ÍNDICE
Introducción
Recuerdo
histórico
El
fenómeno llamado ciencia
La
ciencia como trabajo profesional
El
siguiente escalón: de la técnica a la tecnología
Cómo
se puede definir a la tecnología
La
esencia de la Tecnociencia
Conclusión
Comentario
leve. Silogismo inconcluso, atípico
y
contradictorio. Presente y futuro de la tecnociencia
APÉNDICE:
Algunos hitos de la ciencia y de la técnica
que
han influido en el desarrollo de la Humanidad
Bibliografía
Introducción
Parece
necesario comenzar discutiendo los conceptos de ciencia, técnica,
tecnología y tecnociencia, y definir con cierta aproximación el
significado que se les atribuye. Los conceptos aludidos encuentran en la
literatura disponible un uso muy variado, diferenciado y aún contradictorio.
Existen infinidad de definiciones de ciencia e igualmente ocurre con las
de tecnología. Pero más allá de esa enorme diversidad está el gran
arraigo social que una y otra tienen en la sociedad contemporánea, lo que
conduce a su uso cotidiano en la educación, en todos los medios de difusión,
en los discursos políticos, etc. Esta diversidad se explica por las muy
diferentes corrientes filosóficas, escuelas científicas, sociológicas,
epistemológicas e históricas, que a lo largo de este siglo han estudiado
sistemáticamente la ciencia y la tecnología.
Por
tanto, es imprescindible, que, previamente, se adopte el necesario orden
conceptual, especialmente cuando se contempla desde la perspectiva de los
procesos sociales que determinan la evolución y desarrollo de la ciencia y la
tecnología.
La
comunidad científica está de acuerdo en destacar las profundas e intensas
interacciones que caracterizan hoy los vínculos entre la ciencia y la tecnología.
Esta recíproca interacción representa un elemento esencial de la actual
civilización. El concepto de tecnociencia, poco conocido y por ello
menos extendido, sirve, en algunos casos, para
diferenciar los límites borrosos que existen entre ciencia y tecnología, que
en otros casos se presentan como
inexistentes. De aquí surgen las primeras confusiones conceptuales.
El
método seleccionado de exposición de este trabajo es el clásico, es decir,
comenzaré por describir, diferenciándolas, a la ciencia y a la tecnología.
Luego, se irá desarrollando sucesivamente los conceptos de ciencia, técnica,
tecnología y tecnociencia, todas ellas distintas entre sí pero
profundamente vinculadas a la sociedad. Se estudiarán, además, cómo se han
ido generando estos vínculos y cuáles han sido sus repercusiones en las
diversas civilizaciones hasta
llegar a la actual, y qué se espera de ellas en el futuro.
Además,
he creído oportuno incluir un Apéndice en el que se relacionan algunos hitos
de la ciencia y de la técnica, tanto antes como después de Cristo, que de algún
modo han influido en el desarrollo de las sociedades, y que algunos de ellos han
permitido dar un enorme salto cualitativo a la Humanidad.
Sé
que la labor que presento en este texto ha sido ardua, y que tal vez no alcance
lo que pretendo, pero en cualquier caso, es para mí ilusionante saber que es
posible que en el transcurrir de este ensayo aparezca, aunque sólo sea esto,
algún dato, hecho, cita o frase
oculta hasta hoy, que haya pasado desapercibida para otros autores. En estos
datos, hechos, citas o frases, tal vez se encuentre una novedosa interacción
entre ciencia y tecnología, que den la clave de cómo se encauzan actualmente y
sus repercusiones.
Recuerdo
histórico.
El
concepto de ciencia no se puede definir como opuesto al de técnica,
tal como ocurre algunas veces. En principio, la función de la ciencia se
vincula a la adquisición de conocimientos,
cuyo ideal tradicional es
reconocerla como la teoría que es capaz de mostrar opciones y
proposiciones verdaderas que demuestren la realidad de los fenómenos.
La objetividad,
la reproductibilidad de hechos y de resultados de experimentos, la generalización,
la prueba y el rigor, son atributos de ese conocimiento.
La
función de la técnica se vincula a la realización de
procedimientos, métodos o sistemas operativos y productos intermedios y finales
generados, cuyo ideal es la utilidad práctica. Construye el saber
cómo, sin interesar especialmente el saber por qué. Ese por qué, o
la capacidad de proponer y avalar la prueba
y la demostración, es propia de la ciencia.
El
desarrollo y supervivencia de las civilizaciones ha dependido históricamente de
la capacidad de la aplicación de la interrelación entre la ciencia y la técnica.
Civilizaciones como las de Egipto, China, Yemen, Corea, India o el Imperio Inca
estuvieron dotadas de técnicas desarrolladas ( ábaco, el carbón, navegación
avanzada, metalurgia, medición de tierras, pesos y medidas, máquinas simples,
la pólvora, técnicas agrícolas, hierro colado, arreos, la noria,
los libros sustituyen a los rollos, la seda, calendario, fuegos
artificiales, caracteres tipográficos móviles) y escaso conocimiento científico;
de aquí probablemente el auge de la filosofía y de la religión.
En cambio, las civilizaciones clásicas, como la griega antigua que avanzó
más en la ciencia (Aristóteles, Demóstenes, Platón, Demócrito,
Heráclito, Pitágoras, Anaxágoras, Anaximandro, Tales
de Mileto, Hecateo, Tucídides, Hipócrates, Eudoxo, Epicuro, Zenón,
Hiparco, Dioscórides, Galeno, etc.), se acompañó de una técnica
menos avanzada, lo que permitió un amplio desarrollo de todas las artes.
La
antigua civilización árabe fue la única capaz de aunar la ciencia, la técnica,
las letras y las artes. Fabrican papel, molinos de viento, canales de riego agrícola,
fuentes de agua potable, astrolabio, la Alquimia se convierte en Química, Yebel
descubre el SO4H2 y el NO3H, Al-Jwarizni publica
las “Reglas de Cálculo Algebraico”, en Persia construyen un
Observatorio astronómico y la Casa de la Sabiduría, Abu-Abdallah al-Battani
estudia la excentricidad de la órbita solar, Abd al-Rahman al-Sufi
escribe el “Libro de las Estrellas Fijas”, Abd al-Rahman III
en el año 912 funda la primera Escuela
de Medicina
de Europa y en el año
960 la primera Universidad (ambas en Córdoba, España), Al-Mazin
escribe “Óptica”, una perfecta descripción del ojo y de las lentes
de aumento, Avicena escribe
“De mineralibus”, el “Libro de la Curación” y el “Cánon
de la Medicina”, Averroes y sus “Comentarios” sobre la
teoría aristotélica y De Febribus sobre
Galeno, Al-Jawbari escribe un compendio sobre “Alquimia”,
e infinidad de poetas, filósofos y literatos. Los arquitectos árabes
construyen obras de extraordinario valor y belleza hoy imposibles de igualar,
como la Alhambra de Granada y los juegos de agua por gravedad.
La
evolución de la ciencia ha cambiado notablemente. En la antigüedad, es una
ciencia basada en la contemplación de la Naturaleza e incluso en la intuición
(los fenómenos se captan mediante los sentidos y no se interpretan, sólo se
asumen); en el Renacimiento la ciencia se cimienta con el empirismo por la
experimentación y el raciocinio, para luego dirigirse al descubrimiento, más
recientemente a la investigación
de científicos aislados, que posteriormente se unen formando grupos
especializados, y finalmente, lo cual sería su rasgo contemporáneo, a la
necesidad de publicar. El peligroso siguiente paso, que ya se vislumbra, será
el de crear, burlando a las leyes naturales y que la Bioética,
probablemente, tratará de evitar.
La
ciencia moderna, que inicia Galileo, aparta la contemplación y la
elucubración y promueve una racionalidad apoyada en la experimentación y el
descubrimiento de las leyes matemáticas, que se supone fundamentan los “fenómenos
sensibles”. Para Descartes, no es suficiente la observación: es a través
del experimento la manera en que se deben formular preguntas a la naturaleza,
exigiéndole revelar la estructura matemática que la sostiene. Más allá de
los sentidos, lo fundamental es el intelecto.
La
ciencia contemporánea investiga a la Naturaleza (a veces con métodos que por
retroalimentación le facilita la técnica), mediante un conjunto de modelos físicos
y matemáticos, teorías, instrumentos, publicaciones y tecnologías.
Agazzi
resume este
proceso diciendo que:
“...
la ciencia antigua se apoyó en la observación, el de la ciencia moderna en el
descubrimiento apelando fundamentalmente al recurso de la experimentación y la
modelización matemática, en tanto que la ciencia actual realiza investigación
en sentido estricto”.
Efectivamente,
este tipo de investigación actual estricta, conlleva el peligro
de indagarse y apoyarse en sí y a sí misma, en una espiral cerrada, que en
gran parte la aleja cada vez más de
la realidad cotidiana. El 68% de los fondos internacionales que se utilizan para
financiar protocolos de estudio, van dirigidos a investigaciones que no tienen
aplicación a la sociedad o que la tienen a muy largo plazo. Ejemplos: ¿Si
se muta un determinado gen a la Drosophila le crecen 27 patas?, ¿Existe CO2
en Plutón?, ¿Se puede confirmar la teoría de las supercuerdas en el Universo?...,
o, mientras la Astrofísica demuestra que unos simples prismáticos a bordo de
un satélite artificial aporta más
datos astronómicos que cualquier
telescopio situado en superficie, se construyen grandes instalaciones
observacionales ópticas con unos costos difícilmente soportables, como el Grancan
del Instituto de Astrofísica de Canarias. Son sólo algunas incongruencias poco
entendibles de la investigación actual, que burlan y soslayan la importancia de
problemas sociales. La ciencia, en muchos casos, se mira a su propio ombligo y
se estudia a sí misma en la tecnología, importando poco graves problemas
sociales que exigen rápidas resoluciones.
A
la investigación actual se le debe exigir una actividad de generación de
conocimientos que se despliegan a partir de los resultados anteriores expresados
en modelos, leyes, teorías, instrumentos, equipos, experiencias y habilidades,
todos los cuales son constructos creados por el hombre con el fin de explicar y
manipular. Los científicos apelan a esos recursos creados no sólo en sus
propios campos de investigación sino utilizando los que provienen de otros, a
veces distantes. Pero no se puede olvidar la perspectiva fundamental que es la
del aprovechamiento de los recursos asignados a la investigación para que
deriven en conocimientos aplicables de forma inmediata, si fuera posible, a la
sociedad, lo que habitualmente se olvida en favor de una extraña suerte de
privilegios o de status personales.
La
utilización de los resultados científicos precedentes, su modificación
permanente, el cruce de informaciones y modelos, es lo que constituye la ciencia
en una raigambre acumulativa de conocimientos y prácticas. Esto origina que los
nuevos investigadores no se enfrenten a problemas que presenta la “desnuda”
naturaleza que espera ser descubierta, sino
que se ven inmersos, no sólo en
disciplinas fuertemente construidas dentro de las que tendrá que aprender a
formular y resolver problemas, sino además, a aprender a integrarse, a veces,
en grupos de investigación fuertemente estancos. Este tipo de “ciencia
cerrada” no les permite tener “conciencia” ya que se les despoja de
sensaciones, sentimientos e intuiciones. No se permite la libre interpretación,
ni la metáfora o el simbolismo. La “ciencia cerrada”, muy bien ubicada
socialmente, se autoalimenta:
o se dejan “robotizar” o quedan fuera del sistema.
Este
planteamiento nos permite comprender la adscripción disciplinaria de la práctica
científica, su articulación comunitaria y política e incluso paradigmática (Kuhn).
La conclusión es obvia. Agazzi, por ejemplo, dice de todo esto
que:
"La
ciencia no indica ya la necesidad de salir de si misma para continuar
existiendo..." y,
"... la ciencia contemporánea ha llegado hoy día a constituirse como
sistema autónomo"
Y
para no caer en su propia trampa, él mismo introduce la corrección de que esto
no convierte a la ciencia en "sistema cerrado" ya que:
“...se
trata de una autonomía cognoscitiva que no abarca todas las dimensiones de la
ciencia como actividad”.
La
importancia de esa corrección es básica para entender la ciencia que
actualmente se realiza. En efecto, con la ciencia moderna se desarrolla un
proceso de diferenciación: el de la ciencia como producto espiritual (por
ejemplo, respecto a la teología y la filosofía) y como institución y profesión
peculiar. La capacidad de explicar y manipular lo que la ciencia ha demostrado,
la ha convertido en una fuerza social extraordinaria, cuya relación con los
intereses sociales es indiscutible, aunque no siempre resuelva sus problemas.
Por eso, decir que la ciencia no depende más que de sí misma es una afirmación
de no mucho alcance que aquí sólo se debe admitir en sentido restringido: como
constitución de líneas de investigación que se alimentan de los resultados
precedentes, de la dependencia a las líneas de investigación que imponen
algunas entidades financieras y grupos de investigación “cerrados” e
“instalados”, de las “políticas científicas” y del diálogo con otras
ramas de la ciencia equivalentes. En tal sentido, la ciencia se impulsa a sí
misma y adopta en lo fundamental recursos conscientes creados por ella misma. Así
expresa su madurez e independencia relativas.
El
proceso de crecimiento acumulativo de la ciencia ha sido descrito por Price en
1980, a través de un curioso modelo que tiene en común con las ideas
anteriores la identificación de la ciencia con el conocimiento que ella misma
genera. Ese conocimiento puede ser estudiado a través de su expresión en forma
de artículos científicos, por lo que propone considerar como ciencia lo
que se publica en los artículos científicos, aparecidos en la Lista
Mundial de Periódicos Científicos. A la luz de esta definición y contando
con fuentes como el Science Citation Index de Garfield, es posible
disponer de información sobre artículos, autores y citas que pueden
investigarse y obtener a partir de esas estadísticas medidas de los inputs
y outputs de la ciencia, así como comprender algunos mecanismos característicos
de su crecimiento. Estudiando las citas, es posible determinar cómo los artículos
se relacionan entre sí y van conformando algo semejante a la trama de un
tejido. A partir de ese modelo es posible obtener alguna explicación sobre el
ritmo de crecimiento exponencial de la ciencia (según Price, el número
de artículos se duplica cada 10 años). La ciencia crece como la cristalización,
el viejo conocimiento engendra el nuevo, la vieja ciencia se va transfiriendo a
la nueva a través de un proceso acumulativo, que obliga a la desmembración, a
la especialización, al análisis de las partes, perdiendo de vista la
globalidad natural.
Un
artículo se vincula con otros similares a través de las citas. Ese mecanismo
de citaciones que relaciona unas ideas a otras, es lo que Price llama el frente
de investigación, y conjuntamente reserva el nombre de Colegio
Invisible para aquellos científicos que son responsables de la mayoría
de la producción y de mucho más de la mitad de su valor. De ello
resulta que se considerará científico
al que alguna vez ha contribuido a la redacción de un artículo semejante. Por
tanto, la participación del investigador en las publicaciones, el esfuerzo por
incorporarse al frente de investigación y aún al Colegio Invisible, es un
importante motor del crecimiento de la ciencia.
Pero
la ciencia no es sólo el conocimiento que circula en los artículos de las
publicaciones. También puede ser
objetivada desde el ángulo de los procesos de profesionalización e
institucionalización que genera. Barnes, introduce este perfil del análisis.
Para ello, especifica el proceso de transformación de las ideas científicas y
su impacto en la cultura que tuvo lugar entre los siglos XVI y XVIII, plazo en
el que se origina una gran revolución científica, que terminó cambiando
notablemente la perspectiva de la ciencia y su proyección en la cultura.
El
período considerado abarca desde la formulación inicial del sistema
copernicano de astronomía hasta la culminación de la filosofía que se inspiró
en la obra de Newton. Esa fértil época incluye numerosos logros
concretos en astronomía, mecánica, óptica, anatomía, historia natural,
medicina, física y química, y, según Barnes:
"...
supone una profunda transformación del pensamiento con el rechazo de la
cosmología teológica y centrada en el hombre de Aristóteles y de los
pensadores aristotélicos, y su sustitución por una visión del mundo
fundamentalmente impersonal y mecánica".
Es
en este período, vasto en discusiones sobre aspectos del método científico,
imprescindibles para desarrollar los fundamentos de la ciencia, cuando toman
carta de naturaleza el papel de la observación y el experimento, la necesidad
de plantear hipótesis y de recurrir a la evaluación y matematización de los
modelos.
Aunque
muchas de esas ideas tenían notables antecedentes, la revolución científica
alcanzó mayor aceptación entre la gente culta que, en general,
se reunía alrededor de las cortes reales. Durante el siglo XVII
declinaron la astrología y la brujería, se fundaron sociedades científicas de
ámbito nacional en Inglaterra, Francia y Alemania y el antropocentrismo,
antropomorfismo y teología experimentaron una importante decadencia. A este
respecto, Barnes dice:
"El
siglo XVII merece probablemente ser considerado como un punto de inflexión en
la historia del pensamiento y las ideas".
Existe
otro factor muy notable que permite comprender la evolución de la ciencia y su
construcción. Se trata de contemplar a la ciencia desde el horizonte de su
aparición y desarrollo como una disciplina
profesionalizada, que se manifiesta claramente en el siglo XIX. El
concepto de “científico” fue utilizado por primera vez en 1833 cuando
Whewell se sirvió de él durante una asamblea de la Asociación
Británica para el Avance de la Ciencia
refiriéndose a los allí reunidos. El prestigio y la afirmación del término
se extendió en la medida en la que los presentes aceptaron la imagen de sí
mismos como profesionales.
La
consideración de “científicos profesionales” tuvo extraordinarias
consecuencias. Una de ellas fue la inmediata
creación de numerosos puestos de trabajo. En los siglos XVII y XVIII prácticamente
no existían puestos científicos remunerados: la ciencia era una actividad que
se consideraba de aficionados, más bien romántica, que durante el siglo XVII
fue dominada por la aristocracia y durante el XVIII se convirtió esencialmente
en una actividad de la clase media alta económicamente pudiente, lo que presionó
más si cabe para conseguir la profesionalización.
En
todas las sociedades han existido hombres e instituciones (anteriormente
concentradas en escuelas dirigidas por personas de prestigio, conventos,
monasterios, órdenes religiosas, algunas universidades sin demasiada influencia
social hasta entonces y militares) que han trasmitido y preservado
conocimientos. Pero es en el siglo XIX, donde aparece un hecho único y decisivo
en la evolución social, la creación de una profesión y una institución
cuya misión es ampliar y modificar el conocimiento, como cuestión de rutina,
como práctica habitual de una ocupación específica.
Según
Barnes, con ello surgió en el siglo XIX:
"...un
gran motor de cambio en el seno mismo del tejido social".
Esa
práctica sistemática, rutinaria, ha quedado integrada a la estructura
institucional, sostenida por los intereses de sus practicantes y de otras
instituciones y actores sociales que se apoyan en ella. Durante el siglo XIX se
crearon numerosos puestos de trabajo para científicos, sobre todo como
docentes, por ejemplo, las Ècoles de la France, creadas después de la
revolución de 1789, y posteriormente en las universidades alemanas. El apoyo de
las voluntades políticas permitió el afianzamiento de la titulación
científica oficial.
Conjuntamente
con la educación académica formal se fue creando la infraestructura para la
ciencia.
"Por
primera vez, comenzó a ser posible una preparación sistemática en los
diferentes campos de la ciencia, preparación que podía basarse en la práctica
en un laboratorio. Al mismo tiempo, los diferentes niveles de formación pasaron
a estar estrechamente vinculados con unas calificaciones formales, y las
oportunidades determinadas de la carrera con las calificaciones. Junto a la enseñanza,
también la investigación comenzó a ser apoyada, y los científicos más
eminentes podían aspirar a dirigir su propio laboratorio o incluso su propio
instituto de investigación, así como a conseguir la ayuda de técnicos
capacitados y competentes. Esta es, ciertamente, una de las innovaciones más
notables y significativa del siglo XIX; hasta entonces eran desconocidos los
laboratorios permanentes, que son como las centrales eléctricas de la ciencia
moderna. Finalmente, conforme avanzaba la centuria, se fundaron más y más
asociaciones científicas profesionales, y publicaciones profesionales cuyo
objetivo era dar a conocer las investigaciones desarrolladas en el seno de la
comunidad científica, que experimentaba un rápido proceso de crecimiento y
fragmentación. Las diferentes disciplinas y especialidades científicas
proliferaron con notable rapidez, y cada una de ellas necesitaba con urgencia
una publicación" (
Barnes).
En
consecuencia, el número de publicaciones y artículos creció exponencialmente.
Aunque
los procesos de profesionalización e institucionalización que se describen
tuvieron diferencias nacionales, lo cierto es que, en Occidente, la
infraestructura que adoptó la organización de la ciencia académica alemana,
desarrollada en sus universidades, fue la que se utilizó como ejemplo
incorporándose a otros países. El carácter de ciencia oficial
incrementó la eficacia de la investigación pues resultó afianzada con
una formación sistemática del personal dedicado a ella, le procuró vías de
comunicación y mecanismos de control de calidad e incrementó recursos
financieros y técnicos. Ese proceso de profesionalización impuso a la sociedad
una nueva presencia social, organizada en un organismo especializado al que se
le atribuye el objetivo de organizar y modificar el conocimiento existente.
El
fenómeno llamado ciencia.
De
las observaciones anteriores se derivan diferentes definiciones del fenómeno
que llamamos ciencia, al mismo tiempo que se distinguen los cambios profundos
que ha experimentado en su evolución y desarrollo, e incluso, el cambio en su status
o consideración social.
Es
difícil ofrecer una caracterización precisa de lo que se entiende por ciencia.
Se le puede definir como sistema de conocimientos que modifica nuestra visión
del mundo real y enriquece nuestra manera de vivir y nuestra cultura; se le
puede definir como proceso de investigación que permite obtener nuevos
conocimientos, los que a su vez ofrecen posibilidades nuevas de manipulación de
los fenómenos; es posible atender a sus impactos prácticos y productivos,
caracterizándola como fuerza productiva que propicia la transformación del
mundo y es fuente de riqueza; la ciencia también se nos presenta como una
profesión debidamente institucionalizada portadora de su propia cultura y con
funciones sociales bien identificadas. Se le puede definir como una serie de
conocimientos que “autoenrrollándose” y “desplegándose”, construyen
una maraña de conocimientos cada vez más compleja
que se alimenta de sí misma, y en gran medida, se aleja cada vez más de
la propia sociedad que la sostiene pero que, por ello, esa misma sociedad cada
vez la entiende menos. En fin, se puede definir, también, como una serie de
proposiciones que predicen el comportamiento de ciertos fenómenos.
La
razón por la cual es posible apreciar tantas aristas diferentes de la ciencia
es porque constituye un fenómeno complejo cuyas expresiones históricas han
variado considerablemente. Por eso, las definiciones, y a veces incluso sus
repercusiones, resultan
escurridizas e inalcanzables.
Bernal
(1954), como epistemólogo, consideraba que:
"En
realidad, la naturaleza de la ciencia ha cambiado tanto en el transcurso de la
historia humana, que no podría establecerse una definición concreta”.
En
su polémica con Dingle, y con cierta ironía llegó a definirla como
"...
aquello que hacen los científicos",
término
este último, que sin embargo, no llegó a definir.
En
el transcurrir de su categórico debate, concluyó que mucho más beneficiosa
que una definición conceptual breve, era enumerar el conjunto de las cualidades
que caracterizan el fenómeno en cuestión y expuso que la ciencia debe ser
entendida como: institución, método, tradición acumulativa de conocimientos,
factor principal en el mantenimiento y desarrollo de la producción y una de las
influencias más poderosas en la conformación de las opiniones respecto al
universo y el hombre. Se trata de un enfoque amplio que permite una aproximación
valiosa y diversa al fenómeno “ciencia”. Desplegada, sobre todo, a lo que
él consideraba como su aspecto principal:
"...
estudiar su historia y contexto social".
Esta
meta, anunciada por Bernal en el siglo pasado, ha ocupado un lugar de
privilegio en los estudios de la ciencia, y esto ha ocurrido de la mano de dos
circunstancias fundamentales. Por un lado, que en la segunda mitad de ese siglo
la ciencia, por su propio auge, se convirtió en una fuerza social
extraordinaria y sus estudios lo han reconocido así: las repercusiones económicas,
éticas y políticas del trabajo científico, han impuesto un temario renovado
de la ciencia. Por otro lado, junto a esto y en parte por ello, aquellas
tradiciones teóricas que prestaban escasa atención a la dimensión social de
la ciencia o la ignoraban, han sido desplazadas. Este es el caso del Positivismo
y el Empirismo Lógico (Carnap, Reichenbach, Hempel) y el Racionalismo
Crítico (Popper).
Sin
embargo, debo insistir en que en ciertos círculos del ámbito de la investigación,
aparece una tercera vía, la de los grupos del Status del Prestigio que
son los que disfrutan de la mayoría de los fondos financieros destinados a la
investigación y que son partícipes de la anteriormente descrita como
“ciencia cerrada”. Ubicados especialmente en las Universidades y Hospitales,
favorecidos por las administraciones públicas, e incoherentemente carentes de
la visión social de la ciencia, y
sólo propicios al prestigio personal de ciertos investigadores pertenecientes a
los citados “grupos o sistemas cerrados”. Salvo excepciones, en estos grupos
constituidos por personal casi siempre ocupando puestos de carácter vitalicio y
por ello mismo, se afanan antes en la consecución de un status o
prestigio personal en el ámbito internacional que en la preocupación
primordial de resolver problemas inmediatos a la sociedad. Son los que, además,
disfrutan de las “facilidades y aportaciones económicas” a las que
contribuyen las empresas multinacionales, en sus distintos niveles y ramas de la
ciencia.
La
perspectiva social que es la que se viene abriendo paso representa una opción
radicalmente distinta a la tradición positivista en el campo de la Filosofía
de la Ciencia. La tradición lógico positivista centra su atención en
el sistema de conocimientos formado; se interesa por la verdad y la busca en la
coherencia lógica del lenguaje científico. Este lenguaje se considera sólo si
se refiere a hechos comprobables. De esta opción, empirista, fenomenalista
y descriptivista, se deriva un campo de análisis filosófico reducido:
estudio del procedimiento de comprobación de los fenómenos, formalización de
las teorías científicas mediante la lógica matemática, y extracción y
delimitación del lenguaje científico de otras expresiones lingüísticas, como
literatura y gramática específicas.
Según
M. Otero (1979) y McKey (1999), esta postura realiza:
“...
una operación ideológica de ocultamiento que presenta a la ciencia como autónoma,
universal, y extrahistórica".
No
obstante, puede decirse que hasta mediados del pasado siglo, la tradición
positivista (a través de tendencias y autores con posiciones diferentes) fue
dominante en toda la filosofía occidental de la ciencia. En consecuencia,
durante las primeras décadas de ese siglo esa filosofía parecía atrapada en
una visión estática de la ciencia, concentrada en el estudio del lenguaje de
las teorías ya formadas, dominada por una visión simplificada de la relación
entre las teorías científicas y la naturaleza a las que ellas se remiten y en
un enfoque enciclopédico del progreso del saber científico. La elaboración de
una concepción del método científico entendido como cierto algoritmo
conducente a la verdad, absorbía buena parte del trabajo en epistemología.
Sobre
todo a partir de 1960, el temario de análisis de la ciencia se ha enriquecido
considerablemente. Un conjunto de reacciones académicas y sociales (González
García, et al, 1996,) favorecieron el establecimiento
de nuevas perspectivas.
Lo
que interesa subrayar aquí es que desde entonces los enfoques sociales de la
ciencia han cobrado la mayor relevancia, lo cual debe ser reflejado en el
concepto de ciencia que adopto para este trabajo teórico. Lo medular es que el
concepto seguido debe abrir la puerta al estudio social de la ciencia. La
búsqueda de un concepto debe subordinarse al objetivo de procurar un fundamento
teórico que sirva de base a una estrategia de investigación de aplicación
social de la ciencia.
Por
ello, la caracterización de la ciencia ha pasado por varios albures. La atención
se ha desplazado de los productos de la ciencia (en particular los
conocimientos, con énfasis en las teorías científicas) a la actividad científica
misma, es decir, a la ciencia en el proceso de ser construida. El
problema de las fuerzas generadoras del desarrollo de la ciencia, la interacción
de la ciencia con otras actividades sociales (políticas, económicas e incluso
académicas), los factores subjetivos e intersubjetivos que intervienen en los
procesos de producción, canales de difusión y aplicación de conocimientos,
aparecen con carácter principal.
Un
segundo desplazamiento de las diferentes percepciones de los resultados de la
actividad científica, tienen relación con las perspectivas de los variados
niveles culturales, de las vivencias, necesidades y exigencias actuales de la
propia sociedad. La idea del conocimiento científico propuesto como teorías
objetivas, rigurosamente formalizadas, probadas, y por ello verdaderas,
ha sido sustituida por una visión que acepta la relatividad del conocimiento, su
carácter transitorio; admite una frontera menos radical entre ciencia y
otras formas de conocimiento y entiende el conocimiento científico como un
producto de la historia, la sociedad y la cultura, influido por tanto por sus
valores y prioridades.
Al
mismo tiempo, se reconoce que la ciencia no consiste sólo en el trabajo de
investigación que perfecciona sistemáticamente el universo de las teorías
disponibles. La ciencia tiene diversas expresiones en la educación, en la
industria, en los servicios, en las labores de consultoría, en las
publicaciones científicas y de divulgación, en la recopilación y organización
de información y en la dirección que realizan las personas que poseen una
educación científica, especialmente ubicados en el funcionariado público de
todo orden. En esos y otros ámbitos, la ciencia tiene una presencia relevante.
El análisis de esos contextos, no reductibles al ámbito del laboratorio,
ofrece posibilidades colaterales para captar la interrelación o nexos entre
ciencia y sociedad.
Una
tercera perspectiva consiste en profundizar el estudio de la ciencia desde el ángulo
de los procesos de profesionalización e institucionalización que hacen posible
la actividad científica. La ciencia, por la complejidad que ha adquirido, no es
la obra de un solo investigador o docente aislado. La ciencia es una actividad
profesional institucionalizada que supone educación prolongada, construcción
de nuevos valores éticos, creencias, desarrollo de estilos de pensamiento, de búsqueda
de información y actuación. La ciencia es todo un modelo complejo que así
debe ser estudiado.
Con
las derivaciones descritas apenas se perciben algunas de las muchas
transformaciones que en las últimas décadas ha experimentado la comprensión
de la ciencia. Parece fundamental que sea captada cada vez más como una
actividad social. Este planteamiento tiene consecuencias teóricas y metodológicas
fundamentales. A continuación trataré de aclarar un poco más esas
consecuencias apelando en parte a los argumentos anteriores e incorporando otras
consideraciones.
La
ciencia como trabajo profesional
La
actividad que denominamos ciencia se desenvuelve en el contexto de la sociedad,
de la cultura, e interactúa con sus más diversos componentes. Al hablar de
ciencia como actividad nos dirigimos al proceso de su desarrollo, su dinámica e
integración dentro del sistema total de las actividades sociales. Desde esta
perspectiva se promueven a un primer plano los nexos ciencia-política, ciencia-
ideología, ciencia-producción, así como sus recíprocos
intercambios y dependencias, por lo que en general, habrá que considerar el fenómeno
como ciencia-sociedad. Es una actividad multifactorial,
multidisciplinaria y multidimensional, donde cada fenómeno, incluso la
elaboración de conocimientos y antes, de sus protocolos de investigación,
cobran sentido exclusivamente si se relacionan con el modelo total de la
ciencia. El conocimiento aparece como una función de la existencia humana, como
una dimensión de la actividad social desarrollada por profesionales que se
amparan en relaciones objetivamente condicionadas y normalizadas, e incluso
validadas y fuertemente enclaustradas. Sólo dentro del entramado que
constituyen esas relaciones es posible comprender y explicar el movimiento histórico
de la ciencia, al menos en estos momentos.
No
obstante, todo ello implica que la actividad social que denominamos ciencia
tenga sus particularidades, que se hace preciso reconocer. El enfoque social de
la ciencia apunta a sus diferentes interrelaciones y se involucra con las
restantes formas de actividad humana, lo que no significa que desaparezcan sus
diferencias. Hay que admitir, sin embargo, que este punto de vista no goza de
unanimidad. En general, las ciencias que estudian el desarrollo e intercambio
social son las que apoyan y originan
el mayor número conocido de teorías. Incluso contradictorias. Woolgar
(1991), por ejemplo, cree que entre las constricciones que se presentan ante los
estudios de la ciencia se encuentra
"...
la persistente idea de que la ciencia es algo especial y distinto del resto de
formas de actividad social y cultural, aún a pesar de todos los desacuerdos y
cambios en las opiniones de los filósofos que han tratado de dilucidar un
criterio de distinción. En lugar de tratarlos como logros meramente retóricos,
muchos analistas de la ciencia siguen respetando los límites que delimitan a la
ciencia frente a la no-ciencia. Muchos otros niegan la posibilidad de la
demarcación pero siguen discutiendo en términos de límites. El uso continuado
de un esquema que construye la ciencia como un objeto tiende a reforzar la
concepción de la misma como algo distinto antes que a potenciar un desafío a
tal punto de vista."
A
diferencia de esta apreciación, en mi opinión, considero necesario admitir que
la ciencia, al menos desde el punto de vista teórico,
debe suponer la búsqueda de la verdad o al menos un esfuerzo en favor
del rigor y la objetividad; la ciencia es, ante todo, productividad
investigadora,
difusión y aplicación de conocimientos lo que la distingue y la califica en el
sistema de la actividad humana. Pero la ciencia no se da al margen de las
relaciones sociales, sino penetrada de determinaciones prácticas, materiales e
ideológico-valorativas, tipos de actividad a las que también influye
considerablemente. El privilegio de la actividad científica supone una
tergiversación cientificista, internalista y en última instancia idealista,
que conduce a la incomprensión de sus fuerzas motrices, funciones sociales y
otros problemas de significación social relevante. Si por el contrario, se
desconoce la especificidad de la ciencia, entonces desaparece la diferencia
entre ciencia y pseudociencia, entre investigación seria y charlatanería. Si
se pierde la identidad de la ciencia, el economicismo ciego del externalismo se
adopta como alternativa para explicar su movimiento histórico y el voluntarismo
asoma su faz en la política científica. Una política correcta debe surgir de
la identificación adecuada de la ciencia como actividad y de sus
determinaciones, responsabilidades y competencias en el cuerpo total de la
cultura donde se desenvuelve. Pero esto no quiere decir que la ciencia debe
establecer unos límites estrictos más allá de los cuales nada existe. Muy al
contrario, debe contemplar todos aquellos aspectos hasta este momento
desconocidos, lo cual no implica dar chance a la pseudociencia.
La
ciencia no deber ser meramente intersubjetiva, ajena a los propósitos de rigor,
objetividad y verdad. La ciencia supone tanto relaciones hombre-objeto
como hombre-hombre. Las primeras permiten comprender que el objetivo
creativo de la ciencia cobra sentido en la medida que refleja realidades que están
más allá de sus esquemas conceptuales y más aún, los determina en última
instancia. Ciencia es descubrimiento, pero creación con arreglo al plan de
reflejar en las representaciones y teorías, objetos que guardan una relativa
independencia ontológica respecto del sujeto que investiga. Este es un criterio
que se sitúa frente al convencionalismo e intenta superar la imagen de la teoría
como plagio inmediato del objeto.
La
imagen de la ciencia vista como interrelación sujeto-objeto ha sido
desarrollada, sobre todo, por la metodología del conocimiento científico y la
epistemología, que generan sus sistemas clásicos: método, verdad,
objetividad, explicación, argumentación, etc.
Sin
embargo, comprender la ciencia exige también entenderla en el marco de la relación
sujeto - sujeto. Este es el ángulo preferente que ha aportado la Sociología
de la ciencia. El sujeto de la ciencia no es un individuo aislado, no es un
hombre abstracto. Si se presta atención a la naturaleza social del proceso
científico, pudiera indicarse como sujeto a la sociedad toda. Es preferible,
sin embargo, un enfoque
estratificado
que identifique a los diferentes sujetos-grupos que definen la actividad
científica. Se trata, para comenzar, del individuo (cuya actividad cognoscitiva
está socialmente condicionada) que en su interacción con otros conforma
comunidades científicas u otras comunidades profesionales, las que interactúan
con sus semejantes tanto nacional como internacionalmente.
Dentro
de las instituciones la producción de conocimientos puede sólo lograrse
estableciendo un conjunto de relaciones sociales intracientíficas (Kelle,
1978). Son, en primer lugar, relaciones informativas que aseguran los flujos de
información imprescindibles para el trabajo científico; son sociales no sólo
porque suponen la interrelación con el conocimiento social y su producto se
destina al consumo social (al menos del socium científico) sino porque
la participación del científico en tales relaciones está influida por
factores propios del contexto social en que se desenvuelven: prioridades
sociales, políticas y de multinacionales que imponen líneas de investigación
convenientes a sus intereses económicos, factores
que frenan el flujo informativo (monopolización del conocimiento por grupos,
clases, entidades o países, y aún por consejos editoriales).
Se
constituyen además relaciones de organización, entendiendo que, por un lado,
se determinan por las exigencias de la producción de conocimientos, y por otro,
por las características particulares del medio social.
Para
terminar, existe otro grupo de relaciones de carácter multifactorial: jurídicas,
morales, psicológicas, ideológicas, religiosas, etc., que siendo específicas
de la producción científica se hace inevitable el que penetren dentro de estos
conocimientos las peculiaridades de la sociedad en que se desenvuelve,
generando, a veces, interferencias indeseables que acaban frenando a la propia
ciencia en perjuicio de la sociedad, que origina ella misma, en definitiva, un círculo
cerrado.
Este
conjunto de relaciones sujeto-sujeto siendo imprescindibles para la ciencia. es
aún un enfoque restrictivo.
En
haber propugnado el análisis de tales entidades como portadoras del
conocimiento, radica el mérito y la limitación que Kuhn (1982), muy
especialmente en su obra “La Estructura de las Revoluciones Científicas”,
propone como modelo de desarrollo de la ciencia,
varios de cuyos aspectos destaco en otros apartados de este ensayo. Aquí
sólo deseo destacar que en su modelo, la comunidad científica se
propone como sujeto de la actividad científica. Este punto de partida
ofrece la posibilidad de salir de un enfoque puramente inmanente de la ciencia y
a permitirle ampliar el marco de su comprensión. En principio, si la ciencia se
aprecia como actividad realizada por las comunidades científicas, entonces lo
social y lo individual se presentan como elementos propios de la creación
científica.
De
esta manera, Kuhn se manifiesta contra el neopositivismo y desarrolla una
teoría opuesta al "tercer mundo" popperiano, que priva los
conocimientos de sujetos portadores y los remite a un mundo platónico. Tampoco
coincide con la noción de Lakatos (1983) sobre los Programas de
Investigación, pues, como argumenta el propio Kuhn, las teorías no se
plantean por encima de las circunstancias sociales, esto es, los investigadores
no se desenvuelven en un vacío social, sino en el seno de grupos sociales que
son los productores y validadores del conocimiento.
En
su postdata de 1969 y en respuesta a numerosas críticas, Kuhn observa
que de reescribir su libro, comenzaría por considerar la estructura
“grupal” de la ciencia y señala que en gran parte del ensayo ha permanecido
subyacente la noción intuitiva de comunidad que comparten extensamente científicos,
sociólogos e historiadores:
"Una
comunidad científica consiste en quienes practican una especialidad científica.
Hasta un grado no igualado en la mayoría de los otros ámbitos, han recibido
una educación y una iniciativa profesionales similares".
Por
tanto, la "ciencia normal" (períodos evolutivos) como la
“extraordinaria” (períodos de transformaciones radicales con grandes saltos
cualitativos) son actividades basadas en comunidades. Son estas las que portan
los paradigmas que, por tanto, en su sentido sociológico se pueden definir, según
el mismo autor como:
"La
constelación de creencias, valores, técnicas, etc., que comparten los miembros
de una comunidad dada".
Se
trata de modelos descriptivos, ejemplares compartidos con ayuda de los cuales
las comunidades resuelven los problemas de la ciencia normal.
De
esta forma, el paradigma unifica a los miembros de la comunidad, les proporciona
determinado modo de ver el mundo, determinados patrones conceptuales a partir de
los cuales investigan la realidad. Obviamente, ese modo de ver el mundo está íntimamente
vinculado al contexto socio cultural más amplio donde se produce la ciencia. En
Kuhn, sin embargo, esta noción se limita a sus componentes filosóficos
y científicos, quedando sin resolver el problema. De igual modo, cuando
considera los valores que comparten los miembros de las comunidades, se refiere
a la preferencia por la exactitud, las determinaciones cuantitativas, la
sencillez, coherencia y probabilidad de las explicaciones y sólo de pasada
menciona como un valor la utilidad social de la ciencia.
En
correspondencia con esta idea, la noción de ciencia como actividad que realizan
las comunidades científicas, permite la introducción de algunos factores
socio-psicológicos en el análisis, pero a la vez, la cohesión de las
comunidades alrededor de determinados paradigmas les proporciona cierto
aislamiento respecto a los contextos sociales. Para Khun, este
aislamiento se da, sobre todo, en las ciencias que han alcanzado un cierto
desarrollo respecto a las demás, aquellas que en la expresión de Foucault
han rebasado un cierto umbral de “epistemologización”.
La
tesis de Kuhn subraya la autonomía relativa de la ciencia: podrán
existir demandas sociales pero estas tienen que ser traducidas en términos de
problemas científicos y por ello se exige su incorporación al tejido
conceptual de la ciencia que proviene del paradigma vigente. Pero aquí se
absolutiza un lado de la dinámica más general. Falta por considerar lo que Engels
indicó claramente:
“...una
necesidad técnica particular (no social) impulsa más a la
ciencia que diez universidades”,
es
decir, no existe una acumulación del saber absolutamente al margen de las
demandas técnicas o económicas. Sobre todo, actualmente, el papel de tales
exigencias en la dinámica de la ciencia, en la definición de la ciencia que ha
de practicarse y por ende en el rumbo que ha de tomar, es decisivo.
Se
puede decir que el modelo kuhniano carece de una adecuada caracterización
de lo social. Su noción de comunidad es intuitiva y sólo de modo impresionista
la presenta como factor en la incompatibilidad de los paradigmas. Su
planteamiento queda a nivel de la intersubjetividad que aquí implica un control
colectivo de la comunidad sobre sus resultados. Intersubjetividad institucional,
es cierto, pero ello no lo conduce a buscar las raíces sociales que nutren la
ciencia e influyen en las relaciones intelectuales entre los científicos.
Quedan planteadas las diferencias en términos de paradigmas distintos pero no
se esclarecen las raíces sociales de esos conflictos.
"Queda
sin problematizar la forma básica en que se estructuran lo lógico y lo social
en los conflictos" (García
Canclini, 1981).
La
comprensión de las interacciones sujeto-sujeto vinculadas a la ciencia debe
ampliarse más allá de las comunidades; ello significa relacionar las
colectividades científicas agrupadas en instituciones con otros sujetos de la
vida social, entre ellas las clases sociales. Estas, según sus intereses, en
primer lugar económicos, y a la luz del proyecto político e ideológico que
propugnan, definen su posición ante la ciencia, promoviéndola, retardándola y
aún frenándola, planteándole fines humanitarios o deshumanizados, confiriéndole
un sentido social o elitista a su acción; en fin, las clases no sólo son
sujeto de la política en un sentido estrecho sino que en la medida en que la
política asume a la ciencia como vehículo para materializar proyectos económicos,
militares o de otra índole, la propia ciencia queda incorporada a ella como una
de sus variables. La ciencia se presenta así como un valor social: ciencia
para algo y ciencia para alguien. Se le asigna determinado interés e
importancia, se le orienta en una u otra dirección, o simplemente se le
menosprecia. En cualquier caso, se manifiesta una definida proyección
valorativa de las clases sociales respecto a la ciencia, que dependerá de la
utilidad que esperen de ella.
El
enfoque de la ciencia como actividad social, presta especial atención a la
institucionalización de la ciencia.
Como
se ha visto, la actividad científica supone el establecimiento de un sistema de
relaciones (informativas, organizativas, etc.) que hace posible el trabajo científico
orientado a la producción, difusión y aplicación de conocimientos. Garantizar
ese sistema de relaciones es la tarea de las instituciones científicas. En
tanto institución, la ciencia se presenta como un cuerpo organizado y colectivo
de personas que se relacionan para desempeñar tareas específicas, que han
seguido un proceso de profesionalización y especialización que los distingue
de otros grupos de investigación y también sociales. El largo proceso de
educación que ello supone, implica no sólo la adopción de lenguajes
compartidos, así como métodos y técnicas, sino también, de la internalización
por sus practicantes del ego propio de la profesión, de los criterios de
evaluación del trabajo científico, del estilo y la psicología que le es típico.
Como toda institución, tiene su ordenamiento interior con la consiguiente
jerarquización y distribución de funciones.
La
historia y el funcionamiento contemporáneo de las instituciones científicas
transparentan claramente su condicionamiento social. Desde la Royal Society
of London y la Academie de les Ciencies de París, creadas durante el
siglo XVII y que sirvieron de modelos a las instituciones que se crearon en los
siglos siguientes, hasta los modernos laboratorios, sociedades, academias y
organismos gubernamentales dedicados a realizar, organizar y promover el trabajo
científico, su difusión y aplicación, la historia revela una línea
ascendente de compromiso de las estructuras políticas y económicas de la
sociedad con la institucionalidad de la ciencia. Un hito fundamental lo marcó
la Segunda guerra Mundial y la generalización de la práctica gubernamental de
establecer políticas para la ciencia y la tecnología, especialmente armamentística.
Lo
curioso es que esta misma historia de sometimiento está asociada a la génesis
y extensión paralela de una ideología propia de algunos medios académicos,
según la cual, la ciencia debe permanecer al margen de los conflictos sociales
y los científicos, como una especie de sacerdotes, sólo tienen como función
la de producir saber objetivo, neutral, sin que su trabajo sea
influido por la sociedad. Con ello, desde luego, se les niega la responsabilidad
social de los científicos. Esta respuesta de la comunidad científica (ya
apreciable en el Acta de Constitución de la Royal Society of London) está
originada más por el temor a la acción sobre ellos de agentes y valores
sociales (políticos, religiosos, económicos) que por la convicción de que son
irrelevantes (Mendelsohn, 1982).
Algunos
autores han argumentando que la acentuada separación de la ciencia de la política,
la moral, los movimientos por reformas sociales y la religión, se debió sobre
todo a situaciones sociales, es decir, al medio absolutista donde se
producía la institucionalización de la ciencia. Paradójicamente, fue por
razones sociales por lo que se formó el postulado normativo de la neutralidad
de la ciencia.
Esta
situación se acentuó con el desarrollo de la profesionalización de la
actividad científica. Fue en las primeras décadas del siglo XIX cuando los filósofos
naturales se autodenominaron científicos; en esa misma época fueron cambiando
el tono de las publicaciones científicas, abandonando su aspecto de elucubración,
mezcla de normas y experiencias, configurándose con una cierta rigurosidad. El
estilo riguroso, conciso, claro y el dominio de los hechos pasaron a ser el
signo distintivo del científico (actualmente se ha normalizado esta manera de
comunicar ciencia por el que se conoce como Estilo de Vancouver,
inspirado en una reunión, en principio informal, que mantuvieron en la Columbia
Británica algunos editores de revistas de alto factor de impacto, en 1978). Fue
intensificándose la idea de desnudar a la ciencia de sensaciones, sentimientos
e intuiciones, tesis que sería sancionada por la filosofía neopositivista
de inicios del siglo pasado, con énfasis en el neopositivismo de las décadas
del 30 y el 40. La interpretación estrechamente funcional del científico como
simple portador de saber especializado, ajeno a la esfera de los valores,
apareció en el desarrollo de la ciencia, bajo condiciones sociales e históricas
no muy precisas.
El
planteamiento de la dialéctica de lo cognoscitivo y lo valorativo en la
producción científica, no persigue restituir la especulación y la falta de
profesionalidad. Exige ofrecer una imagen concisa de la multitud de factores que
influyen en este problema, y la necesidad de comenzar la discusión sobre las
normas de valoración recomendable. El modelo universal de la intervención
profunda de los gobiernos y de la red empresarial en el desarrollo científico-técnico,
deja un espacio muy reducido para la justificación de la neutralidad de la
ciencia.
Desde
otra perspectiva, el enfoque de la ciencia como actividad, ofrece un excelente
punto de partida para estudiar sus relaciones con el marco cultural en que actúa.
Los conceptos de ciencia y cultura han estado frecuentemente disociados, en una
mezcla de ideas confusas. La cultura se debe entender como el espacio de toda la
actividad creadora de los hombres. Estudiar las direcciones de la inventiva y
sus obstáculos, es decisivo para asumir y comprender a las diferentes
sociedades, sus tendencias de desarrollo, su vitalidad y capacidad de respuesta
al reto que plantea el ambiente físico y social y las relaciones competitivas o
hegemónicas que entre ellas se establecen. Para responder a esta expectativa,
la cultura deberá pensar el proceso de asimilación, producción, difusión y
asentamiento de ideas y valores en que se funda la sociedad; es el conjunto de
representaciones colectivas, creencias, usos del lenguaje, difusión de
tradiciones y estilos de pensamiento que articulan la conciencia social, es el
ámbito en que se producen y reproducen nuestras formas de vida y nuestra
ideología. Desde este horizonte, la cultura es un mecanismo de autoregulación
social.
Como
parte de la cultura social, la ciencia se construye como una subcultura
cimentada por la actividad de los grupos practicantes (Kuhn). El
profesional que ha escogido el
camino de la ciencia, se integra en un tipo de subcultura, la científica,
diferente de las demás (religión, derecho, filosofía, etc.). Como en
cualquier otra, adquiere sus
propios rituales y se incorpora en una estructura piramidal, jerarquías, estándares,
autoritarismos, controles, etc. No es un círculo donde el talento destaca sólo
por estímulos personales, sino que resulta de la formación que tiene lugar en
el interior de esa subcultura.
Pero
esa subcultura no está desligada de las determinaciones culturales de la
sociedad global donde la ciencia se inserta. Fenómenos perceptibles en la
ciencia contemporánea como la superespecialización, burocratización,
autoritarismo, competitividad, la coartación por parte de la política y de las
empresas industriales multinacionales y militarizadas, entre otros elementos, no
pueden interpretarse sino a partir de los rasgos y tendencias que tipifican el
medio socio cultural donde esa ciencia se realiza. (Vessuri, 1986, 1987)
Los
argumentos precedentemente descritos generan la siguiente conclusión: la
subcultura de la ciencia como un conjunto de cogniciones objetivas (teoremas,
leyes, axiomas, teorías, métodos, modelizaciones, técnicas, etc.) adquiridos
por la Humanidad, que se incrementa de forma exponencial, y de hecho, contribuye
al progreso social, no es más que una representación somera de corte
cientificista. A su lado se encuentra también la idea de la ciencia dotada de
un espacio autónomo en relación de exterioridad con el contexto social con el
cual se limita a mantener relaciones de aplicación (aunque sean bilaterales),
por lo que estas dos instancias influirán "a distancia" la una en la
otra.
En
lugar de estas proposiciones:
"...
hay que partir, pues, de la idea de que la producción científica ocupa un
lugar bien determinado en la sociedad que condiciona sus objetivos, los agentes
y el modo de funcionamiento. Práctica social entre otras, irremediablemente
signada por la sociedad en la que se inserta, contiene todos los rasgos y
refleja todas las contradicciones, tanto en su organización interna como en sus
aplicaciones. Se trata pues de verdaderas relaciones de constitución entre la
ciencia y la sociedad" (Levy-Leblond,
1980).
Para
entender el funcionamiento de la ciencia hay que evitar las dos posiciones
extremas y que Foucault denomina extrapolación genética
reduccionista y extrapolación epistemológica reduccionista. En la
primera, se privilegia el efecto de las fuerzas y dinámicas socioeconómicas
sobre el cambio científico, mientras que en la segunda, se acepta la
autodeterminación de la ciencia y con ello su independencia.
La
alternativa no puede ser otra que un enfoque que conjugue dialécticamente dos
movimientos aparentemente contradictorios. Por una parte, debe sostenerse que la
ciencia no es una entidad autónoma, determinada por si misma. Como ha
quedado expresado, es, fundamentalmente, la dimensión de un mundo real en
cambio y está marcada por la sociedad en que se inserta, tanto en
sus fines, proposiciones y individuos participantes, como en sus modos de
organización y funcionamiento, en los resultados y su aplicación, y en los
valores que le trasmite. Por otra parte, la ciencia está determinada por
las demás actividades e instituciones sociales: las fuerzas, actores,
relaciones, estructuras y procesos actuantes en la sociedad, condicionan la
urgencia, subsistencia, desarrollo, orientación y el propio ocaso de la
ciencia. Estos parámetros son determinantes para la escenificación donde actúa
la ciencia y que influyen directamente en su constitución y realizaciones.
Debe
entenderse a la ciencia como un fenómeno sociocultural complejo que posee
sus propias fuerzas motrices, lo que no permite establecer un
condicionamiento casual, lineal y mecánico entre la sociedad y la ciencia. De
tal forma que posee su especificidad, autonomía relativa, eficacia propia y
capacidad de influencia sobre las restantes actividades e instituciones
sociales. En su progreso y desarrollo, la ciencia puede crear potencialidades
que trascienden las expectativas que tienen sus propios agentes actores y
estructuras sociales que la fomentan o al menos, toleran. En su capacidad de
penetración en la vida material y espiritual de la sociedad, la ciencia deviene
como un factor decisivo de ésta.
Transcurridos
los párrafos anteriores y comprendiendo la trama interna de la ciencia, se está
en condiciones de definirla resumiendo sus diferentes aspectos. Kröber
(1986), siguiendo las teorías de Marx, la resume de esta manera:
"...
entendemos la ciencia no sólo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías,
hipótesis, etc., sino también, simultáneamente, como una forma específica de
la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de
los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad.
Aún más, la ciencia se nos presenta como una institución social, como un
sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se
encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos
culturales, con las necesidades y las posibilidades de la sociedad dada"
.
El
siguiente escalón: de la técnica a la tecnología.
En
la descripción anterior se ha tratado de entender a la ciencia respecto a su
naturaleza social. A continuación se estudian las nociones de técnica y
tecnología.
En
general, el concepto de técnica
lo entendemos relacionado, habitualmente, al cómo hacer las cosas, al
conjunto de procedimientos operativos útiles desde la perspectiva práctica
para determinados fines. En una manera elemental, asociamos ciencia al conocer
y técnica al hacer. Por las exposiciones anteriores se ha intentado
explicar que la idea de ciencia como teorización, como conocimiento puro, ha
quedado desplazada como una visión que involucra las diversas dimensiones del
trabajo científico. Por ello, puede admitirse que, conocer, describir,
explicar, analizar, son atributos indiscutibles de la ciencia. Del mismo modo,
aunque la técnica esté sustentada por conocimientos, su sentido principal es
realizar procedimientos y productos y su objetivo primordial es la utilidad.
La
retroalimentación entre ciencia y tecnología determina unos límites difusos
entre conocer y hacer. Sin embargo, el concepto de tecnociencia
contribuye a la delimitación de sus propias competencias.
Con
la finalidad de argumentar las nociones de técnica y tecnología, se puede
admitir inicialmente que la técnica se refiere al hacer eficaz, es
decir, a normas que permiten alcanzar de modo correcto y preciso ciertos
objetivos prácticos (Agazzi, 1996). La técnica, en primer lugar,
consecuencia de la ciencia, y por tanto, vinculada al saber, ha experimentado
también profundas transformaciones en su evolución; la técnica se ha
desarrollado por un proceso de diferenciación que ha dado lugar a la tecnología
que
"...
constituye aquella forma (y desarrollo histórico) de la técnica que se basa
estructuralmente en la existencia de la ciencia"
(Agazzi).
La
tecnología representa el desarrollo de la técnica en la que la alianza
con la ciencia introduce su rasgo definitivo.
La
ciencia contemporánea no suprime otras formas de conocimiento y saber, sino que
coexiste con ellas. La aparición de la moderna tecnología no deroga la
existencia de otras dimensiones de la técnica cuya relación con el
conocimiento científico no tiene el mismo carácter estructural.
Una
primera aproximación para diferenciar entre técnica y tecnología, la podemos
encontrar en los usos que se les da en diferentes lenguas. En inglés,
technology es el vocablo más usado y circunscribe los
significados que en español atribuimos a técnica y tecnología. El vocablo technics,
se asigna a metodologías utilizadas en determinadas actividades. En francés,
por el contrario, technique, es el vocablo predominante, mientras que el
de technologie se considera
más bien un anglicismo poco utilizado.
En
español se emplean ambos términos lo que parece sugerir que los utilicemos con
significados diferentes. En sentido amplio, la técnica constituye un conjunto
de procedimientos operativos para ciertos fines provechosos, que se someten a
verificación y, progresivamente, se van mejorando con la experiencia.
Fue
en el seno de la civilización griega, a partir del siglo VI antes de nuestra
era, cuando se produjo la notable innovación que consistió en la búsqueda
de los por qué. En esa búsqueda, coordinadas pero indiferenciadas, emergen
la filosofía y la ciencia, ocupadas y preocupadas por las razones últimas de
la existencia del hombre y su sentido, y la estructura y constitución del
universo. Esa búsqueda del por qué de los procedimientos más o menos eficaces
que el hombre utilizaba, fue el génesis de la noción de téchne:
“...
que
es precisamente la de un operar eficaz que conoce las razones de su eficacia y
sobre ellos se funda" (Agazzi).
El
origen de téchne se asemeja con la idea de tecnología, pero son,
sin embargo, aspectos diferentes. La idea griega de téchne expresa la
necesidad de poseer un fundamento teórico que permita justificar el
conocimiento práctico que ya está constituido, lo que favorece su consolidación.
Sin embargo, la téchne no justifica la capacidad de producir un
progresivo saber hacer, ni mejora la eficacia operativa del existente. A
la téchne la dirige un propósito de inteligibilidad (semejante a la epistéme
o saber puro) más que de eficacia.
“La
idea de un conocimiento que ha de ser puesto al servicio de la práctica es
ajena al pensamiento de la época, y por ello mismo, no se contempla en la
sensibilidad cultural clásica. A este modo de concebir la gnoseología se
acompañaba igualmente un cierto modo de concebir el mundo y la naturaleza:
ambos se consideraban como elementos que constituían para el hombre un objeto
de conocimiento y no de intervención, una realidad a la cual es razonable, útil
y sabio, adecuarse, y no una realidad que se manipula y transforma según el
capricho o los intereses del hombre"(Agazzi).
El
pensamiento filosófico griego desdeñaba la técnica, la practicidad del
conocimiento y consideraba superior la vida contemplativa o teorizadora.
“Platón
y Aristóteles propusieron que ningún trabajador manual pudiera ser ciudadano;
el trabajo artesanal y manual es vergonzoso y deformador (Hottois,
1991).
Esta
aserción, que hoy sigue latente e impregnada en algunos ámbitos, aunque
reducidos, de la civilización moderna, es uno de los orígenes remotos del
privilegio concedido a la ciencia como teoría más que como práctica social, y
más si cabe, una de las razones de la profunda diferenciación entre ciencia y
técnica. Desde una perspectiva general, esta disparidad estratificó
definitivamente el concepto de clase social.
En
este sentido, el Renacimiento se caracterizó por crear un punto de inflexión
al instituir la primacía del hombre sobre la naturaleza. El dominio del hombre
exige del conocimiento útil. La simple idea de un saber idealista o filosófico
va a ir admitiendo el paso, paulatinamente, a la idea de un saber práctico,
orientado hacia el dominio de la naturaleza. La nueva ciencia natural propone el
proyecto del descubrimiento de las leyes naturales con el objetivo de manipular
a la naturaleza. Esos conocimientos permitieron inventar máquinas,
aparatos e instrumentos que se basan en proyectos racionales fundamentados en la
nueva ciencia, la tecnología, abstracta y matematizada; estas características
son las que le otorgan el poder proyectar instrumentos y experimentarlos, en
definitiva: un inventar experimentador.
Es
ese proceso de interrelaciones renovadas y recíprocas entre conocimiento teórico,
abstracto, de modelos físicos y matemático, y creación de equipos, aparatos y
máquinas, lo que permite el tránsito a la tecnología: la técnica se
enriquece en virtud de su asunción dentro de un nuevo horizonte de
racionalidad, la racionalidad científica, engendrada para un móvil utilitario.
Esta
fue la manera de cómo la tecnología vino a proporcionar poderes originales a
la técnica. No obstante, se debe tener en cuenta otra faceta de esa relación:
en gran medida, esa convicción evolutiva fue posible por su íntima conexión
con los desarrollos técnicos y sus demandas.
"El
proceso de teorización de la mecánica dinámica, en especial de la balística
ingenieril del Renacimiento, será uno de los desencadenantes de la ciencia
moderna" (Medina,
1995).
La
mecánica cinética y dinámica, el arreo y las máquinas de guerra,
experimentaron enormes avances en la Edad Media con la introducción del
trabuco, de la catapulta de contrapeso y del cañón.
A diferencia de la ingeniería clásica,
dedicada a la producción de artilugios, la ingeniería balística de la época
se comprometió con los problemas del uso de estas máquinas de guerra. Los
problemas de balística movieron a Galileo a ocuparse de la caída libre
y parabólica de los cuerpos.
"La
ciencia moderna es, pues, el resultado del reencuentro renacentista entre la
antigua tradición teórica científica y la tradición operativa inmanente en
la mecánica ingenieril. Ambas tradiciones confluyen en los ingenieros académicos
como Galileo, conocedores entusiastas, por un lado, de la ciencia antigua y de
los tratamientos teóricos medievales de cuestiones mecánicas, y poseedores,
por otro, de amplios conocimientos e intereses técnicos".
(Medina, 1995).
Por
lo expuesto, los comienzos de la ciencia moderna se generan entre los siglos XV
y XVII, en los que se produjeron innovaciones sobresalientes cuyos efectos nos
alcanzan actualmente.
Hottois
resume ese proceso como la sustitución de la ciencia antigua (a la cual
denomina logoteórica), de la ciencia aristotélico-tomista, por un
proyecto de ciencia orientado a la operatividad que él llama tecnomatemática.
El ideal de la ciencia antigua consistente en construir un cuerpo lógicamente
estructurado, apoyado en definiciones de seres, elementos y cosas, y en
principios a partir de los cuales se procede deductivamente, ofrece una imagen
del mundo de indudable valor, pero que al mismo tiempo es bastante poco
operativa. Esa imagen logoteórica no permite la predicción ni la intervención
efectiva en la realidad. En cambio, las grandes características de la ciencia
moderna son la matematización, la experimentación y la
información, que le permiten convertir al mundo en un gran campo de acción.
Se trata de una ciencia operativa que permite cálculos, predicciones y ejecución:
"La
característica fundamental de la ciencia moderna es la tecnomatemática, es
decir, la operatividad" (Hottois,
1991).
Bacon,
ideólogo de la nueva ciencia, ridiculizaba a los filósofos aristotélicos por
no atreverse a manipular la
naturaleza, por estar sólo dedicados a la contemplación o al conocimiento
puro. El objetivo de la tecnomatemática trata de conquistarla y someterla.
Los
procesos expuestos implican cambios profundos en las relaciones entre ciencia y
técnica. La técnica se circunscribe a una nueva perspectiva de raciocinio
científico, en tanto que la propia racionalidad científica, sus modalidades y
sus objetivos, advierten cambios notables al proponerse como tecnología.
Cómo
se puede definir a la tecnología.
He
intentado describir los diferentes principios que a través de la historia
permiten comprender el fenómeno que denominamos ciencia, como modelo global,
relativamente autónomo, pero insertado en su propia naturaleza social. Sin
embargo, no se debe ocultar que existe una concepción tradicional de la ciencia
de origen positivista, que admite el ocultamiento del carácter social de la
misma.
Algo
equivalente ocurre en relación con la tecnología.
“Hay
por lo menos un par de imágenes de la tecnología que limitan su comprensión:
la imagen intelectualista y la imagen artefactual” (González
García, et. al, 1996).
En
la primera concepción, se entiende como ciencia aplicada: la tecnología es un
saber práctico que deviene directamente de la ciencia, entendida esta como
concepto gnoseológico. De los modelos y teorías científicas se derivan las
tecnologías, aunque no necesariamente, pues existen modelos y teorías que no
generan tecnologías. Una de las consecuencias de este enfoque es desestimar en
cierto grado el estudio de la tecnología; la clave de su comprensión está en
la ciencia, ya que estudiando esta última es suficiente.
"La
imagen ingenua de la tecnología como ciencia aplicada sencillamente no se adecúa
a todos los hechos. Las invenciones no cuelgan como frutos del árbol de la
ciencia" (Price,
1980).
En
el horizonte intelectualista el inexorable
desarrollo científico (sucesión de teorías, ideas, modelos, etc., en
la perspectiva tradicional) genera una lógica de transformaciones tecnológicas
también inexorable. Cualquier consideración sobre los condicionamientos
sociales del desarrollo tecnológico y las alternativas éticas que se le
asocian, queda fuera de lugar, pues derivan de la propia sociedad.
Mientras
tanto, la imagen artefactual o de manufactura o instrumentalista (González
García, et.al.) sopesa las tecnologías como simples herramientas, máquinas,
artefactos o elementos de consumo cotidiano. Por lo tanto, están a disposición
de todos los individuos y serán sus usos y no los productos mismos, los
susceptibles de un debate social o ético. Se acepta usualmente que esta imagen
de la tecnología tiene efectos negativos (contaminantes, armamentos, factores
de riesgo para la salud, tales como efectos yatrógenos, infecciones
nosocomiales y patologías profesionales, etc.) pero
con toda seguridad se debe a la utilización extrínseca que de ella
deriva: por ejemplo, una nefasta y poco solidaria política social, cultural,
medio ambiental e industrial generalizadas, y un acendrado y poco escrupuloso
espíritu de obtención de beneficios inmediatos o una voracidad impositiva, a
cualquier costo. Por ello, la propia tecnología y su oportunidad económica, ética,
cultural o ambiental debe quedar fuera de la discusión.
Es
obvio que esta imagen manufacturera reduce considerablemente el ámbito de la
evaluación de tecnologías. En el caso más extremo, no priva de la capacidad
de discutir los fines sociales y humanos que deben modelar el desarrollo tecnológico.
Por lo expresado, aquellos que diseñan, desarrollan, financian y controlan la
tecnología, con esa visión reduccionista, impiden su análisis crítico e
ignoran los intereses sociales, económicos y, en algunos casos, aún
políticos.
Mockus
(1983), ofrece una alternativa alentadora a las imágenes anteriores. Respecto a
la producción industrial, asegura que las decisiones que ahí se adoptan
dependen cada vez menos del conocimiento empírico y más de los conocimientos
científicos. La ciencia se encarga de la "exploración racional de lo
posible", mientras queda pendiente encauzar lo real de lo posible, a
través de seleccionar variantes
excelentes. Esa debe ser la tarea de la tecnología: la búsqueda sistemática
de lo óptimo dentro de un campo de posibilidades varias. Así, la
tecnología no se identifica con algunos productos ni tampoco con la ciencia
aplicada. Hay decisiones y acciones propiamente tecnológicas influidas por un
criterio de optimización inevitablemente afectado por circunstancias sociales.
Por ejemplo, industrializar la agricultura no es simplemente introducir equipos
y maquinarias, es sobre todo algo que se basa en una comprensión de la
naturaleza y de la acción humana sobre ella y se adoptan decisiones que sólo
se generan de racionalidades económicas y sociales, de valores e intereses, sin
tener en cuenta daños obvios a la ecología y a la necesaria diversidad biológica.
Son decisiones incongruentes e incoherentes, que derivarán en perjuicios
irremediables, pero que la tecnología, como tal, no es responsable.
La
tecnología, sin embargo, no es un mecanismo inocuo. Sus relaciones con la
sociedad son muy complejas. Por un lado, no hay duda de que está sujeta a un
cierto determinismo social. La evidencia de que se encuentra movida por
intereses sociales parece un argumento sólido que apoya la idea de que la
tecnología está socialmente moldeada.
Por
otro lado, es importante tener en cuenta la otra faceta de la relación entre
tecnología y sociedad. Para ello hay que detenerse en las características intrínsecas
de las tecnologías y ver cómo influyen directamente sobre la organización
social y la distribución de poder. Un ejemplo tomado de la planificación
urbana puede ilustrar lo dicho:
"Un
artefacto tan aparentemente inocuo como un puente puede estar cargado de política,
tal como muestra Langdon Winner (1986) en su conocido ejemplo de los puentes de
Long Island, Nueva York. Muchos de los puentes sobre paseos de Long Island son
notablemente bajos, con apenas tres metros de altura. Robert Moses, arquitecto
de la ciudad de Nueva York responsable de esos puentes, así como de otros
muchos parques y carreteras neoyorkinas desde 1920, tenía un claro propósito
al diseñar los doscientos pasos elevados de Long Island. Se trataba de reservar
los paseos y playas de la zona a blancos acomodados poseedores de automóviles,
las clases acomodadas que Francis Scott Fitzgerald describe en El Gran Gatsby
(1925). Los autobuses que podían transportar a pobres y negros, con sus cuatro
metros de altura, no eran capaces de llegar a la zona. Más adelante, Moses se
aseguró de ello al vetar una propuesta de extensión del ferrocarril de Long
Island hasta Jones Beach" (González
García, et.al, 1996).
No
existe un grupo social en este planeta que no haya sufrido las consecuencias de
una nefasta aplicación de la tecnología, por ejemplo, por las apetencias
napoleónicas o sueños faraónicos de algún político estúpido o por técnicos
irresponsables. Los ejemplos son lamentablemente cuantiosos. Las consecuencias
políticas y sociales de la energía nuclear, las telecomunicaciones, las políticas
tributarias, son ejemplos, entre muchos, del notable impacto social de la
tecnología en los estilos de vida, en las relaciones interpersonales, en los
valores, en las relaciones de poder.
En
la civilización tecnológica en la que nos hayamos inmersos, la tecnología
conforma una red que prácticamente incorpora a todos los sectores de la
actividad del ser humano.
"...
un modo de vivir, de comunicarse, de pensar, un conjunto de condiciones por las
cuales el hombre es dominado ampliamente, mucho más que tenerlos a su disposición"
(Agazzi, 1996).
Las
imágenes manufacturera e intelectualista de la tecnología, anteriormente
citadas, nos dirigen hacia una concepción de su evolución advertida como un
proceso autónomo, ante el cual es posible contraer posiciones tecno-optimistas
o tecno-desastrosas, según sea la percepción positiva o no del papel de
la tecnología en la evolución social. En ambas expectativas, la tecnología se
encuentra, por un lado, descontrolada, y sólo cabe esperar que su desarrollo
termine por dominarnos completamente y deshumanizarnos (con consecuencias
desastrosas) o por otro, dejar que disperse su acción bienhechora deseando que
nos alcance a todos (optimismo). En el primer caso, el esperado final fatídico
habrá que evitarlo destruyendo la tecnología; en el segundo, acomodar todas
las vivencias humanas a las exigencias de la tecnología y dejar que imponga su
lógica.
Ambas
posturas perjudican la adopción de actitudes sensatas en términos económicos,
políticos, sociales y culturales respecto a temas cruciales como la evaluación
de tecnologías, las políticas tecnológicas, la transferencia de tecnologías,
entre otros. Estas posturas sacan de contexto a la tecnología e ignoran las
redes de intereses sociales que informan su desarrollo, por lo que ofrecen pocas
posibilidades al debate sobre los fines sociales de la propia evolución tecnológica.
La
superación de la tesis de la autonomía tecnológica pasa por rebasar la
concepción estrecha de la tecnología como un conjunto de elementos construidos
a partir de teorías científicas. La tecnología, más que como un resultado,
único e inexorable, debe ser vista como un proceso social, una práctica, que
integra factores, como mínimo, psicológicos, sociales, económicos, políticos
y culturales; siempre influido por valores e intereses.
De
hecho, es interesante repasar algunas definiciones de tecnología existentes, lo
cual demuestra su complejidad.
Según
Price (1980):
"Definiremos
la tecnología como aquella investigación cuyo producto principal es, no un artículo,
sino una máquina, un medicamento, un producto o un proceso de algún tipo".
Para
Quintanilla (1991):
"...
los términos 'técnica' y 'tecnología' son ambiguos. En castellano, dentro de
su ambigüedad, se suelen usar como sinónimos. Se tiende a reservar el término
'técnica' para las técnicas artesanales precientíficas, y el de 'tecnología
para las técnicas industriales vinculadas al conocimiento científico.
Los filósofos, historiadores y sociólogos de la técnica se refieren
con uno u otro término tanto a los artefactos que son producto de una técnica
o tecnología como a los procesos o sistemas de acciones que dan lugar a esos
productos, y sobre todo a los conocimientos sistematizados (en el caso de las
tecnologías) o no sistematizados (en el caso de muchas técnicas artesanales)
en que se basan las realizaciones técnicas. Por último, el concepto de técnica
se usa también en un sentido muy amplio, de forma que incluye tanto actividades
productivas, artesanales o industriales como actividades artísticas o incluso
estrictamente intelectuales, como la técnica para hallar la raíz cuadrada.
Este
mismo autor también define a la tecnología como:
"...
técnicas industriales de base científica. Para estas reservamos el término
tecnología",
y,
además, como:
"Las
tecnologías son complejos técnicos promovidos por las necesidades de
organización de la producción industrial, que promueven a su vez nuevos
desarrollos de la ciencia".
Sábato
y Mackenzie (1982), definen tecnología a partir de la noción de paquete,
el cual subraya el carácter de sistema de los conocimientos que conforman la
tecnología.
"Tecnología
es un paquete de conocimientos organizados de distintas clases (científico, técnico,
empírico) provenientes de distintas fuentes (ciencias, otras tecnologías) a
través de métodos diferentes (investigación, adaptación, desarrollo, copia,
espionaje, etc.".
En
mi opinión, un análisis social de la tecnología debe explicitar otros
elementos no contenidos en las definiciones anteriores. La definición que da Pacey
(1990), cumple esos requisitos. Este autor, a otro nivel, haciendo suyos los
conceptos de Einstein, considera que existen dos definiciones de tecnología,
una restringida y otra general. A la primera, se le adjudica sólo
su aspecto técnico: conocimiento, destrezas, herramientas y máquinas. A
la segunda se le incluyen, además, los aspectos organizativos: actividad
económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores, y los aspectos
culturales: objetivos, valores y códigos éticos y códigos de
comportamiento. Entre todos esos aspectos existen tensiones e interrelaciones
que producen cambios y ajustes recíprocos, generalmente derivados por
interferencias ideológicas/políticas/económicas de distinto signo.
Pacey
sugiere que el fenómeno tecnológico sea indagado y gestionado en su conjunto,
como una práctica social, haciendo incuestionables
los valores culturales que la cimientan. Las soluciones técnicas deben
ser consideradas siempre en relación con los aspectos organizativos y
culturales. En otros términos, las soluciones técnicas son sólo un aspecto
del problema; hay que observar también los aspectos organizativos y los
valores implicados en los procesos de innovación, difusión de la innovación y
transferencia de tecnología. La superación del enfoque estrictamente técnico
conduce de paso a definir con mayor precisión el papel de los expertos y a
aceptar que, como experimento social que representa todo cambio tecnológico de
cierta envergadura, es imprescindible tener en cuenta la participación pública,
las expectativas, percepciones y juicios de los no expertos que también deberían
participar y desde su perspectiva, evaluar
los procesos tecnológicos, que les afectarán directamente.
La
esencia social de la tecnología puede ser subrayada a través de la noción de sociosistema
(González García, et.al, 1996) en analogía con el concepto de
ecosistema utilizado en ecología. Se conoce el frágil equilibrio de los
ecosistemas; la introducción o supresión de una nueva especie animal o vegetal
puede provocar inestabilidades en la cadena trófica, especies en peligro de
extinción e incluso, catástrofes. De modo semejante, las tecnologías,
entendidas como prácticas sociales que involucran formas de organización
social, empleo de artefactos, gestión de recursos, están integradas en
sociosistemas dentro de los cuales establecen vínculos e interdependencias con
diversos componentes de los mismos. En consecuencia, la transferencia de
tecnologías y los procesos de difusión tecnológica, pueden generar
alteraciones en los sociosistemas semejantes a los que ocurren en los
ecosistemas cuando alteramos el equilibrio que los caracteriza. El intento
conocido de controlar la natalidad en países carentes de hábitos, cultura y
sistemas sanitarios apropiados, a través de la transferencia de dispositivos
intrauterinos, de amplio uso en sociedades donde las condiciones sanitarias y
culturales son bien distintas, con el consiguiente costo de vidas humanas, es un
ejemplo claro de la coherencia de la noción de sociosistema. No importa sólo
el artefacto, hay que tener en cuenta el sociosistema real del grupo social
donde deberá funcionar. A otro nivel, se puede comparar con la imposición por
la fuerza de la guerra de un sistema político democrático a países que no se
la han ganado y que no la han conocido nunca. Consecuencia, el terrorismo.
El
ejemplo anterior ilustra suficientemente la necesidad de contar con la
participación pública y la reacción de las personas afectadas cuando se
pretende introducir una novedad tecnológica.
"La
tecnología, por tanto, no es autónoma en un doble sentido: por un lado no se
desarrolla con autonomía respecto a fuerzas y factores sociales, y, por otro,
no es segregable del sociosistema en que se integra y sobre el que actúa (como
elemento que es de su sociosistema, su aplicación a otros sociosistemas
diferentes puede acarrear problemas y efectos imprevistos). La tecnología forma
una parte integral de su sociosistema, contribuye a conformarlo y es conformada
por él. No puede, por tanto, ser evaluada independientemente del sociosistema
que la produce y sufre sus efectos".
(García González, et al.).
La
esencia de la Tecnociencia.
La
ciencia contemporánea se tiende cada vez más a objetos prácticos, a promover
el desarrollo tecnológico y consecuentemente a la innovación. Es considerable
el soporte tecnológico de gran parte de la investigación científica; su
realización sólo es posible en virtud de la existencia de un equipamiento tan
sofisticado como caro, el cual además influye en el curso mismo de la
investigación, en lo que contará como hecho científico, en las posibilidades
y modalidades de acceso a los objetos investigados. La presencia progresiva de
la experimentación a partir del siglo XVII y la complejidad creciente de los
recursos y habilidades técnicas que reclaman, determinan que la relación del
investigador con los procesos que estudia es cada vez más mediada por
toda una extensa red de dispositivos tecnológicos. Lo que se puede
investigar y las conclusiones que es posible alcanzar sobre los procesos
estudiados con frecuencia son altamente dependientes de la tecnología
disponible.
La
sociedad tecnológica contemporánea ha ubicado a una gran parte de la ciencia
en función de prioridades tecnológicas. Según UNESCO (1996), la investigación
básica representa menos del 20% de la investigación que se hace en los países
desarrollados. Según esa misma fuente y el Informe COTEC 2000, europeo, las
empresas son las que están corriendo hoy con una buena parte del gasto en I + D
e incluso con la ejecución de las investigaciones. Obsérvese que hasta la
ciencia básica (permítaseme dudar de si aún este término es sostenible) se
caracteriza por una alta sofisticación tecnológica. Estas realidades colocan a
la ciencia en una relación inédita con la tecnología y es de suponer que esta
situación siga afirmándose.
Recíprocamente,
la tecnología, como ha quedado patente, se encuentra cada vez, más subordinada
a la actividad y al conocimiento científico.
Todo
ello apunta a que los tradicionales límites atribuidos a ciencia y tecnología
se están tornando borrosos, difuminándose. Estamos frente a un complejo
ciencia-tecnología donde como dice Barret:
"El
guión que une los términos de “ciencia – tecnología” indica esa unión
esencial [ ]. La nueva ciencia es, por su esencia, tecnológica"
(citado por Hottois, 1991).
Hottois
incluye un razonamiento de J.J. Salomón que reproduzco a
continuación:
"La
ciencia pura no es sino un elemento entre los varios que constituyen las
actividades de investigación: no tiene por qué ocupar un lugar prioritario en
el camino que conduzca a la resolución de los enigmas del universo. Toda la
investigación contemporánea se produce en un vaivén entre el concepto y la
aplicación, entre la teoría y la práctica, en palabras de Bachelard, entre
“el espíritu trabajador y la materia trabajada”. En esa relación, la theoría
es la instancia primera de la téchne, más en sentido cronológico que
jerárquico y sin que sus prioridades epistemológicas sean una constante
respecto a los logros técnicos que las fundan; las conquistas de la ciencia
pasan también por las de la tecnología. La experiencia de la guerra y, más
recientemente, las investigaciones espaciales por los grandes laboratorios
industriales (los Bell Laboratories, la General Electric, el Du Pont, la NASA o
la IBM) son una muestra de que si bien el desarrollo técnico depende
estrechamente de la ciencia pura, el progreso de la ciencia depende también,
muy estrechamente, de la técnica. El empleo masivo de instrumentos no se ha
convertido menos en una norma para los científicos que los conceptos y teorías
para los ingenieros [ ]. De igual modo que la ciencia crea nuevos seres técnicos,
la técnica crea nuevas líneas de objetos científicos. La frontera es tan
tenue que no se puede distinguir entre la actitud del espíritu del científico
y las del ingeniero, ya que existen casos intermedios".
El
término tecnociencia es precisamente un recurso del lenguaje para
denotar la íntima conexión entre ciencia y tecnología y lo difuso de sus límites.
El término tecnociencia no necesariamente conduce a cancelar las identidades de
la ciencia y la tecnología, pero sí nos alerta que la investigación sobre
ellas y las políticas prácticas que respecto a las mismas realicemos, tienen
que partir del tipo de conexión que el vocablo tecnociencia desea subrayar.
Actualmente, se puede considerar que ninguna rama del conocimiento humano se
encuentra en compartimentos estancos, aislados del resto.
Se
trata de tomar conciencia de la naturaleza tecnocientífica de la
actividad científica y tecnológica contemporánea. La Biotecnología, la
Farmacología, la Bioenergética, la Biomedicina, la Biofísica, la Bioquímica,
la Astrofísica, la Química Industrial y la Astronáutica, son algunos
ejemplos, entre muchos, que ilustran la esencia de la tecnociencia, sin que por
ello haya que eliminar la identidad propia de la ciencia y de la tecnología.
En
este enfoque, la rígida diferencia entre teórica
y práctica, acompañada del privilegio de la primera, es desplazada por una
actitud donde la representación teórica es puesta al servicio de la actividad
manipuladora.
"Los
términos “tecnociencia” y “tecnocientífco” señalan, a la vez, el
entrelazamiento entre los dos polos y la preponderancia del polo técnico y,
además, son apropiados para designar la actividad científica contemporánea en
su complejidad y originalidad"
(Hottois).
Incluso,
se puede decir que, actualmente, ya
no se trata de reafirmar las interrelaciones, sino en colocar el desarrollo técnico
o tecnológico como preponderante.
Las
tecnociencias no sólo indagan procesos naturales sino, cada vez más, objetos y
procedimientos, que la propia instrumentalización de la investigación hace
posible. De igual modo, los resultados de la investigación son evaluados
principalmente por criterios de eficacia manipuladora, transformadora, de
operatividad, y sólo a través de ellos puede juzgarse el valor de verdad de
los conocimientos implicados.
La
idea de tecnociencia subraya también los complejísimos móviles sociales que
conducen el desarrollo científico-tecnológico. El papel de los intereses
sociales en la definición de su evolución, es tanto más claro en la medida
que la dimensión tecnológica pasa a ser preponderante. El situar en primer
plano los dilemas bioéticos, es una consecuencia de lo expresado. Manipular,
modificar, transformar, son acciones que conllevan dudas acerca de los límites
de lo éticamente permisible.
Conclusión.
La
sociedad contemporánea está sometida por la tecnociencia a numerosos impactos
de todo orden. Profesionales de
todas las ciencias y técnicas se dedican a la tecnociencia y prácticamente
a todos los habitantes del planeta les alcanzan sus efectos. Sin embargo, con
frecuencia manejamos conceptos que difícilmente dan cuenta de la naturaleza e
impacto social de la ciencia y de la tecnología. Informar y modificar esos
conceptos, enriquecen nuestra visión social de la tecnociencia por lo que
parece ser una obligación de los sistemas educativos formales e
informales, conceptualizarlas y enseñar su utilización, éticamente
COMENTARIO
LEVE. SILOGISMO INCONCLUSO, ATÍPICO Y CONTRADICTORIO. PRESENTE Y FUTURO DE LA
TECNOCIENCIA.
Premisas
contrarias:
- “No
conozco, luego no existe”... define un esnobismo, orgullo estúpido y
corporativismo arcaicos.
- “Si
yo no puedo reproducirlo, es que no se puede reproducir”. No se tiene en
cuenta, como en la vieja escuela, que el propio científico es también un
factor del experimento, y que en muy raras ocasiones se trata de un
investigador absolutamente imparcial.
- Los
investigadores se encuentran sometidos a la presión de una cronología rígida
y a una “necesidad y exigencia” de publicar conclusiones, que no les
permite la libertad y sintonía psicológica suficiente para obtener unos
resultados sin sesgos ni errores.
- Alguna
vez, la ciencia actuará con independencia de la política y de sus
parciales “políticas científicas”,
que hacen del científico una especie de memo que no sabe por sí solo
priorizar las líneas de investigación necesarias para resolver problemas
de la sociedad.
- Alguna
vez, la política no podrá subyugar a la ciencia con el instrumento de la
financiación.
- Alguna
vez, la ciencia dependerá de la sociedad global, por lo que no tendrá que
inclinar su cabeza ante la política: la genuflexión y la flexión de la
columna, ¡siempre acaban doliendo!.
- La
política existe entre las filas de los científicos.
- La
política es una actividad con aspectos siniestros.
- La
política domina y es dominada a la vez, por la milicia, la economía,
ideologías y aún por las religiones.
- Hay
científicos “metidos” a políticos.
- Para
que haya avances cualitativos, el propio científico tendrá que incorporar
a la ciencia factores que hoy contempla como “subjetivos” por temor al
ridículo, por ejemplo, el estudio e intervención de la conciencia
individual y colectiva.
Primera
conclusión:
Algún
día, la investigación científica se financiará de modo
que no dependa de los sueños napoleónicos de políticos estúpidos.
Segunda
conclusión:
Que
juzgue el propio lector
APÉNDICE:
Algunos
hitos de la ciencia y de la técnica que han influido en el desarrollo de la
Humanidad
NOTA.-
Mientras no se diga lo contrario, los años reflejados se entienden contados
antes de Cristo.
2.000
años aproximadamente
En
China se escribe el libro Long Yong, recopilación de algunas técnicas
de la medicina china tradicional, y aproximadamente en esa misma época se
escribió el Nei-Yin, que recoge en una colección dispersa de libros
todo el conocimiento médico de entonces. Fue recopilado definitivamente y
publicado en el siglo XIV de nuestra Era.
1.300
En Egipto se inician técnicas
topográficas elementales para medir tierras e inicia la metalurgia, que se
extienda rápidamente por todo el Oriente Próximo
1.200
Los
fenicios dominan nuevas técnicas de navegación
1.000
En China se descubre el carbón
y calculan la inclinación de la eclíptica. En la India se desarrolla la
medicina ayurvédica
900
Grecia
comienza a utilizar pesas y medidas, y la India la numeración decimal
730
Roma
instaura el calendario de doce meses y los griegos explotan minas de plata
600
Los
egipcios circunnavegas África e inician el empleo del hierro. Tales de
Mileto inicia la geometría y predice con cierta aproximación un eclipse de
Sol.
550
Se
crea la Escuela Pitagórica y el geógrafo Hecateo escribe “Periégesis”
o viaje alrededor del mundo conocido. En Persia se inventan los molinos de
viento y en China el ábaco. En Grecia se desarrolla la medicina, se utilizan
los pesos y medidas y las máquinas simples
400
Heráclito
confirma la rotación de la Tierra sobre su eje. Alcmeón de Crotona
realiza las primeras disecciones y Anaxágoras da los primeros pasos de
la investigación experimental.
350
Hipócrates
estable la Escuela de Samos. Tucídides inicia la narración objetiva y Demócrito
desarrolla la teoría de los átomos. En China avanzan las técnicas agrícolas.
Aristóteles
inicia la reflexión analítica y el método empírico y Platón funda la
Escuela ateniense. Eudoxo descubre el movimiento epicicloidal de las órbitas
de los planetas
300
Epicuro
funda la Escuela Filosófica Epicúrea, y Zenón el estoicismo. Aristóteles
acumula conocimientos de astronomía, meteorologóa, física y biología.
225
Mientras
Apolonio elabora su “Geometría de las cónicas”, en el
Oriente Próximo emplean los arreos y la noria y en China se inicia la industria
de la porcelana
175
Hiparco
funda la Trigonometría
100
Asclepíades
practica la medicina mecanicista frente a los principios hipocráticos. En China
se emplea la técnica del hierro colado
50
Se
construye en Atenas la Torre de los Vientos como observatorio astronómico. Se
construye el acueducto de Nimes
46
Roma
adopta el Calendario Juliano de 365 días
23
Plinio
el Viejo escribe “Historia
naturalis”, una vasta compilación de conocimientos sobre la naturaleza
5
Dioscórides
escribe su famosa “De Materia Médica”,
cuyos conocimientos de aplicación médica de los vegetales, aún tienen
vigencia
NOTA.- A partir
de aquí, los años son de nuestra Era
61/80
En
China penetra el budismo procedente de la India. Nicómano escribe “Introducción
aritmética”
100
Los
chinos fabrican papel
129
Galeno
escribe “Sintaxis matemática”, donde describe a la Tierra como
centro del Universo
160
Apuleyo
traduce “Introducción a la Aritmética” de Nicómano de Gerasa
270
Diofanto
escribe “Aritmética”, innovando el álgebra
325
Se
escribe el tratado de astronomía “SURYA”, utilizando matemáticas
340
Pappo
introduce el concepto de seno en
Trigonometría en su “Colección matemática”
350
Los
libros manuscritos empiezan a sustituir a los rollos
460
Proclo
escribe “Elementos de física”
500
Se
generalizan los molinos de agua
550
Con
los gusanos, llega a Europa la técnica de la seda
605
En
China se inician los fuegos artificiales
628
Brahmagupta
calcula con cierta aproximación el número pi. Isidoro de Sevilla
compendia todo el saber de su época en “Etymologiae”
750
Comienza
la fabricación de papel en países de dominación árabe
780
En
Bagdad se aplica la técnica de los molinos de viento para fabricar papel
800
Yebel,
alquimista, descubre el ácido sulfúrico y el ácido nítrico, dando comienzo
la Química
810
En
Bagdad se construye un observatorio astronómico y la Casa de la Sabiduría
830
Al-Jwarizmi,
árabe, escribe el “Libro de las
reducciones” y “Reglas
de cálculo algebraico”
850
En
Yemen del Sur se descubren las virtudes del café
880
Abu
Abdallah al-Battani, estudia la
excentricidad de la órbita solar
912
Durante
el reinado de Abd al-Rahman III,
se funda la primera escuela médica conocida, y la primera Universidad, ambas
en Córdoba, España
940
Abd
al-Rahman al-Sufi, escribe “El
Libro de las Estrellas Fijas”
960
Gerberto
de Aurillac introduce en Occidente la
numeración árabe y el astrolabio
965
Al-Hazin
escribe “Óptica” con
una completa descripción del ojo y de las lentes de aumento
980
Avicena
escribe el “Libro de la curación”
y “Cánon de la medicina”
1041
En
China se inventan los caracteres móviles, que después será el origen de la
imprenta en Occidente
1130
Averroes
escribe sus “Comentarios” respecto a las teorías aristotélicas
1150
Galileo
inventa el termómetro y Jansen el
microscopio
1591
Vieta
incorpora letras para representar valores numéricos en el desarrollo del álgebra
1600
Gilbert
publica “De magnete”
con las primeras experiencias de electrostática y magnetismo
1603
Galileo
descubre la ley de caída libre de
los cuerpos y los principios de inercia y fuerza
1605
Bacon
escribe “Tratado sobre el valor y el proceso de las Ciencias”
1609
Galileo
descubre las manchas del Sol y las montañas lunares
1611
Napier
introduce el cáculo logarítmico y Kepler publica “Dioptrice”
1616
Las
obras de Copérnico se incluyen entre los libros prohibidos por la
iglesia
1620
Bauhin
establece la diferencia biológica entre género y especie
1623
Bacon
escribe “Instauratio magna” donde defiende la observación e intuición
como fuentes de conocimiento
1628
Harvey
descubre el funcionamiento del
sistema sanguíneo
1632
Galileo
defiende a Copérnico publicando “Diálogo sobre los
sistemas principales del mundo: Tolemaico y copernicano”
1633
Galileo
es obligado a abjurar de su doctrina por la Santa Inquisición
1638
Galileo
muestra el movimiento parabólico de los proyectiles y su formulación
1640
A.
Barba escribe “El arte de los
metales” describiendo la manipulación y empleo del oro y de la plata, y
en Manchester se inician las manufacturas del algodón
1642
Pascal
crea la primera calculadora, de tipo mecánico
1643
Torricelli
descubre la presión atmosférica y
el barómetro
1645
Pascal
escribe
“Nuevos experimentos sobre el vacío”
1650
Grimaldi
estudia la difracción de la luz
1654
Otto
von Guericke experimenta sobre los
efectos del vacío
1661
Malpighi
describe los glóbulos rojos, las glándulas intestinales y la estructura
microscópica del riñón, bazo, pulmón, lengua y de la piel.
1667
Hooke
estudia la membrana celular
1670
Leibniz
escribe “Teoría del movimiento abstracto” y “Teoría del
movimiento concreta”
1671
Hooke
establece la Ley de la elasticidad de los cuerpos y Newton construye el
telescopio reflector
1673
Huygens
incorpora el péndulo y la espiral al reloj
1678
Huygens
descubre las leyes de la reflexión y refracción de la luz y Newton escribe
“Principios matemáticos de filosofía natural”
1680
Mariotte
descubre la respiración vegetal
1682
Halley
descubre el cometa que lleva su nombre
1683
Newton
calcula la velocidad de la luz y formula la teoría de las mareas
1684
Leibniz
escribe “Nuevo método para determinación de máximos y mínimos”
donde expone los fundamentos del cálculo infinitesimal
1686
Fontenelle
escribe “Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos”
1690
Huygens
observa la polarización de la luz a través de los cristales. Papin
inventa el sifón y Bernoulli estudia el cálculo integral
1694
Tourneford
escribe “Elementos de
botánica o métodos para conocer las plantas”. Leibniz publica “Nuevos
sistemas de la naturaleza y de la comunicación de las sustancias”
1697
Sthal
formula la teoría del flojismo
1705
Halley
demuestra que los cometas orbitan alrededor del Sol. Newcomen inventa la
primera máquina de vapor de aplicación práctica
1708
Berkeley
formula la teoría de la visión humana y Boerhaave
escribe “Institution medicae in usum annuae exercitationis”
1712/1778
Rousseau
gran figura de la ilustración
1714
Fahrenheit
inventa el termómetro de mercurio y Mill inventa
la máquina de escribir
1718
Halley
estudia el movimiento de las estrellas fijas
1719
Rèaumur
fabrica papel a base de celulosa de madera. Comienza la energía hidroeléctrica
en la industria
1722
Newcomen
inventa la máquina atmosférica empleando carbón
1724
Pedro
el Grande funda la Academia de San
Petersburgo
1726
Bernoulli
escribe “Tratado de las leyes de la comunicación del movimiento”
1727
Fontanelle
publica “Elementos de la geometría del infinito”
1728
Bradley
estudia la aberración de la luz y Chambers escribe “Cyclopediae”
en la que se inspiró Diderot para su “Enciclopedia”
1729
Conté
inventa el lápiz con mina de grafito
1733
Kay
inventa la lanzadera del telar y Hales
mide la presión sanguínea
1735/1768
Linné
y Artedi publican “Systema
naturae” donde clasifican el
conjunto de los seres vivos
1736
Euler
escribe “Tratado completo de mecánica”,
estudiando el análisis matemático del movimiento
1740
Se
emplea el crisol para fundir el acero. Bonnet describe la partenogénesis
1742
Celsius
adapta la escala centígrada a la de Fahrenheit
1743
D´alembert
publica “Tratado de dinámica” relacionando
la dinámica y la estática
1744
Maupertuis
enumera el principio de la mínima acción
1746
Euler
formula la teoría ondulatoria de la luz
1748
Bradley
describe la oscilación de la Tierra sobre su eje
1749/1804
Button
escribe su “Historia natural”
1771
Diderot
publkica “Enciclopedia” dando enfoque progresista cuyo discurso
preliminar lo redactó D´Alembert
1759
Arduino
clasifica rocas entre los periodos primario, secundario y terciario
1764
Hargreaves
construye una máquina de hilar mecánica
1766
Cavendish
identifica el hidrógeno y Watt hace
funcioinar la máquina de vapor
1768
Lambert
demuestra que el número pi es irracional y Quenay publica “Fisiocracia
o gobierno de la naturaleza” que representa el fisiocratismo económico
1770
Cugnot
construye el primer vehículo a vapor y Lambert crea la trigonometría
esférica
1771
Hunter
publica el primer tratado de cirugía dental. Scheele aísla el oxígeno
1772
Priestley
descubre el nitrógeno y el peróxido de nitrógeno
1774
Laplace
enuncia la teoría de las mareas y Priestley obtiene oxígeno a partir
del óxido de hidrógeno
1774/1777
Lavoisier
observa el mecanismo de oxidación de los metales
1775
Kant
explica el origen de la Tierra a partir de una primitiva nebulosa
1776
A.Smith
escribe “Investigación sobre la naturaleza y la causa de riqueza de las
naciones” como profundo
estudio del liberalismo
1779
1780
Laplace
y Lavoisier
evalúan medidas colorimétricas
1781
Lavoisier
estudia la composición del aire, del agua y gas carbónico. Herschel
descubre Urano
1783
J.
y E. Montgolfier logran que un globo caliente se eleve a 1000 metros de
altura
1784
Laplace
publica la “Teoría del movimiento y aspecto de los planetas”
1785
1819
1821
Faraday
sienta las bases del motor eléctrico y Seebeck descubre la
termoelectricidad
1823
Champollion
descifra el jeroglífico de la piedra Roseta
1824
Carnot
desarrolla la termodinámica y J.
Aspdlin inventa el cemento pórtlan
1826
Niepce
inventa la fotografía
1827
Ohm
formula la ley fundamental de la electrotecnia y Brown
descubre el
movimiento en zigzag de las partículas coloidales
1828
Wohler
sintetiza la urea
1829
Braille
inventa la escritura y notación musical para ciegos. Lobachewski
elabora
la geometría que cuestiona el quinto postulado de Euclides
1830
Thimmonier
patenta una máquina de coser
1831
Liebig
realiza análisis cuantitativo del carbono e hidrógeno en sustancias orgánicas,
estudia abonos químicos y extractos de carne. Faraday
estudia la inducción electromagnética y Galois
la teoría matemática de los grupos
1832
Colt
inventa la pistola de tambor y Gakes
perfecciona
los altos hornos
1833
Lenz
enuncia la ley de corrientes inducidas
1834
Faraday
enuncia las leyes del electromagnetismo
1835
Darwin
estudia
la evolución de la vida en las Islas Galápagos. Morse
inventa
el telégrafo
1836
Funciona
el primer ferrocarril metropolitano en Londres
1837
Funciona
el primer ferrocarril entre Leipzig y Dresde
1838
Bessel
mide la distancia entre algunas estrellas y la tierra. Cournot
escribe “Investigaciones sobre los principios matemáticos de la teoría de
la riqueza”
1839
Gauss
escribe “Teoría general del magnetismo terrestre”.
W. H. Fox Talbot realiza
la primera fotografía sobre papel y Daguerre
consigue realizar
fotografías sobre planchas metálicas o “daguerrotipo”
1840
En
París se inaugura la iluminación pública a gas. Draper
emplea el daguerrotipo en astronomía para estudiar el espectro de las estrellas
1841
Faraday
estudia el efecto de la polarización de la luz
1842
Se
inaugura la primera línea telegráfica en Gran Bretaña. Cournot
escribe “Teoría de posibilidades y probabilidades”
1844
Liouville
demuestra la existencia de los números “transcendentes”. Morse
envía
el primer telegrama de Washington a Baltimore
1846
Le
Verrier
descubre Urano por las alteraciones en la órbita de Neptuno
1847
Sobrero
descubre las propiedades explosivas de la nitroglicerina y Helmholtz
enuncia
el Principio de Conservación de la energía
1848
Stuard
Mill
escribe “Principios de economía política”, describiendo los
principios del individualismo liberal
1849
Fizeau
y
Foucault
fotografían
los detalles de la superficie del Sol
1850
Clausius
y Kelvin
enuncian el Segundo Principio de la termodinámica
1851
Ruhmkorft
idea la bobina de inducción y C.
Bernard descubre la
función glucogénica del hígado
1852
Giffard
desarrolla el primer aerostato propulsado a motor por vapor. Foucault
inventa el giroscopio y Bunsen
aisla el magnesio
1853
Wood
inventa la aguja hipodérmica
1854
Riemann
desarrolla la geometría no euclidiana
1855
Bunsen
inventa
el mecheroi de gas
1856
Bessemer
convierte el hierro colado en acero y Siemens
perfecciona el método de obtención del acero. Fuhlrott
descubre en Alemania el cráneo del hombre Neandertal
1858
Mendel
descubre las leyes de la herencia
1859
Darwin
escribe “El origen de las especies” explicando su teoría de la
evolución. Monturiol
construye el submarino Ictíneo y Kirchhoff
y Bunsen
inician el análisis espectral. Se perfora el primer pozo de petróleo en EEUU
1860
inchester
inventa el rifle de repetición. Pacinotti
inventa
la dínamo de corriente continua y Fechner
inicia la psicofísica
1861
Pasteur
descubre las bacterias anaerobias y Solvay
inventa el método para la obtención del carbonato sódico
1863
Secchi
realiza la primera clasificación espectral de las estrellas
1864
Doughty
idea
el periscopio. Nobel
descubre la dinamita y Andrews la
temperatura crítica
1865
Bernard
escribe “Introducción al estudio de la medicina experimental”
1867
Lister
demuestra la necesidad de la asepsia en instrumental y ambiente quirúrgico
1868
Se
descubre el helio en el espectro solar
1869
Bergés
emplea los saltos de agua para obtener energía eléctrica. Lesseps
termina ña construcción del Canal de Suez y Mendeleiev
construye
la Tabla Periódica de los elementos químicos
1870
Huxley
formula la teoría de la biogénesis
1873
Maxwell
expone la teoría electromagnética de la luz
1874
Hansen
descubre el bacilo de la lepra. Brentano escribe
“Psicología desde el empirismo” y Cantor
desarrolla la teoría
de los conjuntos
1876
Bell
inventa el teléfono. Otto
construye el primer motor a gas de cuatro tiempos.
1877
Morgan
escribe “Sociedad primitiva” describiendo
diversos estados de la evolución de las sociedades primitivas. Thonsom
desarrolla la soldadura eléctrica por resistencia y Hughes
inventa el micrófono. Edison
inventa el fonógrafo
1878
Pasteur
descubre
el estafilococo. Benz inventa
el motor a gas de dos tiempos y Kindermann
fabrica el primer motor de pistones opuestos
1879
Crookes
descubre los rayos catódicos. Edison
inventa la lámpara de incandescencia. Pasteur
descubre
el estreptococo y enuncia el principio de vacunación preventiva
1880
Eberth
descubre el bacilo del tifus
1881
Ewing
inventa el sismógrafo moderno
1882
Koch
descubre el bacilo de la tuberculosis. Edison
hace
funcionar en Pearl Street (N.Y.) la primera central eléctrica
1884
Algernon
inventa la turbina de vapor. Ferrán
y
Clúa
descubren la vacuna contra el cólera. Mergenthal
inventa
la linotipia y Nicolaiev
descubre
el bacilo del tétanos
1885
Pasteur
descubre la vacuna antirrábica: Daimler inventa
el motor de combustión interna de cuatro tiempos
1886
Se
termina en Rusia el ferrocarril transcaucásico
1887
Arrhenius
enuncia la teoría de la ionización de los electrólitos. Hertz
descubre que las vibraciones eléctricas se transmiten en forma de ondas
electromagnéticas. Zeppelín
crea el primer dirigible rígido
1888
Dunlop
inventa en neumático para automóvil y bicicleta. Thonson
descubre
el valor absoluto de la carga del electrón. I.
Peral construye un
submarino
1889
Se
termina la Torre Eiffel. Ramón
y Cajal muestra su
teoría sobre las neuronas
1891
W.
James
escribe “Principios de psicología”
1892
Elster
y Geitel
inventan la célula fotoeléctrica
1893
Durkhein
escribe
“División del trabajo social”. Ford
construye su automóvil de gasolina
1895
Los
hermanos Lumière
inventan el cinematógrafo.
Lorentz
explica la emisión de la luz como consecuencia de la aceleración del
movimiento de los electrones. Von
Röntgen descubre
los rayos X y Marconi
establece comunicación a través de ondas electromagnéticas
1896
Becquerel
descubre
la radiactividad natural y Zeeman el
efecto que lleva su nombre de gran importancia para la electrónica, la óptica
y la astrofísica
1897
Diesel
inventa el motor de combustión a gasoil. Braun
inventa el oscilógrafp catódico que dará lugar a los monitores de TV
1898
Los
esposos Curie
descubren el radio y el polonio. Ziokovski
inventa
el cohete propulsado por combustible líquido
1900
Freud
escribe “Interpretación de los sueños”. El “Zeppelín” lleva a
cabo su primer vuelo de prueba y Planch
da a conocer su teoría cuántica
1901
Se
conceden los primeros premios Nobel. Circulan el Gran Bretaña las primeras
motocicletas con motor de gasolina. Landsteiner
descubre los grupos sanguíneos.
1902
Se
inaugura en Egipto la presa de Asuán
1903
Se
transmite vía radio el primer mensaje entre EEUU e Inglaterra. Los
hermanos Wright realizan
el primer vuelo a motor en EEUU. Comienza la fabricación de automóviles Ford. Paulov
presenta la noción de “reflejo condicionado”
1904
Se
abre a la navegación el Canal de Pananá. En New York se inaugura el metro con
trenes eléctricos
1905
Freud
escribe “Tres tratados sobre la teoría del sexo”. Binet
y Simón
desarrollan el test de inteligencia
1906
Empieza
el drenaje del Zuyderzee en los Países Bajos. Ramón
y Cajal recibe el
Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Hopking
estudia los efectos de las vitaminas y sus estructuras y Forest
inventa la válvula de radio triodo
1907
Se
perforan los primeros pozos de petróleo e Persia. Lumière
inventa la fotografía en color y Wassermann
descubre el método para diagnosticar la sífilis
1908
Wright
realiza vuelos en Francia. Cohl
crea películas de dibujos animados. Minkowski
desarrolla
la teoría tetradimensional (espacio-tiempo)
1909
1910
Se
inventan los plásticos. Hilferding
escribe
“El capitalismo financiero” donde enuncia la teoría del capitalismo.
Russell y
Whitehead
escriben “Principia Matematica”
1911
Rutherford
estudia la estructura atómica y Willikar
determina
la carga del electrón
1912
Paracaidistas
se lanzan por primera vez en EEUU. Von
Lave estudia la
difracción de los rayos X
1913
Ford
introduce el trabajo en cadena en sus fábricas de vehículos. Se desarrollan
los fertilizantes artificiales. Freud escribe
“Toten y tabú”
1914
Se
abre al tránsito el Canal de Panamá. Kendall
aísla la tiroxina
1915
Junkers
construye el primer avión metálico. Einstein
enuncia la teoría general de la relatividad
1916
Los
ingleses emplean por primera vez los tanques en la guerra. Se desarrolla la
cirugía plástica para intervenir a los soldados heridos. V.
Pareto escribe “Tratado
de sociología general”
1917
Jung
escribe “ Psicología del inconsciente”. Languedin
estudia la propagación
de los sonidos
1919
Keynes
escribe “Consecuencias económicas de la paz”. Eddintong
estudia el efecto de la gravitación sobre la luz. T.
H. Morgan localiza
los genes en los cromosomas
1920
Michelson
realiza la primera medición precisa a una estrella (Betelgeuse de Orión). En
EEUU e Inglaterra empiezan a funcionar las primeras emisoras de radio públicas
y se realiza la primera grabación en disco de gramófono
1921
Se
inventa la metralleta Thomson. Jung
publica “ Tipos psicológicos”
1922
La
BBC emite regularmente. Se aísla la insulina del páncreas permitiendo el
tratamiento de la diabetes. Lévy-Bruhl
escribe “La mentalidad primitiva”
1923
Se
realiza el primer vuelo en helicóptero. Piaget
escribe “Lenguaje y pensamiento en el niño”
1924
Se
inventa el altavoz y el primer insecticida
1925
Se
coloca el primer semáforo en Londres. Millikan
descubre los rayos cósmicos
1926
Un
hidroavión español atraviesa el Atlántico. Baird
inventa la televisión. Se lanzan los primeros cohetes teledirigidos. Schrödinger
inicia la mecánica ondulatoria y la mecánica cuántica
1927
Linbergh
vuela
de New York a París. Heissenberg
formula el Principio de Indeterminación
1928
Fleming
descubre la penicilina. Eddington
escribe “Naturaleza del mundo físico” y Dirac
desarrolla la teoría
cuántica del electrón
1929
Kodak
comercializa una película en color de 16 mm. El dirigible Graf-Zeppelin da la
vuelta al mundo. Se inventa el pulmón de acero
1930
Se
descubre el planeta Plutón. Jonson
realiza un vuelo entre Inglaterra y Australia. Dan
descubre la vitamina
K. Claude y
Boucherot estudian
la energía térmica de las mareas
1931
T.
H. Morgan estudia
las mutaciones genéticas. Pauli
establece la hipótesis del neutrino
1932
Se
descubre la vitamina D. Jansky
construye una antena parabólica e investiga radioastronomía. Anderson
descubre el positrón y Chadwick
el neutrón. U. Rey
descubre el agua pesada y el deuterio
1933
Se
descubre el pilietileno. Anderson
y
Millikan
descubren
los electrones positivos. F.
y I.
Joliot-Curie
realizan trabajos de radiactividad artificial
1934
Yukawa
descubre los mesones. J.
Müller estudia las
propiedades de los insecticidas en especial las del DDT. Se emplea el
microscopio electrónico en Biología.
1935
Se
construye un oleoducto entre Irak y el Mediterráneo. Watson-Watt
construye un radar para detectar aviones.
1936
Keynes
escribe ”Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”,
describe los factores que afectan al empleo.
1937
Se
construye el calculador “Mark 2”
1938
Ladislas
Josef Biro
inventa el bolígrafo. Bethe
formula la teoría de reacciones nucleares del Sol y las estrellas calientes. Se
fabrica el nailon
1940
Jung
escribe “La interpretación de la realidad”
1941
Whittle
construye el turboreactor a reacción. Se pone en marcha el Proyecto Manhattan
de investigación atómica
1942
Se
comercializa la cinta magnetofónica. En EEUU se fabrican los primeros
ordenadores electrónicos (ENIAC). Fermi
construye la primera pila atómica y Goicoechea
diseña el tren articulado
1943
Cousteau
inventa la escafandra autónoma. Burgomocetz
descubre el suero antitetánico
1944
Se
pone en funcionamiento un riñón artificial. Waksman
aísla
la estreptomicina para la combatir la tuberculosis
1945
Se
sintetiza la vitamina A. EEUU lanza la bomba atómica sobre Hirosima y Nagasaki
1946
Se
inventa la xerografía
1947
Janski
estudia
las propiedades electrónicas del silicio sin llegar a descubrir el transistor.
Se realiza el primer vuelo supersónico. Se aplica en Australia la lluvia
artificial.
1948
Se
comercializa el disco de vinilo LP. Bardeen,
Shockley y Brattain
inventan el transistor
1949
Se
descubre la cortisona. La URSS
realiza las primeras pruebas atómicas
1952
EEUU
prueba la bomba H en el Pacífico. El radiocarbono permite datar los hallazgos
arqueológicos. Se emplean isótopos en medicina e industria
1953
La
URSS prueba la bomba H. Watson
y
Crick
descubren la estructura del ADN
1954
Se
establece la relación del tabaco y del cáncer. Se construye el primer avión
de despegue vertical inglés y navega el submarino de propulsión nuclear
Nautilus de EEUU. Salk
descubre la vacuna para la poliomielitis
1955
Cockerell
diseña el hovercraft, que navega sobre un colchón de aire. Piaget
escribe “De la
lógica del niño a la lógica del adolescente”
1956
Entra
en funcionamiento el servicio telefónico trasatlántico
1957
Kornberg
sintetiza el ácido nucleico
1958
Galbraith
escribe “La sociedad opulenta” analizando
las sociedades capitalistas actuales. Se comercializan los discos estereofónicos.
Los soviéticos construyen el primer rompehielos Lenin de propulsión nuclear.
El ruso Yuri Gagarin
se convierte en el primer hombre que orbita la Tierra.
1959
S.
Ochoa
recibe el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina
1960
Cirujanos
ingleses inventan el marcapasos cardíaco
1962
EEUU
lanza el primer satélite de telecomunicación Telstar. Los astronautas
norteamericanos Glenn,
Carpenter
y Schirra,
orbitan por segunda vez la Tierra.
1963
Se
perfecciona la vacuna del sarampión
1964
La
sonda Ranger 2 fotografía la superficie de la Luna. McLuhan
escribe “Para comprender los medios” que trata del impacto de los
medios de comunicación
1967
La
nave Venus IV se posa en Venus.
Ch. Barnard realiza
el primer transplante de corazón humano.
T. Parsons escribe “Teoría
sociológica y sociedad contemporánea” y Galbraith
publica “El nuevo estado industrial”
1969
Armstrong
y Aldrin
pisan la superficie lunar. Se fecunda un óvulo humano in vitro
1971
El
Apolo XIV y XV orbitan la Luna y el Pioneer se dirige a Júpiter
1972
El
Apolo XVII realiza el último viaje espacial tripulado a la Luna
1973
La
nave soviética Lunatod se posa en la Luna. Comienza el desarrollo del proyecto
espacial Skylab
1974
Se
lanza el primer satélite español INTASAT. Lacan
y otros escriben ”Actas de la Escuela Freudiana de París” y Godelier
publica “Antropología y economía”
1975
Los
soviéticos y estadounidenses realizan un vuelo espacial conjunto: el Apolo y la
Soyuz se acoplan en el espacio.
1976
Los
Viking I y II aterrizan en Marte. Un escape de dioxina provoca graves lesiones a
15.000 personas en Seveso, Italia
1977
EE.UU
al Voyager II a Saturno
1978
Nace
en Manchester el primer niño probeta que resulta de una fecundación in
vitro
1979
Se
lanza el cohete europeo Ariane. Se produce una fuga radiactiva en la Central
Nuclear de Three Miles Island, EEUU
1980
La
India lanza su primer satélite
1981
La
lanzadera Columbia realiza su primer vuelo. Los soviéticos lanzan sondas a
Venus
1983
En
Australia se implanta a una mujer un embrión que se había conservado
congelado, con buen resultado
1985
El
SIDA crea alarma social por su carácter incurable
1986
Explota
la nave espacial Challenger con tripulantes a bordo lo cual paraliza el proyecto
espacial de EEUU. La Unión Soviética coloca en órbita la estación espacial
MIR
1987
Se
descubre una estrella supernova en la Gran Nube de Magallanes. Se aprueba en
Ginebra el programa de la ONU sobre el medio ambiente (PNUMA) para proteger la
capa atmosférica de ozono. La OMS anuncia que existen unos diez millones de
infectados de SIDA. Sergio
A. R. Gutiérrez microfotografía
por primera vez un punto de acupuntura.
1988
Soviéticos
y norteamericanos ponen en el espacio las naves Buran y TRD, respectivamente. Hawking
publica “Historia del tiempo” abordando los orígenes del Universo y
de la propia vida. Sergio A. R. Gutiérrez
y
Victor Smith-Ágreda
descubren las que denominan Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético de órganos,
vísceras, sistemas y funciones orgánicas.
1989
La
sonda Voyager II envía fotografías de Neptuno. El Ariane europeo pone en órbita
el INTELSAT IV. Sergio
A. R. Gutiérrez describe
al que llama “homeoenlace” entre soluto y solvente en medicamentos homeopáticos,
sin contradecir a la constante de
Avogadro.
1991
La
sonda Magallanes llega a Venus para estudiar su superficie. Se firma en Madrid
el acuerdo internacional para
proteger la Antártida. Se lleva a cabo en Arizona el Proyecto “Biosfera
II”, como experiencia de vida autosuficiente
1992
El
Hispasat, satélite español, se coloca en órbita con objetivos de comunicación.
Se envía a Marte la sonda Mars Observer. Se consigue analizar por primera vez
el código genético completo de un ser vivo. Se celebra en Río de Janeiro, la
Cumbre de la Tierra abordando problemas ecológicos del planeta
1993
La
probabilidad de clonar seres humanos provoca una gran polémica ética, que aún
continúa. Se pierde contacto con la sonda Mars Observer
1994
La
nave Ulises observa el polo sur del Sol. Se inaugura el túnel bajo el Canal de
la Mancha que une a Francia e Inglaterra por ferrocarril
1995
El
Discovery se encuentra con la estación Mir. El transbordador Athlantis se
acopla con la estación rusa Mir que orbita sobre la Tierra
1996
Se
celebra en Berlín la Primera Conferencia de Control del Clima . Se desarrollan
autopistas de la información entre Europa, Norteamérica y Asia. El cohete
Ariane V se autodestruye por problemas de software. Se confirma el origen
africano de la raza humana a través del estudio del ADN. Se celebra en Canadá,
la XI Conferencia Mundial sobre el SIDA, en la que discute los avances
conseguidos
1997
Nasa
envía a Marte el Mars Pathfinder y el Mars Global Surveyor y a la
Huygens-Cassini a Saturno. La Agencia Europea del Espacio (ESA) lanza un nuevo
Ariane V. En New York se celebra la Cumbre de la Tierra. Un equipo de científicos
da a conocer la existencia de la oveja Dolly, como primer mamífero clónico. Se
hace público el descubrimiento del Homo antecesor (Burgos, España) como
primer hombre moderno. 1998
La
sonda Lunar Prospector (NASA) detecta agua en la superficie lunar. Se inicia la
construcción de la Estación Espacial Internacioal en la que colaboran Europa,
EEUU, Rusia y Japón
1999
Científicos
estadounidenses encuentran en un chimpancé el origen del virus del SIDA.
Bibliografía
Agazzi,
E.
(1996): El bien, el mal y la ciencia. Editorial Tecnos, S.A., Madrid.
Barnes,
B
(compilador) (1980): Estudios sobre sociología de la ciencia. Alianza
Universidad, Madrid.
Barnes,
B
(1995): Sobre ciencia. RBA
Editores, S.A., Barcelona.
Bernal,
J. D.
(1954): La ciencia en su historia, Tomo I, Dirección General de
Publicaciones, UNAM, México.
Bijker,W;
Th. Hughes; T.Pinch
(1989) (editors): The social construction of technological systems. The
MIT Press.
Furtado,
C.
(1979): Creatividad y dependencia. Siglo Veintiuno Editores, México.
García
Canclini, N.
(1981): "Conflicto entre paradigmas". Dialéctica, Nº 10, México.
González
García, M; López Cerezo, J.A; Luján, J.
(1996): Ciencia, tecnología y sociedad. Una introducción al estudio social
de la ciencia y la tecnología. Tecnos, Madrid.
J.
Grande
(1999): Creatividad. Serv. Canario de Salud.
Gutiérrez
Morales (2000):
Anestesia y analgesia acupuntural. Revista Española del Dolor, 2004
Gutiérrez
Morales, Smith-Ágreda
(2001): Biomedicina: Fundamentos, Práctica Clínica e Investigación.
Edit. Mandala, Madrid.
Hottois,
G.(1991):
El Paradigma Bioético, Anthropos, Barcelona.
Kelle,V.Zh.
(1978): "Problemas metodológicos de la investigación compleja del
trabajo científico", Problemas de la organización de la ciencia,
Academia de Ciencias de Cuba, La Habana.
Kranzberg,
M.; Davenpot, W.
(1978) (editores): Tecnología y Cultura. Editorial Gustavo Gili, S. A .
Barcelona.
Kuhn,
T.S.
(1982): La Estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura
Económica, México.
Latour,
B.
(1992): Ciencia en acción. Como seguir a científicos e ingenieros a través
de la sociedad. Editorial Labor, S. A. Barcelona.
Latour,
B.; Woolgar, S.
(1995): La vida en el laboratorio. La construcción de los hechos científicos.
Alianza Editorial, Madrid.
Levy
Leblond, J.M.; Jaubert, A.
(1980): "Introducción". Autocrítica de la ciencia.
Editorial Nueva Imagen, México.
Medina,
M.
(1995): "Tecnología y filosofía: más allá de los prejuicios
epistemológicos y humanistas". ISEGORIA, No. 12, octubre, CSIC,
Madrid.
Medina,
M. (1995):
"Tecnografía de la ciencia", Historia Crítica, No.10, enero -
junio 1995, Universidad de los Andes, Santafé de Bogotá.
Mendelsohn,
E.
(1982): "La internalización de la ciencia", Repercusiones
sociales de la revolución científico técnica, Editorial Tecnos, UNESCO.
Mocek,
R.
(1980): Gedanken über die wissenschaft. Dietz
Verlag, Berlín.
Mockus,
A.
(1983): "Ciencia, técnica y tecnología". Naturaleza, Educación
y Ciencia, Nº 3, mayo - diciembre, Colombia.
Otero,
M.
(1979): "Historia de la ciencia e ideología". Ideología y
ciencias sociales, UNAM, México.
Pacey,
A.
(1990): La cultura de la tecnología. Fondo de Cultura Económica, México.
Price,
D.J.S.
(1973): Hacia una ciencia de la ciencia. Ariel, Barcelona.
Price,
D.J.S.
(1980): "Ciencia y tecnología: Distinciones e interrelaciones".
Estudios sobre sociología de la ciencia (Barnes, B. editor), Editorial Alianza
Universidad, Madrid.
Radnitzky,
G.
(1984): "Science, technology, and political decision. From the creation
of a theory to the evaluation of the consecuence of this application". Revista
Portuguesa de Filosofía, tomo XL, fascículo 3, Portugal.
Quintanilla,
M.A.
(1991): Tecnología: un ensayo filosófico. EUDEBA, Buenos Aires.
Sábato,
J., Mackenzie, M.
(1982): La producción de tecnología- autónoma o transnacional.
Editorial Nueva Imagen, México.
Thomas,
H.(1995):
Surdesarrollo. Producción de tecnología en países subdesarrollados. Centro
editor de América Latina, S.A., Buenos Aires.
UNESCO
(1996): Informe mundial sobre la ciencia. Santillana, Ediciones UNESCO,
Madrid.
Vessuri,
H
(1986). "Los papeles culturales de la ciencia en los países
subdesarrollados". Saldaña, J.J (editor), El perfil de la ciencia en
América, Cuadernos de Quipu 1, México.
Cuadernos
(1987): "La cultura científica en el futuro de Venezuela".
Venezuela hacia el 2000. Desafíos y opciones, Editorial Nueva sociedad,
ILDIS-UNITAR, PROFAL, Caracas.
Winner,
L.
(1987). La ballena y el reactor. Una búsqueda de los límites en la era de
la alta tecnología. GEDISA editorial, Barcelona.
Woolgar,
S.(1991):
Abriendo la caja negra. Anthropos, Barcelona.
Autor:
Ph. D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales
investigacionbiomedica@hotmail.com