Definición
de cunicultura:
En
la escala zoológica el conejo se clasifica dentro de la clase de los mamíferos,
en la familia de los lepóridos y en el género de los Oryctogalus, siendo la
especie Orictogalus cuniculus propia de Europa, el mediterráneo occidental y
norte de África. El conejo doméstico desciende directamente del conejo salvaje
"Lepus cuniculus".
Hace varios miles de años, el conejo salvaje abundaba en España y en el sur de
Francia. Los romanos han propagado criaderos dentro del imperio y
particularmente en Francia. Más tarde, fueron los monjes del sur de Francia,
quienes han realmente domesticado el conejo en la edad media, para poder
consumirlo durante los períodos de ayuno. Desde entonces, la Francia es
considerada como el país tradicionalmente productor de conejos.
El conejo es un buen animal doméstico de selección. Es limpio, dócil e
inteligente. El conejo despierta mucha admiración en todo el mundo, por
numerosas razones: es tenaz y puede sobrevivir en medio de casi toda clase de
situaciones. A causa de su elevada tasa de natalidad, el conejo ha sido capaz de
mantener el número de ejemplares de su raza a un nivel constante, a pesar de la
intervención del hombre.
El conejo se encuentra en casi todas las regiones del mundo, desde las regiones
desérticas, hasta en las zonas polares heladas.
Las primeras noticias sobre la domesticación del conejo datan de la época del
Imperio Romano, quienes fueron los primeros en darse cuenta del valor del conejo
como producto o mercancía comestible. El origen del conejo doméstico se
explica por las diversas modificaciones, debidas a la domesticidad y selección,
que el conejo silvestre ha ido sufriendo sucesivamente a lo largo del tiempo,
produciéndose así marcadas diferencias entre ellos. Estas diferencias se
evidencian sobre todo en lo que respecta a la estructura del cráneo, el tamaño
corporal, el color y la textura del pelaje, y el aspecto de las orejas; asimismo
difieren en ciertos aspectos fisiológicos como en la duración del celo, que en
los domésticos se prolonga a lo largo de todo el año, afectando así
positivamente en su prolificidad.
Dadas las características de esta especie en cuanto a su precocidad sexual, su
alta fecundidad, breve ciclo reproductivo, gran proliferación y proteína
animal para la alimentación humana, la cunicultura ha pasado, en pocos años,
de la explotación familiar, en la que se dedicaba la cría al propio consumo, a
la explotación industrial.
Un ejemplo clásico de esta adaptabilidad y rápida reproducción ocurrió en la
isla de Porto Santo, del archipiélago de las Madeiras en 1.418. Los portugueses
soltaron conejos en la isla y los ellos se multiplicaron de tal manera que la
isla tuvo que ser abandonada por sus habitantes. Otro ejemplo ocurrió en
Australia, donde los conejos fueron introducidos por los ingleses. Los conejos
se convirtieron en una verdadera peste hasta el punto que se introdujo
deliberadamente la enfermedad para acabar con la población de los conejos.
Durante la segunda guerra mundial se pudo observar que muchos países en donde
existían dificultades para la alimentación, se ha incentivado la población a
dedicarse a la cunicultura a nivel familiar.
Hoy, esta especie es explotada, no solamente para la alimentación, pero, también
para la industrialización de la piel.
Características
del conejo
El
conejo tiene aproximadamente el tamaño de un gato doméstico adulto, entre unos
40 y 45 centímetros de largo desde la punta del hocico hasta la cola. La cabeza
es redonda, pero la cara ligeramente alargada, el hocico o nariz es pequeño y
está inscrito en una pequeña zona de la piel, desnuda y sin pelo, húmeda,
llamada "rhinarium".
La boca, relativamente ancha, está bordeada por los labios, que pueden
separarse para hacer visible el par superior de dientes incisivos. La parte de
arriba del labio está hendida en su parte frontal. La zona situada alrededor de
la boca y las mejillas está cubierta con largos y finos bigotes o cerdas
vibrantes, que también se encuentran alrededor de los ojos.
Los ojos del conejo son grandes y dispuestos lateralmente. Las pupilas, muy
prominentes, tienen un campo visual de 360º. Es interesante hacer notar que los
ojos tienen campos visuales que se solapan o sobreponen en unos 30º por la
parte de la frente y 10º por la parte de atrás.
El conejo tiene tres párpados: uno superior, otro inferior, y un tercero que
puede cerrarse para proteger la córnea durante una lucha o frente a una nube de
polvo. Tanto el párpado superior como el inferior disponen de pestañas. El par
superior es inusualmente largo.
La característica predominante de la cabeza del conejo se refiere a sus largas
orejas o pabellones de la oreja. En condiciones normales las orejas permanecen
tiesas o erectas. Cuando el conejo corre o lucha, o tiene miedo, las orejas se
bajan y su eje principal se alinea con las líneas del cuerpo, ofreciendo menos
blanco al peligro.
La cabeza está separada del cuerpo por un corto cuello, visible cuando se
encuentra distendido. Los miembros delanteros del conejo son de estructura fina
y delgada. Cuando el conejo está agachado, se mantienen ligeramente doblados
por el codo y por debajo del pecho.
El pecho o tórax está separado del abdomen por una membrana o diafragma.
Dentro de la cavidad torácica, bien protegidos por una jaula ósea de
costillas, se encuentran el corazón y los pulmones.
El abdomen inferior tiene una pared de músculos, constantemente contraída para
proteger los órganos que contiene en su interior. La espina dorsal flexible o
columna vertebral consta de siete vértebras cervicales (cuello), doce torácicas
(pecho) y siete lumbares (tronco). Tres vértebras sacras y varias pequeñas
caudales dan soporte a la cola. La espina dorsal está unida al resto del
esqueleto del conejo en el cinturón de los hombros, la espalda y en el de la
pelvis. Los miembros posteriores del conejo son alargados y muy fuertes. En la
vida cotidiana del conejo de campo o bosque juegan un importante papel. Su uso
durante la carrera es importantísimo. Facilitan al conejo un verdadero
estallido o explosión de velocidad.
Los miembros exteriores se emplean también para excavar la tierra cuando el
conejo silvestre prepara su guarida subterránea. En realidad no los usa en el
proceso de excavación propiamente dicho, sino como palas para hacer desaparecer
la tierra sobrante que el conejo excavador amontona detrás de su cuerpo. Lanza
la tierra hacia atrás con las patas traseras a fin de mantener libre la entrada
de la guarida.
La lucha desempeña un importante papel en la forma de vida del conejo macho o
del semental. Sus patas posteriores están dotadas de cuatro dedos largos y
poderosos, armados cada uno de ellos con fuertes y agudas garras. Durante la
lucha, el conejo agarra al otro tratando de destriparlo, acuchillándolo con
agresivas acciones de sus patas traseras. Las patas delanteras, cada una de las
cuales tiene cinco dedos, se utilizan como armas secundarias y se emplean a
veces para arañar la cara del adversario.
La cola, que es muy corta, se mantiene recogida junto a sus partes traseras. Está
compuesta por una serie de pequeños y flexibles huesos que forman parte de la
espina dorsal. La cola está cubierta por una piel suave y densa y a veces se
usa como medio de señalización, especialmente por parte del conejo hembra.
Razas
La
finalidad de repetidos cruces, de intencionadas selecciones y la fijación de
mutaciones interesantes, es crear y perfeccionar razas, con el objeto de obtener
de éstas óptimas reproducciones. Así, la multitud de razas puras obtenidas se
clasifican según su aptitud, diferenciándose en razas productoras de piel y
razas productoras de pelo. No obstante, algunas razas son consideradas de doble
aptitud, siendo éste el caso de las productoras de piel y pelo, ya que además
se aprovecha su carne.
Del mismo modo, suelen clasificarse por el tamaño, peso y volumen del animal,
distinguiéndose razas gigantes (en las que los adultos presentan un peso vivo mínimo
de 5 kg.), razas normales (cuyo peso mínimo varía de 2,5 a 3,5) y razas pequeñas
(que no alcanzan los 2,5 kg. de peso vivo).
Antes de comprar un stock, es aconsejable para el criador novel que estudie las
diversas razas. Muchos factores son los que influyen en la decisión final. Es
aconsejable para el criador novato que empiece con una sola raza. A veces el
principiante compra dos o tres razas diferentes. Cada raza requiere una atención
especial y un criador inexperto no puede abarcar todos los problemas que se
presentan. Por estos motivos es mucho mejor seleccionar sólo una raza y dedicar
toda su atención y su tiempo a la obtención de buenos resultados. La selección
final de una raza depende de la consideración cuidadosa de varios factores. El
factor más importante es considerar el destino final que se va a dar al conejo.
A continuación enumeramos algunas de las principales razas de conejos.
Gigante
de Flandes
Peso, 6-8 kg. Pelo corto, liso, capa color gris-marrón, cambiando con las
distintas variedades existentes. Cabeza redondeada. Orejas largas y anchas, en
forma de V con puntas redondeadas; erguidas. Papada imperceptible en el macho y
ligera en la hembra. Esta raza no se utiliza para la producción industrial,
dado que su carne es algo fibrosa, además su crecimiento es lento y son
animales poco rústicos. Se utiliza como raza mejoradora de tamaño.
Gigante
de España
Peso, 5-8 kg. Capa color leonado, sedosa; existe una variedad blanca. Cabeza
grande, gruesa y acarenada. Orejas largas y anchas, derechas y terminadas en
punta. Ojos de color pardo. Las hembras presentan ligera papada.
Belier
Peso, 5-7 kg. Existen 4 variedades de capa: la gris, la blanca y negra, y la
gris clara y manchada. La cabeza es voluminosa y ancha. Ojos de color pardo.
Orejas muy largas, pendiendo a cada lado de la cabeza; las hembras presentan
papada.
Neozelandés
Peso, 4-5 kg. Capa blanca, pelo suave brillante, piel tupida y suave. Cabeza
redondeada con cuello corto. Orejas redondeadas en el extremo y erguidas. Ojos
con iris de color rosa. Las hembras pueden presentar una papada mediana. Su
producción es básicamente cárnica, pero su piel es comercializable.
Californiano
Peso, 4-5 kg. Capa de color blanco excepto en el hocico, orejas, patas y cola
negra. La cabeza es redondeada con el cuello corto. Las orejas son largas,
erectas y redondeadas en el extremo. Ojos de color rosa. Las hembras pueden
presentar ligera papada. Su producción es cárnica por excelencia.
Azul
de Viena
Peso, 3,5-5 kg. Pelo largo, brillante, suave. Capa azul-pizarra oscuro,
uniforme. Cabeza ancha en los machos, más alargada y fina en las hembras.
Orejas anchas, erguidas, con extremos redondeados. Ojos con pupila azul oscuro e
iris azul más claro. Raza de doble aptitud, muy apreciada en peletería.
Gigante
de Alemania
Ideal para producción de carne y piel Peso hasta 7 kilos
Gigante
Bouscat
Excelente para producción de carne y piel peso hasta 5 y 6 kilos
Azul
de Beveren
Peso, 3,5-5 kg. Pelo espeso brillante, color de la capa azul intenso, más grisáceo
que en la Azul de Viena. Orejas estrechas y largas, derechas en forma de V. Ojos
azul oscuro. Raza peletera y cárnica.
Leonado
de Borgoña
Peso, 3,5-4,5 kg. Capa color leonado. Cabeza ancha con cuello corto. Orejas
anchas y erectas. Ojos con iris marrón. Papada poco desarrollada en las
hembras.
Normando
Peso, 3-4,5 kg. El color de la capa es gris-liebre, uniforme excepto en el
vientre, donde es más oscuro; el pelo es corto, espeso y fino. La cabeza es
ancha y corta. Las orejas son medianas, derechas y ligeramente puntiagudas. Ojos
color castaño oscuro. No deben presentar papada en ninguno de los dos sexos.
Aptitud cárnica y peletera.
Brabanzon
Peso, 3,5-4 kg. La capa es negra con marcas blancas, aunque existen variedades
de diversos colores. La marca blanca va por la cabeza hasta la nariz y sigue
sobre el hocico, hasta el círculo del cuello. El extremo de las patas también
es blanco. Cabeza grande. Orejas grandes en forma de V, anchas y caídas cuando
está en reposo. Raza de doble aptitud.
Mariposa
Francés
Peso, 3,5-4 kg. La capa es blanca de fondo con manchas negras, en el lomo en
forma de raya; tiene un círculo alrededor de los ojos y una mancha en la nariz
en forma de mariposa. Las orejas son negras. El cuarto trasero del animal está
lleno de manchas negras, que se extienden por todo el cuerpo. Ojos de color
castaño. Orejas anchas muy gruesas y erguidas y algo separadas. Papada muy
desarrollada. Existen además las variedades inglesa y suiza.
Plateado
de Champaña
Peso, 4,5-5 kg. Cabeza fuerte, un poco alargada. Orejas anchas, erguidas y
redondeadas en la extremidad. Ojos castaños o pardos. Papada poco desarrollada
en la hembra. El pelo es fino, de mediana longitud. Capa plateada, existiendo
diferentes tonos según las variedades. En la clara, pelo en parte azul y en
parte blanco o negro, predominando el pelo largo blanco; la obscura tiene la
cola y el final de las patas negras. La carne es de buena calidad.
Castorrex
Peso, 3-5 kg. La cabeza del macho es más fuerte y menos alargada que la de la
hembra. Orejas largas, juntas y puntiagudas. Ojos castaños. En la hembra se
tolera una papada pequeña. Debe presentar carencia de capa o pelo largo; el
subpelo ha de ser denso y sedoso. Color castaño, con la banda lateral del dorso
más obscura. El vientre es más claro, casi blanco. Se han obtenido diversas
variedades con colores negro, blanco, leonado, etc., a base de hibridaciones; éstas
mantienen el color de la raza del cruce. La carne es de buena calidad.
Chinchilla
Peso, 2-3 kg. Cabeza mediana y fina en las hembras. Orejas medianas. erectas e
inclinadas levemente hacia atrás. Color negro, gris y blanco. El pelo es oscuro
en la base; es blanco y negro en el extremo, dándole el aspecto de chinchilla.
Existen variedades azul habana y leonado. La carne es sabrosa. (Esta raza no
tiene nada que ver con la chinchilla de los Andes)
Habana
Peso, 2,5-3 kg. Cabeza fina, redonda y ancha. Orejas derechas, cortas y pequeñas.
Ojos color castaño. No debe existir papada en ninguno de los dos sexos. El pelo
es corto y brillante. Color habana; es difícil obtener tonos uniformes.
Ruso
Peso, 2-2,5 kg. Cabeza corta y ancha, más alargada en las hembras. Orejas finas
y cortas, cerca una de la otra y echadas hacia delante. Ojos de color rosa. No
presentan papada. Pelo corto, espeso y fino. Su color es blanco puro, con marcas
en la nariz; orejas, patas y cola de color negro. Su carne es excelente. De esta
raza se ha obtenido el conejo Gigante Ruso, de iguales características pero de
mayor talla.
Angora
Peso, 2 kg. Cabeza grande y redondeada. Las orejas son cortas, derechas y
separadas en forma de V. Ojos de color rosa. Cuerpo totalmente cubierto de pelo,
que es largo, tupido y sedoso; no se ve la piel. Según la variedad el color es
negro, blanco, (siendo éste el más apreciado), gris, azul obscuro, etcétera.
Reproducción
Ya
hemos hablado anteriormente de la precocidad que en varios aspectos presenta
esta especie. La edad más apropiada para la reproducción depende de diversos
factores, como son, entre otros, la raza, el sexo, las condiciones ambientales y
la herencia genética. Las razas de tamaño pequeño son las más precoces,
alcanzando la madurez sexual a los 4,5-5 meses las hembras y a los 5-6 los
machos. En las razas gigantes para las hembras es a los 8 meses y para los
machos al año. No obstante los animales no deben aparearse hasta que hayan
alcanzado todo su desarrollo somático; asimismo deben excluirse de la
reproducción los que estén aquejados de alguna enfermedad.
Ciclo
de ovulación
Así como en las demás especies domésticas se repite de forma cíclica y
regularmente la maduración y liberación de óvulos -excepto mientras dura la
gestación-, en la coneja se producen óvulos de manera continuada o en tandas,
siempre que las condiciones ambientales sean favorables. De esta manera, en las
conejas se puede producir la fecundación en cualquier momento, mientras no se
encuentren en periodos de gestación. La producción de óvulos maduros, así
como la aceptación del macho, se pueden modificar a causa de las variaciones en
las condiciones ambientales. Para la liberación del óvulo es necesaria la
excitación que provoca el acto sexual (coito), si bien puede provocarse con estímulos
análogos provocados artificialmente.
Celo
El celo está relacionado con la presencia de óvulos maduros, lo que impulsa a
la hembra a aceptar al macho para que se produzca el acoplamiento. Las
manifestaciones del celo son discretas; se nota porque se montan unas encima de
otras, se rascan el mentón contra la jaula y arquean el lomo. Asimismo, la
vulva varía de aspecto volviéndose húmeda, de color violáceo e hinchada. En
este momento se lleva la hembra a la jaula del macho, para que se produzca el
acoplamiento, dado que ésta no acepta extraños en su jaula y es probable que
ataque al macho o cuanto menos que lo rechace.
Monta
Para que la monta se realice no deben existir factores externos que puedan
distraer a los animales. Es norma general presenciar la monta por parte del
criador, y una vez efectuada ésta se ha de proceder a la separación de los
reproductores. Existen hembras que por distintas razones no se dejan montar por
el macho, como puede ser el caso de las primerizas; entonces los criadores
pueden intervenir sujetando a la hembra en la posición correcta para que el
macho pueda efectuar la monta. Este es el denominado apareamiento forzado. Una
vez efectuada la monta y producida la eyaculación, el macho, se retira
violentamente y cae al suelo, perdiendo el equilibrio de lado o hacia atrás
después de emitir un gemido. En la explotación industrial es suficiente tener
un macho por cada 10 hembras, éste es capaz de efectuar de 2 a 3 cubriciones en
media hora.
Ovulación
Con el coito se estimula la ovulación, que tendrá lugar al cabo de 10-12 horas
del acoplamiento sexual. Si durante este tiempo se produce alguna situación de
estrés puede darse el caso de que no se efectúe la ovulación. La ovulación
puede asimismo provocarse por medios artificiales, mediante estímulo vaginal
inducido por la monta de un macho castrado, mediante vibraciones vaginales eléctricas,
o con hormonas gonadotrópicas. Estos métodos son los usados para efectuar la
inseminación artificial. La ovulación varía con la edad, con los factores genéticos
y con el estado fisiológico del animal, así como con la estación. En este
sentido, las estaciones favorables en cuanto al número medio de óvulos son la
primavera y el invierno, reduciéndose en otoño. Con respecto a la edad, entre
la primera y tercera cría crece el poder de ovulación, de la cuarta a la
doceava se estabiliza, y decrece a partir de ésta. En lo que al estado fisiológico
se refiere, el número de óvulos es mayor 15 días después del parto que
inmediatamente después de éste. Entre los factores genéticos la herencia
incide en el número de ovulaciones, en el porcentaje de óvulos fecundados y en
el porcentaje de la mortalidad embrionaria.
Inseminación
artificial
En esta especie la inseminación artificial no está generalizada ya que este método
requiere personal especializado así como instalaciones adecuadas, lo que
aumenta en gran medida los costos. Es interesante, por el hecho de poder obtener
descendientes de machos mejorados y comprobados. Otra ventaja es que con el
esperma de una eyaculación puede fecundarse a 40 hembras, y se evitan también
posibles enfermedades transmisibles por el contacto sexual. El esperma se recoge
en una vagina artificial de un maniquí que lleva piel de coneja. Una vez
obtenido se diluye y almacena en las condiciones adecuadas. Este semen se
introduce en dosis determinadas en la vagina de la hembra, mediante una jeringa,
a la que previamente se la habrá inducido a la ovulación por los métodos
anteriormente descriptos.
Fecundación
Tiene lugar de 10 a 19 horas después del coito. El cigoto así formado recorre
el oviducto hasta el útero, en donde se fija. Del número de óvulos fecundados
dependerá el de las crías.
Gestación
La duración de la gestación es de 29 a 31 días, en condiciones normales. Si
el parto se realiza antes de los 29-30 días se trata generalmente de abortos.
Las crías nacen muertas. Las causas del aborto pueden ser de distinta índole:
de naturaleza fisiológica debida a la alimentación defectuosa, o de orden
externo, como serían situaciones de estrés. Para determinar si las hembras han
quedado realmente fecundadas se procede a la palpación, que consiste en
percibir la existencia de embriones en el cuello de la matriz. Se toma la coneja
y se coloca en una superficie plana; con una mano debajo del vientre y con
movimientos semicirculares de los dedos pulgar e índice en la región del útero,
se han de localizar pequeños nódulos en forma de rosario, del tamaño de un
grano de arroz; éstos son los fetos. La palpación debe realizarse entre los 10
y 15 días después del acoplamiento, ya que si se efectúa antes, además de
ser casi imperceptible, puede provocarse la reabsorción de los fetos; si se
realiza posteriormente es probable un desprendimiento, lo que daría lugar al
aborto.
Cuando la fecundación no va seguida de la ovulación, es decir, cuando es el
resultado del apareamiento con un macho estéril o es debida a la monta entre
hembras, se produce el fenómeno denominado preñez aparente o falsa preñez. Se
manifiesta, asimismo, cuando, a pesar de haber existido la fecundación, los óvulos
por diversas razones no evolucionan y se reabsorben. El comportamiento de las
hembras que sufren este fenómeno es igual al de las gestantes, y al igual que
ellas rechazan al macho. Estos síntomas desaparecen al cabo de 16 días
aproximadamente, momento en que volverán a estar en celo
Parto
Unos días antes del parto, de 4 a 6, se procederá a la colocación de un nidal
aprovisionado de paja, de modo que con estos elementos la coneja, arrancándose
los pelos, prepara un nido cuya función es la de proteger a las crías del frío,
al que son muy sensibles. El parto se produce generalmente por la noche o al
amanecer. Las crías van saliendo una a una, la madre las libera de las
envolturas fetales, que ingiere, las limpia y las envuelve en el nido. El parto
de la camada completa dura entre 3 y 5 horas. Cada coneja puede dar a luz de 1 a
17 gazapos, variando este número según la raza, la edad, la fisiología, etc.,
pero la media es de 7-9. No interesa que el parto sea muy numeroso, dado que la
hembra solo posee 8 pezones, siendo éste el número ideal de gazapos, para que
tenga lugar un desarrollo uniforme de la camada. Cuando el parto es numeroso, se
procede a repartir los gazapos en exceso a otras madres que acaben de parir y
que tengan menor número de crías. La introducción de los nuevos animales se
ha de efectuar de modo que la nueva receptora no lo perciba, ya que, de lo
contrario, seguramente los rechazaría. Algunas hembras después del parto
pueden presentar el fenómeno del canibalismo, que consiste en la acción de
devorar las crías. No se sabe con certeza a qué responde este fenómeno. Para
evitarlo se habrá de asegurar que a la hembra no le falte agua y que el
alimento sea por completo equilibrado. Si este fenómeno se repite en un segundo
parto, esa hembra tendrá que ser excluida de la reproducción.
Lactación
La secreción de leche de la coneja experimenta variaciones a lo largo de los 45
días que se considera que dura la lactancia. En este sentido, la secreción va
en aumento desde después del parto hasta el 10º día, manteniéndose en su máxima
producción hasta el 21º, momento en que empieza a descender. La velocidad del
descenso vendrá determinada por el ritmo de reproducción a que esté sometida.
Es decir, en caso de estar gestante su producción termina aproximadamente el día
30º., pero si está vacía la lactación se alarga hasta el 45º. Dada la
composición de la leche de coneja, que dentro de los mamíferos domésticos, es
la que presenta los índices mayores en materia seca, con proteínas y grasas,
las crías se desarrollan con gran rapidez, duplicando su peso de nacimiento en
6-7 días y cuadruplicándolo en 12 días.
Destete
Consiste en la separación de la camada y la madre. De modo natural, entre los
15 y 20 días después del nacimiento los gazapos salen del nido e intentan
morder los alimentos de la madre. En ese momento se procederá a quitar el
nidal. La época del destete se determinará según sea el ritmo de producción
aplicado, el cual se expone a continuación. Sin embargo, ha de tenerse en
cuenta que el destete precoz se efectúa antes de los 20 días, y el máximo de
lactancia está en los 45 días.
Enfermedades
El
criador experimentado será capaz de detectar cualquier signo de enfermedad,
incluso desde fuera de la jaula. Como conoce perfectamente todos sus animales
podrá decir si alguno de ellos no se comporta normalmente. Algunas señales son
evidentes. La primera indicación es el estado de sus deposiciones. Si son
sueltas, el conejo debe haber estado comiendo algo que le ha revuelto el estómago.
Y si las deposiciones huelen fuertemente mal, es posible que se trate de algo más
serio que una indisposición de estómago. Hay que aislar el conejo enfermo para
examinarlo detenidamente. El conejo sano ha de tener la nariz limpia y los ojos
brillantes y vivos; su piel ha de ser plana y suave. Si el conejo se sienta
encorvado y está con los ojos cerrados, es que hay algo que no está bien. Hay
que hacer lo necesario para diagnosticar la causa. Todas estas medidas son
vitales en el proceso de prevención de enfermedades. Vale más prevenir que
curar. Y, como sea, establecer un diagnóstico puede revelarse difícil para el
criador novicio, es mejor buscar el consejo de un criador con experiencia o de
un veterinario.
Cuello
torcido
El cuello doblado o torcido aparece bruscamente como consecuencia de una herida
o lesión en el oído interno y sus órganos sensibles. El conejo puede tener
cualquier edad o sexo. La cabeza del animal afectado cae hacia uno de los lados;
en los casos graves el pobre animal es incapaz, incluso, de mantener el
equilibrio. El conejo se mueve en un círculo, al no poder moverse en línea
recta. La herida ha sido, casi con seguridad, originada por las correrías del
conejo alrededor de la jaula bajo los impulsos del pánico o de cualquier tipo
de excitación. Es pues, evidente que el cuello torcido es una consecuencia del
nerviosismo. Los casos leves se suelen corregir por sí mismos en pocos días,
siempre que el animal se mantenga en una jaula caliente y seca con una
alimentación sana. Los casos graves son de difícil recuperación y el animal
ha de ser sacrificado.
Absceso
La aparición de cualquier clase de bulto o protuberancia ha de ser considerada
como sospechosa. Es el absceso, además si realmente lo es, hay que aislar al
animal hasta que aquél reviente y drene. Al llegar a este punto, hay que
separar la piel y el pelo de los alrededores del absceso. El bulto debe ser
lavado con un trapo limpio empapado en antiséptico, practicando una incisión
en la parte inferior del absceso. Esta incisión ha de permitir que el pus del
interior drene libremente, y en forma total, durante el tratamiento. El animal
debe ser sujetado por una persona, mientras otra oprime suavemente el absceso
hasta que éste haya sido vaciado completamente. El pus segregado debe quemarse
lejos de la conejera para evitar que pueda volver a ser causa de infección si
llegara a ponerse en contacto con un corte o arañazo. La herida ha de volverse
a lavar con el paño empapado en antiséptico y tratada con tintura de yodo. La
herida ha de continuar siendo examinada cada día o cada día alterno, aplicando
un nuevo apósito. Una vez cicatrizada la herida, el pelo volverá a crecer
normalmente.
Envenenamiento
por asclepiadea o algodoncillo
El heno de los EE.UU. puede contener a veces esta clase de hierba que, por otra
parte, sólo crece en las praderas americanas. Tanto seca como fresca es
venenosa para todos los conejos.
Después de comer el heno que contenga esta hierba, el animal queda paralizado.
La espalda se arquea y la cabeza cae entre las patas delanteras. La enfermedad
se ha llamado "de la cabeza caída" y la gravedad de la misma depende
de la cantidad de hierba venenosa que el conejo ha comido. En los casos graves,
todo el cuerpo queda paralizado completamente. En los casos leves, sólo la
cabeza y los músculos del cuello se ven afectados. El tratamiento es muy lento
y penoso para el conejo. A éste ha de instarse a que coma y beba lo más a
menudo posible, a fin de que recobre todas las energías posibles para combatir
el veneno.
Resfriado
El resfriado corriente puede llegar a ser una grave dificultad si no se trata
prematuramente. Como ocurre con el hombre, no existe cura milagrosa. Todo lo que
puede hacerse es procurar que el animal se encuentre lo más cómodo posible.
Los conejos que sufren un resfriado, estornudan y sacuden sus cabezas intentando
despejar sus conductos nasales. Se produce también una descarga de la nariz, y
el conejo se frota la nariz con sus patas delanteras para tratar de hacer
evacuar sus mucosidades. La piel, en la parte interior de sus patas delanteras,
queda empapada de mucosidades, después de lo cual se producirá una muda y se
volverá dura dicha piel. Los estornudos pueden también reconocerse como causa
de la irritación producida por el polvo o el heno. Una vez superado el
resfriado, el animal debe alojarse lejos de la conejera principal. Es preferible
alojar el paciente en una jaula caliente y seca y que reciba aire seco, sin que
existan corrientes. Hay que reducir la ración de comida en comprimidos y
aumentar, en su lugar, la ración de comida en verde o vegetal. El uso de gotas
nasales es inútil, porque el conejo las expulsa antes de que puedan hacer
efecto alguno. Es mejor aplicar en el interior de los orificios de la nariz, con
un pincel, una mezcla de aceite de eucaliptus y aceite alcanforado. Esto ayuda
al conejo a respirar bien y al mismo tiempo permite que fluyan las mucosidades
en lugar de secarse dentro de la nariz, obstruyéndola. La mezcla de aceites
puede aplicarse también en las superficies interiores de la conejera así como
a todas las partes que puedan entrar en contacto con los animales. Si el conejo
enfermo es uno de los animales distinguidos de la granja, el criador no debe
dejarlo de vista hasta que termine el resfriado. Puede tardar algún tiempo,
pero el conejo sanará. Los animales que sufren un resfriado nunca deben tener
contacto con los demás que están sanos, ni menos, desde luego, aparejarse
mientras esté enfermo.
Infecciones
de los ojos
El conejo doméstico es muy susceptible de adquirir infecciones en los ojos. La
dolencia más frecuente es la inflamación del conducto lacrimal. Puede ser
causada por el polvo o por cuerpos extraños localizados en la zona de aquel
conducto y que lo bloquean completamente. La bolsa del ojo se llena
completamente de agua, que rebosa y corre por las mejillas del conejo.
Generalmente, sólo uno de los ojos resulta afectado; aunque pueden ser
afectados ambos. La piel queda húmeda y manchada en la región del ojo y la
mejilla. A veces, el pelo de la zona del ojo se desprende, exhibiendo el cutis,
o epidermis que queda cuarteado o inflamado. El tratamiento consiste en baños
regulares con una solución acuosa de ácido bórico. La solución, ha de
aplicarse con un paño limpio de algodón o lana. También se han usado con éxito
colirios destinados a las personas. Otras dolencias de los ojos pueden estar
causadas por corrientes de aire, heridas en lucha y otros accidentes. A veces
los recién nacidos tardan en abrir los ojos, después de la fase normal de los
10 días. Si el ojo aparece inflamado ha de bañarse con una solución muy débil
de ácido bórico y agua caliente. Durante el baño, los párpados están muy
blandos y generalmente pueden abrirse con una ligera presión de los dedos.
Neumonía
Aunque la neumonía suele ser rara en el conejo, a veces se presenta al haberse
declarado otra enfermedad. El conejo puede quedar tan debilitado por el ataque
de una enfermedad que no le quedan fuerzas para combatir la neumonía. Un cambio
brusco de temperatura puede también reducir la resistencia del conejo. Pero una
buena alimentación y cuidado suelen bastar para detener la neumonía, incluso
durante la enfermedad. El animal afectado suele mantener la cabeza hacia atrás
en su intento de respirar mejor. Es posible que aparezcan mucosidades alrededor
de la boca y nariz. Decrece el apetito del conejo y se muestra indiferente y sin
interés por todo cuanto sucede a su alrededor. Es mucho más seguro eliminar el
conejo tan pronto como se diagnostica la enfermedad. Pero si el conejo es muy
valioso, debe tratarse por medio de inyecciones que puede facilitar el
veterinario local. Los tratamientos con remedios caseros son pocos
satisfactorios y el tiempo es de gran importancia en estos casos. Los conejos no
sometidos a tratamiento mueren al cabo de pocos días.
Jarretes
inflamados (Mal de patas)
Un jarrete inflamado es, en sí mismo, un asunto sencillo, pero si no se trata
en su primera fase puede convertirse en algo serio. La inflamación del jarrete
sobreviene cuando se frota la piel y eventualmente se arranca bajo las patas
traseras. La piel se inflama y se hace quebradiza, a veces formando escamas que
se infectan por medio de cuerpos extraños. Los Rex son quizá los más
expuestos a esta dolencia, entre todas las demás razas. Si no se facilita a los
conejos un lecho adecuado, los animales desgastan la superficie de las patas
traseras desde la punta del dedo del pie hasta la unión con el muslo. el conejo
Rex tiene en esta zona sólo la cobertura de una piel muy fina. Son más
afectados los conejos grandes que los pequeños, puesto que tienen patas muy
delgadas y mucho más peso a soportar. Relativamente, las razas menores tienen
unos soportes con mayores patas. Todos los conejos activos pueden tener
inflamación de jarretes, especialmente los machos jóvenes y adultos, que están
siempre pisándose sus patas. La pata se inflama y la infección, si no se trata
enseguida, se extiende rápidamente. El conejo que sufre de inflamación de los
jarretes se vuelve reacio a moverse en la jaula. Y su vitalidad se reduce. La
zona afectada ha de mantenerse limpia en todo momento y hay que aplicar pomadas
antisépticas. Para evitar posibles extensiones hay que colocar un lecho blando
y espeso de paja.
Babeo
El babeo es una infección secundaria causada por abscesos en la boca del
conejo. El absceso puede tener su origen en un diente malo o roto o en una
sencilla infección de las encías. El conejo afectado babea, dejando caer la
saliva por el maxilar inferior hacia el pecho, donde se mancha la piel. El
apetito disminuye y el animal se indispone rápidamente. Poco puede hacerse en
las dolencias de la boca y el animal ha de eliminarse.
Dolencias
de la región anal
A veces se designa esa dolencia como quemadura o inflamación de la jaula. Se
dice que procede del contacto de la suciedad con los tejidos del ano y
alrededores de los órganos sexuales. La piel se inflama en esta zona. Aparecen
costras que luego revientan y expanden el pus por toda la zona. Los conejos
enfermos son reacios al acoplamiento. Pero si lo efectúan pueden pasar la
infección del macho a la hembra o viceversa. La enfermedad no es hereditaria,
ni es contagiable al hombre o a otros animales.
El tratamiento consiste en limpiar la zona afectada con una solución débil de
agua jabonosa, secando cuidadosamente. Se aplica luego pomada de lanolina sobre
la piel, frotando suavemente. La recuperación es lenta, pero suele lograrse.
Cara
cubierta de costras
Se trata de otra infección secundaria. Parece ser producida por la toma de
comprimidos de comida procedentes del ano durante la coprofagía y mientras
estaba infectada la región anal. La piel de la cara y de la nariz se infecta
por las bacterias, que causan inflamación y costras. El tratamiento consiste en
una inyección de 150.000 unidades de penicilina G. El conejo puede volver a
infectarse incluso después de este tratamiento y no terminará hasta que se
haya erradicado la dolencia de la región anal.
Gusanos
o lombrices
Algunos de los gusanos que infectan los conejos son los mismos que padecen los
perros y los gatos. Los huevos de estos gusanos los recoge el conejo de lechos o
alimentos contaminados. Cuando un huevo penetra en el cuerpo se agarra a los órganos
internos, donde incuba. Los gusanos nacidos se alimentan de lo que come el
conejo y causan su indisposición. A veces el gusano adulto pasa por el ano. Hay
que mantener perros y gatos alejados de la conejera y nunca debe permitírseles
que entren en contacto con la comida o con los lechos que utilizan los conejos.
Tampoco debe permitirse que ni perros ni gatos se tiendan sobre las balas de
heno o de hierba. El conejo que tenga gusanos debe aislarse, desinfectando la
conejera.
Enteritis
mucoidea
Esta enfermedad se designa también como hinchazón. El conejo afectado se
encuentra mal en cuestión de horas después de haberse infectado. Su pelaje se
torna áspero y embarullado. Los ojos se desvían y quedan opacos y sin vida,
entumecidos. Puede aparecer o no la diarrea. El conejo pierde peso y puede
llegar a pesar sólo una fracción de su peso normal. Los conejos jóvenes que
adquieren esta enfermedad se sitúan junto al agua en posición encorvada. En
casos extremos se sientan junto al agua de modo que sus patas delanteras pendan
dentro de ella. En esta posición van tomando pequeños y frecuentes sorbos de
agua del recipiente. El estómago se distiende y se hincha, cosa que da el
nombre de la enfermedad. Desgraciadamente, el resultado corriente es la muerte.
Los conejos que se recuperan no quedan, sin embargo, inmunes a la misma
enfermedad y pueden volver a infectarse. No existe un tratamiento sencillo.
Algunos comprimidos contienen un antibiótico que ayuda a reducir las
consecuencias de esta enfermedad.
Maloclusión
La maloclusión, o defectuosa oclusión dental, o dientes de macho, es el
resultado de una mala alineación de las inserciones de los extremos y de las
bases de los dientes frontales. Normalmente estos dientes habrían de coincidir
en los extremos; y por ello es importante que se desarrollen en forma normal. Si
los extremos de los dientes no coinciden, éstos continúan creciendo hasta que
toman el aspecto de colmillos de elefante. Llegan incluso a crecer fuera de la
boca y pueden alcanzar proporciones tremendas si no se los controla. Un
constante ajuste o limado puede, en los casos leves contribuir a mantener los
dientes en su justo punto. En los casos graves el conejo ha de ser eliminado, ya
que llegaría a no poder comer. La maloclusión es hereditaria. Todos los
conejos que muestren esta inclinación han de eliminarse de la cría. El Holandés
enano tiene más tendencia a esta malformación a causa de la configuración
plana de su cara.
Mastitis
Afecta más frecuentemente a las hembras que crían que a las que no cuidan de
su descendencia. La dolencia está causada por una infección de las glándulas
mamarias debida a una bacteria estafilocócica. Las ubres de la hembra que cría
resultan muy inflamadas. En una fase avanzada pueden volverse azules. Las glándulas
mamarias se hinchan considerablemente y se vuelven duras y grumosas. El
tratamiento normal es una inyección a cargo de un veterinario. La infección es
más fácil de curar si se ataca en sus primeros síntomas. Si se deja llegar a
fases más avanzadas, la curación es casi imposible. El conejo ha de ser
eliminado. Todos los lechos, nidos, jaulas y accesorios han de ser esterilizados
a fondo y el cadáver del conejo incinerado.
Pulgas
y garrapatas
Ningún conejo doméstico ha de tener pulgas ni garrapatas. La buena gestión y
dirección de la granja ha de garantizar que los conejos están sanos y limpios.
Cabe la posibilidad de que un conejo visitante pueda traer estas pestes y
dejarlas en herencia a sus huéspedes. Y aunque los conejos que se mantienen
debidamente jamás llevan estos parásitos, nunca serán demasiados los
cuidados. El rascarse excesivamente ha de observarse con gran sospecha. Hay que
actuar rápidamente si se descubre que algún conejo tiene parásitos. En
cualquier tienda o droguería se encontrarán polvos adecuados especialmente
preparados para este fin. No hay que usar nunca, sin embargo, polvos
insecticidas destinados a perros, que pueden ser demasiado fuertes e irritar su
piel. Los polvos antipulgas han de usarse tres días seguidos para asegurar que
todos los insectos, así como sus larvas o huevos, quedan destruidos.
Mixomatosis
Se trata, seguramente, de la enfermedad más conocida en los conejos. Su ataque
es horrible y su acción netamente mortífera. Sobre la situación actual de
esta enfermedad virósica existe una cierta controversia. Algunos han cargado la
responsabilidad sobre la pulga común del conejo, mientras que otros sostienen
que es transmitida por los mosquitos u otros insectos voladores.
Si se produce un brote epidémico en la localidad donde está la granja de
conejos, es posible lograr la inmunidad. Puede, sin embargo, tratarse de una
operación cara, y además, no siempre es seguro que se pueda contener la invasión.
Lo primero es tomar las precauciones necesarias para evitar la entrada de
insectos voladores en la granja. Las puertas y ventanas han de protegerse con
telas metálicas de malla muy espesa. Los "sprays" contra las moscas y
mosquitos no deben usarse, para no someter a los conejos a su toxicidad. Sólo
en amplios recintos donde haya cantidad de aire fresco pueden usarse los vapores
antiinsectos. Todavía los antiguos y pasados de moda papeles contra las moscas
pueden ser el mejor método para controlar los insectos que puedan entrar en la
granja. Son los papeles empapados en un pegamento que retiene los insectos.
Cualquier conejo sospechoso de haber contraído la mixomatosis ha de separarse
de sus compañeros. Hay que consultar con el veterinario. El conejo infectado
presenta costras y escamas alrededor del ano, las orejas, los ojos, la nariz y
la boca. Antes de morir, las venas se endurecen y los pulmones se congestionan.
El conejo es incapaz de sostener el equilibrio de sus movimientos y muere
pronto.
Heridas
externas
Algún accidente puede ser causa de que el conejo resulte herido. Muchos
accidentes proceden de la caída del conejo mientras se le transporta o desde el
borde de una mesa o banco. Generalmente, el animal no sufre más que del shock
correspondiente. Sin embargo, si el conejo efectúa una mala caída, puede
fracturarse una pata. Si se sospecha que hay fractura, el conejo debe colocarse
en una parte seca y caliente para reducir el efecto del choque.
Mediante una cuidadosa observación ha de verse la extensión y amplitud de la
fractura y su localización exacta. Las fracturas no deben tratarse en la propia
granja. Hay que procurarse los servicios de un veterinario calificado. Aparte de
recomponer adecuadamente el miembro roto, el veterinario puede detectar
cualquier otra herida interna que puede no ser vista por el encargado de la
granja. Los cortes y los desgarros pueden tratarse en la propia granja. Hay que
limpiar la herida con un paño empapado en antiséptico. Hay que cortar el pelo
de la zona herida con unas tijeras bien cortantes. Si la herida es profunda y
sigue sangrando a pesar de los esfuerzos para cortar la sangre, es aconsejable
llamar a un veterinario cirujano que podrá suturar la herida. Cubrir la herida
con un vendaje es inútil, porque el conejo lo roerá. Si la herida se mantiene
limpia y libre de polvo y suciedad, se curará probablemente en pocos días.
Canibalismo
A veces la hembra que ha criado se come simplemente sus hijos, aun cuando tengan
ya diez días de edad. Ello es muy decepcionante para un criador novato, pero
los experimentados ya no le dan importancia. Generalmente, si la hembra está
bien alimentada, no suele haber este caso. Aunque existen hembras que se comen a
sus crías por bien alimentadas que estén. Sin embargo, si la hembra persiste
en su actitud, hay que eliminarla, puesto que este vicio puede ser también
hereditario y pasar de generación en generación. Hay que pensar en la adopción
de sus crías por otra hembra si la primera se cree valiosa para la granja. Las
hembras jóvenes se comen a veces a sus pequeños en sus frenéticos intentos
por mantener limpia la jaula. Estas jóvenes madres pueden perdonarse por estas
faltas, puesto que, generalmente, suelen no volver a caer en ello en los
siguientes partos. La excesiva manipulación de los pequeños puede poner
nerviosa a la hembra madre, al punto de que puede llegar a matarlos sin que, sin
embargo, los coma. Esto es incomprensible; la censura ha de ser para el
encargado o cuidador, por su mal comportamiento y falta de sentido común. En un
término general podemos ver que la mayoría de las enfermedades, llegan muchas
veces por culpa del cuidador, falta de atención, falta de limpieza, falta de
cuidados en general. En consecuencia, hay que mantener el o los locales
excesivamente limpios y dedicar todos los días un buen tiempo a la inspección
de los conejos y particularmente a los reproductores. ¡Un criadero limpio es un
criadero sano!.
Ciclos
de reproducción
Para
conseguir la máxima rentabilidad de la explotación es necesario establecer un
programa que tenga en cuenta las posibilidades de producción de los animales;
y, tanto por razones económicas como fisiológicas del animal, el ritmo de
explotación ha de ser siempre el mismo. Así, los apareamientos se efectuarán
regularmente, siempre con los mismos descansos. Del mismo modo se procederá al
destete según el plan establecido, así como la eliminación de los animales de
engorde.
Ciclo
extensivo
Es el sistema utilizado tradicionalmente en las explotaciones rurales. En este
sistema se efectúa la monta a los 28 días después del parto. Se considera un
ciclo el período comprendido entre un parto y el siguiente que es de 58 días
(30 días de gestación más 28 días de reposo), con lo que a lo largo de un año
se podrán obtener 6 partos teóricos (365/58), que en la práctica se reducen a
4-5. El destete se realiza a los 40 días. Este ciclo tiene el inconveniente de
ser poco productivo. Además, una lactación tan prolongada puede crear
problemas en las mamas de las hembras. No obstante, es el ciclo que agota menos
a las madres, dado el largo período de descanso (28 días).
Ciclo
semiintensivo
Es un ciclo de 45 días, en el que la cubrición se realiza 14 días después
del parto. Se obtienen teóricamente 8 partos/año, que en la práctica son 6 o
7. El destete se efectúa a los 30 días. Con este ritmo de producción se
obtienen un buen número de gazapos/año y se aprovecha bien la fertilidad,
aunque las conejas sufren cierto agotamiento.
Ciclo
intensivo
El intervalo entre parto y cubrición es de 3 días, con lo que la duración del
ciclo es de 33 días. El destete es a los 28 días, momento en que se considera
ya destete precoz y tiene el inconveniente de aumentar la mortalidad de los
gazapos. De este modo es como se obtiene una mayor producción, pero tiene en
contra este sistema la reposición continua de las hembras, lo cual exige además
más mano de obra que en los precedentes, ya que el ritmo de trabajo en la
explotación aumenta considerablemente. Cualquiera que sea el ritmo de producción
elegido, se han de agrupar los partos y los destetes, efectuando lotes de madres
para procurar unificar los mismos y que se den dentro de un mismo día.
Producción
de carne
Una
vez terminado el período de lactación los gazapos son separados de la madre y
trasladados a las jaulas de engorde. Normalmente se distribuyen agrupados en
camadas. En el primer estadio del desarrollo de los gazapos (hasta las 6
semanas) el aumento de peso se realiza en forma rápida. Desde ese momento se
hace más lento, coincidiendo entonces con el aumento de consumo de pienso, con
lo que el índice de conversión empeora (se entiende por índice de conversión
la relación entre el alimento consumido y el aumento de peso) La acumulación
de grasa empieza a producirse a partir de los 2,5 kg. de peso vivo. Por todo
ello, y para un mejor aprovechamiento de las jaulas, se ha de procurar
sacrificar a los animales lo antes posible. Se ha determinado que el momento más
oportuno económicamente para el sacrificio es cuando los animales alcanzan un
peso comprendido entre los 2 y 2,8 kg, pesos que se obtienen entre las 8 y 10
semanas. El rendimiento de la canal para estos pesos es del 54 al 61% (se
entiende por canal al animal muerto, pelado y sin vísceras, y por rendimiento
de la canal la relación entre el peso vivo del animal y su canal). Con todo
eso, las demandas del consumidor quedan asimismo satisfechas, dado que solicita
carne tierna y carente de grasa, y no gusta por tanto de animales superiores a
los 2 kg canal. La carne de conejo es muy rica en proteínas, es de gran
digeribilidad y su porcentaje en grasa es reducido. Además en la cría del
conejo no se utilizan hormonas. Las enfermedades que en ellos se pueden dar no
son transmisibles al hombre. Por todo ello se convierte en un producto deseable.
Producción
de piel
Para
la obtención de pieles de buena calidad interesa que los animales no se
encuentren efectuando la muda. ésta empieza a la edad de 11 semanas y se efectúa
de modo paulatino; su duración es de 3 meses, coincidiendo con la estación del
verano. Por ello, interesa sacrificar a los animales antes o después de que ésta
se efectúe, pero sólo cuando los animales hayan alcanzado su máximo
desarrollo. Para la buena calidad de las pieles se han de tener en cuenta
diversos aspectos en el manejo de los animales; se ha de mantener a los animales
sanos y bien alimentados, y es imprescindible una buena higiene, para lo que se
procederá al cepillado, proceso que además de eliminar la suciedad y los pelos
muertos estimula el crecimiento de los mismos. En lo que a ambientes se refiere,
éste no ha de ser muy iluminado y el sol no debe incidir en ellos, dado que las
pieles blancas amarillean y las demás cambian de tonos. Una buena ventilación
contribuye a espesar la piel, cosa que también sucede en invierno dado que se
incrementa el crecimiento del pelo, para así defenderse del frío. Una práctica
aconsejable es la castración de los machos no reproductores ya que de este modo
se aumentan la frondosidad, el brillo y la finura del pelo. Antes del sacrificio
se inspecciona al animal. La piel no debe presentar manchas anormales; si
presenta zonas oscuras indican que el pelo está en fase de crecimiento. En el
sacrificio y degollamiento se ha de tener mucho cuidado para evitar que se aje.
El proceso a seguir para obtener la piel es el siguiente: sacrificio, desuello,
girado, limpieza de restos de carne y grasa, colgado y secado, tratamiento
insecticida y almacenamiento en espera de las posteriores manipulaciones del
curtido. La piel relacionada con el peso del animal representa un 13 %. Una piel
seca puede pesar de 125 a 150 gramos. Las pieles más cotizadas son las blancas.
El valor de una piel depende del largo, la densidad, la brillantez, la finura,
la resistencia, y el color del pelo; del tamaño de la misma, y de su peso. En
este último se basan para establecer las categorías: a más peso, más categoría.
Asimismo es de gran importancia el estado de conservación.
Alimentación
Es
cierto de que los conejos comen cualquier cosa y que pueden alimentarse de
cualquier residuo sobrante de la cocina. Es verdad también, que el conejo doméstico
es capaz de comer cualquier hierba o verde que se le ponga por delante, pero
esto no significa que el conejo esta bien alimentado y en buenas condiciones físicas
o que lo que coma sea la dieta correcta que le corresponda. Si el criador quiere
tener éxito y contar con un buen plantel sano y fuerte, debe alimentar sus
conejos con la comida adecuada. El criador debe basar el éxito de su
emprendimiento sobre una buena y sana alimentación; sin ella, no existen
posibilidades de éxito. En el pasado el conejo tenía que contentarse con la
comida que encontraba a su alcance. Se les daban toda clase de grano, raíces,
heno y toda comida en verde que se podía obtener. A veces se hacían mezclas de
residuos vegetales, hierbas y salvado. Aunque este método era salubre hasta
cierto punto, y llevaba mucho tiempo. La gran revolución en el mundo del conejo
se produjo con la aparición de los primeros granulados para su alimentación.
ésta fue la respuesta a los diferentes pedidos de los criadores: una dieta
completa y balanceada en granulados adecuadamente duros. La primitiva ración de
balanceado para conejos era, básicamente, hierbas con vitaminas y elementos
minerales. Tras varios años de investigación, la moderna ración, contiene
todo esto más algún forraje, proteínas animales, grasas de la leche y trazas
de otros elementos. Las necesidades de nutrición del conejo no pueden reducirse
a una fórmula, porque precisa distintas cantidades de cada factor, según las
diferentes fases de su vida. Por ejemplo, las hembras que no están criando
precisan menos proteínas que las que están dando de mamar, y la coneja que
tiene un gazapo en el nido necesita más proteínas por que tiene que alimentar
a su cría y mantener su propio cuerpo en buenas condiciones. Los alimentos
ricos en proteínas comprenden la cebada, avena, trigo, soja, linaza, leche y
cacahuetes, entre otros. Estos Alimentos contienen también grasas, pero su
contenido en ellas es mucho menor que el de proteínas. Los alimentos fibrosos o
forrajeros se encuentran entre las varias clases de henos y raíces como las
zanahorias, nabos y remolachas.
Proteínas
El término "proteína" es vago, puesto que se refiere solamente al
conocido grupo de los aminoácidos que totalizan 23 sustancias nutritivas.
Ninguna proteína es exactamente igual a otra; cada una de ellas representa
distinto papel en la alimentación y el buen mantenimiento del cuerpo. Básicamente,
las proteínas son la principal necesidad para un buen crecimiento. Son
esenciales si la tasa de crecimiento ha de mantenerse dentro de un nivel
constante. Es muy importante la calidad de las proteínas contenidas en cada
alimento. Por ejemplo, si un alimento de 20% de proteínas es deficitario en
cuanto al número de sus aminoácidos, la tasa de crecimiento de los animales
nutridos con dicho alimento será menor que la de los animales criados con un
alimento que contiene sólo el 15% de proteínas, pero contiene, en cambio, un
porcentaje mayor de aminoácidos. Es evidente que las conejas lactantes y las crías
en pleno crecimiento, se mantienen básicamente con las proteínas contenidas en
los alimentos que reciben. Si en éstos no se encuentran en suficiente cantidad
las proteínas necesarias del tipo adecuado, el conejo no podrá mantener la
debida tasa de crecimiento de su cuerpo. La hembra que cría no podrá tampoco
mantener el alto contenido en leche que necesita para criar sus pequeños.
La principal fuente de energía de los organismos vivos es un grupo de
compuestos orgánicos llamados hidratos de carbono. Estos compuestos contienen sólo
carbono, hidrógeno y oxígeno. Las moléculas básicas de los hidratos de
carbono son simples azúcares que originan sustancias más complejas como las féculas
o almidones y la celulosa. Las materias vegetales contienen celulosa y
almidones, y las semillas son especialmente en almidones o féculas. Los
animales tienen capacidad para descomponer los hidratos de carbono, con ayuda de
las enzimas, durante la digestión, y los productos resultantes se almacenan en
el cuerpo o se queman durante el metabolismo, cediendo energía y productos
residuales (agua y anhídrido carbónico).
Grasas
Las sustancias grasas, como los hidratos de carbono, suministran energía al
cuerpo pero a diferencia de estos últimos pueden contener otros elementos (fósforo,
nitrógeno) además del carbono, oxígeno e hidrógeno; y no son solubles en
agua. Los hidratos de carbono en exceso quedan almacenados en el cuerpo en forma
de grasa y, cuando resulta necesaria ésta, se descomponen durante el proceso
del movimiento y las demás acciones relacionadas con la vida cotidiana. Un
exceso de grasa almacenada se convierte en peso adicional. Ejemplo de ello puede
observarse en los procesos de hibernación de algunos animales. Durante las
estaciones cálidas del año, cuando se encuentra mayor cantidad de comida, el
animal come hasta ponerse completamente gordo. Cuando llega la estación fría
el animal se echa a dormir. Durante este profundo sueño la respiración
disminuye, pero como sigue necesitando energías para mantener vivo el cuerpo,
echa mano poco a poco de las reservas de grasa almacenadas. Cuando llega la
primavera el animal está muy delgado. Y una vez más volverá a comer todo lo
que pueda a fin de prepararse para el invierno siguiente. Aunque los conejos no
hibernan, su exceso de grasa se almacena de forma pareja. Las hembras de cría
demasiado gordas, y por tanto sin condiciones para criar, no se acoplan
realmente; y si lo hacen las posibilidades de concebir son remotas. La grasa
hace asimismo difícil el alumbramiento de sus crías.
Fibras
Las fibras se encuentran en los tallos y en las hojas de muchas plantas. La
fibra es un material generalmente no digerible, pero representa un papel vital
en el metabolismo del cuerpo. La fibra, que añade volumen a los alimentos, se
divide en digerible y no digerible. En el conejo, la fibra no digerible se
transforma en el cuerpo en bolas fecales. Las fibras digeribles se transforman
en el cuerpo del conejo a partir de las no digeribles y, durante la coprofagía
vuelven a reincorporarse al cuerpo. Los alimentos voluminosos tienen menor valor
alimenticio; en consecuencia, se necesitan mayores cantidades de estos tipos de
alimentos para suministrar al cuerpo las propiedades vitales precisas para
mantenerlo en buenas condiciones. El heno o hierba seca es muy rico en fibras,
pero algunos tipos contienen mayores cantidades que otros. El heno viejo tiene
menos fibra digerible que el cortado recientemente. La hierba o el heno que
tiene hojas tiene mayor valor nutritivo que el que es todo tallo y rastrojo. El
heno o hierba leguminosa es heno recogido cuando el grano ha sido ya cosechado.
Es mucho más rico en sustancias nutrientes que el heno preparado a base de
hierbas solamente. El conejo come hierba cuando no sigue el régimen de
balanceado y de grano. El heno tiene por tanto su valor en los períodos de
calor excesivo, cuando el conejo come menos. Como norma general, debe darse
hierba o heno a los conejos por lo menos una vez por semana.
Vitaminas
Las vitaminas son esenciales para mantener el cuerpo en buen estado. En términos
generales, las vitaminas se dividen en seis grupos principales. Se asigna una
letra a cada uno de dichos grupos.
Vitamina
A
El conejo puede fabricar su propia vitamina A a partir de los vegetales frescos.
La vitamina A necesaria para el crecimiento del cuerpo del conejo, se encuentra
también en los aceites del hígado de los pescados. La fatiga nerviosa se ha
atribuido a la falta de vitamina A. Se sabe también que los conejos que tienen
deficiencia de vitamina A son más susceptibles ante ciertos desórdenes
nerviosos. El llamado cuello torcido o doblado y algunos otros trastornos acompañados
por ataques nerviosos se achacan a la falta de vitamina A.
Vitamina
C
Presente en los frutos agrios, esta vitamina es sintetizada por el propio
conejo, por lo que éste no acusará carencia de la misma.
Vitamina
D
Esta vitamina tiene que formar parte de la dieta suplementaria del animal. Puede
hallarse en el heno o en la hierba, pero no en las cantidades suficientes para
excluir la adición de ésta vitamina a la comida del conejo. Alguna pequeña
cantidad añadida a las comidas origina la retención del calcio en la sangre,
cosa que es necesaria para el normal crecimiento de los huesos. Los conejos
privados de vitamina D pueden contraer el raquitismo.
Vitamina
E
Los granos de los cereales, los vegetales frescos y los gérmenes de los
cereales son todos ellos ricos en vitamina E. Si se añade demasiado aceite de hígado
de bacalao a la dieta del conejo, puede destruirse el total contenido de
vitamina E de la comida, dejando al conejo en situación deficitaria de esta
importante vitamina. La distrofia muscular se origina por la falta de vitamina
E; y en los casos serios se ve afectada la fecundidad de las hembras que crían.
Vitamina
K
Los alimentos en forma de comprimidos contienen gran cantidad de vitamina K. Es
importante para el crecimiento de la piel y desarrollo del pelo. La sarna y
otros trastornos de la piel son el resultado directo de omitir la vitamina K de
la dieta del conejo.
Alimentos
Para mantener sanos los conejos, el criador precisa comprender toda la información
relativa a las necesidades de alimentación de sus animales. Debe también saber
qué alimentos debe facilitarles, a fin de obtener los mejores resultados.
Granulados
balanceados
Los granulados balanceados son quizá los más populares entre los alimentos de
hoy día para los conejos. Los balanceados se preparan a base de ingredientes de
alta calidad y se formulan con la idea de facilitar al conejo una dieta
equilibrada en forma de género de fácil preparación. Estos alimentos pueden
variar de fabricación y lo mejor es tratar de mantener el equilibrio en la
alimentación de los conejos. Por ello, cuando la dieta se basa exclusivamente
en granulados balanceados, es aconsejable mezclar los procedentes de una partida
adquirida con los procedentes de una nueva compra. Los posibles cambios entre
una y otra fabricación se reducen y con ello se evitan pequeños trastornos
estomacales.
También suelen variar el color. Aunque generalmente fluctúan entre diversas
tonalidades del verde, algunos son muy oscuros, mientras otros son más claros
de color. El color varía con las especificaciones del fabricante. Un buen
comprimido es duro y no debe desmenuzarse cuando se estruja con la mano. El
polvo es inevitable, pero debe reducirse al mínimo. Los granulados son fáciles
de almacenar y deben estar siempre secos. Cuando los granulados forman la mayor
parte de la dieta, hay que añadirle siempre heno o hierba de manera que se
mantenga un nivel constante de forraje.
Avena
La avena se ha usado durante muchos años como comida para el conejo. Sus copos
son ricos en proteínas y tienen un gran valor alimenticio. Los de buena calidad
son de color dorado, y cada lote debe contener un mínimo de residuos o paja
desmenuzada. Mientras la avena triturada se prefiere a veces al grano o al copo
entero, la triturada contiene mayor cantidad de residuos y el conejo puede
encontrarse confundido para decidir qué parte es la que va a comer. La mezcla
de avena y granulados es una combinación muy popular como dieta para el conejo,
en Inglaterra, y se alimenta con ella a la mayor parte de los conejos dedicados
a las exposiciones.
Trigo
El trigo forma parte, junto con la avena, de muchas dietas para conejos. El
trigo es muy rico en vitamina E y es también muy generoso en proteínas
naturales. Demasiado trigo puede originar en el cuerpo un calor excesivo. Si en
estas circunstancias, se sigue dando trigo como alimento, se llegaría a que el
conejo encontrará desagradable al paladar la comida que se le suministra. Como
en la avena, el grano debe estar entero y tener un buen color dorado con escaso
residuo. El grano debe ser redondo y sano.
Cebada
La cebada es otro buen alimento para los conejos de exposición. Es también muy
útil para formar la buena y dura carne necesaria para los conejos polacos y la
liebre belga y plateada. Aunque tenga ligeramente menos valor nutritivo que la
avena o el trigo, sigue siendo un buen alimento y puede añadirse en pequeñas
cantidades a la dieta.
Maíz
El maíz se añade raramente a la comida del conejo, excepto en mezclas baratas
o alimentaciones especiales. El maíz puede hallarse con frecuencia en la
alimentación para gallinas o aves. Cuando se da a los conejos es un
condicionante útil.
Semilla
de girasol
Esta semilla no se utiliza con mucha frecuencia por parte del criador de
conejos. No obstante, ayuda a calentar el cuerpo del conejo y puede utilizarse
durante la muda o cuando una hembra reluctante ha de ponerse en condiciones de
criar. Un exceso de girasol puede ocasionar un sobrecalentamiento de la sangre,
por lo cual debe usarse con moderación.
Linaza
La linaza puede usarse en dosis análogas a las de la semilla de girasol. Es muy
aceitosa y tiene también efectos caloríferos. Durante muchos años se ha
recomendado como un coadyuvante para la muda. Aunque tiene también un efecto
laxante da también a la capa un brillo o lustre suplementarios.
Pan
El pan seco se da a menudo a los conejos. Cuando ha sido cocido muy duro puede
ser útil como variación de la dieta usual de comprimidos y avena. También
facilitará al conejo un medio en el que ejercitar sus dientes. Nunca hay que
dar al conejo pan tierno, porque lo rechazará y lo dejará, sucio, si se
abandona cierto tiempo en la conejera. El pan rancio puede dársele, después de
haberlo tenido en la estufa o en el horno. El pan enmohecido nunca debe darse a
los conejos. El pan moreno o integral es de mayor valor alimenticio para el
conejo que el pan blanco, puesto que contiene más germen de trigo.
Bibliografia:
Internet, Enciclopedia de los conejos
Autora:
Daniela Andrea Patrone