Secciones

Medicina y Salud

Enfermedades

Anatomía

Biología

Nutrición

Ingeniería

Química

Física

Tecnología

Astronomía

Lógica y Matemática

Más Publicaciones

Publicar Artículos

Eventos

Enlaces

Antivirus

Libros para Descargar

  

Ciencia o Hermeneutica: un falso dilema


Enviado por Alberto Cha Larrieu
Código ISPN de la Publicación: EpZpuZZFuFIMnbwyNs


Resumen: Desde mediados del siglo pasado mucho se ha discutido sobre la pertinencia de aplicar la metodologia cientifica estandar en el estudio de los asuntos que conciernen al hombre y a la sociedad. Una alternativa, que todavia se maneja, propone excluir la ciencia corriente de esos territorios y sustituirla por un metodo sui generis, basado en la comprension y en el ejercicio hermeneutico.


   

  

1


Desde mediados del siglo pasado mucho se ha discutido sobre la pertinencia de aplicar la metodología científica estándar en el estudio de los asuntos que conciernen al hombre y a la sociedad. Una alternativa, que todavía se maneja, propone excluir la ciencia corriente de esos territorios y sustituirla por un método sui generis, basado en la comprensión y en el ejercicio hermenéutico. Pensamos que es una propuesta infortunada.

El conocimiento científico y la reflexión hermenéutica son cosas distintas, con metodologías diferentes y objetivos, las más de las veces, también diferentes. De ello no se sigue, en modo alguno, que deba consagrase un reparto de competencias, tal que una de las partes conserve en exclusividad la realidad "natural" y la otra reserve, para sí, la realidad "humana".

2


Las teorías científicas se testean sistemáticamente en las más variadas circunstancias, exponiéndose así a ser desmentidas por los resultados del experimento y de la observación controlada. No son un libre cuerpo de ideas, apoyado en ejemplos, metáforas y analogías más o menos oportunas, sino que constituyen un discurso articulado que se somete a la a la prueba de los "hechos".

La reflexión hermenéutica, en cambio, descansa en la erudición, la experiencia y la intuición del intérprete, y en sus habilidades retóricas, pero no controla empíricamente sus afirmaciones. Puede argumentarse que las nociones de "hecho" y de "control empírico" se apoyan en la controvertida distinción entre teoría y observación, por lo que se tornaría problemática su aplicación. Ello, que en determinados niveles es cierto, afecta a la ciencia toda y no ha inhabilitado, sin embargo, el uso de la distinción, la cual, con los ajustes y reelaboraciones que a partir del propio debate se han realizado, sigue siendo un instrumento imprescindible a la hora de establecer criterios demarcatorios entre el conocimiento científico y otros productos intelectuales. (1)

3


El control empírico de las teorías científicas se lleva a cabo infiriendo de ellas predicciones condicionales, razonablemente claras y precisas, y constatando luego si las mismas se confirman o disconfirman con la experiencia.

La comprensión y la interpretación hermenéutica, por el contrario, no se caracterizan, precisamente, por su potencialidad predictiva. Son, básicamente, elaboraciones ex post facto que, como el búho de Minerva, levantan su vuelo al anochecer. (2)

Para llevar a cabo las predicciones se utilizan enunciados de carácter general, las leyes científicas, que, como es sabido, están a la base de los modelos de explicación y sin las cuales la ciencia moderna resultaría irreconocible. Es común que autores y, más que nada, divulgadores de filiación hermenéutica y comprensivista sostengan que la explicación de los fenómenos sociales y humanos, a diferencia de los fenómenos naturales, exige procedimientos intuitivos e interpretativos radicalmente distintos de las estructuras nomológicas presentes en la explicación científica corriente.

No cabe discutir aquí el papel que juegan y el rendimiento que tienen , en sí mismos, tales procedimientos. Sí interesa dejar en claro que, de la eventual aceptación de los mismos, no es legítimo extraer la tesis separatista fuerte, que excluye in totum el tratamiento científico del campo de los fenómenos humanos y sociales. (3)

4

Hace cincuenta años todavía se argumentaba que los fenómenos biológicos requerían una metodología sui generis pues, sostenían algunos, las entidades y procesos vitales, por su complejidad y especialísimas características, resultaban refractarios, en última instancia, a la lógica y a la estrategia general de investigación adoptadas por las ciencias naturales típicas, como la física y la química. Fue la aplicación consecuente del método científico la que se encargó de dirimir la cuestión, al punto que hoy ya no se discute el lugar de la biología como una disciplina más entre las ciencias llamadas naturales. Pero, en paralelo, el debate pervivió en el campo de los estudios sociales y humanos y, allí también, la práctica ha ido clarificando las cosas.

Para no ir muy lejos, en esta llamada "década del cerebro", los espectaculares avances de la neurobiología, en zonas tradicionalmente reservadas a las "ciencias del espíritu", están dando por tierra con viejas fronteras e interdicciones. Y es que estas cuestiones metodológico-estratégicas, especialmente en zonas fronterizas, no se zanjan a priori, mediante profesiones de fe o decretos filosóficos, sino a partir de evaluar el rendimiento que demuestren los diversos enfoques concurrentes. Tal como ocurre a nivel intracientífico, cuando en el seno de una disciplina cualquiera se adopta determinado "programa de investigación".

En ese caso, a diferencia de lo que sucede con las hipótesis científicas propiamente dichas, no es posible declarar que un programa es verdadero o falso, pues funciona como conjunto de reglas o apuestas más que como una aserción. Lo que sí es posible hacer es constatar su mayor o menor fecundidad a partir de los frutos que su aplicación depare.

5

El conocimiento científico nace y se desarrolla a partir del discurso cotidiano, con toda la carga y el desciframiento hermeneútico que el uso del mismo conlleva, y a él vuelve, muchas veces corrigiéndolo, cuando las diferencias en la interpretación de los datos de la base empírica obligan a dejar en suspenso, al menos parcialmente, la carga teorética presente en los mismos.(4)

Reconocemos así, en el proceso de investigación, momentos hermenéuticos "pre científicos" y "para-científicos", comunes a todas las disciplinas, sean naturales, sociales o humanas. También hay lugar para un momento hermenéutico "post científico", común también a todas las ciencias, en el cual encuentran su ámbito legítimo las reflexiones metacientíficas y las consideraciones filosóficas en general, tanto en el plano propiamente cognitivo, como en el plano de las cuestiones estimativas y valorativas.

Es en este último plano, particularmente, donde, a nuestro juicio, la reflexión hermenéutica y metahermenéutica resulta más interesante, y desarrolla sus mejores posibilidades, en cuestiones tales como el develamiento y la elaboración del sentido y la articulación de las preferencias. En este plano, no está de más subrayarlo, la ciencia pasa a ser la "esclava de las pasiones" . Su papel consiste, en el mejor de los casos, en oficiar de humilde proveedora de elementos de juicio factuales para la discusión racional de decisiones y compromisos que, decididamente, caen fuera de su competencia.

NOTAS

1.Sobre la discusión y reformulaciones a que ha dado lugar el problema del par teoría/observación ver L. Olivé, y A. R. Perez (comps.): Filosofía de la ciencia: teoría y observación, México, 1989. Cfr. asimismo el artículo de Ezra Heymann, Revista Relaciones, Montevideo, diciembre 1996, donde se plantea breve, pero clarificadoramente, el tema y se propone agregar un sexto criterio a los cinco que maneja Khun para la elección de teorías. La propuesta del profesor Heymann, que enfatiza el papel de la aptitud de las teorías para la discusión interteorética, es de especial interés en relación a la cuestión que nos ocupa en este trabajo. Los trabajos de Gregorio Klimovsky, distinguiendo diversos tipos de "base empírica", son una reelaboración de la problemática en el sentido indicado en el texto. Al respecto ver, por ej., "Estructura y validez de las teorías científicas" en Ziziemsky, David (ed.): Métodos de investigación en psicología y psicopatología, Buenos Aires, 1980.

2. A partir de sus posibilidades predictivas el conocimiento científico desarrolla su interés de dominio técnico, para usar la terminología habermasiana, que desemboca en el desarrollo espectacular de la tecnología moderna. A su vez, como lo recuerda Heymann en el artículo antes citado, los resultados de la aplicación tecnológica realimentan el control empírico de la teorización científica. Obviamente ello no sucede con las operaciones interpretativo comprensivas.

3. Importe destacar que autores de primera línea, cercanos al pensamiento hermenéutico y post-hermenéutico, como Habermas, Apel y Ricoeur, reclaman, legítima y razonablemente, otras aproximaciones para el estudio de estos temas, pero no niegan la pertinencia de hacer ciencia estándar (science) en los asuntos que versan sobre el hombre y la sociedad. Ver, por ejemplo, P. Ricoeur: "Expliquer et Comprendre" en Revue Philosophique de Louvain, 1977; J. Habermas: Conocimiento e Interés, Madrid, 1973 y K. Apel, La transformación de la filosofía (II),Madrid, 1985.

4. Sobre la diferenciación de diversos tipos de base empírica en función de los presupuestos adoptados y, especialmente, respecto al contenido teorético de los datos, ver el trabajo de Klimovsky antes citado y también, del mismo autor: Las desventuras del conocimiento científico, Buenos Aires, 1994.


Enviado por Alberto Cha Larrieu
Contactar http://www.ngweb.com/latinofil


Código ISPN de la Publicación: EpZpuZZFuFIMnbwyNs
Publicado Wednesday 3 de December de 2003