Secciones

Medicina y Salud

Enfermedades

Anatomía

Biología

Nutrición

Ingeniería

Química

Física

Tecnología

Astronomía

Lógica y Matemática

Más Publicaciones

Publicar Artículos

Eventos

Enlaces

Impacto de la ciencia y de la tecnologia en el desarrollo general de las civilizaciones


Enviado por Ph. D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales
Código ISPN de la Publicación: EpZyEZZVpFtAaYMuSW


Resumen: Parece necesario comenzar discutiendo los conceptos de ciencia, tecnica, tecnologia y tecnociencia, y definir con cierta aproximacion el significado que se les atribuye. Los conceptos aludidos encuentran en la literatura disponible un uso muy variado, diferenciado y aun contradictorio. Existen infinidad de definiciones de ciencia e igualmente ocurre con las de tecnologia. Pero mas alla de esa enorme diversidad esta el gran arraigo social que una y otra tienen en la sociedad contemporanea, lo que conduce a su uso cotidiano en la educacion, en todos los medios de difusion, en los discursos politicos, etc.


   

  

ÍNDICE

Introducción

Recuerdo histórico

El fenómeno llamado ciencia

La ciencia como trabajo profesional

El siguiente escalón: de la técnica a la tecnología

Cómo se puede definir a la tecnología

La esencia de la Tecnociencia

Conclusión

Comentario leve. Silogismo inconcluso, atípico

y contradictorio. Presente y futuro de la tecnociencia

 

APÉNDICE: Algunos hitos de la ciencia y de la técnica

que han influido en el desarrollo de la Humanidad

 

Bibliografía

 

 

 

Introducción

Parece necesario comenzar discutiendo los conceptos de ciencia, técnica, tecnología y tecnociencia, y definir con cierta aproximación el significado que se les atribuye. Los conceptos aludidos encuentran en la literatura disponible un uso muy variado, diferenciado y aún contradictorio. Existen infinidad de definiciones de ciencia e igualmente ocurre con las de tecnología. Pero más allá de esa enorme diversidad está el gran arraigo social que una y otra tienen en la sociedad contemporánea, lo que conduce a su uso cotidiano en la educación, en todos los medios de difusión, en los discursos políticos, etc. Esta diversidad se explica por las muy diferentes corrientes filosóficas, escuelas científicas, sociológicas, epistemológicas e históricas, que a lo largo de este siglo han estudiado sistemáticamente la ciencia y la tecnología.

Por tanto, es imprescindible, que, previamente, se adopte el necesario orden conceptual, especialmente cuando se contempla desde la perspectiva de los procesos sociales que determinan la evolución y desarrollo de la ciencia y la tecnología.

La comunidad científica está de acuerdo en destacar las profundas e intensas interacciones que caracterizan hoy los vínculos entre la ciencia y la tecnología. Esta recíproca interacción representa un elemento esencial de la actual civilización. El concepto de tecnociencia, poco conocido y por ello menos extendido, sirve, en algunos casos,  para diferenciar los límites borrosos que existen entre ciencia y tecnología, que en otros casos  se presentan como inexistentes. De aquí surgen las primeras confusiones conceptuales.

El método seleccionado de exposición de este trabajo es el clásico, es decir, comenzaré por describir, diferenciándolas, a la ciencia y a la tecnología. Luego, se irá desarrollando sucesivamente los conceptos de ciencia, técnica, tecnología y tecnociencia, todas ellas distintas entre sí pero profundamente vinculadas a la sociedad. Se estudiarán, además, cómo se han ido generando estos vínculos y cuáles han sido sus repercusiones en las diversas  civilizaciones hasta llegar a la actual, y qué se espera de ellas en el futuro.

Además, he creído oportuno incluir un Apéndice en el que se relacionan algunos hitos de la ciencia y de la técnica, tanto antes como después de Cristo, que de algún modo han influido en el desarrollo de las sociedades, y que algunos de ellos han permitido dar un enorme salto cualitativo a la Humanidad.

Sé que la labor que presento en este texto ha sido ardua, y que tal vez no alcance lo que pretendo, pero en cualquier caso, es para mí ilusionante saber que es posible que en el transcurrir de este ensayo aparezca, aunque sólo sea esto, algún dato, hecho,  cita o frase oculta hasta hoy, que haya pasado desapercibida para otros autores. En estos datos, hechos, citas o frases, tal vez se encuentre una novedosa interacción entre ciencia y tecnología, que den la clave de cómo se encauzan actualmente y sus repercusiones.

Recuerdo histórico.

El concepto de ciencia no se puede definir como opuesto al de técnica, tal como ocurre algunas veces. En principio, la función de la ciencia se vincula a la adquisición de conocimientos,  cuyo ideal tradicional  es reconocerla como la teoría que es capaz de mostrar opciones y proposiciones verdaderas que demuestren la realidad de los fenómenos. La objetividad[1], la reproductibilidad de hechos y de resultados de experimentos, la generalización, la prueba y el rigor, son atributos de ese conocimiento.

La función de la técnica se vincula a la realización de procedimientos, métodos o sistemas operativos y productos intermedios y finales generados, cuyo ideal es la utilidad práctica. Construye el saber cómo, sin interesar especialmente el saber por qué. Ese por qué, o la capacidad de proponer y avalar la prueba  y la demostración, es propia de la ciencia.

El desarrollo y supervivencia de las civilizaciones ha dependido históricamente de la capacidad de la aplicación de la interrelación entre la ciencia y la técnica. Civilizaciones como las de Egipto, China, Yemen, Corea, India o el Imperio Inca estuvieron dotadas de técnicas desarrolladas ( ábaco, el carbón, navegación avanzada, metalurgia, medición de tierras, pesos y medidas, máquinas simples, la pólvora, técnicas agrícolas, hierro colado, arreos, la noria,  los libros sustituyen a los rollos, la seda, calendario, fuegos artificiales, caracteres tipográficos móviles) y escaso conocimiento científico; de aquí probablemente el auge de la filosofía y de la religión.  En cambio, las civilizaciones clásicas, como la griega antigua que avanzó más en la ciencia (Aristóteles, Demóstenes, Platón, Demócrito, Heráclito, Pitágoras, Anaxágoras, Anaximandro, Tales de Mileto, Hecateo, Tucídides, Hipócrates, Eudoxo, Epicuro, Zenón, Hiparco, Dioscórides, Galeno, etc.), se acompañó de una técnica menos avanzada, lo que permitió un amplio desarrollo de todas las artes.

La antigua civilización árabe fue la única capaz de aunar la ciencia, la técnica, las letras y las artes. Fabrican papel, molinos de viento, canales de riego agrícola, fuentes de agua potable, astrolabio, la Alquimia se convierte en Química, Yebel descubre el SO4H2 y el NO3H, Al-Jwarizni publica las “Reglas de Cálculo Algebraico”, en Persia construyen un Observatorio astronómico y la Casa de la Sabiduría, Abu-Abdallah al-Battani estudia la excentricidad de la órbita solar, Abd al-Rahman al-Sufi escribe el “Libro de las Estrellas Fijas”, Abd al-Rahman III en el año 912 funda la primera  Escuela  de  Medicina  de  Europa y en el año 960 la primera Universidad (ambas en Córdoba, España), Al-Mazin escribe “Óptica”, una perfecta descripción del ojo y de las lentes de aumento,  Avicena escribe “De mineralibus”, el “Libro de la Curación” y el “Cánon de la Medicina”, Averroes y sus “Comentarios” sobre la teoría aristotélica y De Febribus  sobre Galeno, Al-Jawbari escribe un compendio sobre “Alquimia”, e infinidad de poetas, filósofos y literatos. Los arquitectos árabes construyen obras de extraordinario valor y belleza hoy imposibles de igualar, como la Alhambra de Granada y los juegos de agua por gravedad.

La evolución de la ciencia ha cambiado notablemente. En la antigüedad, es una ciencia basada en la contemplación de la Naturaleza e incluso en la intuición (los fenómenos se captan mediante los sentidos y no se interpretan, sólo se asumen); en el Renacimiento la ciencia se cimienta con el empirismo por la experimentación y el raciocinio, para luego dirigirse al descubrimiento, más recientemente  a la investigación de científicos aislados, que posteriormente se unen formando grupos especializados, y finalmente, lo cual sería su rasgo contemporáneo, a la necesidad de publicar. El peligroso siguiente paso, que ya se vislumbra, será el de crear, burlando a las leyes naturales y que la Bioética,  probablemente, tratará de evitar.

La ciencia moderna, que inicia Galileo, aparta la contemplación y la elucubración y promueve una racionalidad apoyada en la experimentación y el descubrimiento de las leyes matemáticas, que se supone fundamentan los “fenómenos sensibles”. Para Descartes, no es suficiente la observación: es a través del experimento la manera en que se deben formular preguntas a la naturaleza, exigiéndole revelar la estructura matemática que la sostiene. Más allá de los sentidos, lo fundamental es el intelecto.

La ciencia contemporánea investiga a la Naturaleza (a veces con métodos que por retroalimentación le facilita la técnica), mediante un conjunto de modelos físicos y matemáticos, teorías, instrumentos, publicaciones y tecnologías.

Agazzi resume este proceso diciendo que:

“... la ciencia antigua se apoyó en la observación, el de la ciencia moderna en el descubrimiento apelando fundamentalmente al recurso de la experimentación y la modelización matemática, en tanto que la ciencia actual realiza investigación en sentido estricto”.

Efectivamente, este tipo de investigación actual estricta, conlleva el peligro de indagarse y apoyarse en sí y a sí misma, en una espiral cerrada, que en gran parte la aleja cada vez más  de la realidad cotidiana. El 68% de los fondos internacionales que se utilizan para financiar protocolos de estudio, van dirigidos a investigaciones que no tienen aplicación a la sociedad o que la tienen a muy largo plazo. Ejemplos: ¿Si se muta un determinado gen a la Drosophila le crecen 27 patas?, ¿Existe CO2 en Plutón?, ¿Se puede confirmar la teoría de las supercuerdas en el Universo?..., o, mientras la Astrofísica demuestra que unos simples prismáticos a bordo de un satélite artificial  aporta más datos astronómicos que  cualquier telescopio situado en superficie, se construyen grandes instalaciones observacionales ópticas con unos costos difícilmente soportables, como el Grancan del Instituto de Astrofísica de Canarias. Son sólo algunas incongruencias poco entendibles de la investigación actual, que burlan y soslayan la importancia de problemas sociales. La ciencia, en muchos casos, se mira a su propio ombligo y se estudia a sí misma en la tecnología, importando poco graves problemas sociales que exigen rápidas resoluciones.

A la investigación actual se le debe exigir una actividad de generación de conocimientos que se despliegan a partir de los resultados anteriores expresados en modelos, leyes, teorías, instrumentos, equipos, experiencias y habilidades, todos los cuales son constructos creados por el hombre con el fin de explicar y manipular. Los científicos apelan a esos recursos creados no sólo en sus propios campos de investigación sino utilizando los que provienen de otros, a veces distantes. Pero no se puede olvidar la perspectiva fundamental que es la del aprovechamiento de los recursos asignados a la investigación para que deriven en conocimientos aplicables de forma inmediata, si fuera posible, a la sociedad, lo que habitualmente se olvida en favor de una extraña suerte de privilegios o de status personales.

La utilización de los resultados científicos precedentes, su modificación permanente, el cruce de informaciones y modelos, es lo que constituye la ciencia en una raigambre acumulativa de conocimientos y prácticas. Esto origina que los nuevos investigadores no se enfrenten a problemas que presenta la “desnuda” naturaleza que espera ser descubierta, sino  que se ven inmersos, no sólo  en disciplinas fuertemente construidas dentro de las que tendrá que aprender a formular y resolver problemas, sino además, a aprender a integrarse, a veces, en grupos de investigación fuertemente estancos. Este tipo de “ciencia cerrada” no les permite tener “conciencia” ya que se les despoja de sensaciones, sentimientos e intuiciones. No se permite la libre interpretación, ni la metáfora o el simbolismo. La “ciencia cerrada”, muy bien ubicada socialmente,  se autoalimenta:  o se dejan “robotizar” o quedan fuera del sistema.

Este planteamiento nos permite comprender la adscripción disciplinaria de la práctica científica, su articulación comunitaria y política e incluso paradigmática (Kuhn).  La conclusión es obvia. Agazzi, por ejemplo, dice de todo esto que:

"La ciencia no indica ya la necesidad de salir de si misma para continuar existiendo..." y, "... la ciencia contemporánea ha llegado hoy día a constituirse como sistema autónomo"

 Y para no caer en su propia trampa, él mismo introduce la corrección de que esto no convierte a la ciencia en "sistema cerrado" ya que:

 “...se trata de una autonomía cognoscitiva que no abarca todas las dimensiones de la ciencia como actividad”.

La importancia de esa corrección es básica para entender la ciencia que actualmente se realiza. En efecto, con la ciencia moderna se desarrolla un proceso de diferenciación: el de la ciencia como producto espiritual (por ejemplo, respecto a la teología y la filosofía) y como institución y profesión peculiar. La capacidad de explicar y manipular lo que la ciencia ha demostrado, la ha convertido en una fuerza social extraordinaria, cuya relación con los intereses sociales es indiscutible, aunque no siempre resuelva sus problemas. Por eso, decir que la ciencia no depende más que de sí misma es una afirmación de no mucho alcance que aquí sólo se debe admitir en sentido restringido: como constitución de líneas de investigación que se alimentan de los resultados precedentes, de la dependencia a las líneas de investigación que imponen algunas entidades financieras y grupos de investigación “cerrados” e “instalados”, de las “políticas científicas” y del diálogo con otras ramas de la ciencia equivalentes. En tal sentido, la ciencia se impulsa a sí misma y adopta en lo fundamental recursos conscientes creados por ella misma. Así expresa su madurez e independencia relativas.

El proceso de crecimiento acumulativo de la ciencia ha sido descrito por Price en 1980, a través de un curioso modelo que tiene en común con las ideas anteriores la identificación de la ciencia con el conocimiento que ella misma genera. Ese conocimiento puede ser estudiado a través de su expresión en forma de artículos científicos, por lo que propone considerar como ciencia lo que se publica en los artículos científicos, aparecidos en la Lista Mundial de Periódicos Científicos. A la luz de esta definición y contando con fuentes como el Science Citation Index de Garfield, es posible disponer de información sobre artículos, autores y citas que pueden investigarse y obtener a partir de esas estadísticas medidas de los inputs y outputs de la ciencia, así como comprender algunos mecanismos característicos de su crecimiento. Estudiando las citas, es posible determinar cómo los artículos se relacionan entre sí y van conformando algo semejante a la trama de un tejido. A partir de ese modelo es posible obtener alguna explicación sobre el ritmo de crecimiento exponencial de la ciencia (según Price, el número de artículos se duplica cada 10 años). La ciencia crece como la cristalización, el viejo conocimiento engendra el nuevo, la vieja ciencia se va transfiriendo a la nueva a través de un proceso acumulativo, que obliga a la desmembración, a la especialización, al análisis de las partes, perdiendo de vista la globalidad natural.

Un artículo se vincula con otros similares a través de las citas. Ese mecanismo de citaciones que relaciona unas ideas a otras, es lo que Price llama el frente de investigación, y conjuntamente reserva el nombre de Colegio Invisible para aquellos científicos que son responsables de la mayoría de la producción y de mucho más de la mitad de su valor. De ello resulta que se considerará científico[2] al que alguna vez ha contribuido a la redacción de un artículo semejante. Por tanto, la participación del investigador en las publicaciones, el esfuerzo por incorporarse al frente de investigación y aún al Colegio Invisible, es un importante motor del crecimiento de la ciencia.

Pero la ciencia no es sólo el conocimiento que circula en los artículos de las publicaciones.  También puede ser objetivada desde el ángulo de los procesos de profesionalización e institucionalización que genera. Barnes, introduce este perfil del análisis. Para ello, especifica el proceso de transformación de las ideas científicas y su impacto en la cultura que tuvo lugar entre los siglos XVI y XVIII, plazo en el que se origina una gran revolución científica, que terminó cambiando notablemente la perspectiva de la ciencia y su proyección en la cultura.

El período considerado abarca desde la formulación inicial del sistema copernicano de astronomía hasta la culminación de la filosofía que se inspiró en la obra de Newton. Esa fértil época incluye numerosos logros concretos en astronomía, mecánica, óptica, anatomía, historia natural, medicina, física y química, y, según  Barnes:

"... supone una profunda transformación del pensamiento con el rechazo de la cosmología teológica y centrada en el hombre de Aristóteles y de los pensadores aristotélicos, y su sustitución por una visión del mundo fundamentalmente impersonal y mecánica".

Es en este período, vasto en discusiones sobre aspectos del método científico, imprescindibles para desarrollar los fundamentos de la ciencia, cuando toman carta de naturaleza el papel de la observación y el experimento, la necesidad de plantear hipótesis y de recurrir a la evaluación y matematización de los modelos.

Aunque muchas de esas ideas tenían notables antecedentes, la revolución científica alcanzó mayor aceptación entre la gente culta que, en general,  se reunía alrededor de las cortes reales. Durante el siglo XVII declinaron la astrología y la brujería, se fundaron sociedades científicas de ámbito nacional en Inglaterra, Francia y Alemania y el antropocentrismo, antropomorfismo y teología experimentaron una importante decadencia. A este respecto, Barnes dice:

 "El siglo XVII merece probablemente ser considerado como un punto de inflexión en la historia del pensamiento y las ideas".

Existe otro factor muy notable que permite comprender la evolución de la ciencia y su construcción. Se trata de contemplar a la ciencia desde el horizonte de su aparición y desarrollo como una disciplina  profesionalizada, que se manifiesta claramente en el siglo XIX. El concepto de “científico” fue utilizado por primera vez en 1833 cuando  Whewell se sirvió de él durante una asamblea de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia  refiriéndose a los allí reunidos. El prestigio y la afirmación del término se extendió en la medida en la que los presentes aceptaron la imagen de sí mismos como profesionales.

La consideración de “científicos profesionales” tuvo extraordinarias consecuencias. Una de ellas fue la inmediata  creación de numerosos puestos de trabajo. En los siglos XVII y XVIII prácticamente no existían puestos científicos remunerados: la ciencia era una actividad que se consideraba de aficionados, más bien romántica, que durante el siglo XVII fue dominada por la aristocracia y durante el XVIII se convirtió esencialmente en una actividad de la clase media alta económicamente pudiente, lo que presionó más si cabe para conseguir la profesionalización.

En todas las sociedades han existido hombres e instituciones (anteriormente concentradas en escuelas dirigidas por personas de prestigio, conventos, monasterios, órdenes religiosas, algunas universidades sin demasiada influencia social hasta entonces y militares) que han trasmitido y preservado conocimientos. Pero es en el siglo XIX, donde aparece un hecho único y decisivo en la evolución social, la creación de una profesión y una institución cuya misión es ampliar y modificar el conocimiento, como cuestión de rutina, como práctica habitual de una ocupación específica.

Según Barnes, con ello surgió en el siglo XIX:

"...un gran motor de cambio en el seno mismo del tejido social".

Esa práctica sistemática, rutinaria, ha quedado integrada a la estructura institucional, sostenida por los intereses de sus practicantes y de otras instituciones y actores sociales que se apoyan en ella. Durante el siglo XIX se crearon numerosos puestos de trabajo para científicos, sobre todo como docentes, por ejemplo, las Ècoles de la France, creadas después de la revolución de 1789, y posteriormente en las universidades alemanas. El apoyo de las voluntades políticas permitió el afianzamiento de la titulación  científica oficial.

Conjuntamente con la educación académica formal se fue creando la infraestructura para la ciencia.

"Por primera vez, comenzó a ser posible una preparación sistemática en los diferentes campos de la ciencia, preparación que podía basarse en la práctica en un laboratorio. Al mismo tiempo, los diferentes niveles de formación pasaron a estar estrechamente vinculados con unas calificaciones formales, y las oportunidades determinadas de la carrera con las calificaciones. Junto a la enseñanza, también la investigación comenzó a ser apoyada, y los científicos más eminentes podían aspirar a dirigir su propio laboratorio o incluso su propio instituto de investigación, así como a conseguir la ayuda de técnicos capacitados y competentes. Esta es, ciertamente, una de las innovaciones más notables y significativa del siglo XIX; hasta entonces eran desconocidos los laboratorios permanentes, que son como las centrales eléctricas de la ciencia moderna. Finalmente, conforme avanzaba la centuria, se fundaron más y más asociaciones científicas profesionales, y publicaciones profesionales cuyo objetivo era dar a conocer las investigaciones desarrolladas en el seno de la comunidad científica, que experimentaba un rápido proceso de crecimiento y fragmentación. Las diferentes disciplinas y especialidades científicas proliferaron con notable rapidez, y cada una de ellas necesitaba con urgencia una publicación" ( Barnes).

En consecuencia, el número de publicaciones y artículos creció exponencialmente.

Aunque los procesos de profesionalización e institucionalización que se describen tuvieron diferencias nacionales, lo cierto es que, en Occidente, la infraestructura que adoptó la organización de la ciencia académica alemana, desarrollada en sus universidades, fue la que se utilizó como ejemplo  incorporándose a otros países. El carácter de ciencia oficial  incrementó la eficacia de la investigación pues resultó afianzada con una formación sistemática del personal dedicado a ella, le procuró vías de comunicación y mecanismos de control de calidad e incrementó recursos financieros y técnicos. Ese proceso de profesionalización impuso a la sociedad una nueva presencia social, organizada en un organismo especializado al que se le atribuye el objetivo de organizar y modificar el conocimiento existente.

El fenómeno llamado ciencia.

De las observaciones anteriores se derivan diferentes definiciones del fenómeno que llamamos ciencia, al mismo tiempo que se distinguen los cambios profundos que ha experimentado en su evolución y desarrollo, e incluso, el cambio en su status o consideración social.

Es difícil ofrecer una caracterización precisa de lo que se entiende por ciencia. Se le puede definir como sistema de conocimientos que modifica nuestra visión del mundo real y enriquece nuestra manera de vivir y nuestra cultura; se le puede definir como proceso de investigación que permite obtener nuevos conocimientos, los que a su vez ofrecen posibilidades nuevas de manipulación de los fenómenos; es posible atender a sus impactos prácticos y productivos, caracterizándola como fuerza productiva que propicia la transformación del mundo y es fuente de riqueza; la ciencia también se nos presenta como una profesión debidamente institucionalizada portadora de su propia cultura y con funciones sociales bien identificadas. Se le puede definir como una serie de conocimientos que “autoenrrollándose” y “desplegándose”, construyen una maraña de conocimientos cada vez más compleja  que se alimenta de sí misma, y en gran medida, se aleja cada vez más de la propia sociedad que la sostiene pero que, por ello, esa misma sociedad cada vez la entiende menos. En fin, se puede definir, también, como una serie de proposiciones que predicen el comportamiento de ciertos fenómenos.

La razón por la cual es posible apreciar tantas aristas diferentes de la ciencia es porque constituye un fenómeno complejo cuyas expresiones históricas han variado considerablemente. Por eso, las definiciones, y a veces incluso sus repercusiones,  resultan escurridizas e inalcanzables.

Bernal (1954), como epistemólogo, consideraba que:

"En realidad, la naturaleza de la ciencia ha cambiado tanto en el transcurso de la historia humana, que no podría establecerse una definición concreta”.  

En su polémica con Dingle, y con cierta ironía llegó a definirla como

"... aquello que hacen los científicos",

término este último, que sin embargo, no llegó a definir.

En el transcurrir de su categórico debate, concluyó que mucho más beneficiosa que una definición conceptual breve, era enumerar el conjunto de las cualidades que caracterizan el fenómeno en cuestión y expuso que la ciencia debe ser entendida como: institución, método, tradición acumulativa de conocimientos, factor principal en el mantenimiento y desarrollo de la producción y una de las influencias más poderosas en la conformación de las opiniones respecto al universo y el hombre. Se trata de un enfoque amplio que permite una aproximación valiosa y diversa al fenómeno “ciencia”. Desplegada, sobre todo, a lo que él consideraba como su aspecto principal:

"... estudiar su historia y contexto social".

Esta meta, anunciada por Bernal en el siglo pasado, ha ocupado un lugar de privilegio en los estudios de la ciencia, y esto ha ocurrido de la mano de dos circunstancias fundamentales. Por un lado, que en la segunda mitad de ese siglo la ciencia, por su propio auge, se convirtió en una fuerza social extraordinaria y sus estudios lo han reconocido así: las repercusiones económicas, éticas y políticas del trabajo científico, han impuesto un temario renovado de la ciencia. Por otro lado, junto a esto y en parte por ello, aquellas tradiciones teóricas que prestaban escasa atención a la dimensión social de la ciencia o la ignoraban, han sido desplazadas. Este es el caso del Positivismo y el Empirismo Lógico (Carnap, Reichenbach, Hempel) y el Racionalismo Crítico (Popper).

Sin embargo, debo insistir en que en ciertos círculos del ámbito de la investigación, aparece una tercera vía, la de los grupos del Status del Prestigio que son los que disfrutan de la mayoría de los fondos financieros destinados a la investigación y que son partícipes de la anteriormente descrita como “ciencia cerrada”. Ubicados especialmente en las Universidades y Hospitales, favorecidos por las administraciones públicas, e incoherentemente carentes de la visión social de la ciencia,  y sólo propicios al prestigio personal de ciertos investigadores pertenecientes a los citados “grupos o sistemas cerrados”. Salvo excepciones, en estos grupos constituidos por personal casi siempre ocupando puestos de carácter vitalicio y por ello mismo, se afanan antes en la consecución de un status o prestigio personal en el ámbito internacional que en la preocupación primordial de resolver problemas inmediatos a la sociedad. Son los que, además, disfrutan de las “facilidades y aportaciones económicas” a las que contribuyen las empresas multinacionales, en sus distintos niveles y ramas de la ciencia.

La perspectiva social que es la que se viene abriendo paso representa una opción radicalmente distinta a la tradición positivista en el campo de la Filosofía de la Ciencia. La tradición lógico positivista centra su atención en el sistema de conocimientos formado; se interesa por la verdad y la busca en la coherencia lógica del lenguaje científico. Este lenguaje se considera sólo si se refiere a hechos comprobables. De esta opción, empirista, fenomenalista y descriptivista, se deriva un campo de análisis filosófico reducido: estudio del procedimiento de comprobación de los fenómenos, formalización de las teorías científicas mediante la lógica matemática, y extracción y delimitación del lenguaje científico de otras expresiones lingüísticas, como literatura y gramática específicas. 

Según M. Otero (1979) y McKey (1999), esta postura realiza:

“... una operación ideológica de ocultamiento que presenta a la ciencia como autónoma, universal, y  extrahistórica".

No obstante, puede decirse que hasta mediados del pasado siglo, la tradición positivista (a través de tendencias y autores con posiciones diferentes) fue dominante en toda la filosofía occidental de la ciencia. En consecuencia, durante las primeras décadas de ese siglo esa filosofía parecía atrapada en una visión estática de la ciencia, concentrada en el estudio del lenguaje de las teorías ya formadas, dominada por una visión simplificada de la relación entre las teorías científicas y la naturaleza a las que ellas se remiten y en un enfoque enciclopédico del progreso del saber científico. La elaboración de una concepción del método científico entendido como cierto algoritmo conducente a la verdad, absorbía buena parte del trabajo en epistemología.

Sobre todo a partir de 1960, el temario de análisis de la ciencia se ha enriquecido considerablemente. Un conjunto de reacciones académicas y sociales (González García, et al, 1996,) favorecieron el establecimiento  de nuevas perspectivas.

Lo que interesa subrayar aquí es que desde entonces los enfoques sociales de la ciencia han cobrado la mayor relevancia, lo cual debe ser reflejado en el concepto de ciencia que adopto para este trabajo teórico. Lo medular es que el concepto seguido debe abrir la puerta al estudio social de la ciencia. La búsqueda de un concepto debe subordinarse al objetivo de procurar un fundamento teórico que sirva de base a una estrategia de investigación de aplicación social de la ciencia.

Por ello, la caracterización de la ciencia ha pasado por varios albures. La atención se ha desplazado de los productos de la ciencia (en particular los conocimientos, con énfasis en las teorías científicas) a la actividad científica misma, es decir, a la ciencia en el proceso de ser construida. El problema de las fuerzas generadoras del desarrollo de la ciencia, la interacción de la ciencia con otras actividades sociales (políticas, económicas e incluso académicas), los factores subjetivos e intersubjetivos que intervienen en los procesos de producción, canales de difusión y aplicación de conocimientos, aparecen con carácter principal.

Un segundo desplazamiento de las diferentes percepciones de los resultados de la actividad científica, tienen relación con las perspectivas de los variados niveles culturales, de las vivencias, necesidades y exigencias actuales de la propia sociedad. La idea del conocimiento científico propuesto como teorías objetivas, rigurosamente formalizadas, probadas, y por ello verdaderas, ha sido sustituida por una visión que acepta la relatividad del conocimiento, su carácter transitorio; admite una frontera menos radical entre ciencia y otras formas de conocimiento y entiende el conocimiento científico como un producto de la historia, la sociedad y la cultura, influido por tanto por sus valores y prioridades.

Al mismo tiempo, se reconoce que la ciencia no consiste sólo en el trabajo de investigación que perfecciona sistemáticamente el universo de las teorías disponibles. La ciencia tiene diversas expresiones en la educación, en la industria, en los servicios, en las labores de consultoría, en las publicaciones científicas y de divulgación, en la recopilación y organización de información y en la dirección que realizan las personas que poseen una educación científica, especialmente ubicados en el funcionariado público de todo orden. En esos y otros ámbitos, la ciencia tiene una presencia relevante. El análisis de esos contextos, no reductibles al ámbito del laboratorio, ofrece posibilidades colaterales para captar la interrelación o nexos entre ciencia y sociedad.

Una tercera perspectiva consiste en profundizar el estudio de la ciencia desde el ángulo de los procesos de profesionalización e institucionalización que hacen posible la actividad científica. La ciencia, por la complejidad que ha adquirido, no es la obra de un solo investigador o docente aislado. La ciencia es una actividad profesional institucionalizada que supone educación prolongada, construcción de nuevos valores éticos, creencias, desarrollo de estilos de pensamiento, de búsqueda de información y actuación. La ciencia es todo un modelo complejo que así debe ser estudiado.

Con las derivaciones descritas apenas se perciben algunas de las muchas transformaciones que en las últimas décadas ha experimentado la comprensión de la ciencia. Parece fundamental que sea captada cada vez más como una actividad social. Este planteamiento tiene consecuencias teóricas y metodológicas fundamentales. A continuación trataré de aclarar un poco más esas consecuencias apelando en parte a los argumentos anteriores e incorporando otras consideraciones.

La ciencia como trabajo profesional

La actividad que denominamos ciencia se desenvuelve en el contexto de la sociedad, de la cultura, e interactúa con sus más diversos componentes. Al hablar de ciencia como actividad nos dirigimos al proceso de su desarrollo, su dinámica e integración dentro del sistema total de las actividades sociales. Desde esta perspectiva se promueven a un primer plano los nexos ciencia-política, ciencia- ideología, ciencia-producción, así como sus recíprocos intercambios y dependencias, por lo que en general, habrá que considerar el fenómeno como ciencia-sociedad. Es una actividad multifactorial, multidisciplinaria y multidimensional, donde cada fenómeno, incluso la elaboración de conocimientos y antes, de sus protocolos de investigación, cobran sentido exclusivamente si se relacionan con el modelo total de la ciencia. El conocimiento aparece como una función de la existencia humana, como una dimensión de la actividad social desarrollada por profesionales que se amparan en relaciones objetivamente condicionadas y normalizadas, e incluso validadas y fuertemente enclaustradas. Sólo dentro del entramado que constituyen esas relaciones es posible comprender y explicar el movimiento histórico de la ciencia, al menos en estos momentos.          

No obstante, todo ello implica que la actividad social que denominamos ciencia tenga sus particularidades, que se hace preciso reconocer. El enfoque social de la ciencia apunta a sus diferentes interrelaciones y se involucra con las restantes formas de actividad humana, lo que no significa que desaparezcan sus diferencias. Hay que admitir, sin embargo, que este punto de vista no goza de unanimidad. En general, las ciencias que estudian el desarrollo e intercambio social son las que apoyan y  originan el mayor número conocido de teorías. Incluso contradictorias. Woolgar (1991), por ejemplo, cree que entre las constricciones que se presentan ante los estudios de la ciencia se encuentra

"... la persistente idea de que la ciencia es algo especial y distinto del resto de formas de actividad social y cultural, aún a pesar de todos los desacuerdos y cambios en las opiniones de los filósofos que han tratado de dilucidar un criterio de distinción. En lugar de tratarlos como logros meramente retóricos, muchos analistas de la ciencia siguen respetando los límites que delimitan a la ciencia frente a la no-ciencia. Muchos otros niegan la posibilidad de la demarcación pero siguen discutiendo en términos de límites. El uso continuado de un esquema que construye la ciencia como un objeto tiende a reforzar la concepción de la misma como algo distinto antes que a potenciar un desafío a tal punto de vista."

A diferencia de esta apreciación, en mi opinión, considero necesario admitir que la ciencia, al menos desde el punto de vista teórico,  debe suponer la búsqueda de la verdad o al menos un esfuerzo en favor del rigor y la objetividad; la ciencia es, ante todo, productividad investigadora[3], difusión y aplicación de conocimientos lo que la distingue y la califica en el sistema de la actividad humana. Pero la ciencia no se da al margen de las relaciones sociales, sino penetrada de determinaciones prácticas, materiales e ideológico-valorativas, tipos de actividad a las que también influye considerablemente. El privilegio de la actividad científica supone una tergiversación cientificista, internalista y en última instancia idealista, que conduce a la incomprensión de sus fuerzas motrices, funciones sociales y otros problemas de significación social relevante. Si por el contrario, se desconoce la especificidad de la ciencia, entonces desaparece la diferencia entre ciencia y pseudociencia, entre investigación seria y charlatanería. Si se pierde la identidad de la ciencia, el economicismo ciego del externalismo se adopta como alternativa para explicar su movimiento histórico y el voluntarismo asoma su faz en la política científica. Una política correcta debe surgir de la identificación adecuada de la ciencia como actividad y de sus determinaciones, responsabilidades y competencias en el cuerpo total de la cultura donde se desenvuelve. Pero esto no quiere decir que la ciencia debe establecer unos límites estrictos más allá de los cuales nada existe. Muy al contrario, debe contemplar todos aquellos aspectos hasta este momento desconocidos, lo cual no implica dar chance a la pseudociencia.

La ciencia no deber ser meramente intersubjetiva, ajena a los propósitos de rigor, objetividad y verdad. La ciencia supone tanto relaciones hombre-objeto como hombre-hombre. Las primeras permiten comprender que el objetivo creativo de la ciencia cobra sentido en la medida que refleja realidades que están más allá de sus esquemas conceptuales y más aún, los determina en última instancia. Ciencia es descubrimiento, pero creación con arreglo al plan de reflejar en las representaciones y teorías, objetos que guardan una relativa independencia ontológica respecto del sujeto que investiga. Este es un criterio que se sitúa frente al convencionalismo e intenta superar la imagen de la teoría como plagio inmediato del objeto.

La imagen de la ciencia vista como interrelación sujeto-objeto ha sido desarrollada, sobre todo, por la metodología del conocimiento científico y la epistemología, que generan sus sistemas clásicos: método, verdad, objetividad, explicación, argumentación, etc.

Sin embargo, comprender la ciencia exige también entenderla en el marco de la relación sujeto - sujeto. Este es el ángulo preferente que ha aportado la Sociología de la ciencia. El sujeto de la ciencia no es un individuo aislado, no es un hombre abstracto. Si se presta atención a la naturaleza social del proceso científico, pudiera indicarse como sujeto a la sociedad toda. Es preferible, sin embargo, un enfoque 

estratificado que identifique a los diferentes sujetos-grupos que definen la actividad científica. Se trata, para comenzar, del individuo (cuya actividad cognoscitiva está socialmente condicionada) que en su interacción con otros conforma comunidades científicas u otras comunidades profesionales, las que interactúan con sus semejantes tanto nacional como internacionalmente.

Dentro de las instituciones la producción de conocimientos puede sólo lograrse estableciendo un conjunto de relaciones sociales intracientíficas (Kelle, 1978). Son, en primer lugar, relaciones informativas que aseguran los flujos de información imprescindibles para el trabajo científico; son sociales no sólo porque suponen la interrelación con el conocimiento social y su producto se destina al consumo social (al menos del socium científico) sino porque la participación del científico en tales relaciones está influida por factores propios del contexto social en que se desenvuelven: prioridades sociales, políticas y de multinacionales que imponen líneas de investigación convenientes a sus intereses económicos,  factores que frenan el flujo informativo (monopolización del conocimiento por grupos, clases, entidades o países, y aún por consejos editoriales).

Se constituyen además relaciones de organización, entendiendo que, por un lado, se determinan por las exigencias de la producción de conocimientos, y por otro, por las características particulares del medio social.

Para terminar, existe otro grupo de relaciones de carácter multifactorial: jurídicas, morales, psicológicas, ideológicas, religiosas, etc., que siendo específicas de la producción científica se hace inevitable el que penetren dentro de estos conocimientos las peculiaridades de la sociedad en que se desenvuelve, generando, a veces, interferencias indeseables que acaban frenando a la propia ciencia en perjuicio de la sociedad, que origina ella misma, en definitiva, un círculo cerrado.

Este conjunto de relaciones sujeto-sujeto siendo imprescindibles para la ciencia. es aún un enfoque restrictivo.

En haber propugnado el análisis de tales entidades como portadoras del conocimiento, radica el mérito y la limitación que Kuhn (1982), muy especialmente en su obra “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, propone como modelo de desarrollo de la ciencia,  varios de cuyos aspectos destaco en otros apartados de este ensayo. Aquí sólo deseo destacar que en su modelo, la comunidad científica se propone como sujeto de la actividad científica. Este punto de partida ofrece la posibilidad de salir de un enfoque puramente inmanente de la ciencia y a permitirle ampliar el marco de su comprensión. En principio, si la ciencia se aprecia como actividad realizada por las comunidades científicas, entonces lo social y lo individual se presentan como elementos propios de la creación[4] científica.

De esta manera, Kuhn se manifiesta contra el neopositivismo y desarrolla una teoría opuesta al "tercer mundo" popperiano, que priva los conocimientos de sujetos portadores y los remite a un mundo platónico. Tampoco coincide con la noción de Lakatos (1983) sobre los Programas de Investigación, pues, como argumenta el propio Kuhn, las teorías no se plantean por encima de las circunstancias sociales, esto es, los investigadores no se desenvuelven en un vacío social, sino en el seno de grupos sociales que son los productores y validadores del conocimiento.

En su postdata de 1969 y en respuesta a numerosas críticas, Kuhn observa que de reescribir su libro, comenzaría por considerar la estructura “grupal” de la ciencia y señala que en gran parte del ensayo ha permanecido subyacente la noción intuitiva de comunidad que comparten extensamente científicos, sociólogos e historiadores:

"Una comunidad científica consiste en quienes practican una especialidad científica. Hasta un grado no igualado en la mayoría de los otros ámbitos, han recibido una educación y una iniciativa profesionales similares".

Por tanto, la "ciencia normal" (períodos evolutivos) como la “extraordinaria” (períodos de transformaciones radicales con grandes saltos cualitativos) son actividades basadas en comunidades. Son estas las que portan los paradigmas que, por tanto, en su sentido sociológico se pueden definir, según el mismo autor como:

"La constelación de creencias, valores, técnicas, etc., que comparten los miembros de una comunidad dada".

Se trata de modelos descriptivos, ejemplares compartidos con ayuda de los cuales las comunidades resuelven los problemas de la ciencia normal.

De esta forma, el paradigma unifica a los miembros de la comunidad, les proporciona determinado modo de ver el mundo, determinados patrones conceptuales a partir de los cuales investigan la realidad. Obviamente, ese modo de ver el mundo está íntimamente vinculado al contexto socio cultural más amplio donde se produce la ciencia. En Kuhn, sin embargo, esta noción se limita a sus componentes filosóficos y científicos, quedando sin resolver el problema. De igual modo, cuando considera los valores que comparten los miembros de las comunidades, se refiere a la preferencia por la exactitud, las determinaciones cuantitativas, la sencillez, coherencia y probabilidad de las explicaciones y sólo de pasada menciona como un valor la utilidad social de la ciencia.

En correspondencia con esta idea, la noción de ciencia como actividad que realizan las comunidades científicas, permite la introducción de algunos factores socio-psicológicos en el análisis, pero a la vez, la cohesión de las comunidades alrededor de determinados paradigmas les proporciona cierto aislamiento respecto a los contextos sociales. Para Khun, este aislamiento se da, sobre todo, en las ciencias que han alcanzado un cierto desarrollo respecto a las demás, aquellas que en la expresión de Foucault han rebasado un cierto umbral de “epistemologización”.

La tesis de Kuhn subraya la autonomía relativa de la ciencia: podrán existir demandas sociales pero estas tienen que ser traducidas en términos de problemas científicos y por ello se exige su incorporación al tejido conceptual de la ciencia que proviene del paradigma vigente. Pero aquí se absolutiza un lado de la dinámica más general. Falta por considerar lo que Engels indicó claramente:

“...una necesidad técnica particular (no social) impulsa más a la ciencia que diez universidades”,

es decir, no existe una acumulación del saber absolutamente al margen de las demandas técnicas o económicas. Sobre todo, actualmente, el papel de tales exigencias en la dinámica de la ciencia, en la definición de la ciencia que ha de practicarse y por ende en el rumbo que ha de tomar, es decisivo.

Se puede decir que el modelo kuhniano carece de una adecuada caracterización de lo social. Su noción de comunidad es intuitiva y sólo de modo impresionista la presenta como factor en la incompatibilidad de los paradigmas. Su planteamiento queda a nivel de la intersubjetividad que aquí implica un control colectivo de la comunidad sobre sus resultados. Intersubjetividad institucional, es cierto, pero ello no lo conduce a buscar las raíces sociales que nutren la ciencia e influyen en las relaciones intelectuales entre los científicos. Quedan planteadas las diferencias en términos de paradigmas distintos pero no se esclarecen las raíces sociales de esos conflictos.

"Queda sin problematizar la forma básica en que se estructuran lo lógico y lo social en los conflictos" (García Canclini, 1981).

La comprensión de las interacciones sujeto-sujeto vinculadas a la ciencia debe ampliarse más allá de las comunidades; ello significa relacionar las colectividades científicas agrupadas en instituciones con otros sujetos de la vida social, entre ellas las clases sociales. Estas, según sus intereses, en primer lugar económicos, y a la luz del proyecto político e ideológico que propugnan, definen su posición ante la ciencia, promoviéndola, retardándola y aún frenándola, planteándole fines humanitarios o deshumanizados, confiriéndole un sentido social o elitista a su acción; en fin, las clases no sólo son sujeto de la política en un sentido estrecho sino que en la medida en que la política asume a la ciencia como vehículo para materializar proyectos económicos, militares o de otra índole, la propia ciencia queda incorporada a ella como una de sus variables. La ciencia se presenta así como un valor social: ciencia para algo y ciencia para alguien. Se le asigna determinado interés e importancia, se le orienta en una u otra dirección, o simplemente se le menosprecia. En cualquier caso, se manifiesta una definida proyección valorativa de las clases sociales respecto a la ciencia, que dependerá de la utilidad que esperen de ella.

El enfoque de la ciencia como actividad social, presta especial atención a la institucionalización de la ciencia.

Como se ha visto, la actividad científica supone el establecimiento de un sistema de relaciones (informativas, organizativas, etc.) que hace posible el trabajo científico orientado a la producción, difusión y aplicación de conocimientos. Garantizar ese sistema de relaciones es la tarea de las instituciones científicas. En tanto institución, la ciencia se presenta como un cuerpo organizado y colectivo de personas que se relacionan para desempeñar tareas específicas, que han seguido un proceso de profesionalización y especialización que los distingue de otros grupos de investigación y también sociales. El largo proceso de educación que ello supone, implica no sólo la adopción de lenguajes compartidos, así como métodos y técnicas, sino también, de la internalización por sus practicantes del ego propio de la profesión, de los criterios de evaluación del trabajo científico, del estilo y la psicología que le es típico. Como toda institución, tiene su ordenamiento interior con la consiguiente jerarquización y distribución de funciones.

La historia y el funcionamiento contemporáneo de las instituciones científicas transparentan claramente su condicionamiento social. Desde la Royal Society of London y la Academie de les Ciencies de París, creadas durante el siglo XVII y que sirvieron de modelos a las instituciones que se crearon en los siglos siguientes, hasta los modernos laboratorios, sociedades, academias y organismos gubernamentales dedicados a realizar, organizar y promover el trabajo científico, su difusión y aplicación, la historia revela una línea ascendente de compromiso de las estructuras políticas y económicas de la sociedad con la institucionalidad de la ciencia. Un hito fundamental lo marcó la Segunda guerra Mundial y la generalización de la práctica gubernamental de establecer políticas para la ciencia y la tecnología, especialmente armamentística.

Lo curioso es que esta misma historia de sometimiento está asociada a la génesis y extensión paralela de una ideología propia de algunos medios académicos, según la cual, la ciencia debe permanecer al margen de los conflictos sociales y los científicos, como una especie de sacerdotes, sólo tienen como función la de producir saber objetivo, neutral, sin que su trabajo sea influido por la sociedad. Con ello, desde luego, se les niega la responsabilidad social de los científicos. Esta respuesta de la comunidad científica (ya apreciable en el Acta de Constitución de la Royal Society of London) está originada más por el temor a la acción sobre ellos de agentes y valores sociales (políticos, religiosos, económicos) que por la convicción de que son irrelevantes (Mendelsohn, 1982).

Algunos autores han argumentando que la acentuada separación de la ciencia de la política, la moral, los movimientos por reformas sociales y la religión, se debió sobre todo a situaciones sociales, es decir, al medio absolutista donde se producía la institucionalización de la ciencia. Paradójicamente, fue por razones sociales por lo que se formó el postulado normativo de la neutralidad de la ciencia.

Esta situación se acentuó con el desarrollo de la profesionalización de la actividad científica. Fue en las primeras décadas del siglo XIX cuando los filósofos naturales se autodenominaron científicos; en esa misma época fueron cambiando el tono de las publicaciones científicas, abandonando su aspecto de elucubración, mezcla de normas y experiencias, configurándose con una cierta rigurosidad. El estilo riguroso, conciso, claro y el dominio de los hechos pasaron a ser el signo distintivo del científico (actualmente se ha normalizado esta manera de comunicar ciencia por el que se conoce como Estilo de Vancouver, inspirado en una reunión, en principio informal, que mantuvieron en la Columbia Británica algunos editores de revistas de alto factor de impacto, en 1978). Fue intensificándose la idea de desnudar a la ciencia de sensaciones, sentimientos e intuiciones, tesis que sería sancionada por la filosofía neopositivista de inicios del siglo pasado, con énfasis en el neopositivismo de las décadas del 30 y el 40. La interpretación estrechamente funcional del científico como simple portador de saber especializado, ajeno a la esfera de los valores, apareció en el desarrollo de la ciencia, bajo condiciones sociales e históricas no muy precisas.

El planteamiento de la dialéctica de lo cognoscitivo y lo valorativo en la producción científica, no persigue restituir la especulación y la falta de profesionalidad. Exige ofrecer una imagen concisa de la multitud de factores que influyen en este problema, y la necesidad de comenzar la discusión sobre las normas de valoración recomendable. El modelo universal de la intervención profunda de los gobiernos y de la red empresarial en el desarrollo científico-técnico, deja un espacio muy reducido para la justificación de la neutralidad de la ciencia.

Desde otra perspectiva, el enfoque de la ciencia como actividad, ofrece un excelente punto de partida para estudiar sus relaciones con el marco cultural en que actúa. Los conceptos de ciencia y cultura han estado frecuentemente disociados, en una mezcla de ideas confusas. La cultura se debe entender como el espacio de toda la actividad creadora de los hombres. Estudiar las direcciones de la inventiva y sus obstáculos, es decisivo para asumir y comprender a las diferentes sociedades, sus tendencias de desarrollo, su vitalidad y capacidad de respuesta al reto que plantea el ambiente físico y social y las relaciones competitivas o hegemónicas que entre ellas se establecen. Para responder a esta expectativa, la cultura deberá pensar el proceso de asimilación, producción, difusión y asentamiento de ideas y valores en que se funda la sociedad; es el conjunto de representaciones colectivas, creencias, usos del lenguaje, difusión de tradiciones y estilos de pensamiento que articulan la conciencia social, es el ámbito en que se producen y reproducen nuestras formas de vida y nuestra ideología. Desde este horizonte, la cultura es un mecanismo de autoregulación social.

Como parte de la cultura social, la ciencia se construye como una subcultura cimentada por la actividad de los grupos practicantes (Kuhn). El profesional que ha  escogido el camino de la ciencia, se integra en un tipo de subcultura, la científica, diferente de las demás (religión, derecho, filosofía, etc.). Como en cualquier otra,  adquiere sus propios rituales y se incorpora en una estructura piramidal, jerarquías, estándares, autoritarismos, controles, etc. No es un círculo donde el talento destaca sólo por estímulos personales, sino que resulta de la formación que tiene lugar en el interior de esa subcultura.

Pero esa subcultura no está desligada de las determinaciones culturales de la sociedad global donde la ciencia se inserta. Fenómenos perceptibles en la ciencia contemporánea como la superespecialización, burocratización, autoritarismo, competitividad, la coartación por parte de la política y de las empresas industriales multinacionales y militarizadas, entre otros elementos, no pueden interpretarse sino a partir de los rasgos y tendencias que tipifican el medio socio cultural donde esa ciencia se realiza. (Vessuri, 1986, 1987)

Los argumentos precedentemente descritos generan la siguiente conclusión: la subcultura de la ciencia como un conjunto de cogniciones objetivas (teoremas, leyes, axiomas, teorías, métodos, modelizaciones, técnicas, etc.) adquiridos por la Humanidad, que se incrementa de forma exponencial, y de hecho, contribuye al progreso social, no es más que una representación somera de corte cientificista. A su lado se encuentra también la idea de la ciencia dotada de un espacio autónomo en relación de exterioridad con el contexto social con el cual se limita a mantener relaciones de aplicación (aunque sean bilaterales), por lo que estas dos instancias influirán "a distancia" la una en la otra.

En lugar de estas proposiciones:

"... hay que partir, pues, de la idea de que la producción científica ocupa un lugar bien determinado en la sociedad que condiciona sus objetivos, los agentes y el modo de funcionamiento. Práctica social entre otras, irremediablemente signada por la sociedad en la que se inserta, contiene todos los rasgos y refleja todas las contradicciones, tanto en su organización interna como en sus aplicaciones. Se trata pues de verdaderas relaciones de constitución entre la ciencia y la sociedad" (Levy-Leblond, 1980).

Para entender el funcionamiento de la ciencia hay que evitar las dos posiciones extremas y que Foucault denomina extrapolación genética reduccionista y extrapolación epistemológica reduccionista. En la primera, se privilegia el efecto de las fuerzas y dinámicas socioeconómicas sobre el cambio científico, mientras que en la segunda, se acepta la autodeterminación de la ciencia y con ello su independencia.

La alternativa no puede ser otra que un enfoque que conjugue dialécticamente dos movimientos aparentemente contradictorios. Por una parte, debe sostenerse que la ciencia no es una entidad autónoma, determinada por si misma. Como ha quedado expresado, es, fundamentalmente, la dimensión de un mundo real en cambio y está marcada por la sociedad en que se inserta, tanto en sus fines, proposiciones y individuos participantes, como en sus modos de organización y funcionamiento, en los resultados y su aplicación, y en los valores que le trasmite. Por otra parte, la ciencia está determinada por  las demás actividades e instituciones sociales: las fuerzas, actores, relaciones, estructuras y procesos actuantes en la sociedad, condicionan la urgencia, subsistencia, desarrollo, orientación y el propio ocaso de la ciencia. Estos parámetros son determinantes para la escenificación donde actúa la ciencia y que influyen directamente en su constitución y realizaciones.

Debe entenderse a la ciencia como un fenómeno sociocultural complejo que posee sus propias fuerzas motrices, lo que no permite establecer un condicionamiento casual, lineal y mecánico entre la sociedad y la ciencia. De tal forma que posee su especificidad, autonomía relativa, eficacia propia y capacidad de influencia sobre las restantes actividades e instituciones sociales. En su progreso y desarrollo, la ciencia puede crear potencialidades que trascienden las expectativas que tienen sus propios agentes actores y estructuras sociales que la fomentan o al menos, toleran. En su capacidad de penetración en la vida material y espiritual de la sociedad, la ciencia deviene como un factor decisivo de ésta.

Transcurridos los párrafos anteriores y comprendiendo la trama interna de la ciencia, se está en condiciones de definirla resumiendo sus diferentes aspectos. Kröber (1986), siguiendo las teorías de Marx, la resume de esta manera:

 "... entendemos la ciencia no sólo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías, hipótesis, etc., sino también, simultáneamente, como una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. Aún más, la ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales, con las necesidades y las posibilidades de la sociedad dada" .

El siguiente escalón: de la técnica a la tecnología.

En la descripción anterior se ha tratado de entender a la ciencia respecto a su naturaleza social. A continuación se estudian las nociones de técnica y tecnología.

En general, el concepto  de técnica lo entendemos relacionado, habitualmente, al cómo hacer las cosas, al conjunto de procedimientos operativos útiles desde la perspectiva práctica para determinados fines. En una manera elemental, asociamos ciencia al conocer y técnica al hacer. Por las exposiciones anteriores se ha intentado explicar que la idea de ciencia como teorización, como conocimiento puro, ha quedado desplazada como una visión que involucra las diversas dimensiones del trabajo científico. Por ello, puede admitirse que, conocer, describir, explicar, analizar, son atributos indiscutibles de la ciencia. Del mismo modo, aunque la técnica esté sustentada por conocimientos, su sentido principal es realizar procedimientos y productos y su objetivo primordial es la utilidad.

La retroalimentación entre ciencia y tecnología determina unos límites difusos entre conocer y hacer. Sin embargo, el concepto de tecnociencia contribuye a la delimitación de sus propias competencias.

Con la finalidad de argumentar las nociones de técnica y tecnología, se puede admitir inicialmente que la técnica se refiere al hacer eficaz, es decir, a normas que permiten alcanzar de modo correcto y preciso ciertos objetivos prácticos (Agazzi, 1996). La técnica, en primer lugar, consecuencia de la ciencia, y por tanto, vinculada al saber, ha experimentado también profundas transformaciones en su evolución; la técnica se ha desarrollado por un proceso de diferenciación que ha dado lugar a la tecnología que

"... constituye aquella forma (y desarrollo histórico) de la técnica que se basa estructuralmente en la existencia de la ciencia" (Agazzi).

La tecnología representa el desarrollo de la técnica en la que la alianza con la ciencia introduce su rasgo definitivo.

La ciencia contemporánea no suprime otras formas de conocimiento y saber, sino que coexiste con ellas. La aparición de la moderna tecnología no deroga la existencia de otras dimensiones de la técnica cuya relación con el conocimiento científico no tiene el mismo carácter estructural.

Una primera aproximación para diferenciar entre técnica y tecnología, la podemos encontrar en los usos que se les da en diferentes lenguas. En inglés,  technology es el vocablo más usado y circunscribe los significados que en español atribuimos a técnica y tecnología. El vocablo technics, se asigna a metodologías utilizadas en determinadas actividades. En francés, por el contrario, technique, es el vocablo predominante, mientras que el de  technologie se considera más bien un anglicismo poco utilizado.

En español se emplean ambos términos lo que parece sugerir que los utilicemos con significados diferentes. En sentido amplio, la técnica constituye un conjunto de procedimientos operativos para ciertos fines provechosos, que se someten a verificación y, progresivamente, se van mejorando con la experiencia.

Fue en el seno de la civilización griega, a partir del siglo VI antes de nuestra era, cuando se produjo la notable innovación que consistió en la búsqueda de los por qué. En esa búsqueda, coordinadas pero indiferenciadas, emergen la filosofía y la ciencia, ocupadas y preocupadas por las razones últimas de la existencia del hombre y su sentido, y la estructura y constitución del universo. Esa búsqueda del por qué de los procedimientos más o menos eficaces que el hombre utilizaba, fue el génesis de la noción de téchne:

“...  que es precisamente la de un operar eficaz que conoce las razones de su eficacia y sobre ellos se funda" (Agazzi).

El origen de téchne se asemeja con la idea de tecnología, pero son, sin embargo, aspectos diferentes. La idea griega de téchne expresa la necesidad de poseer un fundamento teórico que permita justificar el conocimiento práctico que ya está constituido, lo que favorece su consolidación. Sin embargo, la téchne no justifica la capacidad de producir un progresivo saber hacer, ni mejora la eficacia operativa del existente. A la téchne la dirige un propósito de inteligibilidad (semejante a la epistéme[5] o saber puro) más que de eficacia.

“La idea de un conocimiento que ha de ser puesto al servicio de la práctica es ajena al pensamiento de la época, y por ello mismo, no se contempla en la sensibilidad cultural clásica. A este modo de concebir la gnoseología se acompañaba igualmente un cierto modo de concebir el mundo y la naturaleza: ambos se consideraban como elementos que constituían para el hombre un objeto de conocimiento y no de intervención, una realidad a la cual es razonable, útil y sabio, adecuarse, y no una realidad que se manipula y transforma según el capricho o los intereses del hombre"(Agazzi).

El pensamiento filosófico griego desdeñaba la técnica, la practicidad del conocimiento y consideraba superior la vida contemplativa o teorizadora.

“Platón y Aristóteles propusieron que ningún trabajador manual pudiera ser ciudadano; el trabajo artesanal y manual es vergonzoso y deformador (Hottois, 1991).

Esta aserción, que hoy sigue latente e impregnada en algunos ámbitos, aunque reducidos, de la civilización moderna, es uno de los orígenes remotos del privilegio concedido a la ciencia como teoría más que como práctica social, y más si cabe, una de las razones de la profunda diferenciación entre ciencia y técnica. Desde una perspectiva general, esta disparidad estratificó definitivamente el concepto de clase social.

En este sentido, el Renacimiento se caracterizó por crear un punto de inflexión al instituir la primacía del hombre sobre la naturaleza. El dominio del hombre exige del conocimiento útil. La simple idea de un saber idealista o filosófico va a ir admitiendo el paso, paulatinamente, a la idea de un saber práctico, orientado hacia el dominio de la naturaleza. La nueva ciencia natural propone el proyecto del descubrimiento de las leyes naturales con el objetivo de manipular a la naturaleza. Esos conocimientos permitieron inventar máquinas, aparatos e instrumentos que se basan en proyectos racionales fundamentados en la nueva ciencia, la tecnología, abstracta y matematizada; estas características son las que le otorgan el poder proyectar instrumentos y experimentarlos, en definitiva: un inventar experimentador.

Es ese proceso de interrelaciones renovadas y recíprocas entre conocimiento teórico, abstracto, de modelos físicos y matemático, y creación de equipos, aparatos y máquinas, lo que permite el tránsito a la tecnología: la técnica se enriquece en virtud de su asunción dentro de un nuevo horizonte de racionalidad, la racionalidad científica, engendrada para un móvil utilitario.

Esta fue la manera de cómo la tecnología vino a proporcionar poderes originales a la técnica. No obstante, se debe tener en cuenta otra faceta de esa relación: en gran medida, esa convicción evolutiva fue posible por su íntima conexión con los desarrollos técnicos y sus demandas.

"El proceso de teorización de la mecánica dinámica, en especial de la balística ingenieril del Renacimiento, será uno de los desencadenantes de la ciencia moderna" (Medina, 1995).

La mecánica cinética y dinámica, el arreo y las máquinas de guerra,  experimentaron enormes avances en la Edad Media con la introducción del trabuco, de la catapulta de contrapeso y del cañón[6]. A  diferencia de la ingeniería clásica, dedicada a la producción de artilugios, la ingeniería balística de la época se comprometió con los problemas del uso de estas máquinas de guerra. Los problemas de balística movieron a Galileo a ocuparse de la caída libre y parabólica de los cuerpos.

"La ciencia moderna es, pues, el resultado del reencuentro renacentista entre la antigua tradición teórica científica y la tradición operativa inmanente en la mecánica ingenieril. Ambas tradiciones confluyen en los ingenieros académicos como Galileo, conocedores entusiastas, por un lado, de la ciencia antigua y de los tratamientos teóricos medievales de cuestiones mecánicas, y poseedores, por otro, de amplios conocimientos e intereses técnicos". (Medina, 1995).

Por lo expuesto, los comienzos de la ciencia moderna se generan entre los siglos XV y XVII, en los que se produjeron innovaciones sobresalientes cuyos efectos nos alcanzan actualmente.

Hottois resume ese proceso como la sustitución de la ciencia antigua (a la cual denomina logoteórica), de la ciencia aristotélico-tomista, por un proyecto de ciencia orientado a la operatividad que él llama tecnomatemática. El ideal de la ciencia antigua consistente en construir un cuerpo lógicamente estructurado, apoyado en definiciones de seres, elementos y cosas, y en principios a partir de los cuales se procede deductivamente, ofrece una imagen del mundo de indudable valor, pero que al mismo tiempo es bastante poco operativa. Esa imagen logoteórica no permite la predicción ni la intervención efectiva en la realidad. En cambio, las grandes características de la ciencia moderna son la matematización, la experimentación y la información, que le permiten convertir al mundo en un gran campo de acción. Se trata de una ciencia operativa que permite cálculos, predicciones y ejecución:

"La característica fundamental de la ciencia moderna es la tecnomatemática, es decir, la operatividad" (Hottois, 1991).

Bacon, ideólogo de la nueva ciencia, ridiculizaba a los filósofos aristotélicos por no atreverse a manipular  la naturaleza, por estar sólo dedicados a la contemplación o al conocimiento puro. El objetivo de la tecnomatemática trata de conquistarla y someterla.

Los procesos expuestos implican cambios profundos en las relaciones entre ciencia y técnica. La técnica se circunscribe a una nueva perspectiva de raciocinio científico, en tanto que la propia racionalidad científica, sus modalidades y sus objetivos, advierten cambios notables al proponerse como tecnología.

Cómo se puede definir a la tecnología.

He intentado describir los diferentes principios que a través de la historia permiten comprender el fenómeno que denominamos ciencia, como modelo global, relativamente autónomo, pero insertado en su propia naturaleza social. Sin embargo, no se debe ocultar que existe una concepción tradicional de la ciencia de origen positivista, que admite el ocultamiento del carácter social de la misma.

Algo equivalente ocurre en relación con la tecnología.

“Hay por lo menos un par de imágenes de la tecnología que limitan su comprensión: la imagen intelectualista y la imagen artefactual” (González García, et. al, 1996).

En la primera concepción, se entiende como ciencia aplicada: la tecnología es un saber práctico que deviene directamente de la ciencia, entendida esta como concepto gnoseológico. De los modelos y teorías científicas se derivan las tecnologías, aunque no necesariamente, pues existen modelos y teorías que no generan tecnologías. Una de las consecuencias de este enfoque es desestimar en cierto grado el estudio de la tecnología; la clave de su comprensión está en la ciencia, ya que estudiando esta última es suficiente.

"La imagen ingenua de la tecnología como ciencia aplicada sencillamente no se adecúa a todos los hechos. Las invenciones no cuelgan como frutos del árbol de la ciencia" (Price, 1980).

En el horizonte intelectualista el inexorable  desarrollo científico (sucesión de teorías, ideas, modelos, etc., en la perspectiva tradicional) genera una lógica de transformaciones tecnológicas también inexorable. Cualquier consideración sobre los condicionamientos sociales del desarrollo tecnológico y las alternativas éticas que se le asocian, queda fuera de lugar, pues derivan de la propia sociedad.

Mientras tanto, la imagen artefactual o de manufactura o instrumentalista (González García, et.al.) sopesa las tecnologías como simples herramientas, máquinas, artefactos o elementos de consumo cotidiano. Por lo tanto, están a disposición de todos los individuos y serán sus usos y no los productos mismos, los susceptibles de un debate social o ético. Se acepta usualmente que esta imagen de la tecnología tiene efectos negativos (contaminantes, armamentos, factores de riesgo para la salud, tales como efectos yatrógenos, infecciones nosocomiales y patologías profesionales, etc.) pero  con toda seguridad se debe a la utilización extrínseca que de ella deriva: por ejemplo, una nefasta y poco solidaria política social, cultural, medio ambiental e industrial generalizadas, y un acendrado y poco escrupuloso espíritu de obtención de beneficios inmediatos o una voracidad impositiva, a cualquier costo. Por ello, la propia tecnología y su oportunidad económica, ética, cultural o ambiental debe quedar fuera de la discusión.

Es obvio que esta imagen manufacturera reduce considerablemente el ámbito de la evaluación de tecnologías. En el caso más extremo, no priva de la capacidad de discutir los fines sociales y humanos que deben modelar el desarrollo tecnológico. Por lo expresado, aquellos que diseñan, desarrollan, financian y controlan la tecnología, con esa visión reduccionista, impiden su análisis crítico e ignoran los intereses sociales, económicos y, en algunos casos, aún  políticos. 

Mockus (1983), ofrece una alternativa alentadora a las imágenes anteriores. Respecto a la producción industrial, asegura que las decisiones que ahí se adoptan dependen cada vez menos del conocimiento empírico y más de los conocimientos científicos. La ciencia se encarga de la "exploración racional de lo posible", mientras queda pendiente encauzar lo real de lo posible, a través de seleccionar  variantes excelentes. Esa debe ser la tarea de la tecnología: la búsqueda sistemática de lo óptimo dentro de un campo de posibilidades varias. Así, la tecnología no se identifica con algunos productos ni tampoco con la ciencia aplicada. Hay decisiones y acciones propiamente tecnológicas influidas por un criterio de optimización inevitablemente afectado por circunstancias sociales. Por ejemplo, industrializar la agricultura no es simplemente introducir equipos y maquinarias, es sobre todo algo que se basa en una comprensión de la naturaleza y de la acción humana sobre ella y se adoptan decisiones que sólo se generan de racionalidades económicas y sociales, de valores e intereses, sin tener en cuenta daños obvios a la ecología y a la necesaria diversidad biológica. Son decisiones incongruentes e incoherentes, que derivarán en perjuicios irremediables, pero que la tecnología, como tal, no es responsable. 

La tecnología, sin embargo, no es un mecanismo inocuo. Sus relaciones con la sociedad son muy complejas. Por un lado, no hay duda de que está sujeta a un cierto determinismo social. La evidencia de que se encuentra movida por intereses sociales parece un argumento sólido que apoya la idea de que la tecnología está socialmente moldeada.

Por otro lado, es importante tener en cuenta la otra faceta de la relación entre tecnología y sociedad. Para ello hay que detenerse en las características intrínsecas de las tecnologías y ver cómo influyen directamente sobre la organización social y la distribución de poder. Un ejemplo tomado de la planificación urbana puede ilustrar lo dicho:

"Un artefacto tan aparentemente inocuo como un puente puede estar cargado de política, tal como muestra Langdon Winner (1986) en su conocido ejemplo de los puentes de Long Island, Nueva York. Muchos de los puentes sobre paseos de Long Island son notablemente bajos, con apenas tres metros de altura. Robert Moses, arquitecto de la ciudad de Nueva York responsable de esos puentes, así como de otros muchos parques y carreteras neoyorkinas desde 1920, tenía un claro propósito al diseñar los doscientos pasos elevados de Long Island. Se trataba de reservar los paseos y playas de la zona a blancos acomodados poseedores de automóviles, las clases acomodadas que Francis Scott Fitzgerald describe en El Gran Gatsby (1925). Los autobuses que podían transportar a pobres y negros, con sus cuatro metros de altura, no eran capaces de llegar a la zona. Más adelante, Moses se aseguró de ello al vetar una propuesta de extensión del ferrocarril de Long Island hasta Jones Beach" (González García, et.al, 1996).

No existe un grupo social en este planeta que no haya sufrido las consecuencias de una nefasta aplicación de la tecnología, por ejemplo, por las apetencias napoleónicas o sueños faraónicos de algún político estúpido o por técnicos irresponsables. Los ejemplos son lamentablemente cuantiosos. Las consecuencias políticas y sociales de la energía nuclear, las telecomunicaciones, las políticas tributarias, son ejemplos, entre muchos, del notable impacto social de la tecnología en los estilos de vida, en las relaciones interpersonales, en los valores, en las relaciones de poder.

En la civilización tecnológica en la que nos hayamos inmersos, la tecnología conforma una red que prácticamente incorpora a todos los sectores de la actividad del ser humano.

"... un modo de vivir, de comunicarse, de pensar, un conjunto de condiciones por las cuales el hombre es dominado ampliamente, mucho más que tenerlos a su disposición" (Agazzi, 1996).

Las imágenes manufacturera e intelectualista de la tecnología, anteriormente citadas, nos dirigen hacia una concepción de su evolución advertida como un proceso autónomo, ante el cual es posible contraer posiciones tecno-optimistas o tecno-desastrosas, según sea la percepción positiva o no del papel de la tecnología en la evolución social. En ambas expectativas, la tecnología se encuentra, por un lado, descontrolada, y sólo cabe esperar que su desarrollo termine por dominarnos completamente y deshumanizarnos (con consecuencias desastrosas) o por otro, dejar que disperse su acción bienhechora deseando que nos alcance a todos (optimismo). En el primer caso, el esperado final fatídico habrá que evitarlo destruyendo la tecnología; en el segundo, acomodar todas las vivencias humanas a las exigencias de la tecnología y dejar que imponga su lógica.

Ambas posturas perjudican la adopción de actitudes sensatas en términos económicos, políticos, sociales y culturales respecto a temas cruciales como la evaluación de tecnologías, las políticas tecnológicas, la transferencia de tecnologías, entre otros. Estas posturas sacan de contexto a la tecnología e ignoran las redes de intereses sociales que informan su desarrollo, por lo que ofrecen pocas posibilidades al debate sobre los fines sociales de la propia evolución tecnológica.

La superación de la tesis de la autonomía tecnológica pasa por rebasar la concepción estrecha de la tecnología como un conjunto de elementos construidos a partir de teorías científicas. La tecnología, más que como un resultado, único e inexorable, debe ser vista como un proceso social, una práctica, que integra factores, como mínimo, psicológicos, sociales, económicos, políticos y culturales; siempre influido por valores e intereses.

De hecho, es interesante repasar algunas definiciones de tecnología existentes, lo cual demuestra su complejidad.

Según Price (1980):

"Definiremos la tecnología como aquella investigación cuyo producto principal es, no un artículo, sino una máquina, un medicamento, un producto o un proceso de algún tipo".

Para Quintanilla (1991):

"... los términos 'técnica' y 'tecnología' son ambiguos. En castellano, dentro de su ambigüedad, se suelen usar como sinónimos. Se tiende a reservar el término 'técnica' para las técnicas artesanales precientíficas, y el de 'tecnología para las técnicas industriales vinculadas al conocimiento científico.  Los filósofos, historiadores y sociólogos de la técnica se refieren con uno u otro término tanto a los artefactos que son producto de una técnica o tecnología como a los procesos o sistemas de acciones que dan lugar a esos productos, y sobre todo a los conocimientos sistematizados (en el caso de las tecnologías) o no sistematizados (en el caso de muchas técnicas artesanales) en que se basan las realizaciones técnicas. Por último, el concepto de técnica se usa también en un sentido muy amplio, de forma que incluye tanto actividades productivas, artesanales o industriales como actividades artísticas o incluso estrictamente intelectuales, como la técnica para hallar la raíz cuadrada.

Este mismo autor también define a la tecnología como:

 "... técnicas industriales de base científica. Para estas reservamos el término tecnología",

 y, además, como:

"Las tecnologías son complejos técnicos promovidos por las necesidades de organización de la producción industrial, que promueven a su vez nuevos desarrollos de la ciencia".

Sábato y Mackenzie (1982), definen tecnología a partir de la noción de paquete, el cual subraya el carácter de sistema de los conocimientos que conforman la tecnología.

"Tecnología es un paquete de conocimientos organizados de distintas clases (científico, técnico, empírico) provenientes de distintas fuentes (ciencias, otras tecnologías) a través de métodos diferentes (investigación, adaptación, desarrollo, copia, espionaje, etc.".

En mi opinión, un análisis social de la tecnología debe explicitar otros elementos no contenidos en las definiciones anteriores. La definición que da Pacey (1990), cumple esos requisitos. Este autor, a otro nivel, haciendo suyos los conceptos de Einstein, considera que existen dos definiciones de tecnología, una restringida y otra general. A la primera, se le adjudica sólo su aspecto técnico: conocimiento, destrezas, herramientas y máquinas. A la segunda se le incluyen, además, los aspectos organizativos: actividad económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores, y los aspectos culturales: objetivos, valores y códigos éticos y códigos de comportamiento. Entre todos esos aspectos existen tensiones e interrelaciones que producen cambios y ajustes recíprocos, generalmente derivados por interferencias ideológicas/políticas/económicas de distinto signo.

Pacey sugiere que el fenómeno tecnológico sea indagado y gestionado en su conjunto, como una práctica social, haciendo incuestionables  los valores culturales que la cimientan. Las soluciones técnicas deben ser consideradas siempre en relación con los aspectos organizativos y culturales. En otros términos, las soluciones técnicas son sólo un aspecto del problema; hay que observar también los aspectos organizativos y los valores implicados en los procesos de innovación, difusión de la innovación y transferencia de tecnología. La superación del enfoque estrictamente técnico conduce de paso a definir con mayor precisión el papel de los expertos y a aceptar que, como experimento social que representa todo cambio tecnológico de cierta envergadura, es imprescindible tener en cuenta la participación pública, las expectativas, percepciones y juicios de los no expertos que también deberían participar y desde su perspectiva, evaluar  los procesos tecnológicos, que les afectarán directamente.

La esencia social de la tecnología puede ser subrayada a través de la noción de sociosistema (González García, et.al, 1996) en analogía con el concepto de ecosistema utilizado en ecología. Se conoce el frágil equilibrio de los ecosistemas; la introducción o supresión de una nueva especie animal o vegetal puede provocar inestabilidades en la cadena trófica, especies en peligro de extinción e incluso, catástrofes. De modo semejante, las tecnologías, entendidas como prácticas sociales que involucran formas de organización social, empleo de artefactos, gestión de recursos, están integradas en sociosistemas dentro de los cuales establecen vínculos e interdependencias con diversos componentes de los mismos. En consecuencia, la transferencia de tecnologías y los procesos de difusión tecnológica, pueden generar alteraciones en los sociosistemas semejantes a los que ocurren en los ecosistemas cuando alteramos el equilibrio que los caracteriza. El intento conocido de controlar la natalidad en países carentes de hábitos, cultura y sistemas sanitarios apropiados, a través de la transferencia de dispositivos intrauterinos, de amplio uso en sociedades donde las condiciones sanitarias y culturales son bien distintas, con el consiguiente costo de vidas humanas, es un ejemplo claro de la coherencia de la noción de sociosistema. No importa sólo el artefacto, hay que tener en cuenta el sociosistema real del grupo social donde deberá funcionar. A otro nivel, se puede comparar con la imposición por la fuerza de la guerra de un sistema político democrático a países que no se la han ganado y que no la han conocido nunca. Consecuencia, el terrorismo.

El ejemplo anterior ilustra suficientemente la necesidad de contar con la participación pública y la reacción de las personas afectadas cuando se pretende introducir una novedad tecnológica.

"La tecnología, por tanto, no es autónoma en un doble sentido: por un lado no se desarrolla con autonomía respecto a fuerzas y factores sociales, y, por otro, no es segregable del sociosistema en que se integra y sobre el que actúa (como elemento que es de su sociosistema, su aplicación a otros sociosistemas diferentes puede acarrear problemas y efectos imprevistos). La tecnología forma una parte integral de su sociosistema, contribuye a conformarlo y es conformada por él. No puede, por tanto, ser evaluada independientemente del sociosistema que la produce y sufre sus efectos". (García González, et al.).

La esencia de la Tecnociencia.

La ciencia contemporánea se tiende cada vez más a objetos prácticos, a promover el desarrollo tecnológico y consecuentemente a la innovación. Es considerable el soporte tecnológico de gran parte de la investigación científica; su realización sólo es posible en virtud de la existencia de un equipamiento tan sofisticado como caro, el cual además influye en el curso mismo de la investigación, en lo que contará como hecho científico, en las posibilidades y modalidades de acceso a los objetos investigados. La presencia progresiva de la experimentación a partir del siglo XVII y la complejidad creciente de los recursos y habilidades técnicas que reclaman, determinan que la relación del investigador con los procesos que estudia es cada vez más mediada por toda una extensa red de dispositivos tecnológicos. Lo que se puede investigar y las conclusiones que es posible alcanzar sobre los procesos estudiados con frecuencia son altamente dependientes de la tecnología disponible.

La sociedad tecnológica contemporánea ha ubicado a una gran parte de la ciencia en función de prioridades tecnológicas. Según UNESCO (1996), la investigación básica representa menos del 20% de la investigación que se hace en los países desarrollados. Según esa misma fuente y el Informe COTEC 2000, europeo, las empresas son las que están corriendo hoy con una buena parte del gasto en I + D e incluso con la ejecución de las investigaciones. Obsérvese que hasta la ciencia básica (permítaseme dudar de si aún este término es sostenible) se caracteriza por una alta sofisticación tecnológica. Estas realidades colocan a la ciencia en una relación inédita con la tecnología y es de suponer que esta situación siga afirmándose.

Recíprocamente, la tecnología, como ha quedado patente, se encuentra cada vez, más subordinada a la actividad y al conocimiento científico.

Todo ello apunta a que los tradicionales límites atribuidos a ciencia y tecnología se están tornando borrosos, difuminándose. Estamos frente a un complejo ciencia-tecnología donde como dice Barret:

"El guión que une los términos de “ciencia – tecnología” indica esa unión esencial [ ]. La nueva ciencia es, por su esencia, tecnológica" (citado por Hottois, 1991).

Hottois incluye un razonamiento de J.J. Salomón que reproduzco a continuación:

"La ciencia pura no es sino un elemento entre los varios que constituyen las actividades de investigación: no tiene por qué ocupar un lugar prioritario en el camino que conduzca a la resolución de los enigmas del universo. Toda la investigación contemporánea se produce en un vaivén entre el concepto y la aplicación, entre la teoría y la práctica, en palabras de Bachelard, entre “el espíritu trabajador y la materia trabajada”. En esa relación, la theoría es la instancia primera de la téchne, más en sentido cronológico que jerárquico y sin que sus prioridades epistemológicas sean una constante respecto a los logros técnicos que las fundan; las conquistas de la ciencia pasan también por las de la tecnología. La experiencia de la guerra y, más recientemente, las investigaciones espaciales por los grandes laboratorios industriales (los Bell Laboratories, la General Electric, el Du Pont, la NASA o la IBM) son una muestra de que si bien el desarrollo técnico depende estrechamente de la ciencia pura, el progreso de la ciencia depende también, muy estrechamente, de la técnica. El empleo masivo de instrumentos no se ha convertido menos en una norma para los científicos que los conceptos y teorías para los ingenieros [ ]. De igual modo que la ciencia crea nuevos seres técnicos, la técnica crea nuevas líneas de objetos científicos. La frontera es tan tenue que no se puede distinguir entre la actitud del espíritu del científico y las del ingeniero, ya que existen casos intermedios".

El término tecnociencia es precisamente un recurso del lenguaje para denotar la íntima conexión entre ciencia y tecnología y lo difuso de sus límites. El término tecnociencia no necesariamente conduce a cancelar las identidades de la ciencia y la tecnología, pero sí nos alerta que la investigación sobre ellas y las políticas prácticas que respecto a las mismas realicemos, tienen que partir del tipo de conexión que el vocablo tecnociencia desea subrayar. Actualmente, se puede considerar que ninguna rama del conocimiento humano se encuentra en compartimentos estancos, aislados del resto.

Se trata de tomar conciencia de la naturaleza tecnocientífica de la actividad científica y tecnológica contemporánea. La Biotecnología, la Farmacología, la Bioenergética, la Biomedicina, la Biofísica, la Bioquímica, la Astrofísica, la Química Industrial y la Astronáutica, son algunos ejemplos, entre muchos, que ilustran la esencia de la tecnociencia, sin que por ello haya que eliminar la identidad propia de la ciencia y de la tecnología.

En este enfoque, la rígida diferencia entre  teórica y práctica, acompañada del privilegio de la primera, es desplazada por una actitud donde la representación teórica es puesta al servicio de la actividad manipuladora.

"Los términos “tecnociencia” y “tecnocientífco” señalan, a la vez, el entrelazamiento entre los dos polos y la preponderancia del polo técnico y, además, son apropiados para designar la actividad científica contemporánea en su complejidad y originalidad" (Hottois).

Incluso, se puede decir que, actualmente,  ya no se trata de reafirmar las interrelaciones, sino en colocar el desarrollo técnico o tecnológico como preponderante.

Las tecnociencias no sólo indagan procesos naturales sino, cada vez más, objetos y procedimientos, que la propia instrumentalización de la investigación hace posible. De igual modo, los resultados de la investigación son evaluados principalmente por criterios de eficacia manipuladora, transformadora, de operatividad, y sólo a través de ellos puede juzgarse el valor de verdad de los conocimientos implicados.

La idea de tecnociencia subraya también los complejísimos móviles sociales que conducen el desarrollo científico-tecnológico. El papel de los intereses sociales en la definición de su evolución, es tanto más claro en la medida que la dimensión tecnológica pasa a ser preponderante. El situar en primer plano los dilemas bioéticos, es una consecuencia de lo expresado. Manipular, modificar, transformar, son acciones que conllevan dudas acerca de los límites de lo éticamente permisible.

Conclusión.

La sociedad contemporánea está sometida por la tecnociencia a numerosos impactos de todo orden.  Profesionales de todas las ciencias y técnicas se dedican a la tecnociencia y prácticamente a todos los habitantes del planeta les alcanzan sus efectos. Sin embargo, con frecuencia manejamos conceptos que difícilmente dan cuenta de la naturaleza e impacto social de la ciencia y de la tecnología. Informar y modificar esos conceptos, enriquecen nuestra visión social de la tecnociencia por lo que  parece ser una obligación de los sistemas educativos formales e informales, conceptualizarlas y enseñar su utilización, éticamente

COMENTARIO LEVE. SILOGISMO INCONCLUSO, ATÍPICO Y CONTRADICTORIO. PRESENTE Y FUTURO DE LA TECNOCIENCIA.

 

Premisas contrarias:

 

  1. “No conozco, luego no existe”... define un esnobismo, orgullo estúpido y corporativismo arcaicos.
  2. “Si yo no puedo reproducirlo, es que no se puede reproducir”. No se tiene en cuenta, como en la vieja escuela, que el propio científico es también un factor del experimento, y que en muy raras ocasiones se trata de un investigador absolutamente imparcial.
  3. Los investigadores se encuentran sometidos a la presión de una cronología rígida y a una “necesidad y exigencia” de publicar conclusiones, que no les permite la libertad y sintonía psicológica suficiente para obtener unos resultados sin sesgos ni errores.
  4. Alguna vez, la ciencia actuará con independencia de la política y de sus parciales  “políticas científicas”, que hacen del científico una especie de memo que no sabe por sí solo priorizar las líneas de investigación necesarias para resolver problemas de la sociedad.
  5. Alguna vez, la política no podrá subyugar a la ciencia con el instrumento de la financiación.
  6. Alguna vez, la ciencia dependerá de la sociedad global, por lo que no tendrá que inclinar su cabeza ante la política: la genuflexión y la flexión de la columna, ¡siempre acaban doliendo!.
  7. La política existe entre las filas de los científicos.
  8. La política es una actividad con aspectos siniestros.
  9. La política domina y es dominada a la vez, por la milicia, la economía, ideologías y aún por las religiones.
  10. Hay científicos “metidos” a políticos.
  11. Para que haya avances cualitativos, el propio científico tendrá que incorporar a la ciencia factores que hoy contempla como “subjetivos” por temor al ridículo, por ejemplo, el estudio e intervención de la conciencia individual y colectiva.

 

Primera conclusión:

Algún día, la investigación científica se financiará de modo  que no dependa de los sueños napoleónicos de políticos estúpidos.

Segunda conclusión:

Que juzgue el propio lector

 

APÉNDICE:

 

Algunos hitos de la ciencia y de la técnica que han influido en el desarrollo de la Humanidad

 

NOTA.- Mientras no se diga lo contrario, los años reflejados se entienden contados antes de Cristo.

 

2.000 años aproximadamente

En China se escribe el libro Long Yong, recopilación de algunas técnicas de la medicina china tradicional, y aproximadamente en esa misma época se escribió el Nei-Yin, que recoge en una colección dispersa de libros todo el conocimiento médico de entonces. Fue recopilado definitivamente y publicado en el siglo XIV de nuestra Era.

1.300

En Egipto se inician técnicas topográficas elementales para medir tierras e inicia la metalurgia, que se extienda rápidamente por todo el Oriente Próximo

1.200

Los fenicios dominan nuevas técnicas de navegación

1.000

En China se descubre el carbón y calculan la inclinación de la eclíptica. En la India se desarrolla la medicina ayurvédica

900

Grecia comienza a utilizar pesas y medidas, y la India la numeración decimal

730

Roma instaura el calendario de doce meses y los griegos explotan minas de plata

600

Los egipcios circunnavegas África e inician el empleo del hierro. Tales de Mileto inicia la geometría y predice con cierta aproximación un eclipse de Sol.

550

Se crea la Escuela Pitagórica y el geógrafo Hecateo escribe “Periégesis” o viaje alrededor del mundo conocido. En Persia se inventan los molinos de viento y en China el ábaco. En Grecia se desarrolla la medicina, se utilizan los pesos y medidas y las máquinas simples

400

Heráclito confirma la rotación de la Tierra sobre su eje. Alcmeón de Crotona realiza las primeras disecciones y Anaxágoras da los primeros pasos de la investigación experimental.

350

Hipócrates estable la Escuela de Samos. Tucídides inicia la narración objetiva y Demócrito desarrolla la teoría de los átomos. En China avanzan las técnicas agrícolas.

Aristóteles inicia la reflexión analítica y el método empírico y Platón funda la Escuela ateniense. Eudoxo descubre el movimiento epicicloidal de las órbitas de los planetas

300

Epicuro funda la Escuela Filosófica Epicúrea, y Zenón el estoicismo. Aristóteles acumula conocimientos de astronomía, meteorologóa, física y biología.

225

Mientras Apolonio elabora su “Geometría de las cónicas”, en el Oriente Próximo emplean los arreos y la noria y en China se inicia la industria de la porcelana

175

Hiparco funda la Trigonometría

100

Asclepíades practica la medicina mecanicista frente a los principios hipocráticos. En China se emplea la técnica del hierro colado

50

Se construye en Atenas la Torre de los Vientos como observatorio astronómico. Se construye el acueducto de Nimes

46

Roma adopta el Calendario Juliano de 365 días

23

Plinio el Viejo escribe “Historia naturalis”, una vasta compilación de conocimientos sobre la naturaleza

5

Dioscórides escribe su famosa “De Materia Médica”, cuyos conocimientos de aplicación médica de los vegetales, aún tienen vigencia

 

NOTA.- A partir de aquí, los años son de nuestra Era

 

61/80

En China penetra el budismo procedente de la India. Nicómano escribe “Introducción aritmética”

100

Los chinos fabrican papel

129

Galeno escribe “Sintaxis matemática”, donde describe a la Tierra como centro del Universo

160

Apuleyo traduce “Introducción a la Aritmética” de Nicómano de Gerasa

270

Diofanto escribe “Aritmética”, innovando el álgebra

325

Se escribe el tratado de astronomía “SURYA”, utilizando matemáticas

340

Pappo introduce el concepto de seno en Trigonometría en su “Colección matemática

350

Los libros manuscritos empiezan a sustituir a los rollos

460

Proclo escribe “Elementos de física”

500

Se generalizan los molinos de agua

550

Con los gusanos, llega a Europa la técnica de la seda

605

En China se inician los fuegos artificiales

628

Brahmagupta calcula con cierta aproximación el número pi. Isidoro de Sevilla compendia todo el saber de su época en “Etymologiae”

750

Comienza la fabricación de papel en países de dominación árabe

780

En Bagdad se aplica la técnica de los molinos de viento para fabricar papel

800

Yebel, alquimista, descubre el ácido sulfúrico y el ácido nítrico, dando comienzo la Química

810

En Bagdad se construye un observatorio astronómico y la Casa de la Sabiduría

830

Al-Jwarizmi, árabe, escribe el “Libro de las reducciones”  y “Reglas de cálculo algebraico”

850

En Yemen del Sur se descubren las virtudes del café

880

Abu Abdallah al-Battani, estudia la excentricidad de la órbita solar

912

Durante el reinado de  Abd al-Rahman III, se funda la primera escuela médica conocida, y la primera Universidad, ambas  en Córdoba, España

940

Abd al-Rahman al-Sufi, escribe “El Libro de las Estrellas Fijas”

960

Gerberto de Aurillac introduce en Occidente la numeración árabe y el astrolabio

965

Al-Hazin escribe “Óptica”  con una completa descripción del ojo y de las lentes de aumento

980

Avicena escribe el “Libro de la curación  y “Cánon de la medicina

1041

En China se inventan los caracteres móviles, que después será el origen de la imprenta en Occidente

1130

Averroes escribe sus “Comentarios” respecto a las teorías aristotélicas

1150

Se funda la Universidad de París

1168

Se funda la Universidad de Oxford

1193

Averroes traduce y comenta la obra de Galeno: “De Febribus” , y Maimónides escribe “Tratado sobre venenos y antídotos”

1200

Se traduce al latín “De mineralibus”  de Avicena

1208

Se funda la Universidad de Palencia

1220

Bacon defiende la ciencia basada en la observación y experimentación

1225

Se usa la brújula en Islandia

1226

Al-Jawbari escribe un tratado de Alquimia. Se emplea por primera vez el lanzallamas en el asedio de Lo-Yang (China)

1236

Ch´ên Tsû-Ming escribe “Sobre las enfermedades de las mujeres”

1244

Se funda la Universidad de Salamanca

1257

Se funda la Universidad de la Sorbona. Bacon escribe “Opus Maius” intentando reorganizar la ciencia de la época

1269

Vitellio escribe sobre la refracción de la luz

1303

Se funda la Universidad de Roma

1325

Nicolás de Oresme presenta el estudio del cálculo de exponentes fraccionarios y la trigonometría analítica

1328

Thomas de Bradwardine escribe el “Tratado de las proporciones”

1330

T. Metoquita  predice eclipses con gran precisión

1334

Chen Chun describe el funcionamiento de altos hornos en su obra “Ebullición del mar”

1336

Se instala en primer reloj público de campana en Milán

1340

Comienza a funcionar el telar de Bristol

1348

Se funda en Polonia la Universidad de Cracovia

1368

Se funda en Suiza la Universidad de Ginebra

1370

Se construyen las primeras esclusas sobre los canales en los Países Bajos

1382

Se fabrica en Gante (Flandes) la primera bombarda y se funda  la Universidad de Heilderberg (Alemania)

1423

J.Fusoris fabrica el reloj astronómico de la Catedral de Bourges en Francia

1440

Regiomontano funda la trigonometría moderna

1445

Gutenberg inventa la imprenta de letras móviles, en Maguncia

1470

Se instala la primera imprenta en la Universidad de la Sorbona

1473

Se instala en Valencia la primera imprenta de España

1475

Copérnico modifica la concepción del mundo

1492

Colón  descubre América y Leonardo da Vinci dibuja una máquina voladora

1499

Se funda la Universidad de Alcalá de Henares

1528

Falopio  describe la estructura de los huesos y las trompas del útero que llevan su nombre

1529

Se funda en París el Colegio de Francia

1537

Tartaglia fundamenta la balística

1538

En México se instala la primera imprenta

1540

Se funda la Universidad de Santo Domingo

1543

Copérnico escribe “De revolutionibus orbium caelestium” , ubicando al Sol en el centro del Sistema Planetario

1546

Servet descubre la circulación pulmonar

1551

Se funda la Universidad de Lima, en Perú

1553

Se funda la Universidad de México

1564/1642

Nacimiento y muerte de Galileo Galilei¸astrónomo, matemático y filósofo

1569

Se emplea el torno de filetear en Francia

1575

Ticho Brahe construye en Hveen el primer observatorio astronómico moderno

1582

Gregorio XIII reforma el calendario haciendo coincidir el año civil con el del trópico

1590

Galileo inventa el termómetro y Jansen  el microscopio

1591

Vieta incorpora letras para representar valores numéricos en el desarrollo del álgebra

1600

Gilbert publica “De magnete”  con las primeras experiencias de electrostática y magnetismo

1603

Galileo descubre la ley de caída libre de los cuerpos y los principios de inercia y fuerza

1605

Bacon escribe “Tratado sobre el valor y el proceso de las Ciencias

1609

Galileo descubre las manchas del Sol y las montañas lunares

1611

Napier introduce el cáculo logarítmico y Kepler publica “Dioptrice”

1616

Las obras de Copérnico se incluyen entre los libros prohibidos por la iglesia

1620

Bauhin establece la diferencia biológica entre género y especie

1623

Bacon escribe “Instauratio magna” donde defiende la observación e intuición como fuentes de conocimiento

1628

Harvey descubre el funcionamiento del sistema sanguíneo

1632

Galileo defiende a Copérnico publicandoDiálogo sobre los sistemas principales del mundo: Tolemaico y copernicano”

1633

Galileo es obligado a abjurar de su doctrina por la Santa Inquisición

1638

Galileo muestra el movimiento parabólico de los proyectiles y su formulación

1640

A. Barba escribe “El arte de los metales” describiendo la manipulación y empleo del oro y de la plata, y en Manchester se inician las manufacturas del algodón   

1642

Pascal crea la primera calculadora, de tipo mecánico

1643

Torricelli descubre la presión atmosférica y el barómetro

1645

Pascal  escribe “Nuevos experimentos sobre el vacío”

1650

Grimaldi estudia la difracción de la luz

1654

Otto von Guericke experimenta sobre los efectos del vacío

1661

Malpighi describe los glóbulos rojos, las glándulas intestinales y la estructura microscópica del riñón, bazo, pulmón, lengua y de la piel.

1667

Hooke estudia la membrana celular

1670

Leibniz  escribe “Teoría del movimiento abstracto” y “Teoría del movimiento concreta”

1671

Hooke establece la Ley de la elasticidad de los cuerpos y Newton construye el telescopio reflector

1673

Huygens incorpora el péndulo y la espiral al reloj

1678

Huygens descubre las leyes de la reflexión y refracción de la luz y Newton  escribe “Principios matemáticos de filosofía natural”

1680

Mariotte descubre la respiración vegetal

1682

Halley descubre el cometa que lleva su nombre

1683

Newton calcula la velocidad de la luz y formula la teoría de las mareas

1684

Leibniz escribe “Nuevo método para determinación de máximos y mínimos” donde expone los fundamentos del cálculo infinitesimal

1686

Fontenelle escribe “Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos”

1690

Huygens observa la polarización de la luz a través de los cristales. Papin inventa el sifón y Bernoulli estudia el cálculo integral

1694

Tourneford  escribe “Elementos de botánica o métodos para conocer las plantas”. Leibniz publica “Nuevos sistemas de la naturaleza y de la comunicación de las sustancias”

1697

Sthal formula la teoría del flojismo

1705

Halley demuestra que los cometas orbitan alrededor del Sol. Newcomen inventa la primera máquina de vapor de aplicación práctica

1708

Berkeley formula la teoría de la visión humana y  Boerhaave escribe “Institution medicae in usum annuae exercitationis”

1712/1778

Rousseau gran figura de la ilustración

1714

Fahrenheit inventa el termómetro de mercurio y Mill  inventa la máquina de escribir

1718

Halley estudia el movimiento de las estrellas fijas

1719

Rèaumur fabrica papel a base de celulosa de madera. Comienza la energía hidroeléctrica en la industria

1722

Newcomen inventa la máquina atmosférica empleando carbón

1724

Pedro el Grande funda la Academia de San Petersburgo

1726

Bernoulli escribe “Tratado de las leyes de la comunicación del movimiento”

1727

Fontanelle publica “Elementos de la geometría del infinito”

1728

Bradley estudia la aberración de la luz y Chambers escribe “Cyclopediae” en la que se inspiró Diderot para su “Enciclopedia”

1729

Conté inventa el lápiz con mina de grafito

1733

Kay inventa la lanzadera del telar  y Hales mide la presión sanguínea

1735/1768

Linné y Artedi publican “Systema naturae”  donde clasifican el conjunto de los seres vivos

1736

Euler escribe “Tratado completo de mecánica”, estudiando el análisis matemático del movimiento

1740

Se emplea el crisol para fundir el acero. Bonnet describe la partenogénesis

1742

Celsius adapta la escala centígrada a la de Fahrenheit

1743

D´alembert publica “Tratado de dinámica”  relacionando la dinámica y la estática

1744

Maupertuis enumera el principio de la mínima acción

1746

Euler formula la teoría ondulatoria de la luz

1748

Bradley describe la oscilación de la Tierra sobre su eje

1749/1804

Button escribe su “Historia natural”

1771

Diderot publkica “Enciclopedia” dando enfoque progresista cuyo discurso preliminar lo redactó D´Alembert

1752

Maupertuis escribe “Sistema de la naturaleza”  y Flanklin inventa el pararrayos

1754

Black identifica el ácido carbónico

1755

Euler publica “Instituciones del cálculo diferencial”. Se funda la Universidad de Moscú

1756

Wrüger escribe “Ensayo de una psicología experimental”1757

Lacaille cataloga 400 estrellas en su “ Fundamenta astronomicae”. Clairaut estudia la masa de Venus y de la Luna

1758

Quesnay escribe “Tabla económica”, explicando el funcionamiento del sistema económico

1759

Arduino clasifica rocas entre los periodos primario, secundario y terciario

1764

Hargreaves construye una máquina de hilar mecánica

1766

Cavendish identifica el hidrógeno y Watt  hace funcioinar la máquina de vapor

1768

Lambert demuestra que el número pi es irracional y Quenay publica “Fisiocracia o gobierno de la naturaleza” que representa el fisiocratismo económico

1770

Cugnot construye el primer vehículo a vapor y Lambert crea la trigonometría esférica

1771

Hunter publica el primer tratado de cirugía dental. Scheele aísla el oxígeno

1772

Priestley descubre el nitrógeno y el peróxido de nitrógeno

1774

Laplace enuncia la teoría de las mareas y Priestley obtiene oxígeno a partir del óxido de hidrógeno

1774/1777

Lavoisier observa el mecanismo de oxidación de los metales

1775

Kant explica el origen de la Tierra a partir de una primitiva nebulosa

1776

A.Smith escribe “Investigación sobre la naturaleza y la causa de riqueza de las naciones”  como profundo estudio del liberalismo

1779

Se construye en Inglaterra el primer puente de estructura metálica

1780

Laplace y  Lavoisier evalúan medidas colorimétricas

1781

Lavoisier estudia la composición del aire, del agua y gas carbónico. Herschel descubre Urano

1783

J. y E. Montgolfier logran que un globo caliente se eleve a 1000 metros de altura

1784

Laplace publica la “Teoría del movimiento y aspecto de los planetas”

1785

Coulomb formula la teoría fundamental de la Electrostática y Galvani observa el efecto de la electricidad sobre los músculos

1786

Un globo tripulado atraviesa el Canal de la Mancha

1787

Se construye el primer barco a vapor. Lavoisier establece el Principio de Conservación de la materia

1788

Lagrange publica “Mecánica analítica”

1789

Lavoisier escribe “ Tratado elemental de Química” . Klaproth descubre el Uranio y Hahneman funda la Homeopatía

1790

Aparece la primera rotativa. Jacquar construye el telar que lleva su nombre

1791

Galvani escribe “Fuerzas eléctricas en el movimiento muscular”

1792

Young escribe “Viaje a Francia”  sobre la revolución industrial

1793

Se emplea la máquina para desbastar el algodón

1794

En la batalla de Maugeuge, se emplea por primera vez globos con fines militares

1795

Gordon observa los efectos de los gérmenes sobre el organismo humano

1796

Senefelder inventa la litografía.  Jenner aplica la vacuna contra la tuberculosis

1797

Garnerin desciende en paracaídas sobre París

1798

Jenner descubre la vacuna contra la viruela.  Malthus escribe “Primer ensayo sobre la población” donde propone el control demográfico

1799

Volta crea la pila eléctrica. Laplace  publica “Tratado de mecánica celeste”

1880

Gall establece el principio de la frenología

1802

Gay-Lussac emite la ley de dilatación de los gases y sube en globo hasta una altura de 1.706 metros

1803

Howard  clasifica las nubes en cirros, cúmulos, estratos y nimbos.  Fulton navega en el primer barco a vapor por el río Sena

1804

Fichte  escribe” Segunda teoría de la Ciencia”. Trevithick inventa el tren de vapor

1805

Gauss publica ”Disquisitiones arithmeticae” o teoría de los números

1807

Olbers descubre el asteroide Vesta. Monge escribe “Aplicaciones del álgebra a la trigonometría”

1808

Dalton  enuncia la teoría atómica de la materia

1809

Lamarck escribe “Filosofía zoológica”  en que explica la teoría de la herencia de caracteres como clave de transformación de las especies

1810

Se funda la Universidad de Berlín. Arago estudia la polarización de la luz

1811

Avogadro formula la ley de moléculas gaseosas y la constante que lleva su nombre

1812

Cuvier escribe “Investigación sobre esqueletos óseos”

1814

Stephenson inventa la locomotora de vaport

1815

Fresnel formula la teoría ondulatoria de la luz

1816

Magende estudia los nervios motores y sensitivos.  Laënnec inventa el estetoscopio

1818

Berselius descubre el peso atómico. Pelletier y  Caventou aislan la quinina, la estricnina  y otros alcaloides 

1819

Un barco de vapor atraviesa el Atlántico

1821

Faraday sienta las bases del motor eléctrico y Seebeck descubre la termoelectricidad

1823

Champollion descifra el jeroglífico de la piedra Roseta

1824

Carnot desarrolla la termodinámica y  J. Aspdlin inventa el cemento pórtlan

1826

Niepce inventa la fotografía

1827

Ohm formula la ley fundamental de la electrotecnia y  Brown descubre el movimiento en zigzag de las partículas coloidales
1828

Wohler sintetiza la urea

1829

Braille inventa la escritura y notación musical para ciegos.  Lobachewski  elabora la geometría que cuestiona el quinto postulado de Euclides

1830

Thimmonier patenta una máquina de coser

1831

Liebig realiza análisis cuantitativo del carbono e hidrógeno en sustancias orgánicas, estudia abonos químicos y extractos de carne.  Faraday estudia la inducción electromagnética y  Galois la teoría matemática de los grupos

1832

Colt inventa la pistola de tambor y  Gakes  perfecciona los altos hornos

1833

Lenz enuncia la ley de corrientes inducidas

1834

Faraday enuncia las leyes del electromagnetismo

1835

Darwin  estudia la evolución de la vida en las Islas Galápagos.  Morse  inventa el telégrafo

1836

Funciona el primer ferrocarril metropolitano en Londres

1837

Funciona el primer ferrocarril entre Leipzig y Dresde

1838

Bessel mide la distancia entre algunas estrellas y la tierra.  Cournot escribe “Investigaciones sobre los principios matemáticos de la teoría de la riqueza”

1839

Gauss escribe “Teoría general del magnetismo terrestre”. W. H. Fox Talbot realiza la primera fotografía sobre papel y Daguerre consigue realizar fotografías sobre planchas metálicas o “daguerrotipo”

1840

En París se inaugura la iluminación pública a gas. Draper emplea el daguerrotipo en astronomía para estudiar el espectro de las estrellas

1841

Faraday estudia el efecto de la polarización de la luz

1842

Se inaugura la primera línea telegráfica en Gran Bretaña. Cournot escribe “Teoría de posibilidades y probabilidades”

1844

Liouville demuestra la existencia de los números “transcendentes”.  Morse  envía el primer telegrama de Washington a Baltimore

1846

Le Verrier descubre Urano por las alteraciones en la órbita de Neptuno

1847

Sobrero descubre las propiedades explosivas de la nitroglicerina y  Helmholtz  enuncia el Principio de Conservación de la energía

1848

Stuard Mill escribe “Principios de economía política”, describiendo los principios del individualismo liberal

1849

Fizeau  y  Foucault  fotografían los detalles de la superficie del Sol

1850

Clausius y  Kelvin enuncian el Segundo Principio de la termodinámica

1851

Ruhmkorft idea la bobina de inducción y  C. Bernard descubre la función glucogénica del hígado

1852

Giffard desarrolla el primer aerostato propulsado a motor por vapor. Foucault inventa el giroscopio y Bunsen aisla el magnesio

1853

Wood inventa la aguja hipodérmica

1854

Riemann desarrolla la geometría no euclidiana

1855

Bunsen  inventa el mecheroi de gas

1856

Bessemer convierte el hierro colado en acero y Siemens perfecciona el método de obtención del acero. Fuhlrott descubre en Alemania el cráneo del hombre Neandertal

1858

Mendel descubre las leyes de la herencia

1859

Darwin escribe “El origen de las especies” explicando su teoría de la evolución. Monturiol construye el submarino Ictíneo y Kirchhoff y  Bunsen inician el análisis espectral. Se perfora el primer pozo de petróleo en EEUU

1860

inchester inventa el rifle de repetición. Pacinotti  inventa la dínamo de corriente continua y Fechner inicia la psicofísica

1861

Pasteur descubre las bacterias anaerobias y Solvay inventa el método para la obtención del carbonato sódico

1863

Secchi realiza la primera clasificación espectral de las estrellas

1864

Doughty  idea el periscopio. Nobel descubre la dinamita y Andrews  la temperatura crítica

1865

Bernard escribe “Introducción al estudio de la medicina experimental”

1867

Lister demuestra la necesidad de la asepsia en instrumental y ambiente quirúrgico

1868

Se descubre el helio en el espectro solar

1869

Bergés emplea los saltos de agua para obtener energía eléctrica. Lesseps termina ña construcción del Canal de Suez y Mendeleiev  construye la Tabla Periódica de los elementos químicos

1870

Huxley formula la teoría de la biogénesis

 1873

Maxwell expone la teoría electromagnética de la luz

1874

Hansen descubre el bacilo de la lepra. Brentano  escribe “Psicología desde el empirismo” y  Cantor desarrolla la teoría de los conjuntos

1876

Bell inventa el teléfono. Otto construye el primer motor a gas de cuatro tiempos.

1877

Morgan escribe “Sociedad primitiva”  describiendo diversos estados de la evolución de las sociedades primitivas. Thonsom desarrolla la soldadura eléctrica por resistencia y Hughes inventa el micrófono. Edison inventa el fonógrafo

1878

Pasteur descubre el estafilococo. Benz  inventa el motor a gas de dos tiempos y Kindermann fabrica el primer motor de pistones opuestos

1879

Crookes descubre los rayos catódicos. Edison inventa la lámpara de incandescencia. Pasteur  descubre el estreptococo y enuncia el principio de vacunación preventiva

1880

Eberth descubre el bacilo del tifus

1881

Ewing inventa el sismógrafo moderno

1882

Koch descubre el bacilo de la tuberculosis.  Edison  hace funcionar en Pearl Street (N.Y.) la primera central eléctrica

1884

Algernon inventa la turbina de vapor.  Ferrán  y Clúa descubren la vacuna contra el cólera. Mergenthal  inventa la linotipia y  Nicolaiev  descubre el bacilo del tétanos

1885

Pasteur descubre la vacuna antirrábica: Daimler inventa el motor de combustión interna de cuatro tiempos

1886

Se termina en Rusia el ferrocarril transcaucásico

1887

Arrhenius enuncia la teoría de la ionización de los electrólitos.  Hertz descubre que las vibraciones eléctricas se transmiten en forma de ondas electromagnéticas.  Zeppelín crea el primer dirigible rígido

1888

Dunlop inventa en neumático para automóvil y bicicleta.  Thonson  descubre el valor absoluto de la carga del electrón.  I. Peral construye un submarino

1889

Se termina la Torre Eiffel.  Ramón y Cajal muestra su teoría sobre las neuronas

1891

W. James escribe “Principios de psicología”

1892

Elster y Geitel inventan la célula fotoeléctrica

1893

Durkhein  escribe “División del trabajo social”.  Ford construye su automóvil de gasolina

1895

Los hermanos Lumière inventan el cinematógrafo.  Lorentz explica la emisión de la luz como consecuencia de la aceleración del movimiento de los electrones.  Von Röntgen descubre los rayos X  y  Marconi establece comunicación a través de ondas electromagnéticas

1896

Becquerel  descubre la radiactividad natural y Zeeman el efecto que lleva su nombre de gran importancia para la electrónica, la óptica y la astrofísica

1897

Diesel inventa el motor de combustión a gasoil. Braun inventa el oscilógrafp catódico que dará lugar a los monitores de TV

1898

Los esposos Curie descubren el radio y el polonio. Ziokovski  inventa el cohete propulsado por combustible líquido

1900

Freud escribe “Interpretación de los sueños”. El “Zeppelín” lleva a cabo su primer vuelo de prueba y  Planch da a conocer su teoría cuántica

1901

Se conceden los primeros premios Nobel. Circulan el Gran Bretaña las primeras motocicletas con motor de gasolina. Landsteiner descubre los grupos sanguíneos.

1902

Se inaugura en Egipto la presa de Asuán

1903

Se transmite vía radio el primer mensaje entre EEUU e Inglaterra.  Los hermanos Wright  realizan el primer vuelo a motor en EEUU. Comienza la fabricación de automóviles Ford. Paulov presenta la noción de “reflejo condicionado”

1904

Se abre a la navegación el Canal de Pananá. En New York se inaugura el metro con trenes eléctricos

1905

Freud escribe “Tres tratados sobre la teoría del sexo”. Binet y Simón desarrollan el test de inteligencia

1906

Empieza el drenaje del Zuyderzee en los Países Bajos. Ramón y Cajal recibe el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Hopking estudia los efectos de las vitaminas y sus estructuras y  Forest inventa la válvula de radio triodo

1907

Se perforan los primeros pozos de petróleo e Persia. Lumière inventa la fotografía en color y  Wassermann descubre el método para diagnosticar la sífilis

1908

Wright realiza vuelos en Francia.  Cohl crea películas de dibujos animados. Minkowski  desarrolla la teoría tetradimensional (espacio-tiempo)

1909

1910

Se inventan los plásticos. Hilferding  escribe “El capitalismo financiero” donde enuncia la teoría del capitalismo. Russell y  Whitehead escriben “Principia Matematica”

1911

Rutherford estudia la estructura atómica y  Willikar  determina la carga del electrón

1912

Paracaidistas se lanzan por primera vez en EEUU. Von Lave estudia la difracción de los rayos X

1913

Ford introduce el trabajo en cadena en sus fábricas de vehículos. Se desarrollan los fertilizantes artificiales. Freud escribe “Toten y tabú”

1914

Se abre al tránsito el Canal de Panamá.  Kendall aísla la tiroxina

1915

Junkers construye el primer avión metálico. Einstein enuncia la teoría general de la relatividad

1916

Los ingleses emplean por primera vez los tanques en la guerra. Se desarrolla la cirugía plástica para intervenir a los soldados heridos. V. Pareto escribe “Tratado de sociología general”

1917

Jung escribe “ Psicología del inconsciente”. Languedin estudia la propagación de los sonidos   

1919

Keynes escribe “Consecuencias económicas de la paz”. Eddintong estudia el efecto de la gravitación sobre la luz.  T. H. Morgan  localiza los genes en los cromosomas

1920

Michelson realiza la primera medición precisa a una estrella (Betelgeuse de Orión). En EEUU e Inglaterra empiezan a funcionar las primeras emisoras de radio públicas y se realiza la primera grabación en disco de gramófono

1921

Se inventa la metralleta Thomson.  Jung publica “ Tipos psicológicos”

1922

La BBC emite regularmente. Se aísla la insulina del páncreas permitiendo el tratamiento de la diabetes. Lévy-Bruhl escribe “La mentalidad primitiva”

1923

Se realiza el primer vuelo en helicóptero.  Piaget escribe “Lenguaje y pensamiento en el niño”

1924

Se inventa el altavoz y el primer insecticida

1925

Se coloca el primer semáforo en Londres. Millikan descubre los rayos cósmicos

1926

Un hidroavión español atraviesa el Atlántico. Baird inventa la televisión. Se lanzan los primeros cohetes teledirigidos. Schrödinger inicia la mecánica ondulatoria y la mecánica cuántica

1927

Linbergh  vuela de New York a París.  Heissenberg formula el Principio de Indeterminación

1928

Fleming descubre la penicilina.  Eddington escribe “Naturaleza del mundo físico” y Dirac desarrolla la teoría cuántica del electrón

1929

Kodak comercializa una película en color de 16 mm. El dirigible Graf-Zeppelin da la vuelta al mundo. Se inventa el pulmón de acero

1930

Se descubre el planeta Plutón.  Jonson realiza un vuelo entre Inglaterra y Australia.  Dan descubre la vitamina K. Claude y  Boucherot estudian la energía térmica de las mareas 

1931

T. H. Morgan estudia las mutaciones genéticas. Pauli establece la hipótesis del neutrino

1932

Se descubre la vitamina D. Jansky construye una antena parabólica e investiga radioastronomía.  Anderson descubre el positrón y  Chadwick el neutrón. U. Rey descubre el agua pesada y el deuterio

1933

Se descubre el pilietileno.  Anderson  y  Millikan  descubren los electrones positivos.  F. y I. Joliot-Curie realizan trabajos de radiactividad artificial

1934

Yukawa descubre los mesones.  J. Müller estudia las propiedades de los insecticidas en especial las del DDT. Se emplea el microscopio electrónico en Biología.

1935

Se construye un oleoducto entre Irak y el Mediterráneo.  Watson-Watt construye un radar para detectar aviones.

1936

Keynes escribe ”Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, describe los factores que afectan al empleo.

1937

Se construye el calculador “Mark 2”

1938

Ladislas Josef Biro inventa el bolígrafo. Bethe formula la teoría de reacciones nucleares del Sol y las estrellas calientes. Se fabrica el nailon

1940

Jung escribe “La interpretación de la realidad”

1941

Whittle construye el turboreactor a reacción. Se pone en marcha el Proyecto Manhattan de investigación atómica

1942

Se comercializa la cinta magnetofónica. En EEUU se fabrican los primeros ordenadores electrónicos (ENIAC). Fermi construye la primera pila atómica y Goicoechea diseña el tren articulado

1943

Cousteau inventa la escafandra autónoma.  Burgomocetz descubre el suero antitetánico

1944

Se pone en funcionamiento un riñón artificial. Waksman  aísla la estreptomicina para la combatir la tuberculosis

1945

Se sintetiza la vitamina A. EEUU lanza la bomba atómica sobre Hirosima y Nagasaki

1946

Se inventa la xerografía

1947

Janski  estudia las propiedades electrónicas del silicio sin llegar a descubrir el transistor. Se realiza el primer vuelo supersónico. Se aplica en Australia la lluvia artificial.

1948

Se comercializa el disco de vinilo LP. Bardeen, Shockley y  Brattain inventan el transistor

1949

Se descubre la cortisona.  La URSS realiza las primeras pruebas atómicas

1952

EEUU prueba la bomba H en el Pacífico. El radiocarbono permite datar los hallazgos arqueológicos. Se emplean isótopos en medicina e industria

1953

La URSS prueba la bomba H.  Watson  y Crick descubren la estructura del ADN

1954

Se establece la relación del tabaco y del cáncer. Se construye el primer avión de despegue vertical inglés y navega el submarino de propulsión nuclear Nautilus de EEUU. Salk descubre la vacuna para la poliomielitis

1955

Cockerell diseña el hovercraft, que navega sobre un colchón de aire.  Piaget escribe “De la lógica del niño a la lógica del adolescente”

1956

Entra en funcionamiento el servicio telefónico trasatlántico

1957

Kornberg sintetiza el ácido nucleico

1958

Galbraith escribe “La sociedad opulenta”  analizando las sociedades capitalistas actuales. Se comercializan los discos estereofónicos. Los soviéticos construyen el primer rompehielos Lenin de propulsión nuclear. El ruso Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre que orbita la Tierra.

1959

S. Ochoa recibe el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina

1960

Cirujanos ingleses inventan el marcapasos cardíaco

1962

EEUU lanza el primer satélite de telecomunicación Telstar. Los astronautas norteamericanos Glenn, Carpenter y Schirra, orbitan por segunda vez la Tierra.

1963

Se perfecciona la vacuna del sarampión

1964
La sonda Ranger 2 fotografía la superficie de la Luna. McLuhan escribe “Para comprender los medios” que trata del impacto de los medios de comunicación

1967

La nave Venus IV se posa en Venus. Ch. Barnard realiza el primer transplante de corazón humano. T. Parsons escribe “Teoría sociológica y sociedad contemporánea” y  Galbraith publica “El nuevo estado industrial”

1969

Armstrong y  Aldrin pisan la superficie lunar. Se fecunda un óvulo humano in vitro

1971

El Apolo XIV y XV orbitan la Luna y el Pioneer se dirige a Júpiter

1972

El Apolo XVII realiza el último viaje espacial tripulado a la Luna

1973
La nave soviética Lunatod se posa en la Luna. Comienza el desarrollo del proyecto espacial Skylab

1974

Se lanza el primer satélite español INTASAT. Lacan y otros escriben ”Actas de la Escuela Freudiana de París” y Godelier publica “Antropología y economía”

1975

Los soviéticos y estadounidenses realizan un vuelo espacial conjunto: el Apolo y la Soyuz se acoplan en el espacio.

1976

Los Viking I y II aterrizan en Marte. Un escape de dioxina provoca graves lesiones a 15.000 personas en Seveso, Italia

1977

EE.UU al Voyager II a Saturno

1978

Nace en Manchester el primer niño probeta que resulta de una fecundación in vitro
1979

Se lanza el cohete europeo Ariane. Se produce una fuga radiactiva en la Central Nuclear de Three Miles Island, EEUU

1980

La India lanza su primer satélite

1981

La lanzadera Columbia realiza su primer vuelo. Los soviéticos lanzan sondas a Venus

1983

En Australia se implanta a una mujer un embrión que se había conservado congelado, con buen resultado

1985

El SIDA crea alarma social por su carácter incurable

1986

Explota la nave espacial Challenger con tripulantes a bordo lo cual paraliza el proyecto espacial de EEUU. La Unión Soviética coloca en órbita la estación espacial MIR

1987

Se descubre una estrella supernova en la Gran Nube de Magallanes. Se aprueba en Ginebra el programa de la ONU sobre el medio ambiente (PNUMA) para proteger la capa atmosférica de ozono. La OMS anuncia que existen unos diez millones de infectados de SIDA. Sergio A. R. Gutiérrez microfotografía por primera vez un punto de acupuntura.

1988

Soviéticos y norteamericanos ponen en el espacio las naves Buran y TRD, respectivamente. Hawking publica “Historia del tiempo” abordando los orígenes del Universo y de la propia vida. Sergio A. R. Gutiérrez  y Victor Smith-Ágreda descubren las que denominan Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético de órganos, vísceras, sistemas y funciones orgánicas.

1989

La sonda Voyager II envía fotografías de Neptuno. El Ariane europeo pone en órbita el INTELSAT IV. Sergio A. R. Gutiérrez describe al que llama “homeoenlace” entre soluto y solvente en medicamentos homeopáticos, sin contradecir a la constante  de Avogadro.

1991

La sonda Magallanes llega a Venus para estudiar su superficie. Se firma en Madrid el acuerdo  internacional para proteger la Antártida. Se lleva a cabo en Arizona el Proyecto “Biosfera II”, como experiencia de vida autosuficiente

1992

El Hispasat, satélite español, se coloca en órbita con objetivos de comunicación. Se envía a Marte la sonda Mars Observer. Se consigue analizar por primera vez el código genético completo de un ser vivo. Se celebra en Río de Janeiro, la Cumbre de la Tierra abordando problemas ecológicos del planeta

1993

La probabilidad de clonar seres humanos provoca una gran polémica ética, que aún continúa. Se pierde contacto con la sonda Mars Observer

1994

La nave Ulises observa el polo sur del Sol. Se inaugura el túnel bajo el Canal de la Mancha que une a Francia e Inglaterra por ferrocarril

1995

El Discovery se encuentra con la estación Mir. El transbordador Athlantis se acopla con la estación rusa Mir que orbita sobre la Tierra

1996

Se celebra en Berlín la Primera Conferencia de Control del Clima . Se desarrollan autopistas de la información entre Europa, Norteamérica y Asia. El cohete Ariane V se autodestruye por problemas de software. Se confirma el origen africano de la raza humana a través del estudio del ADN. Se celebra en Canadá, la XI Conferencia Mundial sobre el SIDA, en la que discute los avances conseguidos

1997

Nasa envía a Marte el Mars Pathfinder y el Mars Global Surveyor y a la Huygens-Cassini a Saturno. La Agencia Europea del Espacio (ESA) lanza un nuevo Ariane V. En New York se celebra la Cumbre de la Tierra. Un equipo de científicos da a conocer la existencia de la oveja Dolly, como primer mamífero clónico. Se hace público el descubrimiento del Homo antecesor (Burgos, España) como primer hombre moderno. 1998

La sonda Lunar Prospector (NASA) detecta agua en la superficie lunar. Se inicia la construcción de la Estación Espacial Internacioal en la que colaboran Europa, EEUU, Rusia y Japón

1999

Científicos estadounidenses encuentran en un chimpancé el origen del virus del SIDA. 

Bibliografía

Agazzi, E. (1996): El bien, el mal y la ciencia. Editorial Tecnos, S.A., Madrid.

Barnes, B (compilador) (1980): Estudios sobre sociología de la ciencia. Alianza Universidad, Madrid.

Barnes, B (1995): Sobre ciencia.  RBA Editores, S.A., Barcelona.

Bernal, J. D. (1954): La ciencia en su historia, Tomo I, Dirección General de Publicaciones, UNAM, México.

Bijker,W; Th. Hughes; T.Pinch (1989) (editors): The social construction of technological systems. The MIT Press.

Furtado, C. (1979): Creatividad y dependencia. Siglo Veintiuno Editores, México.

García Canclini, N. (1981): "Conflicto entre paradigmas". Dialéctica, Nº 10, México.

González García, M; López Cerezo, J.A; Luján, J. (1996): Ciencia, tecnología y sociedad. Una introducción al estudio social de la ciencia y la tecnología. Tecnos, Madrid.

J. Grande (1999): Creatividad. Serv. Canario de Salud.

Gutiérrez Morales (2000): Anestesia y analgesia acupuntural. Revista Española del Dolor, 2004

Gutiérrez Morales, Smith-Ágreda (2001): Biomedicina: Fundamentos, Práctica Clínica e Investigación. Edit. Mandala, Madrid.

Hottois, G.(1991): El Paradigma Bioético, Anthropos, Barcelona.

Kelle,V.Zh. (1978): "Problemas metodológicos de la investigación compleja del trabajo científico", Problemas de la organización de la ciencia, Academia de Ciencias de Cuba, La Habana.

Kranzberg, M.; Davenpot, W. (1978) (editores): Tecnología y Cultura. Editorial Gustavo Gili, S. A . Barcelona.

Kuhn, T.S. (1982): La Estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica, México.

Latour, B. (1992): Ciencia en acción. Como seguir a científicos e ingenieros a través de la sociedad. Editorial Labor, S. A. Barcelona.

Latour, B.; Woolgar, S. (1995): La vida en el laboratorio. La construcción de los hechos científicos. Alianza Editorial, Madrid.

Levy Leblond, J.M.; Jaubert, A. (1980): "Introducción". Autocrítica de la ciencia. Editorial Nueva Imagen, México.

Medina, M. (1995): "Tecnología y filosofía: más allá de los prejuicios epistemológicos y humanistas". ISEGORIA, No. 12, octubre, CSIC, Madrid.

Medina, M. (1995): "Tecnografía de la ciencia", Historia Crítica, No.10, enero - junio 1995, Universidad de los Andes, Santafé de Bogotá.

Mendelsohn, E. (1982): "La internalización de la ciencia", Repercusiones sociales de la revolución científico técnica, Editorial Tecnos, UNESCO.

Mocek, R. (1980): Gedanken über die wissenschaft. Dietz Verlag, Berlín.

Mockus, A. (1983): "Ciencia, técnica y tecnología". Naturaleza, Educación y Ciencia, Nº 3, mayo - diciembre, Colombia.

Otero, M. (1979): "Historia de la ciencia e ideología". Ideología y ciencias sociales, UNAM, México.

Pacey, A. (1990): La cultura de la tecnología. Fondo de Cultura Económica, México.

Price, D.J.S. (1973): Hacia una ciencia de la ciencia. Ariel, Barcelona.

Price, D.J.S. (1980): "Ciencia y tecnología: Distinciones e interrelaciones". Estudios sobre sociología de la ciencia (Barnes, B. editor), Editorial Alianza Universidad, Madrid.

Radnitzky, G. (1984): "Science, technology, and political decision. From the creation of a theory to the evaluation of the consecuence of this application". Revista Portuguesa de Filosofía, tomo XL, fascículo 3, Portugal.

Quintanilla, M.A. (1991): Tecnología: un ensayo filosófico. EUDEBA, Buenos Aires.

Sábato, J., Mackenzie, M. (1982): La producción de tecnología- autónoma o transnacional. Editorial Nueva Imagen, México.

Thomas, H.(1995): Surdesarrollo. Producción de tecnología en países subdesarrollados. Centro editor de América Latina, S.A., Buenos Aires.

UNESCO (1996): Informe mundial sobre la ciencia. Santillana, Ediciones UNESCO, Madrid.

Vessuri, H (1986). "Los papeles culturales de la ciencia en los países subdesarrollados". Saldaña, J.J (editor), El perfil de la ciencia en América, Cuadernos de Quipu 1, México.

Cuadernos (1987): "La cultura científica en el futuro de Venezuela". Venezuela hacia el 2000. Desafíos y opciones, Editorial Nueva sociedad, ILDIS-UNITAR, PROFAL, Caracas.

Winner, L. (1987). La ballena y el reactor. Una búsqueda de los límites en la era de la alta tecnología. GEDISA editorial, Barcelona.

Woolgar, S.(1991): Abriendo la caja negra. Anthropos, Barcelona.

 



[1] En mi opinión, siendo la objetividad,  la reproductibilidad  y  la generalización (las tres columnas de la metodología) sólo la compilación de subjetividades, creo que habría que redefinirlas y reajustarlas en el futuro, y por lo mismo, disminuir sus importancias relativas e incrementar la de otros factores actualmente considerados “sin influencia” como la de algunos elementos “subjetivos”. El fundamento de la Humanidad es la de unos individuos diferenciados que contemplan y viven el mundo desde su propias subjetividades, desde sus propias conciencias. Por tanto, la ciencia debería acercarse más al individuo y menos a la globalidad.

[2] Debiera denominarse “científico” a aquel que es capaz con su investigación de resolver problemas reales a la sociedad, y que por tanto, permite dar un salto cualitativo a la Humanidad. El resto de investigadores, profesionales, recopiladores, profesores y técnicos, sólo deberían ser considerados como empleados o trabajadores de la ciencia. A mi mismo, por el hecho de escribir este texto que compila bibliografía, citas y mis propias experiencias  se me atribuirá el “carácter” de científico, lo que personalmente considero incongruente.

[3] Productividad investigadora: En este momento no existen test o cuestionarios que la evalúen, por lo que ha de quedarse sólo en un concepto impreciso, que todos conocemos pero que no se encuentra debidamente definida. Desde mi punto de vista debiera responder, primordialmente, y entre otras, a la pregunta: ¿qué problemas urgentes, que demanda algún aspecto de la sociedad, ha resuelto tal investigación?.

[4] En realidad, el término de “creación” científica debiera sustituirse por el de descubrimiento,  conocimiento, aplicación metodológica, investigación, estudio, invención, conclusión, publicación, etc. Aplicar a la ciencia el concepto de “creación” supone, cuando menos, una cierta prepotencia no exenta de irrealidad. Al menos en estos momentos.

[5] Epistéme: vocablo griego que significa teoría del conocimiento o gnoseología. Al añadirle “logía”, nace la epistemología, que es la disciplina filosófica que estudia los principios materiales del conocimiento humano. Mientras la lógica investiga la corrección formal del pensamiento, su concordancia consigo misma, la epistemología pregunta por la verdad del pensamiento, por su relación con el objeto; la primera, es la teoría del pensamiento correcto, la segunda del pensamiento verdadero. Por tanto, los principales problemas epistemológicos son: la posibilidad del conocimiento, su origen o fundamento, su esencia o trascendencia y el criterio de verdad.

[6] Conocimientos que, entre otros, se cree fueron traídos desde Oriente Próximo e incorporados a Occidente por los Caballeros de la Orden de los Templarios y por viajeros jesuitas que volvieron de Asia).

Autor:
Ph. D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales

investigacionbiomedica@hotmail.com


Enviado por Ph. D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales
Contactar mailto:sergumor@hotmail.com


Código ISPN de la Publicación: EpZyEZZVpFtAaYMuSW
Publicado Saturday 7 de February de 2004