DEFINICIÓN
La fibromialgia
es una enfermedad crónica encasillada dentro del grupo de los reumatismos de
partes blandas ya que afecta a los músculos y al tejido fibroso, ocasionando en
éstos un dolor de intensidad variable así como un cansancio generalizado. Hace
años se conocía con el nombre de fibrositis pero, como no se ha demostrado que
haya inflamación, se ha adoptado el nombre actual.
Es una
enfermedad muy frecuente entre la población y se cree que va en aumento, bien
porque se producen más casos o bien porque se diagnostican más debido al
conocimiento que se va teniendo de ella. Actualmente se calcula que entre un 3 y
un 5 por ciento de las personas están afectadas, siendo mas frecuente entre las
mujeres de mediana edad. En un estudio hecho por Wolfe se encontró que un 28%
de los pacientes comienzan a presentar dolores músculo-esqueléticos entre los
9 y los 14 años y que un 60% de los fibromiálgicos refieren haber tenido
“dolores de crecimiento”. Es especialmente frecuente, en un 24% de los
casos, su aparición después de un traumatismo.
Puede
presentarse como única alteración, fibromialgia primaria, o asociada a otras
enfermedades, fibromialgia concomitante. Es corriente que, antes de llegar al
diagnóstico definitivo, se haya acudido a diferentes médicos especialistas ya
que casi todos sus síntomas son comunes a los de otras enfermedades. Esto se
agrava con el consiguiente disgusto del enfermo, si tenemos en cuenta que es una
enfermedad difícil de diagnosticar, ya que los análisis y las radiografías
son normales.
Esta enfermedad
ha sido reconocida recientemente por la OMS.
CAUSAS
La causa de la
fibromialgia no se conoce todavía. Se han descrito casos que comienzan después
de una infección, después de un accidente de automóvil, después de una
separación o de un problema con los hijos... También puede aparecer después
de que otra enfermedad limite la calidad de vida del enfermo (artritis
reumatoide, artrosis, lupus eritematoso...). Cualquiera de ellos podría ser el
agente desencadenante que despertara la enfermedad en aquellas personas que ya
tienen una anomalía en su capacidad de respuesta a determinados estímulos.
Reseña histórica
A lo largo del
tiempo, se han desarrollado muchas teorías para buscar una explicación a estas
alteraciones.
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La primera asociación entre reumatismo y puntos dolorosos
musculares la hizo Froriep en 1843.
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Más tarde, en 1904, Gowers en Londres, eligió el término de
fibrositis porque pensaba que los cuadros de dolor se debían a una inflamación
de la fascia muscular y del tejido fibroso.
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En 1909, Osler dijo que era posible que se tratase de una
neuralgia de los nervios sensitivos de los músculos.
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Stockman en Edimburgo ( contemporáneo de Gowers) llamó la atención
sobre la presencia de nódulos palpables en las zonas musculares .-dolorosas.
·
Más tarde, hacia 1940, acabaron con esta teoría, ya que no se
encontraron signos positivos en las biopsias de los nódulos.
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A finales de los años 30, los trabajos de Lewis y Kellgren
establecieron varios conceptos sobre el dolor referido. Inyectando suero salino
hipertónico a varios niveles de profundidad en partes blandas de los pacientes,
comprobaron que el dolor de origen profundo se producía en el lugar de la
inyección pero también en un área a distancia del estímulo que se denominó
área de dolor referido. El punto original del dolor era un “punto gatillo”
o “trigger point” y se establecieron unos mapas con la localización de
estos puntos en el organismo para que sirvieran de referencia. Algunos autores
han apuntado que es frecuente que, en estos puntos, exista una banda palpable de
músculo que se contrae al presionarlo o percutirlo ( signo de salto).
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En los años siguientes, las teorías se centraron en factores
ocupacionales, psicológicos y de estrés muscular, motivando controversias
acerca de la causa del dolor de estos pacientes. Se llegó a la conclusión de
que probablemente todo el cuadro se debía a trastornos psicosomáticos, creando
la teoría del “reumatismo psicógeno”.
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En 1965, Smythe y Moldofsky, abren la era actual en la investigación
de esta enfermedad. Estos autores encontraron que en los pacientes con
fibrositis frecuentemente existía una contaminación de ondas alfa durante la
fase IV del sueño, la cual suele ser de tipo delta puro. Así, estos pacientes
tienen una menor duración de la fase de sueño profundo, que es fundamental
para algunos procesos anabólicos cerebrales. Se hizo un experimento con
voluntarios sanos a los que se les privó de la fase IV del sueño, provocando
con ello los mismos síntomas de dolor generalizado que en los enfermos con
fibrositis.
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Actualmente, los estudios médicos se orientan a analizar si hay
lesiones en los músculos, alteraciones en el sistema inmunológico, problemas
hormonales, alteraciones en los mecanismos protectores del dolor o alteraciones
del sueño. La hipótesis más ampliamente aceptada es que se trata de una
alteración en la modulación de la sensibilidad dolorosa, habiendo una
interrelación fisiológica estrecha entre sensibilidad dolorosa, estado de ánimo,
sueño y neurotransmisores. Moldofsky y sus colaboradores observaron que los
pacientes con fibromialgia presentaban una relación inversa entre niveles séricos
de triptófano, aminoácido precursor directo de la serotonina, e intensidad del
dolor. La serotonina parece ser el neurotransmisor principal que media el sueño
de ondas lentas tipo IV.
·
Por otra parte, existe la posibilidad de que esta alteración en
la modulación de la sensibilidad dolorosa esté centrada en una disminución de
los niveles de endorfinas a nivel del sistema nervioso central. Los niveles de
endorfinas, tanto en sangre como en el líquido cefalorraquídeo, no parecen ser
distintos que en los casos control. También la sustancia P, que es un
neurotransmisor liberado por las fibras nerviosas de tipo C ( transmiten los
impulsos dolorosos periféricos), puede estar elevada en el líquido cefalorraquídeo
pero no en la sangre.
Actualmente se
están haciendo numerosos trabajos de investigación con unos resultados muy
esperanzadores.
SÍNTOMAS
La fibromialgia
presenta síntomas que se dan en diferente porcentaje según los pacientes,
siendo afectados en mayor o menor grado por cada uno de ellos. Estos síntomas,
además, suelen variar en relación con la hora del día, el nivel de
actividad, la falta de sueño o el estrés.
Los síntomas
principales en la fibromialgia son el dolor y la fatiga crónica, pero a
continuación hacemos una relación de todos los síntomas que suelen aparecer.
Dolor.-
Es un dolor difuso que afecta a diferentes partes del cuerpo, principalmente
localizado en la columna cervical, en los hombros, en los brazos, en las nalgas
y en las rodillas. A veces el dolor puede ser muy severo e incapacitante,
mientras que otras solo ocasiona un malestar leve. Algunas personas lo describen
como un dolor muscular profundo y punzante y otras como una molestia o quemazón.
Suele afectar más por las mañanas y a grupos musculares que se han usado de
una forma repetitiva.
Fatiga.-
La pérdida de energía es la mayor queja de la mayoría de los pacientes
con fibromialgia y puede causar mas limitaciones que el dolor. Se estima que está
presente en todo momento en más del 25% de ellos. Si la fatiga no se remedia
con el descanso y el sueño, y se prolonga más de seis meses, se habla ya de
fatiga crónica.
La fatiga
asociada con la fibromialgia limita severamente las actividades diarias tanto
dentro como fuera de casa, así como las relaciones con los miembros de la
familia y los amigos ya que impide el ejercicio y otras actividades.
Rigidez.-
Esta rigidez o anquilosamiento puede darse al levantarse por la mañana o al
estar mucho tiempo sin moverse.
Trastornos
del sueño.- Un gran porcentaje de pacientes con fibromialgia tiene
problemas de sueño, empeorando los síntomas los días que duermen mal. Algunos
refieren dificultad para conciliar el sueño, se despiertan repetidamente por la
noche y tienen un sueño superficial. Por otro lado, estos pacientes tienen
mioclonías fisiológicas durante el sueño con mayor frecuencia e intensidad
que los sujetos sanos.
Dolores
de cabeza.- Aproximadamente la mitad de los pacientes padecen cefaleas
crónicas, con un ligero predominio de la llamada cefalea tensional que
generalmente empieza en la base de la nuca y se extiende hacia los temporales,
formando el llamado dolor en banda. Se pueden producir también migrañas,
dolores de cabeza de origen vascular, con nauseas, vómitos y dolor de ojos.
Intestino
y vejiga irritables.- Algunos pacientes experimentan un aumento en la
frecuencia de orinar, sin que haya una infección de la vejiga. Otros además
tienen trastornos digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y
diarrea.
Parestesias.-
A veces se manifiesta un entumecimiento u hormigueo en las extremidades.
Síndrome
de TMJD o de disfunción temporo-mandibular.- Se da aproximadamente en
un 25% de los pacientes con fibromialgia. Causa fuertes dolores en la mandíbula
y en la cabeza, así como entumecimiento de la cara y vértigos.
Trastornos
de concentración y de memoria.- Muchos pacientes refieren tener
dificultad para concentrarse, lapsos de memoria, confusión al hablar o escribir
y torpeza. Todo ello produce una gran frustración.
Desequilibrio.-
Algunos experimentan problemas de equilibrio o mareos. Se manifiesta al estar de
pie, al leer, al conducir.....
Mayor
sensibilidad al medio ambiente.- Existe una mayor sensibilidad al frío
y al calor, así como a la luz, a los ruidos y a los olores.
Sequedad
de boca y ojos.- Aproximadamente en una tercera parte de los pacientes
se pueden dar también estos síntomas.
Pérdida
de la coordinación motora.- Con dificultad de coordinar movimientos y
calcular distancias, lo que provoca una gran torpeza en los pacientes.
Dolores
de pecho.- A veces, algunos tienen dolores musculares en la inserción
de las costillas con el esternón, lo que se llama costocondralgia.
Dolores
menstruales.- Es frecuente que se de una dismenorrea, así como padecer
el llamado “síndrome premenstrual” pero con los síntomas exacerbados.
Depresión.-
Es difícil esclarecer si hay una relación causa-efecto, ya que es común
en enfermedades que causan dolor crónico, debido a la vivencia negativa de la
experiencia dolorosa. Se produce una baja autoestima, un sentimiento de no
valerse por sí mismo, pérdida de apetito, llantos frecuentes, insomnio y, en
ocasiones, tendencias suicidas.
DIAGNÓSTICO
No existen
pruebas sanguíneas o técnicas de imagen que sean específicas para
diagnosticar la fibromialgia.
Se está
investigando para encontrar pruebas que confirmen el diagnóstico aunque, de
momento, ninguna es válida a corto plazo.
La Academia
Americana de Reumatología ha determinado cuales han de ser los requisitos que
se deben cumplir para establecer el diagnóstico de fibromialgia. El dolor músculo-esquelético
debe ser extenso y generalizado, en todo el cuerpo y por un periodo de al menos
3 meses. El examen de los “tender points” o puntos sensibles de máximo
dolor, nos dará que 11 de los 18 posibles son positivos. Estos puntos están en
el cuello, en los hombros, en el pecho, en la cadera, en la rodilla y en el
codo.
Occipucio:
Bilateral, en los puntos de inserción de los músculos suboccipitales.
Cervical
inferior: Bilateral, en los aspectos anteriores de los espacios
intertransversales entre las vértebras C5-C7.
Trapecios:
Bilateral, en el punto medio del borde superior.
Supraespinosos:
Bilateral, en los puntos de origen, supraescapular cerca del borde medio.
Segunda
costilla: Bilateral, en las segundas articulaciones costocondrales, un
poco lateral a las articulaciones en las superficies superiores.
Epicóndilo
lateral: Bilateral, 2 cm. Distal a los epicóndilos.
Glúteo:
Bilateral, en los cuadrantes superiores externos de las nalgas en el pliegue
anterior del músculo.
Trocánter
Mayor: Bilateral, posterior a la protuberancia trocantérica.
Rodilla:
Bilateral, en la almohadilla medial de grasa cerca de la línea de la articulación.
Además el
reumatólogo analizará el resto de los síntomas mediante una cuidadosa
exploración y un interrogatorio del paciente. Esto le servirá para descartar
otras enfermedades, ya que algunas de ellas como el hipertiroidismo, el lupus o
la artritis reumatoide tienen síntomas comunes con la fibromialgia. En
ocasiones habrá que descartar, incluso, la existencia de una esclerosis múltiple.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la fibromialgia
consiste en controlar los síntomas en el mayor grado posible para poder seguir
haciendo una vida normal. Para ello es imprescindible que los distintos
profesionales médicos involucrados en las distintas fases del tratamiento,
establezcan una buena relación con el paciente, sin emplear términos como que
“no tiene nada” o que “todo son nervios”. Esto solo conseguiría una
reacción hostil y de desconfianza por parte del enfermo, además de ser
bastante desmoralizador para él. A menudo obtienen menos apoyo (de su familia,
de sus amigos o de sus jefes) del que ellos desearían debido a la falta de
pruebas físicas de la enfermedad. Al mismo tiempo, muchos de ellos, han tenido
que ir de especialista en especialista hasta que han encontrado alguno que les
ha sabido diagnosticar su enfermedad.
Para conseguir buenos resultados
habrá que combinar la medicación con el ejercicio físico y la rehabilitación,
así como proporcionar una buena educación al paciente para que se involucre
activamente en su tratamiento.
Algunos pacientes también
recurren a otros tratamientos alternativos que aseguran que les son útiles,
tales como infusiones de hierbas, dosis altas de vitaminas, acupuntura. Estos
tratamientos no han sido lo suficientemente estudiados y no se sabe qué
beneficios o ventajas pueden tener realmente a largo plazo. Algunos de ellos
parecen no tener mas que un efecto placebo y suponen un gasto de dinero
innecesario. Entre los que se basan en el ejercicio físico tenemos el yoga y el
tai-chi.
También es esencial el apoyo
emocional para ayudar a estos pacientes a controlar los síntomas de su
enfermedad y a hacer los cambios necesarios en su estilo de vida.
Medicación
Varios medicamentos han sido
utilizados para mejorar la calidad del sueño profundo en la fibromialgia, pero
los que han obtenido mejores resultados hasta ahora han sido los antidepresivos
tricíclicos. Estos actúan inhibiendo la recaptación de serotonina ( sustancia
neurotransmisora) a nivel central, además de tener un efecto analgésico intrínseco
que puede estar relacionado con una potenciación de los efectos analgésicos de
las beta-endorfinas a nivel hipotalámico. El más antiguo de ellos es la
amitriptilina, usado al principio para tratar la depresión. Esta sustancia
causa frecuentemente efectos secundarios en el organismo, tales como ganancia de
peso, sequedad de boca, cansancio y problemas de concentración, en mayor medida
que otros fármacos, así que generalmente se prueba primero con ellos. Otros
medicamentos empleados son la trazolona, la difenhidramina y la ciclobenzaprina,
entre otros.
Se comienza con una dosis baja y
se va incrementando hasta llegar a la dosis adecuada, habitualmente bastan 25-50
mg. en dosis única nocturna, para dormir bien por la noche y sentirse bien
durante el día. De esta manera se reducen al máximo los posibles efectos
secundarios. Al cabo de 2 ó 3 semanas, la mayoría de los pacientes sienten
como los efectos secundarios van disminuyendo a la vez que los síntomas van
empezando a mejorar.
A menudo lleva tiempo conseguir
dar con la dosis adecuada, e incluso puede ser necesario combinar varios
medicamentos. La mayoría de los pacientes necesitaran continuar con la medicación
indefinidamente, aunque a veces la dosis se puede reducir al mínimo una vez que
ha habido una buena respuesta al tratamiento.
Los antiinflamatorios y otros fármacos
no esteroideos no han demostrado su eficacia. Aunque pueden ser útiles para
paliar el dolor, interfieren en el mecanismo del sueño profundo, con lo cual al
día siguiente los síntomas empeoran.
Los analgésicos como el ácido
acetilsalicílico o el paracetamol ayudan a controlar el dolor.
Otros medicamentos empleados son
los anestésicos locales y los corticoesteroides aplicados mediante infiltración
en puntos que sean especialmente dolorosos.
Educación al paciente
1-Higiene
del sueño.- Los pacientes con
fibromialgia deben intentar irse a la cama a la misma hora cada noche y dormir
un número suficiente de horas, que dependerá de las necesidades de cada
individuo. Retrasar la hora de dormir tan solo una hora, puede causar una
exacerbación de los síntomas durante varios días. Incluso estos pacientes son
sensibles a los cambios de horario oficiales que se hacen para aprovechar la luz
del día. Para solucionar este problema sin que afecte al paciente, habrá que
ir incrementando la hora de irse a la cama, por la noche, en 15 minutos cada
varios días.
El ejercicio físico también
puede facilitar que haya un sueño reparador.
2.-
Observación de la dieta.- Algunos pacientes han experimentado
que tomar una dieta baja en grasas, fritos y azúcares simples les ayuda. Si
alguno sospecha que algún alimento puede hacer que empeore su estado, debe
evitarlo y comparar la diferencia. Incluso el café puede ser más perjudicial
que en otras personas, ya que interrumpe el sueño profundo por la noche,
haciendo que se incrementen los dolores musculares y los dolores de cabeza.
3.-
Evitar el estrés físico y emocional.- Realizar una actividad física
de forma incorrecta hará que el paciente se sienta peor. Es necesario aprender
a sentir cuándo se ha llegado al límite y parar, descansar lo necesario y
después reanudar la actividad. Deberá hacer comprender a la familia y a los
amigos que su ritmo no es el de los demás. No deberá tomar responsabilidades
que después no pueda asumir porque esto le generará más estrés.
El estrés empeora los síntomas
de la fibromialgia. Si el paciente tiene problemas de depresión y ansiedad
deberá buscar ayuda en su médico de familia o en su psiquiatra. Las técnicas
de relajación también pueden ayudar a reducir el nivel de estrés.
Ejercicio físico y rehabilitación.-
La actividad física tiene muchos
efectos saludables. Proporciona relajación, ayuda a conseguir el peso adecuado,
previene enfermedades como la osteoporosis.....No es necesario realizar
programas especiales, es suficiente realizar un ejercicio aeróbico diario y
ejercicios de estiramientos para mejorar la capacidad de tolerancia al dolor y
facilitar un sueño profundo y reparador.
Si el paciente comienza a hacer
ejercicio demasiado pronto y de una forma incorrecta, se sentirá peor
temporalmente, pero si no hace ejercicio tampoco notará mucha mejoría. Lo
adecuado es empezar a realizar poco a poco un ejercicio aeróbico según la
capacidad que tenga cada persona y su tolerancia al ejercicio y al dolor
que éste le puede provocar.
Estos pacientes se cansan muy
pronto, por lo que deben practicar el ejercicio físico lentamente. Cada sesión
debe precederse de ejercicios suaves de calentamiento y estiramiento durante 5
minutos. Después se practicará la actividad principal durante unos 20 minutos
más, aminorando el ritmo poco antes de terminar.
Son ejercicios aeróbicos andar a
buen paso, trotar, pedalear, nadar, bailar, caminar por el campo, hacer gimnasia
o trabajar con pesas ligeras. El jogging o la danza aeróbica fuerte son
demasiado extenuantes para la mayoría de estos pacientes. De todos ellos el más
beneficioso es la natación o el ejercicio controlado en el agua, siempre que ésta
tenga una temperatura adecuada, generalmente que no esté por debajo de los 28º
a 30º C.
El ejercicio parece influir sobre
el dolor y el sueño por efectos posiblemente hormonales. Los pacientes que
hacen ejercicio regularmente y dejan de hacerlo un día, se dan cuenta que sus síntomas
empeoran durante los siguientes días. Si solo hacen ejercicio de vez en cuando
y no de una manera constante y diaria, probablemente nunca notarán ningún
beneficio.
Estos pacientes deberán probar
diferentes tipos de ejercicio antes de encontrar el que más se adapte a cada
uno y destinar un momento específico para hacer los ejercicios diarios.
El ejercicio es más efectivo si
se hace a última hora de la tarde, pero si no se puede a esa hora es mejor
hacerlo más pronto que no hacer nada aunque probablemente se necesite hacer más
cantidad de ejercicio para conseguir el mismo resultado. No se debe hacer
ejercicio antes de acostarse porque puede interferir en el sueño.
Como complemento al ejercicio físico,
se emplean otros métodos que también son útiles para aliviar el dolor y
mejorar los síntomas.
En los servicios de rehabilitación
se aplican microondas, lámpara de rayos infrarrojos y ultrasonidos. También el
masaje, realizado después de la aplicación de calor, es bastante efectivo.
Estos procedimientos actúan incrementando el flujo sanguíneo al músculo y
proporcionando relajación.
También se utilizan las curas
termales en balnearios donde se descansa física y psicológicamente, además de
hacer ejercicio en los baños y de la aplicación de calor y de masajes.
Como procedimientos caseros
tenemos las bolsas de agua caliente, la lámpara de rayos infrarrojos, la manta
eléctrica, los chorros de masaje en la ducha y el baño caliente.