Pero ¿Cómo lograr que el profesor de Matemática alcance ese estado?¿Cómo
organizar la superación de los profesores de Matemática? ¿En qué se tienen
que superar para lograr este objetivo?.
En primer lugar debemos estar seguros de que estamos trabajando por lograr
que la Matemática alcance los objetivos que se propone en las carreras de
ingeniería que, de manera resumida se pueden expresar como sigue (E. Carlos,
2000):
- La Matemática como herramienta de cálculo.
- Como herramienta para modelar y resolver problemas de ingeniería.
- Como lenguaje universal capaz de contribuir al conocimiento y desarrollo
de otras disciplinas propias del perfil profesional.
- Como herramienta para lograr el desarrollo del pensamiento lógico, la
capacidad de razonar, de enfrentarse a situaciones nuevas.
Por todo lo anterior, a nuestro juicio, la superación del profesor de
Matemática debe estar dirigida en cuatro vertientes:
- En la propia Matemática.
- En el conocimiento del perfil del estudiante.
- En la didáctica de la matemática.
- En las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones.
Evidentemente, la superación en la propia matemática debe ser sistemática,
más aun si se tiene en cuenta el desarrollo de nuevas teorías que están
teniendo un impacto en la actualidad, tales como la lógica difusa, los
fractales y otras. Por su parte, conocer el perfil del estudiante es una gran
ventaja para el profesor a la hora de desarrollar ejemplos, de motivar a los
alumnos, de mostrar el papel de la matemática en la carrera y forma parte de la
articulación lógica entre la matemática y las demás disciplina de la
carrera; el profesor debe conocer que otras disciplinas utilizan la Matemática,
qué herramientas utilizan, las notaciones, los métodos, lo que ayudara a
motivar a los alumnos en la matemática y en su carrera.
No obstante, lo anterior no es suficiente. En los estudios
realizados a través de estos años se han evidenciado dificultades en el
proceso de enseñanza aprendizaje de las Matemáticas. Por ejemplo:
- Se consideran planes y programas de estudio donde el nivel matemático
está dado implícitamente, por los contenidos en ellos establecidos y
estos se conciben como un listado de conocimientos, en los que a veces no
se ponen de manifiesto la interrelación entre los diferentes temas.
- No se utilizan métodos adecuados en la dirección del aprendizaje. En
general, la tendencia es preocuparse sobre las acciones del profesor y se
hace poco con respecto a las acciones del alumno. Se estimula la
memorización y no la transferencia de lo aprendido.
- La mayoría de los programas de matemática se limitan a expresar el
tipo de evaluación que se aplicará, es decir si la misma es escrita u
oral, así como su clasificación en Trabajos de control o pruebas
parciales y finales, pero ¿cómo evaluar? no está presente.
Por otra parte, no es suficiente que el docente actúe como trasmisor de
conocimientos o facilitador del aprendizaje, sino que debe orientar y guiar la
actividad de sus alumnos, prestándole la ayuda necesaria de acuerdo con el
momento del proceso de asimilación y al nivel de desarrollo de las habilidades
en formación. Se requiere trabajar en función de una estrategia.
Según algunos autores ( Díaz Barriga F. y G. Hernández, 1998), " una
estrategia de aprendizaje es un procedimiento (conjunto de pasos o habilidades)
que un alumno adquiere y emplea de forma intencional como instrumento flexible
para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas".
Aprender a aprender implica la capacidad de reflexionar en la forma en que se
aprende y actuar en consecuencia, autorregulando el propio proceso de
aprendizaje mediante el uso de estrategias flexibles y apropiadas que se
transfieren y adaptan a nuevas situaciones.
Con lo anterior como línea de trabajo profundizaremos en algunos elementos
de la Didáctica.
La Didáctica deja claro que los objetivos constituyen los fines o resultados
previamente concebidos a lograr por los estudiantes, por lo que deben jugar una
función rectora. A partir de ellos se definen los contenidos, donde deben
quedar incluidos los conocimientos, las habilidades y los valores a desarrollar.
Lo anterior quedaría inconcluso si no se trabaja en torno a los métodos a
emplear y en la evaluación.
OBJETIVOS: ¿Para qué enseñar?
Los objetivos constituyen los fines o resultados previamente concebidos como
proyecto abierto o flexible, que guían la actividad de profesores y alumnos,
para alcanzar las transformaciones necesarias en los estudiantes. (González O.
y otros, 1990).
Los objetivos cumplen, entonces, las funciones siguientes:
- Determinan el comportamiento de las restantes categorías, entre ellas:
contenido, métodos y evaluación.
- Orientan la actividad de los profesores y estudiantes, pues al
especificar el fin a lograr, guían la estructuración del proceso para
lograrlo y hasta qué nivel llegar en el desarrollo previsto.
- Constituyen el patrón respecto al cual se evalúa; si no se tiene
claramente establecido qué se quiere lograr en el alumno, no es posible
realizar una evaluación de su aprendizaje. El hecho de que el alumno es
una persona, añade una nueva faceta al proceso: él debe también conocer
cuales son esos objetivos puesto que de esa manera puede actuar
conscientemente para lograrlos.
Como se señaló arriba, los objetivos orientan la
actividad del profesor y, al igual que el profesor domina los contenidos
que debe impartir, debe dominar los objetivos que aparecen declarados en
el plan de estudio.
Por eso, a fin de lograr claridad, los objetivos deben
ser expresados en términos de acciones a realizar por el estudiante y que
respondan al contexto para el cual se formulan. Deben contener, entre
otros, los componentes que se relacionan a continuación:
- Definición de la acción a realizar por el estudiante, con el
conocimiento a asimilar (conocimiento + habilidad)
- Definición de las condiciones en que el estudiante debe realizar la
acción
- Determinación de las características o indicadores cualitativos que
debe tener la acción a formar
En su formulación se deben tener en cuenta los estándares curriculares y de
evaluación (NTCM), en particular los referidos a la Resolución de problemas,
la comunicación, el razonamiento, los conceptos y procedimientos matemáticos,
etc.
Una vez esclarecidos los objetivos de la enseñanza para el modelo del
profesional, será necesario hacer una revisión de los contenidos de los
programas, tanto en el sentido de qué enseñar, como de cómo
organizarlos para que en un mismo tiempo lectivo puedan ser asimilados y se
logre un aprendizaje significativo y cualitativamente superior.
CONTENIDO: ¿ Qué enseñar?
Cuando de impartir programas de asignaturas se trata, no es extraño
encontrar que el primer pensamiento de un profesor pueda dirigirse hacia la
enumeración de contenidos que encajan en su armazón lógica y que estos
contenidos se refieran sólo a los conceptos, definiciones, teoremas, etc. Esta
reacción podría explicarse por una tradición, donde generalmente han primado
los conocimientos, sistema conceptual y estos no se han visto en su relación
indisoluble con los modos de actuación, con las habilidades.
En cuanto al trabajo con los conocimientos, no se trata sólo de que el
profesor defina conceptos, haga las conexiones matemáticas o induzca a una
organización del conocimiento, entre otras acciones; se trata de :
- Asociarle formas de proceder con ellas, prever la realización de tareas
que las contengan en conjunción con las habilidades a desarrollar, por
supuesto en función de los objetivos previstos.
- Lograr que el estudiante reproduzca, exteriorice su pensamiento para que
bien sea el profesor o aún mejor, otros estudiantes, influyan a los
efectos de corrección ante fallas o insuficiencias, o que por el
contrario se estimule a niveles superiores de ejecución.
Se trata además de mantener un diálogo permanente del profesor con los
estudiantes y entre los estudiantes. Este diálogo, puede basarse en preguntas
como las siguientes:
¿ Cómo se expresa la definición del concepto?
¿ Qué otras formas equivalentes hay para esa definición?
¿ Qué puede hacer fallar o debilitar el concepto?
¿ Qué te evoca el concepto?
¿ Bajo qué condiciones es posible su aplicación?
¿ Con qué otros conceptos es posible asociar o conectar?
Si el estudiante adquiere el hábito de responder a estas interrogantes o de
hacerlas a sus propios compañeros de aula comenzarán a ver el aprendizaje de
manera diferente y de hecho se van entrenando para encontrar las ideas
esenciales, las regularidades y las conexiones matemáticas, que le permitirán
un abordaje mucho más efectivo de los problemas a resolver. Asimismo, dispondrán
de un recurso eficiente para aprender y no solo matemática precisamente.
Por otro lado, no puede haber un conocimiento sin una habilidad mediante la
cual funcione, ni puede haber una habilidad que no esté asociada a un
conocimiento: "no se puede separar el saber, del saber hacer, porque
siempre saber es saber hacer algo, no puede haber un conocimiento sin una
habilidad, sin un saber hacer"( Talízina, N. F.,1993).
Un sistema básico de Habilidades matemáticas es presentado por la Dra.
Herminia Hernández (1989). Como integrantes de dicho Sistema Básico, se
encuentran las habilidades definir y demostrar, "que son las que por
su propia naturaleza establecen el vínculo primario con el sistema de
conocimientos, así como identificar, interpretar, graficar, algoritmizar y
calcular, mediante las cuales hacemos matemática es decir, resolvemos problemas
matemáticos en su acepción amplia.
El haber revelado la existencia de estas habilidades fue beneficioso en
tanto, ellas deben estar en el centro de la atención de la formación matemática
de los profesionales que la requieran, pues ellas mismas podrían estar en la
estructura de las habilidades profesionales; además, deben ser tomadas en
cuenta en la formación de docentes de matemática, puesto que ellas son
consustanciales al pensamiento que deben poseer primero y ser capaces de formar
después en sus educandos.
El sistema de estas habilidades fue ampliado posteriormente con la habilidad
modelar (Rodríguez, 1991) y más recientemente con las habilidades comparar,
resolver, aproximar y optimizar por Raúl Delgado (Hernández, H. y otros,
1997).
De gran valor resulta determinar si los estudiantes de ingeniería deben
profundizar, por ejemplo, en las mismas habilidades que las requeridas por un
estudiante de Licenciatura en matemática.
En efecto, para un ingeniero es muy importante:
- Trabajo con gráficos. Los ingenieros usan los gráficos para
representar el comportamiento de muchas magnitudes y fenómenos.
- La interpretación del concepto de derivada como "razón de
cambio". Magnitudes de trabajo sistemático como velocidad, calor
específico, etc. así lo patentizan.
- La interpretación del concepto de "integral" como suma para
poder usarla en el cálculo de diversas magnitudes físicas, como
momentos, etc.
- La habilidad de expresar en lenguaje matemático (modelar matemáticamente)
fenómenos y procesos de la realidad.
- La habilidad de interpretar los resultados obtenidos, identificando las
limitaciones que corresponda.
- La habilidad en el empleo de tablas.
MÉTODOS: ¿Cómo enseñar?
Una gran parte del éxito del proceso docente depende de la utilización de métodos
de enseñanza racionales y productivos que se seleccionan tomando en consideración
los objetivos y las peculiaridades del proceso de asimilación de los
conocimientos.
"La asimilación de conocimientos es un tipo de actividad y para que el
alumno aprenda requiere que él realice determinadas acciones; que éstas no
sean acciones meramente perceptuales (reconocer, representarse) o de memoria
(reproducir, etc). De aquí que, para cada profesor el problema central sea el
de organizar, estructurar correctamente la actividad de asimilación del
estudiante". (González, O. y otros, 1990)
En el plano didáctico se distinguen cuatro niveles de asimilación del
conocimiento: (Citado por Hernández, H. y otros,1997).
Primer nivel: Familiarización, El estudiante es capaz de reconocer los
objetos, procesos y propiedades estudiadas anteriormente según el modelo a él
presentado, las exigencias en la comprensión, lo sólido de la recordación, lo
necesario para hacer operaciones mentales y lógicas.
Segundo nivel: Reproducción, El estudiante puede reproducir la información,
la operación, resolver problemas tipos estudiados en el proceso de enseñanza.
El estudiante no sólo debe comprender la información y retenerla en la
memoria, sino prepararla para la reproducción.
Tercer nivel: Producción, El estudiante es capaz de realizar las operaciones
según el orden acostumbrado, en las condiciones nuevas y con el contenido
nuevo. Es necesario organizar la ejercitación de modo que el estudiante pueda
acometer las tareas de manera independiente y productivamente.
Cuarto nivel: Creación, El estudiante es capaz de orientarse
independientemente en situaciones objetivas y subjetivas nuevas para él. Hay
que entrenar al estudiante a desarrollar habilidades de manera independiente
para que alcance el nivel de creatividad.
Para que el estudiante alcance el nivel más alto de asimilación, la enseñanza
debe ser estructurada de manera que el mismo pueda asimilar consecuentemente las
operaciones precedentes a cada nivel.
Lo antes expuesto está insertado dentro del proceso de enseñanza-
aprendizaje, el cual tiene un modo particular de organización lograda a partir
de la utilización de los métodos de enseñanza. Según el criterio de algunos
autores, en la educación superior, los métodos de enseñanza constituyen no sólo
un medio de transmisión y asimilación de conocimientos, sino formas de
organización de las actividades docentes.
En la actualidad, no es posible comprender la esencia de los métodos de enseñanza
sin considerar el papel activo del estudiante en el proceso docente y su
independencia cognoscitiva. Sólo así se enriquecen las relaciones
alumno-profesor, y se contribuye al logro de un mayor protagonismo del
estudiante.
Es así que hoy se emplean los llamados métodos activos, productivos, problémicos
y diversas técnicas de trabajo grupal; muchas de estas propuestas son
englobadas bajo el nombre de Métodos y Técnicas Participativas, basadas en la
concepción del aprendizaje como proceso activo de construcción y reconstrucción
del conocimiento por los alumnos, mediante la solución colectiva de tareas
docentes, el intercambio y confrontación de ideas, opiniones y experiencias
entre estudiantes y profesores.
Los métodos y técnicas participativas se definen como " las vías,
procedimientos y medios sistematizados de organización y desarrollo de la
actividad del grupo de estudiantes, sobre la base de concepciones no
tradicionales de la enseñanza, con el fin de lograr el aprovechamiento óptimo
de sus posibilidades cognoscitivas y afectivas". (Colectivo de autores,
1995).
Entre los métodos y técnicas que propician la asimilación de los
conocimientos y procedimientos matemáticos se encuentran el Método de discusión
con sus variantes: discusión plenaria y en grupos pequeños, el método problémico
- exposición problémica, conversación heurística, búsqueda parcial y método
investigativo- , la Técnica de la Rejilla y el Aprendizaje en parejas.
En la aplicación de estos métodos, el rol del profesor es de gran
importancia, ya que no traslada al estudiante, de forma acabada, los
conocimientos, sino que lo conduce a buscar vías y medios para la solución de
tareas, hasta llegar a la adquisición de nuevos conocimientos y desarrollar métodos
de acción.
EVALUACIÓN: ¿para qué evaluar? ¿como evaluar?
Ante el docente se plantean los siguientes cuestionamientos: ¿qué debemos
evaluar?, ¿a través de qué medios o procedimientos?, ¿en qué momento, con
qué periodicidad?, o sea, en su práctica educativa el profesor de Matemática
debe delimitar, entre otros, qué aspectos comprende la evaluación del alumno,
cuáles instrumentos, procedimientos o técnicas se pueden aplicar, cuál es la
frecuencia y condiciones para la implementación de la evaluación.
Para responder a la pregunta ¿qué debemos evaluar?, o sea cuáles aspectos
deben ser considerados en la evaluación, el docente de Matemáticas debe tener
en cuenta los objetivos que declaró en el programa y en función de los cuales
desarrolló su asignatura. Esto permitirá conocer si en nuestros cursos
promovemos una docencia que posibilite evaluar la Resolución de problemas, la
comunicación, el razonamiento, los conceptos y procedimientos matemáticos,
etc. si nos propusimos estos objetivos.
Para ello se recomienda la utilización combinada de diversos instrumentos,
procedimientos y técnicas para la evaluación: desde las formales como
son las Pruebas o exámenes (con sus diferentes variantes y tipos de preguntas),
los mapas conceptuales como alternativa para la evaluación de contenidos, hasta
las informales como la observación de las actividades realizadas por los
alumnos y la exploración a través de preguntas formuladas por el profesor
durante la clase (son actividades que no se presentan a los estudiantes como
actos evaluativos), pasando por las semiformales como son los ejercicios y prácticas
que los alumnos realizan en clase y las tareas que los profesores encomiendan
para realizar fuera de clase, entre otras.
Otras técnicas de evaluación que responden al modelo cualitativo son las
siguientes: la autoevaluación, la entrevista, las pruebas a libro abierto y los
ejercicios interpretativos.
Con respecto a la frecuencia no nos detendremos ya que consideramos que en
ella influyen aspectos específicos de cada asignatura. No obstante
enfatizaremos que la evaluación debe realizarse de forma sistemática, teniendo
en cuenta las funciones de la misma: de comprobación y acreditación, de
retroalimentación, de motivación, educativa y por último, desarrolladora y
formativa.
Por ello se plantea la existencia de diferentes tipos de control: preliminar,
cumple la función de evaluar el nivel de partida del individuo, frecuente,
en el que se concentran todas las funciones del control: la función de motivación,
de retroalimentación, la de refuerzo etc, y en algunas ocasiones, de ayuda al
estudiante, por último el control final que tiene una función de
acreditación, puesto que concluye el ciclo de la enseñanza y hay que evaluar
la correspondencia entre el nivel alcanzado en la enseñanza y los objetivos
planteados.
En la alta modernidad es necesario que los alumnos aprendan a aprender; por
consiguiente, el enjuiciamiento del mérito de sus desempeños debe dejar de ser
ocasional para transformarse en una actividad sistemática y continúa que ayude
al mejoramiento de la calidad del aprendizaje, favorezca el rendimiento de los
alumnos y perfeccione el proyecto institucional.
LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA
INFORMACIÓN Y LAS COMUNICACIONES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Hoy no es posible aprender toda la información de la que se dispone y la
memorización no es la estrategia. Otras habilidades resultan cruciales:
capacidad para buscar información, para enjuiciarla críticamente, para
aplicarla en la resolución de problemas, entre otras posibles.
Por ello se requiere una formación distinta de la tradicional, que permita a
los profesionales una mejor adaptación a sistemas productivos de diversa índole
y sujetos a cambios rápidos. Se privilegia la comprensión, la comunicación
tanto oral como escrita, la autonomía en el aprendizaje, la obtención, selección
y análisis crítico de la información, la resolución eficiente de problemas.
En resumen, se potencia la capacidad de pensar, de aprender.
Esto trae consigo cambios en los métodos de enseñanza, privilegiando
aquellos que conduzcan a una participación mas activa del alumno, pero que sin
dudas pueden consumir mas tiempo, lo que constituye una dificultad. Sin embargo
la formidable expansión que las nuevas tecnologías informáticas están
experimentando en los últimos años puede y debe ser aprovechada en favor de la
educación. El uso de las nuevas tecnologías informáticas puede facilitar el
cambio en el trabajo de formación del profesional.
Crear alternativas para un mejor aprendizaje, apoyadas en las computadoras y
redes de telecomunicaciones, como núcleo alrededor del cual se agrupan las
nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, de modo que se
supere la mera transmisión de contenidos en la enseñanza y se proporcione un
bagaje más versátil y adaptado a las demandas múltiples y cambiantes de las
sociedades actuales, lleva hoy a diseñar con mucho cuidado los programas
educativos que asimilan estas tecnologías, para lograr un buen resultado y además
un equilibrio costo/beneficio que repercuta en la calidad y mejora de la educación.
Por otra parte cabe señalar que el desarrollo alcanzado por la ciencia y la
técnica y la gran cantidad de conocimientos acumulados por la humanidad hasta
hoy, hace necesario dirigir el trabajo del profesor, fundamentalmente a enseñar
procedimientos para el saber, para el saber hacer, para el saber ser. Esta
tendencia renovadora, abre nuevos retos al diseño de currículos y lleva a
modelar el proceso educativo, con nuevas formas de enseñanza aprendizaje que
integren los avances de la pedagogía contemporánea al empleo de las nuevas
tecnologías de la información y las comunicaciones.
Por ello la inserción de la informática se enfoca desde al menos dos
posiciones. Una consiste en incluir asignaturas de informática en los planes de
estudio y la segunda en modificar las materias convencionales.
De todo lo anterior, se deduce la necesidad de perfeccionar los métodos de
enseñanza-aprendizaje de manera que el proceso de instrucción trasmita lo
mismo en menos tiempo, sin sacrificar la amplitud, la profundidad y la calidad
de la enseñanza. Se requiere una actualización y adecuación de los
conocimientos de los individuos de acuerdo con sus necesidades (reentrenamiento
de la fuerza de trabajo) en aras de mantener su potencial profesional y
aumentarlo, dando respuesta a los requerimientos de la sociedad ante los
procesos de reestructuración, reconversión o desarrollo.
Las tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas a la
educación son saludadas desde diferentes posiciones teóricas:
- Para quienes el problema del aprendizaje radica en la expresividad y
la diversificación de los códigos utilizados para representar la
información en los medios de enseñanza, la facilidad de integrar
textos, gráficos y lenguaje audiovisual y pictórico proporcionada
por los sistemas multi-media, viene a ser la respuesta a los problemas
de motivación y rendimiento del alumnado.
- Quienes consideran que el aprendizaje se basa en el intercambio de
cooperación, el planteamiento de hipótesis, el reconocimiento del
otro y la aceptación de la diversidad, ven en los medios informáticos,
en la "navegación" por la información y en la ampliación
de la comunicación con personas o instituciones distantes, la
respuesta a las limitaciones que impone el espacio escolar.
Desde la década de los 80, muchos países han puesto en marcha una serie de
programas, con el fin de propiciar la utilización de las tecnologías de la
información y de la comunicación en la enseñanza. La cuestión fundamental
estriba en que los sistemas informáticos pueden manejar símbolos a la perfección,
pero el aprendizaje consiste en adjudicar significados y dotar de sentido.
La tecnología no puede suplir al maestro y a la enseñanza, que es un
proceso esencialmente espiritual del hombre. Asumir las nuevas
tecnologías de la información y las comunicaciones en la educación, implicará
necesariamente para los docentes, más allá de un conocimiento instrumental
especializado, una profunda reflexión sobre las consecuencias que estos medios
pueden tener en sus alumnos. Decidir su uso por el hecho de que "están ahí",
porque se vinculan a la idea de innovación, o porque son alternativos, no es
suficiente. El empleo de tecnologías de avanzada, sobre concepciones pedagógicas
tradicionales, incapaces de responder a los nuevos retos en la formación humanística
de los individuos y a las actuales demandas de la sociedad, pierde en gran
medida su valor y limita los resultados fundamentales que estas deben aportar.
Se hace entonces necesaria una nueva visión e interacción entre el alumno,
el profesor y estas nuevas tecnologías y ello exige la creación de nuevos
modelos de enseñanza y aprendizaje, nuevos procedimientos y estrategias de búsqueda,
organización, procesamiento y utilización de la información, así como nuevos
enfoques formativos que tengan en cuenta las oportunidades y retos de estas
tecnologías.
Trabajar por desplegar estrategias para desarrollar habilidades en buscar,
seleccionar y procesar la información requerida, desarrollar esquemas de
comprensión, así como dominar métodos de investigación, empleando y
potenciando las nuevas tecnologías, si parece adecuado para explotar estos
recursos, como un camino mas expedito al conocimiento y para funcionar en una
comunidad global de trabajo y colaboración.
Las N.T.I.C vistas desde el panorama educativo y en particular desde el plano
de la Educación Superior, pueden enriquecer y hasta transformar radicalmente
las prácticas pedagógicas y científicas en este nivel educacional, elevando
significativamente el grado de competitividad y de desarrollo en los
profesionales. El reto está en estudiar y promover una nueva manera de
comunicar y gerenciar el conocimiento, apoyados en la integración de estas
nuevas tecnologías consideradas sobre todo como sistemas de representación,
que implican a los procesos más decisivos del conocimiento, la percepción, las
estructuras cognitivas, afectivas y volutivas y al saber en sí mismo, en
concordancia con el desarrollo que han tenido las teorías psicológicas y pedagógicas,
buscando aportar a la enseñanza una base más científica que la haga
productiva y eficiente, mejorando así la calidad del trabajo académico y de
los frutos del mismo.
Una de las limitaciones presentadas para introducir la computadora en la
educación, ha sido la resistencia de los maestros a utilizar la nueva tecnología.
Es indispensable la preparación de los docentes para realizar esa importante
tarea. El profesor es la persona más capacitada para conocer los problemas de
su aula, de la asignatura que imparte y la solución de los mismos. El sistema
de acciones didácticas consecutivas que organiza para llevar adelante su clase
permite la incorporación de diversas técnicas que distinguen la misma clase
impartida por dos profesores distintos. Sin dudas, la inserción de la
computadora en el proceso docente es tarea del profesor, y solo él decide si a
pesar de las limitaciones de un programa, este puede ser utilizado por sus
alumnos, o si por el contrario pese a las virtudes que brinda el mismo, no
satisface los objetivos a alcanzar en la asignatura.
En el proceso de enseñanza aprendizaje de las matemáticas en particular, es
ya común la existencia de programas informáticos de cálculo simbólico, los
cuales admiten papeles muy variados en la interacción entre los alumnos y el
profesor. No se puede negar que algunos de estos sistemas actuales, resultan
potentes auxiliares tanto en las tareas de cálculo numérico como simbólico,
así como en la representación gráfica de funciones que facilita el análisis
de situaciones matemáticas complejas y abre nuevas posibilidades. En este nuevo
escenario la dinámica dentro y fuera de la clase cambian necesariamente.
Ya existe en el mercado un gran número de paquetes profesionales capaces de
resolver cualquier tarea que hasta hace poco requería de cálculos muy
engorrosos (DERIVE, MATLAB, MATEMÁTICA, etc), además de los cientos software
diseñados especialmente para la enseñanza de la Matemática en los más disímiles
temas, tales como tutoriales, entrenadores, evaluadores, libros electrónicos,
etc.
Sin embargo, las aplicaciones actuales no siempre consideran los avances
pedagógicos, ni los cambios psicológicos que influyen en la educación.
Simplemente perpetúan con tecnología avanzada estructuras anteriores,
incapaces de asumir nuevas demandas y técnicas docentes. Por tanto, es
necesario una nueva versión de la interacción entre el alumno y la
computadora, de un nuevo paradigma para soportar nuevas técnicas. No tiene
sentido que un programa de formación se limite a pasar el texto por la
pantalla, porque así no saca partido a las mejores cualidades del ordenador, es
absurdo utilizar un aparato caro para hacer lo que esté al alcance de la
sencilla técnica del libro.
El programa DERIVE por ejemplo, es un asistente matemático razonablemente
utilizado por los alumnos al cabo de un breve tiempo de introducción.
Corresponde entonces al profesor un diseño de clase que posibilite introducir
al estudiante en el continuado ejercicio de la experimentación matemática,
animándolo a que explore regularidades y pautas de comportamiento de objetos
matemáticos, así como ayudarlo a relacionar los modos de representación gráfica
algebraica y numérica, propiciando de este modo el reconocimiento de
estructuras y patrones de la matemática. Ya existen experiencias diversas
(Deiros B., 1999 y colectivo de autores, 1998) que pudieran constituir fuentes
de inspiración, para alcanzar poner en práctica este proyecto.
Es necesario invertir un esfuerzo considerable en investigar y explorar las
diversas alternativas. Parece claro que la educación matemática no puede
comportarse ignorando la presencia en el contexto y en la cultura social y
profesional de herramientas con altas potencialidades en el terreno matemático,
incluso ver mas allá del terreno disciplinar y aprovechar las posibilidades
educativas de las nuevas tecnologías para potenciar en el profesional contemporáneo
en formación, procederes, métodos, formas de actuación y de aprender no
ubicados en el contexto único de las matemáticas, que le permitan desempeñarse
en los diferentes ámbitos de la vida y en una profesión en particular para
brindar respuestas eficaces ante las situaciones que enfrente.
CONCLUSIONES
La enseñanza de la matemática debe contribuir a que el estudiante de
ingeniería se desarrolle con una visión del mundo que favorezca la formación
de un pensamiento productivo, creador y científico. El propio contenido de la
matemática como disciplina de estudio, los principios de su estructuración, la
metodología de introducción de nuevos conceptos, teoremas y procedimientos,
son elementos que pueden y deben influir positivamente en este sentido. Sin
embargo, este aporte real que la matemática puede hacer a la formación del
ingeniero, muy a menudo queda oculto para los estudiantes; los temas tratados en
las clases pueden parecer muy abstractos y los profesores se desgastan en el
logro de habilidades que poco tributan al perfil que nos ocupa.
Desarrollar el proceso docente procurando que los profesores presten atención
no sólo a los contenidos declarados en el Programa de Matemática, sino muy
especialmente a los objetivos que se persiguen, a las habilidades que se
pretenden desarrollar en función del colectivo hacia quien va dirigido, e
incorporando el uso de las NTIC, constituye una excelente vía para que el
profesor promueva el interés del alumno por el estudio de la asignatura y
contribuya de manera mas efectiva a la formación del profesional de ingeniería
desde el inicio de sus estudios universitarios.
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