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Errores médicos en la certeza diagnóstica
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Enviado por Dra. Birsy Suárez Rivero, Dr. Emilio Morales Jiménez, Dr.CM. Miguel Angel Blanco Aspiazu, Dra. Alujy Suárez Rivero, Dr. Alain Rosell Suárez
Código ISPN de la Publicación: EkukkVFkFAHsJmBpyg
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| Resumen: El método clínico no es otra cosa que el método científico o experimental de las ciencias, pero aplicado a la atención individual de enfermos. A partir del surgimiento de la revolución científico-técnica en la medicina, los componentes clínicos del diagnóstico han ido cediendo cada vez más espacio a la tecnología de los análisis de laboratorio, pero además de la técnica, usa el interrogatorio, el examen físico, el razonamiento clínico y las aproximaciones analíticas en el diagnóstico... |
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Resumen
El método clínico no es otra cosa que el método científico o experimental de las
ciencias, pero aplicado a la atención individual de enfermos. A partir del
surgimiento de la revolución científico-técnica en la medicina, los componentes
clínicos del diagnóstico han ido cediendo cada vez más espacio a la tecnología
de los análisis de laboratorio, pero además de la técnica, usa el
interrogatorio, el examen físico, el razonamiento clínico y las aproximaciones
analíticas en el diagnóstico. Teniendo en cuenta la importancia de la
utilización del método clínico en el diagnóstico de un paciente y la aparición
de errores que conlleva su no correcta aplicación decidimos realizar un estudio
descriptivo para analizar la relación entre variables como la procedencia pre y
posgrado, el nivel de especialización y la aparición de errores médicos en las
diferentes fases del proceso diagnóstico que conlleva a diagnósticos nosológicos
y etiológicos errados.
Introducción
El método clínico o "proceso del diagnóstico", son los pasos ordenados que todo
médico aplica en la búsqueda del diagnóstico en sus enfermos individuales, y
consisten en: formulación por el enfermo de sus quejas de salud; obtención de la
información necesaria (síntomas, signos y otros datos) para después establecer
las hipótesis diagnósticas presuntivas e ir a su comprobación final, por
intermedio de una contrastación que, en la mayoría de las circunstancias, aunque
no en todas, se realiza a través de análisis de laboratorio, de cualquier tipo
que sean. Así pues, los 5 pasos o etapas del método son: formulación,
información, hipótesis, contrastación y comprobación.
El método clínico no es otra cosa que el método científico o experimental de las
ciencias, pero aplicado esta vez no a una investigación de laboratorio, sino a
la atención individual de enfermos. Como se sabe, en las ciencias hay multitud
de métodos particulares diferentes; pero existe un método único, general,
universal, que se aplica al ciclo entero de toda investigación, común a todas
las ciencias, porque todas tienen una estructura metódica común, que es el
método científico o experimental, que fuera elaborado de forma coherente y
definitiva por Claude Bernard en su libro "Introducción al estudio de la
medicina experimental", escrito en la segunda mitad del siglo XIX (1).
A partir del surgimiento de la revolución científico-técnica en la medicina, en
los años 60 del siglo XX, los componentes clínicos del diagnóstico han ido
cediendo cada vez más espacio a la tecnología de los análisis de laboratorio; el
sabio y necesario equilibrio entre la clínica y el laboratorio se ha desplazado
hacia éste y el método clínico ha entrado en crisis en la mente y el actuar de
un creciente número de médicos: muchos médicos apenas interrogan y examinan a
sus enfermos, apenas establecen una relación humana con ellos, apenas piensan,
olvidando que el abandono de la clínica conduce a la atrofia de las habilidades
básicas del médico, desprofesionaliza a la medicina, transformándola en un
oficio y a ellos en unos técnicos (2).
"El médico moderno-ha dicho el Profesor Mexicano Ainich- ha dejado de ser el amo
de la tecnología, para convertirse en su servidor" (3). Bernard Lown, un
destacado cardiólogo norteamericano y premio Nobel, escribió en 1995 que “la
sangre del paciente va camino del laboratorio antes de terminar de hablar con él
y mucho antes de ponerle una mano encima” (4) y cinco años antes, en 1990, el
profesor mexicano Hinich había escrito que “el médico moderno, cual aprendiz de
brujo, ha dejado de ser el amo de la tecnología para convertirse en su servidor”
(5).
Está bien establecido que los médicos obtienen de la historia clínica la mayor
parte de la información para el diagnóstico. Los trabajos de Bauer (6), Hampton
(7), Sandler (8), Young (9), Rich (10) y otros investigadores en los Estados
Unidos e Inglaterra muestran que el interrogatorio hace por sí solo el
diagnóstico en el 56 al 62 % de los enfermos; el examen físico añade del 9 al 17
% y la tecnología aporta del 20 al 23 % restante. La importancia del
interrogatorio es determinante.
Al igual que el desarrollo de las subespecialidades, el progreso tecnológico ha
significado un gigantesco paso de avance en la medicina. Los análisis, de
cualquier tipo que sean, no sólo confirman unos diagnósticos y rechazan otros,
también rastrean enfermedades ocultas, revelan posibilidades diagnósticas allí
donde la clínica no llega, asisten al médico en el tratamiento de enfermedades
ya definidas, proveen ayuda pronóstica y tienen el valor de tranquilizar tanto
al enfermo como al médico (11). Son una ayuda inapreciable; los usamos a diario
y nos beneficiamos a diario de ellos si son empleados racionalmente. El error
está en considerar que la tecnología sustituye y hace obsoleta la clínica. La
tecnología extiende, pero nunca remplazará las habilidades clínicas: en todo
caso lo que hace la técnica moderna es sustituir a la técnica vieja y de eso hay
decenas de ejemplos.
Hoy tenemos por delante un reto que atañe en particular a los profesores. A
todos los de las especialidades clínicas, pero en particular a los de medicina
interna y medicina general integral: restablecer todos los valores del método
clínico y sembrar permanentemente sus principios en todos los médicos en
formación.
Una de las causas a tener en cuenta en los resultados o calidad de la atención
de salud, está relacionada precisamente con el error médico (EM), por lo que hoy
día constituye un problema de gran preocupación internacional y resulta de
interés para todos los que brindamos servicios de salud (12-14).
Algunos autores plantean que el EM es el más importante factor causal de eventos
adversos o consecuencias indeseadas del proceso de atención médica, muy por
encima de la mala práctica (MP) o las condiciones del paciente, por lo que
requiere una mayor vigilancia (15).
No existe un consenso internacional sobre la definición del EM, pero como para
cualquier otro fenómeno que va a ser estudiado, su definición es una necesidad,
teniendo en cuenta que el problema que no se define, no se puede medir y lo que
no se mide tampoco se puede prevenir o erradicar.
En nuestro medio las definiciones del EM se han basado en concepciones y
principios de la moral, la ética y deodontología médica, es decir, vinculada, al
deber, al humanismo, hermandad y solidaridad, que significan el respeto a la
dignidad humana. Por ejemplo:
* Error médico es el que resulta de una equivocación en que no existe mala fe,
ni se pone de manifiesto una infracción o imprudencia, como la negligencia,
abandono, indolencia, desprecio, incapacidad, impericia e ignorancia profesional
(16-17).
* Error médico es todo acto médico de tipo profiláctico, diagnóstico o
terapéutico, que no se corresponda con el real problema de salud del paciente.
Se excluye la imprudencia, infracciones y la mala práctica (15).
Es decir, que debemos diferenciar el EM de la mala práctica (MP) y sus variantes
como la infracción o imprudencia, negligencia, la mala fe, el abandono,
impericia, el abuso y es importante diferenciarlos, puesto que la conducta a
seguir es diferente en cada una.
Teniendo en cuenta la importancia de la utilización del método clínico en el
diagnóstico de un paciente y la aparición de errores por su no correcta
aplicación decidimos realizar un estudio descriptivo para analizar la relación
entre diferentes variables y la aparición de errores médicos en las diferentes
fases del proceso diagnóstico que conlleva a diagnósticos nosológicos y
etiológicos errados.
Objetivos
General
1. Establecer la relación entre los errores en las diferentes etapas del proceso
diagnóstico y la certeza diagnóstica.
Específicos
1. Caracterizar los médicos observados en cuanto a:
• Edad.
• Sexo.
• Procedencia pregrado.
• Procedencia posgrado.
• Índice académico.
• Nivel de especialización.
2. Identificar la relación entre la certeza diagnóstica y:
• Tipo de diagnóstico.
• Procedencia pregrado.
• Procedencia posgrado.
• Nivel de especialización.
3. Analizar la relación entre los errores cometidos por los médicos observados
según la certeza diagnóstica y el nivel de especialización.
Material y métodos
El tipo de investigación a realizar fue descriptivo, en este caso, el análisis
de la relación entre los errores en las diferentes etapas del proceso
diagnóstico y la certeza diagnóstica.
Criterio de inclusión de pacientes:
1. Consentimiento informado favorable.
2. Ausencia de limitaciones físicas para la comunicación, a saber, sordera,
tartamudez severa, disartria severa, afasia, toma del sensorio, idioma
extranjero.
Criterios de salida:
1. Decisión del paciente.
• Observación del encuentro médico paciente.
El encuentro médico paciente se realizó en la cama del paciente o aula, según
fuese necesario para evitar interrupciones y aportar tranquilidad durante la
observación. Los tres observadores se colocaban en diferentes ángulos de
observación de forma que pudieran captar expresiones verbales y extraverbales
del médico y el enfermo. Cada observador contaba con una guía de observación, de
forma que la utilizaban individualmente. Se observaba en orden el
interrogatorio, el examen físico, la discusión diagnóstica y la indicación de
los estudios complementarios y después se les indicaba que la registraran en la
historia clínica.
Después de que el médico termina con la última de las indicaciones los
observadores se reunían y discutían lo observado por cada uno para definir los
errores cometidos y llenar la planilla de registro de información que aparece en
anexo V.
Procesamiento de la información.
Los datos se procesaron por computadoras, creándose una base de datos en el
Sistema Excel de la Microsoft Office XP. El procesamiento estadístico se realizó
utilizando el sistema Excel ya mencionado y el sistema estadístico INSTAT,
versión 3.1.
Los procederes estadísticos univariados utilizados en las variables numéricas
fueron el cálculo de medidas de tendencia central, (media, mediana y moda) y la
desviación estándar como medida de dispersión. En las variables categóricas se
utilizaron distribuciones de frecuencia con frecuencias absolutas y relativas
(porcentajes).
Los procederes estadísticos multivariados utilizados fueron:
• Para comparar dos medias aritméticas se utilizó la prueba t.
• Para comparar tres o más medias aritméticas se utilizó la prueba ANOVA
(Análisis de varianza).
• Para comparar variables categóricas en grupos de sujetos se utilizó la prueba
de Chi-cuadrado en sus variantes test de independencia y test de homogeneidad.
• Cuando hubo pocos elementos muestrales y era factible su realización se
sustituyó la prueba Chi-cuadrado por el Test exacto de Fisher.
• Para precisar magnitud de riesgo en aquellas variables en las cuales se
constató relación por la prueba de Chi-cuadrado se utilizó la Prueba de
Productos Cruzados u Odds Ratio.
En todos los procederes se utilizo un nivel de significación del 5%. En el caso
del ANOVA, para comparar las medias en caso de resultar significativa esta
prueba, se dividió el valor de α = 0.05, entre la cantidad de comparaciones a
realizar, utilizándose el valor resultante para determinar la significación
estadística. En la prueba de Odds Ratio se utilizó un intervalo de confianza
calculado por el método de Woolf con una confiabilidad del 95%.
Los resultados se presentaron en tablas y gráficos estadísticos.
Operacionalización de variables fundamentales de la investigación



Discusión de los resultados

La edad promedio de los médicos observados fue de 32.8 años con una desviación
estándar de 4.73 años, la mediana de edad fue también de 32 años; la edad mínima
fue 26 años que se corresponde por lo general a los residentes y la máxima 43
años, por lo general especialistas de Medicina Interna y algunos además de
Medicina General Integral, es una población joven de médicos la que se estudió.
Al analizar por grupos de edades, el grupo de 30 a 34 años fue el mayoritario
con casi las dos quintas partes de los médicos observados seguidos por el de 25
a 29 años y en tercer lugar el de 35 a 39 años. Los médicos entre 40 y 44 años
fueron la minoría representando solamente un 10.7%. El sexo masculino fue el
predominante, 57.3%.

La procedencia de pre-grado de los médicos observados fue mayoritariamente del
Hospital Finlay. La procedencia de pre-grado de otros hospitales de Ciudad
Habana fue de un 44%. El propósito de presentar estos datos es puramente
descriptivo sobre la muestra, pues el muestreo no se realizó con el propósito de
representar al universo de estudiantes del Instituto que ejercen en la
actualidad su trabajo como residentes o especialistas de Medicina Interna. No
obstante, se conoce que en nuestros hospitales a pesar de contar con un programa
de formación único a nivel nacional, siempre existen particularidades en el
aprendizaje de la clínica por los estudiantes de la carrera. Llama la atención
en que los internistas masculinos suelen proceder del propio Hospital Militar
Dr. Carlos J Finlay, mientras que las féminas suelen provenir de otros centros.


El índice académico del total de médicos tuvo un promedio de 4.59 puntos con una
desviación estándar de 0.42 y una mediana de 4.55, siendo alto en general, lo
que hace pensar en una buena preparación pregrado de los médicos, no obstante,
esto no es un reflejo del nivel de conocimiento existente sobre el método
clínico, el cual se considera una de las principales estrategias curriculares en
la carrera de medicina actualmente.

Otro período que consideramos, incluso de mayor valor en la formación de las
habilidades para la utilización del método clínico, es el postgrado ya que en
este período el internista sedimenta sus habilidades para interrogar y
diagnosticar. La procedencia de postgrado fue mayoritariamente de las FAR.
Cuatro de cada cinco de los médicos observados son de las FAR y solamente uno de
cada cinco del MINSAP. Estos datos solo reflejan que la dirección de las
recomendaciones con impacto en el período de servicio social pueden ser más
pertinentes al mismo en las FAR. Las médicos que deciden seleccionar esta
especialidad conocen que realizando el postgraduado en las FAR tienen una
oportunidad para acceder a ella, incluso desde hospitales que no son militares y
siendo féminas. Nuestra experiencia permite afirmar que la especialidad Medicina
Interna implica una gran carga asistencial y su elección suele ir acompañada de
amor al estudio. En particular a las mujeres les exige sacrificios superiores.

Casi tres de cada cinco médicos observados fueron residentes de Medicina
Interna, el resto fueron especialistas. Algo interesante es que en el caso de
las mujeres si existe un desequilibrio a favor del número de residentes respecto
al de especialistas. Este fenómeno podría ser objeto de un estudio con
perspectiva de género en el que seguramente el sexo del residente interacciona
con la densidad de trabajo que existe en la institución.



La edad promedio de los pacientes estudiados fue de 54 años y la mediana de 57
años. Por sexo fue de 51 años en el sexo masculino y 58 en el femenino pero las
diferencias no resultaron estadísticamente significativas, t = 0.106; p > 0.05.
Por grupos de edad, el mayoritario fue el de 60 y más años con el 45% de los
pacientes seguidos por el de 40 a 59 años con la tercera parte de los pacientes
y en último lugar los de 18 a 39 años. Por sexo se sigue un patrón similar y las
diferencias observadas no fueron estadísticamente significativas, X2 = 0.0034; p
> 0.05.
Por tanto, los pacientes estudiados, son por lo general de edades en la que no
existe un deterioro cognitivo, permitiendo así su colaboración para la
realización de la entrevista medica y el examen físico.

Se analizaron dos tipos de diagnóstico, el nosológico y el etiológico. La
mayoría de los pacientes tuvieron un diagnóstico nosológico correcto, así fue en
casi tres de cada cuatro pacientes. Sin embargo, lo contrario sucedió con el
diagnóstico etiológico, donde la proporción de diagnósticos
correctos/incorrectos fue aproximadamente 1: 1, ya que prácticamente el 50% de
los pacientes tuvo un diagnóstico etiológico incorrecto. Las diferencias
observadas en la certeza diagnóstica por tipo de diagnóstico resultaron
estadísticamente muy significativas, X2 = 7.244; p < 0.004. El diagnóstico
etiológico resultó significativamente más propenso a ser incorrecto mientras que
el nosológico resultó significativamente más propenso a ser correcto. Los
pacientes presentaron 2.7 veces más riesgo de tener un diagnóstico etiológico
incorrecto que el nosológico, OR = 2.7; IC95%: 1.3- 5.3.

Si consideramos los dos diagnósticos de conjunto en un mismo paciente tenemos
los resultados que se muestran en la tabla 8.

Del total de pacientes solamente la mitad tuvo certeza diagnóstica en los dos
tipos diagnósticos, nosológico y etiológico. Algo más de la quinta parte de los
pacientes tuvo correcto el diagnóstico nosológico pero incorrecto el etiológico
y algo más de la cuarta parte de los pacientes tuvo incorrectos ambos
diagnósticos. Estos resultados estadísticos coinciden con lo que el análisis
lógico también permite inferir, es más fácil llegar al diagnóstico de las
entidades nosológicas que de su etiología, pues esta última suele requerir de
recursos más sofisticados como medios de cultivo o sencillamente no suele ser
necesario llegar al diagnóstico etiológico en muchos pacientes por la existencia
de posibilidades de terapéutica efectiva impuesta de forma empírica.
Luego en el estudio la certeza diagnóstica considerando ambos diagnósticos fue
en la mitad de los pacientes, 50.6%. El grafico 5 muestra esos resultados.

Al analizar la certeza diagnóstica de los observados se deben distinguir los
conceptos utilizados para el diagnóstico nosológico y el diagnóstico etiológico.
El diagnóstico nosológico se centró en la posibilidad de plantear la entidad
nosológica responsable del ingreso actual del paciente, pero en caso de que
fuera una entidad crónica que se descompensó, entonces el observado debía
referirse a la descompensación, esto último es una situación que se relacionó
con que el porcentaje de diagnóstico nosológico correcto fuese superior. En
cuanto al diagnóstico etiológico debía hacer referencia a la cadena de eventos
que dieron origen a la entidad en cuestión o a su descompensación. En el caso
del diagnóstico etiológico el estudio complementario se hace más necesario.
El diagnóstico de la etiología es para nosotros la identificación de la cadena
de eventos causales del cuadro clínico actual del enfermo. Esto implica la
necesidad de establecer si las relaciones de asociación entre los problemas del
paciente son de orden factual o causal. En el diagnóstico etiológico hablamos de
tres componentes que son la causa básica de la enfermedad, el o los factores de
riesgo y el o los factores de descompensación o precipitantes. Es importante
mediante la entrevista médica definir estos tres elementos y ello exige buscar
información de orden biológico y psicosocial.
La conclusión que impone la lógica es que cuando el médico es capaz de realizar
el diagnóstico etiológico le debe haber sido más fácil realizar el nosológico y
la posibilidad de una relación similar en sentido inverso es menor.
A la entidad nosológica fundamental debemos ponerle los apellidos, por ejemplo
habría que avanzar un poco más allá planteando la topografía, el estadio
evolutivo, el grado de descompensación si viene al caso y la etiología.
Todo lo hasta ahora mencionado es importante, pero no completa la visión que
sobre el diagnóstico debe tener el médico clínico, inclúyase como clínico a todo
aquel médico, sin distinción de especialidad, que atiende pacientes con el fin
de diagnosticar y después solucionar su problema de salud. El médico debe además
diagnosticar el padecer del enfermo.

Con relación a la procedencia de pre-grado, del Hospital Finlay u otro hospital,
las proporciones en los tres grupos según certeza diagnóstica son bastante
similares y las pequeñas diferencias no resultaron estadísticamente
significativas.

La proporción de médicos de ambas instituciones que presentaron diagnósticos
correctos es bastante parecida, pero en los que presentaron solamente el
diagnóstico nosológico correcto fue una proporción bastante menor en los médicos
de las FAR que en los del MINSAP (18.3% versus 40%), aunque en los que
realizaron los dos diagnósticos incorrectos la proporción de militares fue
superior a los del MINSAP (30% versus 13.3%). El grafico 6 muestra esos
resultados.

Se sabe que en la enseñanza pregrado se adquieren habilidades para interrogar,
pero es en el posgrado donde los futuros internistas sedimentan estas
habilidades. De estos resultados nos hacemos la siguiente interrogante: ¿Se
pierden estas habilidades en los médicos que realizan en servicio social en las
FAR? Pensamos que los pacientes que se atienden con los médicos que realizan la
enseñanza postgrado en el MINSAP y las FAR son diferentes, no obstante esto no
debe ser la causa para que se deteriore el método clínico, debemos partir de la
idea que en todos los pacientes se debe realizar un buen interrogatorio y con
ello buenos diagnósticos, la supervisión del interrogatorio es un método que
conlleva al perfeccionamiento del método clínico, aspecto este que en ocasiones
no se cumple en la enseñanza pre ni postgrado (19-21). Existen diversas razones.
El supremo valor de la observación se sustituye por la "revisión" de la historia
clínica escrita o la discusión del caso. Pero hay una diferencia muy importante
entre ambos procederes (22-24). Además, en las discusiones de casos no siempre
(¿o casi nunca?) el enfermo está presente, con frecuencia lo que se discute es
una enfermedad y no un enfermo y se premia más el conocimiento demostrado y la
elocuencia expositiva que el análisis clínico dirigido a la individualidad del
paciente (19).
En caso de que un alumno confeccione numerosas historias clínicas sin ser
observado nunca o casi nunca, sedimentará sus deficiencias y una vez graduado o
ya como especialista, ¿quién le hará una observación crítica? Las ocasiones
serán raras, mucho más raramente apreciadas y muchísimo más raramente repetidas.
Como afirma el Profesor Moreno Rodríguez ¨ Las mil y una oportunidades para
corregir los errores ya quedaron atrás para siempre ¨ (25).
Por tanto, es imprescindible llevar a cabo acciones durante el postgrado
dirigidas a evitar que el método clínico se continúe deteriorando durante el
mismo.

En el nivel de especialización de los médicos se aprecia que solo en el
diagnóstico etiológico incorrectos hubo una tendencia a menor efectividad en los
residentes que para los especialistas. Esto puede deberse a que para un
diagnóstico etiológico correcto se requiere de más competencia y es de esperar
que la de los residentes sea inferior a la de los especialistas. No obstante, la
aplicación del método clínico el trabajo educativo en este aspecto debe
dirigirse en ambos sentidos, pues como se verá después se comenten errores en el
proceso diagnóstico independientemente de la certeza diagnóstica.
El grafico 7 muestra esos resultados.

Habitualmente se mencionan dos formas o vías fundamentales para arribar al
diagnóstico: la hipotético-deductiva y la de reconocimiento de patrones (26,27).
El razonamiento del no experimentado parte del enfermo tomando todos sus
síntomas para llegar a la entidad nosológica, su aproximación al diagnóstico es
más mecánica y lineal, ven los árboles más que el bosque. El experto demuestra
un razonamiento más realista, que parte de una rica experiencia que lo ha
llevado a establecer patrones de cuadros clínicos en el que se incluyen aspectos
no siempre bien esclarecidos y que se suelen incluir en el llamado ojo clínico.
El experto capta información extraverbal, sobre la voz, su tono, timbre,
musicalidad, volumen, la velocidad, etc., la expresión facial, el contacto
visual, gestos, posturas, el contacto físico, lo que se dice entre frases.
Identifica con más rapidez cual es la estrategia diagnóstica más apropiada para
el caso en particular.
La controversia sobre los métodos usados en el razonamiento diagnóstico puede
resolverse reconociendo que los médicos enfocan los problemas flexiblemente; el
método que ellos seleccionan depende en las características percibidas del
problema.
Los casos fáciles pueden ser resueltos por el reconocimiento del modelo: los
casos difíciles necesitan la generación sistemática y comprobación de hipótesis.
Si un problema de diagnóstico es fácil o difícil depende del conocimiento y
experiencia del médico, sea residente o especialista acerca del mismo como
fenómeno y de las invariantes del razonamiento.
Nosotros consideramos que son varios los factores fundamentales que influyen en
la magnitud y dirección de los resultados del estudio en cuanto a la frecuencia
de los errores diagnósticos detectados. Existen muchos factores que influyen
como: la calidad del claustro profesoral y la enseñanza, las características del
enfermo como ser biopsicosocial, la calidad de los internistas y el reto al
diagnóstico que represente el problema de salud de los pacientes. No obstante,
pero consideramos que solo influirían poco en la cuantía de los resultados y no
en las implicaciones de los mismos para la práctica asistencial y docente. En el
folleto titulado ¨ La crisis de la medicina interna. En defensa de la clínica ¨,
el profesor Moreno Rodríguez evidencia que se trata de un problema nacional
cuando expresa que sus observaciones durante los controles nacionales a
hospitales le permiten plantear que existe un deterioro en las habilidades para
interrogar y no se suele proceder correctamente en su enseñanza (25).
Un aspecto que está a favor del desarrollo de la enseñanza de las habilidades
clínicas en el centro sede de la investigación, además de las publicaciones de
libros y artículos relacionadas con el tema por nuestros profesores, es el
trabajo sistemático en discusiones magistrales, en la Morgue, en las reuniones
de discusión de calidad de las historias clínicas de egresados vivos y
fallecidos. Las dos primeras actividades se vienen realizando con una frecuencia
semanal durante más de 35 años.
A continuación se muestra el análisis de los errores cometidos según el nivel de
especialización de los médicos observados, o sea especialistas y residentes. La
tabla 12 muestra los resultados en forma comparativa.

Analizando el nivel de especialización vemos que en el total de errores
cometidos los especialistas cometieron ligeramente mayor cantidad promedio de
errores que los residentes aunque las diferencias no resultan estadísticamente
significativas. Por grupos según certeza diagnóstica, se observa que los
residentes presentaron mayor promedio de errores en los dos diagnósticos
correctos y menor promedio cuando solamente estuvo correcto el diagnóstico
nosológico y en ambos diagnósticos incorrectos. Sin embargo al comparar los
valores medios dentro de cada uno de estos tres grupos, el tamaño muestral
resultó insuficiente para demostrar significación estadística en las diferencias
observadas.
Analizando el promedio de errores cometidos dentro de cada nivel de
especialización se observa que en los especialistas, existe diferencia
estadísticamente significativa en la cantidad de errores cometidos según la
certeza diagnóstica lograda. Así fue significativamente mayor el promedio de
errores cuando solamente se tuvo correcto el diagnóstico nosológico que cuando
se tuvieron los dos diagnósticos incorrectos o los dos correctos. Sin embargo,
eso no se observó en los residentes donde el promedio de errores fue muy
parecido en los tres grupos señalados.

El promedio de errores de los especialistas es superior en los dos grupos con
diagnósticos incorrectos pero sobre todo donde se tuvo solamente incorrecto el
diagnóstico etiológico. De igual forma fue mayor la cantidad de errores de los
residentes cuando ambos diagnósticos fueron correctos. También se observa como
el promedio de errores de los especialistas es mucho mayor en el grupo de
pacientes con el diagnóstico nosológico correcto pero el diagnóstico etiológico
incorrecto, que en los otros dos grupos de pacientes.
A pesar de ser los especialistas los de mayor nivel profesional la cantidad de
errores es mayor, eso es algo que llama la atención y sobre lo cual debemos
hacer reflexiones con vistas a eliminar estas diferencias, ya que son ellos los
que preparan a los residentes y por tanto, si en ellos los errores son tan
frecuentes, la preparación de los residentes se deteriora. Un aspecto que no se
tomó en cuenta en nuestro estudio y pudiera estar en relación con la variación
de los datos es el tiempo promedio de entrevista en los residentes y
especialistas; por lo general los especialista tratan de ir obteniendo palabras
claves en el interrogatorio que lo lleven a un diagnóstico de forma rápida y así
dirigen su entrevista, mientras que los residentes demoran mas el interrogatorio
por desconocimiento quizás de la entidad que se están enfrentando o por tratar
de hacer un buen diagnóstico, mas aún, si sabe que está siendo observada su
entrevista. El observar a un residente mientras realiza la entrevista del
paciente nos puede aportar información confiable sobre sus conocimientos y
habilidades en ese momento. Cuando se realiza una observación por paciente
estandarizado al residente sin que este último lo sepa se ponen en evidencia
conductas menos deseables. O sea, el examen condiciona la conducta del
residente.
Cualquiera que sea la razón debemos tratar de disminuir las diferencias entre
residentes y especialistas y lograr que ambos realicen un buen interrogatorio
con el menor número posible de errores que conlleven a diagnósticos certeros
tanto nosológicos como etiológicos.



Analizando el total de médicos observados no hubo diferencia estadísticamente
significativa en el promedio de errores cometidos según certeza diagnóstica de
11,9 errores como promedio por médico. Hubo una tendencia a un mayor promedio de
errores cuando solamente se diagnóstico correctamente la entidad nosológica y
fue incorrecto el diagnóstico etiológico.
Analizando el promedio de errores por cada parte del proceso diagnóstico
observado en cada médico se encontró que no hubo diferencias estadísticamente
significativas en el promedio de errores de cada uno de ellos por separado,
siendo muy similar las cantidades medias según la certeza diagnóstica. Así en el
interrogatorio el promedio de errores osciló entre 5.2 y 6.1; en el examen
físico entre 2.7 y 3.8; en la discusión diagnóstica entre 1.3 y 2.8 y por
último, en los complementarios entre 1.6 y 2.4 errores como promedio. Siempre el
promedio mayor estuvo en el grupo con solamente el diagnóstico nosológico
correcto. Este resultado confirma la idea de que no se puede tomar en cuenta la
certeza diagnóstica como criterio aislado de calidad del proceso diagnóstico. La
autora considera que será necesario en el futuro realizar una investigación
limitada a una sola entidad nosológica y valorar el impacto de los errores del
proceso diagnóstico en esta situación. Es muy difícil establecer una relación
válida entre los errores del proceso diagnóstico con la certeza diagnóstica
partiendo de la gran variabilidad que existe entre las diferentes entidades
nosológicas.
Sin embargo, al comparar el promedio de las diferentes partes del proceso
diagnóstico por cada grupo de certeza diagnóstica y en el total, si se
encontraron diferencias extremadamente significativas.
No basta con haber recogido los elementos que conforman el cuadro clínico de un
síndrome o de una entidad nosológica determinada para poder plantear un
diagnóstico acertado. También es necesario llevar a cabo un proceso de
razonamiento diagnóstico. Este proceso puede ser complejo y no siempre
suficiente, incluso después de recibidos los estudios complementarios. Por esas
dos razones se decidió tomar como criterio de definición de error diagnóstico,
el diagnóstico de los profesores observadores, que como es de esperar tenían
mayores posibilidades de acertar.
Estos resultados apoyan la idea de que el completamiento de la información es un
requisito importante pero insuficiente para plantear una hipótesis diagnóstica
correcta, ya que también influyen otros factores que limitan la utilidad de este
criterio para definir la calidad de la entrevista.
El abandono de la clínica es tanto más absurdo cuanto que se sabe que el
interrogatorio por sí solo es capaz de dar el diagnóstico entre el 50 y más del
90 % de todos los enfermos, en dependencia de la habilidad para obtener la
información y los conocimientos clínicos del médico, hecho bien establecido por
numerosos estudios desde hace más de 60 años. Entre 1998 y el 2001 se llevaron a
cabo tres investigaciones en el Hospital Militar Central “Dr. Carlos J Finlay”
sobre el diagnóstico por el interrogatorio que mostraron que éste se hizo por
alumnos de tercer año de medicina en el 47 %, por internos en el 54 %, por
residentes de medicina interna en el 79,3 % y por profesores de medicina interna
en el 90 % de diferentes muestras de pacientes ingresados (28-30).
Por supuesto que el proceso del razonamiento médico ha cambiado en los últimos
60 años y ello ha sido, en gran medida, bajo el influjo de la ciencia y la
técnica, convirtiéndose con frecuencia más en un acto de observación que de
prolongada deducción, porque hoy los médicos pueden identificar más rápidamente
muchas enfermedades con sólo mirar los resultados de los análisis y con
frecuencia no es necesario tener que asumir el largo y complejo razonamiento
inferencial, inductivo-deductivo, que era necesario antes de la revolución
científico-técnica, cuando el diagnóstico dependía en mucho mayor medida de las
consideraciones alrededor de los síntomas y signos. Hoy en día y en no pocos
casos el reto principal no es el acto intelectual de explicar decisiones
deductivas, sino el reto de elegir ponderada y juiciosamente que análisis
realizar, entre varias opciones, para llegar al diagnóstico y ello ha conducido
a muchos médicos al error de creer que la clínica pierde consistencia, que los
análisis sustituyen a la clínica y hacen innecesario el razonamiento médico. Lo
que hace la tecnología moderna es sustituir a la tecnología vieja, que se ha
quedado atrasada y obsoleta, pero no a la clínica y en cuanto al razonamiento es
absurdo creer que los médicos puedan prescindir de él, porque los científicos se
diferencian entre sí por sus procesos intelectuales y no por el dominio de
ningún procedimiento técnico individual.
En la tabla 14 se continúa el análisis por nivel de especialización pero ahora
en cada parte del proceso diagnóstico del paciente según la certeza diagnóstica
lograda.



En las cuatro partes en que se dividió el proceso diagnóstico se aprecia que los
especialistas presentaron diferencias estadísticamente significativas en el
promedio de errores cometidos en el examen físico, discusión diagnóstica y
complementarios siendo significativamente mayor el promedio de errores en los
pacientes donde solamente se hizo correcto el diagnóstico nosológico. En el
interrogatorio también presentaron en esos pacientes mayor promedio de errores
aunque la diferencia no resultó estadísticamente significativa.
Eso no se apreció en los residentes donde el promedio de errores fue bastante
similar en los tres grupos de pacientes según la certeza diagnóstica lograda y
las pequeñas diferencias no tuvieron significación estadística.
Al comparar por grupo de certeza diagnóstica el promedio de errores entre
especialistas y residentes en cada una de las partes del proceso diagnóstico
encontramos lo siguiente:
* Los dos diagnósticos correctos. El promedio de errores fue mayor en los
residentes en las cuatro partes del proceso diagnóstico pero solamente se halló
diferencia estadísticamente significativa en el examen físico.
* Diagnóstico nosológico correcto y etiológico incorrecto. El promedio de
errores siempre fue mayor en los especialistas en las cuatro partes del proceso
diagnóstico. Lamentablemente, el tamaño muestral fue insuficiente para demostrar
significación estadística en ellas a pesar de que la diferencia de los promedios
fue relativamente grande.
* Los dos diagnósticos incorrectos. Los promedios de errores fueron muy
parecidos en las cuatro partes del proceso diagnóstico.
Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, la entrevista médica ha sido, es
y seguirá siendo el primero y obligado paso del conocimiento de la enfermedad de
un paciente y tiene a nuestro juicio dos objetivos principales: el primero,
obtener la información necesaria relacionada con los problemas de salud y
enfermedad de la persona que estamos atendiendo, el segundo, desarrollar una
humana relación médico paciente profunda y profesional; este último por supuesto
es a la vez objetivo y requisito. Específicamente en medicina interna,
especialidad considerada representante fundamental de las habilidades para
entrevistar, sigue siendo el interrogatorio el arma principal con que contamos
los clínicos en nuestro trabajo asistencial (6-10,31). La calidad de la
entrevista es motivo de investigación en la actualidad debido al deterioro que
se ha constatado en las habilidades de los médicos para interrogar y las
consecuencias que esto trae a todo el proceso de atención médica (32). Las
causas de dicho deterioro se han buscado en los efectos que tienen en la
educación, la asistencia y la investigación médica, la utilización del
desarrollo científico técnico y la influencia de la administración en los
servicios de salud, ya sea por razones de mercado u otras (33). De lo anterior
se desprende la necesidad de un enfoque integrador de las propuestas de solución
al problema de la calidad de la entrevista.
A pesar de los reconocidos avances de nuestro país en el campo de la salud
pública y la educación médica todavía es fácil apreciar que los residentes y aun
los especialistas de medicina interna después de sus años de carrera y práctica
profesional no dominan las habilidades para interrogar; y de la misma forma en
la práctica docente no se procede adecuadamente en la evaluación de la calidad
de las entrevistas.
Conclusiones
* La edad promedio de los médicos observados fue de 32.8 años, el sexo masculino
fue el predominante en el 57.3%.
* La procedencia de pre-grado de los médicos observados fue mayoritariamente del
Hospital Finlay (56.0%) y la de postgrado de las FAR en el 80%.
* El índice académico del total de médicos tuvo un promedio de 4.59 puntos.
* El 58.7% de los médicos observados eran residentes de Medicina Interna.
* La edad promedio de los pacientes estudiados fue de 54 años con un predominio
del sexo masculino.
* El diagnóstico etiológico resultó significativamente más propenso a ser
incorrecto mientras que el nosológico resultó significativamente más propenso a
ser correcto.
* Del total de pacientes solamente la mitad tuvo certeza diagnóstica en los dos
tipos diagnósticos: nosológico y etiológico.´
* Los médicos de procedencia posgrado en las FAR fueron mas propensos a realizar
los dos diagnósticos incorrectos en relación con los del MINSAP (30% versus
13.3%). En la procedencia pregrado las diferencias no fueron significativas.
* Los especialistas cometieron ligeramente mayor cantidad promedio de errores
que los residentes aunque las diferencias no resultan estadísticamente
significativas.
* El promedio de errores de los especialistas es superior en los dos grupos con
diagnósticos incorrectos pero sobre todo donde se tuvo solamente incorrecto el
diagnóstico etiológico.
Recomendaciones
* Continuar aplicando y perfeccionando los modelos de evaluación del proceso
diagnóstico con el objetivo de disminuir el error médico.
* Tratar que residentes y especialistas realicen un buen interrogatorio con el
menor número posible de errores lo cual conlleva a diagnósticos certeros tanto
nosológicos como etiológicos.
* Continuar realizando estudios sobre el error médico en las diferentes fases
del proceso diagnóstico y sus consecuencias.
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Anexos.
Anexo IA. Guía de observación de la entrevista médica
Motivo de ingreso.
* No lo identifica.
* Lo identifica mal.
* Excesivamente largo.
Historia de la enfermedad actual.
* No establece el inicio de la enfermedad.
* No establece el cronopatograma.
* Faltan síntomas.
* Faltan síntomas muy importantes.
* Semiografìa incompleta.
* Faltan datos semiográficos muy importantes.
Anamnesis remota.
* Omite un acápite.
* Omite acàpites muy importantes.
* Explora incompleto un acápite.
* Faltan datos muy importantes en un acápite.
Interrogatorio por aparatos.
* Omite un aparato.
* Deja de explorar síntomas importantes.
Aspectos psicomotores.
* No introduce la entrevista.
* Preguntas cerradas inoportunas.
* Preguntas que sugieren respuestas.
* Preguntas superfluas.
* Más de una pregunta a la vez.
* Preguntas mal formuladas.
* Términos incomprensibles para el paciente.
* No esclarece información confusa.
* Interrumpe al paciente.
* Demasiado lento.
* Demasiado rápido.
* Desorganización.
* No conducción adecuada.
* Prioriza la toma de apuntes.
* No observa al paciente.
* Entrevista monótona.
* No aprovecha la información extraverbal.
* No exploró las expectativas del paciente.No responde dudas del paciente.
* No desarrolla empatía.
* Control de la entrevista por el paciente.
* Control excesivo de la entrevista.
Aspectos interpersonales afectivos.
* Inseguridad.
* Prejuicios hacia el enfermo.
* Mal humor.
* Impaciencia.
* Desconfianza.
* Autosuficiencia.
* Risa inapropiada.
* Genera desconfianza.
* Falta de respeto.
* Información iatrogénica.
Anexo IB. Instructivo para la aplicación de la guía de observación de la
entrevista médica
Estimado profesor, esta guía ha sido creada para detectar errores cometidos por
los médicos al interrogar pacientes en salas de medicina interna mientras
confeccionan las historias clínicas. Se trata de una lista de errores
clasificados en tres grupos, según señalan las viñetas que los preceden, a
saber:
• Errores de completamiento de la información. ¿Que falta por recoger en la
anamnesis?
• Errores en la técnica de la entrevista. ¿Cómo el medico entrevista?
• Errores en aspectos interpersonales afectivos.
Es evidente que los tres tipos de errores están muy relacionados entre sí.
Perseguimos con esta clasificación dar una visión de la entrevista desde tres
planos que nos permitirán evaluarla como proceso y por sus resultados, o sea más
integralmente.
Veamos ahora algunas aclaraciones necesarias antes de aplicar esta guía para
definir errores que por la forma en que están enunciados, pero sobre todo por el
conocimiento que tengamos del modelo teórico de la entrevista y su evaluación se
hacen necesarias. Recuerde que nuestro claustro es heterogéneo.
Completamiento de la historia clínica.
Motivo de ingreso:
Lo identifica mal, significa que identifica un síntoma o hecho que no es el real
motivo de ingreso expuesto por el enfermo (en caso de que este no lo exprese
claramente se tomaría el último síntoma o hecho que precedió a la decisión de
acudir al hospital).
Historia de la enfermedad actual:
Los últimos cuatro errores de completamiento reflejan diferencias en cuanto al
grado de importancia del síntoma o elemento semiográfico que falto por ser
recogido. Dicha importancia está determinada por la frecuencia y especificidad
del síntoma o dato semiográfico en la entidad nosológica o problema que presente
el enfermo interrogado.
Anamnesis remota
También se establecen diferencias con relación a cada acápite y dentro de este a
sus aspectos. Ejemplo de acápite son antecedentes patológicos familiares, y los
aspectos serian la información contenida en ellos, es decir los datos relativos
al padre, la madre, los hijos, etc.
Interrogatorio por aparatos
Los síntomas importantes son aquellos más frecuentes o relevantes para un
clínico.
Historia psicosocial
Es imposible de recoger por completo en una primera entrevista, solo deben
vastar los elementos de ella contenidos en la anamnesis remota, y las
expectativas del paciente respecto a la atención médica, sin embargo si se da la
oportunidad de explorar datos psicosociales a raíz de una situación afectiva
especifica durante la entrevista seria incorrecto no tomarla como una
oportunidad de obtener elementos psicosociales
Errores de técnica o psicomotores.
• No introduce la entrevista: El que interroga no se presenta, saluda y explica
la situación al paciente si no lo hizo previamente alguien.
• Preguntas cerradas inoportunas: Las preguntas iniciales deben ser abiertas
para obtener la información tal y como el paciente desea exponerla.
• Preguntas superfluas: repite preguntas no para confirmar, aclarar o
profundizar en algún dato, que realice preguntas de respuesta obvia, o que
realiza preguntas sin razón
• Preguntas mal formuladas son las que están mal enunciadas en el plano
sintáctico o no están bien orientadas en dirección a lo explorado.
• No esclarece información confusa. El médico se conforma con rótulos
diagnósticos, argumentos poco confiables, términos susceptibles de variadas
interpretaciones o informaciones que se contradicen.
• Interrumpe al paciente. Es de forma inoportuna cuando limita la expresión del
entrevistado y oportuna cuando es necesaria para conducir adecuadamente la
entrevista.
• Demasiado lenta: Excluye demoras justificadas.
• Demasiado rápida. Es la entrevista corta en que faltó información importante a
recoger.
• Desorganizada es la entrevista que no sigue el orden lógico de los diferentes
aspectos a explorar. Ej: La exploración inicial de los antecedentes patológicos
personales; entrar y salir de aspectos explorados habiendo podido completar de
una vez su investigación.
• No conducción adecuada. Antes de cambiar de acápite, el médico debe ubicar
brevemente al paciente en el asunto a tratar. Por ejemplo, ahora vamos a
tratar…. (En un paciente poco hablador o que no se disgrega esto puede no ser
necesario y no seria considerado error).
• Priorizar la toma de apuntes. La toma de algunas notas para evitar olvidos no
debe impedir observar al paciente y captar información extraverbal, ni tampoco
dar lugar a que este se sienta desatendido
• No aprovecha la información extraverbal del paciente: Ante información
extraverbal, el médico debe profundizar en la observación e interrogatorio de
ser necesario.
• No explora las expectativas del paciente: El médico no recoge datos respecto
a: ¿Que le preocupa? ; ¿Algún interés o idea en particular sobre la forma de
ayudarlo mejor? ; ¿ Que más desea expresar?.
• No responde a las dudas del paciente. No le da una explicación clara sobre
cualquier pregunta. Esta explicación debe brindársele en el momento mas
apropiado y no debe llegar a constituir un alejamiento del objetivo de la
entrevista.
• No desarrolla la empatía. Este error engloba dos posibilidades:
1. No aprovecha oportunidades claras para desarrollar la empatía: Cuando el
médico cambia de tema y corta la expresión emotiva del enfermo. Oportunidad
clara es aquella en la que el paciente expresa verbalmente de forma directa una
emoción.
2. No facilita las oportunidades para establecer empatía: No profundiza o
facilita la expresión abierta de información de contenido afectivo. Esta última
es aquella en la que el medico puede inferir algún estado emocional subyacente
expresado verbalmente pero no de forma directa.
• Control de la entrevista por el paciente. Se manifiesta cuando el paciente con
frecuencia se va del tema, porque el médico no lo conduce
• Control excesivo de la entrevista. El médico limita la esposición con
interrupciones frecuentes o con preguntas cerradas desde el inicio de la
entrevista.
Errores interpersonales afectivos.
En los errores interpersonales afectivos debemos destacar las siguientes
características:
1. Son en su mayor parte sentimientos y emociones del medico que le pueden
conducir a distanciarse del paciente, crear falta de confianza, falta de respeto
o cometer iatrogenia.
2. Se pueden manifestar en cualquier momento durante el curso de la entrevista
3. Requieren de nuestra mayor capacidad de observación e interpretación de lo
observado para disminuir su alto grado de subjetividad
Si usted considera que tras utilizar la guía se evidenció algún error no
contemplado en ella debe anotarlo para su posterior análisis. Le recomendamos
que en hoja aparte vaya anotando los errores a medida que los detecte. Lo
ayudara también el ir tomando sus propios apuntes sobre lo que informa el
paciente. Al finalizar la observación, revise la información recogida por el
educando y la guía de observación, esto le permitirá completar la detección de
errores. Podrá notar que hay errores que resultan de otros, esto le será útil en
la retroalimentación educativa.
Esta guía no persigue dar calificaciones acerca de la calidad de la entrevista
pero si lo facilita al identificar errores.
Anexo II. Guía de observación para la evaluación del examen físico
* POR OMISIÓN:
Omite maniobras necesarias en un acápite.
Omite acápites del examen físico esenciales.
Omite acápites no esenciales.
* POR MALA TÉCNICA:
Error en la ejecución técnica de maniobras.
Desorden del examen físico.
Conducción inadecuada del paciente.
Da órdenes incorrectas.
Repite maniobras innecesarias.
Realiza maniobras innecesarias.
Sugiere hallazgos en el paciente.
Demasiado lento en el examen.
Examen acelerado.
Prioriza toma de apuntes.
No observa al paciente.
No deja hablar al paciente.
No aprovecha información extraverbal del paciente.
No exploró las expectativas del paciente.
No responde a las dudas del paciente.
No desarrolla empatía.
* DE DETECCIÓN DEL SIGNO:
No identifica signos físicos presentes.
Identifica mal signos físicos.
Detecta signos inexistentes.
* DE DETECCIÓN SEMIOGRÁFICA:
No caracteriza semiografía de valor diagnóstico.
Identifica mal datos semiográficos.
Caracteriza mal la semiografía de un signo.
* DE CARÁCTER ÉTICO:
Utiliza lenguaje incomprensible por el paciente.
No solicita el consentimiento del paciente.
Inseguridad.
Prejuicios hacia el enfermo.
Mal humor.
Impaciencia.
Desconfianza.
Autosuficiencia.
Risa inapropiada.
Genera desconfianza.
Falta de respeto.
Información iatrogénica.
Anexo III. Guía de evaluación para la discusión diagnostica








Anexo IV. Instrumento de evaluación del uso de estudios complementarios
En la fase preanalítica tenemos los siguientes errores:
* Mala calidad del modelo de indicación del estudio. (Ya sea por ortografía,
legibilidad, sintaxis, completamiento de datos necesarios, firma, fecha)
* Indicación de estudios innecesarios.
* No conoce los riegos del estudio.
* Indicación de estudios inoportunos. (por el momento evolutivo, por la
sistemática necesaria, por la relación riesgo - beneficio en ese momento)
* Desconocimiento de los fundamentos de la indicación del estudio.
* Desconocimiento de la gestión del estudio. (este es un error que en muchos
casos permite inferir la profundidad de la educación en el trabajo del educando)
* Desconocimiento de los requisitos para la realización de determinados
estudios. (preparación para estudios imagenológicos, requerimientos para
estudios de hemoquímica)
* Ausencia de explicación al enfermo de la necesidad del estudio.
* Falta de información al paciente sobre ventajas del estudio.
* No aclarar dudas del enfermo acerca del estudio.
* Brinda información yatrogénica al enfermo.
* Uso de rutinas.
* Falta de visión preventiva en la indicación de los estudios.
En la fase analítica como transcurre toda ella en el laboratorio no
mencionaremos errores.
En la posanalítica:
* Interpretación incorrecta del estudio. (por los valores de referencia)
* No individualiza el resultado cuantitativo.
* Integración incorrecta del estudio al cuadro clínico del enfermo.
* Desconocimiento de causas de falsos positivos y falsos negativos.
* Desconocimiento de diagnósticos diferenciales.
* No retroalimentación con el laboratorio cuando es necesaria.
* No informa al enfermo.
* Brinda información yatrogénica al enfermo.
Anexo V. Planilla de recolección de información
I. Datos generales del observado.
Nombre: _________________________________________ Edad ____
Sexo ____
Procedencia pregrado _______________ Procedencia postgrado __________
Índice académico de la carrera ____
II. Datos generales del paciente:
Edad ___ Sexo ___ Diagnóstico al ingreso ___________________________
Diagnóstico al egreso ___________________________________
III. Errores detectados en:
III.1. Interrogatorio:
III.2. Examen físico:
III.3. Elaboración de hipótesis diagnósticas:
III. 4. En la utilización de estudios complementarios:
Enviado por Dra. Birsy Suárez Rivero, Dr. Emilio Morales Jiménez, Dr.CM. Miguel Angel Blanco Aspiazu, Dra. Alujy Suárez Rivero, Dr. Alain Rosell Suárez
Contactar mailto:birsy.suarezrivero@yahoo.es
Código ISPN de la Publicación: EkukkVFkFAHsJmBpyg
Publicado Wednesday 13 de May de 2009
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