1.
Introducción
2.
Tumores benignos de la epidermis
3.
Tumores epiteliales benignos de las glándulas sudoríparas
ecrinas
4.
Tumores benignos de las glándulas sudoríparas
apocrinas
5.
Tumores benignos de las glándulas sebáceas
6.
Tumores benignos del folículo piloso
7.
Nevus
8.
Tumores benignos del tejido fibroso o
fibrohistiocitarios
9.
Tumores benignos del tejido adiposo
10.
Tumores benignos nerviosos
11.
Tumores benignos del tejido muscular
12.
Quistes cutáneos
13.
Verrugas
14.
Tumores epiteliales malignos
15.
Carcinoma basocelular
16.
Carcinoma espinocelular
17.
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
Pocos
comprendemos que nuestra piel es la primera línea de defensa de nuestro
organismo contra los elementos del mundo externo. Es la barrera contra la invasión
de microorganismos, además, nos ayuda a regular la temperatura corporal y por
medio de la sudación, excreta agua y diversos productos de desecho del
metabolismo
Es
el órgano más grande y sensitivo de nuestro organismo y el más expuesto al
mundo exterior, por lo tanto, es el que más recibe estímulos táctiles, térmicos
y dolorosos. Además, las células epidérmicas pueden producir enzimas (carboxilasas,
fosfatasas y sulfatasas) y complejos inmunitarios en respuesta a una invasión
viral.
Las lesiones cutáneas constituyen una de las alteraciones
que con mayor frecuencia se
observan en la exploración física. Es importante distinguir
las que son de carácter benigno de las malignas, tales como el melanoma y otros
cánceres de piel. Los melanomas cutáneos (MC) son neoformaciones malignas que
se originan a partir de los melanocitos, células pigmentadas que normalmente
están La epidermis y en ocasiones también en la dermis
El melanoma maligno cutáneo primario es uno de Los cánceres
más difíciles de erradicar en estadios avanzados, ya que alcanza un alto
potencial de malignidad. Otros tumores cutáneos malignos no melanomas son los
epiteliomas basocelulares (EBC) y espinocelulares (EEC), originados en la
epidermis y/o sus anejos
El cáncer de piel no melanoma se considerade curso poco
agresivo; no obstante, en 1999 se estimaron más de 2.100 muertes atribuibles a
esta enfermedad en Estados Unidos
Tumores de piel y tejido celular subcutáneo
TUMORES
CUTÁNEOS BENIGNOS
TUMORES
BENIGNOS DE LA EPIDERMIS
los tumores cutáneos benignos son lesiones
frecuentes que pueden tener diversos orígenes desde la epidermis, los anejos o
el tejido conectivo dérmico y tejido subcutáneo así como las estructuras que
se encuentran en dermis incluyendo nervios y vasos sanguíneos.
Queratosis
seborreica
También
denominada queratosis senil o verruga seborreica. Es el tumor epitelial benigno
más frecuente. Suelen aparecer en personas mayores de 40 años, localizadas en
cabeza, cuello y tronco. Pueden ser únicas, o con mayor frecuencia múltiples.
Aparecen como lesiones aplanadas, bien delimitadas, de color amarillento o marrón;
posteriormente adquieren un aspecto sobreelevado, verrugoso, de superficie
untuosa o hiperqueratósica. Su tamaño oscila entre 0,5 y 2 cm. Semejan
lesiones “colocadas” sobre la piel. Su color varía del pardo al negro. Las
lesiones muy pigmentadas deben diferenciarse del carcinoma basocelular
pigmentado y del melanoma maligno.
La
erupción brusca de múltiples lesiones de queratosis seborreicas constituye el
“signo de Leser-Trelat”, considerado durante mucho tiempo como un marcador
cutáneo de neoplasia interna. Actualmente, se discute dicha relación, siendo
considerada casual por algunos autores
Se
denomina dermatosis papulosa nigra, una variante propia de la raza negra,
consistente en la presencia de múltiples lesiones de pequeño tamaño en las
mejillas.
La
sospecha clínica se confirma mediante el estudio histológico que muestra
distinto grado de hiperplasia epidérmica con presencia de pequeños
pseudoquistes córneos. Desde el punto de vista histológico se distinguen las
siguientes variedades: acantósica, hiperqueratósica, reticulada, clonal,
irritada y melanoacantoma.
El
tratamiento suele consistir en curetaje y electrocoagulación o extirpación-biopsia.
Nevus
epidérmico
También
llamado nevus epidérmico verrugoso. Generalmente presentes al nacimiento,
pueden manifestarse durante el primer año de vida. Aparecen en 1 de cada 1000
recién nacidos vivos. Formados por pápulas verrugosas de parduscas a negras,
confluyentes en placas de tamaño, localización y distribución variables.
Pueden adoptar diferentes formas clínicas. El nevus epidérmico verrugoso
localizado se distribuye de forma lineal en las extremidades y de forma ondulada
en el tronco. Como su nombre indica la lesión es localizada. Las formas
extensas se denominan nevus epidérmico verrugoso sistematizado. Clásicamente,
las formas extensas de distribución unilateral se denominaban “nevus unius
lateralis” y las bilaterales, “ictiosis hystrix”. La variante extensa
puede asociar malformaciones neurológicas, óseas , oculares, vasculares y
urogenitales, constituyendo el denominado síndrome del nevus epidérmico de
Solomon. El nevus epidérmico verrugoso inflamatorio lineal (NEVIL) es la forma
que cursa con brotes de inflamación y picor. Las lesiones de nevus epidérmico
crecen lentamente durante la infancia y se mantienen estables a partir de la
adolescencia.
La
anatomía patológica muestra hiperqueratosis, acantosis, papilomatosis y
elongación de las crestas interpapilares. En raras ocasiones existen hallazgos
de hiperqueratosis epidermolítica, consistentes en fenónemos de vacuolización
perinuclear y presencia de gránulos de queratohialina. El NEVIL muestra, además,
en dermis superficial un infiltrado linfohistiocitario.
El
tratamiento consiste en la exéresis quirúrgica, aunque ésta no siempre es
posible.
Acantoma
de células claras
Lesión
nodular, poco frecuente, generalmente única, de 1 a 5 cm, rodeado por un
collarete escamoso periférico. La localización más frecuente son las
extremidades inferiores.
La anatomía patológica muestra una lesión intraepidérmica bien delimitada,
formada por queratinocitos de amplio y claro citoplasma debido al acúmulo de
glucógeno, como demuestra la tinción PAS positiva. La extirpación-biopsia es
diagnóstica y terapéutica.
Nevus
blanco esponjosos
Lesión
congénita transmitida de forma autosómica dominante. En los primeros años de
vida aparecen áreas de la mucosa oral engrosadas, de aspecto esponjoso,
blanquecinas. De curso progresivo, puede afectar también las mucosas nasal,
esofágica, rectal y vaginal.
La
anatomía patológica muestra hiperplasia de la mucosa oral por intenso edema
intracelular focal. El diagnóstico diferencial debe realizarse con el
leucoedema, la paquioniquia congénita, la disqueratosis congénita y la
hiperplasia epitelial oral focal.De plantearse algún tipo de tratamiento, éste
consistirá en curetaje y electrocoagulación o cirugía convencional.
Disqueratoma
verrugoso
Se
trata de una lesión papulosa con un tapón queratósico central. Suele aparecer
en cara, cuello, cuero cabelludo y axila fundamentalmente. Histológicamente se
aprecia una invaginación crateriforme ocupada por un tapón queratósico. La
epidermis circundante muestra células acantolíticas, cuerpos redondos y
granos. Debe diferenciarse sobre todo del queratoacantoma.
Algunos
autores incluyen entre los tumores benignos epidérmicos los tumores epiteliales
benignos producidos por virus como las verrugas, condilomas acuminados y
molluscum contagiosum; debido a la extensión del tema los incluiremos de forma
breve al final en el apartado “Otros”.
TUMORES
EPITELIALES BENIGNOS DE LAS GLÁNDULAS SUDORÍPARAS ECRINAS
Nevus
ecrino
Poco
frecuente. Se manifiesta por un área circunscrita de hiperhidrosis. La
histopatología muestra un acúmulo circunscrito de glomérulos secretores y
conductos ecrinos, de morfología normales. Existe una variedad asociada a
angiomas denominada “hamartoma ecrino angiomatoso”.
Hidrocistoma
ecrino
Lesiones
papulosas únicas ,con menor frecuencia múltiples, traslúcidas, azuladas o
recubiertas por piel de aspecto normal, localizadas en la cara de personas
adultas, principalmente mujeres. Provocadas por un fenónemo de retención
sudoral, es típico que aumenten de tamaño con el calor. La histopatología
muestra una cavidad quística en dermis media delimitada por un epitelio formado
por dos capas de células cuboidales idénticas a las de la porción intradérmica
del conducto ecrino normal.
Siringoma
Lesiones
papulares, generalmente múltiples, amarillentas o recubiertas por piel normal.
Afectan con mayor frecuencia a las mujeres a partir de la pubertad. Se localizan
en párpados y mejillas fundamentalmente. También pueden aparecer en abdomen,
axila, pene y vulva. Afecta al 20 % de las pacientes de sexo femenino portadoras
de síndrome de Down. Se ha descrito una variante de distribución lineal; y
otra en la que de forma brusca, aparecen múltiples lesiones en el tronco de
personas jóvenes denominada “hidradenomas eruptivos de Darier-Jaquet”. La
dermatopatología muestra en el espesor de un estroma fibroso múltiples
formaciones ductales limitadas por dos capas de células epiteliales, de la
periférica se proyectan finos cordones epiteliales descritos como “ en cola
de renacuajo”. Existe una variedad histológica denominada “siringoma de células
claras”, compuesta por lóbulos de células claras. Dicho aspecto se debe al
acúmulo de glucógeno y por lo tanto se tiñen con la tinción de PAS. Puede
asociarse a diabetes. Se han tratado con electrocoagulación y crioterapia. En
la actualidad pueden tratarse con láser de CO2 ultrapulsado.
Poroma ecrino
Tumor
hemisférico sesil o pediculado, de 1 a 2 cm, se superficie congestiva, a menudo
erosionada, con tendencia a localizarse en las porciones distales de las
extremidades, sobre todo en la planta y bordes medial y lateral de los pies y
con menor frecuencia en palma de manos; también se han descrito en cabeza y
tronco. Pueden sangrar tras mínimos traumatismos. Generalmente la lesión es única,
aunque se han descrito formas múltiples denominadas “poromatosis ecrina”.
Los poromas ecrinos localizados en la planta del pie pueden plantear, clínicamente,
problemas de diagnóstico diferencial con el melanoma amelanótico.
Desde
el punto de vista histogenético, es un tumor con diferenciación hacia las dos
capas celulares que componen la porción intraepidérmica del conducto excretor
de la glándula ecrina.
La
histopatología muestra una masa tumoral dérmica procedente de la porción
inferior de la epidermis, bien delimitada, formada por células cuboidales de
menor tamaño que los queratinocitos con un núcleo redondo basófilo. En el
interior de la masa tumoral pueden apreciarse estrechas luces ductales
recubiertas por una cutícula eosinófila diastasa resistente. El "hidroacantoma
simple” y el “tumor ductal intradérmico” son variantes histológicas de
poroma ecrino de localización exclusivamente intraepidérmica o intradérmica,
respectivamente.
El tratamiento consiste
en la extirpación quirúrgica.
Hidradenoma
de células claras
Tumor
intradérmico, único, de pequeño tamaño sin localización ni datos clínicos
característicos, excepto la frecuencia con la que se ulcera. Los estudios
histogenéticos indican que este tumor puede mostrar diferenciación hacia
cualquiera de las estructuras de la glándula sudorípara ecrina. Los hallazgos
histopatológicos consisten en una tumoración intradérmica bien delimitada
compuesta por varios lóbulos celulares con presencia de estructuras tubulares
ramificadas. Las células que lo componen son grandes, poliédricas, tienen núcleo
oscuro y citoplasma claro PAS positivo debido al acúmulo de glucógeno. La
extirpación-biopsia es diagnóstica y terapéutica.
Espiradenoma
ecrino
Lesión
intradérmica, generalmente única, redondeada,bien delimitada, de 1 cm de diámetro,
más frecuente en adultos jóvenes. Tiene la peculiaridad de ser un tumor
doloroso, espontáneamente y/o a la presión. Deberá, por lo tanto,
diferenciarse de otros tumores cutáneos dolorosos, principalmente de los
neuromas, leiomiomas y de los tumores glómicos.
Histológicamente
el tumor está compuesto por lóbulos epiteliales intradérmicos, intensamente
basófilos. En su espesor aparecen luces tubulares recubiertas por una cutícula
acidófila diastasa resistente. Los lóbulos epiteliales se encuentran
constituidos por dos tipos de células, unas de núcleo hipercromático de
disposición periférica, y otras centrales o periductales con núcleo grande y
claro. El estroma circundante se muestra edematoso o hialinizado, con gran
vasodilatación y presencia de fibrillas nerviosas responsables del dolor de la
lesión. El tratamiento consiste en la extirpación de la lesión.
Siringoma
condroide
También
denominado tumor mixto cutáneo y antiguamente, adenoma pleomórfico de la glándula
sudorípara. Localizado en cabeza y cuello, sobre todo en nariz y mejillas;
aparece como un nódulo intradérmico o subcutáneo, duro, adherido en ocasiones
a la piel suprayacente que por lo demás muestra un aspecto normal. Su tamaño
oscila de 0,5 a 3 cm.
La
histopatología muestra una tumoración intradérmica, polilobulada, bien
delimitada en la que aparecen luces tubulares o quísticas ramificadas,
limitadas por dos capas de células epiteliales: cuboidales las internas y
aplanadas las periféricas. El estroma presenta un aspecto pálido, edematoso.
Su riqueza en mucopolisacáridos es la responsable de las tinciones positivas
con azul Alcián y mucicarmín. Puede desarrollar metaplasia cartilaginosa.
Otros
tumores benignos ecrinos que por su rareza sólo enumeraremos son el adenoma
papilar ecrino, siringoacantoma y siringofibroadenoma ecrino.
TUMORES
BENIGNOS DE LAS GLÁNDULAS SUDORÍPARAS APOCRINAS
Nevus
apocrino
Muy
raro. Se manifiesta como pápulas o nódulos congénitos localizados en cuero
cabelludo, axilas o ingles. Se trata de una proliferación hamartomatosa de glándulas
apocrinas. Su diagnóstico es histológico. Aparecen múltiples glándulas
apocrinas bien diferenciadas en dermis reticular e hipodermis.
Cistoadenoma
apocrino
También
denominado hidrocistoma apocrino. Derivan de la porción secretora de las glándulas
apocrinas. Es un tumor único, pequeño, hemisférico, de aspecto quístico,
traslúcido o azulado localizado sobre todo en cara, aunque también en cuero
cabelludo, pabellones auriculares, tronco y genitales. Cuando aparece en el
glande puede confundirse con los quistes disráficos mediales. En otras
localizaciones debe distinguirse del carcinoma basocelular quístico y del nevus
azul.
La anatomía patológica muestra en dermis una cavidad quística con
proyecciones papilares parietales en su interior. La pared quística y las
proyecciones papilares están recubiertas por una capa de células que muestran
secreción por decapitación. En la periferia del quiste se disponen células
mioepiteliales. El tratamiento de elección es la exéresis quirúrgica.
Hidradenoma
papilífero
Su
forma clínica característica es la de un nódulo único localizado en la vulva
de mujeres mayores de 30 años. Es el tumor benigno más frecuente de la vulva.
También se han descrito en la región perianal, pezón, cuero cabelludo, párpado
y conducto auditivo externo. El tumor está cubierto por piel normal, es firme a
la palpación y mide pocos milímetros de diámetro.
Se
observa en dermis un tumor encapsulado formado por espacios quísticos ocupados
por proyecciones papilares recubiertas por células apocrinas que muestran
secreción por decapitación. Periféricamente se disponen células
mioepiteliales aplanadas. La exéresis es curativa.
Siringocistoadenoma
papilífero
Tumor
congénito localizado fundamentalmente en cuero cabelludo y cara. También puede
afectar el tronco, genitales e ingle. Aparece en la pubertad sobre un nevus sebáceo
y/o epidérmico. Al nacimiento y en los primeros años de vida se manifiesta
como una placa formada por pequeñas pápulas; en la adolescencia aumenta de
tamaño presentando un cráter central de superficie costrosa.
La
histología muestra una invaginación epitelial quística originada en la
epidermis ocupada por proyecciones papilares recubiertas por células apocrinas.
En la periferia se disponen las células mioepiteliales características de los
tumores de origen apocrino. Es característico de este tumor la presencia de múltiples
células plasmáticas en el estroma.
Adenoma
tubular apocrino
Tumor
raro diagnosticado mediante estudio histológico.
Cilindroma
Se
trata de uno de los tumores anexiales benignos más frecuentes. Predomina en las
mujeres. Son tumores globulosos, hemisféricos, firmes, de tamaño variable,
recubiertos por telangiectasias. Se localizan en cabeza y cuello. Aparecen en la
pubertad o en la edad adulta. En la mayoría de las ocasiones son únicos.
Existen formas múltiples, heredadas con carácter autosómico dominante, en las
que las lesiones se extienden por amplias zonas del cuero cabelludo y de la
cara, constituyendo los denominados “tumores en turbante” Las formas múltiples
se asocian a tricopiteliomas múltiples.
Histológicamente
está compuesto por múltiples lóbulos epiteliales compactos dispuestos como si
de las piezas de un rompecabezas se tratara. Cada lóbulo tumoral está rodeado
por una vaina hialina PAS positiva y diastasa resistente. Los lóbulos está
compuestos por dos tipos de células. Unas de disposición periférica ,en
empalizada, de núcleo pequeño y oscuro. Otras dispuestas centralmente de núcleo
amplio y pálido. La extirpación debe ser amplia ya que recidivan con
facilidad. Se han descrito casos excepcionales de malignización y metástasis.
Cilindromas múltiples de cuero cabelludo
TUMORES
BENIGNOS DE LAS GLÁNDULAS SEBÁCEAS
Hiperplasia
sebácea
Muy
frecuente. Aparece como pequeñas pápulas amarillentas umbilicadas localizadas
en frente y mejillas de personas adultas. Localizaciones inusuales son areola,
pezón, cuello y pene. Histológicamente aparece un ancho conducto sebáceo
central en el que desembocan numerosos lóbulos sebáceos agrupados en torno a
él. Pueden confundirse con pequeños carcinomas basocelulares.
Nevus sebáceo
El
nevus sebáceo de Jadassohn es una lesión congénita, bien delimitada, amarilla
o naranja, localizada con mayor frecuencia en cuero cabelludo; también se ha
descrito en cara y cuello. Su curso clínico-patológico presenta tres etapas o
fases. La fase I, infantil o fase de placa alopécica se manifiesta como su
nombre indica como una placa alopécica redondeada u oval . Al microscopio se
observa acantosis y papilomatosis de la epidermis, y en dermis lobulillos sebáceos
incompletamente desarrollados. En torno a la pubertad la placa alopécica
adquiere un aspecto verrugoso, papilomatoso. Es la fase II, puberal o de placa
verrugo-papilomatosa. Histológicamente se aprecia hiperqueratosis y
papilomatosis de la epidermis y , en dermis, proliferación e hipertrofia de las
glándulas sebáceas. En el fondo de la lesión se aprecian glándulas apocrinas.
En la fase III, del adulto o de desarrollo tumoral aparecen sobre la superficie
de la lesión diferentes tipos de tumores benignos y malignos. Clásicamente,
los tumores relacionados con mayor frecuencia con el nevus sebáceo han sido el
siringocistoadenoma papilífero y el carcinoma basocelular. Recientemente se han
descrito muchos otros tumores aparecidos sobre lesiones de nevus sebáceo
,incluyendo carcinomas epidermoides. Debido a estas asociaciones, el nevus sebáceo
debe ser extirpado quirúrgicamente antes de la pubertad.
Por
último, recordar que el nevus sebáceo puede formar parte del síndrome de
Solomon
Adenoma
sebáceo
Tumor
generalmente único, de pequeño tamaño, localizado en cabeza y cuello de
personas ancianas. Puede ser un marcador cutáneo del síndrome de Muir-Torre;
cuadro heredado con un patrón autosómico dominante que asocia neoplasias sebáceas
cutáneas (adenoma sebáceo, sebaceoma o carcinoma sebáceo) con o sin
queratoacantomas y una o varias neoplasias malignas internas (con mayor
frecuencia cáncer colorrectal y en segundo lugar génitourinario).
Histológicamente el adenoma sebáceo está compuesto por múltiples lóbulos
sebáceos que muestran una diferenciación incompleta, separados por septos
conectivos. Los lóbulos sebáceos están formados en la periferia por células
germinativas basófilas y en el centro por células sebáceas maduras de
citoplasma claro por el acúmulo de lípidos.
TUMORES
BENIGNOS DEL FOLÍCULO PILOSO
Tricofoliculoma
Tumor
único, casi siempre localizado en la cara. Se manifiesta clínicamene por un nódulo
cupuliforme de 5 mm de diámetro con un orificio central del que surgen finos
cabellos. Al microscopio se observa en dermis una cavidad quística limitada por
un epitelio escamoso y llena de queratina. En torno a este folículo piloso
“primario” se disponen numerosos folículos “secundarios” de menor tamaño,
bien diferenciados.
Fibrofoliculomas
Se
trata de pápulas de 2 a 4 mm, de piel normal, generalmente múltiples,
localizadas en cara, tronco y extremidades. El síndrome de Birt-Hogg-Dubé, de
herencia autosómica dominante asocia fibrofoliculomas múltiples, acrocordones,
colagenomas, lipomas y/o fibromas orales. También se han descrito neoplasias de
colon y riñón. Pueden tratarse mediante dermabrasión o láser de CO2.
En
cuanto a los tricodiscomas, algunos autores dudan de que se trate de una entidad
aparte.
Tricoepitelioma
Existe
una variante solitaria y otra múltiple. El tricoepitelioma solitario aparece en
las primeras décadas de la vida, como una pápula rosada de unos 2 centímetros
localizada con mayor frecuencia en la cara; también pueden aparecer en cuero
cabelludo, cuello, tronco y extremidades superiores; no es hereditario. Los
tricoepiteliomas múltiples se heredan con carácter autosómico dominante,
aparecen en la infancia como pápulas firmes blanquecinas o rosadas de 0,5 cm de
diámetro localizadas en surcos nasogenianos, nariz, labio superior y frente
(distribución centrofacial), con menor frecuencia aparecen en cuero cabelludo,
cuello y tronco. Pueden asociarse a cilindromas; en este caso se heredan de modo
autosómico dominante por un gen localizado en el cromosoma 9.
Histológicamente
ambas variedades presentan hallazgos semejantes. Se aprecia un tumor de
localización dérmica, bien delimitado, compuesto por lóbulos de epitelio
folicular con células basalioides dispuestas periféricamente en empalizada. En
el espesor del tumor es característica la presencia de quistes córneos debidos
a fenómenos de queratinización brusca y completa. En el estroma peritumoral
pueden encontrarse abundante colágeno, granulomas por cuerpo extraño y focos
de calcificación. Debe diferenciarse principalmente del carcinoma de células
basales con diferenciación queratósica con el que se confunde frecuentemente.
Para algunos autores, ciertos casos de carcinoma basocelular descritos en niños
y adolescentes podrían coresponder a tricoepiteliomas solitarios.
Pilomatricoma
También
denominado epitelioma calcificado de Malherbe. Es un tumor frecuente;
generalmente único. Aparece en cara, cuello y extremidades superiores de niños
y adultos jóvenes como una lesión pápulo-nodular de 0,5 a 5 cm de diámetro
recubierta por piel de aspecto normal, rosada o pigmentada, asintomática. A la
palpación es duro, incluso pétreo. Pueden aparecer además en cuero cabelludo,
tronco y extremidades inferiores. También se pueden aparecer en adultos de
entre 50 y 70 años. Se han descrito formas múltiples asociadas a distrofia
miotónica, a síndrome de Rubinstein-Taybi y síndrome de Gardner.
Histológicamente
se trata de un tumor intradérmico o subcutáneo bien delimitado constituido por
lóbulos compuestos por tres tipos de células. En la periferia de los lóbulos
tumorales las células son basófilas, presentan un núcleo grande central y se
aprecian numerosas figuras de mitosis. Hacia el interior de los lóbulos las células
van perdiendo su núcleo, denominándose células transicionales; por último,
carecen completamente de núcleo convirtiéndose en células sombra o fantasma.
La proporción de estas células es mayor cuanto cuanto más evolucionado sea el
tumor. Con frecuencia aparecen focos de calcificación y en ocasiones de
osificación. El pilomatricoma muestra diferenciación hacia las células
matriciales del pelo. El tratamiento es quirúrgico.
Pilomatricoma con distrofia miotónica
característica de pilomatricoma
Tricolemmoma
Existe
una variante solitaria y otra múltiple. La forma solitaria se localiza en la
cabeza y cuello de pacientes adultos, principalmente en párpados, nariz y labio
superior. Clínicamente pueden semejar una verruga vulgar o un carcinoma
basocelular. Histológicamente, está constituido por lóbulos epiteliales en
conexión con la epidermis o con la vaina epitelial externa. Las células periféricas
se disponen en empalizada, el resto tienen un citoplasma claro, PAS positivo,
debido al acúmulo de glucógeno. El tricolemmoma deriva de la vaina radicular
externa.
Los
tricolemmomas faciales múltiples forman parte de la enfermedad de Cowden o síndrome
de los hamartomas múltiples cuadro heredado con carácter autosómico que puede
asociar neoplasias de tiroides y de mama.
NEVUS
Los
nevus melanocíticos o pigmentocelulares, coloquialmente denominados lunares,
son tumores cutáneos benignos formados por acúmulos de células névicas
(tecas o nidos) localizados en la unión dermo-epidérmica. Son lesiones muy
frecuentes. Suelen clasificarse en nevus melanocíticos congénitos y nevus
melanocíticos adquiridos. Además existen otros nevus con peculiaridades clínico-patológicas
distintivas que expondremos más adelante.
Nevus
melanocíticos congénitos
Son
lesiones presentes al nacimiento o manifestadas durante las primeras semanas de
vida. Suelen clasificarse según su tamaño. Se han propuesto diversos
criterios. Uno de ellos considera nevus melanocíticos congénitos pequeños los
menores de 1,5 cm de diámetro; nevus melanocíticos congénitos medianos los
comprendidos entre 1,5 y 20 cm de diámetro y gigantes los mayores de 20 cm de
diámetro. Estos criterios son relativos y dependen de la localización de la
lesión. Así, un nevus congénito mayor de 10 cm localizado en la cara se
considera gigante.
Los
nevus congénitos pequeños aparecen entre el 1 y el 2,5 % de los recién
nacidos. Predominan en el tronco, seguido de cabeza y extremidades. Se ha
estimado que el 14,9 % de las lesiones desarrolla melanoma, fundamentalmente en
la vida adulta por lo que se recomienda extirpar los nevus congénitos pequeños
en la pubertad.
Los
nevus congénitos gigantes tienen una incidencia que oscila según las series
entre 1/1000 y 1/20 000. La incidencia de melanoma desarrollado sobre un nevus
congénito gigante oscila entre el 3 y el 7 %. El 40 % de los melanomas malignos
diagnosticados en niños aparecen sobre nevus congénitos gigantes. El riesgo
sería mayor para las lesiones de localización axial. En la mitad de los casos
la transformación maligna se produce en la primera infancia por lo que se
aconseja su extirpación antes de los 3 años. Cuando la extirpación no sea
aceptada por la familia del paciente o resulte técnicamente imposible, la lesión
deberá revisarse periódicamente. Pueden llegar a ser muy extensos. Dependiendo
de su topografía se han denominado “en antifaz”, “en calzón”, “en
camiseta”… Durante los primeros meses de vida suelen ser aplanados;
posteriormente adquieren una superficie verrugosa, a menudo pilosa y en
ocasiones polipoide. Su color varía de pardo a negro. Predominan en la espalda
aunque pueden aparecer en cualquier localización. Los localizados en cabeza y
cuello pueden asociarse a hidrocefalia, hipertensión intracraneal, retraso
mental, crisis convulsivas… por melanocitosis leptomeníngea o neurocutánea
de pobre pronóstico por el riesgo de desarrollar melanoma de menínges . En
otras localizaciones pueden asociarse a trastornos subyacentes como trastornos
oculares, atrofia ósea, espina bífida, pie equino …
Las
características histológicas de los nevus congénitos son semejantes a las de
los nevus adquiridos. Sin embargo, existe una serie de hallazgos microscópicos,
que sin ser específicos, son muy orientadores del origen congénito de la lesión.
Estos hallazgos consisten en la presencia de células névicas en dermis
profunda y tejido celular subcutáneo, formación de hileras celulares “en
fila india” entre las bandas de colágeno y presencia de células névicas en
relación con los conductos excretores de las glándulas sudoríparas ecrinas,
folículos pilosebáceos, músculos erectores del pelo, nervios, vasos sanguíneos
y linfáticos. En las lesiones gigantes pueden encontrarse además imágenes de
nevus de Spitz y/o de nevus azul. La malignización, cuando se produce, se
origina principalmente de los melanocitos de la unión dermo-epidérmica y menos
frecuentemente de las células névicas dérmicas.
El
tratamiento quirúrgico puede realizarse mediante escisiones múltiples, el
empleo de injertos cutáneos o de expansores tisulares. La dermoabrasión es una
técnica desaconsejada ya que no elimina el componente profundo de la lesión.
Nevus
congénito gigante
Nevus
melanocítico adquirido
Aparecen
después del periodo perinatal. Son muy frecuentes. El número de lesiones
aumenta durante las primeras décadas de la vida. Un individuo adulto puede
llegar a presentar entre 15 y 40 lesiones. El número de lesiones aumenta
durante la pubertad y el embarazo.Suelen ser redondeados u ovales, sin
sobrepasar los 6 mm de diámetro. Al principio son aplanados, adquiriendo
posteriormente una superficie verrugosa. Algunos son pilosos. El color varía
del pardo al negro, aunque la pigmentación no siempre está presente. Cada lesión
suele ser monocroma. En general tienen una forma regular y un color uniforme.
Suelen ser estables aunque no estáticas. Al principio aumentan lentamente de
tamaño, permanecen un largo periodo sin cambios y posteriormente involucionan.
En los hombres predominan en el tronco y en las mujeres en las piernas. Pueden
aparecer en cualquier localización, incluyendo mucosas, palmas, plantas y
matriz ungueal. Estas localizaciones son más frecuentes en pacientes de raza
negra. Cuando aparecen en la matriz ungueal originan una banda longitudinal
pigmentada, persistente y estable. El traumatismo de un nevus puede originar
cambios inflamatorios agudos por un fenómeno de “foliculitis subnévica” ,
sin que indique un proceso de malignización. Estos cambios remiten en pocos días.
Los nevus también pueden sufrir algún tipo de cambio local durante el embarazo
y el empleo de anticonceptivos orales. Sin embargo, existen unos cambios clínicos
que indican signos de alarma de posible malignización de un nevus melanocítico;
éstos son: alteraciones bruscas de la superficie, tamaño, contorno y/o
coloración, aparición de un halo inflamatorio periférico, presencia de máculas
o nódulos contiguos, exudación, ulceración o sangrado, prurito o dolor y
presencia de adenopatías regionales. Igualmente, se han descrito cinco signos
de sospecha de melanoma ante una lesión pigmentada; son los denominados
criterios ABCDE: “A” asimetría, “B” bordes mal definidos, irregulares,
“C” coloración irregular, no uniforme, “D” diámetro mayor de 6 mm,
“E” elevaciones de la superficie de la lesión. Ante la aparición de alguno
de los signos de sospecha se vigilará estrechamente la evolución del nevus;
ante la presencia de alguno de los denominados signos de alarma se procederá a
la extirpación-biopsia de la lesión. Actualmente se acepta que a mayor número
de nevus adquiridos, mayor posibilidad de desarrollar melanoma. Así mismo se
admite que la radiación ultravioleta es un factor de riesgo para desarrollar
nevus y melanoma. Los factores de riesgo para desarrollar melanoma maligno se
discuten en otro capítulo.
Dermatopatología:
Las
células que componen los nevus melanocíticos se denominan células névicas; a
diferencia de los melanocitos, poseen escasas dendritas, se disponen en acúmulos
o tecas y su contenido en melanina es variable. Desde el punto de vista histológico,
los nevus se clasifican por la localización de las células névicas en la piel
en nevus junturales o yuxtaepidérmicos, nevus compuestos y nevus intradérmicos.
En
los nevus junturales o yuxtaepidérmicos las células névicas se disponen en la
capa basal de la epidermis y en la unión dermo-epidérmica por encima de la
capa basal. Las células son redondeadas o poligonales con núcleo grande y
pigmento abundante; son, pues, células de morfología epitelioide (células
tipoA). Las crestas interpapilares suelen estar alargadas, y las células névicas
pueden disponerse en los vértices de dichas crestas.
En
los nevus compuestos las células névicas ocupan la capa basal de la epidermis,
la unión dermo-epidérmica y la dermis. En la epidermis tienen una morfología
epitelioide; en la dermis, son de menor tamaño, semejando linfocitos (células
tipo B).
En
los nevus intradérmicos, las células névicas se localizan exclusivamente en
la dermis sin conexión con la epidermis. En la dermis superficial las células
tienen un aspecto epitelioide; linfocitoide en dermis media y en dermis profunda
adoptan una morfología fusiforme o neuroide (células tipo C). La producción
de melanina disminuye en las zonas más profundas.
Diagnóstico
diferencial
Las
lesiones características excepcionalmente plantean problemas diagnósticos. En
ocasiones deberán diferenciarse del nevus de Spitz, nevus azul, dermatofibroma,
queratosis seborreica, carcinoma basocelular y principalmente del melanoma
maligno.
Tratamiento
El
nevus adquirido que presenta signos de transformación maligna deberá ser
extirpado; de lo contrario el tratamiento se realiza por motivos estéticos o
porque debido a su localización sufre irritaciones periódicas. El rebanado o
“afeitado” y la dermoabrasión pueden acompañarse de recurrencias locales
por extirpación incompleta del nevus con imágenes histológicas de
pseudomelanoma.
Nevus
azul
·
Nevus
azul común: Suele
ser menor de 1 cm de diámetro. Más frecuente en mujeres, predomina en el dorso
de manos y pies; también aparecen en dorso de extremidades, cara y cuero
cabelludo. Histológicamente aparecen numerosos melanocitos dendríticos o
fusiformes ricos en melanina en dermis. Se acompañan de melanófagos, aumento
de fibroblastos y colágeno.
·
Nevus
azul combinado:
Asocia también tecas de células névicas típicas.
·
Nevus
azul celular: Mide
de 1 a 3 cm de diámetro. Predomina en mujeres, localizado en nalgas y región
sacrococcígea. La edad media de los pacientes es de 40 años. Además de los
melanocitos descritos en el nevus azul común existen células con amplio
citoplasma pálido, núcleo fusiforme con cromatina densa y escasa melanina.
Se recomienda la extirpación de los nevus azules, o , de lo contrario su
seguimiento u observación.
Nevus azul en cuero cabelludo
Mancha
mongólica
Se
trata de una mácula gris azulada, congénita, localizada en la región sacra y
porción inferior de la espalda de 2 a 8 cm de diámetro. Predomina en niños
orientales, nativos americanos, negros americanos y niños del sur de Europa.
Histológicamente se observan melanocitos dendríticos ,elongados paralelos a la
superficie cutánea en dermis media o inferior. Puede desaparecer durante la
infancia o perdurar en la vida adulta.
TUMORES
BENIGNOS DEL TEJIDO FIBROSO O FIBROHISTIOCITARIOS
Queloides
y cicatrices hipertróficas
Ambas
entidades consisten en una proliferación excesiva de tejido fibroso o
cicatricial. La cicatriz hipertrófica se mantiene limitada al lugar de la lesión
original; el queloide sobrepasa dichos límites, invadiendo la piel circundante.
El
queloide puede aparecer tras una lesión cutánea o espontáneamente. Es un
tumor firme, rosado o violáceo, de aspecto abollonado, generalmente aparecido
sobre una zona de piel lesionada. Pueden ser pruriginosos o dolorosos. Afectan más
frecuentemente a mujeres y pacientes de raza negra. Predomina en hombros, porción
superior de la espalda y tórax - sobre todo el área preesternal-, zonas de
piel más gruesa y en las que las cicatrices quedan sometidas a tensión.
La
cicatriz hipertrófica tiene un aspecto semejante, aunque menos sobreelevada y
no tiende a sobrepasar la zona de la lesión inicial. Generalmente es lineal, ya
que suele ser debida a una cicatriz quirúrgica.
Histológicamente,
en la cicatriz hipertrófica se aprecia en dermis haces de tejido fibroso y
fibroblastos distribuidos en espiral o al azar. El queloide muestra gruesas
bandas eosinófilas acelulares de colágeno.
En
el tratamiento puede emplearse crioterapia, infiltraciones locales de
corticoides, escisión del queloide seguida de infiltración de corticoides y
presoterapia, radioterapia, interferon alfa 2 b recombinante, láminas de gel de
silicona y aplicaciones de rosa de mosqueta.
Fibroma
blando
También
llamado fibroma péndulo, fibroma molluscum y acrocordón. Son muy frecuentes.
Suelen ser lesiones pediculadas, con pliegues superficiales, de aspecto
arrugado, de color de la piel normal, de 3 a 5 mm de tamaño. Los de mayor tamaño
pueden necrosarse parcial o totalmente si sufren torsión de su pedículo. Son
generalmente múltiples, predominan en cuello y axilas; también pueden aparecer
en pliegues submamarios e ingles. Su número incrementa cuando el paciente
aumenta de peso o durante el embarazo. Histológicamente presentan un tallo de
tejido conectivo laxo con vasos dilatados recubierto por una epidermis normal o
engrosada.
Dermatofibroma
También
llamado fibroma duro, histiocitoma o histiocitoma fibroso benigno. Es un tumor
muy frecuente que aparece fundamentalmente en las extremidades inferiores de
mujeres de edad media; puede afectar a personas de cualquier edad o sexo y
aparecer en cualquier localización. Algunos pacientes refieren el antecedente
de traumatismo o picadura previo. Son pápulas o nódulos, únicos o múltiples,
duros, engastados en la piel, “en pastilla”, de 0,5 a 3 cm de diámetro, de
color marrón o negro azulado.
Histológicamente
se trata de una lesión dérmica o dermoepidérmica, mal delimitada que respeta
la zona de Grenz, compuesta por proporciones variables de fibroblastos,
histiocitos, colágeno joven, colágeno maduro y capilares. Cuando predominan
fibroblastos y colágeno se habla de dermatofibroma fibroso. Es la variante más
frecuente. Las fibras de colágeno pueden disponerse individualmente o en bandas
entrelazadas. Los fascículos de células fusiformes pueden adoptar un patrón
arremolinado o en rueda de carro.
Si
predominan las células fagocíticas con aspecto de histiocitos se denomina
dermatofibroma celular o histiocitoma. Pueden encontrarse histiocitos cargados
de lípidos o de hemosiderina y células gigantes multinucleadas. Igualmente se
han descrito otras variantes histológicas menos frecuentes como el
dermatofibroma atípico, el histiocitoma de células epitelioides, el
dermatofibroma aneurismático …
El
diagnóstico diferencial clínico debe realizarse con el angioma, xantoma,
leiomioma, queloide, nevus melanocítico, y en raras ocasiones, las formas
pigmentadas con el melanoma.
El
tratamiento consiste en la extirpación-biopsia.
Fibroqueratoma
digital adquirido
Localizado
generalmente en las articulaciones interfalángicas distales o surcos
periungueales. Tiene el aspecto de un pequeño cono cutáneo queratósico. Debe
realizarse el diagnóstico diferencial con el cuerno cutáneo y el dedo
supernumerario. Histológicamente se aprecia una epidermis hiperqueratósica y
acantósica. El centro de la lesión está formado por gruesos haces de colágeno
entrelazados orientados en el eje de la lesión. El tratamiento consiste en la
extirpación de la lesión.
Fibromas
perifoliculares
Poco
frecuentes. Adoptan el aspecto de numerosas pápulas perifoliculares de color
piel, localizados sobre todo en cara y cuello. Con menor frecuencia pueden
alcanzar la porción superior del tronco o ser generalizados. En este último
caso el cuadro puede ser familiar y asociarse con pólipos de colon.
Histológicamente,
los folículos pilosos pueden ser normales o dilatados y están rodeados por
fibras de colágeno joven dispuesto concéntricamente entre las que se aprecian
numerosos núcleos fusiformes. El diagnóstico diferencial debe realizarse con
los angiofibromas de la esclerosis tuberosa y con los fibrofoliculomas.
Pápula
fibrosa de la nariz
Son
lesiones bastante frecuentes, generalmente únicas. Consisten en pequeñas pápulas
cupuliformes localizadas en la porción inferior de la nariz -con menor
frecuencia en la piel circundante- de personas maduras. Actualmente se
consideran nevus melanocíticos o angiofibromas involucionados.
Elastofibroma
dorsal
Nódulo
de varios centímetros de diámetro profundamente situado, localizado en la región
subescapular inferior de individuos de edad avanzada. Histológicamente aparecen
densos haces de colágeno entre los que se disponen fibras elásticas.
Tumor
de células gigantes de las vainas tendinosas
Nódulo
firme de 1 a 3 cm de diámetro localizado en dedos, manos y muñecas en íntima
relación con el recorrido de las vainas tendinosas. Tras el ganglión
representa el segundo tumor más frecuente de las manos. Predomina en mujeres
adultas. El “fibroma de las vainas tendinosas” es un tumor clínicamente
semejante diferenciado por los hallazgos histológicos.
Tumor
desmoide
Tumor
benigno, generalmente solitario, originado de la aponeurosis muscular con
tendencia a invadir el músculo. Afecta a adultos jóvenes, mayoritariamente
mujeres. La forma clínica más frecuente afecta a mujeres, se origina a partir
del músculo recto anterior del abdomen, después de un embarazo. En otras
ocasiones aparece sobre cicatrices de intervenciones abdominales. Pueden
originarse a partir de cualquier músculo esquelético. Pueden formar parte del
síndrome de Gardner.
Hamartoma
fibroso de la infancia
Generalmente
uno, en ocasiones dos, nódulos subcutáneos presentes al nacimiento o que hacen
su aparición durante el primer año de vida. Tras un periodo inicial de
crecimiento rápido, se estabilizan.
Miofibromatosis
infantil
Raro
cuadro clínico del que existen dos formas de presentación. La miofibromatosis
superficial en la que los nódulos fibrosos se limitan a la piel, tejido celular
subcutáneo, músculo esquelético y hueso. El pronóstico es bueno. En la
miofibromatosis generalizada, existen lesiones viscerales; presenta una
mortalidad del 80 % por compresión de órganos vitales, principalmente los
pulmones. En los niños que sobreviven las lesiones pueden involucionar.
Ultraestructuralmente, las lesiones están compuestas por miofibroblastos.
Fibromatosis
hialina juvenil
Raro
proceso de herencia autosómica recesiva. Se inicia en la infancia. Cursa con
grandes tumores localizados en cabeza y cuello, hipertrofia gingival y
contracturas en flexión de diversas articulaciones.
Fibromatosis
digital infantil
Entidad
rara caracterizada por la presencia de nódulos únicos o múltiples en las
falanges distales de los dedos de las manos o los pies. Las lesiones pueden ser
congénitas o aparecer durante el primer año de vida; pueden regresar espontáneamente.
Ultraestructuralmente, la mayoría de las células corresponden a
miofibroblastos.
Cojinetes
de las falanges o nudillos
Placas
circunscritas, fibromatosas, localizadas sobre las articulaciones interfalángicas
y metacarpofalángicas de los dedos de la mano.
Fascitis
noular pseudosarcomatosa
Proceso
poco frecuente. Afecta extremidades y tronco de adultos de edad media. Se
manifiesta por un nódulo subcutáneo, generalmente único, de rápido
crecimiento hasta alcanzar 5 cm de diámetro; involucionan espontáneamente en
varios meses. La recidiva de la lesión tras su extirpación obliga a
reconsiderar el diagnóstico. Desde el punto de vista histológico destaca la
presencia de fibroblastos pleomórficos en un estroma mucinoso. El diagnóstico
diferencial debe realizarse con el fibrosarcoma.
TUMORES
BENIGNOS DEL TEJIDO ADIPOSO
Nevus
lipomatoso superficial de Hoffmann-Zurhelle
Se
trata de una malformación nevoide con aumento localizado de tejido adiposo.
Congénita o de aparición muy precoz. Formado por pápulas o nódulos blandos,
aislados o confluente en una placa de aspecto cerebriforme de color de la piel
normal o amarillento con predilección por las regiones lumbar y glútea. Histológicamente
se aprecia la presencia de adipocitos normales ectópicos en dermis. Debe
realizarse el diagnóstico diferencial con la hipoplasia dérmica focal o síndrome
de Goltz, cuadro de herencia dominante ligado a cromosoma X, que presenta una
imagen histológica semejante pero clínicamente asocia alteraciones esqueléticas,
oculares, cardiacas y neurológicas.
Lipoma
Se
trata de una proliferación circunscrita de tejido celular subcutáneo muy
frecuente, Pueden ser únicos o múltiples. Predominan en los hombros, la
espalda, los brazos, las piernas, la frente y la nuca. Tienen una consistencia
elástica a la palpación. Cuando se localizan en la región lumbosacra, debe
descartarse una espina bífida o un meningocele subyacente. En ocasiones
aparecen múltiples lipomas grandes, confluyentes constituyendo las denominadas
lipomatosis. Las dos más frecuentes son la neurolipomatosis dolorosa de Dercum
y la lipomatosis simétrica benigna o enfermedad de Madelung en la que los acúmulos
predominan en cuello, tronco y brazos.
Desde
el punto de vista histológico son lesiones delimitadas por una cápsula de
tejido conectivo compuestas por adipocitos normales. Los lipomas que contienen
una proporción importante de tejido conectivo se denominan fibrolipomas. Cuando
predominan vasos sanguíneos se trata de angiolipomas; pueden ser dolorosos.
El
lipoma de céluas fusiformes suele ser único, localizado en espalda y nuca de
hombres ancianos, y están compuestos por adipocitos, fibroblastos de morfología
fusiforme y abundantes mastocitos. El lipoma pleomórfico se caracteriza por la
presencia de células gigantes multinucleadas llamadas “células en flor”.
El lipoblastoma predomina en las extremidades inferiores de niños menores de 7
años, está compuesto por células grasas embrionarias.
El
hibernoma aparece en personas adultas a partir de restos de la grasa fetal; está
compuesto por tres tipos de células: una pequeñas con citoplasma eosinófilo y
granular; grandes células multivacuoladas y por grandes células univacuoladas.
TUMORES
BENIGNOS NERVIOSOS
Neuromas
Existen
tres formas clínicas. El neuroma traumático, que a su vez incluye el neuroma
de amputación y el denominado dedo supernumerario rudimentario; el neuroma cutáneo
idiopático único o múltiple y los neuromas mucosos múltiples.
Los
neuromas de amputación son muy dolorosos a la presión. No así los encontrados
en los dedos supernumerarios rudimentarios que aparecen como consecuencia de la
destrucción de un dedo supernumerario.
Los
neuromas idiopáticos son asintomáticos. El neuroma solitario suele aparecer en
la infancia. Los múltiples predominan en adultos; pueden afectar la mucosa oral
pero sin evidencia de neoplasia endocrina.
Los
neuromas mucosos múltiples forman parte del síndrome de neoplasia endocrina múltiple
tipo 2b, también conocido como síndrome de Sipple o de Gorlin. Tiene una
herencia autosómica dominante. Se asocia a carcinoma medular de tiroides de
aparición precoz y a feocromocitoma. Los neuromas aparecen como pequeños nódulos
en la mucosa de labios, lengua, cavidad oral; en ocasiones se aprecian en la
conjuntiva.
En
las tres formas la histología muestra grandes haces de nervios periféricos
rodeados por tejido conectivo.
Neurofibroma
Es
el tumor nervioso más frecuente. Los neurofibromas solitarios son raros. Son más
frecuentes las formas múltiples, casi siempre relacionados con la enfermedad de
von Recklinghausen o neurofibromatosis. Raramente, las lesiones pueden
malignizarse. Clínicamente consisten en nódulos recubiertos por piel de color
normal, blandos o sólidos, de diferentes tamaños que pueden aparecer en
cualquier localización aunque predominan en el tronco. Muchas lesiones pueden
invaginarse con la punta del dedo. Cuando las lesiones son extensas, afectando
toda una extremidad, recubierta por piel redundante, hiperpigmentada se
denominan neurofibromas plexiformes. Las formas extremas de esta variante se han
designado clásicamente “tumor real”; son casi exclusivos de la
neurofibromatosis.
Histológicamente
son lesiones dérmicas o subcutáneas, de límites imprecisos, encapsuladas,
compuestas por una proliferación de células de Schwann, fibroblastos
perineurales y endoneurales. Es evidente su relación con pequeñas fibras
nerviosas. Las células tumorales son elongadas, con núcleo hipercromático,
distribuidos en delgados fascículos ondulados. Se han descrito las siguientes
variantes clínico-patológicas: neurofibroma mixoide, neurofibroma paciniano y
neurofibroma epitelioide. El tratamiento consiste en la extirpación.
Neurilemoma
o Schwannoma
Tumor
raro, asintomático, que deriva de las células de Schwann en la vecindad de un
nervio periférico. Aparece en la cuarta y quinta décadas de la vida. Predomina
en cabeza, cuello y extremidades. Generalmente es único. Las formas múltiples
suelen asociarse a neurofibromatosis de von Recklinghausen.
Anatomopatológicamente
son lesiones subcutáneas, encapsuladas, caracterizadas por presentar un doble
patrón histológico llamados áreas de Antoni A y B. Las áreas de Antoni A
forman el componente celular de la lesión. Son células fusiformes cuyos núcleos
se disponen en algunas zonas en empalizada formando dos filas paralelas
separadas por las prolongaciones de las células de Schwann originando los
cuerpos de Verocay. Las áreas de Antoni B son mucho menos celulares,
predominando un estroma mixoide laxo con vasos sanguíneos y células
inflamatorias crónicas. Se han descrito las siguientes variantes: schwannoma
celular, melanótico y plexiforme.
Ganglioneuroma
Pequeño
tumor solitario, muy raro que puede aparecer en cualquier localización. Histológicamente
se identifican células ganglionares.
Tumor
de células granulares
Descrito
por Abrikossoff como mioblastoma de células granulosas. Se trata de un nódulo
firme, bien delimitado de 0,5 a 4 cm de diámetro generalmente único. En el 10
% de los pacientes las lesiones son múltiples.Más frecuente en la edad adulta
y en mujeres. La localización más frecuente es la lengua. También puede
aparecer en piel, tejido celular subcutáneo y vísceras. Existe una forma
maligna.
Histológicamente
está compuesto por células grandes y elongadas, con un núcleo pequeño
central, agrupadas en nidos. El hallazgo característico es la presencia en el
citoplasma eosinófilo de gránulos PAS positivos, diastasa resistentes. La
epidermis que recubre el tumor suele ser hiperplásica. En la actualidad se
acepta que se trata de un tumor originado de las células de Schwann, aunque se
desconoce la causa de los numerosos gránulos lisosomiales
Glioma
nasal
Localizado
con mayor frecuencia alrededor de la raíz nasal. Representa una herniación
intrauterina de tejido cerebral. Clínicamente semeja un angioma. Debe
diferenciarse del encefalocele mediante técnicas radiológicas antes de
biopsiarlo. Histológicamente está constituido por células gliales, astrocitos
y sustancia glial intercelular.
Meningioma
cutáneo
Muy
raro. Tiene su origen en las células aracnoideas de las meniges cerebrales o
espinales. Puede ser primario o secundario. El meningioma cutáneo primario
suele ser congénito, se localiza en cuero cabelludo, frente o áreas
paravertebrales. El meningioma cutáneo secundario representa la extensión cutánea
de un meningioma intracraneal. El hallazgo anatomopatológico característico
son los cuerpos de psammoma, formaciones hialinas, de disposición concéntrica
de diferente tamaño y grado variable de calcificación.
Neurotecoma
También
llamado mixoma de la vaina nerviosa. Es un tumor benigno, intradérmico o subcutáneo,
derivado de la vaina nerviosa. Histológicamente está compuesto por nidos o
cordones de grandes celulas entremezcladas con haces de colágeno, en la
proximidad de pequeños nervios.
Se
describen dos variantes clínico-patológicas: la mixoide y la celular. El
neurotecoma mixoide aparece en cabeza, cuello y extremidades superiores de
adultos de edad media, principalmente mujeres. El neurotecoma celular aparece en
la infancia, sobre todo niñas, localizado en cabeza, cuello y hombros.
Perineuroma
Es
un tumor poco frecuente. Deriva de las células perineurales. Se trata de una
lesión subcutánea localizada en tronco y extremidades de adultos de edad
media.
TUMORES
BENIGNOS DEL TEJIDO MUSCULAR
Hamartoma
de músculo liso
Congénito
o de aparición en la primera infancia predomina en la región lumbosacra. Está
compuesto por máculas, pápulas foliculares o placas que pueden alcanzar 10 cm
de diámetro. Algunas lesiones muestran hiperpigmentación e hipertricosis.
Puede asociarse a nevus de Becker. Histológicamente se aprecian gruesos haces
de músculo liso. En los pacientes con hipertricosis los haces de músculo liso
muestran conexiones con folículos pilosos de gran tamaño. El diagnóstico
diferencial debe realizarse con el piloleiomioma.
Leiomioma
Es
un tumor derivado del músculo liso. Se distinguen 4 variantes.
·
Piloleiomioma
solitario. Deriva del músculo erector del pelo. Predomina en tronco y
extremidades. Se presenta como un tumor menor de 2 cm de diámetro, doloroso a
la presión.
·
Piloleiomioma múltiple.
Es el tipo más frecuente de leiomioma. Deriva también del músculo erector del
pelo. Se manifiestan como nódulos subcutáneos; pueden afectar varias zonas.
Son lesiones dolorosas.
·
Leiomioma genital
solitario. Deriva del músculo dartoico, vulvar o mamilar. Puede localizarse por
lo tanto en escroto, labios mayores y con menor frecuencia en el pezón. Suelen
ser asintomáticos.
·
Angioleiomioma.
Deriva de la capa muscular de los vasos cutáneos. Se presenta como una lesión
subcutánea menor de 4 cm de diámetro generalmente dolorosa ,localizada en las
extremidades inferiores de mujeres.
Los
tres primeros están compuestos histológicamente por haces de fibras de músculo
liso entrelazados. Los angioleiomiomas, a diferencia de los otros tipos de
leiomioma son encapsulados y contienen numerosos vasos.
QUISTES
CUTÁNEOS
Los
quistes cutáneos se definen como cavidades localizadas en dermis o hipodermis
recubiertas por epitelio y de contenido líquido, gelatinoso o sólido. Los
pseudoquistes tienen un aspecto semejante a los quistes verdaderos pero carecen
de una pared epitelial. En los tumores quísticos, la cavidad se desarrolla en
el interior del parénquima.
Quiste
epidérmico infundibular
Son
los quistes cutáneos más frecuentes, suponiendo el 80-90 % de los mismos.
Predominan en cara, cuello y porción superior del tronco. Son tumores intradérmicos
o subcutáneos, firmes, hemisféricos, redondos, de lento crecimiento midiendo
de pocos milímetros a varios centímetros de diámetro. Tienen una conexión
con la superficie cutánea, pero el orificio generalmente está estrechado.
Suelen ser únicos o aprecen en número escaso; son múltiples en el síndrome
de Gardner. Histológicamente, la pared está compuesta por una verdadera
epidermis, semejante a la de la superficie cutánea y al infundíbulo folicular;
puede estar adelgazada por la compresión del contenido. El quiste está ocupado
por material queratinoso dispuesto en capas laminares. La rotura del quiste
libera su contenido a la dermis desencadenando una reacción a cuerpo extraño.
El tratamiento consiste en la extirpación del quiste incluyendo el saco o pared
quística. Cualquier fragmento residual de la pared puede causar recidivas.
Quiste
mixoide
Los
quistes mixoides aparecen con frecuencia en la región de las articulaciones
interfalangicas distales. Estos tumores en general son fluctuantes y contienen
un material gelatinoso, formado por ácido hialurónico.
Quiste
triquilemal proliferante
Al
igual que el quiste triquilemal, el 90 % de los casos aparecen en cuero
cabelludo. La segunda localización más frecuente es la espalda. Se trata de lóbulos
uni o multilobulados ,exofíticos, de 2 a 10 cm; pueden ulcerarse en superficie.
Predominan en mujeres de edad media o avanzada.
Histológicamente se evidencia queratinización triquilemal sin capa granulosa
con lobulaciones y protrusiones en la pared del quiste de aspecto anárquico;
existe hipercromasia nuclear. Puede semejar un carcinoma espinocelular bien
diferenciado del que se distingue por la ausencia de atipias e infiltración y
la presencia de cápsula y queratinización brusca. Puede recidivar tras su
extirpación. Se han descrito casos de transformación maligna, aunque con poca
frecuencia.
Quistes
de milium
Tienen
una localización superficial, suelen ser múltiples, de 1 a 2 mm de diámetro,
hemisféricos. Se diferencian los quistes de milium primarios y secundarios.
Los
quistes de milium primarios predominan en la cara. Derivan de la porción
inferior del infundíbulo folicular. Se diferencia del quiste epidermoide por el
tamaño.
Los
quistes de milium secundarios representan quistes de retención asociados con la
formación de ampollas subepidérmicas como sucede en dermabrasiones,
traumatismos, enfermedades ampollosas como el penfigoide amopolloso, porfiria
cutánea tarda o epidermolisis ampollosa distrófica. Histológicamente son
semejantes a los primarios. Pueden desarrollarse a partir de cualquier
estructura epitelial cutánea.
Esteatocistoma
múltiple
Se
trata de un cuadro de herencia autosómica dominante, caracterizado por la
presencia de numerosos nódulos quísticos, pequeños, de 1 a 3 cm de diámetro.
Predominan en axilas, región esternal, espalda y brazos. Existen quistes de
esteatocistoma simple. Son lesiones solitarias, no heredadas, aparecidas en
adultos.
Anatomopatológicamente
aparecen quistes de diferentes tamaños. La pared no contiene capa granulosa. El
hallazgo característico es la presencia de células sebáceas en la pared del
quiste.
La
extirpación de todas las lesiones es problemática, por lo que se intervienen
las que causan alteraciones cosméticas.
Quiste
dermoide
Quiste
subcutáneo, de 1 a 4 cm de diámetro, generalmente congénito, localizado en la
cabeza, sobre todo en región periocular, adherido al periostio. También se ha
descrito en el cuello. Es el resultado del secuestro de piel a lo largo de las líneas
de cierre embriológico.
Histológicamente
el quiste está limitado por una epidermis que posee varios anejos epidérmicos
completamente desarrollados. Usualmente se observan folículos pilosos que
proyectan sus pelos hacia la luz del quiste. La dermis circundante generalmente
contiene glándulas sebáceas, glándulas ecrinas y apocrinas.
Quiste
cutáneo ciliado
Se
trata de una lesión muy rara, generalmente única, de varios centímetros de diámetro
aparecida en las extremidades inferiores de mujeres.
Quiste
del rafe medio del pene
Lesión
única, de pocos milímetros de diámetro aparecida en la cara ventral del pene
de adultos jovenes.
Quistes
eruptivos con pelos vellosos
Pápulas
foliculares asintomáticas de 1 a 2 milímetros de diámetro, localizadas
principalmente en el pecho de niños y adultos jóvenes.
OTROS
Queratoacantoma
Es
un tumor epitelial benigno muy frecuente, de crecimiento rápido, localizado en
piel fotoexpuesta; histológicamente muestra semejanza con el carcinoma escamoso
pero regresa de forma espontánea. Se origina a partir de la epidermis y de la
vaina epitelial externa folicular. Cuando son múltiples pueden formar parte del
síndome de Muir-Torre junto con neoplasias cutáneas sebáceas y tumores
viscerales. El queratoacantoma solitario es la forma más frecuente. Aparece en
piel fotoexpuesta de varones de raza blanca, principalmente en cara, dorso de
manos y antebrazos. Su curso clínico es muy característico. En la fase inicial
o proliferativa aparece una pápula dura con queratinización central, de rápido
crecimiento. Entre una semana y dos meses adquiere una forma hemisférica,
cupuliforme de 1 a 3 cm de diámetro con un cráter central queratósico. La
lesión es desplazable sobre los planos subyacentes. Es el periodo de estado.
Posteriormente, tras varias semanas, en la fase de regresión, se desprende el
tapón queratósico apareciendo una ulceración central; los bordes se aplanan,
permaneciendo una cicatriz residual.
La
histopatología muestra en la fase inicial o proliferativa una invaginación
epidérmica rellena de queratina, limitada por lengüetas de epidermis que
protruyen en la dermis. Estas lengüetas contienen células que muestran atipias
nucleares y abundantes figuras mitóticas; abundan las células disqueratósicas.
La proliferación epitelial se observa en la periferia de la lesión y los fenómenos
de queratinización en el centro de la misma. En dermis destaca un pronunciado
infiltrado inflamatorio. La lesión completamente desarrollada muestra un cráter
central relleno de queratina; una epidermis hiperplásica limita el cráter
central. En la base del cráter pueden apreciarse atipias pero en menor número
que en la fase inicial. La queratinización es importante. En el estadío
involutivo cesa la proliferación. Todas las células de la base del cráter se
han queratinizado. Gradualmente el cráter se aplana y finalmante desaparece con
la cicatrización .
La arquitectura de la lesión es muy importante para un correcto diagnóstico de
la misma, por lo que si no puede extirparse completamente la biopsia debe
realizarse desde el centro de la lesión e incluir uno de sus bordes.
El
diagnóstico diferencial
debe realizarse principalmente con el carcinoma espinocelular; en las lesiones
maduras no suele ser difícil, pero en las incipientes puede constituir un reto
para el patólogo.
Se
han descrito diferentes formas clínicas. El queratoacantoma gigante, localizado
sobre todo en nariz y párpados; el queratoacantoma subungueal; el
queratoacantoma centrífugo marginado, localizado en manos y piernas, puede
alcanzar 20 cm de diámetro, no tiende a involucionar sino a extenderse periféricamente
atrofiándose el centro de la lesión. Así mismo, se han descrito dos variantes
de queratoacantomas múltiples. Los epiteliomas múltiples autoinvolutivos de
Ferguson-Smith de herencia autosómico dominante; y los queratoacantomas
eruptivos de Grzybowski, manifestados por pápulas foliculares de 1 a 3 mm en
cara y tronco.
Aunque
involucionan espontáneamente, el tratamiento del queratoacantoma consiste en la
extirpación completa de la lesión. También pueden responder a la inyección
intralesional de 5-fluoruracilo y a radioterapia.
Condrodermatitis
nodular del hélix
Nódulo
inflamatorio con una escamo-costra central, doloroso, de unos 4 mm de diámetro,
duro, localizado en el borde superior del hélix. Predomina en varones de edad
media. Su causa no es bien conocida. Histológicamente, la epidermis muestra
acantosis, hiperqueratosis y paraqueratosis; el centro de la lesíón está
ulcerada. En la base de la úlcera aparece colágeno degenerado limitado por
tejido de granulación.
Puede
confundirse con el carcinoma basocelular, queratosis actínica, carcinoma
escamoso y tofo gotoso sobre todo. Debe realizarse la escisión completa de la
lesión.
Xantelasma
Es
el tipo más frecuente de xantoma. Pápulas o placas blandas, amarillas o
naranjas localizadas en los párpados. Puede asociarse o no con
hiperlipoproteinemia. Pueden tratarse con cirugía, electrocoagulación, ácido
tricloroacético y láser de CO2.
VERRUGAS
Son
tumores epiteliales infecciosos benignos producidos por el papilomavirus humano,
virus DNA. Se trata de una infección muy común que afecta sobre todo a niños
y jóvenes. El papilomavirus se puede transmitir de persona a persona. Su
periodo de incubación es muy variable. Ciertos estados de inmunosupresión
aumentan la incidencia de las lesiones. En un elevado porcentaje desaparecen
espontáneamente en dos años.
·
Verruga vulgar.
Es el tipo más frecuente de verruga. Pueden ser únicas o múltiples. Son
lesiones pápulo-verrugosas, de superficie queratósica y fisurada. Algunas son
filiformes. Aparecen en dedos, manos, cara, cuello, bordes y lecho ungueales y
rodillas principalmente. La epidermis infectada muestra hiperqueratosis,
paraqueratosis, acantosis y papilomatosis con elongación de las crestas
interpapilares. En las capas superiores se observan células grandes vacuoladas
con núcleo picnótico e inclusiones basófilas.