Los
problemas que los clásicos no pudieron explicar
Después
de tener una idea acerca de esta nueva física, intento explicar a continuación
cuáles fueron los fenómenos experimentales que eran una incógnita desde un
punto de vista teórico a partir de los conceptos clásicos. A partir de las
explicaciones logradas para estos temas, se inicia lo que se conoce como la
vieja teoría cuántica. Pasaran mas de 20 años hasta que se desarrolle una
teoría cuántica completa.
- La radiación del cuerpo negro.
Un
enigma que los clásicos no podían explicar fue el punto de partida para
esta nueva física denominada cuántica, y el científico que intentó
dar explicaciones fue Max Planck al inicio del siglo XX. Los físicos en esa época
ya sabían que la energía calorífica de las substancias materiales era una
manifestación del movimiento atómico interno, o sea que cuanto más rápido
los átomos que componen el cuerpo material se estaban moviendo, el cuerpo en
cuestión está mas caliente. La temperatura es la medida de la energía calorífica
del cuerpo, indica la velocidad promedio de los átomos: más rápido significa
más caliente.
Los
físicos también sabían que la radiación u ondas electromagnéticas- las
ondas infrarrojas que irradian calor son una clase de estas- transportan energía.
Imaginemos
ahora una caja vacía de cierto material a la que se calienta hasta una
determinada temperatura, el material tendrá la misma temperatura que el
interior de la caja dado que se está manteniendo un estado de equilibrio. Es
decir la energía del material que compone la caja está en equilibrio con la
energía en el interior de la caja, recordemos aquí que la energía en el
material se encuentra en el movimiento de los átomos, mientras que la energía
dentro de la caja vacía se encuentra en las ondas electromagnéticas internas.
Si existiera mayor cantidad de energía en las paredes, esta se transmitiría al
interior incrementando la intensidad de radiación electromagnética dentro de
la caja, lo inverso también sería cierto. El equilibrio energético significa
que la caja
material y las ondas en el interior deben tener una cantidad de energía
comparable, la cual estará caracterizada por la misma temperatura.
El
problema era este: a pesar de que los físicos sabían como calcular la energía
portada por una onda electromagnética, no podían deducir como calcular una
temperatura que tuviera significado para la mezcla de ondas electromagnéticas
que llenaban la caja. ¿Por qué?. Esto es lo que les pasaba; en primer lugar
deducían que las ondas electromagnéticas en el interior de la caja no podrían
tener cualquier longitud de onda. Veamos esto con una analogía musical.
Tal
como ocurre cuando vibra la cuerda de un violín o una guitarra, la onda tiene
que entrar en el espacio en el cual esta vibrando, la onda abarca toda la
cuerda. La frecuencia espacial más baja en la cuerda del violín se da con la
longitud de onda mas larga. Imaginemos que estiramos la cuerda hacia arriba,
entonces se producirá un movimiento en toda su longitud hacia ambos lados,
mientras que los extremos están fijos, tendremos media longitud de onda en la
longitud de la cuerda. La frecuencia espacial siguiente ocurre cuando la cuerda
forma dos medias longitudes de onda (es lo mismo que una entera) que abarcan la
totalidad de la cuerda, esto es una mitad se mueve hacia un lado y la otra mitad
hacia el otro, permaneciendo los extremos fijos y un punto o nodo en el medio
también sin desplazarse de su posición de equilibrio. Así siguiendo, podemos
tener frecuencias mas alta con dos longitudes de onda, tres, cuatro, cinco, etc.
En
forma similar, las ondas electromagnéticas en la caja, comenzaran vibrando con
frecuencias espaciales bajas y para luego ir en aumento, siempre con la misma
restricción de que deben entrar en el espacio de la caja longitudes de onda
tales que los extremos de la caja sean nodos de dichas ondas. Así tendremos
longitudes enteras o
fracciones de a mitades, 1/2, 3/2, 5/2, etc. enteras, con los puntos límites
de la caja como fijos, y los nodos intermedios también fijos. Cada nodo es
aquel punto donde no hay desplazamiento de la onda respecto de su posición de
equilibrio.
Sabemos
por la teoría de las ondas electromagnéticas, que cualquier onda es portadora
de energía, la cual es proporcional a la frecuencia y a la amplitud de la onda.
Concentrémonos
ahora en el núcleo del problema ¿Cuántas ondas pueden entrar en la caja? Si
bien las mismas tienen la restricción que se mencionó antes, nada impide que
haya millones de ondas, a partir de lo que los músicos denominan el tono
fundamental que es la de mas baja frecuencia; desde esta hacia arriba tenemos un
infinito número de ondas o armónicas, Esto significa que dentro de la caja
tendríamos infinitas ondas todas ellas portando una porción de la energía
total; y aquí estaba el problema. En la parte material de la caja o cuerpo
negro, la energía calórica es equivalente al movimiento de los átomos que
componen el cuerpo, los cuales son muchos pero un número finito. De esta manera
una cantidad fija de energía está repartida entre todos estos átomos; algunos
se moverán mas rápidamente otros mas lentamente, pero existirá o se podrá
calcular un promedio por átomo, y este promedio es el que define la temperatura
de la caja o cuerpo. Si le entregamos mas energía, habrá mas para compartir
entre los átomos, por lo que en promedio estos se moverán mas rápidamente y
por lo tanto la temperatura del cuerpo aumentará.
Pero
este razonamiento simple no puede trasladarse al interior de la caja, a la zona
de las ondas electromagnéticas dado que aquí hay un número infinito de ellas.
¿Cómo puede dividirse una cantidad finita de energía entre una cantidad
infinita de portadores de dicha energía? Al no saber como resolver esto tampoco
se podía entonces calcular un valor para la temperatura
que tuviera sentido, considerando que esta es una medida de la energía
promedio por onda. Básicamente al haber infinitas ondas, la sumatoria de la
energía que estas lleven también debería ser infinita, el cuerpo debería
irradiar estas ondas de altísima frecuencia mas allá de la radiación
ultravioleta, dado que son estas ondas del espectro las portadoras de mayor
cantidad de energía, cosa que los físicos experimentales comprobaban que no
ocurría. Por esta razón a este problema se lo conocía también como la catástrofe
ultravioleta. Experimentos realizados calentando objetos con espacios
internos vacíos, a los que se les practicaba un pequeño orificio, permitían
observar el tipo de radiaciones- ondas electromagnéticas que había en el
interior del cuerpo -. A medida que se aumentaba la temperatura, la luz
irradiada pasaba desde un anaranjado, hacia el rojo, amarillo, azul. Este
ascenso a través del espectro luminoso demostraba simplemente un ascenso de la
frecuencia de las ondas electromagnéticas. La naturaleza dividía la energía
de manera tal que a una temperatura determinada, el grueso de la energía se
concentra en ondas de frecuencias proporcionales a la temperatura. Por eso
decimos que una llama azul es mas caliente que una llama anaranjada. Fue Planck
quien encontró la salida a este dilema de la física teórica. El se preguntó
lo siguiente: ¿Qué pasaría si cada onda electromagnética, no pudiera portar
cualquier cantidad arbitraria de energía sino que sólo pudiera transportar
energía por encima de un mínimo? Ese mínimo también dijo, debería ser
proporcional a la frecuencia de la onda. Esto significará que para ondas
electromagnéticas de alta frecuencia, este mínimo sería muy grande; por lo
que si por este hecho de ser tan grande, superara la cantidad de energía
disponible en el experimento del cuerpo negro, las ondas de alta frecuencia
directamente no aparecerán.
Planck
dijo que cada onda electromagnética puede portar energía solo en múltiplos de
un valor mínimo o básico, o sea que la energía en una onda electromagnética
es un número entero multiplicado por este básico, que es el denominado cuanto
de energía, de allí la denominación de esta física como cuántica. El valor
del cuanto resulta de multiplicar a la frecuencia de la onda por una constante
muy pequeña denominada constante de Planck: E = h*n.
¿Cómo
es que se resolvía el problema de la radiación del cuerpo negro o la catástrofe
ultravioleta? Simplemente porque como dijimos antes, para las ondas de alta
frecuencia el mínimo básico de energía o cuanto es tan grande que excede la
cantidad total de energía en la caja, por eso nunca aparecen. Mientras que las
de frecuencia baja, al ser poca cantidad, en conjunto no portan mucha energía,
por lo que el grueso de la energía se concentrará en un conjunto de ondas de
frecuencias intermedias, de allí que el color de la radiación será uno que
predomina, y a medida que hay mas energía para compartir, harán entrada ondas
de mayores frecuencias, por eso el color se va corriendo hacia el azul (ondas de
mayor frecuencia) cuando aumenta la temperatura de calentamiento (la entrega de
energía). Lo que Planck logra con este concepto de cuantizar la cantidad de
energía y no permitir menos de ese mínimo, es que el número de ondas dentro
de la caja ahora se transforme en una cantidad finita, pudiéndose así dividir
la energía total entre un número finito de ondas, siendo la temperatura de la
radiación, una medida con sentido de esta energía promedio por onda. La idea
de Planck de crear una unidad de energía mínima, un cuanto o paquete de energía
era un concepto totalmente novedoso en la física
que hasta ese momento solo hablaba de valores continuos. Así nace el fotón,
como una partícula de luz.
- Efecto fotoeléctrico, los fotones.
El
significado de la solución muy ingeniosa que aportó Planck, era controvertido.
Planck mismo no quería creer que la radiación electromagnética estuviera
restringida de esta manera que el proponía, y esperaba poder encontrar algo
dentro de la física clásica que no hubiera sido analizado a fondo, que le
permitiera explicar porqué las ondas debían transportar energía solo en
cantidades discretas, múltiplos de un mínimo. A Planck no le gustaban las
implicancias de lo que él mismo había lanzado, poniéndolo en perspectiva de
hoy, Planck no consideraba que hubiera abierto la puerta a una nueva física,
totalmente revolucionaria. El nunca le atribuyó
a estos pequeños paquetes de energía una significación que fuera mas
allá de un artificio matemático, es decir para él los cuantos no tenían una
significación física genuina.
Desde
un punto de vista filosófico los físicos podían discutir eternamente acerca
de los fotones, ¿eran reales? o ¿eran construcciones matemáticas que escondían
algún principio físico desconocido?. A medida que el tiempo transcurría,
comenzó a ser aparente que los resultados de ciertos experimentos, eran mas fácilmente
entendidos si se partía de la premisa que los fotones eran una entidad física
genuina, es decir reales. El primero de estos fenómenos es el denominado efecto
fotoeléctrico. Ciertos materiales emiten electrones cuando son iluminados por
una luz. La razón por la que los metales conducen electricidad, es que algunos
de los electrones más superficiales del elemento químico
componente están libres de moverse a través de todo el material
conductor, saltando desde un átomo hacia otro del metal conductor. Es un hecho
ya establecido que los electrones
en los llamados metales – que son conductores- no están firmemente
ligados como lo están en otras substancias. Por lo tanto si arrojamos energía
de una
forma u otra, a un metal podríamos golpear electrones y sacarlos, pero existen
un par de detalles del efecto fotoeléctrico que elude explicaciones sencillas.
Los físicos experimentales habían descubierto que para poder liberar
electrones de la superficie de un metal específico, la luz que le “llueve”
sobre la misma debía tener una frecuencia mínima, la cual dependía del metal
en cuestión. Esto significa que para liberar electrones del sodio se necesita
luz verde, mientras que para liberar electrones del cobre o el aluminio se
necesita una luz con mayor energía como la ultravioleta, que es de mayor
frecuencia. No solo esto, se detectó también que una vez que comenzaba la
liberación de electrones, al aumentar la intensidad de la luz, se incrementa la
cantidad de electrones liberados pero no
La
energía de los mismos; mientras que si se aumenta la frecuencia de la luz, pero
no su intensidad, conque se irradia el metal, se continúan liberando la misma
cantidad de electrones en el tiempo pero con una energía en cada uno de ellos
superior a la de la situación anterior. Estos hechos eran difíciles de
entender usando la teoría ondulatoria de la luz, en la cual la energía que
porta una onda es un producto de su frecuencia y su intensidad: así radiaciones
de baja frecuencia y alta intensidad serían similares en términos de energía
entregada a la superficie del metal en el efecto fotoeléctrico que si lo irradiáramos
con radiación de alta frecuencia y baja intensidad. Es decir no habría una
explicación razonable desde el punto de vista de la teoría ondulatoria, porqué
la frecuencia y la intensidad de la luz irradiada muestra efectos tan diferentes
a los esperados.
Pero
fue Einstein, aun siendo joven, que explicó el efecto fotoeléctrico en forma
muy sencilla, considerando a la luz en su comportamiento corpuscular. Imaginemos
ahora que un fotón – la luz como una partícula- golpea en el metal y tiene
que sacar a un electrón. Si este está unido a la estructura del metal con
cierta fuerza atractiva – como un imán- se necesitará una mínima cantidad
de energía para despegarlo. Dado que los fotones llevan energía en forma
proporcional a su frecuencia- E= h*n
-, la frecuencia de este fotón deberá tener un valor mínimo para que así la
energía que porta sea superior a la que está uniendo al electrón a la
superficie del metal. Dos fotones de menor frecuencia que la requerida podrían
liberar a un electrón de su prisión siempre y cuando los dos
chocaran a este uno atrás del otro, cosa que es bastante poco probable.
Esto explica entonces porqué la luz tiene que tener una frecuencia determinada
para lograr sacar electrones de los metales. Dado que los átomos que componen
los diferentes metales tienen diferentes propiedades, significa que la energía
de unión de los electrones externos será una característica propia de dicho
elemento, por eso vimos que los resultados experimentales muestran que se
necesita diferente tipo de luz (diferente frecuencia) para expulsar electrones
de diferentes metales.
Elevando
la intensidad del rayo de luz con el que estamos bombardeando el metal,
significa que estamos enviando mayor cantidad de fotones. Cada uno de los
fotones, si son de la frecuencia adecuada, estarán haciendo saltar electrones a
una velocidad determinada dada por la energía que le transmiten; al ser mas los
fotones, lo que mediremos será mayor cantidad de electrones expulsados pero no
una variación de la energía de cada uno de ellos. Mientras que si elevamos la
frecuencia pero mantenemos la intensidad, dado que la cantidad de fotones con
que bombardeamos no cambia, los electrones expulsados tampoco cambiarán, lo que
sí notaremos es que los electrones que salen tendrán mayor velocidad dado que
se les ha transmitido mayor energía.
La
teoría corpuscular de la luz, la de los fotones como partículas reales de
energía proporcional a la frecuencia, explica muy simplemente hechos
experimentales donde la teoría ondulatoria de la luz falla. Einstein recibió
en 1921 el premio Nobel por este trabajo.
Una
demostración más directa de los fotones actuando como partículas, vino del físico
Compton en el año 1922.
El
fenómeno en pocas palabras era el siguiente: los rayos X cuando rebotaban en
superficies de cristales, salían irradiados con una longitud de onda mayor, lo
cual es lo mismo que una frecuencia menor. Lo que se había observado es que
cuando con los rayos X (que son una radiación electromagnética de alta
frecuencia), se
bombardean ciertos cristales, estos rayos cambiaban su longitud de onda,
dependiendo del ángulo de reflexión, medido entre la dirección cuando chocan
contra el cristal y la dirección cuando salen rebotados del mismo. Compton
concluyó que este fenómeno se
podía entender si se piensa a los rayos X como fotones individuales, es
decir como pequeñas bolas de billar que golpean contra otras como ser los núcleos
y los electrones del elemento que compone al cristal. La energía del fotón que
cambia en la colisión, significa de acuerdo a lo postulado por Planck, un
cambio en la frecuencia (un aumento de la longitud de onda). Este cambio es fácilmente
medido y corrobora la idea de que la energía es proporcional a la frecuencia.
Con la teoría ondulatoria de la luz, no existían razones que pudieran explicar
porqué hay un cambio de frecuencia en la interacción entre ciertas radiaciones
electromagnéticas y la materia (los electrones que la componen). Por este
trabajo Compton también recibió el premio Nobel en 1927.
Vemos
así a partir de estos fenómenos que la luz puede entenderse como pequeños
paquetes de energía a los que denominamos fotones. Pero también sabemos que la
luz tiene propiedades de onda. En definitiva: ¿es una partícula o es una
onda?... es una onda y una partícula!!.
El
carácter ondulatorio de la materia
Einstein
había dado a la luz su condición de partícula a través de su trabajo sobre
el efecto fotoeléctrico con el cual fuera premiado con el Nobel, Compton también
aporto lo suyo. Pero Einstein, que sin duda era genial, también presentía que
la teoría de la luz podría llegar a interpretarse como una fusión entre las
teorías ondulatoria y corpuscular. Hasta ese momento nadie prácticamente creía
en los fotones. Como creer en la existencia de una partícula de masa cero, ¿cuál
es el significado de algo que no tiene masa?. Algo ocurrió a mediados de los años
20, la aparición de Louis de Broglie. Este influido por Einstein que de alguna
manera hablaba de la posibilidad de una dualidad para entender la luz, extrapolo
este concepto a la materia diciendo que esta también tendría un carácter
dual, es decir la materia en ciertas circunstancias tendrá un comportamiento
ondulatorio. Esta hipótesis produciría otra gran unificación en el mundo de
la física. Lo que de Broglie imagino fue una onda asociada a las partículas y
que las acompaña a través del espacio y el tiempo de manera que siempre
sincroniza el proceso interno, a estas ondas el las denomino ondas guía u ondas
piloto. Dijo también que estas ondas no eran meras abstracciones sino que están
asociadas con el movimiento real de la partícula y que se pueden medir.
Basado
en la analogía de los fotones, de Broglie desarrolla un álgebra sencilla para
expresar sus ideas:
Partiendo
de Einstein Þ
E =mc2=(mc).(c),
(mc)=p
el impulso de un fotón
c
= l.f
[la
longitud de onda por la frecuencia da la velocidad de la onda (ver ondas)]
\E=(p).(l.f),
como también sabemos que
para los fotones E = h.f
(Planck/Einstein),
\h.
f = p.l.f
\
l=
h / p
De
Broglie aplico la misma formula para las partículas materiales, por ejemplo los
electrones, diciendo entonces que los mismos tienen una onda asociada de
longitud de onda l=
h / p, donde p es el impulso del electrón en cuestión. Si quisiéramos
calcular la longitud de onda de una onda asociada a una partícula de
10 microgramos, que se mueve a 1 cm/seg, aplicando la formula de de
Broglie, llegaríamos a un valor de l
@
6,6 x 10-22, medida muy pequeña para que pueda ser percibida en el
mundo cotidiano .Esta es la razón por la que el comportamiento
ondulatorio de la materia no es detectable a nivel macro.
Esta
tesis parecía a ojos de todos los físicos absurda. Un miembro del comité de
evaluación de la misma, envió por adelantado una copia a Einstein quien dijo
que de Broglie había levantado un gran velo. Mas tarde y en forma experimental
la tesis fue corroborada para los electrones en los experimentos de difracción
e interferencia de las dos ranuras. Paradójicamente esta comprobación la hizo
G. Thompson hijo de J.J.Thompson quien fuera el que demostró la propiedad
corpuscular de los electrones.
De
Broglie tenia una idea particular respecto al comportamiento ondulatorio de los
electrones alrededor del núcleo. La onda asociada al electrón es una onda
estacionaria, es decir una onda con sus extremos fijos formando un circulo.
Recordando lo expresado en la sección ondas, y radiación del cuerpo negro,
cuando hablamos de ondas estacionarias (extremos fijos) decíamos que todas las
ondas estacionarias formadas y superpuestas, eran: la llamada fundamental y los
armónicos de dicha fundamental, apareciendo estos con la presencia de nodos que
son aquellos puntos que no se apartan de su condición de reposo. Así dentro
del perímetro de la circunferencia orbital del electrón en cuestión para el
que asociamos una onda, podrán ubicarse un
numero entero de longitudes de onda, según el concepto anterior de la
fundamental y los armónicos. Matemáticamente esto se expresa como:
2p.r=n.l
[1]
donde
r es el radio de la circunferencia orbital del electrón, n es un numero entero
y l,
la longitud de onda de la onda asociada al electrón. En el perímetro de la
circunferencia orbital, entran números enteros de longitudes de onda.
Como
sabemos que:
l=
h / p= h / mv,
reemplazando
este valor de l
en la ecuación [1],
llegamos a:
mv.r=n.(h/2p)
[2]
esta
igualdad, si bien no lo habíamos establecido o dicho anteriormente, es el
primer postulado de Bohr cuando explicaba la existencia de orbitas estables o
estados estacionarios del electrón en la composición de la estructura del átomo.
Este postulado se había establecido a los efectos de poder explicar porque un
electrón, que es una carga en movimiento, no pierde su energía emitiendo
radiación electromagnética como postulaban las ecuaciones de Maxwell. Bohr
dijo que el impulso angular L de un electrón no puede tomar cualquier valor
arbitrario, sino determinados valores exclusivos según en la orbita que
estuviera girando. Existían ciertos estados permitidos para que el electrón se
estableciera, caracterizados por valores del impulso angular L=mv.r múltiplos
de un impulso angular mínimo correspondiente a la primera orbita, que era igual
a h / 2p;
es
decir mv.r = n.(h/2p).
Ecuación que surge del razonamiento de de Broglie [2].
Lo
que había sido un postulado sin demostración (algo que Bohr saco de la galera)
ahora quedaba matemáticamente demostrado.
Intentemos
ahora imaginarnos que significado tiene la onda asociada a un electrón que se
mueve en línea recta. La mejor forma de entender esto, es pensar a la partícula
como un pequeño cuerpo que se mueve igual que un cuerpo clásico (como una bola
de billar), salvo cuando sobre ella actúa alguna fuerza; cuando esto ocurre, se
moverá de acuerdo con las ecuaciones resultantes de su carácter ondulatorio.
La onda no es una entidad física tangible (en realidad es un
numero complejo matemáticamente hablando, de la forma a+bi), sin embargo
controla el movimiento del electrón – la partícula en este caso-, haciendo
que este no se mueva como un cuerpo clásico. La terminología de “ondas guía”
u “ondas piloto” es incorrecta, porque las ondas de de Broglie no son ondas
que viajan junto con y “guiando” un corpúsculo clásico. La onda de de
Broglie y la partícula son la misma cosa , tal vez al principio de la elaboración
de este concepto se pensó en entidades diferentes, pero ahora se sabe que esto
no es así. La onda es simplemente una representación matemática de la partícula
en el espacio-tiempo, la intensidad de dicha onda, que según la mecánica
ondulatoria se calcula como el cuadrado de la amplitud de la onda, mide la
probabilidad de encontrar al electrón en una posición determinada, en un
momento determinado. Imaginemos un paquete de ondas
de amplitud
A, aproximadamente localizados en una cierta región del espacio en un
instante dado. La propiedad de esta onda es que solo será apreciable en cierta
región limitada del espacio, pero su amplitud decrece rápidamente tendiendo a
cero. Un paquete de ondas de este tipo representa a una partícula que se
encuentra aproximadamente confinada en una región finita del espacio.
Naturalmente suponemos que donde será mas probable encontrar la partícula
experimentalmente es en aquellas regiones del espacio en la que la función de
onda es grande.
El
nacimiento de la cuántica como teoría
Entre
1925 y 1926 se publicaron tres trabajos independientes que resultaron ser
desarrollos equivalentes de una teoría cuántica completa:
-
Mecánica
matricial de Werner Heisenberg.
-
Mecánica
ondulatoria de Erwin Schrodinger.
-
Álgebra
cuántica de Paul Dirac.
Heisenberg
un físico de 20 años, expreso que su carrera comenzó en un encuentro con Bohr
donde este le dijo que los átomos no eran cosas. Entonces Heisenberg
se preguntaba ¿de qué sirve hablar de trayectorias invisibles para
electrones que se desplazan dentro de átomos también invisibles?
Así
intento diseñar una suerte de código que relacionara los números cuánticos
de Bohr y los estados de energía de un átomo, con las frecuencias y los
brillos de los espectros de luz que se determinaban experimentalmente. Al igual
que Planck, Heisenberg considero al átomo como un oscilador (un resorte)
virtual capaz de producir a través de las oscilaciones, todas las frecuencias
del espectro. Desecho así la imagen del átomo como un pequeño sistema solar.
A partir de un desarrollo de álgebra matricial bastante complejo, Heisenberg
desarrollo una teoría cuántica completa, incorporando también su famoso
principio de incertidumbre. Como ya mencionamos, este principio establece que
para pares de valores denominados conjugados, tales como el momento (m.v) y la
posición, las entidades cuánticas (electrón, fotón, átomos) no pueden tener
valores determinados precisos de dichas variables conjugadas simultáneamente.
Es decir cuando puedo detectar con precisión la ubicación de un electrón, en
ese instante este (electrón) no tiene una velocidad determinada. Esto no es un
resultado de deficiencias o errores en las mediciones, sino una característica
intrínseca, una imposibilidad propia de las denominadas entidades quánticas.
De su desarrollo matricial, Heisenberg determino un valor numérico para su
principio de incertidumbre, diciendo que la incertidumbre de una variable
conjugada, por Ej. la posición, multiplicada por la incertidumbre en la otra
variable conjugada, el momento, será siempre mayor que una constante: Dx.Dp>h/2p.
Físicamente esto lo podemos entender como que a medida que reduzco la
incertidumbre en la determinación de la posición (se reduce Dx),
el momento de la entidad quántica será mas incierto(aumenta Dp),
de manera tal que la desigualdad que expresa el principio de incertidumbre se
mantenga.
Paralelamente
a los desarrollos de Heisenberg, otro físico, Erwin Schrodinger, prefería
basar sus investigaciones a partir de las conclusiones de de Broglie, sobre todo
por que la teoría de Heisenberg le resultaba extremadamente compleja, carente
de figuras y con muchas complicaciones matemáticas. Así y todo su concepción
–tampoco sencilla- fue una ecuación diferencial (cuya solución es una función
y no un valor numérico), denominada ecuación de Schrodinger. La solución de
esta ecuación resulta ser una onda que describe “mágicamente” los aspectos
cuánticos del sistema. La interpretación física de esta onda fue uno de los
grandes problemas filosóficos de la mecánica cuántica.
d2y/dx2
+8p2m/h2.(E-V).y=
0
Donde
y
es la solución de la ecuación de Schrodinger. Fue Max Born quien finalmente le
dio a la función de onda el concepto de probabilidad estableciendo que la
intensidad de la función de onda, es decir el cuadrado de la amplitud, mide la
probabilidad de encontrar a la entidad quántica descripta por la onda en una
posición determinada del espacio, la onda y
determina la factibilidad de que el electrón este en una posición determinada.
A diferencia el campo electromagnético, y
no se corresponde con una realidad física. Este concepto es realmente complejo,
dado que establece que una entidad cuántica tal como un electrón existe en una
superposición de estados cuánticos, cada uno de ellos con una probabilidad de
ocurrencia determinada a través de la función de onda correspondiente. Esta
idea de la superposición es la que Schrodinger no aceptara por parecerla
absurda y que tratara de rebatirla
con su famoso experimento de pensamiento conocido como el gato de
Schrodinger.
En
1925 Heisenberg dio una conferencia en Cambridge donde menciono sus trabajos
acerca de la teoría cuántica. Una copia de sus borradores acerca de la mecánica
matricial llego a manos del joven Paul Dirac. Este a partir de los mismos,
desarrollo su propia versión de la teoría cuántica que resulto ser mas amplia
que las versiones de Heisenberg y Schrodinger, en realidad estas resultaban
casos particulares incorporados en el desarrollo de Dirac, conocido como Teoría
del Operador o Álgebra Cuántica. Los tres desarrollos considerados como una
teoría cuántica completa producían los mismos resultados, por caminos
diferentes. Mas adelante, Dirac logra incorporar a los conceptos de la teoría
cuántica los requerimientos de la teoría especial de la relatividad para así
llegar a dar una descripción completa del electrón. En estos trabajos, la
solución matemática de sus ecuaciones llevaba a la conclusión de la necesidad
de la existencia de una nueva
partícula, de iguales características que el electrón, pero con carga
positiva. Fue así como Dirac predijo así la existencia de la antimateria
a pesar de que no tenia claro su significado físico. Finalmente en 1932
Carl Anderson descubre el positrón o anti-electrón confirmando los resultados
teóricos de Dirac.
Paul
Dirac también trabajo en las reglas estadísticas que describen los
comportamientos de grandes números de partículas cuyos valores de spin son
valores medios de números enteros (el electrón tiene s=1/2). Investigaciones
similares fueron llevadas a cabo en forma independiente por el físico Enrico
Fermi, de allí que estas reglas estadísticas que explican el comportamiento de
cierto tipo de partículas se denomina estadísticas de Fermi-Dirac, y a las
partículas se las denomina genéricamente Fermiones, concepto este que se
desarrollara mas adelante.
Estos
desarrollos teóricos de Heisenberg, Schrodinger y Dirac, si bien proporcionaron
una perfecta descripción matemática de los fenómenos atómicos, no iluminaban
el cuadro físico. ¿Cuál era el significado de las ondas y las matrices? ¿Cómo
están estas relacionadas con nuestras nociones de sentido común acerca de la
materia y el mundo en el cual vivimos? Heisenberg nos proporciona ciertas
respuestas. En un trabajo publicado en 1927, comienza su argumentación haciendo
referencia a la teoría de la relatividad de Einstein, la cual cuando fue
publicada, era considerada como contradictoria para el sentido común por muchos
físicos. Luego, en un dialogo imaginario con Kant, Heisenberg continua
diciendo: ¿qué es el sentido común?, sentido común para Kant es la manera en
que las cosas tienen que ser. Pero entonces ¿qué significa esta manera de ser
de las cosas?, sencillamente, como siempre fueron.
Einstein
fue probablemente el primero en darse cuenta de la importancia de saber que las
nociones básicas y las leyes de la naturaleza, a pesar de estar bien
establecidas, eran validas solo dentro de los limites de la observación, y que
no necesariamente seguirían siendo validas fuera de estos limites. Para las
personas de la antigüedad, la tierra era plana, pero no para Magallanes o para
los astronautas. Las nociones físicas básicas de espacio, tiempo y movimiento,
estaban bien establecidas y sujetas al sentido común hasta que la ciencia
avanzo mas allá de los confines en los que trabajaron los científicos del
pasado. Entonces surgió una contradicción drástica que forzó a Einstein a
abandonar las ideas del “viejo sentido común” respecto al tiempo, la medida
de las distancias y la mecánica; y dirigirse hacia la creación de la teoría
de la relatividad fuera del “sentido común”. Resulto entonces que para muy
altas velocidades, distancias muy grandes y largos periodos de tiempo, las cosas
no eran lo que “deberían ser” porque “siempre habían sido así”.
Heisenberg
dice que la misma situación es la que existe en el campo de la teoría cuántica,
el procedió a averiguar que era lo que fallaba con la mecánica clásica de las
partículas materiales cuando la introducimos en el campo de los fenómenos atómicos.
Así como Einstein comenzó el análisis critico del fracaso de la física clásica
en el campo relativista, Heisenberg hizo lo propio con la mecánica clásica
atacando la noción básica de la trayectoria de un cuerpo en movimiento.
Durante tiempos inmemoriales, la trayectoria había sido definida como el camino
a lo largo del cual un cuerpo se mueve a través del espacio. En el caso limite,
el cuerpo era un punto matemático sin dimensión de acuerdo a la definición
Euclidiana, mientras que el camino o trayectoria era una línea matemática ,
también sin dimensión. Nadie dudaba que esta era la mejor descripción de
movimiento y que mediante la reducción de los errores experimentales de medición
de las coordenadas y la velocidad de la partícula que se mueve, podríamos
llegar a una descripción exacta del movimiento. Heisenberg dijo que esto solo
es cierto en un mundo donde gobiernan las leyes de la física clásica, pero no
en un mundo cuántico. Es por esta razón que en el mundo cuántico es necesario
desarrollar otro método para describir el movimiento de las partículas
diferente a la trayectoria que utilizamos en la física clásica. Aquí es donde
la función de onda y
viene en nuestra ayuda. Esta función de onda no representa una realidad física
y no es mas material que las trayectorias lineales de la mecánica clásica. La
función de onda puede ser descripta como una línea matemática ampliada. Ella
guía el movimiento de las partículas en mecánica cuántica, en el mismo
sentido que las trayectorias lineales guían el movimiento de las partículas en
la mecánica clásica. Así como no consideramos que las orbitas de los planetas
son como rieles que obligan a los mismos a seguir trayectorias elípticas, no
debemos considerar a las funciones de ondas como un campo de fuerza que
influencia el movimiento de los electrones. La función de onda de de
Broglie-Schrodinger o mejor dicho el cuadrado de su valor absoluto ½y½2,
solo determina la probabilidad de que la partícula sea encontrada en uno u otro
lugar del espacio y que se moverá con una u otra velocidad.
Física
clásica vs. Física cuántica, sus diferencias
Durante
mas de 200 años desde los días de Newton, hasta el final de del siglo XIX, los
físicos habían construido una visión del mundo increíblemente elaborada y básicamente
mecánica. El universo entero se suponía que trabajaba como un gigantesco
reloj, en cuyo interior se podía conocer y predecir hasta el mas mínimo
detalle de funcionamiento. Por medio de las leyes de la gravedad, del calor, de
la luz y el magnetismo, de los gases, los fluidos y los sólidos; cada aspecto
del mundo material podía ser en principio parte de un vasto mecanismo lógico.
Cada causa física, generaba algún efecto predecible, cada efecto observado podía
ser rastreado a una única y precisa causa. La tarea de los físicos era
justamente rastrear esas articulaciones entre causa y efecto, de manera de poder
hacer que el pasado fuera entendible y el futuro predecible, la acumulación del
conocimiento teórico-experimental se tomaba sin discusión para brindar una
visión coherente del universo
aun con un enfoque mas agudo y preciso. Cada nueva pieza de conocimiento
agregaba otro engranaje al reloj del universo. Esta era la situación a final
del siglo XIX, los físicos clásicos aspiraban a explicar con una claridad cada
vez mas precisa hasta el ultimo confín de este universo mecánico. A pesar de
todo, como ya vimos había algunas nubes oscuras que aun no podían explicarse
desde la visión clásica, y sobre todo cuando se quiso extrapolar los conceptos
clásicos al interior del átomo, allí la debacle fue total.
Dentro de la física clásica, estamos acostumbrados a pensar acerca de
las propiedades físicas de las cosas como algo intrínseco de ellas y con
valores definidos, a los cuales tratamos de medir. Pero en esta nueva rama de la
física, nos encontramos con que es el proceso de medición utilizado el que
dará un valor determinado para una cantidad física. Para ponerlo en una
forma mas clara: en física clásica, convencionalmente pensamos a un
sistema físico como poseedor de ciertas propiedades y así, imaginamos y
llevamos a cabo experimentos que nos proveen información acerca de ese sistema
pre-existente. En física cuántica, solo la conjunción de un sistema con un
mecanismo de medición especifico nos dará un resultado definido, y dado que
diferentes mecanismos de medición producirán resultados que tomados en
conjunto son incompatibles con la pre-existencia de algunos estados definidos,
no podemos definir o establecer ninguna clase de realidad física a menos que
describamos no solamente el sistema físico bajo estudio, sino también y con
igual importancia, el tipo de medición que intentamos realizar. Esto es lo que
vimos cuando decíamos que la luz se comporta como onda y como partícula según
que tipo de medición hagamos. Esta conclusión o diferencia entre la física clásica
y la cuántica, es realmente difícil de aceptar y comprender. Durante siglos
nuestro conocimiento adquirido se fundamentaba en la premisa básica que nos
habla de la existencia de una realidad externa objetiva y definida,
independientemente de cuan poco o mucho conozcamos de ella. Es difícil
encontrar el lenguaje o los conceptos para manejar una idea de realidad que solo
llega a materializarse en algo real (valga la redundancia) cuando es medida, es
decir cuando es observada. La luz es una partícula cuando colocamos detectores
para medir la llegada de partículas, de lo contrario, la luz sufre
interferencias, refracción y difracción como su comportamiento ondulatorio así
lo determina.
Notemos
otra diferencia crucial entre ambas físicas, el principio de incertidumbre, que
solo existe en la cuántica. Este principio que dice que no podemos conocer
simultáneamente
dos variables complementarias como la velocidad y la posición de una
partícula. Para los clásicos si medimos una propiedad intrínseca de una partícula,
una vez realizada dicha medición, sabremos con exactitud
el estado de dicha partícula y podríamos predecir el resultado de
cualquier medición futura. Para los cuánticos, el acto de medición es un
evento donde interactúan el que mide/observador y lo que es medido/observado
para conjuntamente producir un resultado. El proceso de medición no significa
determinar el valor de una propiedad física pre-existente. El principio de
incertidumbre esta íntimamente ligado a la naturaleza probabilística de las
mediciones cuánticas, esto significa que la mecánica cuántica predice acerca
de la probabilidad de obtener tal o cual resultado, pero nunca puede con certeza
decir en un caso individual que es lo que va a ocurrir.
Avancemos
un poco mas en este tema de los comportamientos probabilísticos. Si arrojamos
una moneda al aire diremos que las chances de obtener cara o seca serán de un
50 %. Si tuviéramos un mecanismo perfecto de observación, podríamos predecir
cada vez que arrojamos las moneda cual será el resultado ( si cara o seca).
Podemos decir entonces que el concepto de probabilidad aquí esta cubriendo
nuestra ignorancia en la medición por no contar con un mecanismo perfecto. En física
cuántica el concepto probabilístico es diferente. La probabilidad no cubre
falta de información sino que es una característica intrínseca de la
naturaleza. Veremos mas adelante cuando hablemos de Electrodinámica Cuántica
(QED), que un fotón dentro de un haz de luz, tiene cierta probabilidad de pasar
el vidrio o de reflejarse en el, sin ninguna explicación racional de porque
algunos pasan y otros se reflejan, cuando todos provienen de la misma fuente y
forman parte del mismo haz en las mismas condiciones. Bien esto que Einstein
nunca acepto, parecería ser como la naturaleza se comporta a nivel micro sin
importar si podemos entenderlo o no.
Realidad
Local y no local
La
mayoría de los físicos en la actualidad, utilizan los conceptos de la teoría
quántica, como una receta, sin importarle mayormente cual es la “realidad”
física que esta representa. Sin embargo es difícil aceptar esta posición,
dado que si esta teoría es tan exacta en sus predicciones, tiene que tener una
base muy firme en el comportamiento real de la naturaleza. Por este motivo es
que la disputa entre dos hombres como Bohr y Einstein acerca del significado de
esta teoría es de suma importancia. Su discusión se basaba fundamentalmente en
los conceptos de realidad local y no-local que ahora intentamos explicar.
En
primer lugar para ubicarnos imaginemos el siguiente experimento: supongamos que
tenemos dos cajas y en cada una de ellas colocamos un guante del mismo par, en
una el derecho y en otra el izquierdo. Supongamos ahora que le entregamos las
cajas a dos individuos, Pepe y Juan, que viajan en avión a las antípoda uno
del otro, sin que ninguno sepa que guante tiene su caja. Se le instruye también
a uno de ellos, Pepe, que si al llegar a su primer destino y abrir la caja
encuentra un guante derecho se dirija a la ciudad A, y si por el contrario
contiene un guante izquierdo se dirija a B. Esta instrucción es también
conocida por el otro viajero, Juan. Una vez que llegan a su destino, Pepe abre
su caja y sigue las instrucciones. Inmediatamente después Juan abre la caja e
instantáneamente sabe hacia donde esta viajando Pepe. ¿Cómo es que lo sabe?
¿quién le proporciono esta información? Al ver un guante, supo en el acto que
en la caja de Pepe estaba el opuesto y por lo tanto hacia donde debía viajar.
Nada hay de extraño en esta situación pues lo que Juan hizo fue deducir a
partir de la información que ya tenia, no hubo ninguna transferencia de
información entre el y Pepe.
Cambiemos
un poco la historia. Supongamos que los guantes son mágicos. Estos si bien se
presentaran como miembros de un par, derecho e izquierdo, cuando sean
observados, mientras están encerrados en las cajas, no tendrán una forma
determinada. Solo cuando la caja se abre y alguien mira serán forzados a tomar
la naturaleza de guante derecho o izquierdo, con una chance de que esto ocurra
del 50 % para cada forma. La
naturaleza mágica de estos guantes impide también que podamos observar su
estado indeterminado, dado que ni bien los miramos, adoptan una forma. Si esto
fuera así, cuando Juan abre la caja (antes que Pepe) y ve un guante derecho por
ejemplo, sabe que en ese mismo momento el guante de Pepe adopto la forma de
izquierdo, dado que ambos son miembros del mismo par. Paralelamente, Juan no
puede determinar si es que el fue el primero en abrir la caja o no. Siendo así,
dado el carácter reciproco de conexión, podría haber ocurrido que Pepe abrió
primero su caja y su guante se materializo izquierdo, dando así la forma al
guante de Juan. Si bien esto es posible ni Juan ni Pepe pueden decir que ocurrió
primero sin comunicarse entre ellos por TE o mail, a una velocidad que no supera
la velocidad de la luz.
¿Qué
tiene que ver esta historia? Los guantes no tienen esta característica, pero
las entidades cuánticas como los electrones, los fotones y otras particulas
elementales, si las tienen. Estas partículas tienen ciertas propiedades que se
mantienen en un estado indeterminado sin manifestarse hasta tanto sean forzadas
a manifestarse debido a una medición /observación que se realiza sobre ellas.
No se puede saber de antemano con seguridad cual será el resultado de dicha
medición. La mecánica cuántica solo predice las probabilidades de ocurrencia
de determinados resultados. Antes de la existencia de la cuántica, se daba por
garantizado que cuando un científico observaba y media algo, lo que estaba
haciendo era ganar conocimiento acerca de un estado pre-existente y determinado;
esto es que los guantes son o derechos o
izquierdos independientemente de que los observemos o no, y cuando los
observamos, y conocemos su forma, lo que estamos haciendo es tomando nota de un
dato independiente acerca del mundo. La mecánica cuántica sin embargo dice
otra cosa. Algunas cosas, no están determinadas salvo cuando son
observadas/medidas, y solamente en ese momento es cuando toman un valor definido
y concreto.
Esta
historia de los guantes aunque planteada con un par de entidades cuánticas
correlacionadas, sea un par de electrones para medir sus spin, o un par de
fotones para medir sus polarizaciones, fue planteada por Einstein, Podolsky y
Rosen en la denominada Paradoja EPR, donde Einstein discutía con Bohr la
irracionalidad de lo que los cuánticos afirmaban. Para Einstein no podia
existir este mecanismo de transferencia instantánea de información (el guante
de Pepe, adopta su forma ni bien Juan abre la caja de su guante; a pesar de
estar en las antípoda uno de otro) dado que esto significaría que la información
viaja a mayor velocidad que la de la luz. Tampoco aceptaba la posibilidad de que
una acción a distancia sin ningún mecanismo de mediación.
Y
aquí podemos introducir el concepto de realidad local. Einstein y el sentido
común es decir a lo que estamos acostumbrados defienden el concepto de realidad
local:
Realidad
significa que las cosas tienen características intrínsecas propias, las cuales
no dependen de que sean observadas/medidas; es decir los guantes en nuestro
ejemplo, son derecho e izquierdo por mas que estén en cajas cerradas.
Local
significa que ninguna transferencia de información entre dos puntos puede
hacerse a una velocidad superior a la de la luz. Este concepto también se
conoce como la no acción a distancia, la no existencia de conexiones ocultas
entre las cosas, las entidades cuánticas en nuestro caso (fotones, electrones o
partículas subatómicas).
Ahora
bien experimentos realizados (Aspect, Bell) con entidades cuánticas (fotones)
demostraron que el concepto de realidad local no es valido para dichas partículas,
o sea o no son reales, no tienen ninguna característica intrínseca hasta tanto
se las observe (esto afirmaba Bohr), o entre ellas existe transferencia de
información a una velocidad superior a la de la luz, violando los postulados de
la teoría de la relatividad, o tienen algún tipo de conexión entre ellas
desconocida, que les permite interactuar en forma instantánea (Ver la analogía
de D.Bohm de la pecera en el capitulo de Variables no Conocidas). La aceptación
de la no realidad o mejor dicho de que ciertas entidades se mantienen en un
estado indeterminado, esta vinculado con el asociar a dichas entidades una función
de onda (Schrodinger) que me indica cual es la probabilidad de que dicha entidad
cuando sea observada adopte una característica concreta. Para los guantes mágicos,
la función de onda me diría 50 % que sea guante derecho y 50% que sea guante
izquierdo. Al abrir la caja- lo que significa observar o realizar una medición-
se dice que la función de onda colapsa dando una de las características
posibles en forma concreta. La función de onda de los guantes mágicos colapsa
por ejemplo, en el guante derecho. Estos conceptos de colapso de la función de
onda son propios de la mecánica cuántica y de la interpretación que hace de
la misma Bohr, denominada interpretación de Copenhague: La realidad es
indeterminada, la velocidad máxima de transmisión de información es la de la
luz. Fíjense que decimos interpretación, porque también podríamos
interpretar que la realidad existe objetivamente pero que la información se
transmite entre estas partículas o entidades correlacionadas a una velocidad
superior a la de la luz. O bien que existe alguna conexión misteriosa entre
ambas partículas.
En
resumen lo que la teoría cuántica parece mostrar es que el concepto de
realidad local es erróneo para el mundo cuántico, contra lo que Einstein
discutió hasta su muerte con Bohr, diciendo que esta situación solo se debía
a la existencia de las denominadas variables desconocidas.
El
teorema o la Inecuación de Bell, es una demostración de que Einstein estaba
equivocado y que por extraño que resulte, algo debe abandonarse, o el concepto
de realidad objetiva o el de la velocidad de la luz como limite superior a
cualquier transferencia de información.
Lo
que miro es lo que mido. La influencia del observador
Si
afirmamos que la mecánica cuántica establece que el acto de medir no brinda
información acerca de un estado pre-existente de la variable medida, sino que
por el contrario, fuerza a un sistema indeterminado a tomar una apariencia
definitiva; entonces debe haber razones empíricas para que esta afirmación sea
valedera. Aun en el campo de la física teórica, no se podría lanzar una idea
tan extraña y
contraria a la intuición y sentido común, si no hubiera algo muy fuerte
que la demostrara.
Una
de estas primeras demostraciones y tal vez la mas sencilla de comprender, fue
llevada a cabo en Alemania en 1921 por Otto Stern y Walter Gerlach. Para el propósito
de esta explicación, imaginemos a los átomos como pequeños imanes en forma de
barritas. Lo que S&G hicieron fue enviar un chorro de átomos a través de
un campo magnético, para luego registrar en que dirección estos átomos salían
de dicho campo. Si dicho campo magnético fuera uniforme es decir con la misma
intensidad en toda la región por donde pasan los átomos, a estos nada les
ocurriría, dado que la fuerza magnética de atracción ejercida por el campo
sobre un polo del imancito, se equilibraría con la de repulsión ejercida sobre
el otro polo. Por eso S&G regularon la intensidad de su campo magnético,
digamos que desde arriba hacia abajo. De esta manera según como entran los
imancitos al campo magnético, la fuerza hacia arriba será la de mayor
intensidad, entonces algunos átomos (imancitos) saldrán hacia arriba, otros
hacia abajo, y aquellos que entraron verticalmente no serán afectados. Para
conocer como salen ,se coloca una pantalla fosfórica como de TV o una placa
fotográfica para detectar donde los átomos impactan. Cuando realizamos este
experimento vemos que lo pronosticado no ocurre. Lo que se observa es que los átomos
son desviados en dos direcciones, de igual magnitud respecto del centro del
campo magnético. Es como si los átomos fueran forzados a alinearse en paralelo
o en antiparalelo con el campo magnético. Además si el campo magnético se
rota 900 de manera que ahora sus líneas de fuerza sean horizontales
en lugar de verticales, los átomos se marcaran en la pantalla en dos posiciones
a la izquierda y a la derecha de la línea central del campo. Lo que S&G
descubrieron, fue que no importa como estaban alineados los átomos a la
entrada, a la salida siempre adoptaban dos posiciones equidistantes y ambos
lados de la línea central del campo. Este resultado que no puede explicarse con
los conceptos clásicos, se explica en física cuántica de la siguiente manera:
al pasar un átomo por este mecanismo ideado por S&G, lo que estamos
haciendo es medir el alineamiento magnético de los átomos con el campo, hasta
ese momento de la medición o paso a través del campo, no tiene sentido hablar
del alineamiento o hacia donde apunta el campo magnético de nuestro imancito (átomo)
porque no existe. Los clásicos dicen que los átomos en este experimento tienen
una alineación o dirección determinada de su campo magnético aunque es
desconocida, y que estas orientaciones de todos los átomos se distribuyen al
azar, algunos hacia arriba, otros hacia abajo, otros intermedios, etc y que
entre todas estas orientaciones de la alineación de los átomos, encontramos la
totalidad posible de alineamiento o dirección magnética, que es la propiedad
que estamos midiendo. Por eso nos resulta inexplicable ver que los átomos al
salir luego de traspasar un campo magnético, no tengan todos orientaciones
diferentes. Lo que los cuánticos afirman, es que las orientaciones magnéticas
de los átomos no son desconocidas y azarosas, sino que son indeterminadas, es
mas, no existen hasta tanto se realice una medición de las mismas. Aun mas,
algunos dicen que el termino orientación magnética no tiene sentido hasta
tanto no realicemos la medición. Así debemos definir la orientación magnética,
no como una propiedad del átomo indeterminada o desconocida, sino que es el
resultado que obtenemos cuando realizamos una medición que , valga la
redundancia, intenta medir la orientación magnética del átomo. Si bien esto
resulta como un circulo vicioso o una tautología, en mecánica cuántica, una
medición significa solamente el resultado del acto de medir.
Este
es el corazón del asunto. En física clásica estamos acostumbrados a pensar
que las propiedades físicas tienen valores definidos, los cuales intentamos
conocer a través del proceso de medición. Mientras que en física cuántica,
solo el proceso de medición puede rendir un resultado o numero definido para
una cantidad física, y la naturaleza de la medición cuántica es tal que no es
posible pensar que una propiedad física definida, tal como la orientación magnética
de los átomos, pueda tener una realidad definitiva y comprobable antes de
realizar el proceso de medición correspondiente.
Para
ponerlo de otra forma, en física clásica, pensamos en forma convencional que
los sistemas físicos tienen ciertas propiedades, y así imaginamos y llevamos a
cabo experimentos que nos brindan información acerca de dicho sistema físico
pre-existente. Pero en física cuántica, es solo la conjunción de dos cosas de
igual importancia: un sistema físico, y un mecanismo de medición, lo que nos
brindara un resultado definitivo. Debido a que diferentes mediciones brindan
resultados que son incompatibles con la existencia de un estado o características
del sistema que sean pre-existentes, no podemos entonces definir ninguna clase
de realidad física a menos que describamos el sistema físico que estamos
investigando (átomos en este caso) y el tipo de medición que estamos llevando
a cabo sobre dicho sistema. Esta conclusión es realmente asombrosa, dado que
nuestro intelecto ha sido educado a basarse en la premisa de la existencia de
una realidad externa, objetiva y definitiva, sin importar cuanto o cuan poco
conociéramos de ella. Es difícil aprehender el concepto de que la realidad de
algo solo llega a ser real, se materializa en el acto de medir/observar, hasta
tanto eso no ocurre no existe esa realidad. Cuando miro, lo que veo es lo que
mido. Mas adelante veremos que esta es una de las interpretaciones de la
realidad quántica, y que tiene mucho peso dado que estos conceptos fueron
defendidos por algunos de los mas notables personajes de esta nueva rama de la
ciencia, tales como Bohr, Heisenberg y Born.
(
Última modificación: 12 de octubre de 2001)