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Mecanismos biologicos del desarrollo
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Enviado por Antonio E. Felipe
Código ISPN de la Publicación: EpZyVkEyZuIngdjkwb
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| Resumen: Haciendo historia. Procesos de interaccion celular: la induccion embrionaria. Crecimiento embrionario. Migracion celular. Procesos morfogeneticos o topogenesis embrionaria. Plan morfologico de los embriones: crecimiento y diferenciacion.(V) |
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Indice
1. Introducción
2. Haciendo historia
3. Procesos de interacción celular: la inducción embrionaria
4. Crecimiento embrionario
5. Migración celular
6. Procesos morfogenéticos o topogénesis embrionaria
7. Plan morfológico de los embriones: crecimiento y diferenciación
8. Bibliografía
1. Introducción
Un biólogo que trabaja en Península Valdés (Argentina), encuentra que, de
los lobos marinos nacidos en la última temporada, un 3% presenta malformaciones
congénitas. Las mismas consisten en la falta de las aletas o miembros
anteriores.
El pediatra de un hospital constata que el último nacimiento corresponde al de
un niño con un aumento en el número de dedos en sus manos, malformación
conocida como polidactilia.
Un veterinario es llamado para atender un parto problemático causado por un
ternero con dos
cabezas.
En las tres situaciones anteriores, cuando especialistas de las ciencias biomédicas
se encuentra con animales que muestran una o varias anomalías congénitas,
deben resolver el inconveniente de descubrir cuál o cuáes fueron las causas
que ocasionaron esas malformaciones. Uno de las estrategias o procedimientos a
seguir es el estudio detallado de las malformaciones basándose en los
conocimientos embriológicos existentes. La cuestión que queda pendiente, luego
de la descripción de cada caso, es lograr determinar las razones que llevaron a
la aparición de esas anomalías.
Por ejemplo, en el caso de los lobos marinos, durante el análisis de la
malformación se recordará que las aletas anteriores se forman durante el
desarrollo a partir de esbozos que en esos casos no se formaron. Pero ¿En
verdad no se formaron, o se formaron y luego sufrieron un proceso de reabsorción
y desaparecieron?. ¿Qué mecanismos bioquímicos alterados determinaron la
ausencia o la regresión de los esbozos?. ¿La razón de su ausencia es de índole
genética o por acción de un agente tóxico ambiental?. La respuesta a estas
preguntas excede el marco de un análisis morfológico. Tal análisis requiere
ser completado con el estudio de los fenómenos biológicos que subyacen al
desarrollo normal, para poder así comprender cómo sus alteraciones llevan al
surgimiento de anomalías congénitas.
Los estudios que brindan conocimientos sobre los fundamentos biológicos del
desarrollo se basan en diseños experimentales con distintas especies animales.
El surgimiento de la embriología experimental se dio a fines del siglo XIX.
2. Haciendo historia
Entre las muchos aspectos que han llamado la atención del hombre desde épocas
antiguas, la cuestión sobre cómo nos formamos, la pregunta "¿De dónde
venimos?", despertó la curiosidad de muchos. Así, los más antiguos
estudios sobre el desarrollo embrionario fueron realizados por Hipócrates
(siglo V a.C.). Este investigador griego había analizado el desarrollo de las
gallinas y propuesto el trabajo que muchos hoy realizan, el de observar huevos
incubados en diferentes días.
Las referencias a las ideas de otro griego, Aristóteles (384-322), no pueden
estar ausentes de cuanto tema biológico se aborde dada la inmensidad de sus
estudios. Generalmente se lo asocia con ideas vigentes durante siglos y que han
sido superadas por la ciencia contemporánea, pero, veamos un caso en el cual
tuvo bastante razón y, sin embargo, fue desautorizado. Aristóteles, luego de
observar el desarrollo de los pollos, creía en la epigénesis. Esta teoría
sostenía que un nuevo organismo se podía desarrollar partiendo de una porción
de material viviente amorfo, mediante un proceso de "diferenciación de sus
partes". Esta idea predominó hasta el siglo XVI.
En el Renacimiento, Leonardo da Vinci realizó esquemas sobre disecciones de úteros
grávidos y efectuó mediciones del crecimiento fetal. Harvey, en 1651 utilizó
lentes de aumento para observar embriones de pollo y de corzo. Dado que no pudo
observar las etapas iniciales del desarrollo, sus trabajos lo llevaron a la
conclusión de que los embriones deberían ser secretados por el útero. En
1672, de Graaf observó con microscopios rudimentarios el útero de conejas y
encontró pequeñas cámaras (blastocistos), proponiendo que los mismos se habrían
originado no en el útero sino en un par de órganos conectados con él, los
ovarios, en los cuales observó estructuras semejantes a las que se denomina
actualmente folículos de de Graaf. Los primeros en observar espermatozoides al
microscopio fueron Ham y Leeuwenhoek en 1677. Sus observaciones los llevaron a
concluir que contenían un homúnculo en su interior, es decir un ser humano en
miniatura que se iría desarrollando durante la gestación. Estas ideas dieron
lugar a la "teoría de la preformación" y el rachazo a la "vieja
y errónea teoría de la epigénesis". Según los defensores de la
preformación, en el interior de una de las células germinales se encontraba un
ser minúsculo, un adulto en miniatura (el homúnculo), que se desarrollaba o
desenvolvía dadas ciertas condiciones favorables. La discusión entre los
sostenedores de la preformación era en cuál de las células germinales se
encontraba el homúnculo. Para algunos, el semen (término derivado de semilla)
era el portador de los niños y el útero un "suelo adecuado", por lo
tanto el fenómeno que ocurría era la "fertilización del óvulo" por
parte del espermatozoide. Para otros eran los óvulos los contenedores del pequeño
ser.
La creencia en la preformación daba respuesta de dónde se encontraba el nuevo
ser, pero abrían un camino sin fin con respecto a sus potenciales
descendientes, ya que unos deberían contener a los otros en una sucesión
infinita hasta Adán y Eva, los primero portadores. Tal situación no fue motivo
de invalidación de la teoría de la preformación sino que, como suele ocurrir
muchas veces en la ciencia, "la realidad debe ajustarse al modelo" y
se originó un debate sobre cuántas personas preformadas contendría Eva.
Algunos calcularon unos doscientos millones... y el mundo llegaría a su fin
cuando naciera el último de los preformados.
En 1759, Wolff rechazó la idea de la preformación sosteniendo que en los úteros
se encontraban
los "glóbulos" y habló de capas resultantes de la división de los
óvulos y a partir de las cuales se desarrollaba o formaba el embrión. Sus
ideas fueron la base para el resurgimiento de la teoría aristotélica de la
epigénesis.
Las controversias sobre la epigénesis y la preformación finalizaron hacia
1775, cuando los experimentos de Spallanzani demostraron que eran
imprescindibles tanto los óvulos como los espermatozoides para la formación de
un individuo. La primera observación de un óvulo en el interior de los folículos
ováricos fue realizada en 1827 por von Baer en el perro. Este investigador
también observó cigotas en las trompas y blastocistos en el útero.
Cuando Schleiden y Schwann, en 1839, formularon la teoría celular, su aplicación
al estudio del desarrollo llevó a la idea de que los embriones se desarrollaban
a partir de una sola célula, la cigota. En 1878, Fleming observó los
cromosomas y sugirió su rol en la fecundación. Von Beneden infirió, en 1883
que el número de cromosomas en las gametas era reducido en comparación con las
células somáticas y describió aspectos de la meiosis.
En los albores del siglo XX
Cuando en el siglo XIX avanzaron las investigaciones sobre la embriología se
descartó la posibilidad de la preformación y renació la idea aristotélica de
epigénesis. Junto con el retorno de la epigénesis se iniciaron también los
estudios experimentales. Una parte de estos estudios sostenía un punto
intermedio entre preformación y epigénesis, era la teoría del mosaico de
Wilhelm Roux (1850-1924). Este investigador creía que en los óvulos fecundados
(cigotas) existían regiones predeterminadas para formar algunas partes del
organismo, a la manera de mosaicos en un piso. Sus experiencias le daban la razón.
Trabajando con ranas, Roux procedió, luego de la primera división, a destruir
una de las células. Su hipótesis era que si la misma contenía parte del
cuerpo, la sobreviviente daría lugar a un organismo incompleto. Efectivamente,
así ocurrió.
Los resultados de Roux llamaron la atención de Hans Driesch (1867-1941), quien
trabajaba con huevos de erizo de mar. Driesch en vez de eliminar una de las células,
separó ambas y dejó que se desarrollaran individualmente. Ambas dieron lugar a
erizos completos. La contradicción entre los resultados de Roux y Driesch trató
de ser dilucidada por otros investigadores pero los resultados de los
experimentos seguían siendo contradictorios. En algunas especies se
desarrollaba medio embrión y en otras, embriones completos.
Las teorías contemporáneas han aclarado la situación a partir de considerar
los aportes de la biología celular y molecular. De hecho, en algunas especies,
al momento de las divisiones iniciales de la cigota, hay una distribución
desigual de componentes citoplasmáticos que ocasionan una predeterminación del
destino celular en el desarrollo del embrión. Hay quienes dicen que la
"preformación" radica en la información contenida en el código genético
de la cigota.
La discusión entre Roux y Driesch fue más allá de cuestiones y resultados
de laboratorio. Generó un debate que dio lugar a dos corrientes de pensamiento
con argumentos muy opuestos: el vitalismo y el mecanicismo. Los resultados de
Driesch le indicaba la existencia de una "fuerza mística" (o vital,
que otorga vida) que seguía una huella o camino hacia la forma adulta.
En el siglo XIX Fritz Müller (1821-1897) y Ernst Haeckel (1834-1919) formulan
la ley biogenética según la cual "la ontogenia recapitula la
filogenia", o bien que el desarrollo de un individuo recorre un camino
semejante al de su grupo biológico. Esta teoría ha sido muy aplicada en biología
evolutiva. Al observar el desarrollo de los embriones de distintas especies se
puede determinar la existencia de importantes semejanzas. Del hecho de que todos
comienzan con una célula se infirió que la evolución de los animales habría
comenzado igual. El embrión de los mamíferos, por ejemplo, a medida que se
complejiza, pasa por estadíos diblásticos (como los celenterados), triblásticos
(como los platelmintos), presenta estructuras similares a los precursores de las
branquias de los peces, su corazón primitivo tiene dos cavidades como el de los
peces, luego adquiere una tercera como en anfibios y finalmente se diferencian
cuatro cavidades.
Aún con todas las demostraciones dadas en apoyo a la ley biogenética, su
aplicación no puede ser universal, por lo que ha sido necesario reformularla.
Algunos estados de la evolución no aparecen en los embriones o muchas
estructuras embrionarias no siguen el orden de su surgimiento evolutivo. Los
embriones sólo presentan aquellas características de sus antepasados en tanto
tengan significado para su desarrollo.
A fines del Siglo XX... entramos en el siglo XXI
¿Cuáles son los mecanismos que determinan la diversidad celular en los
embriones?. Experimentalmente se ha comprobado que en diferentes especies
animales el primer factor que determina el surgimiento de la diversidad en los
embriones es la distribución desigual de los componentes citoplasmáticos de la
cigota
Sabemos que durante la segmentación embrionaria, cada célula hija recibe una
copia idéntica de ADN pero diferentes componentes citoplasmáticos. De esta
forma, irán surgiendo gradualmente, diferentes tipos celulares. Entre ellos se
establecerán interacciones e irán aumentando la complejidad del embrión.
3. Procesos de interacción celular: la inducción embrionaria
A las interacciones entre células o estructuras embrionarias se las denomina
"fenómenos de inducción". La inducción embrionaria se considera
parte de un complejo y continuo proceso entre estructuras que coinciden en el
tiempo y el espacio. Durante los fenómenos de inducción, una de las
estructuras o tejidos embrionarios se ve obligado a seguir una vía de
diferenciación que, de no mediar la acción de otro, no hubiera seguido: se lo
denomina tejido inducido. La estructura o tejido con capacidad para obligar a
otro u otros a diferenciarse en un determinado sentido es denominado tejido u órgano
inductor.
El primer cuestionamiento que se formuló con respecto a los fenómenos de
inducción se refirió al establecimiento de relaciones entre estructuras
embrionarias para que tuviera lugar. Desde el punto de vista de la embriología
experimental se han estudiado distintos fenómenos de inducción en embriones de
vertebrados. Uno de ellos es el proceso mediante el cual la notocorda ejerce una
acción definida que determina la transformación de parte del ectodermo en
ectodermo neural (neuroectodermo). En la Figura 2, se presenta sintéticamente
el proceso de inducción de la notocorda sobre el neuroectodermo y los
resultados de ensayos experimentales.
En el ejemplo dado, el ectodermo es el "tejido inducido". Este debe
poseer una cierta "competencia" para reaccionar ante el estímulo del
tejido inductor, con una respuesta específica. Poseer la competencia implica
tener un cierto grado de diferenciación sin el cual el fenómeno de inducción
no se llevaría a cabo.
El siguiente cuestionamiento fue si la competencia ante la inducción era
permanente. Continuando con la utilización de la notocorda como estructura
inductora, se hicieron combinaciones de la misma con ectodermo en diferentes
tiempos de desarrollo. Se observó que en algunos casos había respuesta o
competencia por parte del ectodermo para formar tejido neural y en otros no.
Determinando los tiempos en que se verificada respuesta o no, se concluyó que
la competencia se adquiere en un momento preciso del desarrollo y se pierde
luego
Lo antedicho significa que existen límites de tiempo precisos para que el
efecto inductor de una estructura ejerza su acción sobre otra y que dicho
tiempo está determinado por la adquisición y mantenimiento de la competencia
por parte de la estructura a ser inducida. Todo agente o fenómeno que afecte al
componente inductor o al componente inducido en el momento en que deben
interactuar, generará una alteración o anomalía del desarrollo.
¿Es necesaria la presencia continua de la estructura inductora? Experimentos
llevados a cabo para responder este interrogante, demostraron que, una vez
producida la inducción, puede desaparecer el agente inductor y el tejido
competente continuará su diferenciación normal. Así, en el ejemplo del
ectodermo y la notocorda, si se extirpa ésta luego de iniciada la diferenciación
del neuroectodermo, éste continuará diferenciándose en sentido neural.
¿Cuál es el mecanismo por el cual un tejido ejerce su acción inductora sobre
otro? Al parecer, en el caso de la notocorda y el ectodermo, el mecanismo
consiste en el pasaje de proteínas desde las células notocordales a las ectodérmicas.
En otros casos también se postula la existencia de difusión de sustancias de
una célula a otra. Normalmente existen entre las células uniones que presentan
permeabilidad a iones y moléculas. Así, las uniones intercelulares representarían
una vía de comunicación para el pasaje de sustancias que ponen en marcha los
procesos de diferenciación mediante la activación o represión de genes,
sostienen esa diferenciación o determinan su cese.
¿Por qué cada uno de los órganos embrionarios aparece cuando y donde lo hace,
y no en otro momento o en otro lugar? ¿Por qué, en el caso de los órganos
compuestos por distintos tejidos o estructuras, cada uno se desarrolla en una
secuencia espacio-temporal adecuada como para permitir su integración?. Estas
cuestiones se respondieron al considerar la existencia de cascadas o
"cadenas de inducciones
Las cascadas o cadenas de inducciones determinan la aparición adecuada de los
esbozos y componentes de los diferentes órganos, tanto el lugar como en el
tiempo adecuado. Analizando las cadenas de inducciones, se ha determinado la
existencia de un proceso de inducción primaria y procesos de inducción
secundaria. La inducción primaria sería el primer efecto inductor de un tejido
sobre otro. Las inducciones secundarias serían las acciones consecutivas de
diferentes tejidos inductores sobre el inducido, promoviendo cambios graduales.
¿Cómo puede ocurrir una falla en el proceso de inducción? En los casos
estudiados experimentalmente, la estructura inductora elabora moléculas de
naturaleza proteica que pasan al tejido inducido ocasionando cambios bioquímicos.
Para poder sintetizar esas moléculas, la estructura inductora requiere de un
metabolismo celular normal y un genoma sin alteraciones. Por consiguiente, toda
variación en la información genética o en los procesos del funcionamiento
celular podrá determinar una alteración en el fenómeno de inducción.
Cuando un tejido es inducido a diferenciarse en un determinado sentido, su
"significado evolutivo" aumenta en tanto que su "potencialidad
evolutiva" disminuye. ¿Qué significan las expresiones entrecomilladas
La potencialidad evolutiva de una célula son las posibilidades de diferenciarse
originando distintos tipos celulares. De esta manera, cuanto mayor sea el número
de células diferentes que puede generar una célula embrionaria, mayor es su
potencialidad. Así, la cigota sería la célula con mayor potencialidad
evolutiva. A medida que aparecen o se diferencian tipos celulares constituyentes
de los tejidos embrionarios, la potencialidad disminuye.
Por ejemplo, en las primeras segmentaciones los blastómeros tienen alta
potencialidad, al diferenciarse en células del embrioblasto y células del
trofoblasto, disminuye la potencialidad. En el embrioblasto, luego de la
gastrulación, las células endodérmicas tienen menor potencialidad que sus
antecesoras y distinta potencialidad que las ectodérmicas o mesodérmicas.
Cuando una célula o grupo celular logra un estado de diferenciación que no
puede ser trascendido, ya que alcanza el fenotipo de un tejido adulto, su
potencialidad desaparece, habiendo alcanzado su significado evolutivo final.
Cabe aclarar que algunos tipos celulares no pierden nunca su capacidad de
diferenciación (por ejemplo, las células precursoras de los componentes sanguíneos)
y, como analizaremos más adelante, hay tipos celulares que pueden
"desdiferenciarse", participando en procesos reparadores.
Si tomamos en cuenta una cadena de inducciones como la representada en la Figura
4, la acción de un agente tóxico en el comienzo de la cadena interfiriendo en
la acción de A sobre B, determina no sólo la ausencia de B1, sino también de
C1, D1, etc. Así, al observar a un animal recién nacido donde una sustancia tóxica
provocó la ausencia de varios órganos, inferir que la misma no necesariamente
actuó en varios períodos de la organogénesis sino sólo al principio,
lesionando la cadena de inducciones.
Al responder a la acción inductora, las células competentes adquieren mayor
significado evolutivo y "pierden" potencialidad. Estos procesos
tienen, para los embriones, una "ventaja general" y un
"riesgo". La ventaja, es la dirección correcta del desarrollo. El
riesgo radica en que, al perder potencialidad, pierden posibilidades de reparar
daños
Por ejemplo, consideremos un tejido A que, por su potencialidad, puede
evolucionar a A1, A2 o A3. En condiciones normales, las células de A próximas
al tejido inductor B (Fig. 6) resultan competentes y responden a la acción del
mismo diferenciándose en A1. Si actúa un agente tóxico dañando las células
de A antes de la inducción y tal daño es reparado por mitosis normales, al
producirse la inducción habrá una respuesta competente y el daño se reparará.
Si en cambio, el agente tóxico actúa luego de la inducción y de la respuesta
competente, es muy probable que las células no dañadas de A ya no tengan
posibilidad de responder a una nueva inducción y el daño sea irreversible. Se
ha observado este hecho en pruebas con animales de laboratorio a los cuales se
les administra una droga para comprobar sus efectos sobre el desarrollo. Por
ejemplo, en ratas gestantes, en el día 14 de gestación se produce el cierre
del tubo neural, un proceso esencial para la normal formación del encéfalo. Si
una droga exógena actúa en ese momento, el cierre no se produce y los animales
nacen con graves daños cerebrales. Si la droga actúa en el día 13 de gestación,
las células no afectadas reparan el daño y los animales nacen normales.
4. Crecimiento embrionario
Durante el desarrollo temprano, las divisiones celulares son muy rápidas.
Por ejemplo, un embrión de rata pasa del estadio de cigota a un organismo con
50 millones de células en los primeros 12 días de gestación (la gestación
total dura 21 días). El crecimiento es así el aumento del tamaño o del número
de células en todo el organismo o una de sus partes. Por ejemplo, durante la
segmentación, el embrión aumenta en número de células pero no de volumen, y
luego de la protrusión del blastocisto, el desarrollo del trofoblasto y los
procesos de gastrulación implican aumento en número de células y tamaño.
Al avanzar el desarrollo, las divisiones se hacen más lentas, pero esta
disminución en la velocidad de las mitosis no es homogénea para todas las
partes del embrión. Se observan así poblaciones celulares estáticas o sin
nuevas divisiones, y otras poblaciones dinámicas o expansivas, entre las cuales
pueden diferenciarse aquellas donde el ritmo de división continúa siendo
acelerado y aquellas donde las divisiones son poco frecuentes pero el número de
células aumenta gradualmente en el tiempo. Existe un cuarto tipo de poblaciones
donde, si bien continúan las divisiones, el número total de células no se
incrementa. Son las llamadas poblaciones en renovación, en las cuales las
mitosis ocurren para reemplazar a otras células cuando mueren. A este fenómeno
y sus implicancias en el crecimiento, se lo denomina "crecimiento
diferencial". El crecimiento diferencial determina que no todas las
regiones u órganos de un embrión crezcan al mismo tiempo y en iguales
proporciones.
Los procesos de crecimiento embrionarios pueden atribuirse tanto a la
multiplicación celular como al aumento de tamaño de las células.
Como se indicó, la multiplicación celular es resultante de las mitosis. Estas
se encuentran reguladas en diferentes grupos celulares según su posición,
destino y del tipo de estructuras de las que forman parte.
Citodiferenciación o diferenciación celular embrionaria
La citodiferenciación implica que una célula o una línea celular logra un
fenotipo estable. Al menos hasta el estadio de 8 células, los blastómeros
conservan su potencialidad para desarrollar un organismo completo. Esta es la
base de la manipulación microquirúrgica de embriones mamíferos para lograr un
mayor número de descendientes de animales seleccionados.
La multiplicación celular es un proceso concomitante con la diferenciación.
Cuando las células logran su significado evolutivo final puede suceder que se
frene su multiplicación por largos períodos o en forma temporaria, conservando
la capacidad de reiniciar las mitosis (neuronas y hepatocitos); o mantengan
siempre la capacidad mitótica en función (células de los epitelios de la
piel, del intestino, las células precursoras de los componentes celulares de la
sangre, etc.).
La diferenciación celular consiste, básicamente, en el conjunto de procesos
por los cuales, en el desarrollo embrionario las células se van diversificando
y diferenciando unas de otras, de manera tal que comienzan a ser reconocidas
como distintas entre sí y de sus precursoras. Una célula "totalmente
diferenciada" es aquella que reúne las características propias o específicas
de los tipos celulares hallados en el organismo adulto, habiendo alcanzado su
"significado evolutivo final"
Considerando el desarrollo embrionario en su conjunto, se puede afirmar que la
diferenciación celular es un proceso gradual y, por consiguiente, la
diferenciación total de un tipo celular conlleva la existencia previa de tipos
intermedios o células "parcialmente diferenciadas". Por ejemplo, una
célula mesenquimática es, comparada con un mioblasto, una célula parcialmente
diferenciada. Y el mioblasto tiene también una diferenciación parcial al
referirnos a un miocito. Por lo tanto, la calificación de totalmente
diferenciada o parcialmente diferenciada, es relativa siempre a los tipos
celulares que se comparan.
Especialización y diferenciación celulares: en términos generales se sostiene
que cuanto más diferenciada esta una célula mayor especialización presenta.
Esta frase debe ser también considerada en términos relativos. De esta manera,
la cigota, es una célula "indiferenciada" en comparación con
cualquier tipo de tejido adulto, pero altamente especializada.
Criterios de diferenciación celular: para determinar el grado de diferenciación
de una célula se utilizan diferentes criterios, cada uno de los cuales implica
una metodología de análisis distinta en su complejidad. Existe un criterio
morfológico, basado en las observaciones macroscópicas o microscópicas de una
célula o tejido para, a partir de identificar sus características y
compararlas con otras, determinar su grado de diferenciación. Con el empleo de
la microscopía electrónica puede mejorarse el análisis de las células
identificando estructuras subcelulares, con lo cual se hace más detallado el
estudio. Otro criterio es el bioquímico, analizando la presencia de proteínas
específicas de un determinado grupo celular. Un tercer criterio es el fisiológico,
aplicado con aquellos tipos celulares que presentan, en estado adulto, funciones
bien definidas, identificables en forma cuantitativa. El cuarto criterio
utilizado es el evolutivo. Este criterio se aplica en sentido prospectivo (a
futuro) y se basa en los conocimientos existentes sobre el desarrollo
embrionario de los distintos grupos celulares. Por ejemplo, ya comentamos que
las células ectodérmica ubicadas en proximidad de la notocorda, darán origen
al neuroectodermo y que éste se diferenciará en tejido nervioso. La
determinación del neuroectodermo a transformarse en células del sistema
nervioso permite considerarlo como un grupo celular parcialmente diferenciado en
una etapa temprana del desarrollo y totalmente diferenciado al nacimiento.
Las células mesodérmicas se transforman en mesenquimáticas, adquiriendo la
capacidad de desplazarse para localizarse en otras regiones del cuerpo. Las
destinadas a ser tejido muscular, por ejemplo, se localizan en la pared
corporal. Adquieren forma ahusada, con núcleos ovoidales, denominándose
mioblastos uni o mononucleados. Estos dejan de tener capacidad mitótica y se
fusionan formando sincitios o células multinucleadas denominadas miotubos. En
los miotubos se produce la síntesis de actina y miosina. El aspecto ahusado y
multinucleado es un signo de diferenciación morfológica del músculo esquelético
y la detección de proteínas contráctiles, un signo bioquímico.
La diferenciación celular es un proceso gradual y continuo. Por razones de la
limitación de los métodos de estudio y la necesidad de establecer parámetros,
se habla de estadios de desarrollo en la formación de las estructuras
embrionarias. Tales estadios son construcciones mentales, ya que en la realidad,
no hay límites en el proceso de diferenciación lo suficientemente claros como
para establecer "fronteras" entre los momentos por los atraviesa un
tipo celular para dar origen a otro.
¿La diferenciación celular lograda es una característica permanente?. Se
conocen ejemplos de organismos en los cuales se produce una
"desdiferenciación" de células totalmente diferenciadas y luego una
"rediferenciación" de las mismas. Por ejemplo, en el proceso de
regeneración de los miembros de algunos anfibios, se observa una
desdiferenciación de las células musculares y cartilaginosas. Estas células
adquieren propiedades mitóticas y dan lugar a los nuevos tejidos muscular y
cartilaginoso del miembro en regeneración.
Citodiferenciación y genes: a pesar de la progresiva diferenciación que
presentan las células a medida que el desarrollo avanza, todas las células
presentan, desde el punto de vista genético, la misma información. Dado que
los genes actúan determinando la síntesis de proteínas, es lógico suponer
que muchos de ellos se inactivan (pero no desaparecen) a medida que la
diferenciación tiene lugar.
5. Migración celular
Cuando se observan al microscopios distintos tipos de tejidos, se comprueba
que las células que las componen presentan una distribución en el espacio
específica. Así, en el hígado, los hepatocitos se disponen en cordones, en el
riñón forman túbulos, en la corteza cerebral se constituyen en capas, etc. La
histoarquitectura de cada órgano no es resultado del azar, sino un reflejo de
propiedades celulares que se manifiestan durante la histogénesis y la organogénesis
embrionarias. En numerosas ocasiones, la distribución y organización normal de
los tejidos y órganos depende del desplazamiento o la migración celular, tanto
en forma aislada como en grupos.
En el proceso de migración cumplen importantes funciones los cambios en las
propiedades fisicoquímicas de la periferia celular y de los componentes
citoplasmáticos. Experimentalmente se ha comprobado que las células pueden
reconocerse y adherirse entre sí siguiendo un plan predeterminado.
Movimiento: para poder desplazarse desde su lugar de origen, una célula debe
romper el contacto y la adhesión con sus vecinas. Este desplazamiento implica
la existencia de un aparato locomotor intracelular, de un camino a seguir y de
la posibilidad de determinar cuándo detenerse. El avance celular se debe a que,
al nivel de la membrana celular aparecen, en el área que inicia su
desplazamiento, proyecciones citoplasmáticas semejantes a seudopodios. Estos se
extienden y fijan al sustrato, luego el cuerpo celular se desplaza hacia ese
punto de anclaje, y la operación se repite. Al microscopio electrónico se ha
podido determinar la presencia de fibrillas contráctiles, del tipo de la
actina, en el interior de las células en movimiento.
El camino a seguir por las células en movimiento podría estar determinado por
fenómenos de quimiotactismo (Fig.9). En éstos, en el lugar al que deben
acceder las células que se desplazan, se elaborarían sustancias que atraerían
a las mismas. Otro mecanismo teórico es el de la orientación por contacto,
mediante el cual las células se moverían siguiendo la disposición espacial
del sustrato sobre el que lo hacen (Fig. 8). En este mecanismo resultaría
importante la afinidad química entre las células y el sustrato. Los sustratos
pueden ser membranas basales o fibras conectivas.
Otra hipótesis sobre el desplazamiento celular sostiene que muchos tipos
celulares se desplazan al azar, hasta que, por un fenómeno de fijación
selectiva, encuentran estructuras o superficies que provocan su detención.
Llegadas a su posición definitiva, las células deben poder reconocer a otras células
de ese lugar y establecer contacto y adhesión estable con ellas. Los
fundamentos físicos y químicos de la adhesión celular se explican a partir de
la existencia de especializaciones de la membrana plasmática (uniones
estrechas, uniones intermedias y desmosomas).
Las células que se desplazan pueden establecer asociación con otras células y
constituir láminas epiteliales. Esta asociación reduce la capacidad motriz de
las células individuales pero se desarrolla la propiedad de movimiento en
conjunto. Transcurrido cierto tiempo de contacto y asociación, se desarrollan
entre las células medios de unión, como los desmosomas, que hacen de la
asociación un estado permanente.
¿Cuándo se detiene el desplazamiento de células?. El establecimiento de
contactos intercelulares es el mecanismo más conocido de control de los
movimientos. El movimiento se detiene por el fenómeno denominado inhibición
por contacto. Este consiste en el establecimiento de coaptaciones entre
superficies celulares vecinas. La inhibición por contacto, además de controlar
el movimiento celular, controla la orientación o dirección del desplazamiento
debido a que se ha observado que cuando una célula inhibe su movimiento por
contactar con otra en un lado, el sector libre de su superficie adquiere o se
transforma en un borde de avance activo.
Muerte celular
Hasta ahora hemos hecho referencia a mecanismos o procesos que promueven la
diferenciación y el crecimiento de células y tejidos en el embrión. Sin
embargo, un mecanismo muy importante en el desarrollo es la muerte celular.
En los embriones con fórmula cromosómica XX o XY (hembras y machos
respectivamente), se presentan, durante las primeras etapas del desarrollo, los
componentes necesarios para formar ambos sistemas reproductores. Para que ocurra
una diferenciación sexual normal, en los embriones machos deben desaparecer
estructuras propias de las hembras y viceversa. La desaparición implica la
muerte de aquellas células pertenecientes a los esbozos del sexo opuesto al que
el embrión debe desarrollar según su fórmula cromosómica.
Durante la formación de los miembros, se van desarrollando esbozos que
presentan áreas temporarias. Por ejemplo, en las extremidades, los dedos se
diferencian en un principio totalmente unidos entre sí, mediante las llamadas
membranas interdigitales. Las células que constituyen esas membranas deben
morir para que los dedos queden libres.
El mecanismo de muerte celular está regulado por factores genéticos y
ambientales. Se conocen variedades de ratones de laboratorio que padecen ceguera
como consecuencia de poseer una mutación genética que produce la muerte de células
de la retina. Entre los factores ambientales, se destaca la acción de
sustancias hormonales y la influencia de células vecinas a las afectadas por el
proceso de muerte. Un ejemplo de acción hormonal se encuentra en la
diferenciación sexual donde, en los embriones XY, se liberan sustancias que actúan
sobre las estructuras con función femenina y determinan su muerte. Entre las
causas microambientales o por vecindad, se ha comprobado experimentalmente que
son las células vecinas a la zona afectada de muerta las que inducen dicho fenómeno.
¿Cómo se produce la muerte celular? En las células las sustancias o enzimas
hidrolíticas, son almacenadas en organelas denominadas lisosomas. Cuando se
produce la muerte celular dichas sustancias son liberadas en el citoplasma por
ruptura de los lisosomas.
La muerte celular programada se denomina apoptosis. Desde el punto de vista
biológico la apoptosis es un mecanismo que permite a los metazoos controlar el
número de células en los tejidos y eliminar células individuales que
comprometen la supervivencia del animal. Se ha descubierto que las células
poseen en su membrana plasmática un tipo particular de receptores, denominados
receptores de la muerte. Estos receptores detectan la presencia, en el medio
extracelular, de señales de muerte y en respuesta, inician inmediatamente la
puesta en marcha de
la maquinaria apoptótica intrínseca (sistema enzimático con promotores e
inhibidores).
La apoptosis se presenta como un mecanismo esencial en el desarrollo
embrionario, pero lo es también en toda la vida de un organismo ya que se
observa durante el recambio celular y la fase final de la respuesta inmune. La
alteración de la apoptosis puede conducir a anomalías del desarrollo en los
embriones o a desórdenes tales como las enfermedades de Parkinson o la de
Alzheimer (apoptosis no programada) o el cáncer (falta de apoptosis de células
anómalas).
6. Procesos morfogenéticos o topogénesis embrionaria
Morfogénesis es el cambio en la forma y/o la localización, tanto de una célula
como de un tejido o estructura embrionarios.
En los embriones se producen cambios de posición y forma que en conjunto se
denominan procesos morfogenéticos.
Durante la gastrulación se verifica el desplazamiento de grupos celulares que,
una vez llegados a su destino, inician interacciones con las células vecinas
que activan o reprimen genes. De esta manera se delimitan áreas o territorios
en el cuerpo embrionario donde se diferencias tipos celulares y se conforman los
órganos. Al conjunto de desplazamientos se lo denomina movimientos morfogenéticos
o topogénesis, y al conjunto de procesos de interacción: inducción
embrionaria.
Los procesos morfogenéticos se pueden clasificar en: 1.- expansión de una
capa; 2.- engrosamiento local de capas; 3.- engrosamiento de capas con
invaginación; 4.- invaginación de capas; 5.- división de capas; 6.- formación
de células libres; 7.- concentración de células; 8.- agregación de células
en capas; y 9.- regresión de órganos.
1.- Expansión de una capa
Un ejemplo de este proceso de crecimiento en láminas o capas lo constituye la
expansión del endodermo para constituir el saco vitelino en las aves. La capa
celular, a medida que ocurren las mitosis, se desplaza como un conjunto sobre un
sustrato que le sirve de base. Las células más activas en la expansión se
localizan en los bordes y el mecanismo implicado es la motilidad celular. La
expansión se detiene al contactar las células del borde con otras células
(inhibición por contacto).
2.- Engrosamiento local de capas
El engrosamiento localizado es un proceso que participa en la conformación de
órganos. Se lo asocia más con el alargamiento celular que con la multiplicación
del número de células. Por ejemplo, la formación inicial del neuroectodermo,
se caracteriza por un alargamiento de las células inducidas (pasan de cúbicas
a columnares). Engrosamientos múltiples ocurren en el desarrollo de los folículos
pilosos o las plumas (ver formación de patrones).
3.- Engrosamiento de capas con invaginación
Generalmente, al engrosamiento localizado descrito en el punto anterior, le
sigue un desplazamiento de las células modificadas hacia el interior del cuerpo
embrionario, proceso denominado invaginación. Este proceso se asocia con un fenómeno
de inducción y cambios en las propiedades bioquímicas de las células
inducidas. Se ha observado, en el caso del neuroectodermo que, luego de su
engrosamiento, en el interior de sus células aparecen fibrillas contráctiles
de actina.
Los procesos de invaginación del ectodermo o del endodermo en la formación de
glándulas están relacionados con procesos inductivos de las células mesenquimáticas
periféricas.
4.- Invaginación de capas
En la formación de algunos órganos, como por ejemplo del globo ocular,
participan estructuras vesiculares, parte de las cuales se invaginan hacia la
cavidad interna. Mediante este proceso queda constituida una doble pared (Figura
11).
5.- División de capas
En algunas hojas epiteliales durante el desarrollo se forman grupos celulares en
disposición laminar que terminan separándose se la capa originaria.
6.- Formación de células libres
Este proceso morfogenético aporta componentes celulares para diversos órganos.
El mismo consiste en la división de grupos celulares con la consecuente migración
de un grupo, la mayoría o todas sus células. A las células modificadas y con
capacidad motriz se las denomina mesenquimáticas o mesénquima.
7.- Concentración de células asociadas a láminas o estructuras
Las células mesenquimáticas migrantes o periféricas a un tejido, pueden
agruparse y rodear a una estructura embrionaria conformándole una cápsula, o
bien constituir la periferia de blastemas precursores de diferentes órganos.
8.- Agregación de células independientes de otras estructuras
Las células mesenquimáticas se agrupan para dar origen a órganos o
estructuras como las cartilaginosas, musculares u óseas.
9.- Regresión de órganos
La regresión de algunos órganos embrionarios se asocia al mecanismo de muerte
celular programada.
7. Plan morfológico de los embriones: crecimiento y
diferenciación
Formación de patrones
La formación de patrones o modelos básicos de desarrollo, es la organización
de grupos o subgrupos celulares en el espacio, adquiriendo una disposición
especial entre sus componentes y con tejidos o estructuras vecinas. Los ejemplos
de este ordenamiento en la distribución de grupos celulares lo constituye el
desarrollo del plumaje en las aves, el pelaje en los mamíferos, los dientes en
la boca o los músculos en las extremidades. En general, el primer signo visible
en esos casos es la aparición de agrupamientos celulares de tipo mesenquimático
en proximidad de una lámina epitelial o en el interior de un esbozo. La
disposición de esos agrupamientos responde a un patrón o modelo de índole genética.
Fundamentos genéticos del desarrollo
Desde la cigota se van constituyendo, en forma gradual, todos los componentes
necesarios para que un nuevo organismo adquiera piel, un sistema nervioso,
estructuras de sostén y mantenimiento, etc. mucho antes de que se produzca la
especialización celular, se presenta un esquema que define las principales
regiones del cuerpo: la cabeza, el tronco, la cola y las extremidades. Este
esquema determina que tejidos casi idénticos se combinen de forma tal que den
lugar a estructuras anatómicas muy diferentes, tales como las extremidades o la
cabeza. La embriología molecular ha tratado de explicar esas observaciones y
llegado al aislamiento y la caracterización de genes específicos que
participan en el establecimiento del esquema corporal de los embriones. Tales
genes se agrupan en una familia génica denominada "genes con
homeobox" o "caja homeótica". La acción de estos genes conduce
a la división del embrión en campos celulares determinados a originar tejidos
y órganos específicos.
Los estudios sobre la acción de genes con homeobox se han llevado a cabo en
invertebrados y en algunos vertebrados como ranas y roedores de laboratorio. La
especie más utilizada actualmente es la rana Xenopus laevis, dado el elevado número
de huevos que produce y su fácil manejo en laboratorio. Como todos los
vertebrados se desarrollan en forma similar en sus etapas tempranas, la mayoría
de los mecanismos biológicos responsables de dicho desarrollo en las ranas son
comunes a peces, aves, reptiles, humanos y otros animales.
La determinación del eje antero-posterior (céfalo-caudal) del embrión es la
piedra angular del desarrollo, debido a que proporciona la línea central a lo
largo de la cual se desarrollarán las demás estructuras.
Los genes con homeobox controlan el desarrollo en animales tan distintos como la
mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) y el ratón. Estos genes dividen al
embrión, a lo largo del eje cabeza-cola, en bandas con diferentes potenciales
de desarrollo. La ubicación de un gen con homeobox en un cromosoma, se
corresponde con el lugar donde se expresa en el cuerpo: de izquierda a derecha
en la figura, los genes controlan regiones del cuerpo más cercanas al extremo
anterior del animal. Todos los genes con homeobox parecen tener un origen
evolutivo común.
Investigaciones iniciadas en 1918 por Ross Harrison y continuadas hasta la
actualidad han concluido que el mesodermo es la capa tisular responsable de la
determinación de qué extremo del embrión dará la cabeza y cuál la cola.
Cada zona del cuerpo embrionario determinada para constituir un grupo de órganos
se denomina campo morfogenético (campo para los miembros anteriores, para los
miembros posteriores, los ojos, los oídos, la cola, etc.). Dentro de cada
campo, se observa que la potencialidad para formar órganos presenta un
gradiente de variabilidad. Por lo tanto, se postula que los gradientes son la
expresión diferencial de determinados grupos de genes.
Los experimentos de Edward Lewis desde 1948 con genes mutantes, los de 1980 de
David Hogness y Welcome Bender, y los de1983 de Walter Gehring y Williams
McGinnis, han llevado a la conclusión la existencia de "genes
rectores" que dirigen la actividad de muchos "genes subordinados"
durante el desarrollo de un órgano o región corporal.
Analizando la estructura o secuencia de ADN de varios genes rectores se descubrió
que todos ellos poseían una región idéntica (o "secuencia
conservada"). Al comparar la secuencia conservada de ranas, con ciempiés,
gusanos de tierra e insectos, se descubrió, en 1983, que era la misma. A tal
secuencia de la denomina "homeobox". El homeobox codifica una serie de
60 aminoácidos que, integrados en una proteína reguladora, se unen a
secuencias específicas de ADN en los genes subordinados. Al concretarse esta
unión, las proteínas pueden inhibir o activar genes.
En 1989, distintos investigadores, encontraron, trabajando con embriones de
roedores y seres humanos, el mismo homeobox que en otras especies.
¿Cómo dirigen los genes con homeobox la diferenciación celular durante el
desarrollo? Para lograr responder a esta pregunta se analiza la localización en
el cuerpo del embrión de las proteínas sintetizadas por los genes con homeobox
en distintos momentos del desarrollo. Con este tipo de análisis se determina
que determinadas proteínas están más concentradas en una región que en otra,
distribuyéndose en un gradiente de concentración. Según la "cantidad de
proteína" presente en una región será el o los órganos que se
desarrollen en ella.
Cada gen con homeobox tiene actividad en distinta región del cuerpo. De esta
manera, podemos imaginar a los embriones divididos en campos celulares desde la
región cefálica a la caudal, que presentan distinta potencialidad evolutiva.
Esta división en campos es previa a la organogénesis.
Tanto en vertebrados como en invertebrados, los genes con homeobox se agrupan en
complejos en un cromosoma. En otras palabras: en la molécula lineal de ADN que
constituye cada cromosoma, los genes con homeobox están dispuestos en orden.
Analizando embriones de ratón se observó que el orden de tales genes en un
cromosoma se corresponde con el lugar en que se expresan. Así, los genes con
homeobox situados cerca del extremo izquierdo de un cromosoma se expresan en las
regiones posteriores del cuerpo y los genes de la derecha se expresan más cerca
de la cabeza.
Todos los vertebrados poseen cuatro complejos de homeobox, cada uno localizado
en un cromosoma diferente.
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Trabajo enviado por:
Antonio E. Felipe
aefelipe@yahoo.es
Edad: 40 años.
Médico Veterinario, Profesor en Ciencias Naturales, Magister Scientiae en
Metodología de la Investigación Científica, docente de Histología, Embriología
y Teratología y de Biología del Desarrollo Animal.
Enviado por Antonio E. Felipe
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Código ISPN de la Publicación: EpZyVkEyZuIngdjkwb
Publicado Wednesday 11 de February de 2004
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