- El
fluido como un continuo
- El
campo de velocidades
- Flujos
en una, dos y tres dimensiones
- Trayectorias,
lineas del trazador y lineas de corriente
- Campo
de esfuerzos
- Fluido
newtoniano, viscosidad
- Flujos
viscosos y no viscosos
- Flujos
laminares y turbulentos
- Flujo
compresible y flujo incompresible
EL FLUIDO COMO UN CONTINUO
Un fluido es una sustancia que se deforma continuamente al
ser sometida a un esfuerzo cortante (esfuerzo tangencial) no importa cuan pequeño
sea.
Todos los fluidos están compuestos de moléculas que se
encuentran en movimiento constante. Sin embargo, en la mayor parte de las
aplicaciones de ingeniería, nos interesa más conocer el efecto global o
promedio (es decir, macroscópico) de las numerosas moléculas que forman el
fluido. Son estos efectos macroscópicos los que realmente podemos percibir y
medir. Por lo anterior, consideraremos que el fluido está idealmente
compuesto de una sustancia infinitamente divisible (es decir, como un continuo)
y no nos preocuparemos por el comportamiento de las moléculas individuales.
El concepto de un continuo es la base de la mecánica
de fluidos clásica. La hipótesis de un continuo resulta válida para estudiar
el comportamiento de los fluidos en condiciones normales. Sin embargo, dicha hipótesis
deja de ser válida cuando la trayectoria media libre de las moléculas
(aproximadamente 6.3 x 10-5 mm o bien 2.5 x 10-6 pulg para
aire en condiciones normales de presión y temperatura)]` resulta del mismo
orden de magnitud que la longitud significativa más pequeña, característica
del problema en cuestión.
Una de las consecuencias de la hipótesis del continuo es que
cada una de las propiedades de un fluido se supone que tenga un valor definido
en cada punto del espacio. De esta manera, propiedades como la densidad,
temperatura, velocidad, etc., pueden considerarse como funciones continuas de la
posición y del tiempo.
EL CAMPO DE VELOCIDADES
Al estudiar el movimiento de los fluidos, necesariamente
tendremos que considerar la descripción de un campo de velocidades. la
velocidad del fluido en un punto C (cualquiera) se define como la velocidad
instantánea del centro de gravedad del volumen dV que instantáneamente rodea
al punto C. Por lo tanto, si definimos una partícula de fluido como la pequeña
masa de fluido completamente identificada que ocupa el volumen dV, podemos
definir la velocidad en el punto C como la velocidad instantánea de la partícula
de fluido, que en el instante dado, está pasando a través del punto C. La
velocidad en cualquier otro punto del campo de flujo se puede definir de manera
semejante. En un instante dado el campo de velocidades, V, es una función de
las coordenadas del espacio x, y, z, es decir V = V(x, y, z). La velocidad en
cualquier punto del campo de flujo puede cambiar de un instante a otro. Por lo
tanto, la representación completa de la velocidad (es decir, del campo de
velocidades) está dado por
V = V(x, y, z, t) ecuación 2.3
Si las propiedades de fluido en un punto en un campo no
cambian con el tiempo, se dice que el flujo es estacionario. Matemáticamente,
el flujo estacionario se define como
σn / σt = 0
donde representa cualquier propiedad de fluido.
Se concluye entonces que las propiedades en un flujo
estacionario pueden variar de un punto a otro del campo pero deben permanecer
constantes respecto al tiempo en cualquiera de los puntos.
FLUJOS EN UNA, DOS Y TRES DIMENSIONES
La ecuación 2.3 establece que el campo de velocidades es una
función en las tres coordenadas del espacio y del tiempo. Un flujo de tal
naturaleza se denomina tridimensional (también constituye un flujo no
estacionario) debido a que la velocidad de cualquier punto del campo del flujo
depende de las tres coordenadas necesarias para poder localizar un punto en el
espacio.
No todos los campos de flujo son tridimensionales. Considérese
por ejemplo el flujo a través de un tubo recto y largo de sección transversal
constante. A una distancia suficientemente alejada de la entrada del tubo.
Un flujo se clasifica como de una, dos o tres dimensiones
dependiendo del número de coordenadas espaciales necesarias para especificar el
campo de velocidades.
En numerosos problemas que se encuentran en ingeniería el análisis
unidimensional sirve para proporcionar soluciones aproximadas adecuadas.
Puesto que todos los fluidos que satisfacen la hipótesis del
medio continuo deben tener una velocidad cero relativa a una superficie sólida
(con objeto de satisfacer la condición de no deslizamiento), la mayor parte de
los flujos son intrínsecamente de dos o tres dimensiones. Sin embargo, para
propósitos de análisis muchas veces resulta conveniente introducir la idea de
un flujo uniforme en una sección transversal dada. Se dice que un flujo es
uniforme en una sección transversal dada, si la velocidad es constante en toda
la extensión de la sección transversal normal al flujo
El término campo de flujo uniforme (opuesto al flujo
uniforme en una sección transversal) se emplea para describir un flujo en el
cual la magnitud y la dirección del vector velocidad son constantes, es decir,
independiente de todas las coordenadas espaciales en todo el campo de flujo.
TRAYECTORIAS, LINEAS DEL TRAZADOR Y LINEAS DE CORRIENTE
En el análisis de problemas de mecánica de fluidos
frecuentemente resulta ventajoso disponer de una representación visual de un
campo de flujo. Tal representación se puede obtener mediante las trayectorias,
las líneas del trazador y las líneas de corriente.
Una trayectoria está constituida por la curva trazada en su
movimiento por una partícula de fluido. Para determinar una trayectoria, se
puede identificar a una partícula de fluido en un instante dado, por ejemplo,
mediante el uso de un colorante (tinta), y tomar fotografías de su movimiento
con un tiempo de exposición adecuado. La línea trazada por la partícula
constituye entonces una trayectoria.
Por otra parte, podemos preferir fijar nuestra atención en
un punto fijo del espacio, e identificar, empleando también un colorante, todas
las partículas que pasan a través de este punto. Después de un corto periodo
tendremos entonces cierta cantidad de partículas de fluido identificables en el
flujo, todas las cuales han pasado en algún momento a través del punto fijo
previamente seleccionado. La línea que une todas estas partículas define una línea
del trazador.
Por su parte, las líneas de corriente son líneas dibujadas
en el campo de flujo de tal manera que en un instante dado se encuentran siempre
tangentes a la dirección del flujo en cada punto del campo de flujo. La forma
de las líneas de corriente puede cambiar de un instante a otro si la velocidad
del flujo es una función del tiempo, es decir, si se trata de un flujo no
estacionario. Dado que las líneas de corriente son tangentes al vector
velocidad de cada punto del flujo, el fluido nunca puede cruzar una línea de
corriente.
En un flujo estacionario, la velocidad en cada punto del
campo permanece constante con el tiempo y en consecuencia, las líneas de
corriente no cambian de un instante a otro. Lo anterior implica que una partícula
localizada en una línea de corriente determinada permanecerá en la misma línea
de corriente. Lo que es más, partículas consecutivas que pasan a través de un
punto fijo del espacio se encontrarán en la misma línea de corriente y
permanecerán en ella. Se concluye, entonces, que en el caso de flujo
estacionario, las trayectorias, las líneas del trazador y las líneas de
corriente son idénticas para todo el campo. En el caso de un flujo no
estacionario las tres curvas no coinciden.
CAMPO DE ESFUERZOS
Los esfuerzos en un continuo son el resultado de fuerzas que
actúan en alguna parte del medio. El concepto de esfuerzo constituye una forma
apropiada para describir la manera en que las fuerzas que actúan sobre las
fronteras del medio se transmiten a través de él. Puesto que tanto la fuerza
como el área son cantidades vectoriales, podemos prever que un campo de
esfuerzos no resulta un campo vectorial: veremos que, en general, se necesitan
nueve cantidades para especificar el estado de esfuerzos en un fluido. (El
esfuerzo es una cantidad tensorial de segundo orden.)
FUERZAS SUPERFICIALES Y FUERZAS VOLUMETRICAS
En el estudio de la mecánica de los fluidos continuos suelen
considerarse dos tipos de fuerzas: las superficiales y las volumétricas. Las
fuerzas superficiales son aquellas que actúan sobre las fronteras del medio a
través del contacto directo. Las fuerzas que actúan sin contacto físico, y
que se distribuyen sobre el volumen del fluido, se denominan fuerzas volumétricas.
Ejemplos de éstas, que actúan sobre un fluido, son las fuerzas gravitacionales
y las electromagnéticas.
La fuerza gravitacional que actúa sobre un elemento de
volumen, dV, está dada por p*g*dV, donde p es la densidad (masa por unidad de
volumen) y g es la aceleración local de la gravedad. Así, la fuerza volumétrica
gravitacional por unidad de volumen es p*g y la fuerza volumétrica
gravitacional por unidad de masa es g.
FLUIDO NEWTONIANO, VISCOSIDAD
FLUIDO NEWTONIANO
Hemos definido un fluido como una sustancia que se deforma
continuamente bajo la acción de un esfuerzo cortante. En ausencia de éste, no
existe deformación. Los fluidos se pueden clasificar en forma general, según
la relación que existe entre el esfuerzo cortante aplicado y la rapidez de
deformación resultante. Aquellos fluidos donde el esfuerzo cortante es
directamente proporcional a la rapidez de deformación se denominan fluidos
newtonianos. La mayor parte de los fluidos comunes como el agua, el aire, y
la gasolina son prácticamente newtonianos bajo condiciones normales. El término
no newtoniano se utiliza para clasificar todos los fluidos donde el
esfuerzo cortante no es directamente proporcional a la rapidez de deformación.
Numerosos fluidos comunes tienen un comportamiento no
newtoniano. Dos ejemplos muy claros son la crema dental y la pintura Lucite.
Esta última es muy "espesa" cuando se encuentra en su recipiente,
pero se "adelgaza" si se extiende con una brocha. De este modo, se
toma una gran cantidad de pintura para no repetir la operación muchas veces. La
crema dental se comporta como un "fluido" cuando se presiona el tubo
contenedor. Sin embargo, no fluye por sí misma cuando se deja abierto el
recipiente. Existe un esfuerzo limite, de cedencia, por debajo del cual la crema
dental se comporta como un sólido. En rigor, nuestra definición de fluido es válida
únicamente para aquellos materiales que tienen un valor cero para este esfuerzo
de cedencia. En este texto no se estudiarán los fluidos no newtonianos.
VISCOSIDAD
Si se considera la deformación de dos fluidos newtonianos
diferentes, por ejemplo, glicerina y agua, se encontrará que se deforman con
diferente rapidez para una misma fuerza cortante. La glicerina ofrece mucha
mayor resistencia a la deformación que el agua; se dice entonces que es mucho más
viscosa.
En la mecánica de fluidos se emplea muy frecuentemente el
cociente de la viscosidad absoluta, u, entre la densidad, p. Este cociente
recibe el nombre de viscosidad cinemática y se representa mediante el símbolo v.
Como la densidad tiene dimensiones [M/Lt], las dimensiones que resultan para v
son [L2/t]. En el sistema métrico absoluto de unidades, la
unidad para v recibe el nombre de stoke = cm2/s).
La viscosidad es una manifestación del movimiento molecular
dentro del fluido. Las moléculas de regiones con alta velocidad global chocan
con las moléculas que se mueven con una velocidad global menor, y viceversa.
Estos choques permiten transportar cantidad de movimiento de una región de
fluido a otra. Ya que los movimientos moleculares aleatorios se ven afectados
por la temperatura del medio, la viscosidad resulta ser una función de la
temperatura
DESCRIPCION Y CLASIFICACION DE LOS MOVIMIENTOS DE UN FLUIDO
Antes de proceder con un análisis detallado, intentaremos
una clasificación general de la mecánica de fluidos sobre la base de las
características físicas observables de los campos de flujo. Dado que existen
bastantes coincidencias entre unos y otros tipos de flujos, no existe una
clasificación universalmente aceptada. Una posibilidad es la que se muestra en
la figura 2-9.
FLUJOS VISCOSOS Y NO VISCOSOS
La subdivisión principal señalada en la figura anterior se
tiene entre los flujos viscosos y no viscosos. En un flujo no viscoso se supone
que la viscosidad de fluido u, vale cero. Evidentemente, tales flujos no
existen; sin embargo; se tienen numerosos problemas donde esta hipótesis puede
simplificar el análisis y al mismo tiempo ofrecer resultados significativos.
(Si bien, los análisis simplificados siempre son deseables, los resultados
deben ser razonablemente exactos para que tengan algún valor.) Dentro de la
subdivisión de flujo viscoso podemos considerar problemas de dos clases
principales. Flujos llamados incompresibles, en los cuales las variaciones de
densidad son pequeñas y relativamente poco importantes. Flujos conocidos como
compresibles donde las variaciones de densidad juegan un papel dominante como es
el caso de los gases a velocidades muy altas. Estudiaremos ambos casos dentro
del área general de flujos no viscosos.
Por otra parte, todos los fluidos poseen viscosidad, por lo
que los flujos viscosos resultan de la mayor importancia en el estudio de mecánica
de fluidos.
Podemos observar que las líneas de corriente son simétricas
respecto al eje x. El fluido a lo largo de la línea de corriente central se
divide y fluye alrededor del cilindro una vez que ha incidido en el punto A.
Este punto sobre el cilindro recibe el nombre de punto de estancamiento. Al igual
que en el flujo sobre una placa plana, se desarrolla una capa límite en las
cercanías de la pared sólida del cilindro. La distribución de velocidades
fuera de la capa límite se puede determinar teniendo en cuenta el espaciamiento
entre líneas de corriente. Puesto que no puede haber flujo a través de una línea
de corriente, es de esperarse que la velocidad del fluido se incremente en
aquellas regiones donde el espaciamiento entre líneas de corrientes disminuya.
Por el contrario, un incremento en el espaciamiento entre líneas de corriente
implica una disminución en la velocidad del fluido.
Considérese momentáneamente el flujo incompresible
alrededor del cilindro, suponiendo que se trate de un flujo no viscoso, como el
mostrado en la figura 2-11b, este flujo resulta simétrico respecto tanto al eje
x como al eje y. La velocidad alrededor del cilindro crece hasta un valor máximo
en el punto D y después disminuye conforme nos movemos alrededor del
cilindro. Para un flujo no viscoso, un incremento en la velocidad siempre va
acompañado de una disminución en la presión, y viceversa. De esta manera, en
el caso que nos ocupa, la presión sobre la superficie del cilindro disminuye
conforme nos movemos del punto A al punto D y después se incrementa al
pasar del punto D hasta el E. Puesto que el flujo es simétrico respecto a los
dos ejes coordenados, es de esperarse que la distribución de presiones resulte
también simétrica respecto a estos ejes. Este es, en efecto, el caso.
No existiendo esfuerzos cortantes en un flujo no viscoso,
para determinar la fuerza neta que actúa sobre un cilindro solamente se
necesita considerar las fuerzas de presión. La simetría en la distribución de
presiones conduce a
la conclusión de que en un flujo no viscoso no existe una
fuerza neta que actúe sobre un cilindro, ya sea en la dirección x o en la
dirección y. La fuerza neta en la dirección x recibe el nombre de arrastre.
Según lo anterior, se concluye que el arrastre para un cilindro en un flujo no
viscoso es cero; esta conclusión evidentemente contradice nuestra experiencia,
ya que sabemos que todos los cuerpos sumergidos en un flujo real experimentan
algún arrastre. Al examinar el flujo no viscoso alrededor de un cuerpo hemos
despreciado la presencia de la capa límite, en virtud de la definición de un
flujo no viscoso. Regresemos ahora a examinar el caso real correspondiente.
Para estudiar el caso real de la figura 2-11a, supondremos
que la capa límite es delgada. Si tal es el caso, es razonable suponer además
que el campo de presiones es cualitativamente el mismo que en el correspondiente
flujo no viscoso. Puesto que la presión disminuye continuamente entre los
puntos A y B un elemento de fluido dentro de la capa límite experimenta
una fuerza de presión neta en la dirección del flujo. En la región entre A
y B, esta fuerza de presión neta es suficiente para superar la fuerza
cortante resistente, manteniéndose el movimiento del elemento en la dirección
del flujo.
Considérese ahora un elemento de fluido dentro de la capa límite
en la parte posterior del cilindro detrás del punto B. Puesto que la
presión crece en la dirección del flujo, dicho elemento de fluido experimenta
una fuerza de presión neta opuesta a la dirección del movimiento. En algún
punto sobre el cilindro, la cantidad de movimiento del fluido dentro de la capa
limite resulta insuficiente para empujar al elemento más allá dentro de la
región donde crece la presión. Las capas de fluido adyacentes a la superficie
del sólido alcanzarán el reposo, y el flujo se separará de la superficie; el
punto preciso donde esto ocurre se llama punto de separación o desprendimiento.
La separación de la capa límite da como resultado la formación de una región
de presión relativamente baja detrás del cuerpo; esta región resulta
deficiente también en cantidad de movimiento y se le conoce como estela. Se
tiene, pues, que para el flujo separado alrededor de un cuerpo, existe un
desbalance neto de las fuerzas de presión, en la dirección del flujo dando
como resultado un arrastre debido a la presión sobre el cuerpo. Cuanto mayor
sea el tamaño de la estela detrás del cuerpo, tanto mayor resultará el
arrastre debido a la presión.
Es lógico preguntarnos cómo se podría reducir el tamaño
de la estela y por lo tanto el arrastre debido a la presión. Como una estela
grande surge de la separación de la capa límite, y este efecto a su vez se
debe a la presencia de un gradiente de presión adverso (es decir, un incremento
de presión en la dirección del flujo), la reducción de este gradiente adverso
debe retrasar el fenómeno de la separación y, por tanto, reducir el arrastre.
El fuselado de un cuerpo reduce la magnitud del gradiente de
presión adverso al distribuirlo sobre una mayor distancia. Por ejemplo, si se añadiese
una sección gradualmente afilada (cuña) en la parte posterior del cilindro de
la figura 2-11, el flujo cualitativamente sería como se
muestra en la figura 2-12. El fuselaje en la forma del cuerpo efectivamente
retrasa el punto de separación, si bien la superficie del cuerpo expuesta al
flujo y, por lo tanto, la fuerza cortante total que actúa sobre el cuerpo, se
ven incrementadas, el arrastre total se ve reducido de manera significativa.
La separación del flujo se puede presentar también en
flujos internos (es decir, flujos a través de ductos) como resultado de cambios
bruscos en la geometría del ducto.
FLUJOS LAMINARES Y TURBULENTOS
Los flujos viscosos se pueden clasificar en laminares o
turbulentos teniendo en cuenta la estructura interna del flujo. En un régimen
laminar, la estructura del flujo se caracteriza por el movimiento de láminas o
capas. La estructura del flujo en un régimen turbulento por otro lado, se
caracteriza por los movimientos tridimensionales, aleatorios, de las partículas
de fluido, superpuestos al movimiento promedio.
En un flujo laminar no existe un estado macroscópico de las
capas de fluido adyacentes entre sí. Un filamento delgado de tinta que se
inyecte en un flujo laminar aparece como una sola línea; no se presenta
dispersión de la tinta a través del flujo, excepto una difusión muy lenta
debido al movimiento molecular. Por otra parte, un filamento de tinta inyectado
en un flujo turbulento rápidamente se dispersa en todo el campo de flujo; la línea
del colorante se descompone en una enredada maraña de hilos de tinta. Este
comportamiento del flujo turbulento se debe a las pequeñas fluctuaciones de
velocidad superpuestas al flujo medio de un flujo turbulento; el mezclado
macroscópico de partículas pertenecientes a capas adyacentes de fluido da como
resultado una rápida dispersión del colorante. El filamento rectilíneo de
humo que sale de un cigarrillo expuesto a un ambiente tranquilo, ofrece una
imagen clara del flujo laminar. Conforme el humo continúa subiendo, se
transforma en un movimiento aleatorio, irregular; es un ejemplo de flujo
turbulento.
El que un flujo sea laminar o turbulento depende de las
propiedades del caso. Así, por ejemplo, la naturaleza del flujo (laminar o
turbulento) a través de un tubo se puede establecer teniendo en cuenta el valor
de un parámetro adimensional, el número de Reynolds, Re = pVD/u, donde
p es la densidad del fluido, V la velocidad promedio, D el diámetro del tubo y
u la viscosidad.
El flujo dentro de una capa límite puede ser también
laminar o turbulento; las definiciones de flujo laminar y flujo turbulento dadas
anteriormente se aplican también en este caso. Como veremos más adelante, las
características de un flujo pueden ser significativamente diferentes
dependiendo de que la capa. límite sea laminar o turbulenta. Los métodos de análisis
también son diferentes para un flujo laminar que para un flujo turbulento. Por
lo tanto, al iniciar el análisis de un flujo dado es necesario determinar
primero si se trata de un flujo laminar o de un flujo turbulento. Veremos más
detalles a este respecto en capítulos posteriores.
FLUJO COMPRESIBLE Y FLUJO INCOMPRESIBLE
Aquellos flujos donde las variaciones en densidad son
insignificantes se denominan incompresibles; cuando las variaciones en
densidad dentro de un flujo no se pueden despreciar, se llaman compresibles.
Si se consideran los dos estados de la materia incluidos en la definición
de fluido, líquido y gas, se podría caer en el error de generalizar diciendo
que todos los flujos líquidos son flujos incompresibles y que todos los flujos
de gases son flujos compresibles. La primera parte de esta generalización es
correcta para la mayor parte de los casos prácticos,
es decir, casi todos los flujos líquidos son esencialmente incompresibles. Por
otra parte, los flujos de gases se pueden también considerar como
incompresibles si las velocidades son pequeñas respecto a la velocidad del
sonido en el fluido; la razón de la velocidad del flujo, V, a la velocidad del
sonido, c, en el medio fluido recibe el nombre de número de Mach, M, es
decir,
M=V/c
Los cambios en densidad son solamente del orden del 2% de
valor medio, para valores de M < 0.3. Así, los gases que fluyen con M
< 0.3 se pueden considerar como incompresibles; un valor de M =
0.3 en el aire bajo condiciones normales corresponde a una velocidad de
aproximadamente 100 m/s.
Los flujos compresibles se presentan con frecuencia en las
aplicaciones de ingeniería. Entre los ejemplos más comunes se pueden contar
los sistemas de aire comprimido utilizados en la operación de herramienta de
taller y de equipos dentales, las tuberías de alta presión para transportar
gases, y los sistemas censores y de control neumático o fluídico. Los efectos
de la compresibilidad son muy importantes en el diseño de los cohetes y aviones
modernos de alta velocidad, en las plantas generadoras, los ventiladores y
compresores.
Bajo ciertas condiciones se pueden presentar ondas de choque
y flujos supersónicos, mediante las cuales las propiedades del fluido como la
presión y la densidad cambian bruscamente
Pedro Ocaña Müller
pedrynho@yahoo.com