Resumen
Las células madres o
troncales han despertado el interés de círculos científicos,
políticos, religiosos, hombres de negocio, entre otros. Esta temática
ha evolucionado de forma rápida hasta convertirse en un área de aplicaciones
prácticas ventajosas, fundamentalmente en la medicina humana. En
el mundo académico se les conoce por varios términos: células estaminales,
"troncales" o "células madres", en inglés "stem
cells". Según el origen hay tres tipos principales de células
madres: Células madre obtenidas de tejidos adultos y Células madre obtenidas
de cordón umbilical. La posibilidad, nada remota, de encontrar a través de
ellas tratamiento para patologías que hasta ahora no presentan solución o ésta
es muy parcial, desborda todas las expectativas. Las células madre
transplantadas son entidades biológicas dinámicas que interactúan y son
influenciadas por la fisiología del receptor.
Introducción.
Recientemente
ha existido un marcado interés por las células madre, también denominadas raíz
o troncales en múltiples áreas de la investigación e innovación tecnológicas
que van desde aplicaciones médicas hasta la producción de alimentos. Muchas
compañías y multinacionales han volcado esfuerzos importantes en la dirección
del empleo multifuncional de los así denominados “dones” de este tipo de células.
Algunos de los resultados más importantes se encuentran en el orden de los
servicios médicos y la industria médico-farmacéutica. En Cuba existe un
movimiento muy dinámico y revolucionario en los aspectos de investigación e
introducción de los resultados científicos en torno a esta temática, observándose
algunos resultados en el tratamiento de algunas afecciones médicas.
Se
ha publicado una cantidad considerable de trabajos al respecto, fundamentalmente
en países del primer mundo y en Internet aparecen aspectos generales del uso de
esta novedosa tecnología. Cabe señalar que la aplicación de estos
conocimientos en la práctica social trae aparejado una serie de implicaciones
ético morales, lo cual constituye un campo de indagación teórica en los
estudios sociales sobre ciencia y tecnología. La información es limitada,
debido a que se trata de un campo en pleno desarrollo, sin embargo es un
elemento que ha llamado poderosamente la atención en los círculos académicos
de ciencias biológicas, sobre todo en los médicos.
En
1984 se realizó en Estados Unidos la primera inseminación artificial exitosa,
una experiencia que fue posible gracias al descubrimiento de que el esperma podía
ser congelado, y a continuación inyectado al cuello del útero femenino.
Durante décadas esta experiencia fue silenciada y considerada confidencial,
pero a partir de los años 50 empezó a difundirse.
El
paso siguiente fue la llamada "fecundación in
vitro" en la que el espermatozoide y el óvulo son puestos en contacto
en un laboratorio. El primer ser humano nacido por este procedimiento vio la luz
en julio de 1978 en Gran Bretaña, fue una mujer y se llama Louise Brown, la
primera "bebé de probeta" de la hi
storia de la humanidad.
Pero
la ciencia médica siguió adelante. En 1983 se llegó a la congelación de
embriones, lo que permitía que éstos pudieran ser conservados, y en 1991 se
realizó con éxito la llamada inyección intra-citoplásmica de
espermatozoides, con la cual un padre estéril o con pocos espermatozoides podía
lograr la fecundación al introducirse uno de ellos, no del todo maduro, en un
ovocito.
Entre
1991 y 1998 en GB fueron creados in vitro para
fines de investigación médica 763 mil embriones, de los cuales 273 mil 603 no
fueron usados y fueron destruidos. Sólo 351 mil 617 embriones se utilizaron
para tratamientos de infertilidad y otros 48 mil 444 fueron dirigidos a
investigación.
Posteriormente,
en 1993, en EU, tuvo lugar la clonación de un embrión humano, realizada por el
doctor Jerry Hall, quien tras manipular un óvulo ya fecundado logró
artificialmente crear un gemelo idéntico al interior del óvulo, lo que ocasionó
controversias sobre la ética de las prácticas médicas.
En
1998 el científico estadounidense James Thomson, de la Universidad de
Wisconsin, demostró que del tejido embrionario se pueden obtener cultivos de células
stem, capaces de reproducirse
indefinidamente en el laboratorio y, en ciertas condiciones, convertirse en
cualquiera de los cientos de tejidos distintos que forman el cuerpo humano.
En
diciembre del 2000 Italia dio a conocer la técnica denominada Transferencia
Nuclear de Células Madre Autólogas que consiste en el uso de un ovocito que es
vaciado y luego llenado con el núcleo de una célula adulta del paciente, para
después ponerlo en cultivo y obtener de él las células madre necesarias sin
llegar al uso de un embrión.
La
aplicación médica de las células madre es un aspecto que desde el punto de
vista informativo-práctico puede contribuir a la actualización los contenidos
científicos en áreas como la cirugía general y específica, la histopatológica,
la fisiología normal y patológica y la bioquímica clínica, entre otros, de
profesionales y estudiantes de las ciencias médicas
Concepto
de células madre.
En
el mundo académico se les conoce por varios términos: células estaminales,
"troncales" o "células madres", en inglés "stem
cells". Son un tipo especial de células que tienen la capacidad de
desarrollarse y llegar a producir células especializadas de uno u otro tejido
del cuerpo humano (corazón, riñón, páncreas, etc.)
Cuando el espermatozoide fecunda el óvulo,
la célula resultante, el cigoto, pone en marcha su capacidad de reproducirse,
dividiéndose en dos células iguales, luego en cuatro, en ocho, y así
sucesivamente. Una semana más tarde se ha formado la blástula, una bola hueca
de células que acabará dando lugar a la placenta. Pegada a la pared interior
de la blástula se forma una masa de células que contiene las células
"madre" o "stem" (también llamadas "raíz" o
"troncales") Cada una de estas células madre embrionarias puede dar
lugar a un embrión entero y puede también iniciar cualquier linaje de células
de nuestro cuerpo una vez que han recibido las señales bioquímicas correctas.
Las células madre embrionarias son un prodigio de versatilidad, tienen el
potencial de convertirse en cualquier tipo de célula, de tejido o de órgano.
De
acuerdo con las explicaciones de expertos en el tema hay dos tipos de células stem
o troncales procedentes de embriones, dependiendo de en qué fase del
desarrollo embrionario se extraigan: las "totipotentes" y las
"pluripotentes".
Las
totipotentes proceden de la primera división del óvulo fertilizado y pueden
dar lugar a un ser humano completo. Pocos días después, las células
totipotentes forman un conjunto de células, un blastocito, en cuyo interior se
encuentran las células "pluripontentes" (o madres)
que no pueden dar lugar a un individuo, pero son capaces de diferenciarse en
cualquier tipo de tejido. Estas son, precisamente las denominadas células
embrionarias stem.
Es
entonces cuando se abre la posibilidad del uso de estas células para reponer la
médula ósea en los pacientes que sufren de cáncer, producir células pancreáticas
que alivien la diabetes o células neuronales para tratar las enfermedades de
Parkinson y Alzheimer, entre otros males.
Se
afirma que además de estar en los embriones, las células
raíz también se encuentran de manera natural en los tejidos adultos de
donde pueden obtenerse sin necesidad de utilizar embriones. Sin embargo, hasta
ahora poco se sabe sobre la posibilidad de mantenerlas fuera del cuerpo, sobre
su capacidad de diferenciación y si se pueden obtener en las cantidades que se
requieren a fin de estudiar su utilidad en casos clínicos.
Tipos
de células madre.
Según
el origen hay tres tipos principales de células madres:
·
Células madre
obtenidas de tejidos adultos (médula
ósea, piel, cerebro, tejido adiposo)
·
Células madre
obtenidas de cordón umbilical.
Ambas son difíciles de obtener y/o manipular. No poseen la misma capacidad de
desarrollarse en células de cualquier tipo de tejido humano y de diferenciación
universal, y además los estudios efectuados hasta la fecha demuestran que su
eficacia es muy baja.
Las células madre
embrionarias son obtenidas de preembriones, en fase de blastocito (fase del
desarrollo embrionario que se forma al cuarto día de la fecundación, y en cuyo
interior se hallan las células madre embrionarias) Estos preembriones son
sobrantes de las técnicas de fecundación in vitro, y conforme al ordenamiento
jurídico, han de criopreservarse (congelarse) durante un plazo máximo de cinco
años.
En
realidad desde hace tiempo se sabe que tras el nacimiento quedan unas células
embrionarias remanentes, diseminadas por los diferentes órganos y tejidos, que
son capaces de responder a estímulos regenerativos e iniciar un proceso de
autorrenovación, tras el cual algunas de ellas son capaces de diferenciarse
hacia linajes especializados, propios del tejido en el que se encuentran. Así
sabemos que reparamos nuestra piel, renovamos nuestras células sanguíneas,
cicatrizamos los huesos o incluso reponemos la masa hepática amputada. Estas
son las que han sido llamadas células
madre del adulto o somáticas (adult
stem cells) por encontrarse como parte constituyente de los individuos
durante toda su vida postnatal1 Lo más novedoso ha sido el hallazgo
de que las células embrionarias, constituyentes de la masa interna del
blastocito temprano (de 4-5 días en el caso del humano) puedan multiplicarse en
el laboratorio, y a partir de ellas diferenciarse en los diferentes tipos
celulares, y ahora sí, procedentes de cualquiera de las tres hojas blastodérmicas.
Esto fue lo que consiguieron en la Universidad de Wisconsin en 1998. Nacieron así
las células madre embrionarias (embryonic
stem cells)2. Todavía existe un tercer tipo denominado células madre germinales o fetales (embryonic germ stem cells) que tienen parecidas potencialidades que
las anteriores y que pueden encontrarse en la llamada cresta gonadal de los
fetos humanos de 5 a 10 semanas3. De ellas se derivarán las células
gaméticas durante la vida fértil del individuo.
Las
diferencias entre unas y otras son apreciables, aunque no muy bien establecidas.
Por ejemplo, se dice que las embrionarias y germinales son pluripotentes,
es decir pueden dar lugar a células de cualquiera de las tres hojas
embrionarias (ectodermo, mesodermo y endodermo) Por el contrario, las del adulto
parecen capaces de originar otras de alguna de las hojas pero no de todas; por
ello se les atribuye la cualidad de la multipontencialidad,
reservando la totipotencialidad
para las células de la mórula, anteriores a la segregación de la masa interna
del blastocisto, cuando cualquiera de ellas puede dar lugar a un embrión
completo. Esta es la razón por la que se dice que las células madre del adulto
presentan menos plasticidad que las embrionarias, aunque cada vez hay más datos
que indican que esta "deficiencia" puede ser claramente superable, y
que cualquier célula del adulto puede ser genéticamente reprogramable en las
condiciones ambientales adecuadas, para dar lugar a células especializadas de
cualquier tejido.
Otra
característica que diferencia a unos tipos de otros es la posibilidad de
replicación indefinida en cultivo. Mientras que las embrionarias sí presentan
esa cualidad, las del adulto la tienen más limitada. Esto podría ser un serio handicap
para el uso de este tipo celular en terapia regenerativa, toda vez que se
necesita un gran número de ellas para hacerla posible. Sin embargo, los datos
que aparecen diariamente en la literatura apuntan la posibilidad de que la
mejora de las condiciones técnicas de cultivo acabará con el problema. No
obstante, se sabe fehacientemente que las células humanas pluripotentes son
relativamente fáciles de cultivar durante muchas generaciones hasta conseguir
su inmortalidad. A partir de ese momento, las líneas celulares podrían
mantenerse indefinidamente y obtener de ellas células diferenciables hacia
cualquier tipo celular, sin necesidad de nuevos embriones. Hasta la actualidad
se han establecido casi medio centenar de líneas celulares pluripotentes
humanas que muestran interesantes características tales como mantenimiento del
número normal de cromosomas y posibilidad de dar lugar a células que expresan
cualidades de diferenciadas, producir insulina, presentar actividad contráctil
propia de células cardiacas, células sanguíneas, producción de determinadas
sustancias propias del tejido nervioso, del hueso, del cartílago, etc. Además,
las células humanas pluripotentes presentan telomerasa activa. La telomerasa es
una enzima que mantiene la longitud de los telómeros cromosómicos que, a su
vez, son importantes para mantener la capacidad de replicación. Es decir, telómeros
largos indican mantenimiento de la capacidad proliferativa por muchas
generaciones. Y este es el caso de las células pluripotentes humanas4.
Consideraciones
generales sobre las aplicaciones biomédicas de las células madre.
Las
células madre (stem cells) o células
troncales han hecho irrupción en el mundo científico de tal forma que hoy
resulta imposible sustraerse al impacto que están causando en la biología y la
biomedicina. Las posibilidades demostradas, y sobre todo las que se intuyen con
todo fundamento, son de tal importancia que el sitio que la investigación con células
madre reclama es difícil de disputar. Ni siquiera la controversia ética o
moral que suscitan ha hecho sino aumentar su interés y su impacto social. La
posibilidad, nada remota, de encontrar a través de ellas tratamiento para
patologías que hasta ahora no presentan solución o ésta es muy parcial,
desborda todas las expectativas. Poder tratar la diabetes autoinmune (tipo 1),
el Parkinson o el Alzheimer de manera cuasi revolucionaria, con eficacia
insospechada y con parámetros más propios de la medicina natural que de la
convencional (sustancias químicas, drogas, etc.) ha hecho que la sociedad
occidental se haya movilizado para allegar recursos, reunir voluntades y vencer
barreras aparentemente infranqueables.
Pero
es que además, bajo el punto de vista meramente científico, el estudio de la
biología de las células madre va a aumentar sensiblemente el conocimiento de
los mecanismos moleculares que gobiernan la proliferación y diferenciación de
estas células, lo que va a servir no sólo para entender las posibilidades clínicas
que encierran sino también para avanzar en asuntos tan importantes como el
desarrollo y mantenimiento de los organismos, el envejecimiento o la aparición
y progreso de neoplasias.
¿Significa
esto que la biomedicina se ha encontrado súbitamente con un campo nuevo de
grandes posibilidades que ha permanecido oculto al avance científico?
Aunque
la polémica, o más bien la incertidumbre, sobre la conveniencia de usar células
madre embrionarias o del adulto para terapias celulares en humanos sigue
abierta, hay algunas consideraciones que deben tenerse en cuenta: Los dos tipos
son diferentes pero los dos presentan grandes posibilidades potenciales de uso
clínico. Los trabajos futuros deberán decir cuáles son sus posibilidades
proliferativas, de diferenciación, supervivencia y rechazo por el huésped.
Probablemente unas de ellas sean mejores para ciertas aplicaciones, mientras
otras lo serán para otras. De momento no es posible predecir casi nada. Más
bien lo único que cabe es hacerse múltiples preguntas al respecto, cuyas
respuestas sólo las podrán atisbar los avances imprescindibles en la biología
celular de las células madre.
Algunas de las preguntas que
necesitan repuesta antes de pasar a la realización de aplicaciones clínicas
concretas pueden ser de este tipo:
¿Existe
una célula madre universal capaz de circular y situarse en un tejido
determinado para, ante la necesidad, generar células de ese tejido? ¿Cuáles
son los factores responsables de la permanencia de las células madre en los
lugares donde existe un daño a reparar? ¿Cuáles son los controles que dirigen
un camino de diferenciación celular y no otro? ¿Mediante qué mecanismos
pueden mantenerse en cultivo las células embrionarias en proliferación y cuáles
son los que disparan su diferenciación? ¿Podemos conocer los mecanismos genéticos
que permiten la diferenciación de células embrionarias en cada una de las
procedentes de las tres hojas blastodérmicas, de tal forma que podamos
manipular las del adulto para que inicien tal o cual camino de diferenciación?
¿Cuáles son las fuentes de células madre adultas en el cuerpo? ¿Cómo
permanecen indiferenciadas en un "entorno diferenciado"? ¿Cuántos
tipos de células madre adultas hay y en qué tejidos las podemos encontrar? ¿Cómo
podremos manipularlas para mejorar su baja capacidad proliferativa actual? ¿Cuál
será el estado de diferenciación más apropiado para el transplante?
Estas
y otras muchas preguntas esperan respuesta de los cientos de laboratorios que
actualmente están empeñados en esta investigación. A los problemas científicos
por resolver debemos añadir las medidas de seguridad que precisan tomarse antes
de transferir a un organismo células que deben ser "manipuladas" en
el laboratorio. Es decir, sólo después de conocer los procesos básicos que
subyacen en la proliferación y diferenciación de este tipo de células y de
desarrollar todo un programa de seguridad pre y postimplante, podremos
embarcarnos en programas de terapia celular con garantías de éxito y sin
peligros gratuitos. Las células madre transplantadas son entidades biológicas
dinámicas que interactúan y son influenciadas por la fisiología del receptor.
Antes de ser transplantadas deben mantenerse en condiciones que promueven su
expansión por autorrenovación de progenitores indiferenciados o la adquisición
de propiedades de diferenciación indicativas de cada fenotipo. El transplante
de tipos celulares no completamente diferenciados supone el reajuste de su
metabolismo, de su programa genético, como consecuencia de las órdenes
recibidas en el microambiente en el que son incluidas. La capacidad de
proliferación y diferenciación inherente a este tipo de células son un reto
para evaluar su seguridad. El desorden proliferativo o los errores de
diferenciación post-implante son asuntos de extremada gravedad y de
impredecibles consecuencias para no ser tenidos en cuenta con todo rigor.
Aunque
todo el mundo científico está de acuerdo en la necesidad de ser cautelosos
antes de iniciar casos clínicos con células madre, existen matices entre unos
y otros. Mientras unos proponen esperar los próximos cinco años para estar
seguros de introducir células madre con fines reparativos, otros piensan,
sencillamente, que es necesario saber mucho más sobre la biología básica de
las células madre humanas antes de explotar su valor terapéutico,
independientemente de los años que deban transcurrir.
Referencias
bibliográficas.
- Anderson
et al. Nat.
Med., 7:393-395.
2001
- Thomson
et al. Science 282:1145-1147.
1998.
- Shamblott
et al. Proc.
Natl. Acad. Sci. USA
95:13726-13731. 1998
- Amit
et al. Dev. Biol., 227:271-278.
2000
AUTOR:
Lic.
José Ángel Morales León
Profesor
de Bioquímica.
Departamento
de Bioquímica.
Facultad
de Ciencias Médicas de Granma, Manzanillo, Cuba.
e-mail:
jangel@golfo.grm.sld.cu
Trabajo
enviado el 24 de marzo de 2004.