Introducción
La reproducción en los mamíferos es un proceso
minuciosamente orquestado que requiere la preparación coordinada de muchos
tejidos en el cuerpo de la hembra, pues no sólo debe liberarse un óvulo del
ovario; los tejidos del aparato reproductor deberán estar además preparados
para transportar tanto a los óvulos como los espermatozoides a un sitio común
en el que pueda llevarse a cabo la fecundación. En caso de que así suceda, el
embrión temprano deberá llevarse a la porción del útero que está preparada
para recibirlo y satisfacer sus requerimientos nutricionales durante el
transcurso del embarazo. En el aspecto conductual, la hembra debe indicar al
macho su disposición favorable a la copulación, y el macho a su vez deberá
estar dispuesto a responder.
La mayor parte de las preparaciones para la reproducción son
de naturaleza cíclica. Las hormonas actúan como mediadoras de los cambios en
las características estructurales y funcionales de los tejidos reproductores
masculinos y femeninos, con frecuencia interactuando en ciclos de
retroalimentación estrechamente controlados. En la actualidad se reconoce que
existe una fuerte influencia neural en la reproducción y que las influencias
ambientales y psíquicas pueden ejercer profundos efectos en los patrones
reproductivos.
El ciclo del estro en los mamíferos
El término estro originalmente sólo se refería a la
existencia de un periodo de fuerte deseo sexual que se manifestaba mediante la
conducta. Sin embargo, conforme se ha adquirido más nformación sobre los
cambios concomitantes que se llevan a cabo dentro del cuerpo, se ha comprobado
que el estro ocurre próximo periodo de ovulación y que la conducta característica
tan sólo representa una indicación externa de que todos los complicados
mecanismos internos de la reproducción están preparados para activarse
funcionalmente. Si no se presenta preñez durante ese lapso, suceden cambios
regresivos, y el siguiente periodo de preparación deberá sobrevenir antes que
las condiciones nuevamente sean favorables para la reproducción.
Esta serie de cambios iterativos se conoce como el ciclo sexual o estrual
(Han-sel y Convey, 1983) ya falta de preñez, sus fases son:
1) un breve lapso de preparación total para la reproducción, acompañado
de deseo sexual (estro);
2) un periodo durante el cual las preparaciones infructíferas
sufren una regresión posestro o metestro), y
3) un periodo de descanso (diestro), seguido de
4) un periodo de cambios preparatorios activos (proestro) que
conducirá al siguiente estro, cuando todo esté nuevamente dispuesto para
la reproducción.
Existe gran diversidad entre los animales con respecto a la
duración de este ciclo. En algunos sólo ocurre una vez al año, siendo el
estro tan temporal, que cuando nacen las crías las condiciones son favorables
para su crianza. Se dice que las especies que sólo tienen una temporada de
reproducción anual son monoestruales, en tanto que los animales que
presentan varios periodos se llaman poliestruales. Con base en los
conocimientos actuales, parecería que el ritmo poliestrual generalmente
representa la condición fundamental entre los mamíferos. Aunque muchos
factores lo disfrazan o modifican en diferentes casos, se encuentra sin confusión
en las formas que más se han estudiado. No resultaría irrazonable suponer que
el estro anual, como en la familia de los ciervos, se haya constituido mediante
la supresión de otros periodos, sobre todo debido a la recurrencia continua de
preñeces de larga duración que sucedía al que en un principio sólo fuera el
más favorable de muchos ciclos de estro. Se sabe asimismo que además de la preñez,
otros factores pueden interrumpir este ciclo y que la inanición, la exposición
extrema a elementos de peligro o las enfermedades graves pueden incluso
suprimirlo. Una causa que quizá contribuyó a la disminución del ritmo
poliestrual al monoestrual, operante entre las hembras que no lograban preñarse,
fue la inclemencia de las condiciones en las que viven muchos animales
silvestres durante el invierno o en temporadas áridas.Muchos de los animales
que sólo tienen una temporada de reproducción al año (las ovejas, por
ejemplo) cuando viven en estado silvestre, desarrollan un ritmo poliestral
cuando están bajo domesticación. Una preñez prolongada posterior a cada estro
puede por tanto ocultar una condición poliestrual, hecho que por lo común súcede
entre gran cantidad de animales silvestres. Sin embargo, esto se torna obvio
cuando no se permite que el animal se preñe en condiciones de domesticación o
bajo condiciones experimentales en el laboratorio. A continuación, tras' un
estro infructuoso, se presenta un breve intervalo de regresión, descanso y
preparación, seguido al poco tiempo por otro estro. Dado que las condiciones de
vida en domesticación son relativamente uniformes, la supresión del estro por
inanición o exposición a posibles elementos dañinos no sucede, y los periodos
de reproduc'ción continúan recurriendo a intervalos medianamente constantes,
hasta que uno de ellos se ve consumado con el embarazo.
Otros mamíferos que atraviesan por lapsos breves de gestación,
como el conejo, pueden ser poliestruales, excepto en invierno. La luz es al
parecer un factor de iniciación critico entre estos animales, ya que su hipófisis
únicamente activa la producción de suficientes hormonas estimulantes delfolículo
(FSH) para poner en marcha el ciclo reproductivo completo, cuando la
cantidad diaria promedio de luz rebasa cierto umbral.
Ciclo menstrual en los primates
Entre los primates, el ciclo sexual femenino se caracteriza por la menstruación,
secreción uterina de sangre, moco y residuos celulares a intervalos periódicos
(aproximadamente de cuatro semanas en seres humanos). En la mujer la menstruación
suele iniciarse (menarqula) a los 12 a 14 años de edad, y continúa
hasta la menopausia, que normalmente se presenta en los años finales de
su cuarta década de vida. La duración de la menstruación suele ser de cuatro
a cinco días, si bien hay considerable variabilidad individual tanto en la
duración del periodo como en el intervalo en el que ocurre.
El ciclo menstrual puede dividirse en tres fases principales:
1) menstruación;
2) fase proliferativa ofolicular, y
3) lafase secretoria o luteinica. Será más sencillo seguir
los cambios si se comienza con las condiciones justo después que finaliza
el periodo menstrual. La figura 2-8 representa muy esquemáticamente los
cambios que se suscitan en el revestimiento mucoso del útero durante el
ciclo. Las bandas negras descendentes indican la abrupta disminución de
espesor que resulta de la esfacelación menstrual. Las estructuras tubulares
que se
muestran al interior de la mucosa representan a las glándulas uterinas. La
parte inferior de sombreado 'más oscuro es la llamada capa basal, que está por
abajo del nivel requerido para la esfacelación y a partir de esta capa se
inician los procesos de reparación y crecimiento de la fase proliferativa. La
restauración del revestimiento epitelial se lleva a cabo con asombrosa rapidez
por la proliferación de células que se encuentran en la parte profunda de las
glándulas, que hasta ahora han permanecido sin alteraciones en la capa basal.
Conforme aumenta el espesor de la mucosa, la longitud de las glándulas se
incrementa, aunque durante toda la fase proliferativa se conservarán delgadas y
relativamente derechas. Sus luces son pequeñas y desprovistas de cualquier
cantidad conspicua de secreción.
Después de la ovulación, la fase proliferativa poco a poco
se transforma en la fase secretoria. Las paredes de las glándulas se tornan
irregulares, aumenta el tamaño de su luz y puede observarse una cantidad
considerable de secreción al interior de las glándulas. También se presenta
un sorprendente incremento en el carácter conspicuo de las pequeñas arterias
que abastecen la porción superficial de la mucosa, las cuales tienden a seguir
un curso espiral y cuyo enrollamiento se torna mucho más notorio en esta etapa.
Una semana después de la ovulación, el cuadro histológico refleja por
completo el aumento de actividad. Las glándulas están muy hinchadas; los pequeños
vasos sanguíneos, congestionados, y el espesor de la mucosa se ha incrementado
en unos 405 mm, del milímetro o menos que había inmediatamente después
del último periodo. En esta etapa el útero está por completo preparado para
el implante y la nutrición del joven embrión.
Si no llega a implantarse el óvulo fecundado, las
actividades de la fase secretoria cesan durante la breve fase isquémica que de
inmediato precede a la menstruación. Se reduce el flujo sanguíneo a la región
superficial de la mucosa uterina, a pesar de que el flujo de los vasos que
abastecen a las capas más profundas permanece ininterrumpido. En la región
superficial los corpúsculos de lóbulos blancos comienzan a emigrar hacia el
estroma, en tanto que los tejidos, al verse desprovistos de circulación activa,
empiezan a deteriorarse. Cuando la duración de la fase isquémica ha sido de
algunas horas, las arterias espirales comienzan a abrirse por doquier y la
sangre se derrama en los capilares superficiales, desgarrando sus debilitadas
paredes, de forma tal que se presenta una extravasación de sangre hacia los
tejidos subyacentes al revestimiento epitelial. Al poco tiempo, el ahora tejido
superficial necrótico, la sangre extravasada que permanece sin coagular, la
sangre adicional que rezume de la superficie recién desvestida y la secreción
de las bocas abiertas de las glándulas se conjuntan para emerger como la
hemorragia menstrual. Una vez iniciado el proceso, procede a gran velocidad en
una región dada, si bien el revestimiento uterino no está afectado de manera
simultánea en su totalidad. Durante la fase temprana del periodo se va
implicando una región tras la otra, hasta el tercer día, en que se habrá
desvestido esencialmente la superficie uterina. La reparación de las regiones
que al principio fueron las primeras en ser afectadas comienza de inmediato, y
poco antes del cese de la menstruación ya estará en marcha una nueva fase
proliferativa
Regulación hormonal del ciclo sexual femenino
A partir de las primeras investigaciones acerca de la
naturaleza del proceso reproductivo se comprobó el estrecho entrelazamiento en
las funciones y respuestas de los componentes del aparato reproductor femenino.
Aun cuando al poco tiempo se reconoció que las hormonas
funcionan como coordinadoras, ha tomado décadas de esmerado trabajo comprender
las complejas interacciones implicadas en la regulación hormonal de los fenómenos
reproductivos. El florecimiento inicial de la disciplina de la endocrinología
reproductiva sucedió entre 1920 y 1940, cuando un grupo de inteligentes
investigadores delimitó las hormonas fundamentales y las vías de control entre
la glándula hipofisaria y los órganos de la reproducción durante varias fases
del ciclo sexual. Este trabajo se ha resumido bien en un tratado dirigido por
Young en 1961. Los siguientes avances principales radicaron en el reconocimiento
de la importante relación entre el cerebro y la hipófisis y la elaboración de
radioinmunovaloraciones que permitían estimar los valores hormonales en líquidos
corporales en forma muy precisa. Con la reciente identificación de las moléculas
celulares receptoras de hormonas, en la actualidad es posible formular preguntas
importantes sobre los mecanismos hormonales a nivel molecular.Existen varios
niveles de regulación hormonal de la reproducción . El primero es el propio
cerebro, el cual recibe y procesa muchos tipos de estímulos, de los cuales los
más relevantes para la reproducción se canalizan a través de una región próxima
a la base del cerebro, conocida como hipotalamo. Por ejemplo, la oveja es
estimulada hormonalmente por un fotoperiodo decreciente, en tanto que en otros
animales, como el conejo , la copulación es un estímulo importante que por último
conduce a la ovulación. Existen otros estímulos sensoriales, como las
sensaciones olfativas, que también pueden influir en las funciones endocrinas.
Hoy día es obvio que la mayor parte de estos estímulos exógenos se traducen
en cambios de la actividad endocrina por la influencia que ejerce el hipotálamo
en la hipófisis. Las células del hipotálamo asimismo son sensibles a niveles
de ciertas hormonas sexuales que están en la sangre. Como respuesta a esta
diversidad de estímulos, el hipotálamo produce una serie de factores
liberadores, además de factores inhibidores, que se transportan al lóbulo
anterior de la hipófisis por un conjunto de vasos sanguíneos especializados
llamado sistema portal hipotalamo hipofisario, que la estimulan a
secretar sus hormonas.
La hipófisis representa el segundo nivel de control hormonal
. Al estimularse mediante los factores liberadores hipotalámicos y al responder
directamente a las hormonas sexuales en la sangre, la hipófisis anterior
liberados hormonas gonadotrópicas: la hormona luteinizante (LH) y
la FSH, glucoproteinas con pesos moleculares aproximados de 28 000 y 35 000,
respectivamente. Un solo factor decapeptídico de liberación del hipotálamo
promueve la liberación de las LR y FSH a partir de la hipófisis. Laprolactina
es otra hormona hipofisaria que antiguamente recibía el nombre de hormona
luteotrópica. Se trata de una proteína cuyo peso molecular es de unos 30
000 y que participa en gran diversidad de funciones reguladoras que con
frecuencia difieren en gran medida entre los vertebrados.
Los ovarios representan el tercer nivel de control hormonal,
el cual asume los tejidos placentarios durante el embarazo. Los folículos ováricos
producen las hormonas esteroides, 17~-estradiol1 y progesterona,
secretadas en la sangre.
El cuarto nivel de regulación hormonal implica los efectos
de las hormonas esteroides ováricas sobre una extensa variedad de tejidos en
todo el cuerpo . El estrógeno circulatorio, por ejemplo, que se produce actúa
sobre los tejidos reproductivos con objeto de prepararlos para el transporte de
gametos. También se incrementa la formación de cilios en el epitelio de las
trompas de Falopio y aumenta la actividad del músculo liso de la trompa. La
mucosa uterina inicia la estructuración que se requiere para la implantación
del huevo fecundado, y el moco cervical se torna menos viscoso para facilitar el
paso de los espermatozoides de la vagina hacia el útero. Después de la ovulación,
la progesterona (producto del cuerpo amarillo o lúteo) prepara aún más al
endometrio para recibir el embrión implantado. Además de los tejidos
reproductivos primarios, los senos se tornan altamente receptivos al estrógeno
y la progesterona en tanto que otros caracteres sexuales secundarios, como el de
la distribución de grasa corporal, se deben a los efectos de las hormonas
esteroides ováricas.
Durante el ciclo sexual normal, justo antes de empezar el
periodo menstrual, comienza a madurar un grupo de folículos ováricos , tal vez
debido a un ligero incremento en la FSH de la hipófisis. Como resultado de la
estimulación de las FSH y LR, los folículos comienzan a producir estradiol, y
por último, todos ellos, excepto uno, se degeneran. El folículo preovárico
restante secreta cantidades crecientes de estradiol en la fase folicular tardía
del ciclo . Este drástico aumento de estradio sobre el eje
hipotalamohipofisario, y un día después de presentarse la concentración pico
en la sangre, la hipófisis, quizá como respuesta al incremento del factor
liberador hipotalámico, despliega un pico agudo de LH y FSH. El pico de la LH
es el estimulo final requerido para la maduración folicular y a continuación
se lleva a cabo la ovulación en las siguientes 24 horas. Aun antes de la
ovulación, la producción de estrógeno por parte de los folículos decae, tal
vez debido a la menor sensibilidad de las células foliculares hacia las
gonadotropinas.Poco tiempo después de la ovulación, sobre todo mediante la
actividad de la LH, los restos del folículo se transforman en el cuerpo
amarillo , el cual a continuación secreta poco a poco estradiol y en
especial progesterona, en cantidades crecientes, hasta que su concentración en
la sangre alcanza un pico elevado que se presenta a mediados de la fase
luteinica . Gracias a la mayor producción de hormonas esteroides y una
sustancia inhibidora, inhibina, la cual es liberada en la sangre, la
inhibición de retroalimentación que actúa sobre el eje hipotalamohipofisario
disminuye en gran medida las concentraciones de gonadotropinas, FSH y LH.
Después, en la fase luteinica, el cuerpo amarillo comienza a
retrogradarse. Si bien no se ha definido por completo la causa de esta regresión,
existen datos de una alteración en la sensibilidad de las células luteinicas
ante la LH. Con la regresión del cuerpo amarillo decae la producción ovárica
de estradiol y progesterona, estimulando así la producción del factor
liberador por parte del hipotálamo, y la de gonadotropinas por parte de la hipófisis.
El ciclo entonces se reanuda, poco antes del inicio de la siguiente menstruación,
con la estimulación gonadotrópica de una nueva cosecha de folículos.
En párrafos anteriores se hizo énfasis en las interacciones
que llevan a cabo las hormonas de la hipófisis y de los ovarios. Sin embargo,
esta interacción carecería de sentido sin los efectos que producen los
esteroides ováricos en otras regionedel aparato reproductor femenino. Durante
la fase proliferativa del ciclo, el estrógeno (estradiol) es la hormona
dominante, y su actividad en los tejidos reproductivos parece haberse diseñado
para facilitar el transporte de gametos, así como la fecundación. En las
trompas de Falopio, el estrógeno ocasiona un aumento en el número de células
ciliadas y en los cambios que se presentan en el líquido del oviducto. El rápido
descenso en las concentraciones de estradiol, justo antes de la ovulación,
estimula mayor móvilidad en el .
El estradiol estimula la mitosis de las células del
endometrio en el útero y también promueve el crecimiento temprano de las glándulas
uterinas. En caso de que hubiera fecundación, la progesterona prepara al
revestimiento del útero, tornándolo más espeso y ricamente vascularizado para
la implantación del embrión.
Unos siete días después de la ovulación, lapso en el cual
ocurre la implantación después de la fecundación del óvulo, el endometrio
uterino está en su fase más receptiva.
También el cuello uterino y la vagina responden a la
estimulación de las hormonas, y cerca del momento en que habrá de ocurrir la
ovulación, el pH de la parte superior de la vagina aumenta su concentración
normalmente baja a un nivel que en cierto modo resulta menos hostil a los
espermatozoides. Durante gran parte del ciclo menstrual, las propiedades físicas
del moco cervical actúan como una barrera al paso de los espermatozoides. No
obstante, al momento de la ovulación, disminuye la viscosidad del moco para
permitir el paso de mayor cantidad de espermatozoides a través del cuello
uterino.
Si el huevo ovulado se fecunda, se desencadena una nueva
serie de fenómenos hormonales, de los cuales el de principal interés en este
punto es la preservación continua del cuerpo amarillo por parte de la gonadotropina
coriónica, hormona gonadotrópica que producen los tejidos
extraembrionarios relacionados con el embrión. el cuerpo amarillo continúa
creciendo y secretando cantidades considerabIes de estrógeno y progesterona,
las cuales no sólo ayudarán a conservar el revestimiento uterino, sino que
además comenzarán a preparar a la glándula mamaria para la secreción
eventual de leche.
Regulación hormonal de la reproducción masculina
La hormona principal comprendida en la preparación sexual
masculina es la testosterona, hormona esteroide
que producen y secretan las células intersticiales (o
de Leydig), las cuales se ubican en pequeños grupos entre
los túbulos seminíferos de los testículos. Fawcett ha
estimado que la célula de Leydig promedio
puede producir en el caso del ratón unas 10 000 moléculas
de testosterona por segundo. Esta produce un efecto local al conservar la
espermatogénesis, aunque también se secreta en la sangre, a través de la cual
actúa sobre algunos órganos específicos, como el cerebro. En muchos tejidos
blanco, esta hormona adquiere localmente una forma más potente, la de dihidrotestosterona.
estimulante de células intersticiales (ICSH), incita a este
tipo de células a producir testosterona. La LH es secretada por la hipófisis
humana en pulsos de unos 90 intervalos por minuto, y por lo general durante la
noche. Las células de Sertoli del interior y de los túbulos seminíferos toman
específicamente a la FSH, si bien se desconoce la función de esta hormona
durante la espermatogénesis. Bajo la influencia de la FSH, las células de
Sertoli sintetizan una proteína fijadora de andrógeno que contribuye a
conservar una concentración elevada de testosterona en el túbulo seminífero.
A nivel del cuerpo, la testosterona actúa sobre el eje hipotalamohipofisario
para preservar un equilibrio constante entre los niveles de sangre de esta
hormona y la producción y liberación de las gonadotropinas de la hipófisis,
las FSH y LH (ICSH). La regulación de estas gona-dotropinas está mediada por
los efectos de la inhibina, sustancia que producen las células de Sertoli en
los testículos y que liberan en el torrente sanguíneo. Así como sucede en el
caso femenino, la inhibina reduce la actividad del eje hipotalamohipofisario. En
general, las concentraciones elevadas de testosterona guardan relación con una
secreción disminuida de gonadotropinas
. Principales hormonas participantes en la reproducción
mamífera
Hormona Naturaleza química Función
Hipotalamo
Hormona liberadora de Decapéptido Estimula la liberación de LH y
gonadotropina (GnRH o FSH por la hip'óñsis anterior LHRH)
Factor inhibidor de prolactina Dopamina Inhibe la liberación de prolactina
por la hipófisis anterior
Hipófisis anterior
Hormona estimulante del Glucoproteina (subunidades alfa y beta)Estimula las células
foliculares folículo (FSH) MW 35 oon a producir estrógeno
Hormona luteinizante (LH) Glucoproteina (subunidades alfa Varón: estimula
las células y beta) MW 28 000 de Leyding a testosterona.
Mujer:
estimula las células foliculares y cuerpo amarillo
a producir progesterona.
Prolactina Polipéptido de cadena única Promoción de la lactancia
Hipófisis posterior
Oxitocina Oligopéptido (MW 1100) Estimula la glándula mamaria a expeler
leche
Ovario
Estrógenos Esteroide
Efectos múltiples sobre el aparato reproductor, senos, grasa del cuerpo,
crecimiento óseo etc.
Progesterona Esteroide Efectos múltiples sobre el aparato reproductor,
desarrollo de los senos
Testosterona Esteroide Precursor para la biosíntesis de estrógeno. Induce
la atresia folicular
Testículos
Testosterona Esteroide Efectos múltiples sobre el aparato reproductor,
crecimiento de cabello y otras características sexuales secundarias
Placenta
Estrógenos Esteroide Como los estrógenos ováricos
Progesterona Esteroide Como la progesterona ovárica
Gonadotropina coriónica Glucoproteina (MW 30 000) Conserva la actividad del
cuerpo amarillo durante el embarazo
humana (HCG)
Lactógeno placentario humano Polipéptido (MW 20 000) Promueve el desarrollo
de las mamas y el cuerpo amarillo ~
Palabras claves:REPRODUCCIÓN , MAMIFEROS , HORMONAS , GLANDULAS
ENDOCRINAS.
Tema: Biología
Resumen: Ciclo sexual en mamiferos, ciclo estral ciclo menstrual y
regulación
hormonal en la reproducción.
Trabajo enviado por:
Rodrigo Ivan Arroyo
Estudiante de biología UNAM.