, es necesario que cada sujeto sanológico más que consumidor de servicios médicos y medicamentos conozca bien sus potencialidades sanogenéticas, posea cultura sanológica y se convierta en productor de su propia salud” (p.1)

Aldereguía presenta la salud como vitalidad racionalmente libre y comprende al sujeto como constructor de la salud, es decir, se insiste en el carácter activo con relación al sujeto de salud. Las ideas expuestas demuestran cómo se va conformando un nuevo paradigma de la salud que se abre paso, como elemento fundacional a la práctica científica y el desarrollo tecnológico.

“Estamos trabajando un concepto que considera la salud como una parte de la vida, una dimensión esencial de la calidad de vida. Un recurso que proporciona la oportunidad de elegir y la posibilidad de manejar e incluso modificar el entorno. Esa visión de la salud subraya el papel del individuo y la comunidad en la definición de su propia salud. Es una fuerza básica y dinámica del vivir, en la que influyen las creencias, la cultura, el marco social, económico y físico. .”(Epp, 199 ,p.26)

A partir de estas definiciones vale la pena repensar conceptualmente la salud, porque, es una visión que contempla y acepta conceptos más antiguos y que busca aproximarlos a los contemporáneos.

Según las consideraciones de Enrique Najera es necesario “desmedicalizar” las comprensiones sobre la salud. Comprendemos su reclamo en el sentido de ampliar la visión de la salud más allá del sentido estrictamente médico que ha predominado en el estilo de pensar que le es inherente y transita por supuesto al todo social, y tiene por característica identificar la salud con la ausencia de enfermedad. Eso... “nos hace admitir que se puede llegar a la salud únicamente por el hecho de erradicar las enfermedades” y se pregunta:

¿Hay generación de salud en la erradicación de enfermedades específicas, cuando esas enfermedades se eliminan- si es que es posible- por procedimientos exógenos, ajenos al desarrollo socio- cultural?

¿Viven en salud las personas sometidas a difíciles condiciones de hábitat, de trabajo, que las incapaciten para su desarrollo cultural, aunque no padezcan enfermedad médica y específica alguna, como frecuentemente ocurre en las edades tempranas de la vida?” (p. 129)

Siguiendo esa línea de pensamiento podemos percibir con claridad la tesis expresada esta vez en Cuba por Morales Calatayud: “…se utilizan indicadores para caracterizar supuestamente el estado de salud, que realmente lo que permiten es caracterizar la enfermedad. Se trata de indicadores de morbilidad y mortalidad, así como de incidencia y prevalencia de enfermedades en los grupos de población, mientras que no surgen paralelamente indicadores para caracterizar la salud en términos “positivos”, lo que ha contribuido a que se desdibuje la noción de salud y cada vez sepamos menos de qué estamos hablando cuando nos referimos al estado de salud.”(Morales, 1998, p.18)

En realidad ha predominado la idea - característica de un discurso hegemónico - que a veces fomenta la creencia lineal del progreso: mientras más conocimientos sobre las enfermedades, mientras más recursos, y más tecnología habrá de forma lineal más salud. Quizás estemos hablando de premisas necesarias pero no suficientes.

En 1974 un informe gubernamental en Canadá conocido como Informe Lalonde evidenció, que organizada de modo tradicional, la salud pública podía ser responsable sólo del 10% de las mejoras en materia de salud, y que tenían mayor peso las condiciones de vida el 50 %, la genética de las poblaciones el 20% y por último el medio ambiente el 20% restante.

Estos elementos llevan a la siguiente reflexión:
-La concepción y la práctica de la salud no solo concierne a la organización sino al elemento institucional, aquí también pueden influir aspectos de naturaleza epistémica, como se ha analizado anteriormente, es decir que la comprensión de la salud y la enfermedad no están al margen de la proyección y la práctica de la atención de salud.

-La persistencia en los fundamentos mismos de los estilos de pensar acerca de la salud, de concepciones que pertenecen a la denominada imagen heredada o tradicional de la ciencia y de la tecnología. En relación a esta última se generan diversas tensiones, por ejemplo una visión reduccionista con respecto a la tecnología confía en que la solución del problema de salud radica en acrecentar las tecnologías, ya sean herramientas, instrumentos o métodos de organización. Pero la propia asimilación- utilización y creación de nuevas tecnologías tensiona ese aspecto como nunca antes.

Se necesita repensar el saber médico a partir del actual estado de proliferación y parcelación de este saber.

El paradigma de la complejidad exige que dominios como el físico, el biológico y el social (Morin le llama antroposociológico) se comuniquen entre sí, en una dialéctica en bucle donde es preciso enraizar la esfera antroposocial en la esfera biológica, la esfera viviente, en la physis (pero sin reducción). Es preciso enraizar el conocimiento físico e igualmente el biológico, en una cultura, en una sociedad, en una historia, en una humanidad.

Frente a estos retos del conocimiento los investigadores cubanos indagando cómo interpretar el proceso salud- enfermedad muestran una variada gama de posiciones que pueden ser sintetizadas, desde el enfoque socio biológico, o bio-psico- social, pasando por el reconocimiento de un paradigma más amplio, en construcción, no resuelto epistemológicamente, que vincule la práctica médica, con las políticas de salud pública y la interprofesionalidad, con un basamento hermenéutico, ( Ilizástegui Dupuy Fidel, 2000) hasta el enfoque sociologizador que descansa en el acento a la comprensión del proceso salud enfermedad, como fenómeno social, constituyéndose este último el único fundamento para su explicación.

Analizando cada uno de ellos (incluyendo un abanico grande de gradaciones intermedias), todos parecen tener alguna legitimidad, pero lo que se pone en juego aquí no es la veracidad de los paradigmas que compiten en su sentido de credibilidad, sino su capacidad para explicar, mejor que otros los problemas que ha asumido como su preocupación principal.

Como se trata de fundamentar el marco teórico en el que se desenvuelve la explicación al proceso salud- enfermedad, dentro de las posiciones que participan en la discusión, llama la atención la propuesta que defiende la caracterización del mismo significando su determinación social, pero en su sentido amplio. Se trata de explicar como toda relación consciente del hombre con su medio externo natural o social que mediatiza de forma directa o indirecta la actividad biológica y psíquica humana ha de ser entendida como social (Araujo Rafael y Borroto Radamés, 2000), sugiriendo directamente su naturaleza compleja. Al respecto señalan:

“El proceso salud- enfermedad humano es un proceso complejo, que integra sistemas de procesos biológicos, psíquicos y sociales y sus interacciones, que forman parte de la actividad humana y que garantizan la estabilidad o inestabilidad, la existencia o muerte del hombre y sus sistemas de relaciones, y donde los procesos sociales desempeñan un papel de determinación, pero no agotan, ni sustituyen a los procesos psíquicos o biológicos".10

Es importante considerar que, del modo que se entienda la salud, dependen los ideales y tareas de las ciencias relacionadas, la organización de los servicios, el desarrollo de disciplinas científicas y su institucionalización, su inclusión en los planes y programas de estudio, también el financiamiento para investigaciones y por último, la visión misma que se forma del futuro de la sociedad.11

Estas estimaciones son sólo alguna de las tesis, que permiten visualizar la necesidad de una nueva conceptualización del proceso salud- enfermedad y por tanto, de las bases en que tradicionalmente ha descansado la práctica médica. Constituye además una proposición a la discusión y crítica.

CONCLUSIONES
· Los dilemas de la ciencia y la tecnología, no puedan abstraerse de los enfoques filosóficos, antropológicos, sociológicos, éticos, psicológicos; que supone la integración de las grandes áreas del conocimiento de las ciencias exactas, naturales y humanísticas.
· La actividad es la clave para entender la compleja interrelación entre los dos lados del hombre, ya que sólo en y a través de ésta, el individuo deviene en humano al incorporar y luego reproducir peculiarmente el conjunto de relaciones sociales donde vive.
· Por su carácter social, la esencia humana debe ser estudiada permanentemente, a partir de los cambios que provoca el hombre en sus condiciones de vida mediante su actividad práctica y que alcanza su componente biológico y a través de él su salud.
· Los clásicos del marxismo en su pensamiento médico social demostraron, el carácter social del proceso salud enfermedad en un nivel general, en tanto que se encuentra determinado por las condiciones materiales de existencia de la sociedad en su conjunto.
· Se precisa en el planteamiento de los nuevos problemas biomédicos por un lado el análisis del contexto social en el que estos se insertan y considera y por otro el papel de la investigación científica en la asistencia a través de la incorporación de los nuevos conocimientos que ofrece y su materialización en el desarrollo de nuevas tecnologías.
· Se necesita una nueva perspectiva en el análisis del proceso salud enfermedad, que supere el tradicional enfoque disciplinar en el estudio para transitar hacia el enriquecimiento conceptual de un campo de trabajo dado, no en el sentido aditivo, sino desde una visión interactiva.
· Del modo en que se entienda la salud así será la visión misma que se forme del futuro de la sociedad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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2. Idem.
3. Juárez S. (s/f). Ética y salud en el marco de la globalización [serie en Internet]. [citada 15 Jun 2006]. Disponible en: http://monografias.com/trabajos12/ensfin/ensfin.shtml#LISTA
4. Rojas Soriano Raúl. Sociología Médica. Editado en México por Plaza y Valdés. 1999 p- 31-32
5. Idem p. 43
6. Idem p. 52.
7. Idem p. 63
8. Macias Ll M E. Tensiones en el tratamiento epistemológico de la salud. En Humanidades Médicas, Vol 1, No 3, Septiembre- Diciembre del 2001 p-32
9. Rojas Soriano Raúl. Sociología Médica. Editado en México por Plaza y Valdés. 1999. p. 24
10. Aguirre, del B. R., Macías Ll. M E. Una vez más sobre el proceso salud enfermedad. Hacia el pensamiento de la complejidad. Humanidades Médicas, Vol 2, No 4, Enero-Abril del 2002. p-1 Disponible en: http://www.revistahm.sld.cu/numeros/2002/n4/art/art01.htm
11. Macias Ll M E. Tensiones en el tratamiento epistemológico de la salud. En Humanidades Médicas, Vol 1, No 3, Septiembre- Diciembre del 2001 p-5

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· Rojas Soriano Raúl. Sociología Médica. Editado en México por Plaza y Valdés. 1999.

AUTORA
MSc. Odalys Zapata Labardi.
Profesora Auxiliar de Historia y Filosofía.
pemayor@infomed.sld.cu
Juliona@eiefd.co.cu

Ciudad de La Habana, julio 2006
Facultad de ciencias Médicas "Dr Miguel Enríquez"
Policlínico Docente Efraín Mayor Amaro


Enviado por MSc. Odalys Zapata Labardi
Contactar mailto:pemayor@infomed.sld.cu


Código ISPN de la Publicación: EkpVElZZAEUCHFoPVO
Publicado Monday 10 de March de 2008