La hemorragia
digestiva alta continúa siendo uno de los principales motivos de consulta médica
y una gran preocupación en el servicio de urgencia, mientras que la úlcera péptica
gastroduodenal representa la causa más común de la hemorragia.
El manejo y
seguimiento de estos pacientes se debe realizar con un equipo compuesto por un
clínico, un endoscopista y un cirujano, teniendo siempre en cuenta la necesidad
de compensarlo hemodinámicamente y hacer la endoscopía, que en la gran mayoría
de las veces permite el diagnóstico del origen de la hemorragia y ofrece
opciones de tratamiento.
La cirugía
está indicada en aquellos casos en los que no se consigue restablecer el
equilibrio hemodinámico del paciente, debido a la intensidad de la hemorragia y
a la imposibilidad de detenerla endoscópicamente, y especialmente en pacientes
ancianos con enfermedades asociadas.
La propuesta
de este trabajo es evaluar pronósticos clínicos y endoscópicos con el objeto
de orientar y predecir cuáles son los pacientes con mayores posibilidades de
presentar hemorragia recidivante, como una orientación para su mejor
tratamiento, sea clínico, endoscópico o quirúrgico.
En el período
de junio de 1994 a julio de 1999, fueron estudiados 98 pacientes con hemorragia
digestiva alta por úlcera péptica.
De este
total, 48 pacientes presentaban señales de hemorragia reciente en la endoscopía,
con indicación de tratamiento endoscópico y/o quirúrgico. Treinta y tres
pacientes eran del sexo masculino y quince del sexo femenino, con edades entre
25 y 88 años, pero 31 de ellos se encontraban entre los 40 y los 69 años.
Se efectuó
un relevamiento de los resultados según los pronósticos clínicos y endoscópicos
y se compararon con la literatura, con el objeto de obtener una mejor atención
y estandarizar una conducta.
De los 48
pacientes sometidos a una endoscopía y con evidencia de hemorragia reciente, en
38 se realizó con éxito un tratamiento endoscópico inicial con adrenalina y/o
alcohol, y en 10 pacientes se indicó tratamiento quirúrgico.
De los 38
pacientes, 9 se presentaron con hemorragia recidivante; en 6 se detuvo la
hemorragia después del segundo tratamiento escleroterápico y en 3 se indicó
cirugía..
Con respecto
a la hemorragia recidivante, ocurrió más en úlceras duodenales – 6 casos
(67%) y la incidencia fue mayor en el sexo masculino - 6 casos (67%).
Con relación
a los estigmas de sangrado, vaso visible (forrest IIa), fue causa de hemorragia
recidivante en el 56% de los casos. Se indicó cirugía en 13 pacientes, en 10
de ellos después de una endoscopía inicial y en 3 después de tratamiento
escleroterápico, con una incidencia del 12%. Se produjeron 9 fallecimientos, la
mayoría de ellos debido a otras enfermedades asociadas como neoplasia –
carcinomatosis, ICC, DPOC, alcoholismo, un caso de complicación postoperatoria:
(dehiscencia del muñón duodenal) y un caso de fallecimiento antes de iniciarse
la cirugía.
La causa más
común de hemorragia o de hemorragia recidivante en el tubo digestivo alto es la
úlcera péptica, exceptuando las regiones endémicas de esquistosomosis, donde
prevalecen las várices esofágicas.
La hemorragia digestiva alta
continúa siendo una de las principales causas de atención de la emergencia
hospitalaria. Felizmente, el ochenta por ciento (80%) de las hemorragias por úlcera
cesan espontáneamente. En las últimas décadas, los casos de internación por
úlceras disminuyeron, pero las internaciones por hemorragia permanecen sin
cambios. La tasa de mortalidad en estos casos es de 6 a 10%, y la mayoría de
las veces ocurre por descompensación de enfermedades preexistentes.
La evaluación
clínica nos permite orientar el tratamiento en la admisión de estos pacientes.
Los pacientes con alteraciones hemodinámicas severas deberán permanecer en
la sala de emergencia ambulatoria para ser compensados hemodinámicamente. La
edad del paciente es muy importante, pues generalmente los pacientes ancianos
presentan enfermedades concomitantes, se encuentran desnutridos, con una
alimentación inadecuada y una disminución de la velocidad de síntesis
de proteínas, responden mal a una agresión metabólica y también tienen
comprometida la respuesta inmunológica en virtud de una disminución de la
eficiencia de la transcripción de genes específicos. Tienen mucha dificultad
para compensar el estado de shock. Este estado aparece con mucha facilidad, pero
es muy difícil compensarlo.
Con relación
al pronóstico endoscópico de hemorragia recidivante, nos basamos en los
estigmas de sangrado, especialmente en el tamaño y localización de la úlcera.
Las úlceras mayores a 1,0 cm tienen una mayor incidencia de hemorragias
recidivantes y su tratamiento endoscópico es más difícil y frecuentemente
esos pacientes son enviados a cirugía. El tratamiento endoscópico de las úlceras
de la pared posterior del bulbo duodenal y de aquellas localizadas en la
curvatura menor del estómago presentan hemorragias recidivantes más
frecuentes, tal vez por la proximidad de las artérias gástrica izquierda y
gastroduodenal..
Otro recurso
terapéutico para prevenir las hemorragias recidivantes sería una endoscopía
con ecodoppler: se estudia el fondo de la úlcera sangrante y si existe un
extravasamiento hemorrágico por debajo de este fondo es muy posible que se
produzca una hemorragia recidivante.
Revisando la
literatura, encontramos los siguientes datos sobre otros estigmas de hemorragia
recidivante después de un tratamiento endoscópico:
-
En las úlceras de fondo
limpio, se produce hemorragia recidivante en el 3% de los casos;
-
En las úlceras con manchas
negras o violetas planas o recubiertas de fibrina, la posibilidad de
hemorragia recidivante es del 7% aproximadamente;
-
Las úlceras con hemorragia
en el borde son recidivantes en cerca del 10% de los casos;
-
Ante la presencia de un coágulo
reciente, la incidencia de hemorragias recidivantes oscila entre el 20 y el
25%;
-
Cuando existe un vaso visible
o un coágulo adherido al lecho, la incidencia aumenta al 33%; y en
presencia de un vaso visible sangrante, el tratamiento endoscópico es muy
difícil, y la hemorragia recidivante se presenta en casi el 90% de estos
pacientes.
En estos casos, la cirugía es el
tratamiento indicado. La recidiva con frecuencia ocurre durante las
primeras 72 horas, período en el cual la observación debe ser más cuidadosa.
Cuando es hospitalizado un
paciente con un cuadro de hemorragia digestiva alta, si presenta un riesgo
elevado, es enviado a terapia intensiva. Si el riesgo es bajo, debe permanecer
en la unidad de emergencia. En todos los casos la intención es compensarlo
hemodinámicamente y, posteriormente, realizar una endoscopía.
La endoscopía nos orienta en
el manejo del paciente.
Si el paciente presenta
hemorragia activa, vaso visible no sangrante o coágulo adherido, se realiza
tratamiento endoscópico y el paciente permanece en terapia intensiva durante 24
horas; si no presenta hemorragia recidivante es enviado a sala, donde permanece
48 horas más.
Si el paciente presenta un coágulo
o manchas planas, sin señales de sangrado, el paciente permanece internado
durante 72 horas. Si durante la endoscopía se observa solamente una base clara,
el período de internación para observación es de 24 horas. Haciendo una análisis
global clínico y endoscópico, llegamos a algunas conclusiones:
- Las hemorragias recidivantes
son más frecuentes en las úlceras de la pared posterior – 33% de los casos
– y ocurre en los siguientes porcentajes: vaso visible 21%, coágulo reciente
sin señales de hemorragia 8% y 23% con presencia de estas señales;
- En
las úlceras con vasos visibles e hipotensión, esta incidencia es de
aproximadamente el 67%; cuando no tiene repercusiones hemodinámicas, el
porcentaje es del 27%;
- Con relación a los
signos vitales, la hemorragia recidivante presenta los siguientes porcentajes:
con signos vitales normales el 2%; con taquicardia el 18%, y pacientes en estado
de shock el 48% (PA<90mm Hg);
- Son factores
desfavorables para el restablecimiento de los pacientes: edad superior a 60 años,
enfermedades asociadas, uso concomitante de drogas (AINES), elevación de la
urea y hematocrito inicial menor a 30%.
- Con relación al
tratamiento clínico de la hemorragia y prevención de recidivas, se han
utilizado los siguientes recursos médicos:
1º - Sonda nasogástrica, utilizada para el
diagnóstico y evaluación de la gravedad de la hemorragia. Mc Lauglin y col.
utilizan el lavaje nasogástrico y su aspirado para predecir hemorragias
persistentes o recurrentes. Se recomienda tener cuidado con el lavaje nasogástrico
con solución salina helada, por la posibilidad de que se produzcan arritmias y
se prolongue el tiempo de coagulación.
2º -La reposición de pérdidas volémicas
inicialmente se hace con solución salina, en una infusión rápida, evitando
los expansores plasmáticos. La reposición ideal se debe hacer con sangre
fresca, después de haber establecido el grupo sanguíneo y realizado pruebas
cruzadas, para preservar mejor sus propiedades.
3º - Con relación a los bloqueantes H2 y
de la bomba de protones, el uso es controvertido, aunque en trabajos recientes
como el de Lind y col., y Schaffalitzki y col.., estudios multicéntricos,
randomizados, incluyendo a casi 600 pacientes, se registraron mejores resultados
al utilizar dosis elevadas de omeprazol, durante las primeras 72 horas de
hemorragia ulcerosa, en comparación con el grupo placebo. Administran
inicialmente 80 mg en bolo, seguido de 8 mg/hora durante 72 horas, y a
continuación omeprazol por vía oral durante 3 semanas.
Los autores que apoyan
el tratamiento con omeprazol creen que es importante mantener el pH gástrico
arriba de 5,4 pues existiría una mayor adhesividad plaquetaria y reducción de
la lisis del coágulo del área sangrante.
4º- La vasopresina, la somatostatina o el
octreotide, en la mayoría de los trabajos no han demostrado buenos resultados
en el tratamiento de la hemorragia digestiva alta. Ling Wang y col., sugieren
que el octreotide se puede usar como terapia de primera línea en paciente con
hemorragia alta masiva, antes de ser transferidos a un centro médico.
5º- El tratamiento de H. pylori, facilita la
cicatrización de la úlcera y, por consiguiente, reduce el índice de
hemorragia recidivante, por alterar la historia natural de la úlcera duodenal.
Se debe evitar el uso
de corticoides y de AINES, pues sus efectos nocivos sobre la mucosa
gastrointestinal, provocando hemorragias y recidivas, son muy conocidos.
Recordar que la asociación de corticoides con AINES aumenta la posibilidad de
hemorragias recidivantes en 10 veces.
AAS, en una dosis de
100 mg, inhibe el tromboxano B2 pero no inhibe la síntesis de
prostaglandinas E2, y no se ha comprobado que esta dosis
produzca hemorragias recidivantes.
El tratamiento endoscópico
está indicado en aquellos pacientes con inestabilidad hemodinámica, hipotensión
(PA<90 mm Hg), taquicardia, hematocrito bajo, necesidad de transfusiones
sanguíneas, evidencia endoscópica de hemorragia activa, vaso visible o coágulo
adherido. Hoy, un endoscopista experimentado puede diagnosticar el origen de la
hemorragia en el 95% de los casos y ofrecer opciones terapéuticas, pero la
localización de la úlcera y los estigmas de sangrado son factores que permiten
predecir su eficacia.
Park y col. publicaron
un trabajo en el que evalúan 135 pacientes con hemorragia digestiva alta. En el
manejo inicial de estos pacientes, 8 no tuvieron posibilidad de recibir
tratamiento endoscópico y les fue indicada cirugía. En un primer momento
controlaron la hemorragia en 102 pacientes. En 25 hubo hemorragia recidivante,
siendo que en 10 de ellos se tuvo éxito después de una nueva sesión de
escleroterapia y en el resto se indicó tratamiento quirúrgico. Los autores
sugieren algunos factores que pueden ser predictivos para la necesidad de cirugía:
pulso, posición de la úlcera y obesidad.
Según relatos, existe
una tasa del 83% de eficacia con el tratamiento endoscópico, siendo que en 17%
de los pacientes se indicó cirugía. Ellos presentan un índice de hemorragia
del 20%, teniendo como factores agravantes la localización de la úlcera,
principalmente en el duodeno posterior y en la curvatura, y el estigma de la
hemorragia – a chorro y vaso visible.
En este relevamiento,
el tratamiento endoscópico presentó una eficacia del 72,9%, mientras que en un
27,08% se indicó cirugía. Se verificó un índice de hemorragia recidivante
del 23,6% y una tasa de mortalidad del 7%.
Es importante destacar
que la endoscopía digestiva redujo el número de laparotomías y transfusiones
sanguíneas, pero los pacientes derivados a cirugía son potencialmente los más
graves.
Con una estandarización
de la atención y asistencia profesional adecuada en la guardia médica, y con
el perfeccionamiento de las técnicas de tratamiento endoscópico, creemos que
es posible reducir la tasa de mortalidad.
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