Cuando el estudioso pretende conocer
el origen de cualquiera de las especies vivientes, tropieza con una embarazosa
dificultad, la misma que tiempo atrás constituyó un grave problema para el
pionero de la conducta animal: Charles Darwin en su obra "El Origen de las
Especies"; tal dificultad fue denominada por él mismo como "la
Imperfección de los Estratos Geológicos". Y en realidad, al decirse que
escrita está sobre las rocas la historia del pasado biológico desde épocas
anteriorísimas a la aparición del hombre sobre la tierra, solo logramos
aproximarnos a la verdad, ya que si limitamos la atención y hacemos un
detallado estudio sobre una sola formación "Estrato" no encontraremos
en ellas series graduales ordenadas de especies fósiles; es decir, no siempre
hallaremos los restos más antiguos en las capas geológicas más profundas y
los más contemporáneos en los estratos más externos, como lógicamente puede
suponerse, puesto que los muchos accidentes ocurridos en tantos miles de años
han desordenado, locamente, la mayoría de los restos fósiles.
Los insectos como otros
invertebrados se han conservado en estado fósil por una serie de
acontecimientos que tuvieron como resultado su enterramiento en un medio
adecuado. Es necesario un enterramiento inmediato para que se conserve todo el
insecto; de otra manera el cuerpo se reblandece y caen todas sus partes,
quedando muchas veces solo las alas. Estas se descomponen más lentamente y por
lo tanto, pueden conservarse en condiciones menos favorables, razón por la cual
muchos ejemplares de insectos fósiles consisten únicamente en las alas. Además,
los insectos fósiles no se encuentran en tantos yacimientos ni localidades como
la mayoría de otros artrópodos.
Se han hallado fósiles de
insectos en cerca de 150 localidades de diversas partes del mundo. Entre las más
importantes pueden considerarse, Commentry, en la parte central de Francia,
donde fueron depositados en un lago de aguas dulces, en el período carbonífero
superior, (300 millones de años aproximadamente) miles de especímenes que se
encuentran más o menos bien conservados y son considerados por algunos como los
insectos más antiguos que se conocen. Otro sitio de considerable importancia es
la roca caliza del Elmo, en el estado de Kansas, EEUU., donde se han encontrado
hasta ahora cerca de 10.000 insectos acuáticos y crutáceos, admirablemente
bien conservados. La piedra caliza litográfica de Baviera y otras del mismo
tipo, distribuidas principalmente en Europa, han dado material valiosísimo para
los investigadores, pero ningún yacimiento supera en riqueza al maravilloso
Ambar del Báltico, en las Costas de Alemania, a cuyo material me referiré más
adelante por ser insectos de edad más contemporánea.
En realidad la primera constancia
geológica del origen de los insectos es todavía insegura; se han encontrado
unos pocos fragmentos de pequeños artrópodos en un cuarzo del período devónico
(anterior del carbonífero, 300 millones de años aprox.) y un grupo de científicos
los clasificó como Tisanuros, pequeños insectos sin alas de cuerpo desnudo y a
menudo cubierto de escamas, sin una metamorfosis marcada, pero su verdadera
identidad será dudosa hasta cuando se sepa más de ellos. Lo mismo puede
decirse para otros tres fósiles del primer período carbonífero, consistentes
en algunas alas encontradas en Checoslovaquia y Alemania; lo único que puede
deducirse es que en aquella época existieron insectos voladores con alas
perfectamente desarrolladas.
Desde el período siguiente (50
millones de años) en adelante la entomofauna es mucho mejor conocida; ésta se
encuentra ya muy evolucionada y comprende diversos grupos con analogías a
algunos órdenes de los insectos actuales.
Los insectos del carbonífero
fueron reunidos por el paleontólogo norteamericano, Samuel Hubard, en un gran
grupo que denominó "Palaeodictiopteros", el cual posee algunas
samejanzas con los actuales ortópteros ( cucarachas, langostas y grillos );
estos antiguos insectos eran de tamaño mediano y hasta donde sabemos, todos los
representantes tuvieron un par de lóbulos membranosos en el primer segmento torácico,
considerados como indicadores del origen de las alas funcionales.
Desafortunadamente no se conocen las fases metamorfósicas de ellos.
Otros contemporáneos de estas libélulas
gigantes fueron los del género "Titanophasma", de abdomen
largo y delgado y de alas estrechas y membranosas, casi tan grandes como las
anteriores; no se han encontrado estados metamorfósicos en ninguno de los dos
grupos, pero se supone que fueron acuáticos y de metamorfosis sencilla. Como en
aquel tiempo no habían aparecido todavía las aves, ni ningún vertebrado
volador, quizá fueron ellos quienes dominaron el aire sin ser molestados por
ningún otro animal.
Millones de años después de la
aparición de los primeros insectos, cuando transcurría el período pérmico,
(215 millones de años) ya se encontraban bien representados varios tipos de
piojos masticadores de pocos milímetros de longitud y algunos tipos de chinches
y neurópteros. Además, aparece aquí, también un extraño orden de insectos
parecidos a los actuales escarabajos, con alas bien desarolladas, pero
relacionados más estrechamente con los grillos, denominados
"Protelytroptero" importantes por su tipo de metamorfosis completa.
Ya en la era mesozoica, la de los
gigantescos reptiles , cambió marcadamente la entomofauna, y ninguno de los órdenes
extinguidos subsistió después de iniciado este período. Entre los
representantes insectiles de este tiempo se cuentan ciertas especies
australianas emparentadas con los grillos, que poseyeron en las alas un gran
aparato estridulatorio; esto constituye la primera constancia de la producción
de sonido por los insectos.
Como en esta época tampoco habían
aparecido los pájaros, ni otros vertebrados que produjesen los sonidos animales
ordinarios, es posible que dichos insectos estridulantes y sus parientes, fueran
las criaturas más ruidosas de aquellos tiempos. Ya de aquí en adelante la
fauna insectil se asemeja mucho a la moderna, pero continúan apareciendo cada
vez más familias. En realidad, la apariencia de esta fauna es tan moderna que
si viésemos una colección de aquellos especímenes, clavados con alfilers a la
manera usual, no nos parecerían muy diferentes a nuestras colecciones actuales,
excepto que no habrían visitantes de las flores, como abajas y abejorros, por
cuanto las plantas florales solo aparecieron en el período siguiente, el cretáceo
(120 millones de años).
Aunque los insectos del terciario
no contribuyen a nuestro conocimiento de la evolución de la entomofauna como
los más arcaicos, nos informan sobre la distribución geográfica de las
familias y los géneros, y nos permiten hacer comparaciones seguras con los géneros
y especies actuales. A tal época pertenecen los numerosísimos insectos fósiles
del Ambar del Báltico (hasta ahora se han colectado 150.000 especies aprox.),
consistentes en diminutos sarcófagos cristalinos en cuyo interior se encuentran
insectos antiquísimos en perfecto estado de conservación. El material es en sí
la resina
fosilizada de una especie de pino extinguido (Pinitis succinifera),
cuya distribución geográfica abarcaba extensas zonas nórdicas de Europa;
muchos insectos y otros vertebrados que habitaban aquellos bosques, quedaron
aprisionados en la resina de los árboles que frecuentaban; luego la resina
cristalizó, cayó al suelo, se petrificó, y fue luego arrastrada por las aguas
hasta las playas del mar Báltico, donde pueden hoy ser encontradas estas
increibles joyas insectiles. El Dr. Morton Weler, quien se ha dedicado al
estudio de los insectos del Ambar del Báltico, ha logrado diferenciar 43 géneros
de hormigas, de lo cuales 24 existen en nuestros días. Además, descubrió que
los hábitos sociales de éstas eran tan organizados como los de las existentes
actualmente, con sus castas, sus obreras y hasta en la asociación con los
pulgones; como esto ocurrió hace 60 millones de años aprox., antes de la época
de aparición de la mayor parte de las familias de mamíferos hoy existentes, es
indudable que la organización social de las hormigas es muchísimo más antigua
que la nuestra.
Es importante aclarar que en períodos
considerablemente anteriores como el silúrico (400 millones de años aprox.),
habían aparecido ya sobre la tierra varios tipos de arácnidos, siendo entre
estos los más antiguos algunos escorpiones que poseen mucha analogía con los
actuales. El más antiguo fue denominado "Palaeophonus", ejemplar
increiblemente bien conservado y que se considera como el fosil terrestre más
primitivo encontrado hasta ahora. Las arañas y los ciempiés también fueron
abundantes en aquella época, y poseían el cefalotórax dividido en segmentos
en vez de la masa conjunta de los actuales descendientes; pero ninguno de estos
grupos puede considerarse como ancestro en el origen de los insectos, ya que
forman una clase totalmente aparte de ellos.
De todos los primitivos insectos
conocemos hasta hoy seis órdenes diferentes, todos ellos extinguidos hace miles
de años, excepto el grupo de los blattidos (cucarachas), insectos que han
persistido a través de largos períodos geológicos, sin que en ellos se note
una apreciable diferencia entre las especies primitivas y las actuales; la pequeña
diferencia radica principalmente en la disposición de las nervaduras de las
alas y posiblemente en el tamaño de animal, pues todos los abundantísimos fósiles
de cucarachas que se han encontrado son de proporciones relativamente medianas y
ninguno supera en tamaño a ciertas especies actuales de nuestro trópico. Este
hecho lo he verificado, hasta cierto punto, como resultado de múltiples
excursiones de fósiles que he realizado en el Valle del Patia, al sur del
departamento del Cauca, importante yacimiento fosilífero en Colombia, donde a
menudo suelen encontrarse impresiones pétreas de cucarachas de mediano tamaño
y muchos artrópodos y vegetales fósiles que fueron allí depositados por las
aguas corrientes cuando todo aquel valle era una bahía del Océano Pacífico.
Puede demostrarse que tal territorio fue sin duda una entrada al mar, observando
los muchos ejemplares fósiles de origen netamente marino que he colectado allí:
corales, conchas, caracoles y un extraordinario cangrejo marino de estructura
muy diferente a los que actualmente habitan el valle (ahora solo se encuentran
pequeños cangrejos de rio).
Además, observando el paisaje
circundante se dispone de otra evidencia para demostrar el origen marino del
Valle de Patia: las montañas vecinas son grandes moles de rocas en las que aún
se encuentran las impresiones de los distintos niveles del agua. Estos surcos en
las rocas, a manera de gradas, se formaron en orden descendiente, a medida que
bajaba el nivel del agua, hechos por el contínuo golpear de las olas que fueron
carcomiendo los acantilados en el transcurso de miles y miles de años; luego
logró desaguarse completamente por la hoz de Minamá, en el sur del Valle, la
cual es un profundo cañon que divide la cordillera occidental y actualmente da
paso a su través al rio Patía antes de desembocar al Oceano Pacífico.
Volviendo a nuestro caso de las
cucarachas, jamás logré obtener en el Patía un ejemplar fósil tan grande
como algunas cucarachas que hoy día habitan esa región, donde existen especies
gigantes que sobrepasan las dos pulgadas y media de longitud.
Las cucarachas son posiblemente
los insectos más ampliamente distribuidos en el globo; se han clasificado hasta
ahora cerca de 3.500 especies, encontrándose en casi todos los tipos de climas
existentes en la tierra.Naturalmente, no todas han adquirido hábitos domésticos
y muchas especies presentan aspectos muy atractivos, como cierto tipo de
cucarachita verde que habita las hojarascas y los detritos de los bosques
circundantes de Manizales.
Como dato interesante, algunos
yacimientos europeos de fósiles solo han mostrado cucarachas.
Entre los órdenes de insectos
extinguidos, los más expectaculares fueron sin duda los "Protodonata"
semejantes a las actuales libélulas, que han sido encontrados en antiguas rocas
de Frencia y Estados Unidos; poseían éstos un poderoso aparato masticador y
sus patas estaban cubiertas de fuertes espinas. Todos estos protodonatos fueron
grandes y algunos verdaderamente gigantescos, con una envergadura de 75 cms. de
extremo a extremo de las alas y un cuerpo de hasta 40 cms. de largo, es decir,
aproximadamente el tamaño de un gavilán.A juzgar por las semejanzas con sus
actuales descendientes, estas superlibélulas debieron ser ágiles cazadoras de
otros insecto, y sin duda capturaban sus presas al vuelo para luego devorarlas,
mientras descansaban posadas sobre los helechos gigantes y otras plantas
primitivas.
Un estudio detallado del origen
de los insectos pone en evidencia ciertos cambios progresivos estructurales a
través de todos los períodos geológicos; aunque todo esto es aún tema de
controversia entre los investigadores, se tienen suficientes pruebas que indican
los pasos importantes en la evolución de estos animales.Los estudios morfológicos
de los insectos existentes prueban que sus primeros antecesores fueron ápteros,
(sin alas) como los actuales Thisanura "pescaditos de plata" que se
encuentran ocasionalmente en las bibliotecas y sitios sombríos. La aparición
de las alas, modificación probable de aletas laterales, fue sin duda el cambio
más significativo en la línea evolutiva de los insectos.
Los insectos voladores primitivos
no podían flexionar las alas en posición de reposo. El segundopaso
evolutivo importante consistío en el desarrollo de una articulación que
les permitió recoger las alas sobre el abdomen cuando no volaban; la adquisición
de este mecanismo los hizo escurridizos y les dió facilidades para esconderse
ertre las piedras, rocas y detritus vegetales.
El tercer cambio evolutivo
importante consistió en lograr una metamorfosis de tipo más completo con fases
de larva y ninfa. Desde entonces, no se han operado cambios de tanta
importancia.
La fauna insectil de nuestros
tiempos no es más que una pequeña parte del total de los que vivieron en los
350 millones de años atrás y han sobrevivido durante todo ese tiempo, sin
sufrir modificaciones tan marcadas como en otros seres vivientes, pero se han
adaptado maravillosamente para soportar toda la variedad de condiciones que hay
sobre la tierra, y es de esperar que hayan adquirido especializaciones y
adaptaciones que nosotros no entendemos completamente.El grado de desarrollode
los insectos es extremadamente variable y difícil de medir por normas
humanas.Es bien conocido por todos que muchas especies de hormigas, abejas y
termites de tendencias sociales, muestran un alto grado de eficiencia en sus
laboriosas construcciones, movidas por alguna inexplicable fuerza definida como
instinto, si no es por facultades de razón e inteligencia.
Queda mucho que investigar sobre
la evolución filogénica de los insectos. Si bien es cierto que la biología -
auxiliada con el descubrimiento del carbono 14 - ha hecho considerables avances
cronológicos. Los fósiles de tantos insectos que vivieron en períodos geológicos
distantes muchos millones de años de la era humana, son testigos elocuentes de
las tantas vicisitudes por las que atravezaron en medios incompatibles para
cualquier otra especie animal.
Al recapacitar y reconocer la
prioridad cronológica de los insectos en relación con nosotros, es decir, todo
aquel largo tiempo transcurrido antes de la aparición del hombre sobre la
tierra, del cual fueron testigos, es a los ojos del biólogo, en algún sentido,
vergonzosa nuestra niñez en la tabla de los períodos geológicos.
Bibliografía
INSECTS. Copyright 1963, Unites
States- Departament of Agriculture Washinton D.C.
HISTORIA NATURAL. Geología -
(Paleontología). Instituto Gallach, Sexta Edición -Barcelona.
EDUARDO HERNANDEZ PACHECO. Los fósiles
y la fosilización.
LOS INSECTOS. Colección de la
Naturaleza de Life en Español- Offset Multicolor, S.A. 1968 -México -D.F.