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Fractura obstetrica en el recien nacido
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Enviado por Dr. Marcos A. Cuellar Molina y Dra. Mailen B. García Alfonso
Código ISPN de la Publicación: EkpVlZAVlkUAIIXUfh
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| Resumen: Se conoce por fractura obstetrica del recien nacido, aquellas lesiones oseas in utero o producidas despues de un parto dificil, generalmente en ninos macro fetos con antecedentes de madres diabeticas. |
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ÍNDICE
- Concepto
- Incidencia
- Consideraciones anatómicas
- Causas
- Anatomía patológica
- Clasificación
- Cuadro Clínico
- Diagnostico Diferencial
- Complementarios
- Prevención
- Pronóstico
- Tratamiento
- Presentación radiológica.
- Bibliografía
CONCEPTO
Se conoce por fractura obstétrica del recién nacido, aquellas lesiones óseas in
útero o producidas después de un parto difícil, generalmente en niños macro
fetos con antecedentes de madres diabéticas.
INCIDENCIA
Existen reportes variados referentes a su incidencia difícilmente extrapolables
debido al carácter de las investigaciones; las cifras varían entre 0,3 por mil
nacidos vivos a 1- 2 por mil nacidos vivos.
Se plantea en la literatura una tendencia a disminuir su incidencia, al
incrementarse la calidad de la atención obstétrica durante el parto. En nuestro
país se han creados las casas de ingresos en las gestantes con riesgo de
embarazo para seguir el curso del mismo.
Hay que tener presente como un alto riesgo a presentar fracturas obstétricas,
todos aquellos fetos con un incremento del peso intraútero.
Se observa con mayor frecuencia las lesiones diafísarias de los huesos largos
(brazo y del muslo), más que las epífisis. En orden de frecuencia las lesiones
consisten en:
Fracturas sufridas por traumatismo durante el parto.
-Fractura de la diáfisis del húmero.
-Fractura de la diáfisis de una o ambas clavículas.
-Fractura de la diáfisis del fémur.
-Fractura deprimidas del cráneo.
-Desplazamientos epifisario del húmero o del fémur.
Por ser las fracturas obstétricas de huesos largos las más frecuentes,
hablaremos de las fracturas obstétricas del húmero y fémur.
CONSIDERACIONES ANATÓMICAS DEL HÚMERO Y FÉMUR
El húmero, constituye una larga palanca de movimiento que se desarrolla como un
hueso tubular largo típico. Consta de diáfisis, metáfisis, epífisis y apófisis.
Su extremidad superior está provista de una cabeza articular redondeada, la
cabeza del húmero, que se articula con la cavidad glenoidea de la escápula. La
cabeza queda aislada del resto del hueso por un estrecho surco, denominado
cuello anatómico. Después del cuello anatómico se encuentran dos tuberosidades
de inserción muscular, de las cuales la mayor, el tubérculo mayor, está situada
lateralmente y la otra menor, el tubérculo menor, ubicada algo por delante de la
anterior (apófisis). De los tubérculos parten hacia abajo crestas rugosas (para
la inserción de músculos): del tubérculo mayor parte la cresta del tubérculo
mayor y del menor, la cresta del tubérculo menor. Entre los dos tubérculos y
crestas se extiende el surco intertubercular (surco bicipital), que aloja al
tendón de la cabeza larga del músculo bíceps braquial.
En la zona inmediata inferior a ambos tubérculos, en el límite con la diáfisis
se encuentra el cuello quirúrgico (lugar de las fracturas más frecuentes del
húmero). El cuerpo del húmero, en su parte superior, tiene un contorno
cilíndrico, y en su mitad inferior tiene forma de prisma triangular, donde se
distinguen una cara posterior una anterolateral y otra anteromedial. Casi en la
mitad del cuerpo del hueso y por su cara lateral se ve una rugosidad, la
tuberosidad deltoidea, donde se inserta el músculo deltoideo. Por detrás de esta
última, en la cara posterior del cuerpo, se extiende un surco oblicuo hacia
abajo y lateralmente, denominado surco del nervio radial, en el que se aloja el
nervio de este nombre.
La extremidad inferior del húmero, ancha y algo encorvada de atrás adelante, el
cóndilo del húmero, termina por los lados en dos eminencias rugosas o
epicóndilos, uno lateral y otro medial, localizados en la prolongación de los
bordes lateral y medial del hueso y que sirven para la inserción de músculos y
ligamentos. El medial tiene mayor relieve que el lateral, y en su lado posterior
presenta un surco para el nervio cubital, surco del nervio cubital. Entre los
dos epicóndilos se encuentra la cara para la articulación con los huesos del
antebrazo. Esta se divide en dos partes: medialmente se encuentra la tróclea, en
forma de un cilindro dispuesto transversalmente con una garganta en su mitad.
Por encima de la tróclea se encuentran dos fositas: una por delante, la fosa
coronoidea, y otra por detrás, la fosa olecraneana.
Osificación. Al momento del nacimiento la epífisis proximal del húmero está
todavía compuesta de tejido cartilaginoso, por eso en la radiografía de la
articulación humeral del recién nacido la cabeza del húmero casi no se
distingue.
El fémur, está formado por una porción tubular central (diáfisis) y dos
extremos. El superior o proximal, esférico, llamado cabeza del fémur, articula
con una cavidad esférica de la pelvis (acetábulo o cotilo) formando la cadera.
Próximos se hallan dos prominencias óseas, trocánter mayor y menor. El extremo
inferior o distal es ensanchado y forma dos eminencias, los cóndilos femorales,
que articulan con la tibia formando la rodilla. La diáfisis es recta en el plano
frontal y muestra una incurvación de vértice anterior en el plano sagital con un
radio medio de 109cm. Su sección es cilíndrica, con el refuerzo posterior de la
cresta áspera. El canal medular tiene también un perfil cilíndrico y presenta
una forma de diábolo, con la parte más estrecha, el istmo, en la unión del
tercio medio y proximal, ensanchándose hacia ambos extremos.
Osificación. En la radiografía de la extremidad proximal del fémur del recién
nacido se distingue solamente la diáfisis femoral, ya que la epífisis, la
metáfisis y las apófisis (trocánter mayor y menor) están todavía en su fase
cartilaginosa).
CAUSAS
De manera general pueden agruparse en dos tipos: La traumática en el momento del
parto y la producida intraútero. Las primeras relacionadas con los partos
distócicos por mala presentación, fetos macrosómicos, partos instrumentados o
como consecuencia de maniobras intempestivas durante el parto en las que se
produce la distensión forzada del brazo, al producirse tracción sobre la cabeza
con el hombro enclavado en la sínfisis del pubis en la presentación cefálica, o
por la tracción sobre el tronco en la presentación pelviana.
Las producidas intraútero se relacionan con la osteogénesis imperfecta.
Clásicamente se considera que la distocia de hombro y el macro feto son los
factores que con más frecuencia se relacionan con el proceso, aunque se reportan
casos de etiología no precisada.
ANATOMÍA PATOLÓGICA
Anomalía alrededor del foco fracturario
Hemorragia, edema, tejido cicatrizal
Anomalías óseas:
Fractura de la diáfisis femoral con formación del cayo óseo.
CLASIFICACIÓN
1-Fractura obstétrica producidas intra útero.
2-Fractura obstétrica producida en el momento del parto.
CUADRO CLÍNICO
Durante el trabajo de parto al hacer tracción forzada sobre el brazo, se siente
en ocasiones un crujido del hueso en el momento que se fractura. Cuando se
examina los miembros superiores se observa que existe un brazo inerte, con un
aspecto de torsión o deformidad del mismo y sin la clásica respuesta al explorar
reflejos como el moro, asumiendo una postura característica dolorosas las
movilizaciones pasivas del brazo como consecuencia del traumática. Se palpa
crepitación ósea a nivel de foco de la fractura y una movilidad anormal del
brazo a nivel del tercio medio generalmente.
Se debe explorar los movimientos de extensión activo de los dedos y muñeca para
descartar cualquier lesión del nervio radial.
Se afecta generalmente un solo miembro, con más frecuencia el derecho
probablemente por la presentación preferente occipito-iliaca izquierda anterior
durante el parto.
En caso de ser el fémur el hueso fracturado en el trabajo de parto, se puede
sentir igualmente el chasquido del hueso al lesionarse. Al examinar al niño se
observa: impotencia funcional del miembro, aumento de volumen a nivel del foco,
acortamiento del miembro, crepitación ósea etc. En muchos casos a pesar de todos
estos signos manifiestos, no se hace el diagnóstico en el momento del parto,
llegando a nuestras consultas después de siete días de nacido.
Es necesario realizar una historia clínica detallada que recoja todos los
antecedentes del embarazo y el parto y la exploración funcional del miembro
superior o inferior afectado.
Las fracturas obstétricas se caracterizan por ser completas y con grandes
desplazamientos, raras veces son en tallo verde.
La consolidación es rápida, desconociéndose prácticamente la falta de
consolidación; e incluso si los fragmentos consolidan con angulación se restaura
la alineación, gracias a una nueva moldeación gradual, durante los primeros años
de la vida. En estas fracturas se desarrolla un callo muy voluminoso, y puede
ser que únicamente se reconozca la lesión por la tumoración que se hace evidente
a las dos o tres semanas del nacimiento.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Hay diferentes afecciones que pueden determinar una alteración funcional del
miembro superior que debemos considerar como diagnóstico diferencial de la
fractura obstétrica de húmero entre ellas:
La limitación funcional antálgica, frecuente en el curso de fracturas de
clavícula.
Lesiones neurológicas como en el caso de las lesiones estáticas del sistema
nervioso a forma hemiparéticas.
Parálisis braquial obstétrica.
Osteogénisis imperfecta.
Lesiones por otras causas entre ellas vasculares, tumorales, malformaciones
congénitas etc.
Hay diferentes afecciones que pueden determinar una alteración funcional del
miembro inferior que debemos considerar como diagnóstico diferencial de la
fractura obstétrica del fémur entre ellas:
Fémur corto congénito.
Displasia de cadera.
Seudoartrosis congénita de la tibia.
Osteogénisis imperfecta.
Lesiones vasculares y tumorales etc.
COMPLEMENTARIOS
En la práctica el diagnóstico es eminentemente clínico, el inicio precoz del
tratamiento es lo ideal en estos casos.
Imagenológicos
Radiografías simples de columna cervical, hombro, tórax y brazo bilateral.
Radiografías simples de pelvis ósea y ambos fémur en vista AP y lateral.
PREVENCIÓN
Estas lesiones pudieran evitarse optimizando la calidad de la atención
obstétrica especialmente en situaciones como la distocia por mala presentación o
por macro fetos. En ocasiones tratando de reducir la mortalidad se realizan
maniobras traumáticas no justificadas.
Mucho se discute sobre si el incremento de la cesárea puede reducir las
fracturas obstétricas y las PBO, se plantea que en los casos evidentes de
desproporción feto pélvica puede ayudar pero su uso indiscriminado no esta
justificado.
PRONÓSTICO
El pronóstico de estas lesiones en el recién nacido es muy bueno, cuando no se
asocia con otras lesiones concomitantes, en caso del miembro superior: PBO,
parálisis radial etc. En caso del miembro inferior, fémur corto, luxación de
cadera etc.
Las fracturas se caracterizan por ser completas y con grandes desplazamientos,
raras veces son en tallo verde.
La consolidación es rápida, desconociéndose prácticamente la falta de
consolidación; e incluso si los fragmentos consolidan con angulación se restaura
la alineación, gracias a una nueva moldeación gradual, durante los primeros años
de la vida.
En estas fracturas se desarrolla un callo muy voluminoso, y puede ser que
únicamente se reconozca la lesión por la tumoración que se hace evidente a las
dos o tres semanas del nacimiento.
TRATAMIENTO
El tratamiento de las fracturas obstétrica requiere de un diagnóstico inmediato,
pues así el niño no tendrá que sufrir un dolor innecesario y su consolidación
sería lo menos traumática posible. Además se evita el riesgo que los fragmentos
de los extremos fracturario lesiones estructuras de partes blandas vecinas.
Una vez diagnosticada la afección se impone el inicio precoz del tratamiento
conservador, su principal objetivo inmovilizar el miembro lesionado.
En caso de ser el húmero el hueso lesionado, se pueden realizar múltiples
procederes de inmovilización que van desde la adopción del brazo al lado del
tronco con el codo flexionado sujeto en un Velpeau de gasa, férula braquial
posterior del miembro o el viejo proceder tracción-tubo (TT): el brazo y el
antebrazo se colocan en un tubo de cartón bien forrado de algodón o de una cinta
de goma blanda, en el lado de la axila. Una tracción ejercida sobre el antebrazo
alinea los fragmentos y el tubo impide las grandes angulaciones. La colocación
correcta de la mano corrige la desviación. En general, el fragmento superior no
sufre una rotación importante y el inferior está colocado normalmente en
posición media.
La consolidación ocurre alrededor de los 15 días con un callo voluminoso. Es
importante educar a los padres en la protección del miembro superior afectado
especialmente en los primeros días para ayudar a mantener la correcta
inmovilización del miembro, evitando que quede comprimido por el cuerpo o asuma
posturas anormales.
En caso del fémur, este se adosa con un vendaje al tronco, consolidando al igual
que el húmero de forma rápida y con un callo muy voluminoso.´
También se le explica a los padres los cuidados que deben de tener para mantener
el cuidado de la inmovilización.
PRESENTACIÓN RADIOGRÁFICA
Presentación de un recién nacido con fractura obstétrica de fémur, diagnosticada
y tratada desde el primer día de nacido. Seguimiento radiográfico por consulta
(Figura 1 a, b, c y d).

Presentación de un recién nacido con fractura obstétrica de húmero derecho,
diagnosticada y tratada desde el primer día de nacido. Seguimiento radiográfico
por consulta (Figura 2 a, b, c y d).

BIBLIOGRAFÍA.
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-Tapia JL. Traumatismo del Parto En: Tapia Jldir. Manual de Neonatología, 2daEd.
Santiago de Chile. Editorial Mediterráneo 2000.
AUTORES
Dr. Marcos A. Cuellar Molina
Dra. Mailen B. García Alfonso
Hospital Pediátrico Docente Universitario “Juan Manuel Márquez”
Ciudad de la Habana. Cuba.
Enviado por Dr. Marcos A. Cuellar Molina y Dra. Mailen B. García Alfonso
Contactar mailto:mailenbasilia@yahoo.es
Código ISPN de la Publicación: EkpVlZAVlkUAIIXUfh
Publicado Tuesday 18 de March de 2008
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