Indice
- Presentación
del tema
- Localización
en el tiempo y en el espacio
- Cronología
de la genética y la biología molecular
- Hipótesis
de trabajo
- Objetivos
- Desarrollo
- Clones
y ética: sobre células madre y prejuicios religiosos
- Interpretación
de resultados
- Conclusiones
Presentación
del tema
Siendo un tema tan reciente y controvertido decidimos
analizarlo más de cerca y comenzar a estudiar brevemente como han surgido la
investigaciones sobre este tema y el impacto que produjo en las distintas épocas,
para concluir finalmente como es aceptado por la sociedad actual.
Pero para entender esto es imprescindible que conozcamos el
aspecto científico.
A continuación, y a modo de breve introducción,
contestaremos una serie de preguntas básicas acerca del tema para evacuar las
primeras dudas que puedan surgir, ya que este es un tema bastante complicado y
mucha gente no habrá oído mucho acerca de él.
¿Qué es la clonación?
Es el procedimiento científico que consiste en tomar el
material genético de un organismo para obtener otro idéntico, denominado clon.
A través de la clonación, no hay una unión de óvulos con espermatozoides.
¿Como surgen los experimentos y sus impactos
correspondientes en la sociedad?
Los progresos del conocimiento y los consiguientes avances de
la técnica en el campo de la biología molecular, la genética y la fecundación
artificial han hecho posibles, desde hace tiempo, la experimentación y la
realización de clonaciones en el ámbito vegetal y animal.
Por lo que atañe al reino animal se ha tratado, desde los años
treinta, de experimentos de producción de individuos idénticos, obtenidos por
escisión gemelar artificial, modalidad que impropiamente se puede definir como
clonación.
La práctica de la escisión gemelar en campo zootécnico se
está difundiendo en los establos experimentales como incentivo a la producción
múltipla de dados
ejemplares seleccionados.
En el año 1993 Jerry Hall y Robert Stilmann, de la George
Washington University, divulgaron datos relativos a experimentos de escisión
gemelar (splitting) de embriones humanos de 2, 4 y 8 embrioblastos, realizados
por ellos mismos. Se trató de experimentos llevados a cabo sin el
consentimiento previo del Comité ético competente y publicados –según los
autores– para avivar la discusión ética.
Sin embargo, la noticia dada por la revista Nature –en su número
del 27 de febrero de 1997– del nacimiento de la oveja Dolly, llevado a cabo
por los científicos escoceses Jan Vilmut y K.H.S. Campbell con sus
colaboradores del Roslin Institute de Edimburgo, ha sacudido la opinión pública
de modo excepcional y ha provocado declaraciones de comités y de autoridades
nacionales e internacionales, por ser un hecho nuevo, considerado
desconcertante.
La novedad del hecho es doble. En primer lugar, porque se
trata no de una escisión gemelar, sino de una novedad radical definida como
clonación, es decir, de una reproducción asexual y agámica encaminada a
producir individuos biológicamente iguales al individuo adulto que proporciona
el patrimonio genético nuclear. En segundo lugar, porque, hasta ahora, la
clonación propiamente dicha se consideraba imposible. Se creía que el DNA de
las células somáticas de los animales superiores, al haber sufrido ya el
imprinting de la diferenciación, no podía en adelante recuperar su completa
potencialidad original y, por consiguiente, la capacidad de guiar el desarrollo
de un nuevo individuo.
Superada esta supuesta imposibilidad, parecía que se abría
el camino a la clonación humana, entendida como réplica de uno o varios
individuos somáticamente idénticos al donante.
El hecho ha provocado con razón agitación y alarma. Pero,
después de un primer momento de oposición general, algunas voces han querido
llamar la atención sobre la necesidad de garantizar la libertad de investigación
y de no condenar el progreso; incluso se ha llegado a hablar de una futura
aceptación de la clonación en el ámbito de la Iglesia católica.
Por eso, ahora que ha pasado un cierto tiempo y que es está
en un período más tranquilo, conviene hacer un atento análisis de este hecho,
estimado como un acontecimiento desconcertante. Y esto es lo que trataremos de
hacer en nuestra monografía.
Ahora bien ¿La clonación es siempre inmoral?
No. No existen objeciones morales a las clonaciones animales,
una técnica que se practica desde hace algunos años de manera experimental.
Esta práctica, además de mejorar la reproducción de animales de cría,
abaratando el costo de ciertas carnes, podría eventualmente utilizarse para
salvar especies en extinción. Existe, sin embargo, una interrogante que debe
dejar aún abierta la duda sobre esta práctica incluso en animales: aún se
desconoce si la reproducción por clonación puede traer malformaciones genéticas
peligrosas aún desconocidas por los científicos y que podrían ser fuente de
nuevas enfermedades y malformaciones animales y humanas.
Luego de haber realizado una pequeña introducción al tema
procederemos a ubicarlo temporal y espacialmente.
Localización en el tiempo y en el espacio
Como anteriormente mencionamos, el 27 de febrero de 1997 la
revista científica Nature publicaba el informe sobre la primera clonación de
un mamífero a partir del núcleo de una célula adulta de otro individuo. La
"presentación en sociedad" de la oveja Dolly es uno de esos momentos
en los que la ciencia espolea una plétora de reacciones emocionales de todo
tipo, despertando sueños (o pesadillas) y reavivando mitos y viejos fantasmas.
El primer experimento de clonación en vertebrados fue el de
Briggs y King (1952), en ranas. En los años 70, Gurdon logró colecciones de
sapos de espuelas (Xenopus laevis) idénticos a base de insertar núcleos de células
de fases larvarias tempranas en ovocitos (óvulos) a los que se había despojado
de sus correspondientes núcleos. Pero el experimento fracasa si se usan como
donadoras células de ranas adultas.
Desde hace unos años se vienen obteniendo mamíferos clónicos,
pero sólo a partir de células embrionarias muy tempranas, debido a que aún no
han entrado en diferenciación (y por lo tanto poseen la propiedad de
pluripotencia). No es extraño pues el revuelo científico cuando el equipo de
Ian Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo comunicó que habían logrado una
oveja por clonación a partir de una célula diferenciada de un adulto.
Esencialmente el método (que aún presenta una alta tasa de fracasos) consiste
en obtener un óvulo de oveja, eliminarle su núcleo, sustituirlo por un núcleo
de célula de oveja adulta (en este caso, de las mamas), e implantarlo en una
tercera oveja que sirve como "madre de alquiler" para llevar el
embarazo. Así pues, Dolly carece de padre y es el producto de tres
"madres": la donadora del óvulo contribuye con el citoplasma (que
contiene, además mitocondrias que llevan un poco de material genético), la
donadora del núcleo (que es la que aporta la inmensa mayoría del ADN), y la
que parió, que genéticamente no aporta nada.
Científicamente se trata de un logro muy interesante, ya que
demuestra que, al menos bajo determinadas circunstancias es posible
"reprogramar" el material genético nuclear de una célula
diferenciada (algo así como volver a poner a cero su reloj, de modo que se
comporta como el de un zigoto). De este modo, este núcleo comienza a
"dialogar" adecuadamente con el citoplasma del óvulo y desencadena
todo el complejo proceso del desarrollo intrauterino.
Tomando en cuenta los grandes progresos a los que se ha
llegado no estaría bien si omitiéramos sus comienzos. Por eso presentamos a
continuación la cronología de los hechos más importantes y determinantes para
los descubrimientos actuales.
Cronología de la genética y la biología molecular
1.000 a.C.:.los babilonios celebran con ritos religiosos la
polinización de las palmeras.
323 a.C.: Aristóteles especula sobre la naturaleza de la
reproducción y la herencia.
100-300: se escriben en la India textos metafóricos sobre la
naturaleza de la reproducción humana.
1676: se confirma la reproducción sexual en las plantas.
1677: se contempla el esperma animal a través del
microscopio.
1838: se descubre que todos los organismos vivos están
compuestos por células.
1859: Darwin hace pública su teoría sobre la evolución de
las especies.
1866: Mendel describe en los guisantes las unidades
fundamentales de la herencia (que posteriormente recibirán el nombre de genes).
1871: se aísla el ADN en el núcleo de una célula.
1883: Francis Galton acuña el término eugenesia.
1887: se descubre que las células reproductivas constituyen
un linaje continuo, diferente de las otras células del cuerpo.
1908: se establecen modelos matemáticos de las frecuencias génicas
en poblaciones mendelianas.
1909: las unidades fundamentales de la herencia biológica
reciben el nombre de genes.
1924: la Ley de Inmigración en EE.UU. limita la entrada al
país sobre la base del origen racial o étnico.
1925: se descubre que la actividad del gen está relacionada
con su posición en el cromosoma.
1927: se descubre que los rayos X causan mutaciones genéticas.
1931: treinta estados de los EE.UU. tienen leyes de
esterilización obligatoria.
1933: la Alemania nazi esteriliza a 56.244 "defectuosos
hereditarios".
1933-45: el holocausto nazi extermina a seis millones de judíos
por medio de su política eugenésica.
1943: el ADN es identificado como la molécula genética.
1940-50: se descubre que cada gen codifica una única proteína.
1953: se propone la estructura en doble hélice del ADN.
1956: son identificados 23 pares de cromosomas en las células
del cuerpo humano.
1966: se descifra el código genético completo del ADN.
1972: se crea la primera molécula de ADN recombinante en el
laboratorio.
1973: tienen lugar los primeros experimentos de ingeniería
genética en los que genes de una especie se introducen en organismos de otra
especie y funcionan correctamente.
1975: la conferencia de Asilomar evalúa los riesgos biológicos
de las tecnologías de ADN recombinante, y aprueba una moratoria de los
experimentos con estas tecnologías.
1975: se obtienen por primera vez los hibridomas que producen
anticuerpos monoclonales.
1976: se funda en EE.UU. Genentech, la primera empresa de
ingeniería genética.
1977: mediante técnicas de ingeniería genética se fabrica
con éxito una hormona humana en una bacteria.
1977: los científicos desarrollan las primeras técnicas
para secuenciar con rapidez los mensajes químicos de las moléculas del ADN.
1978: se clona el gen de la insulina humana.
1980: el Tribunal Supremo de los EE.UU. dictamina que se
pueden patentar los microbios obtenidos mediante ingeniería genética.
1981: primer diagnóstico prenatal de una enfermedad humana
por medio del análisis del ADN.
1982: se crea el primer ratón transgénico (el
"superratón"), insertando el gen de la hormona del crecimiento de la
rata en óvulos de ratona fecundados.
1982: se produce insulina utilizando técnicas de ADN
recombinante.
1983: se inventa la técnica PCR, que permite replicar
(copiar) genes específicos con gran rapidez.
1984: creación de las primeras plantas transgénicas.
1985: se inicia el empleo de interferones en el tratamiento
de enfermedades víricas.
1985: se utiliza por primera vez la "huella genética"
en una investigación judicial en Gran Bretaña.
1986: se autorizan las pruebas clínicas de la vacuna contra
la hepatitis B obtenida mediante ingeniería genética.
1987: propuesta comercial para establecer la secuencia
completa del genoma humano (proyecto Genoma), compuesto aproximadamente por
100.000 genes.
1987: comercialización del primer anticuerpo monoclonal de
uso terapéutico.
1988: primera patente de un organismo producido mediante
ingeniería genética.
1989: comercialización de las primeras máquinas automáticas
de secuenciación del ADN.
1990: primer tratamiento con éxito mediante terapia génica
en niños con trastornos inmunológicos ("niños burbuja"). Se ponen
en marcha numerosos protocolos experimentales de terapia génica para intentar
curar enfermedades cancerosas y metabólicas.
1994: se comercializa en California el primer vegetal
modificado genéticamente (un tomate) y se autoriza en Holanda la reproducción
del primer toro transgénico.
1995: se completan las primeras secuencias completas de
genomas de organismos: se trata de las bacterias Hemophilus influenzae y
Mycoplasma genitalium.
1996: por primera vez se completa la secuencia del genoma de
un organismo eucariótico, la levadura cervecera "Saccharomyces
cerevisiae". Por otra parte, el catálogo de genes humanos que Victor
McKusick y sus colaboradores de la Universidad John Hopkins actualizan cada
semana contiene ya más de cinco mil genes conocidos. El proyecto Genoma,
coordinado por HUGO (Human Genome Organization), avanza a buen ritmo.
1997: Clonación del primer mamífero, una oveja llamada
"Dolly".
2000: Descodificación del PGH
2003: Primer clon humano (se supone)
Habiendo realizado la introducción y la ubicación del tema
procedemos a formular nuestra hipótesis de trabajo y a poner en claro cuales
son nuestros objetivos y no desviarnos en la investigación.
Hipótesis
de trabajo
Pretendemos estudiar el fenómeno de diferentes puntos de
vista y nuestra hipótesis a corroborar será la siguiente:
Si la clonación tiene un impacto desfavorable en la
sociedad, sería éticamente prohibida una implementación en el medio.
O bien:
Si la clonación tiene un impacto favorable en la sociedad,
se podría comenzar a pensar en una futura implementación de la misma.
Objetivos
1) Investigar a nivel bibliográfico el tema (libros, artículos
de revistas, periódicos), considerando también el aporte de otros medios de
difusión (televisión, internet, radio).
2) Estudiar sus diferentes perspectivas: religiosos, éticos,
políticos, etc.
3) Mediante encuestas y entrevistas evaluar la opinión de la
gente de nuestra sociedad acerca del tema, su aceptación y las consecuencias
que acarrearía.
4) Es importante considerar las consecuencias de su impacto
en los diferentes grupos sociales a efectos de evaluar una posible implementación
de la misma en el ámbito de la medicina en un futuro no muy lejano.
DESARROLLO
Antes de proceder con el desarrollo debemos aclarar ciertos términos
esenciales acerca del tema para tener una noción general y no confundirse.
Blastocisto: Célula embrionaria que todavía no se ha diferenciado.
Blastómeros: Célula que se origina en la primera división del óvulo
fecundado.
Células germinales o gametos:
Célula que, en la reproducción sexual, se une a otra para dar origen a un
nuevo ser.
Célula somática: Que se diferencia y forma los tejidos y órganos del cuerpo
de un individuo, a diferencia de las que están destinadas a dar origen a un
nuevo ser.
Fibroblastos: Elemento celular del tejido conjuntivo que se halla
abundantemente en los tejidos fibrosos.
Gen: Factor hereditario de los gametos sexuales. Se usa generalmente en
plural, porque están dispuestos de dos en dos.
Genoma: Conjunto de los cromosomas de una célula.
In vitro: Fecundación in vitro, tecnología de reproducción asistida en que se
fecundan uno o varios óvulos fuera del organismo materno. También se abrevia
FIV.
Ingeniería Genética: la relativa al mejoramiento de los individuos de una
especie.
Transgénico: Concebido artificialmente mediante ingeniería genética.
Xenotrasplantes: Transplante de un órgano de un animal a una persona.
Zigoto: Huevo (célula germinal femenina). También cigoto.
Luego de aclarar los términos, realizaremos el desarrollo
principal.
¿Qué es la clonación?
Hay que diferenciar el uso de la palabra clonación en
distintos contextos de la biología:
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Si nos referimos al ámbito
de la Ingeniería Genética, clonar es aislar y multiplicar en tubo de
ensayo un determinado gen o, en general, un trozo de ADN. Sin embargo,
Dolly no es producto de Ingeniería Genética.
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En el contexto a que
nos referimos, clonar significa obtener uno o varios individuos a partir
de una célula somática o de un núcleo de otro individuo, de modo que
los individuos clonados son idénticos o casi idénticos al original.
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En los animales superiores, la única forma de reproducción
es la sexual, por la que dos células germinales o gametos (óvulo y
espermatozoide) se unen, formando un zigoto (o huevo), que se desarrollará
hasta dar el individuo adulto. La reproducción sexual fue un invento evolutivo
(del que quedaron excluidas las bacterias y muchos organismos unicelulares), que
garantiza que en cada generación de una especie van a aparecer nuevas
combinaciones de genes en la descendencia, que posteriormente será sometida a
la dura prueba de la selección y otros mecanismos evolutivos. Las células de
un animal proceden en última instancia de la división repetida y diferenciación
del zigoto.
Las células somáticas han perdido la capacidad de generar
nuevos individuos y cada tipo se ha especializado en una función distinta (a
pesar de que, salvo excepciones, contienen el mismo material genético).
Tipos de clonación
Tipos de clonación según el método
- Partición (fisión) de embriones tempranos:
analogía con la gemelación natural. Los individuos son muy semejantes
entre sí, pero diferentes a sus padres. Es preferible emplear la expresión
gemelación artificial, y no debe considerarse como clonación en sentido
estricto.
- Paraclonación: transferencia de núcleos
procedentes de células fetales en cultivo a óvulos no fecundados
enucleados y a veces, a zigotos enucleados. El "progenitor" de los
clones es el embrión o feto.
- Clonación verdadera: transferencia de núcleos
de células de individuos ya nacidos a óvulos o zigotos enucleados. Se
originan individuos casi idénticos entre sí (salvo mutaciones somáticas)
y muy parecidos al donante (del que se diferencian en mutaciones somáticas
y en el genoma mitocondrial, que procede del óvulo receptor).
- Gemelación artificial
- Partición de un embrión, o separación de en
embriones preimplantatorios (de 2-32 células). Cada mitad o trozo del embrión
se introduce en una zona de otro óvulo, o en una cubierta artificial (ZPA),
y se implanta.
Se viene
aplicando desde hace años en ganadería. Según estudios realizados en 1979 y
1981 sobre ovejas, algunos blastómeros de embriones de 4-8 células pueden
originar individuos completos. Recientemente se ha hecho en monos (macacos
Rhesus)
En
humanos hubo un experimento polémico (Hall y Stillman, 1993) con un zigoto
inviable (no se pretendía implantarlo). Más estudios de la Universidad G.
Washington con embriones anómalos: los embriones más tempranos son mejores
para la separación de blastómeros, y la capacidad de división éstos disminuía
con blastómeros más tardíos.
El
resultado son individuos prácticamente idénticos entre sí (salvo mutaciones),
pero diferentes a sus padres. Serían equivalentes a gemelos monozigóticos.
No se
debe considerar como clonación en sentido estricto.
- Paraclonación: por transferencia de núcleos de
células embrionarias o fetales
Los núcleos pueden proceder de:
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Blastómeros de embrión
preimplantatorio: las células de la masa celular interna.
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Células embrionarias
o fetales de un cultivo primario o de un cultivo celular.
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Estos núcleos se transfieren a un óvulo enucleado o a un
zigoto al que se le hayan eliminado los pronúcleos. Este óvulo receptor aporta
mitocondrias, y en el caso del zigoto, algo del espermatozoide.
El resultado: individuos casi idénticos entre sí, pero
diferentes de los progenitores del embrión que aportó el núcleo transferido.
Se pierde una generación, ya que el embrión donante del núcleo se destruye.
Los individuos nacidos así se parecerían (desde el punto de vista del genoma
nuclear) al individuo que hubiera surgido del embrión destruido.
A mitad de los 80 se venían produciendo paraclonaciones en
diversos animales de granja: ovejas y vacas. Se lograron terneros por
transferencia de núcleos de embriones en fase de hasta 128 células. En 1996 el
equipo de Wilmut y Campbell logró dos ovejas (Megan y Morag) por transferencia
de núcleos de embriones. Se siguió con experimentos de paraclonación con células
embrionarias y fibroblastos fetales.
Se ha descrito igualmente la producción de monos Rhesus por
transferencia de núcleos de blastómeros. En un caso se dividieron 107
embriones en 368 unidades, lográndose 4 embarazos, de uno de los cuales nació
Tetra. Alguno de los intentos condujo a embarazos "ciegos",
consistentes en un saco placentario desprovisto de tejido fetal. Luego los
autores anuncian que acababan de lograr 4 embarazos, cada uno con un feto
viable, a partir de los últimos 7 embriones originados por separación de blastómeros.
Dos de los fetos eran gemelos idénticos por fisión de un embrión original.
Nacieron vivos y se llaman Neti y Ditto.
Un avance reciente significativo es la clonación de decenas
de ratones empleando núcleos de células madre, realizado por un equipo de la
Universidad de Hawai y la Universidad Rockefeller. Una de las mayores
incidencias de este trabajo es que demuestra que se puede clonar con núcleos de
células en cultivo bien caracterizadas, y no solamente con células frescas o
cultivos primarios. Como las células madre de ratón se manejan bien desde el
punto de vista genético, esto abre la vía a la fácil creación de ratones clónicos
y transgénicos.
Clonación (en sentido estricto): por transferencia de núcleos
de células de individuos nacidos.
El núcleo procede de individuo nacido. Se transfiere a óvulo
o zigoto enucleados, y el embrión se implanta en útero. El resultado:
individuos casi idénticos entre sí y casi idénticos a su progenitor (donante
del núcleo).
Se ha logrado en varias especies:
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Oveja (Dolly). Núcleo
donante de célula sin identificar de la ubre de una oveja de 6 años de
la raza Finn Dorset. Embrión implantado en hembra Scottish Blackface.
Baja tasa de éxitos: 430 óvulos, de los que se obtuvieron 277 óvulos
reconstituidos, que se cultivaron por separado durante 6 días. 29 se
transfirieron a hembras receptoras. El único éxito fue Dolly. Algunos
fueron fetos o neonatos muertos, o con alteraciones del desarrollo.
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Ratones: el primer ratón
clónico nació el 3 de octubre de 1997, y fue llamado Cumulina; ya ha
tenido progenie aparentemente normal, que a su vez se ha reproducido. El
haber obtenido clones en esta especie de laboratorio, con ciclo de vida
corto y de la que se tienen amplios conocimientos de su genética, abre
perspectivas insospechadas para los estudios básicos sobre la clonación:
mecanismos de la reprogramación celular, impronta (imprinting) genómica,
activación del genoma del embrión, diferenciación celular, etc. Poco
después, este mismo equipo japonés informó de la clonación de ratones
a partir de células del rabo de ratones adultos.
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Ganado bovino: núcleos
de células epiteliales y musculares.
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Ganado caprino.
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Recientemente se ha
logrado en ganado porcino: se ha conseguido con un nuevo método de doble
transferencia nuclear, con el nacimiento de cinco lechones, con dos
subgrupos de tres y dos que eran clones entre sí y con respecto al
correspondiente donante. Sus nombres: Millie, Christa, Alexis, Carrel y
Dotcom.
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¿Un protocolo universal para clonación reproductiva?
Este es un posible esquema que permitiría la clonación
ilimitada a partir de casi cualquier célula del organismo (al menos en esta
especie):
Transferencia por microinyección de un núcleo de célula
somática a un óvulo enucleado.
Se dejaría desarrollar el embrión in vitro hasta una fase
previa a la de implantación.
A partir de las células de la masa interna del blastocisto
se pueden establecer cultivos estables (inmortales) de células madre (ES).
Todas esas células contendrían el mismo genoma nuclear que el individuo
donante, genoma que quedaría de esta forma "inmortalizado".
Las células madre pueden servir a su vez para:
- Terapias celulares
- Clonación reproductiva
- Manipulación genética: se podrían generar
ratones mutantes, en una sola generación, sin pasar por la generación
intermedia. Ello permitiría analizar las funciones complejas que dependen
de varios genes.
- Combinación de b) y c) para producir individuos
clónicos transgénicos.
Fines (teóricamente posibles) de los distintos tipos de
clonación
De la gemelación artificial
En animales:
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Investigación básica
Mejora de FIV
Mejora de fertilidad
de las especies empleadas.
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En humanos:
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En FIV, para mejorar
resultados en mujeres con pobre estimulación ovárica
Gemelos idénticos
separados en el tiempo
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De la paraclonación
En animales:
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Individuos idénticos
para investigación
Producción ganadera
Junto con clonación,
para biotecnología: tejidos "humanizados", granjas farmacéuticas
Fuentes de tejidos,
para xenotrasplantes
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En humanos:
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¿investigación básica
y aplicada?
¿Terapia? Para
enfermedades que producen ceguera o epilepsia: transferencia del núcleo
del embrión hasta un óvulo-zigoto recepetor.
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De la clonación verdadera
Mejora de conocimientos en biomedicina sobre diferentes
modelos de enfermedades.
Producción de medicamentos.
Producción de órganos para xenotrasplantes: cerdos transgénicos
con factor inhibidor de complemento humano. Ya que han logrado cultivos
celulares en los que el gen de la a f l a -1,3-galactosil transferasa está
interrumpido, por lo que no es funcional. En principio, si lograsen cerdos
transgénicos a partir de estas células, podrían servir como fuentes de
tejidos para xenotrasplantes a humanos, evitándose el rechazo del injerto. Sin
embargo, la cuestión de los xenotrasplantes a partir de tejidos porcinos está
en entredicho, por el riesgo de que se puedan liberar virus a la población
humana. Ello se complicaría aún más con las propuestas de obtener cerdos
transgénicos dotados de proteínas humanas del complemento: si bien con ello se
evitaría otra de las causas de rechazo, hay que tener en cuenta que algunas de
esas proteínas sirven como puertas de entrada a algunos virus humanos.
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Ganadería:
Obtención de animales
transgénicos. Recombinación homóloga para generar animales noqueados
con genes inactivados y sustituidos. Producción de proteínas terapéuticas.
Una empresa ha logrado
ovejas simultáneamente clónicas y transgénicas que segregan en su leche
cierta proteína de la que carecen los enfermos del enfisema pulmonar congénito.
Hace poco han logrado expresar ese gen de forma controlada, insertándolo
en un lugar predeterminado del genoma receptor, lo que si se confirma y
amplía supone un gran paso para conseguir factorías vivas de sustancias
útiles
Idealmente se necesita
método de transferencia no quirúrgica de embriones. Rápida propagación
de fenotipos probados en el sector ganadero. ¿Venta y distribución cómoda
de embriones? Evitar la falta de diversidad genética, limitando el número
de individuos de un mismo clon en cada rebaño.
Intentos de salvar a
especies de la extinción (ejemplo: el panda gigante). Incluso alguien está
intentando "resucitar" especies extinguidas de las que hay
material biológico conservado (alguna especie de marsupial australiano
como el tigre de Tasmania, el bucardo -una subespecie de cabra montés
recientemente desaparecida del Pirineo español).
En octubre de 2001, se
comunicó el nacimiento en Italia de un muflón clónico, a partir de células
de hembras muertas de la isla de Cerdeña.
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En humanos, la clonación verdadera podría tener dos usos
diferentes:
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Clonación
reproductiva: para crear un individuo clónico.
Posibles situaciones:
Como técnica de
reproducción asistida excepcional, no convencional.
Qué riesgos podría
tener?
Datos sobre la
"edad celular"
Otros efectos (cáncer?).
¿Solucionar
cuestiones de seguridad?
Cuestiones de
eficiencia:
si se tuviera la
eficiencia del caso Dolly, necesitaríamos 200 mujeres.
Pero recientemente se
ha visto que con el líquido de aspiración del folículo ovárico se
pueden obtener muchos folículos preantrales que se pueden madurar en
laboratorio hasta ovocitos maduros.
Desarrollo de folículos
ováricos humanos en ratones. ¿Ratones produciendo óvulos humanos?
Cuestiones de
seguridad:
Incidencia de
nacimientos muertos y abortos Según Wilmut, hay un patrón continuo de
muertes durante el desarrollo embrionario y fetal, llegando a término sólo
1-2% de los embriones.
¿Qué edad genética
tiene el clon? ¿Corresponde a la edad de la célula donante? Los datos
actuales parecen indicar que la transferencia nuclear no revierte la edad
genética.
¿Supone esto mayor
peligro de acumulación de mutaciones y de envejecimiento celular? (Hay
informes sobre anomalías en este sentido, por ejemplo, un acortamiento
significativo de los telómeros, lo que parece un indicio de la edad
celular. Hay que recordar que los telómeros restauran su longitud normal
en la línea germinal, que por definición no intervino en la producción
de los animales clónicos. Es posible que los efectos fisiológicos en el
acortamiento de la edad de los animales clonados se reflejen tras varias
generaciones). Sin embargo, otros informes sobre las terneras clónicas
parecen indicar que ocurre lo contrario, un rejuvenecimiento según
ciertos parámetros moleculares.
Clonación no
reproductiva: se realiza la manipulación celular como en la anterior,
pero el embrión no se implanta en útero, sino que puede servir a
distintos objetivos, principalmente de investigación:
Sobre fertilidad,
anticoncepción, etc.
Desarrollo embrionario
Obtención de células
madre e inducción de diferenciación a diferentes tejidos.
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Investigación
En esta parte, luego de haber analizado el tema desde un
punto de vista científico lo analizaremos según las diferentes visiones.
El siguiente material fue extraído de Internet y es un artículo
de un periódico en al que se exponen diferentes contra argumentos al tema de
diversas partes del mundo. Por esto nos damos cuenta de que el rechazo a la
clonación es a nivel mundial y no solo en ciertos sectores de la sociedad.
Enérgica condena católica a experimento de clonación
LIMA, Redacción Central, 26 Nov. 01 (ACI).-
La generación de un embrión humano por clonación por parte de un laboratorio
privado en los Estados Unidos provocó una enérgica condena en el ámbito católico
alrededor del mundo.
Además del explícito y enérgico comunicado dado a conocer
por la Sala de Prensa de la Santa Sede, Mons. Mauro Cozzoli, Profesor de Teología
Moral de la Pontificia Universidad Lateranense, recordó que a ser el embrión
un individuo, "la clonación es un hecho abusivo y moralmente
censurable". "El hecho de que lo hayan hecho con fines terapéuticos
agrava el juicio, ya que no se puede crear un individuo para después suprimirlo
en beneficio de otro", agregó el Prelado, quien recordó que un embrión,
aunque tenga pocas células, tiene el estatus de persona.
Cozzoli agregó que la clonación "con éxito"
anunciada por el laboratorio estadounidense Advanced Cell Technology (ACT)
"ofende la verdad de la procreación, que debe realizarse con el encuentro
de dos gametos", y recordó que el Papa Juan Pablo II había condenado los
experimentos con embriones, al afirmar que no hay hombre alguno ni autoridad
humana que pueda disponer libremente y de manera deliberada de una vida humana
inocente, y muchos menos para después destruirla.
Card. McCarrick: El peligro de la arrogancia
El Cardenal Theodore E. McCarrick, Arzobispo de Washington
DC, señaló que el controvertido experimento científico "tiene peligrosas
implicaciones, pues el hombre está jugando a Dios y devaluando la vida
humana".
"El informe es profundamente perturbador", dijo el
Cardenal McCarrick, quien señaló que "aunque debemos estimular a la
comunidad científica a continuar con las investigaciones de punta, ésta debe
producirse dentro del marco ético de respeto al a la vida humana y el papel de
Dios como Creador de la vida".
"La arrogancia que lleva a alguien a creer que puede
jugar el papel de Dios y reducir a los seres humanos a mera fuente de piezas de
recambio es una soberbia que puede llevar a peligrosas consecuencias que no
podemos anticipar plenamente", dijo también el Purpurado de la capital
norteamericana; y advirtió que "incluso buenas intenciones evidentes, como
la curación de una enfermedad, pueden tener efectos negativos, tales como la
devaluación de la vida humana con todo lo que ello implica". "El uso
de embriones para clonación está moralmente mal", subrayó el Cardenal.
Pedido de prohibición
El Comité Nacional de Derecho a la Vida de Estados Unidos
(National Right to Life Committee) señaló a través de su departamento legal,
que la "investigación" realizada por la empresa norteamericana hace
evidente la necesidad de una ley federal que prohiba toda clonación humana.
"Esta corporación está creando embriones humanos con el solo propósito
de matarlos y cosechar sus células, explicó el director de asuntos legales de
la organización, Douglas Johnson.
"La brutalidad"
Por su parte, desde la Argentina, el Profesor del Instituto
de Bioética de la Universidad Católica Argentina, P. Rubén Revello, rechazó
el experimento por considerar que el embrión es "vida humana" y ahora
al embrión clonado se lo va a "despedazar para utilizarlo por
partes".
Revello puntualizó que "si se crea un embrión humano,
al activar el núcleo embrional, se crea un humano". En ese sentido, subrayó
que "para la Iglesia y para la ciencia hay vida desde la concepción . Y si
hay vida, hay persona humana. De lo contrario —preguntó—, ¿qué habría,
un prehumano? no es cierto que los que experimentan con embriones humanos
quieran vida humana y no una persona humana", insistió.
En rigor, el sacerdote reiteró la posición fijada por la
Iglesia en materia de clonación. La postura católica está expresa —entre
otros documentos— en una declaración difundida en 1997 por la Academia
Pontificia por la Vida. Y en otra de la misma academia, conocido el año pasado,
sobre "la producción y uso científico y terapéutico de las células
embrionales humanas".
En cuanto a los argumentos de utilización terapéutica,
Revello dijo que "hoy por hoy la ciencia no puede dar respuesta, por caso,
en materia Alzheimer: podrían destruir embriones y no llegar a nada". Señaló
que el argumento terapéutico "sólo busca atenuar la maldad moral"
por la destrucción del embrión. Aún así, interrogó si "se justifica
matar a una persona para salvar a otra".
Luego de señalar que "si a este embrión lo dejamos
seguir su camino espontáneo terminará siendo un bebé", lamentó que en
la ciencia genética no se aplique el mismo criterio de respeto a la vida que en
la experimentación farmacéutica. "En la farmaceútica se tiene mucho
cuidado en la experimentación y hay etapas: primero en laboratorios, luego en
animales y, finalmente, en voluntarios humanos".
Revello sostuvo, además, que la ciencia debería avanzar en
el estudio de las células estaminales humanas que los adultos tienen en vez de
hacerlo con las células estaminales de los embriones porque "en el primer
caso no pasa nada con la persona en cambio que en los embriones se termina
eliminando vidas".
Mentalidad eugenésica
El sacerdote señaló que detrás de esta experimentación
hay un resabio de "eugenesia , es decir, de selección de los humanos más
aptos en detrimento de los menos apto. Acaso, una nueva forma de
esclavitud". Concluyó que la clonación humana es "signo de una
ciencia sin valores, de una sociedad disconforme que busca en la ciencia
reemplazar el sentido de la vida y de la salvación".
Aberración antropológica
Por su parte, el vicepresidente del Consorcio de Médicos Católicos,
doctor Carlos Abel Ray, consideró que "es una ofensa a la dignidad del ser
humano y una aberración antropológica", y explicó: "hay dos tipos
de cosas que se pueden hacer con la clonación. Una es la fisión, es decir,
dividir un embrión por la mitad para que se produzcan seres idénticos. Pero la
clonación de poner distintas células es mucho más grave aún y las
repercusiones éticas del problema son muy malas para la humanidad. Desde el
punto de vista antropológico y desde el religioso, para cualquiera de las
creencias monoteístas que consideran que Dios es el que ha creado al hombre y
que debe procrearse por los métodos naturales".
"Podría ser -continuó Ray, profesor pro-titular de la
cátedra de Medicina Legal en la Universidad Católica Argentina y ex profesor
de Pediatría de la UBA- que se utilizara con algunos fines que podrían ser
buenos, pero que por ahora no están comprobados en absoluto. Pero aún cuando
pudieran ser útiles en algún caso especial, como una enfermedad neurológica,
nunca ese fin supuestamente bueno justifica la maldad de la operación en sí,
que ultraja la dignidad del ser humano".
Embrión y vida
También opinó el padre Alberto Bochatey OSA, director del
Instituto de Etica Biomédica de la Universidad Católica Argentina. A su
juicio, "lo más importante es reconocer que en el embrión hay vida y que
esa vida se va desarrollando por un principio intrínseco, unitario y de
actualización de sus propias capacidades. Ahí está la vida, en esta unión de
células que se van desarrollando. Si no las interrumpimos y dejamos que se
realicen normalmente en tiempo justo y la secuencia exacta, el desarrollo no va
a cesar. Pero si interrumpimos eso, entonces se para y no sigue adelante".
"Es una maravilla -siguió diciendo- ver en este proceso
la coordinación, la continuidad y la gradualidad. Por lo tanto, no hay duda
biológica de que ahí hay vida. Tanto es así, que ellos (por los científicos
que realizaron el anuncio) están buscando células estaminales que sólo
provienen de la vida humana. No se pueden producirlas si no es a través de un
organismo humano".
El sacerdote expresó que "experimentos de separar células
y conseguir embriones ya tenemos desde principios del siglo XX, con erizos de
mar, ranas, etc. Pero ahora llegamos al tema del embrión humano y evidentemente
la dimensión ética es mucho más pesada".
La Iglesia respalda la ciencia
Luego subrayó que "un tema importante es ver que la
Iglesia no está en contra sino a favor de procesos científicos completos. Esto
significa que las dimensiones ética y bioética estén presentes. No solamente
una dimensión técnica, un interés puntual, como puede ser el de necesitar células
estaminales y hacer por ello lo que quiero. Sin dudas estoy trabajando con seres
humanos y esto tiene una dimensión muy grande, porque no es un órgano, sino un
organismo".
"Estamos en medio de una mentalidad tan utilitarista y
tan poco ontologista que nos lleva a estas conclusiones: que todo está
permitido y que todo es posible", se lamentó.
El padre Bochatey reconoció que "no sé lo que está en
la mente" de estos investigadores, "pero parten de una afirmación que
no es clara, por no decir que no es cierta. En el artículo que publican en la
revista ‘The Journal of Regenerative Medicine’, dicen textualmente que la técnica
de la clonación es distinta de la reproducción clónica. Pero no: la técnica
es la misma, sólo que a una la pasarán luego a un útero y para la otra nunca
han pensado que supere cierto estadio de desarrollo. No la van a dejar crecer,
pero ya está viviendo".
"La técnica es la misma -subrayó-, y esa división que
se pretende hacer, de que una cosa es clonar con fines reproductivos y otra es
hacerlo con fines terapéuticos, es análogo a lo que se dice de la eutanasia
activa o pasiva: en definitiva es eutanasia, es matar, una por acción y otra
por omisión. Acá es: crear una vida humana para después reproducirla y que
nazca, y crearla para obtener un tejido y después no dejarla crecer".
El hombre jugando a Dios
Hugo Obiglio, director del Instituto de Etica Biomédica de
la Universidad Católica y miembro de la Academia por la Vida del Vaticano
opina: "El hombre, en su deseo de omnipotencia, iría a la búsqueda de la
réplica de individuos dotados de ingenio y belleza excepcionales. Es el dominio
de unos pocos sobre la totalidad de una humanidad programada. El embrión, aun
en su estadio inicial, es un hombre y cosificarlo —manipularlo— no sólo
pone en peligro su vida sino que lesiona su dignidad e integridad personal. Usar
la clonación como recurso terapéutico no se justifica".
CLONES Y ÉTICA: SOBRE CÉLULAS MADRE Y PREJUICIOS
RELIGIOSOS.
El 13 de Octubre de
2001, investigadores de la empresa americana Advanced Cell Technologies (ACT)
observaban fascinados al microscopio aquello que habían perseguido activamente
durante varios meses. Unas pequeñas bolitas de células que, días después,
convulsionaron la opinión pública tras el anuncio de que se trataban de los
primeros embriones humanos obtenidos por transferencia nuclear somática, más
conocida como clonación. Este logro marcó, evidentemente, un hito científico,
pero también añadió una carga al ya convulso terreno de las consideraciones
sobre experimentación con embriones y óvulos humanos, que algunos colectivos
consideran inaceptable por razones morales y religiosas. Si bien la legitimidad
ética de las reivindicaciones de estos colectivos es cuestionable, el peso
social y político de sus posturas está fuera de dudas. Numerosas campañas,
aireadas por los medios y centradas en los aspectos más mórbidos de las
posibilidades de la clonación humana con fines reproductivos, han tenido eco en
las fuerzas políticas y legislativas, que en algunos países han emprendido o
están en fase de emprender vías que prohíban o restrinjan este tipo de
investigaciones.
Recientemente, el gobierno español ha emprendido una de estas campañas,
vanagloriándose además vacuamente de las dimensiones internacionales y de la
novedad de su iniciativa. "España lidera una iniciativa internacional para
la prohibición de la experimentación en clonación terapéutica". Triste
titular que, además, resulta falso, pues esta declaración llega cuando ya los
países que lideran este tipo de investigaciones han debatido y digerido el tema
hasta la saciedad. Lo único que lidera el gobierno español con su iniciativa
es una cruzada por la postura más reaccionaria de las posibles, apoyándose en
presuntos riesgos y en supuestas razones éticas, que no son sino un disfraz a
una postura moralista de base profundamente religiosa. La línea está en
perfecta sintonía con sectores del gobierno republicano de EE.UU. y, como no,
con el Vaticano. Recuperamos así nuestro papel de "Reserva Espiritual de
Occidente", por si alguien lo creía perdido.
Puesto que la campaña del gobierno alude fundamentalmente motivos éticos, y éstos
consisten en el juicio sobre la legitimidad moral de las investigaciones en
clonación, resulta fundamental una información apropiada sobre los elementos
implicados. Esta información puede resultar difícil de asimilar sin un
conocimiento previo de nociones sobre biología, motivo por el cual quizás el
debate se centra en los aspectos más frívolos, superficiales y subjetivos, que
están más próximos a la experiencia del gran público. Los esfuerzos del Dr.
Frankestein por crear lo que sólo Dios puede, o el aberrante orden social
ideado por Aldous Huxley en su novela "Un Mundo Feliz" son referencias
obligadas en estos planteamientos, a pesar de estar muy alejados de las
verdaderas cuestiones éticas que se plantean con la experimentación en clonación
humana. El gobierno, lejos de emprender una campaña de información pública y
de reflexión social sobre estas materias, ha asumido una postura paternalista
que prohíbe aludiendo a "riesgos" y a "motivos científicos y éticos".
En mi opinión, son los ciudadanos informados quienes pueden valorar realmente
los riesgos, y juzgar si tras esos supuestos motivos éticos hay algo más que
una moral religiosa travestida, una intrusión -una más- de la moral católica
más trasnochada en el cuerpo legislativo de un estado supuestamente laico. Por
ello, es mi pretensión contribuir a enfocar este debate, del cual la clonación
es sólo uno de los aspectos, en su debido terreno.
Las Células Madre
Acabamos de afirmar que la clonación es sólo uno de los aspectos, el más
recientemente aireado y recogido por la campaña del gobierno español, de un
debate subyacente, más amplio, sobre las cuestiones éticas que afectan al uso
de óvulos y embriones humanos para investigación científica. Y este aspecto
es sistemáticamente obviado. La raíz de todo este embrollo está en las
llamadas Células Madre (CM). En los últimos años, un sector de la investigación
biomédica ha vuelto la cabeza con interés hacia el reconocimiento de que en
los organismos existen una clase de células, las CM, que tienen la capacidad de
convertirse en las distintas células que forman un individuo. Los biólogos han
aprendido a aislar, cultivar y reproducir estas células, y mediante sus
investigaciones están comenzando a vislumbrar los mecanismos que hacen que
puedan especializarse en células sanguíneas, nerviosas, o de músculo cardíaco,
por mencionar algún tipo. Desde sus orígenes, la investigación con CM se ha
planteado con un enorme potencial terapéutico en su haber, es decir, como una
herramienta médica que, como algunos prestigiosos científicos afirman, abrirá
una nueva era en medicina humana y plantará batalla abierta a un gran número
de enfermedades, algunas de las más insidiosas de nuestra era. Un vistazo
superficial a esta orientación terapéutica del uso de CM consistiría en la
posibilidad de aportar este material a un corazón infartado, a un cerebro
devastado por Alzheimer o Parkinson, al páncreas de un diabético, o a la médula
espinal seccionada de un tetrapléjico. Si conseguimos que estas CM reconstruyan
aquellos tejidos irreversiblemente dañados, de un modo completamente análogo a
los procesos naturales de regeneración de otros tejidos, entonces queda claro
el potencial para auténticos "milagros" médicos y para soluciones a
enfermedades incurables y muy prevalentes en nuestra sociedad. Debemos hacer
hincapié de que ningún científico en su sano juicio discute este enorme
potencial terapéutico de las CM.
Ahora bien, el problema viene con la fuente de CM para estas investigaciones.
Todos los organismos adultos tenemos CM. Pero, desgraciadamente, no todas las CM
son iguales. Cuando un óvulo se fecunda, la célula resultante es totipotente,
es decir, tiene capacidad para dividirse y formar un organismo completo. Durante
las primeras etapas de desarrollo subsecuentes, se forman un pequeño número de
células que siguen manteniendo todo su potencial. Si las separamos en ese
momento, cada una de ellas podría generar un organismo completo. Es lo que
sucede, por ejemplo, cuando de modo natural se producen mellizos idénticos.
Poco después, las sucesivas divisiones de estas células producen lo que los
embriólogos llaman un blastocisto. En esta pequeña bolita microscópica
(formada por unas 100 células), se puede distinguir una capa externa de células
que se ocuparán de proteger y nutrir al embrión, formando la placenta y
estructuras asociadas, mientras que en su interior hay un conjunto de CM
pluripotentes. Estas células aisladas ya no serían capaces de generar un
organismo viable, pues no tendrían capacidad para implantarse en un útero y
desarrollarse como tales. Sin embargo, mantienen la capacidad de diferenciarse
en cualquiera de los tipos celulares que forman un organismo, desde neuronas
hasta células cardíacas o pancreáticas. Los embriones, durante todo su
desarrollo fetal, son especialmente ricos en CM pluripotentes. Sin embargo,
conforme avanza la formación de los tejidos y órganos adultos, éstas se hacen
cada vez más raras. Lo que persiste durante toda la vida de un organismo son CM
capaces de regenerar determinados tejidos, pero por lo general sólo éstos. Se
las suele conocer como CM multipotentes, ya que pueden generar algunos tipos de
células, pero no cualquiera. Por ejemplo, un organismo adulto mantiene un número
elevado de células multipotentes de las series sanguíneas en la médula ósea,
ya que estas células tienen un ritmo de regeneración elevado. Pero estas células
no parecen ser capaces de formar neuronas ni regenerar médulas espinales.
Recientes descubrimientos han conseguido demostrar la presencia en adultos de células
multipotentes de otros tipos, incluyendo células nerviosas, pero son
especialmente raras y su purificación en número suficiente no resulta viable.
Por ejemplo, se han encontrado en cerebro de ratas, o en trozos de encéfalo
humano extraído durante operaciones quirúrgicas para paliar casos graves de
epilepsia. No son, desde luego, procedimientos rutinarios o asequibles desde un
punto de vista terapéutico. La investigación en esta línea, y en aquellas
encaminadas a desprogramar células adultas para convertirlas en células madre,
ha conseguido algunos descubrimientos alentadores en tiempo reciente, pero por
lo general no se ve como una alternativa viable al uso terapéutico de CM
verdaderamente pluripotentes, a corto o medio plazo.
Los mayores avances en generación de líneas de CM pluripotentes se pueden
producir pues con los óvulos fecundados, en ese estado llamado blástocisto, en
el cual unas pocas células conservan casi todo su potencial, momento
ligeramente anterior a cuando se implantaría en un útero en condiciones
naturales. Una fuente excelente de este material en humanos son los óvulos y
embriones congelados, aquellos que sobran tras los procedimientos de fertilización
in vitro que son hoy en día rutinarios para parejas que sufren de infertilidad.
Y aquí empiezan los problemas. Para los sectores más influidos por ciertas
morales religiosas, cualquier uso de estas células es inaceptable, ya que
alegan que se trata de vidas humanas y como tales deben protegerse. Se trata,
por supuesto, de una visión subjetiva y en gran medida fundamentalista, que no
es justificable desde un punto de vista científico ni, como veremos más
adelante, ético. Poco se aleja esta postura de la reflejada en el Génesis
38:9,10:
"Pero sabiendo Onán que el hijo que le naciera no sería considerado suyo,
sucedía que cada vez que se unía a la mujer de su hermano, vertía en tierra
para no dar descendencia a su hermano. Pero lo que hacía era malo ante los ojos
del Eterno, y también a él le quitó la vida."
Sobre todo teniendo en cuenta los miles de años pasados desde aquello.
Otra vuelta de tuerca: la clonación.
Aunque las CM derivadas de material sobrante de los procedimientos de
fecundación in vitro son un excelente material de investigación, en los últimos
años se ha emprendido un paso más hacia los posibles usos terapéuticos de
estas células. Ello ha llevado al desarrollo de las técnicas de clonación por
transferencia nuclear somática (aunque también se han desarrollado técnicas
que consiguen inducir a los óvulos no fecundados a dividirse, en un proceso
conocido como partenogénesis, que en este caso genera células clónicas de la
donante de óvulos). De nuevo, es necesario conocer en qué consiste y por qué
las células madre obtenidas mediante estas técnicas pueden ser mejores que las
procedentes de los tratamientos de infertilidad. Una de las razones
fundamentales es la capacidad el producir CM "a la carta". Un problema
primario con el que tropezaría una terapia basada en CM obtenidas de un donante
anónimo es común al que se plantea en los trasplantes de órganos: el
organismo reconoce el material extraño como intruso y, en vez de colaborar con
las células para que regeneren los tejidos dañados, las destruiría rápidamente.
Desde luego, al igual que se hace en los transplantes, estas reacciones de
rechazo pueden hasta cierto punto controlarse eligiendo tipos compatibles y
usando medicamentos inmunodepresores, pero lo cierto es que estas soluciones
-aunque salvan vidas- distan mucho de ser ideales y limitan enormemente la
diversidad y viabilidad de las terapias a aplicar. Sin embargo, si a un óvulo
humano le sustituimos su núcleo por el de la célula de un paciente, e
inducimos a este ente clónico a que se divida (como lo haría un óvulo tras
una fecundación normal), hasta esa etapa de blastocisto (a partir del cual
podemos generar líneas de CM) tendremos unas células pluripotentes genéticamente
idénticas a las del donante, con las cuales, potencialmente, se podrían
aplicar terapias regenerativas personalizadas, sin posibilidad alguna de
rechazo.
No acaban ahí las aplicaciones de las células humanas clónicas. Mediante la
clonación de células con defectos genéticos o, por ejemplo, mediante la
clonación de células tumorales, se puede generar conocimiento de valor
incalculable sobre cuales son los mecanismos genéticos últimos que regulan el
desarrollo y diferenciación celular, incluyendo el descubrimiento de las causas
por las que a veces el proceso se descontrola y se genera un cáncer, o de los
mecanismos responsables del envejecimiento. Esto son sólo esbozos de la
utilidad de las CM clónicas humanas en investigación biomédica. Podemos
comprender ahora mejor la excitación de los investigadores de ACT cuando
obtuvieron estas células, por primera vez, hace menos de un año.
Ética y fundamentalismo
¿A qué viene pues
tanto revuelo?. La investigación con CM clónicas humanas puede, como hemos
visto, revolucionar la medicina. Casi todos hemos perdido a seres queridos víctimas
del cáncer o de infartos, a muchos de nosotros nos corresponderá terminar
nuestros días de este modo. ¿Por qué, pues, prohibir la investigación
orientada a solucionar estos problemas?. Los motivos aducidos por el gobierno
incluyen, fundamentalmente, objeciones éticas. Es innegable que el desarrollo
de estas nuevas tecnologías despierta nuevas cuestiones de carácter ético.
Sin embargo, en el caso de la clonación terapéutica humana, pocas de estas
cuestiones tienen distinta raíz que las objeciones morales de sectores
conservadores al uso de material genético humano, que ya vimos anteriormente
con la historia de Onán y el castigo divino por desperdiciar su semilla. Frente
a posturas simplonas, desinformadas y paternalistas como la asumida por el
gobierno español, resulta imprescindible un debate serio sobre las auténticas
cuestiones de carácter ético con las que nos enfrentamos al hacer uso de estas
nuevas tecnologías. Sirva como ejemplo esclarecedor el análisis que el comité
asesor de la empresa ACT realizó al respecto, cuando se iniciaron sus trabajos
encaminados a conseguir clonación de células humanas. Este comité estaba
constituido por especialistas en ética, abogados y científicos, de diversas
afiliaciones en instituciones públicas y privadas americanas. Su portavoz,
Ronald M Green, director del Instituto de Ética de la Universidad de Darmouth
(EE.UU.), resumía lo que el comité consideró como las 5 cuestiones éticas
mayores, que se abordaron y resolvieron del siguiente modo.
¿Cual es el status moral de los organismos creados mediante
clonación?
Argumento: Si un
organismo clonado se implantase en un útero, como se hizo con el famoso caso de
la oveja Dolly, sería posible que se desarrollase completamente hasta nacer. A
causa de este potencial, habría quienes argumentasen que los embriones
generados en los experimentos de clonación humana con fines terapéuticos son
equivalentes a embriones humanos normales y corrientes, y merecen el mismo grado
de protección y respeto.
La mayoría de los miembros del comité no estuvieron de acuerdo. Se recalcó
que, a diferencia de un embrión humano, un organismo clonado no es el resultado
de una fecundación de un óvulo y un espermatozoide. Se trata de un ente biológico
nuevo, no presente en la naturaleza. Aunque tiene cierto potencial para
convertirse en un ser humano, este potencial es muy limitado. En la etapa de
blastocisto, cuando el organismo se disocia para generar las líneas de células
madres, se trata de una bola de células del tamaño de un punto. Los embriones
generados por fertilización normal, generalmente, no se implantan en el útero
hasta después de esta etapa de blastocisto. No hay órganos, no hay posibilidad
alguna de que pueda pensar o sentir, y no tiene ninguna de las características
de un ser humano. Aunque los miembros del comité reconocieron que habría
quienes asociasen este organismo con un embrión, se prefirió reconocerlo como
un "huevo activado", y se concluyó que sus características no
debieran impedir que se usase para trabajos que podrían salvar vidas.
¿Es permisible crear un ente de desarrollo humano sólo para destruirlo?
Argumento: Aquellos para quienes la vida humana comienza en el momento mismo
de la fecundación -y consideran pues a los huevos activados como moralmente
equivalentes a embriones humanos- no pueden aprobar éticamente la investigación
en clonación terapéutica. Para ellos, esta investigación es equivalente a
matar a un niño vivo para recolectar sus órganos en beneficio de otros.
Algunos de quienes piensan de este modo, sin embargo, podrían considerar
aceptable la investigación en células madre humanas generadas de embriones
sobrantes (congelados) de los procedimientos de fecundación in vitro. Su
razonamiento, correcto o no, es que estos embriones van a ser destruidos de
todos modos, y que por lo menos algún bien podría generarse del uso de estas células.
Pero la clonación terapéutica humana resulta totalmente inaceptable para estas
personas, porque conlleva la creación deliberada de lo que ellos consideran un
ser humano con el propósito de destruirlo.
Muchos de los que no reconocen status moral a los entes creados mediante clonación
terapéutica están en desacuerdo con este punto de vista. Al igual que los
miembros de este comité, argumentan que los beneficios de esta investigación y
de las posibles terapias que genere sobrepasan ampliamente las alegaciones sobre
los huevos activados. Sorprendentemente, algunos de los que comparten esta moral
se oponen de todos modos a la investigación, apoyándose en terreno simbólico.
Mantienen que es impropio el crear vida humana de ningún tipo sólo para
destruirla. Les preocupa que esto podría suponer el acercamiento de nuestra
sociedad hacia una "pendiente resbaladiza", que podría llevar a la
degeneración moral y a la rapiña de órganos de adultos sin su consentimiento.
Estos argumentos simbólicos y de "pendiente resbaladiza" tienen
frecuentemente una poderosa fuerza emocional, pero son difíciles de valorar. ¿Es
realmente cierto que el uso de huevos activados para terapias salvavidas
conducirán a esos supuestos abusos?. Por el contrario, si la ciencia médica
puede aumentar la supervivencia de la gente con calidad de vida, ¿no podría
incluso esta investigación incrementar el respeto por la vida humana?. Los
miembros del comité señalaron el hecho de que el Reino Unido, hasta muy
recientemente, ha permitido legalmente la creación y destrucción deliberada de
embriones humanos en investigación desde principios de los 90. No ha habido
ningún efecto negativo aparente de este permiso en la sociedad británica. Al
final, los argumentos simbólicos y de pendiente resbaladiza no persuadieron a
los miembros del comité de que la investigación en clonación terapéutica no
debiese continuar.
¿Es correcto buscar activamente huevos humanos para investigación científica?
Argumento: La necesidad de una fuente de óvulos humanos lleva a una de las
cuestiones éticas más delicadas en esta investigación. En cada ciclo mensual,
una mujer produce sólo uno o dos óvulos maduros. Para aumentar este número
hasta los niveles necesarios en investigación, deben tomarse medicamentos
inductores como los usados en los procedimientos de fertilización in vitro. En
raras ocasiones, esta medicación puede causar el llamado síndrome de
hiperestimulación, que puede provocar daños hepáticos, disfunción renal, o
formación de trombos causantes de infartos. De acuerdo con algunos estudios,
ciertas drogas estimulantes ovulatorias se han asociado con un mayor riesgo de cáncer
de ovario La cirugía necesaria para recolectar los óvulos también implica
riesgos, como los de la anestesia y las posibles hemorragias . ¿Es ético
someter a una mujer a estos riesgos para fines de investigación?. Si a las
mujeres se les ofrece dinero para someterse a estos riesgos, ¿podría esto
hacer que los materiales reproductivos humanos se comenzasen a ver como artículos
con los que se puede comerciar? No está permitida la venta de órganos humanos
o de bebés, ¿son los óvulos diferentes?.
En respuesta a estas cuestiones, los miembros del comité tuvieron en cuenta dos
hechos. En primer lugar, ya existe un mercado sustancial de óvulos humanos con
fines reproductivos. Algunas mujeres jóvenes reciben sumas considerables por
proporcionar óvulos que permiten a mujeres solas, o a pareja infértiles, tener
hijos. Si estas mujeres pueden sobrellevar los riesgos con ese fin, nos
preguntamos: ¿por qué no se les debiera permitir abordar los mismos riesgos
para la investigación orientada a salvar vidas humanas?. Y si se les puede
pagar por el tiempo y las molestias que la donación de óvulos con fines
reproductivos conlleva, ¿por qué no pueden recibir un pago razonable por la
inducción ovulatoria con fines de investigación?.
En segundo lugar, señalamos que los voluntarios para investigación aceptan
frecuentemente riesgos significativos para el avance del conocimiento médico.
Si una persona consiente participar en un estudio peligroso sobre vacunas de
malaria para ayudar a curar esta enfermedad, ¿por qué debería impedírsele
donar óvulos para una investigación similar, orientada a salvar vidas?.
Finalmente, concluimos que sería desproporcionadamente paternalista el prohibir
a mujeres donar óvulos para esta investigación. Al mismo tiempo, establecimos
un procedimiento riguroso de consentimiento con conocimiento de causa, de modo
que las donantes tuviesen plena conciencia de los posibles riesgos. Insistimos
en que los medicamentos estimulantes de ovulación se administrasen a dosis
seguras. Y fijamos el pago por la participación a niveles modestos: 4000 dólares
(unos 40 por hora), lo que supone aproximadamente lo mismo que el pago medio por
donación de óvulos con fines reproductivos en nuestra zona. Quisimos evitar
que el pago se convirtiese en una influencia indebida que pudiese afectar a las
donantes a la hora de valorar los riesgos.
¿Cuales son las cuestiones éticas en relación con la
persona cuyas células se clonan?
Argumento: Puede
parecer que los individuos que donan las células (normalmente fibroblastos de
la piel) que se fusionan con los óvulos enucleados en las investigaciones de
clonación terapéutica no afrontan riesgos, aparte de la posibilidad remota de
una infección en el punto de la biopsia de piel. Pero la clonación es un
asunto controvertido, que expone a todos los participantes de la investigación
a riesgos nuevos. Los donantes de células, por ejemplo, podrían encontrarse en
medio de una tormenta mediática si se identifica que han permitido que se les
clone.
Para prevenir esto, el comité asesor de ética insistió en que los
procedimientos asegurasen la confidencialidad más estricta para los donantes de
óvulos y células (a no ser que ellos eligiesen lo contrario). Una cuestión
que llevó mucho tiempo debatir fue si los niños podrían donar células para
las investigaciones. Concluimos que en general esto no era apropiado, puesto que
al alcanzar la madurez los niños podrían sentirse afectados moralmente por
haber contribuido a un procedimiento de clonación. Hicimos una excepción, sin
embargo, en el caso de un niño con una enfermedad genética letal. Sabíamos
que una línea de células madre basada en el DNA de este niño podría ser una
herramienta poderosa en la investigación dirigida a la curación de su
enfermedad. Aunque el niño probablemente no sobreviviría lo suficiente para
beneficiarse de estas investigaciones, concluimos que sus padres tenían el
derecho de tomar esa decisión en representación de su hijo. Estas células no
han sido usadas aún en ningún procedimiento de clonación.
¿Facilitará la clonación terapéutica una clonación reproductiva, el
nacimiento de un bebé clonado?
Argumento: Una importante cuestión final planteada por estas
investigaciones es si estimularán la llegada del día en que se aborde la
clonación reproductiva humana. Esta preocupación presupone que la clonación
reproductiva es y siempre será éticamente incorrecta. Muchos de los que
sostienen este punto de vista mencionan la incidencia de muertes y
malformaciones en animales clonados. Otros se preocupan por peligros más
remotos. Señalan los posibles riesgos psicológicos de niños generados en
familias en las que uno de los padres es también, genéticamente, un hermano
gemelo. Temen que los niños clonados podrían enfrentarse a expectativas
infundadas de vida, basadas en los logros de sus progenitores genéticos. Y
manifiestan su preocupación sobre posibles riesgos sociales de la clonación si
las sociedades deciden replicarse a larga escala hasta un número determinado de
genomas elegidos, para fines militares o de otro tipo. En contraposición a lo
anterior, algunos aclaman la perspectiva de la clonación humana. La ven como un
modo nuevo de generar descendencia, genéticamente relacionada, a parejas infértiles,
o como un método de reducir el riesgo de algunas enfermedades genéticas
hereditarias.
Independientemente de lo que uno piense sobre la ética de la clonación
reproductiva, el prohibir la clonación terapéutica no hará que la
reproductiva sea menos probable. Aunque la clonación terapéutica podría
ayudar a los científicos a perfeccionar las técnicas necesarias para clonación
reproductiva, también puede dejar mucho más claros los peligros de intentar
producir seres humanos de este modo. Ya existen evidencias de que algunos
animales clonados pueden experimentar expresión genética defectuosa, así como
interferencias en su impronta, el patrón normal de silenciado de genes que no
se necesitan en determinados tejidos. Estos problemas podrían desanimar a
posibles padres a generar bebés mediante esta tecnología. De este modo, la
investigación en clonación terapéutica puede incluso reducir la probabilidad
de que la clonación se aprecie como una alternativa de reproducción viable.
Una prohibición de la clonación terapéutica, además, no prevendría que
ciertos investigadores incontrolados siguiesen adelante con intentos de clonación
reproductiva por su cuenta. Algunos grupos, como los Raëlianos (un culto
religioso), o científicos renegados como Richard G. Seed, (un médico que
ejerce en Illinois y ha estado trabajando en embriología), han anunciado su
intención de intentar clonar un humano y presumiblemente lo intentarán
independientemente de si la investigación en clonación terapéutica se prohíbe
o no. Una prohibición de la clonación terapéutica bloqueará la investigación
útil mientras que permitirá que gente menos concienciada intente la clonación
reproductiva allá donde encuentren un ambiente legal más permisivo. Bloqueando
la investigación responsable en la biología celular de la clonación humana,
se estará también garantizando que los primeros intentos de clonar seres
humanos se basen en un conocimiento científico deficiente.
Conclusiones sobre lo anterior:
Los aspectos éticos relacionados con las nuevas tecnologías de clonación
de células humanas exigen un riguroso análisis desde el conocimiento de causa
y desde el distanciamiento de posturas sesgadas por prejuicios religiosos. Si
bien este análisis es necesario y debe extenderse a niveles que alcancen todos
los estratos de nuestra sociedad, incluyendo los políticos y legislativos, una
lectura racional de los aspectos implicados proporciona, hoy por hoy, un terreno
ético firme no sólo para permitir, sino para incentivar la investigación en
clonación de células humanas con fines terapéuticos. Los beneficios esperados
de estas investigaciones para el bienestar humano sobrepasan infinitamente las
objeciones que desde determinadas morales religiosas se plantean. Las diversas
asociaciones científicas y comités bioéticos independientes, así como las
editoriales de las principales revistas científicas, se han alineado unánimemente
en este sentido. La controversia científica, pues, tampoco existe.
Cruzadas como la emprendida por nuestro gobierno con su campaña sólo pueden
ser tildadas, si benévolamente, como irresponsables. Quienes no buscan, o
ignoran conscientemente, el valor de la información y los argumentos
racionales, emprendiendo campañas políticas bajo el influjo de prejuicios
religiosos, cargan sin embargo un enorme peso sobre sus conciencias, que en este
caso se traduce en un coqueteo con la salud, el bienestar y la calidad de vida
humanas. Muchas de esas vidas no comparten, ni tienen por qué hacerlo, su
particular visión moral. Es nuestro deber recordarles el peso de esta gran
responsabilidad, y hacérselo de este modo tan insostenible como sea posible.
Sobre lo filosófico
En lo filosófico, la consecuencia del hecho científico
lleva a confirmar el pensamiento materialista dialéctico que considera que el
Ser, la Universalidad, es la Infinitud, lo Increado, lo Eterno y por
consiguiente la inexistencia de lo que se viene considerando como Espiritual, en
el lenguaje filosófico hegeliano, la Idea, y en su traducción popular el Dios
de los creyentes. Si el hombre ha llegado a crearse a sí mismo en el
laboratorio de la genética, ello lleva a concluir en la inexistencia de un
"Creador" de la materia, a la conclusión de que sólo existe lo
material. Se confirma la tesis científica de la increabilidad de la materia, su
evolución y su existencia por sí misma: la materia no se destruye sino que se
transforma, en consecuencia no ha sido creada.
La conquista científica de la esencia del ser vivo, como una
transmisión de información a través del ADN, es otra prueba evidente de la
increabilidad de los seres vivos y del paso de lo inerte a lo viviente. En
consecuencia, el ser humano no es más que el resultado más elevado, hasta
ahora, de la evolución de la materia.
Lo anterior lleva al ateismo científico y el ateismo científico
da al traste con todo el acumulado de creencias que la humanidad ha edificado
sobre la ignorancia y el desconocimiento de los fenómenos del Universo, la
Naturaleza, la Sociedad y el Individuo mismo. Al mismo tiempo se derriban las
causas de las creencias actuales en las sociedades más desarrolladas,
particularmente la soledad del individuo en los grandes conglomerados citadinos
en donde la persona se siente profundamente solitario y tiene que acudir a la
creencia en seres espirituales para poder apaciguar su angustia existencial. Si
es posible clonar al ser humano, es posible encontrar otro "yo" que me
permita ser yo mismo y al mismo tiempo el otro que me permite superar la
soledad. Si el humano no ha sido creado por seres superiores y, al mismo tiempo,
se puede crear a sí mismo, se termina el temor a la muerte y a otro posible
existir de naturaleza no material. En esa perspectiva las religiones se van a la
prehistoria de la humanidad, a la era de la ignorancia y del animismo salvaje.
La era de la verdadera civilización ha comenzado, entonces. La creación del
humano por el humano trasciende todo lo que la humanidad ha logrado en el
terreno no solamente de la investigación científica en sí, sino en el campo
del pensamiento. El pensar se ha hecho real porque el humano ha llegado a su
esencia. Se termina el miedo a la muerte, al dolor, a los dioses, como ya lo había
anticipado para ser practicado el pensador griego Epicuro cuatrocientos años
antes de nuestra era. Los moralistas, creacionistas, los creyentes y toda esa
"comunidad" mundial, asentada sobre las milenarias tradiciones del
animismo, el espiritualismo y las religiones, han salido a satanizar la clonación
porque todo su mundo de engaño y explotación del sentimiento humano se les va
al suelo y termina el ganarse la vida con la falacia y el engaño
espiritualista.
El intelecto es el producto de la evolución de los seres
vivos y lo que el intelecto produce lo hace sobre las condiciones materiales y
culturales que le ha tocado como "habitat" social. El intelecto no es
algo al margen de la materialidad en que la sociedad existe y ha existido. La
clonación es identidad y, al mismo tiempo, diversidad. Precisamente, si no
entendemos a fondo la dialéctica del Ser, no podemos entender la fenomenología
Universal dentro de la cual se encuentra el ser humano, se encuentra la sociedad
humana terrícola. La "identidad personal" a que hace alusión nuestro
contradictor antes dicho, lo es y no lo es; en efecto de qué identidad personal
puede hablar un miserable individuo que se muere de hambre, que recibe los
golpes de la represión ideológica y política de los regímenes brutales por
los cuales ha pasado y sigue pasando la sociedad humana. De qué "identidad
personal" puede hablar quien apenas si sobrevive y ni siquiera sabe
qué es identidad para poderse valorar a sí mismo. Una élite de intelectuales
en el mundo que ni siquiera llega al 0.003 por mil puede pensar e incluso se
considera a sí misma como parte apenas del gran conjunto humano de casi siete
mil millones de seres de los cuales la inmensa mayoría se debate en la pura
miseria material y cultural. La "identidad personal" es una invención
de los poderosos para incentivar el conformismo y la sumisión a los poderes
económicos, políticos, ideológicos y culturales que han venido depredando los
recursos materiales y humanos del planeta tierra. El cristianismo, religión
surgida del crimen y asentada en él ya por casi veinte siglos inventó el
"el libre albedrío" para poder explotar la fe de los ignorantes y los
sumisos en beneficio de los especuladores del pensamiento y los poderosos por la
riqueza que robaron a los débiles. Nuestros sentimientos son parte de la
materialidad de nuestra existencia humana y ellos responden al momento histórico
que nos corresponda vivir. Pero los sentimientos no son iguales y por ello no
podemos generalizar. El sentimiento va en razón indirecta a la razón. El
poderoso que goza su vivir sobre el sufrimiento del débil, posee sentimiento
igual a su esclavo? La razón se erige trascendiendo lo que la mayor parte de
los humanos consideran como sentimiento. La razón eleva el sentimiento a
niveles que no puede comprender el común del humano y en ese sentido es que
afirmamos que está en razón indirecta el uno con el otro. La clonación es
otro paso importante en el avance científico y en la evolucion de la vida
humana. No lo podrán detener ni los poderosos ni los moralistas, ni los clérigos
ni los gobiernos de turno. Habrá dificultades pero no barreras infranqueables a
la ciencia. El sentimentalismo es propio de los débiles en el pensar y de
quienes no pueden entrever el desarrollo y el futuro de la humanidad.
Sin poseer los elementos filosóficos del materilismo dialéctico
es imposible comprender el desarrollo de la ciencia. Y la filosofia materialista
dialéctica está proscrita del establecimiento educativo de la humanidad.
Quienes somos materialistas dialécticos, lo somos por fuera de la comunidad
ecadémica, comunidad que es una casta repetitiva del texto idealista y
religioso. La academia oficial, particularmente la Universidad, ha tocado fondo.
Si deseamos avanzar en el conocimiento, debemos olvidar la cátedra
universitaria, la que responde a la era del capitalismo en la perspectiva de
formar profesionales y técnicos que desarrollen y sostengan el sistema
capitalista, no para que lo transformen hacia formas más elevadas tanto en la
producción como en la organización social en la cual se beneficie la mayoría
de la población. Es por fuera de la Educación Oficial en donde el conocimiento
y la ciencia han logrado los mayores avances en toda la historia de la
humanidad. La Universidad tuvo origen en las comunidades religiosas y se ha
desarrollado hasta el presente pero siempre ha tenido como fundamental tarea, la
de perpetuar lo que conviene a las castas dominantes. Quien se separe del dogma
del momento es expulsado de esos centros educativos. Naturalmente que hay
excepciones, pero ellas nos confirman la regla.
Si los jóvenes se drogan y caen en el delito es porque no se
les señala una opción real, no se les incentiva en la investigación científica,
en el pensar. La juventud actual no puede ver el futuro si les oscurecemos el
conocimiento, si los tratamos de educar en la repetición de textos y discursos
que no tienen nada que ver con su situación real. A los viejos, no por la edad,
sino por su modo de pensar, hay que aconsejarles una pensión mental. Que no
interfieran el progreso, no entraben el pensamiento de la juventud y que den por
terminada su función histórica en bien y provecho de la humanidad.
INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS
Como anteriormente nos habíamos propuesto en los objetivos,
realizamos encuestas a efectos de evaluar la aceptación en nuestra sociedad, y
para verificar si nuestra hipótesis inicial se ve comprobada o no.
Las siguientes encuestas fueron realizadas en cada uno de los
barrios de los integrantes del equipo.
Las preguntas fueron las siguientes:
1)- ¿Está de acuerdo con la clonación? (a efectos de
evaluar la aceptación del tema en nuestra sociedad)
2)- ¿Cree que se pueden salvar vidas mediante la misma?
(para verificar cuán informada esta la gente acerca de sus usos)
3)- ¿Cree en una posible implementación de la misma en el
ámbito de la medicina de nuestro país? (para ver lo que piensa la gente sobre
un posible avance médico aquí en Uruguay)
El método usado para responder fue múltiple opción (Sí;
No; No Sabe/No Contesta), ya que debido a la enormidad de diferencias entre las
opiniones (al ser un tema tan controvertido), es casi imposible considerarlas
por separado, y se debe considerar una opinión general para estudiar los
resultados.
Los barrios encuestados fueron: El Prado, Artesano, Liceo,
Nacional, Centro.
Barrio El Prado (total de encuestados: 17):
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Pregunta 1
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Pregunta 2
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Pregunta 3
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Sí
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5
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