INTRODUCCION
Entre las ciencias teóricas y técnicas existe
una relación dialéctica donde la teoría busca el conocimiento de las leyes
generales de la naturaleza a partir del estudio detallado de numerosos fenómenos,
y la técnica persigue el objetivo de convertir esos conocimientos en
instrumentos prácticos, vinculados de forma directa o indirecta a la producción
material.
Con la aparición de la revolución científico-técnica se ha formulado la
tesis de la conversión de la ciencia en una fuerza productiva, aunque existe la
relación inversa, ya que los avances tecnológicos contribuyen al desarrollo de
la ciencia teórica con la fabricación de instrumentos cada vez más perfectos,
que se utilizan en la profundización del conocimiento de la naturaleza, la
sociedad y el pensamiento.
En este contexto emergen la biotecnología
y la ingeniería genética, cuyos avances en los últimos 40 años han permitido
la inserción de los conocimientos de la biología en la práctica social. Debe
destacarse que el desarrollo no ha sido igual en los diferentes países,
predominando en los más ricos y en grupo pequeño de empresas
transnacionales.
Cuba con una voluntad política de avanzada,
apoyada en su sistema socialista, ha logrado notables éxitos en esta tecnología,
lo que la coloca a la altura de los países con más desarrollo en este campo.
Esta revisión bibliográfica persigue como
objetivos destacar el papel socializador de la biotecnología y la ingeniería
genética y los avances logrados por nuestro país en este campo.
DESARROLLO
Durante más de 300 años, la ciencia líder era
la física, por su nivel cognoscitivo y sus implicaciones prácticas para el
progreso social, papel adquirido en la actualidad por la biología. Debe
destacarse que el binomio progreso social-desarrollo científico-técnico
constituye un componente esencial del fenómeno social contemporáneo,
manifestado por un proceso de biologización de la cultura. Estamos a las
puertas de una nueva sociedad sobre cuyas formas de vida influyen decisivamente
cuestiones muy vinculadas a la problemática biológica, es decir, el
destino de la humanidad depende en grado cada vez mayor de los progresos que
realizan las distintas ciencias de la vida.
Es inadmisible hablar de progreso social al
margen del progreso científico-técnico y el progreso social es incomprensible
fuera de los resultados alcanzados por las ciencias biológicas en general. Son
muchas las direcciones a través de las cuales se hace posible el nexo entre la
biología y el progreso social; ambas están vinculadas a los grandes problemas
globales de la humanidad como el problema ecológico y la preservación del
medio ambiente, el problema alimentario asociado a la producción agrícola
mundial, el problema de la conservación del patrimonio genético y la lucha
contra las enfermedades.
En el decursar de los últimos 20 años, ha
tenido lugar el surgimiento y desarrollo vertiginoso de una nueva dirección del
conocimiento biológico, con impacto sobre la sociedad y el progreso
social: la tecnología de la ingeniería genética o tecnología del ADN. Esta
rama del conocimiento tiene la peculiaridad de que su función social
fundamental se pone de manifiesto en el proceso de producción material, en
particular en el sector industrial desde donde se proyecta y materializa su vínculo
con la sociedad.
Conceptualmente la ingeniería genética puede
definirse como un sistema de procedimientos experimentales que permiten crear en
el laboratorio determinantes genéticos artificiales a modo de los ADN
recombinantes o híbridos. Sasson, 1987, la define como un conjunto de técnicas
consistentes en aislar y transferir genes a células microbianas, animales o
vegetales.
Las raíces cognoscitivas de tal tecnología
pueden ubicarse en 1869 cuando Miescher descubrió el ácido
desoxirribonucleico (ADN), a los experimentos de Avery y al crucial
descubrimiento de la estructura del ADN por Watson y Click en 1953. En
1973, los científicos de las universidades de Stanford y California, lanzaron
al mundo esta novísima y poderosa técnica para manipular el material genético,
era el principio de una era donde los científicos han podido franquear las
barreras de lo naturalmente establecido por las leyes de la evolución para
renovarlo o cambiarlo a su antojo. Esta tecnología ha sido posible gracias a la
revolución científico-técnica y a los aportes de otras ramas del saber como
la física y la química y a puesto de manifiesto el carácter relativo e histórico–concreto
del conocimiento humano.
Dónde está el impacto social de la creación en un laboratorio de una molécula
recombinante de ADN, que ni siquiera es visible a través de un microscopio. La
clave está en el paso de la ingeniería genética a biotecnología, puesto que
estos términos no son idénticos entre sí.
La biotecnología puede ser definida como la
aplicación de procesos biológicos al sector industrial productivo con vistas a
obtener bienes y servicios y a diferencia de la ingeniería genética tiene sus
raíces en una amplia y fecunda tradición cultural, surgida en muchas de las
civilizaciones antiguas como la producción de vinos y procesos fermentativos en
general.
En la ingeniería genética es posible en
principio cualquier combinación de fragmentos de ácidos nucleicos,
independiente de su origen. Este ácido nucleico creado tiene como fin su
introducción en una célula de un organismo vivo para lograr determinados
efectos deseados por el hombre, que de forma natural y espontánea no ocurren en
la naturaleza. Un ejemplo lo constituye la síntesis de insulina humana por una
bacteria. De esta manera surge la posibilidad fascinante de
trasladar este proceso de laboratorio a una fábrica o industria, con lo
cual un procedimiento biológico se convierte en un proceso industrial y la
ingeniería genética en biotecnología.
El espectro de aplicación de la biotecnología
es amplio y sus perspectivas de desarrollo son incalculables. Los avances
más significativos se observan en la esfera de la salud, con la producción
mediante diversas tecnologías, de antibióticos, vitaminas, enzimas, hormonas,
vacunas, interferones, productos de la sangre, anticuerpos monoclonales, entre
otros. Es importante destacar que la terapéutica actual de muchas de las
enfermedades que atacan al hombre, tales como la hepatitis B, el cáncer y
meningoencefalitis se basan en tecnologías de la ingeniería genética. En el
futuro pudieran erradicarse diversas enfermedades no curables en la actualidad
como las enfermedades moleculares, cuya incidencia e importancia para la salud
se ha incrementado. Además en las esferas de las industrias agroalimentaria,
agrícola, energética y química también encuentra su aplicación esta
novedosa tecnología.
La utilización amplia de la biotecnología en las distintas esferas del proceso
productivo-social, ha provocado una revolución en la industria y ha elevado los
procesos biológicos a nivel de los procesos industriales, participando así
esta ciencia de modo directo en el proceso productivo-social. Con esto, las
funciones cognoscitivas de la biología se rebasan y se profundizan sus
funciones íntimamente relacionadas con el progreso social, prevaleciendo la
tesis marxista de la conversión de la ciencia en una fuerza productiva directa
y de su nexo con el progreso social.
Papel de la Biotecnología
La biotecnología es típicamente una ciencia de
frontera. Las soluciones surgen de las áreas de contacto entre la medicina, la
microbiología, la farmacología, la química, la electrónica entre otras.
Avanza no sólo el que tenga más conocimiento, sino el que mejor los combina.
Este fenómeno de recombinación del conocimiento es una regularidad de la
ciencia actual y es consecuencia de la velocidad con que se acumulan los
conocimientos.
Se relaciona con dos transiciones:
ciencia-tecnología y ciencia básica-ciencia aplicada. La primera transición
es el momento en que la investigación científica adquiere poder predictivo
sobre el desarrollo tecnológico. El valor de la investigación depende de su
capacidad explicativa, predictiva o transformativa, las cuales no se dan simultáneamente.
En la biotecnología la investigación científica se coloca por delante de la
innovación tecnológica, exponiendo todo su valor predictivo y transformador,
además de su capacidad explicativa. No hay desarrollo en esta rama sin
investigación científica. La segunda transición es el momento en que la
investigación en un campo específico madura y se convierte en un sistema
estandarizado de paradigmas y métodos en dependencia del conocimiento de los
individuos y del conocimiento y la experiencia incorporados en la estructura,
sistema de relaciones y procedimientos operacionales que condicionan su desempeño.
Este plano del conocimiento toma décadas en acumularse y no debe ser atribuido
de forma individual a los científicos.
Polarización de la Biotecnología
El impacto social de la biotecnología no puede
recibir igual tratamiento en países desarrollados y subdesarrollados. Uno de
los rasgos esenciales del sistema científico-tecnológico internacional es la
extrema polarización existente en torno al grado de su desarrollo. Por ejemplo,
los países industrializados, donde vive menos del 20 % de la población
mundial, invierten más del 80 % en investigación-desarrollo, publican la mayoría
de los artículos cientifícos y generan más del 90 % de las patentes. El
progreso de la biotecnología no escapa a tal regularidad. En cuanto las
investigaciones fundamentales en la ingeniería genética permitieron imaginar
sus aplicaciones industriales, sus perspectivas dentro de los procesos
productivos a escala social, comenzaron a surgir a partir de 1976, en los
principales países capitalistas desarrollados toda una serie de firmas
comerciales y compañías dispuesta a utilizar la tecnología de la ingeniería
genética en procesos productivos. Por ejemplo, ya en 1982, el capital de las 5
principales compañías ascendía a unos 500 millones de dólares. El capital se
infiltraba vertiginosamente en la vida científica de países como los Estados
Unidos, Francia, Suiza, Japón y los científicos se convertían en grandes
accionistas y en poseedores de fuertes sumas de dinero, hecho que se ha
incrementado en los últimos tiempos.
El desafío cubano.
La particular experiencia cubana tiene lugar en
un momento de grandes problemas para la humanidad: la pobreza, la marginación,
el crecimiento poblacional. las migraciones humanas, la urbanización
incontrolada, el deterioro ambiental, la insuficiencia en la producción de
alimentos, la violencia, la drogadicción, las enfermedades emergentes como el
SIDA y re-emergentes como el cólera, que tienen una causa común la concentración
de la riqueza, en la que el poderío económico, la creación científica, la
participación en el comercio, la calidad de la vida y las posibilidades de
comunicación han mantenido una tendencia concentrativa en el modo de producción
capitalista.
La humanidad, un conjunto de colectividades, ha
acumulado valores para revertir el proceso, pero necesita de respuestas
colectivas, muy evidentes en los actuales movimientos sociales opuestos al
neoliberalismo salvaje aplicado a nuestros pueblos.
Para cualquier obra colectiva hay que construir y
reforzar un triángulo dado por: los recursos humanos, los recursos materiales y
las formas de organización. Este es el reto enfrentado por la biotecnología
cubana en los últimos 15 años.
Recursos humanos: Estuvieron disponibles, la
inmensa obra educacional de la Revolución en las décadas de los 60 y 70, creó
una base de profesionales, técnicos y trabajadores calificados, motivados y
comprometidos con el proyecto social del que formaban parte. Cientos de científicos
e ingenieros completaron su preparación en Cuba y en el exterior. El concepto
enunciado e implementado por la Revolución desde sus primeros años, de que la
educación y la salud no podían verse como consecuencia del desarrollo económico,
sino como prerrequisito de éste, mostró toda su potencialidad.
Recursos materiales: Se movilizaron mediante un
esfuerzo inversionista aprovechando los últimos años de relaciones económicas
con los países socialistas de Europa, esfuerzo que se mantuvo durante los
primeros y peores años del período especial y que originó el polo Científico
de la capital e instituciones en otras provincias. Este sistema ha garantizado
su operatividad hasta alcanzar la rentabilidad económica, generando sus propios
recursos y para el país.
Formas de organización: Ha sido la menos
estudiada, pues existe una etapa inevitable de ensayo y error, de creación,
evaluación y ajuste de procedimientos, cuya sistematización prematura puede
congelar la innovación y fijar ideas no validadas por la vida real.
Antes del triunfo de la revolución el desarrollo
de la biotecnología era casi nulo. En el siglo XIX se destacaron algunas
figuras de la ciencia como Carlos Juan Finlay, Tomás Romay y Alvaro Reynoso.
Durante la primera mitad del siglo XX no hubo un avance apreciable, sólo en las
industrias tradicionales biotecnológicas.
Con el triunfo de la revolución en 1959, la
ciencia cubana recibe un impulso definitivo. La condición de país
subdesarrollado determina que el avance científico-técnico pueda adelantarse
gracias a una intervención estatal determinante. Una sociedad que deseé
desarrollar sus fuerzas productivas tiene que planificar y dirigir el desarrollo
de la ciencia y la técnica.
La necesidad de desarrollar una ciencia nacional
fue siempre uno de los objetivos centrales de la plataforma revolucionaria. En
1980, cuando el mundo desarrollado estaba descubriendo la
“magia” de un ADN recombinante, Cuba se planteaba una
estrategia de desarrollo hacia una biotecnología moderna. En 1981 se creó el
Frente Biológico como un conglomerado de instituciones científicas, con los
siguientes objetivos:
1- Desarrollo de productos farmacéuticos.
2- Desarrollo de nuevos productos para el consumo humano.
3- Colaborar en la solución de los problemas de la alimentación.
4- Producción de variedades de plantas resistentes a las enfermedades.
Se distinguen 3 etapas en la política de ciencia
y tecnología en Cuba:
Ø Primera etapa: Promoción dirigida de la
ciencia (1962-1976), caracterizada por la creación de instituciones y
organismos rectores de la actividad científico-técnica.
Ø Segunda etapa: Dirección centralizada
(1977-1989). Se asume un modelo de desarrollo científico, con un modesto
impacto en la práctica social.
Ø Tercera etapa: Cambios consecutivos al
derrumbe del campo socialista (1990-1995). Se caracteriza por la creación del
Polo Científico, la potenciación del Forum de Ciencia y Técnica y el
surgimiento del Sindicato de la Ciencia. Se estructuró un sistema de
innovación tecnológica, que a través de la coordinación de las leyes e
instituciones, influyera en las unidades productivas.
En la década del 80 se comienza la creación de
centros biotecnológicos en nuestro país, donde se destacan el Centro de
Investigaciones Biológicas, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología
(CIGB), Centro de Producción de Animales de Laboratorio (CENPALAB), Centro
Nacional de Biopreparados (BIOCEN), Centro de Inmunoensayo y el Centro de
Inmunología Molecular (CIM). Otros centros fueron remodelados como el Instituto
de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) y el Instituto Finlay.
La biotecnología se extendió a las provincias
del país con la inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología
de Camaguey y el Centro de Biotecnología de las Plantas de la Universidad
Central de Villa Clara. Otras instituciones de importancia se crearon en Ciego
de Avila, Sancti Spiritus y Santiago de Cuba. En 1991 se crea el Grupo
Provincial de Biotecnología en Holguín, dirigido por la Delegación de la
Academia de Ciencias de Cuba, entre cuyos objetivos están la micropropagación
acelerada de variedades de plantas como la piña y el plátano, la obtención de
anticuerpos monoclonales y policlonales y de biopreparados para uso veterinario.
En la última década del siglo XX, a pesar de la crisis económica, no se
colapsó el sistema social por la aplicación de una política estatal
compensatoria para defender las conquistas sociales del país.
Aplicación de la biotecnología
Son muchos los campos donde la biotecnología
tiene aplicación y Cuba se encuentra entre los países más avanzados en el
mundo. Su uso abarca la agricultura, el medio ambiente, la salud e incluso las
armas de destrucción masivas como la guerra bacteriológica. Actualmente existe
un intenso debate ético sobre las aplicaciones de esta rama y especialmente de
la ingeniería genética. El problema no radica en la tecnología sino en su
utilización.
Desarrollo de vacunas
El incremento del conocimiento sobre la
biotecnología y la ingeniería genética ha originado nuevos tipos de vacunación,
como las vacunas de ADN, que han provocado una verdadera revolución en este
campo.
Ø Vacunas recombinantes: El procedimiento
general para la obtención de un producto recombinante consiste en el
aislamiento de un gen, en particular que codifique para la expresión del antígeno
deseado, su incorporación a un vector y su propagación en una célula
hospedera adecuada. Un ejemplo lo constituye la vacuna contra la hepatitis B
desarrollada en Cuba a partir del ADN viral; el antígeno obtenido del gen y
clave para desarrollar la respuesta inmune se clonó en una levadura, utilizando
como vector un plásmido, lo que permite que estos microorganismos recombinantes
funcionen como verdaderas industrias biotecnológicas en la producción de
grandes cantidades de la proteína deseada a un bajo costo. El resto del proceso
consiste en la purificación de la proteína y su unión a sustancias
estabilizadoras y adyuvantes para obtener el producto final empleado como
vacuna.
Ø Vacunas conjugadas: Son aquellas en las que
una proteína transportadora se une a un polisacárido. En la práctica médica
existen enfermedades infecciosas como las producidas por bacterias encapsuladas
(neumococos y Haemophilus influenzae) que evaden la respuesta inmune del huésped
a través de este determinante de patogenicidad. El desarrollo de vacunas contra
los neumococos se ha visto limitado por la aparición de muchos serotipos
capsulares antigénicamente diferentes, lo cual se ha resuelto parcialmente con
la elaboración de vacunas polivalentes. Esto encontró respuesta en la unión
covalente del polisacárido a una proteína recombinante obtenida por
biotecnología y los polisacáridos se pueden purificar a partir de cultivos
bacterianos o sintetizados en el laboratorio. Un ejemplo de proteínas
transportadoras son las del toxoide tetánico y la proteína de la membrana
externa del meningococo.
Ø Vacunas de ADN: La inoculación por diferentes
vías del material genético puede inducir una respuesta inmune protectora
contra los antígenos codificados. Para esto se utilizan plásmidos con el ADN
de interés, que son inyectados en las células vivas y luego expresados. Se
induce respuesta mediada por anticuerpos y por células. Por ejemplo,
anticuerpos neutralizantes contra proteínas virales (hemaglutinina del virus de
la influenza, gliproteína del virus de la rabia, proteína de la envoltura del
VIH) y la inmunidad celular por linfocitos T citotóxicos y auxiliadores
inducidos por plásmidos, que portan genes codificadores de antígenos de
malaria y tuberculosis.
Ø Vacunas atenuadas genéticamente: Utilizando técnicas
de biología molecular se han podido identificar genes de virulencia y que
codifican determinantes de patogenicidad, los cuales se pueden delecionar o
mutar en los agentes infecciosos, creando clones avirulentes, pero que mantienen
su habilidad de estimular la respuesta inmune, como la vacuna contra el Vibrio
cholerae y Salmonella typhi.
Ø Vacunas de subunidades: Los nuevos
procedimientos de fermentación y purificación han permitido la producción de
vacunas a partir de subunidades purificadas como los polisacáridos capsulares o
subcomponentes proteicos purificados. Así tenemos la vacuna contra Neisseria
meningitidis A y C y la vacuna contra la tos ferina, respectivamente.
En sentido general la biotecnología ha permitido
el avance acelerado en la producción de vacunas más efectivas, menos reactogénicas
y en las cantidades suficientes para su uso masivo. Se han priorizados el
desarrollo de nuevos adyuvantes y mejores sistemas de administración de antígenos,
con el objetivo de aumentar la potencia, lo que permite reducir el número de
inoculaciones y la creación de vacunas orales que mejoren su estabilidad,
evitando el sistema de refrigeración y que modulen la respuesta inmunitaria,
para aumentar la inmunogenicidad. La microencapsulación de antígenos en
liposomas permitirá que las vacunas se puedan administrar por vía oral.
El desarrollo de las vacunas por métodos
biotecnológicos está vinculado a costosas inversiones y numerosos
procedimientos legales para la protección de las formulaciones, los
instrumentos y los procesos que provocan un incremento de los precios, en
ocasiones prohibitivos para los países en vías de desarrollo y que pueden
llevar los adelantos tecnológicos a buscar productos más baratos y sencillos
obtenidos con tecnologías de bajo costo.
Resistencia antimicrobiana
La mayoría de los antimicrobianos disponibles
han sido obtenidos empíricamente mediante la búsqueda de sustancias con
actividad antibacteriana, procedentes de hongos y bacterias del ambiente. Las técnicas
moleculares son útiles para dilucidar el mecanismo de acción de los antibióticos,
determinar los medios de resistencia bacteriana y obtener derivados más
eficaces Un ejemplo muy conocido es la resistencia a las penicilinas por
beta-lactamasas, un alerta de la evolución constante de las bacterias para
enfrentarse a los antibióticos, aún cuando se les ataca con los más
sofisticados.
Interferones
Constituyen un componente humoral que forma parte
de las defensas no específicas contra los virus. Estas sustancias solubles se
descubrieron hace más de 40 años al constatarse que células infestadas por
virus producían una proteína, que al reaccionar con células no infestadas las
hacía resistentes a la infección viral. Existen tres tipos de interferones
alfa, beta y gamma. Cuba produce interferones en el CIGB.
Cáncer
El descubrimiento de las bases moleculares de
algunos tipos de cánceres solo ha sido posible aplicando la ingeniería genética.
Así se han descubierto los oncogenes y los genes supresores tumorales,
implicados directamente en la carcinogénesis, lo que abre líneas de
investigación con resultados parciales en la actualidad y perspectivas
alentadoras. También estos adelantos han permitido esclarecer el papel de
determinados virus en los procesos malignos, que representan la segunda causa de
muerte en el mundo y una onerosa carga para los servicios de salud.
Actualmente algunos productos cubanos son
extremadamente promisorios para su distribución mundial. La calidad de nuestras
producciones biotecnológicas ha interesado a firmas de países altamente
desarrollados del Reino Unido, Japón y Francia. Entre esos productos se
encuentran los siguientes:
Ø Vacuna contra la meningitis tipo B y C.
Ø Vacuna polivalente contra Haemophilus influenzae tipo b
Ø Vacuna recombinante contra la hepatitis B.
Ø Interferones como el alfa-interferón.
Ø Más de 100 tipos de anticuerpos monoclonales.
Ø Estreptoquinasa recombinante para el tratamiento del infarto de miocardio
agudo (IMA).
Ø Enzimas de utilización industrial.
Ø Policosanol (PPG) para el tratamiento de las lipidemias aterógenas.
Ø Sistemas diagnósticos para diversas enfermedades como el SIDA-VIH y la
lipoproteína (a).
Ø Factor de crecimiento epidérmico.
Ø Equipos médicos y programas de computación.
Ø Sistema Ultra- Micro Analítico (SUMA).
Ø Eritropoyetina recombinante humana para su utilización en pacientes con
insuficiencia renal crónica.
El impacto de la biotecnología cubana no se
limita a los enormes beneficios que reporta a nuestro pueblo, sino a su
proyección a otros países con limitados recursos económicos, que no pueden
pagar los precios monopólicos de las grandes transnacionales, empeñadas en
obtener ganancias y al ejemplo de lo mucho que se puede hacer a favor de las
mayorías, con limitados recursos en los países pobres, cuando se aplica
una política científica correcta.
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Tomo 2. Editorial Ciencias Médicas. La Habana 1999. 615 p.
DATOS DE AUTORES
Lic. Leonor Cruz Lage. Profesora Asistente Agentes Biológicos. Facultad de
Ciencias Médicas de Holguín.
Dr. Pedro Enrique Miguel Soca. Profesor Instructor. Facultad de Ciencias Médicas
de Holguín.
e-mail. soca @cristal.hlg.sld.cu